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Cuando la imaginación subvierte, por Willy McKey

Por Willy McKey | 6 de Abril, 2013
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@WillyMcKey: Este país no es mejor sólo porque hayamos nacido aquí,
pero sí puede ser mejor por lo que cambiemos aquí y ahora. #YoSoyVenezolano

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El ambiente. La emoción no sólo está permitida: es inevitable. En las pausas que hay entre cada instrucción y cada prueba, todos se repiten una pregunta que se transforma en un reto dulce, una duda que les alegra no saber responder. La frase “¿Habías visto algo antes así?” se convierte en una manera de hacer memoria. Nadie recuerda un evento similar, pero el ejercicio empieza a contagiarse. Cada vez que se lo preguntan a alguien, esa persona mira a su alrededor y parecen caer en cuenta de la importancia de esto que se ha conjurado hoy en Caracas. Tantos nombres de tantas generaciones reunidos en un mismo espacio parecen, antes que algo inusual, un fenómeno casi increíble. El acto creativo peleado con el capricho, entendido como el ejemplo de algo donde cuando cada quien hace bien lo que le corresponde sucede la magia. Estar en un teatro hace que varios actores empiecen a desearse suerte como es tradición entre ellos: no deseándosela. Es posible que el “Rómpete una pierna” del teatro sea más que una superstición. Al menos hoy parece el deseo honesto de que arrodillarse resulte casi imposible.

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Las directrices. La idea inicial de lo que en minutos se estará construyendo entre todos se consulta y se elabora con las dinámicas del esfuerzo colectivo. Aunque durante años se haya insistido en que la improvisación es un talento, siempre palidece frente a lo que ha sido pensado, bien pensado. Héctor Palma, el director de esto que viene, consigue toda la atención de los presentes. No es algo sencillo, pues en cada rincón del teatro de Chacao está aconteciendo un reencuentro, una sorpresa, un abrazo que llevaba tiempo guardado. Pero el entusiasmo del director se mezcla con los nervios de quien quiere que todo salga bien y eso basta para conjurar el silencio atento de las centenas de creadores presentes y dispuestos a colaborar en lo que sea posible. Lo acompañan César Miguel Rondón y Leonardo Padrón, no en las órdenes sino en el entusiasmo. El primer aplauso largo, sonoro, estalló mientras el joven director indicaba cuándo aparecería la bandera en la pantalla central. Apenas las estrellas se transformaron en luz, como cumpliendo un deseo, la emoción se les puso a todos en las manos. El director logra juntar las imaginaciones asistentes: hoy nadie vino a llevarse aplausos, sino a devolver una parte de tantos recibidos. Hemos recuperado el poder de imaginar juntos.

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Los aplausos. Cada cierto tiempo se escucha, en las afueras del teatro, los gritos de quienes no han podido entrar, producto de una emoción: la que genera ver a quienes se han logrado convertir en parte de sus vidas, de su tiempo. Luis Chataing. Norkys Batista. Yordano. Quienes trabajan en la cultura, los medios, el arte y el espectáculo ponen todo su esfuerzo en algo tan diverso, múltiple y plural como el tiempo del lector, del espectador, del público. Cada cierto tiempo se escucha, dentro del teatro, un aplauso respetuoso producto de otra emoción: la que genera en los creadores reunidos ver a un maestro, a una leyenda, a un ejemplo. Rafael Cadenas. María Teresa Chacín. Elías Pino Iturrieta. Esos aplausos son el sonido de la creación entendida como un ejercicio de la libertad de quien ve, lee, oye y experimenta lo que alguien más ha compuesto para acompañar a todos los demás. Cada cierto tiempo se oyen aplausos y esos aplausos son una mudanza que va desde las manos del creador hasta la vida de quien ha decidido dedicar parte su tiempo a prestarle atención a su obra, el testimonio de alguien que ha decidido dejarnos algo que duré más que su propia vida. Arte.

