;

Actualidad

Al límite: Llegó la hora de imponer respeto, por Luis García Mora

Por Luis García Mora | 7 de Abril, 2013
6

Este es un juego duro. La política lo es. Sobre todo en las coyunturas difíciles. Y ahora estamos en una. Así que, amigo lector, como dicen: ajústese los calzones. Metieron a la FAN en el juego y Henrique Capriles, al que el chavismo ya no puede subestimar, ha anunciado que tiene ministro de la Defensa. Y como respuesta inmediata Nikolai reunió en el Auditórium (el más poderoso quizás, el de la Academia Militar), a la alta oficialidad.

Porque el jueves Capriles hizo un llamado, no al CNE o al Tribunal Supremo –gasto perdido–, sino a la Fuerza Armada y al general al que le ofrecería la cartera de Defensa para que garanticen que se pueda votar en paz (sin guerrillas motorizadas) y se respete el voto.

Y Maduro lo sintió. El Gobierno lo sintió.

¿Por qué? Porque las cosas ya no son las mismas. Entonces Maduro alerta a la FAN que aquí buscan un Pinochet. Claro: a él le interesa subir el baremo. Meter en la ecuación a un fascista. Prevenir sobre la inminencia de un gorila. A sabiendas de que las cosas no van por ahí. Pero no lo puede evitar: ideologizado hasta los tuétanos en Cuba desde la adolescencia, solo puede ver el mundo en blanco y negro, y con fondo verde oliva.

Esa noche, el acento nacional, al menos desde el auditórium militar, era cubanizante.

Dice Ewald Scharfenberg, corresponsal de El País en Caracas, que el tono de Maduro fue grave. Haciendo hincapié en la lealtad, para que no se traicionase el legado de Chávez. Con el Ejército quizá ahora convertido en una “variable imprevisible”.

Maduro ha estado más tiempo que Chávez bajo el arrogante y descomunal poder de persuasión de Fidel, y bajo la guía del reclutador del Che Guevara, Raúl Castro, el hombre en La Habana de Nikita Kruschev.

Duro. Seguro. Despiadado.

Y todo esto, amigo lector, lo leemos, mezclando datos fácticos, testimonios y análisis, ya que como todos sabemos, tanto La Habana como Caracas –y por supuesto regímenes como el de Corea del Norte–, se acorazan bajo la campana del misterio.

Pero, sí, desde hace mucho es del conocimiento público que el candidato del PSUV “es el aventajado alumno de Raúl”. Ahora, ¿esto lo aumenta o lo disminuye? Veremos. Lo cierto es que aterrizando las ideas, para algunos lo que viene se dará por implosión de quienes conforman el verdadero poder del post-chavismo. “Y se ve claro que el poder de Maduro radica en los cubanos solamente”.

Sin una idea clara del poder como lo concibe Diosdado. Los demás supuestamente “tienen la intención pero no la estrategia y la articulación que ostenta este último desde la sombra, y con fuerza. Con, entre otras cosas, treinta y ocho parlamentarios.

Y es un duro. De pronto Chávez lo execraba y regresaba con más vigor. Con inteligencia y sagacidad. Los que lo conocen de CONATEL dicen que con él al frente y Jesse Chacón como el mejor técnico, crearon la mejor ley de telecomunicaciones de Latinoamérica.

Y los comentarios corren de boca en boca. “Es el factor del poder en serio”. Y cada vez el juego es menos institucional y más rudo. Nunca antes fue tan abusivo lo de la televisión del Estado y Tibisay, ¿por qué?

“Porque el miedo va en ascenso”. Antes, la carrera a la presidencia se percibía como el torneo de un mosquito contra un elefante. Hoy la situación, hombre a hombre, luce a la inversa.

Esto sin contar la remontada que acaba de pegarse Capriles con el acto de los trabajadores de la cultura, las artes, la televisión. A Maduro le va a costar sacarse este knock-down de encima. Con una convocatoria que multiplicaba por diez los recientes saltos de talanquera de sus figuras de la farándula, el evento cultural de la oposición fue poco menos que apoteósico. Todas las estrellas, las grandes estrellas de la pantalla chica, el teatro, el cine, la música, la pintura, la literatura, etc., se congregaron en el único teatro que se ha construido en décadas, después del Teresa Carreño, para dar testimonio del país con que se sueña: sin hampa, sin exclusión, con muchos medios, con tolerancia, pluralidad, respeto. Sin chantaje ni obligación a portar franelitas rojas. Testimonios conmovedores que templaron el alma popular. Porque sí: pese a que ciertos canales entregados al poder se negaron a registrar el acontecimiento, el pueblo venezolano pudo verlo y apreciarlo en toda su dimensión. Y al final del evento, pudimos ver al mejor Capriles, al ya curtido como jefe. Al general de cinco estrellas. Así sería, que el propio candidato oficialista se vio obligado a contrainformar.

