Ciencia y tecnología

Twitter y nuestras influencias en la búsqueda de información

Por Prodavinci | 26 de Marzo, 2013
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twitter info textoFragmento de un artículo de José Merino, publicado en la revista Nexos

Usted toma cientos de decisiones en el día: qué comer, qué película ver, dónde comprar su despensa, qué libro leer, qué ruta y qué medio tomar para ir a su trabajo, con quiénes interactuar, y un largo etcétera. Nos enfrentamos diariamente a la tarea de distribuir recursos escasos, como tiempo, dinero y energía, entre una multiplicidad de alternativas. Esta restricción en recursos nos obliga a tomar decisiones cautelosamente, adquiriendo la mayor y mejor información posible. Por supuesto, adquirir información es costoso, y entre usted y la adquisición de la mejor alternativa hay una secuencia de barreras informativas. Es un eterno dilema decisional, ¿cómo optar por la mejor alternativa sin incurrir en demasiados costos para adquirir la información que la revele?

No es un dilema menor: hacernos de la información útil implica un proceso de evaluación de su fuente. No toda la información nos resulta igualmente confiable y la ignorancia puede ser la mejor alternativa cuando la información es difusa, costosa o compleja. Nadie realiza un análisis de mercado para elegir una tienda o un sofisticadísimo estudio origen-destino para optar por una ruta sobre otra. Entonces, tomar atajos informativos es irresistible (y perfectamente racional): encontramos en nuestro entorno inmediato pedazos de información que nos ahorran el costo de adquirirla y que elevan la probabilidad de optar por la mejor elección.

Cuando decimos “entorno inmediato” nos referimos a las personas con las que tenemos una conexión: familia, amigos, colegas o vecinos. Pocos medios de transmisión de información tienen el impacto de la voz de aquellos que forman parte de nuestra red social inmediata: por la facilidad con que la adquirimos y la alta confiabilidad que le asignamos.

Pare un segundo y piense cuántas de sus decisiones se basan en la información que le comparten los miembros de su red social. Ahora agregue un hecho ineludible: sus familiares, amigos, colegas y vecinos hacen exactamente lo mismo que usted: la información que obtiene vía los miembros de su red social es a su vez obtenida vía los miembros de sus redes sociales. En efecto, esto implica que una parte importante de su comportamiento cotidiano y de las decisiones que toma están influidas por gente a la que usted probablemente no ha visto en su vida: los amigos de los amigos de sus amigos. Incluyendo, por supuesto, la decisión de votar y la preferencia sobre por quién hacerlo.

No estamos descubriendo el café con leche, las redes sociales han sido una constante en la historia de la humanidad, así como sus efectos en términos de conexión y contagio; esto es, el resultado de lo que corre principalmente entre sus miembros: información.

Ahora bien, los medios de conexión sí que han cambiado, el surgimiento de nuevas tecnologías ha permitido que nuestras redes sociales se extiendan más allá de nuestro entorno físico inmediato. Hablo de internet. Medios como el telégrafo, telefonía fija y telefonía móvil, más que agregar nuevos miembros a nuestra red, facilitaron el flujo de información con quienes ya eran parte de ella. Internet lo hace también, pero además agrega masiva y sistemáticamente nuevos miembros (nodos); que a su vez transmiten información… masiva y sistemáticamente (flujos).

Sí, la proximidad física con otros sigue siendo un factor clave para el contagio de comportamientos y decisiones; pero es imposible no maravillarse por la emulación del mismo fenómeno entre personas que, en el sentido más tradicional del término, no se conocen. Las potencialidades informativas y deliberativas son ilimitadas, equivalentes al número de nodos en la red (usuarios), multiplicados por el número de conexiones que tienen con otros nodos, multiplicadas a su vez por el número de conexiones que éstos tienen con otros nodos, multiplicadas a su vez…

Eso explica nuestro franco enamoramiento con Twitter (y nuestro posterior desencanto). “El cielo es el límite” escribió un entrañable amigo como su primer tuit, y tenía razón… hasta que vimos los límites. Twitter es mucho menos horizontal, recíproco y deliberativo de lo que pensábamos en el rush tuitero; sí, pero sigue siendo mucho más horizontal, recíproco y deliberativo que todas las otras plataformas disponibles. En ese sentido, Twitter es una herramienta que se ajusta perfecta al funcionamiento y perfeccionamiento de la democracia.

(…)

Twitter, con su combinatoria infinita de nodos y conexiones, se nos convirtió en una fuente alucinante de información relevante (y no relevante, pero muy entretenida), al tiempo que abrió un espacio deliberativo ahí donde había pocos y cerrados. En consecuencia, mutó en un espacio privilegiado para la incidencia ciudadana y afectar, aunque fuese en temas muy específicos, la agenda mediática y las decisiones públicas.

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Puede leer el texto completo aquí.

Prodavinci 

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