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Abajo cadenas. Acá el himno nacional es mucho más que un requisito nacionalista que se consume cuatro veces al día por decreto. Tampoco es un asunto protocolar ni una excusa para ponernos de pie. Hoy el himno es música y acuerdo. Y la música se transforma y los acuerdos se convocan. Ocho cantantes logran acomodarlo en sus gargantas, tan distintas entre sí que parece imposible que alguien tenga en su iPod canciones de cada uno de ellos. Soledad Bravo, María Teresa Chacín, Kiara, Daniel Somaró, Delia, Violeta Alemán, Mirla Castellanos y Keyén López hicieron un pequeño ensayo que terminó convertido en la oportunidad de presenciar el acuerdo de voces distintas transformado en una posibilidad verdadera, logrado gracias a una canción que también conoce quien esté en cualquier acera política y se permita escucharla. Ésa que Víctor Valera Mora enunció como “Nuestra pobre canción de 1811”. La misma que José Ignacio Cabrujas tuvo que consolar al verla como “nuestra triste cancioncita patria”. Esa melodía nacional e inevitable convertida en un acuerdo, en un asunto coral, en un paisaje sonoro capaz de poner en evidencia el origen de cada venezolano que la escuche. En armonía.

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Conciencia. Cada uno de los presentes tiene medio folio de cartulina y un rotulador azul para escribir un mensaje. Mientras cada quien toma su lugar, el primer actor Alejo Felipe escribe en el suyo la palabra “Conciencia”. Claudio Nazoa es un poco más extenso: “A los humoristas no nos gustas los presidentes. Por eso ya no me gusta Henrique Capriles”. Alguien escribe la palabra “Palabra”. En medio de la labor de decidir qué decir, el maestro Alejo Felipe recorría el segundo nivel de la grada ejerciendo una maravillosa reflexión que evocaba los títulos que quienes hoy están en el poder dicen haber leído, pero parecen haber olvidado. Conciencia. Esa palabra tan puesta en manuales que quieren editar a su medida. Silbo “Vientos del pueblo” dos tramos más abajo mientras Oscar Lucién se ubica cerca de Solveig Hoogesteijn y alguien conversa sobre No, la película protagonizada por Gael García Bernal que recuerda el plesbicito hecho a Augusto Pinochet a finales de los ochenta. Alguien hace una broma: “No será el plebiscito de Chile, pero está Chile Veloz”. Hay quienes no lo reconocen hasta que lo oyen hablar y sienten que alguien encendió un televisor en su memoria. No hay uniformidad de argumentos ni de razones. Nadie obliga los criterios ajenos. El desacuerdo es un agenciador de conversaciones, no de consignas infértiles. Lo que convoca no es una doctrina, sino una urgencia. El director manda a hacer silencio. Vamos a empezar.

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Gledys. Sí. Vamos a empezar. Es imposible no emocionarse al ver cuando algo inicia con unas ganas tan bien puestas. La voz de Héctor Palma se muda a los radios de los técnicos. A cambio entra la de César Miguel Rondón. Suena la versión del himno nacional y en el coro final se unen todos los presentes. Todos. La voz seria y medida de César Miguel Rondón muestra una nueva textura: apasionada, emocionada, conmovida por lo que comienza. Le toca ser el hilo conductor y arranca hablando de quienes se han tenido que marchar. Presenta a Gledys Ibarra y todo se vuelve voz de mujer, de madre y de nostalgia. Tanto que las palabras que decide para empezar advierten que un evento como éste va a ser golpeado, que ya saben por dónde le vendrán pero que no tiene miedo, que los nombres de quienes están allí van a mudarse a una lista. Unas listas que cada vez son más extensas, algo que se puede leer como un síntoma.

El otro argumento que sabe que se pondrán en la boca es el que la trae aquí: no vive en el país. Cuenta sus razones ronca, inolvidable y vuelta símbolo, con los ojos verdes llenos de agua que no basta para borrarle la sonrisa. Su épica mínima, íntima, reciente, debe estarse mezclando en quienes la oyen con sus personajes más vivos. Puede ser Eloína Rangel y su corazón puesto entre un médico corrupto y un galán de barrio. O Luna afeitándose al rape sus rulos en una escena memorable. O la Diabla, tatuadora informal de una ciudad feroz y bendita que la traiciona. Gledys ha sido tantas. Si está tan puesta en la memoria es porque la distancia es apenas un trámite.

Antes de terminar, se saca su documento de identidad del pecho como si estuviera poniéndose un latido en la mano. Y es un poco eso. Un latido diferente al de cada uno de nosotros, pero que es legítimo precisamente por eso: por ser singular y, al mismo tiempo, querer sumarse a algo mayor, algo más grande y menos cruel, un asunto común que no le exija anularse a cambio de pertenecer a un color, a un partido, a una masa con un solo rostro.

Un número y un nombre convertidos en un deseo colectivo. La cédula de cada quien vuelta razón y causa.