Lo cierto es que, en el caso de que Maduro llegase a ganar, lo que le espera es un gobierno frágil. Muy inestable. Son demasiadas las negociaciones que tendrá que acometer, aunque lo niegue, “tanto hacia dentro (del chavismo) como hacia fuera”.

Por encima de todo este gran desequilibrio nacional, en medio de este mezclote ideológico cubanizante, el juego se le está abriendo a la oposición. Y bastante.

Por primera vez se mira en perspectiva, con estrategia, sin desatender las jugadas del momento. Y por primera vez se tiene un candidato mejor que el del chavismo. Lo muchas veces dicho se confirma: Maduro no es Chávez.

Por lo que, amigo lector, esta es la conclusión. (Por ahora).

Maduro, si gana, tendrá que desarrollar capacidad de negociación y voluntad para construir las vías.

Y a la Venezuela que lleva catorce años segregada: que es casi o más de la mitad del país, no le queda otra que asumir estas elecciones (esta segunda vuelta), como lo que es. Como la gran expectativa de cambio.

Un gobierno de Henrique Capriles tendrá que contar con todas las voluntades para sacar al país del hueco. Reconocer que solos no se puede. Que el centro de gravedad del país se desplazó hacia la centro izquierda.

Y asumir con realismo político que esta materialidad existencial exige actuar. Movilizarse, como hoy domingo y mañana. Y el 14-A. Y más allá. Desde la calle y todo sitio y todo momento, para que en este inmenso país democrático y enajenadao de cualquier posibilidad de modernización, se imponga la nueva agenda política. La del reconocimiento.

Con fuerza, con templanza y sin temor.

Con alegría y creatividad. Como decía la oposición democrática chilena en la campaña del plebiscito contra Pinochet: “Sin odio. Sin violencia. Sin miedo”.

Sí, ya basta.

Como en el verso de W. H. Auden, amigo lector: “Hoy es el día en que hemos de vivir”.

Llegó la hora de imponer respeto.

Cráteres

- En este juego las palabras son duras: “Maduro está mal. Tiene techo bajo, y juega secuestrado por su red de panas, muy resentidos e ineptos. Que fueron quienes le hicieron la comiquita del SICAD, y una Ley del Trabajo que hace inviable la economía para todos los sectores, incluso para un sector como el Estado que es hoy el principal empleador, y eso los ata de manos a ellos mismos”. “Los amigos de Maduro son hoy los peores aliados para gobernar”. “Maduro tiene sólo a los cubanos, a más nadie. Le quitan la alfombra y…”.

- Pareciera que la oposición se va depurando. El “culillómetro” le dicen. A algunos los amenazan con meterlos presos y marcan la milla. Se van porque están protegiendo plata. Decía el líder y estadista español Felipe González en Mi idea de Europa, magnífico libro de obligatoria lectura, que el liderazgo para que se dé, efectivamente tiene que reunir ciertas condiciones. La primera de ellas “es un compromiso fuerte y no mercenario con el proyecto que se ofrece y se representa, cualquiera sea su naturaleza”). “Nadie que no crea en lo que hace y ofrece, genera esa credibilidad imprescindible para el ejercicio del liderazgo”. Y no digamos nombres, pero lo mejor que le puede pasar a un político es que lo metan preso. ¿O no? Pero… La sola amenaza les enfrió las piernas, sólo con el ruido de los ganchos.

- A Maduro con lo del “pajarito” se le fue el yoyo. Muy contrario este discurso al de la toma de posesión en la Asamblea ante sus diputados y representantes internacionales; dicen que se lo preparó José Vicente, y que este del avecilla de Sabaneta, Juan Barreto. Traten de no pasarse, porque por la vía de la levedad y las alitas de los volátiles del beato Angélico, pueden coger un mal aire.

