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¿Es posible reencarnar en un animal?

Por Prodavinci | 4 de Abril, 2013

640Reincarnation

La reencarnación es un concepto presente en muchas culturas desde la antigüedad. Existen países, como India, donde es considerada un hecho irrefutable. Es precisamente en la religiosidad oriental donde se da su manifestación más estructurada, en especial dentro del hinduismo y el budismo. Aunque muchas religiones africanas y algunas aborígenes del continente americano —e incluso de Oceanía— la contemplan como parte de su cosmogonía.

En líneas generales, todas las nociones de la reencarnación coinciden en la idea de que el alma de un ser fallecido puede volver a vivir en otro cuerpo. En la mayoría de las culturas que tienen dentro de su fe esta idea, se considera positivo que el alma migre a una especie más evolucionada y negativo que lo haga a una especie inferior. Acá algunas de ellas:

Metempsicosis. Para los griegos de la Antigüedad, los seres humanos estamos constituidos por tres elementos: alma, espíritu y cuerpo. Pensadores como Platón y Empédocles llegaron a legitimar la idea de que existen elementos de la psique que pasan de un cuerpo a otro luego de la muerte de una persona. Esta noción es parte de los factores filosóficos que derivan en la Teoría de la Reminiscencia, de Platón, que enuncia la idea de que para adquirir el conocimiento es necesario recordar lo que nuestra alma ya sabía antes de habitar el mundo sensible. Con frecuencia el término se traduce, erróneamente, como reencarnación, pero existe una diferencia significativa: se supone que el alma humana no retrocede y jamás puede, por ejemplo, volver al mundo sensible en forma animal. Muchos especialistas coinciden en que el término en español puede decirse “paso del alma”.

Transmigración. Este concepto reside en la creencia de que existe un cambio de estado que excluye la idea de una vuelta a un nivel que ha sido superado. A diferencia de la metempsicosis, que cree posible volver al mundo sensible como animal, vegetal e incluso mineral, la transmigración involucra al ser real y su evolución de estado. Va mucho más allá de la herencia de elementos de la psique de un difunto: se trata de la evolución del estado del ser. Y las diferencias respecto a la reencarnación consisten en que la transmigración tiene que ver con los estados del ser, y no simplemente la vuelta al estado humano. La transmigración aparece referida de manera doctrinal en las Upanishad, textos posteriores a los antiquísimos Vedas.

Renacimiento. Este concepto fue reformulado por el budismo a partir de la sabiduría del hinduismo donde se fundó. Se basa en no afirmar la existencia de un alma perdurable capaz de transmigrar. Muchos estudiosos han vinculado esta visión con la lógica moderna del ADN pues niega que exista algo permanente en el ser humano capaz de usar otros cuerpos. Así que son causas y efectos del karma lo que ordena la vida y no el alma. De esta manera, cuando un ser reaparece es por un asunto vinculado con el karma: el mecanismo universal de causa y efecto que se relaciona directamente con las acciones cumplidas en vida de ese ser. Eso hace que el renacimiento no se convierta en una meta deseada, en un anhelo: toda la ruta espiritual del budismo está concebida para que cada persona pueda liberarse de una eternidad de causas y efectos. Es decir: cada quien vive lo que debe vivir y cada quien es responsable de las decisiones que le permitan liberar su espíritu.

Metensomatosis. Una posible traducción de esta palabra sería “desplazamiento del cuerpo” o “mudanza del cuerpo”. Según esta idea, el cuerpo reencarna en otro cuerpo tal como en el concepto básico de la reencarnación, sólo que afirmando que este nuevo cuerpo incorporará elementos del anterior. Se trata de pasar de un cuerpo a otro, no de un alma desplazándose a un cuerpo y dando lugar a una nueva vida. Esta noción prácticamente anula la existencia del espíritu, así que las huellas que podría percibir otro ser humano del ser anterior al tener contacto con el nuevo cuerpo no tienen ningún vínculo con el espíritu.

Palingenesia. La etimología detrás de este concepto es claro: palin traduce “de nuevo” y “génesis” la idea de nacer. El planteamiento, sin embargo, no es tan sencillo: afirma que cada ser vivo tiene un ciclo de existencia que se cumple desde el nacimiento hasta la reencarnación como proceso posterior a la muerte. En muchas ocasiones aparece como la idea de “la recurrencia eterna”, pues el valor diferenciador de esta noción es que asegura la continuidad de los seres en un proceso infinito de reencarnaciones y renacimientos. Aunque para muchos es una doctrina paralela a la idea de la reencarnación, la palingénesis no considera la posibilidad de que el espíritu alcance un nivel sublime que lo libere de la tarea de volver a la Tierra reencarnando. Una representación capaz de explicarlo simbólicamente sería el mito del Ave Fénix. Este concepto consiguió inspirar a Arthur Schopenhauer parte de su afirmación sobre la voluntad como un factor que no muere sino que se manifiesta nuevamente y en nuevos individuos.

Sólo las variantes del cristianismo, el judaísmo y el islam no contemplan la reencarnación como una posibilidad e incluso la condenan, a pesar de que en algunas se considere una idea similar: la resurrección. Sin embargo, considerar que en los países más poblados—China e India— sí creen en la reencarnación hace verla como un fenómeno cultural y dogmático con unas dimensiones planetarias que sobrepasan los conceptos del mundo occidental.

Estas son algunas de las múltiples derivaciones de la idea de las mudanzas del alma, concebidas desde distintas miradas del mundo. En contraste con la cantidad de puntos en común, el punto más claro de desencuentro aparentemente radica en la idea de si el alma de un ser humano evoluciona a otro plano, si vuelve a la Tierra en forma humana hasta alcanzar un nivel espiritual superior o si puede hacerlo en otras formas de vida como plantas o animales. Al final, las conclusiones en torno a lo divino son una mezcla de contexto cultural y fe.

Prodavinci 

Comentarios (3)

RAMON VASQUEZ
5 de Abril, 2013

Por lo menos hasta donde yo he aprendido en la Doctrina Espirita Kardeciana,ello no es posible.Un espiritu cuando encarna y luego de cumplir con una encarnacion puede ocurrir que tenga un cierto grado de progreso,o tal vez no se haga merecedor de ninguno por lo que hablamos de que momentaneamente se estanca pero jamas volvera a ocupar el cuerpo de un animal inferior al hombre.El concepto de la REENCARNACION fue bastante detallado y trabajado por el Dr.IAN STEVENSON,medico psiquiatra norteamericano,quien publico en 1966,su obra maestra ,”SOBRE VEINTE CASOS DE REENCARNACION”.Se trata de casos que el mismo abordo y entretejio para reunir un conjunto de teorias aun hoy muy estudiadas.Reunio individuos en Sri Lanka,Birmania,Libano,Kuala Lampur,Singapur,India, para fundamentar algunos conceptos sobre la Re-encarnacion…..

Antonio
5 de Abril, 2013

Interesante todas estas “posiciones” con respecto a la necesidad natural del hombre de querer continuar viviendo , luego de la muerte, aunque sea en un venado. Colocar alimentos alrededor del difunto para que coma en la otra vida, es una inocente prueba de tal necesidad. Logicamente, el alimento no es consumido sino por su propia descomposición. ¿Algo meramente simbólico? Creo que no. En materia de fé y de creencias, no hay discusión que valga, juicios de valor ni contradictorios. La necesidad de creer es mas poderosa que cualquier razón o filosofía.

Luis Moreno
8 de Abril, 2013

Y despues de estos 14 anos, aun alguien tiene una duda ?

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