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Elías. Las nuevas barreras sólo pueden derribarse cuando se demuestra la vulnerabilidad de las más viejas, por eso es una noticia grata para todos que fuese Elías Pino Iturrieta, intelectual y vivaz hombre de orden, la voz posterior a la emoción de Gledys Ibarra.

La Historia con mayúscula es mucho más que un repaso de batallas y victorias, diga lo que diga el inventario del Panteón Nacional. La Historia no es esta excusa que ha recolocado unas rabias viejas como si al país le resultara imposible salir del siglo XIX. Nuestra Historia es la suma de eventos y distancias necesarias. “La historia es muchas cosas pero es, en esencia, una hazaña de la Libertad”, es la primera cita ajena que don Elías pone en su empeño de explicar que la Historia es un hilo que termina en cada uno de nosotros, no en la de un César temporal.

Sabernos cuidados no sólo tiene que ver con que custodiemos nuestro presente, sino también en tener la certeza de que lo que somos y hemos sido va a estar tan protegido como nuestro futuro. Es lo que nos permitirá “reconocernos en las luchas de nuestros antecesores”. Reconocernos, no escondernos detrás de ellos. Es ese Francisco Javier Yánez que Elías Pino Iturrieta nos regala espantado y civil, pero decidido a testimoniar la primera militarada de la República. Alguien que “está presente y quiere que sepan que está presente”. Es eso lo que acá se convoca: la posibilidad de ser testigos activos de una actualidad que será reclamada. Y es imposible negarse a esa tarea si nos acompañamos sin miedo, “a ver si por fin, después de miles de tropiezos, se nos cumple un anhelo que apenas se ha concretado en ocasiones”.

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Laureano. Emilio. Lo serio no tiene por qué ser aburrido. Dos humoristas son el evento sin ensayo a la vista de todos, la sorpresa para quienes están desde hace horas en el teatro. La risa es mejor cuando nos toma por sorpresa. Incluso mejora cuando se experimenta en colectivo. Quizás por eso los censores se ríen tan poco: tachan chistes a solas y ya saben qué sucederá con los que ha dejado pasar su tinta roja.

El sketch de un joven liceísta que se gana la oportunidad de entrevistar a Francisco de Miranda se convierte en una manera de cumplir con los consejos que acaba de dejar Elías Pino Iturrieta: devolverse a los hechos, repasar sin exabruptos, conseguir la distancia precisa para entenderse mejor con las herencias. Burlarse de la dictadura del tiempo les permite subrayar cuánta intolerancia y cuántos conceptos debemos revisar para no repetir errores. El diálogo entre ambos personajes tienen un propósito sencillo: revisarnos como sociedad, como estructura, como dimensión de la vida de los hombres. Reír y reflexionar juntos es un hecho político. Lo complejo es hacerlo con inteligencia y sin pretender el monopolio de la Historia. Ellos lo logran sin necesitar pactos con lo partidista y prefiriendo la dimensión de lo político: eso que nos incluye a todos.

El pacto final se logra cuando el prócer le pregunta al joven qué quiere ser cuando crezca y él le responde “Humorista”. Laureano Márquez —o Francisco de Miranda— cita a Aquiles Nazoa y vuelve a romper el tiempo.  “El humor es una manera de hacer pensar al otro sin que se dé cuenta de que está pensando”. Cuando los gobernantes atienden al humor que se gesta dentro de su sociedad, pueden acercarse a sus errores y corregirlos sin los dolores que produce que sean los gobernantes quienes se rían de la sociedad. “Los humoristas siempre adversan a todos los gobiernos. Por eso, a partir del 14 de abril, tendremos que ser adversarios de Henrique Capriles Radonski”. La cita es de Francisco de Miranda. De este Francisco de Miranda.

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Rummy. Teo. El acto creativo tiene dimensiones, estaturas y complejidades distintas, pero un mismo objetivo: hacer. César Miguel Rondón suma una línea al mapa que ha venido trazando: en su vocación monopolizadora, una parte del país muy cercana al poder ha pretendido algo similar a la idea de expropiar colores, géneros musicales y hasta imaginería. Pero los La-Re-Fa#-Si de cada cuatro venezolano se vuelven el mismo “cam-bur-pin-tón” de siempre. Un cuatrista de la raza de los Armas rasga el suyo para acompañar con su afinación la voz de Teo Galíndez, quien con tino trae unos versos vivos que sirven para entusiasmar a los presentes, devolviéndoles algo que nadie había perdido pero que varios creyeron haberse robado. Luego, ese trueno de garganta que es Rummy Olivo decide retarse a sí misma e improvisa su mensaje puesto en octosílabos. No es complaciente ni lisonjero. Reclama y entusiasma, pero sin ceguera. Rummy canta sobre un país distinto donde apoyar una opción política se parece menos a la complicidad y más al compromiso de hacer que las cosas se cumplan. No lo improvisa: lo imagina, lo anuncia. Y así riman los dos, convirtiendo el futuro en un tropel que sabe muy bien hacia dónde lleva su fuerza.