- Los actuales números son de encuestas hechas en campos distintos al actual, tan corto, tan escueto. La encuestadora de Jesse, GISS XXI, afirma que Maduro bajó 9 puntos, y fue la misma empresa que dijo que Chávez ganaba por 25 puntos y ganó por 10.

- Se dice tanto con una sonrisa: “Los cubanos después de las elecciones vienen a por la gente Cabello. Ya en CADIVI quedó por fuera, montaron a Tovar. Próxima parada: el SENIAT. Diosdado parece ser un permanente problema para Cuba en Venezuela. A Maduro, Cuba lo tiene comprometido. Y monitoreado abiertamente…”

- Sí, la gran lucha después del 14-A es el reconocimiento de la otra mitad del país, 1) con el resultado del 14, 2  ) con la gente en la calle, 3) con el liderazgo frente a la gente y 4) con la unidad soportando ese liderazgo sin distraerse. Pero sobre todo para evitar el riesgo de mantener al país en una disputa postelectoral eterna. Y a la oposición como un sistema fuera del sistema.

- Ojo: “Antes la MUD definía el liderazgo. Lo creaba. Ahora no. Ahora hay un liderazgo. Y ha costado demasiado construirlo. Henrique Capriles Radonski. Y no puedes descartar a Falcón tampoco”.

- Me decía un amigo que tal vez haya que construir desde ya la nueva agenda política, con presión desde la calle. Una especie de Pacto por Venezuela como el nuevo Pacto por México del flamante presidente Enrique Peña Nieto, quien no esperó ni 24 horas para lanzarlo con el apoyo del PRI, el PAN y el PRD. Un acuerdo nacional para la inclusión social, el crecimiento económico, el empleo y la competitividad. Versión mexicana de los famosos Pactos de La Moncloa de la transición española. Para evitar que quien gane se convierta, como dicen allá, en el Ogro filantrópico de Octavio Paz, que todo lo da y todo lo niega, como el último coletazo de los dinosaurios.

Luis García Mora 

Comentarios (6)

gonzalez haide
7 de Abril, 2013

BRAVO. Excelente trabajo. Como siempre demuestras y nos haces sentir a los lectores la verdad de la verdad y a la vez ese llamado a la reflexión, y si, es cierto como tú lo dices ” llegó la hora de imponer respeto” y citas;” Hoy es el día en que hemos de vivir” GRACIAS, por este y todos tus trabajos anteriores.

jesus anzola
7 de Abril, 2013

Tenia mucho tiempo sin leer sus comentarios tan acertados de nuestra vida política, como siempre muy buenos y acertados

LiLigia Istúriz (Seleccionada )
8 de Abril, 2013

Viene García Mora – con su oportuno regreso- a llenar un espacio interesante, con el cual no necesariamente hay que estar de acuerdo. Pero, en todo caso, va a llamar a reflexión, al análisis. Tiene un estilo directo. Su capacidad de observación y de procesar lo que ve, es aguda, no convencional. Una vez – hará una década- lo ví en un Foro con el Defensor del Lector que se hacía los miércoles en El Nacional ( de Camino Nuevo) y me reclutó como su lectora. Hasta entonces era un opinador más para mi milimitado parecer. Ese día, descubrí su garra. Lo saludo y desde ya tomo nuevos insumos para lo que vendrá.

Rosina Gamboa
9 de Abril, 2013

Que claro estas Luis García; y con tus analisis procuras que tus lectores también lo estemos . Gracias por escribir , por informar y mantenernos al día .

Víctor Rodríguez Pérez
10 de Abril, 2013

La obcecación de un sector del país por ignorar al otro, nos ha llevado a un estado insoportable de vida diaria, de vida rutinaria que, por no serlo, nos mantiene en una zozobra constante que se convierte en rutina, pero una rutina no deseada. La inclusión, pienso, va a costar, de un lado u otro. Esperemos que prevalezca la sensatez de saber que por propia naturalez venezolana, no se impondrá en definitiva ideologías esclavizantes de un sistema político fracasado. Celebro su análisis y reflexión.Me uno a ello, con reserva, muy a mi pesar.

Flor Bello
10 de Abril, 2013

Excelente su artículo, ojalá muchos (oposición y chavistas) tenga la oportunidad de leerlo…Realidad muy clara para todos…Gracias Lic. García Mora

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.