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Leonardo. El texto que Leonardo Padrón empieza a leer se titula “Se busca un país”. Y aunque el título se parece a la idea de la nostalgia, desde hace rato las jugarretas del tiempo se nos han vuelto una trampa. El país que describe es uno, pero el que invita a buscar es otro. Y ese otro país está adelante, es nuevo y no se parece a ninguno de los del pasado. Uno que no se parezca tanto al tizne, al abuso y al insulto. “La esperanza también es un talento”, dice Padrón, citando un segundo de su activo TimeLine de Twitter, varias veces agredido por el miedo a vaya usted a saber qué cosa. Es el retrato de un gobierno que se ha hecho desde la televisión, pero que al mismo tiempo parece temer a quienes la utilizan sin ser secuaces de sus excesos. Sus excesos y sus silencios.

“El artista no quiere ser gobierno: prefiere ser la conciencia y el reclamo”, dice, y nuevamente queda subrayado en este teatro una premisa que Padrón percute de nuevo: “Te advertimos, Poder, no nos exijas mansedumbre”. Acá no se está aplaudiendo a un hombre, sino invocando un cambio donde cada uno —incluido un candidato— tienen un papel y una singularidad. Sin uniformes ni exclusiones, cada quien sumándose a la idea de jamás imponerse al rol del otro, sino acompañarlo. Y acompañarlo no es ser cómplice del poderoso, sino su custodio. “El pueblo no es sólo aritmética electoral” y el arte no es sólo evasión y divertimento.

Ese país que Leonardo busca hoy se ha convertido en un reto, en una labor entusiasmada, en algo que millones están imaginando juntos.

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Luis. Twitter. Luis Chataing funciona a un ritmo sobre el cual nadie se atreve a teorizar. Desde que llegó, con el soundtrack de esos gritos y aplausos comentados líneas arriba, queda claro que seguidores no le faltan. Por allí empieza la descripción con la que César Miguel Rondón convoca su intervención, recordando que ambos compiten por el rating matutino de quienes se dejan acompañar por la radio. Uno de los gags más recurrentes de Chataing es preguntar a sus invitados cuántos seguidores tienen en Twitter. No hay manera de responder correctamente: el locutor y presentador puede presumir [en este momento] de 1.739.555. César Miguel Rondón, una de los personajes más respetados en los medios, suma 517.167. Sin embargo, hoy Luis Chataing está en un evento de apoyo al único invitado que pudo devolverle el chiste en su programa de televisión: Henrique Capriles Radonski. El candidato suma [en este momento] 2.433.758 seguidores.

Todo lo descrito convierte a Chataing en el indicado para liberar a los presentes de una solicitud que hace ya un par de horas hicieron Héctor Palma y su equipo. El director dijo: “Hasta el momento en que Luis les diga lo de Twitter, evitemos utilizar los celulares”. La indicación tan esperada le permitió a los presentes activar el registro singular y 2.0 del encuentro. El tweet de Chataing fue @LuisChataing: Igual que en estos 140 caracteres, en Venezuela cabemos todos. El que tenga ojos que lea -> #YoSoyVenezolano. Luego de anunciarlo, varios de los presentes se acercaron a los micrófonos para dejar saber los tweets que iban colocando en la red social.

Los aplausos pudieron haber hecho creer a alguno que el evento llegaba a su clímax emotivo. Pero aún faltaba saber que el hashtag escogido fue Trending Topic mundial. Eso y que se contaba con la participación de dos invitados más. El primero pediría que una de sus canciones más representativas desapareciera de los referentes y se convirtiera en un recuerdo. El segundo puso un tweet para impulsar la etiqueta #YoSoyVenezolano. Al hacerlo, rompió un récord nacional: fue retuiteado 120.382 veces.

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Yordano. Hay asuntos imposibles de ser recontados. Cuando eso sucede, el recuerdo no es suficiente y es preferible la cita textual, que resiste mejor el paso del tiempo.

Mi nombre es Yordano y espero que por los próximos veinte años no me digan que esta canción está vigente: “Por estas calles la compasión ya no aparece/ y la piedad hace rato que se fue de viaje./ Cuando se iba la perseguía la policía [con la Guardia]/ ¡Oye, Conciencia, mejor te escondes con la Paciencia.// Por ningún lado se encuentran rastros de Valentía./ Quienes la vieron dicen que estaba pálida y fría./ Se daba cuenta de que estaba sola y sin compañía/ y cada vez que asomaba el rostro se le veía.// Por eso cuídate de las esquinas,/ no te distraigas cuando caminas/ que pa’ cuidarte yo solo tengo esta vida mía.// Por estas calles hay tantos pillos y malhechores/ y en eso sí que no importa credo, raza o colores./ Tú te la juegas si andas diciendo lo que tú piensas./ Al hombre bueno le ponen precio a la cabeza.// De cuello o en uniforme no son mejores/ porque además de quemarte se hacen llamar Señores [o Mayores]./ Tienen amigos en altos cargos muy influyentes/ y hay algunos que hasta quisieran ser Presidente.// Por eso cuídate de las esquinas,/ no te distraigas cuando caminas/ que pa’ cuidarte yo solo tengo esta vida mía.//” ¡Y el voto!.

Allí, la voz de César Miguel Rondón presentando a alguien que muchos de los presentes no esperaban.

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Henrique. Este evento se ha convertido en algo más que un apoyo con una sola forma o una sola dirección. Ahora luce como el compromiso de un grupo de personas con intereses compartidos y un objetivo común. Miradas múltiples que desean un país con las condiciones que permitan que cada una de esas miradas consiga un lugar de expresión, pero también de trabajo, de progreso, de país. Y lo bueno de los objetivos que son verdaderamente comunes es que permiten que todos lo persigan desde su propia estatura y sin sabotearse las ganas. Por eso quien aparece en el teatro no es un mesías, ni un elegido ni una respuesta a todos los problemas. El hombre que entra y al que persiguen las cámaras es uno más dentro de este objetivo común.

Es Henrique Capriles Radonski. El hombre sobre el cual está puesta la tarea de competir por la presidencia del país es capaz de reconocer el talento del otro. Se evidencia cuando manifiesta su admiración por algunos de los nombres presentes. Se detiene unos segundos más con los maestros  y con el comportamiento de quien sabe que esa persona respetable ha dedicado su vida a la cultura y también ha decidido depositar su confianza en él. Escritores. Promotores culturales. Artistas plásticos. Cultores de la tradición. También se alegra al ver a cantantes, músicos, actores y actrices que forman parte de sus referentes, de sus emociones, de su memoria.

El espectáculo debe ser espectáculo. Y en todas las artes hay mucho más de verdad que de mentira. Por eso la evasión no está en la telenovela de las nueve, sino en el noticiero que tacha las desgracias. O en el grito desmesurado que juega a afirmar que la vida vale menos que una bandera. O en quien para ser escuchado decide atravesarse en el oído de todos, con la soberbia del que no se arriesga a dejar que alguien decida ignorarlo. Todo eso lo repasa con el lenguaje de una campaña tan feroz que, a estas alturas, es una manera de traducir el país y una posibilidad de disolver la diferencia inventada por quienes se benefician del conflicto.

La intención de atender las necesidades de los presentes, de reparar lo que está mal y de hacer lo que no se ha hecho aparece cuando cita varias de las intervenciones, repasa las ideas expuestas o participa en lo que una buena parte del país ya estaba: #YoSoyVenezolano. En su tweet récord cita la canción de Yordano. Lo lee antes de soltarlo: “Venezuela, para cuidarte yo solo tengo esta vida mía. #YoSoyVenezolano ¡Que viva el Pueblo Venezolano!” Los ha escuchado así que, antes que el protagonismo de una campaña electoral brevísima, le permite a los creadores convertirse en eso que ha convertido en una premisa durante estos días electorales: que cada uno sea la campaña, que cada uno contribuya a que las metas de todos consigan las condiciones para ser verdad. Porque en todas las artes, sí, hay mucho más de verdad que de mentira.

Admira sin dificultad a quienes hoy lo apoyan. Y, como sucede con los fanáticos, se confiesa. Cuenta los vínculos de su familia con el mundo del cine en tono de filme de época. Relata la llegada de sus abuelos maternos al país, con una película y una esperanza, sin el idioma ni el dinero. Aplaude la posibilidad de la imaginación y comprende su importancia. La conoce. Y entonces suma a este relato su épica personal: sus días como preso político cuando, junto a sus compañeros de celda, aliviaba el agobio con la ficción de las telenovelas que transmitían en esa caja de luz convertida en ventana, en espacio para la cordura, en tiempo compartido con los otros millones de personas que, desde esa cárcel personal que llamamos realidad, seguían la misma historia y los mismos personajes. ¿No trata el arte y el espectáculo precisamente de enriquecer la vida del otro, sobre todo en las peores circunstancias?

¿No son la tradición y el folclor esa región para heredarnos lo humano y lo divino? ¿No es una de las lecciones de la telas de los pintores la mezcla de la luz y el color como posibilidad abierta? ¿Y no fue la radionovela durante años una compañera fiel que le heredó a la telenovela la calidez de ser el sonido del hogar? ¿Y no es la música ese lenguaje infinito que termina convirtiéndose en aplauso y memoria? ¿No es el cine ese lugar mágico que logra detener el resto del planeta?  ¿Y no es el teatro la posibilidad de revivir los consejos del pasado y el lugar para conmover desde cerca?

El abrazo con los cultores y el repaso frontal de lo prometido para Miranda resuena con ellos en la hermosa idea de un compromiso. El candidato teje sus ideas, pero no en una lona unicolor sino tramando con las ideas escuchadas. Esa admiración que el candidato manifiesta por los protagonistas del prime-time se transforma en una invitación a acompañar a todo un país que quiere mejorar. El candidato cruzan compromisos concretos como la idea de un teatro en cada municipio con la invitación a los humoristas para criticarlo como es debido.

Lo importante estaba dicho: Henrique pedía compromiso, no lealtades absurdas. Como dice Rafael Cadenas: los creadores no deben convencer ni vencer, sino ser contraste, ser ajenos al poder y llamar a las cosas por su nombre.

¿Y no es la escritura esa región donde las ideas llegan antes y se acomodan para ir nombrando al futuro?

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Puede leer también el texto leído por Elías Pino Iturrieta en evento “Cultura con Capriles”, y Se busca un país, por Leonardo Padrón

Willy McKey  Poeta, escritor y editor. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey y visitar su web personal.

Comentarios (17)

Maria
6 de Abril, 2013

No he podido ver el evento completo, pero a través de este artículo lo pude disfrutar casi como si hubiera estado allí presente. ¡Gracias!

Luis Fco Indriago
7 de Abril, 2013

La crónica retrata parte de la emoción vivida antes y durante el acto en el Teatro Chacao. Su lectura hace revivir la emoción que como televidentes sentimos quienes lo vimos diferido a medianoche. Pero más allá (o mejor, más acá) de la emoción, nos queda espacio para reflexionar sobre el papel del ídolo. ¿Quién tenía ese papel en la presentación de Artistas con Capriles? No fue Henrique. Él se encargó de recordarnos que cada uno de los artistas allí presentes eran ídolos, de telenovela, de literatura, de comiquita, de radio; inclusive de disco de acetato o de cassette. Quienes han construido la memoria de este país han sido los artistas, y en contraparte cada uno de nosotros. El ídolo no era él, como no lo han sido los gobernantes, ni siquiera el que acaba de morir. Si tuviéramos que sacar una lección de la presentación que se hizo en el Teatro Chacao, es que los vínculos que nos unen conforman una trama en la que el talento de un lado, y la admiración del otro, nos hacen como país. Henrique no fue allí como un ídolo. Él fue como un admirador más de cada uno de los cantantes, actores, escritores, humoristas allí reunidos. En eso no hubo diferencia entre Henrique y cualquier otro fan. “Jaime es como tú”, fue el slogan de la campaña electoral de Jaime Lusinchi en 1983. Bonachón, ocurrente, intemperante (“tu a mi no me jodes”, le dijo al reportero de RCTV). Cuando vi a Capriles con los mismos artistas que yo admiro me dije: Yo soy como Henrique.

Lourdes Rojas Rojas
7 de Abril, 2013

H ay un Camino para Venezuela y para cada región E xiste un hombre con cualidades y no es ningún dictador, el N ecesita de todos nosotros para ser el futuro ganador, el R epresenta la gallardía de los venezolanos y quiere acabar con la corrupción, le I nquieta cualquier tipo de problema pero siempre le busca la solución Q uiere y desea unir al País entero en un abrazo de amor y pasión U nánime debe ser el resultado así como nuestra sabia elección, ya que E mancipar a Venezuela es el objetivo de Capriles como lo hizo un día El Libertador

C on sacrificio, esfuerzo, constancia, coraje, entrega y dedicación, vamos A levantar a la Patria de Simón Bolívar nuestro Libertador; P adre de nuestra Venezuela que orgullo y que honor; el R esponsable de llevar las riendas de nuestra hermosa nación, ¡un soñador! I nteligente, perseverante, hombre capaz y de buen corazón L ogra todo lo que se propone ya que fue Alcalde y Gobernador E ste es el año para ser Presidente y de todos el mejor, por S er sincero, honesto, integro, de buenos principios un hijo de Dios

R evive la fe y la esperanza con su extraordinaria y magnífica labor A yuda a los más necesitados bien sean chavistas o de la oposición D onde la Salud, la Educación, el Empleo, la Seguridad sea siempre su principal misión O cupándose de todo un pueblo ya que para él no hay distinción ni exclusión N oble, carismático, elocuente en pocas palabras un líder emprendedor Solo Hay un Camino hacia el Progreso sin odio y sin rencor, una K ermés (fiesta popular) vamos a celebrar para brindar en su honor I gualdad y Libertad para todos como el Gloria al Bravo Pueblo un himno de amor y reconciliación

Lourdes Rojas Rojas

victoria
7 de Abril, 2013

Sin mas palabras, maravilloso. Hoy tengo mas Esperanza! gracias por describir lo que allí se vivía, que nosotros como espectadores de la pantalla, sentimos. Una Venezuela que todos queremos, uniendo un Pueblo, sin insultos ni odios.

maria
7 de Abril, 2013

Hoy a las 3 pm reposicion en Globovision para todo aquel que no lo pudo ver. Amigo chavistas te invito a verlo. Quizas te mueva en algo la fibra y te ayude a reflexionar y a ver cual es la venezuela que queremos. Reviviras muy buenos tiempos

RAMON VASQUEZ
7 de Abril, 2013

Pues yo tuve la oportunidad de verlo y claro esta que en este respetuoso espacio no lo voy a describir para dar lata.La vivencia fue muy emotiva,yo pude ver al mediodia la produccion.Laureano y Emilio,mis respetos para ustedes,¡Que calse de genialidad la que ustedes manejan y comparten con tanta entrega!Simplemente orgullosos estoy de ustedes y de todos los hombres y mujeres que se atreven a cultivar el hunor en estas latitudes y en estos TIEMPOS DE COLERA.Interpreto a Henrique quien se presento alli mas para honrar los hermosos logros de toda la pleyade de artistas e intelectuales que por varias generaciones han hecho posible una imagen de Venezuela que nunca jamas debemos de olvidar.Muchos queremos reeditar la nacion de manos de esos nobles soñadores que con su vida nos han hecho la vida mas llevadera con sus creaciones liricas,musicales,escenograficas.Me confieso que a cada rato se me escapaban gotas gruesas y de salado sabor de alguna parte de mi cara cuando podia atisbar el rostro de cada uno de esos venezolanos honorables ansiosos de volver a la escena y a la accion de aquellos buenos tiempos.Venezuela entera les continuara dando gracias por muchas generaciones mas.La nacion aplaude una vez mas su gesto de definicion porque no es sano vivir en la incertidumbre.Dios bendiga el arte,el teatro,la musica,la literatura y cada una de las personas que no se cansan de entregarnos tanto de su vida tan solo por un emocionado aplauso……

Luis Alexis Garcia
7 de Abril, 2013

MEjor descipricón imposible. Yo vi el evento, y este repaso me dio la opción de hacer pausa y reflexionar en cada uno de los segmentos presentados. Todo tiene coherencia: COMPROMISO con este país. Que viva Venezuela! Capriles DEBE ser el presidente, nosotros trabajar por ese fin común. Saludos

Freddy J. Orlando S.
7 de Abril, 2013

!Excelente relato de lo que tuve oportunidad de ver y escuchar de principio a fin. Felicitaciones. Freddy J. Orlando S.

María Fernanda
8 de Abril, 2013

Una magnifica crónica de tan grande evento, vivo en España y estaba con unos amigos cuando me avisaron por whatsapp de lo que sucedía, me fui de inmediato a casa para poder verlo por internet. Uno de los eventos más grandes y sentidos que he visto en los últimos años, al principio mi amigos no entendían porque lloraba,claro, todos españoles, algún checo, otro inglés, en fin. Luego de un rato, uno de ellos expresó, llora por la patria que le han robado, porque la ve reflejada en todas esas personas, llora porque le han reforzado esa llama que siempre ha llevado encendida de volver a su tierra y que los hijos que aún no tiene crezcan en tan hermoso país, cuya mayor riqueza en su gente, llora por algo que nosotros en el camino del desarrollo y el bienestar social hemos perdido.Fue muy acertado mi querido checo con alma sudamericana, al final todos terminamos comentando lo grande del aún desconocido talento venezolano, con unas arepas y un jugo de parchita, organizando un encuentro de venezolanos en Mallorca, este miércoles 10 de Abril para grabar un vídeo en el que también alzaremos la voz por nuestra Venezuela,así somos integradores y entusiastas. Mis felicitaciones por tan buena página.

joropox
8 de Abril, 2013

Laureano y Emilio pura Genialidad y talento, Gledys Ibarra una negra sin poses y directa… ha sido refrescante este evento….

ana giusti
8 de Abril, 2013

Quería escribir algo , pero el recuento de la crónica de Willy me emociono tanto, que nuevamente lloro. Gracias , la voy a compartir en la red…

Aniuska Aponte
9 de Abril, 2013

Soy venezolana. Vivo en España. Y fui rapida a internet para seguir el acto del teatro Chacao. Me emocionaron todas las intervenciones. Recupere el orgullo de ser y sentirme venezolana: yo doy venezolano. Senti que la esperanza me crecia en el alma. Me congratule con todos y cada uno de los que intervinieron en el acto. Me enamoraron los mensajes y las llamadas a despertar, a incluir, a integrar, a construir, a ser libres y a liberar. WAW! Ojala todos los venezolanos nos sintamos convocados a ser constructores de una Venezuela en paz, en libertad y con bienestar pars todos. SOY VENEZOLANO

Zaira Castro
9 de Abril, 2013

No pudiste ser mas acertado con el recuento de lo sucedido alli ese día…yo percibí y sentí mucho de lo que describes y de tu sentir!! Una experiencia inolvidable….Gracias

santiago jose
9 de Abril, 2013

Mis felicitaciones Willi el que no haya visto este “ACTO CON CAPRILES” creo que se ha perdido lo mejor de la campaña. Eso sin contar con la marcha del domingo 07/04/2013. Alli vimos a toda Caracas. Hay que seguir el ejemplo que Caracas dío. El jueve le tocará a BArquisimeto, vamos todos los Larenses (no soy de alli), a llenar esa Av. Venezuela.

Graciela Evarista Garcia
9 de Abril, 2013

Muy buena y emotiva esta crónica que describe y transmite perfectamente lo que vivimos y sentimos durante este acto.

José Rafael
11 de Abril, 2013

Su twit, tan acertado como el resto del contenido del evento, y su crónica fidedigna transmite el sentimiento del momento. Encontrábame en un club de playa y alcancé a ver por twitter la repetición del programa. A las 10pm las salas de TV se comenzaron a llenar de espectadores, tantos que no cabían. Y poco a poco, voces voluntarias se fueron manifestando. Los sonidos de asombro se hicieron sentir: mira a fulanita, a menganito, ohhh y ve a perencejo, fueron la constante, rematadas de un: !así es! El asombro ante tanta acertividad y comunión con su contenido del acto inundó el ambiente. (Y hasta se oyó decir con asombro a una fémina, miren al McKey… se ve que no habían leído su crónica Newyorkina) Al finalizar el evento, se levantó una voluntaria, engorrada y entrada en muchos años y dijo: - ¿Y nosotros que vamos a hacer mañana: quedarnos aquí? La respuesta fue al unísono: -¡Mañana subimos a caracas para la marcha! Felicitaciones poeta. Larga vida a su tinta.

Benjamín Guzmán.
6 de Junio, 2013

Queridos hermanos venezolanos:

Gracias por esas lecciones de vida que nos brindan a todos los latinoamericanos, en este momento tan difícil para vuestra patria, lecciones que surgen de la frustración, pero también de la esperanza, de l dolor, pero también de la alegría de saberse venezolanos, de la impotencia, pero también de la fortaleza de vuestros corazones, muchos peruanos y ( estoy seguro ) muchos latinoamericanos, seguimos con emoción y admiración la lucha que libran por tener un país más vivible, más sensato, más real, más suyo.

Quien esto escribe está enamorado de una bella venezolana, y por eso me une un vínculo muy especial con su país, una necesidad permanente de saber de Ustedes, y en esa forma, pequeña quizá, compartir sus tristezas y sus alegrías.

¡¡ Un abrazo desde Perú !!

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