Actualidad

Lance Armstrong: la peor cara del héroe; por Arturo Marcano

Por Arturo Marcano | 18 de enero, 2013

armstrong texto

Cuando era pequeño seguía unas historietas semanales de un personaje que pasaba por todo tipo de aventuras. Un día la trama terminó con el héroe amarrado y amordazado en un hueco infectado de cocodrilos hambrientos sin ninguna posibilidad de escape. La espera del siguiente capítulo fue larga y llena de preocupación. Recuerdo haber acampado cerca del kiosco para espiar la llegada de la camioneta de la editorial con la continuación de la saga y, de hecho, casi no le di tiempo a que le quitaran los plásticos protectores de lluvia que cubrían a todo el lote de revistas. Al abrir el ejemplar, la historia comenzaba de la siguiente manera: “Luego de matar a los cocodrilos y salir del hueco…”.

No sé si fue una estrategia del autor en reconocimiento de la poca importancia que realmente tenía la manera como sobrevivía el héroe o simplemente la imposibilidad de encontrar otra vía de escape, pero en algo me recuerda a Lance Armstrong.

Vamos a saltar los tradicionales párrafos sobre la vida y logros del ciclista para ir directo al grano. La duda que me generaba la supuesta confesión del siete veces ganador del Tour de Francia, horas antes de su transmisión, se basaba en como enmarcaría las palabras y hasta que punto aceptaría toda su culpa. Estamos hablando de una persona que, junto a su equipo de asesores legales, ha salido victorioso en innumerables problemas y procesos legales a pesar de no haber dicho la verdad. Esos mismos abogados, en mi opinión, tuvieron la tarea de prepararlo para minimizar los posibles efectos e impacto legal de su conversación con Oprah .

Si Armstrong cometía un error en la manera como confesaba se abriría un abanico de acciones legales en su contra de una magnitud considerable.

El fundador de Livestrong negó bajo juramento la utilización de sustancias prohibidas como parte de un proceso de arbitraje con una compañía aseguradora que no quería pagarle un bono de 5 millones de dólares por sus victorias en el Tour de Francia. Eso implica que cualquier confesión posterior podría significar el regreso de más de 7.5 millones de dólares adjudicados en esa disputa más no el cargo de perjurio al haber prescrito, a menos que haya sido interrumpido que es algo no confirmado hasta los momentos.

Está la amenaza de una demanda federal por la utilización de más de 30 millones de dólares en el equipo del US Postal Service que podría, al incluir daños, llegar a 100 millones de dólares. Un diario en Londres pagó 500 mil dólares al estadounidense en un juicio por difamación y seguramente le gustaría recuperar ese dinero más los intereses correspondientes.

Adicionalmente, muchas personas afectadas en todos estos años por ataques públicos/legales de Lance pudieran aprovechar esa oportunidad para iniciar sus propios procesos por difamación. Finalmente no es descabellado pensar que algunos patrocinantes se incorporarían a la piñata legal alegando daños a su brand o imagen. En fin, el panorama legal no era fácil, sólo había que esperar la confesión.

Oprah no perdió tiempo el jueves 17 de enero e inició la entrevista de la siguiente manera:

Oprah: ¿Te dopaste en tu carrera?

Armstrong: Si

Oprah: ¿Usaste EPO en tu carrera?

Armstrong: Si

Oprah: ¿Usaste transfusiones de sangres en tu carrera?

Armstrong: Si

Oprah: ¿Usaste otras sustancias prohibidas en tu carrera?

Armstrong: Si

Oprah: ¿Usaste sustancias prohibidas para ganar los 7 Tours de Francia?

Armstrong: Si

La entrevista continuó con detalles sobre la manera como el ciclista utilizó las sustancias prohibidas y otros puntos adicionales pero ya el mal estaba hecho. El camino para los abogados está abierto y ya veremos hasta donde llega la cantidad de demandas que se iniciarán incluyendo las mencionadas anteriormente.

¿Hacía falta la confesión para ejercer acciones legales contra Armstrong? Con todo el caudal de pruebas recolectadas por USADA y en otros trabajos serios de información se puede llegar a la conclusión que no. A Roger Clemens le siguieron un juicio por perjurio teniendo como principal testigo a una persona de dudosa reputación, mientras que con el ciclista se cuenta con el testimonio de 11 compañeros de equipos y otras evidencias desde hace algún tiempo que lo involucran con el tráfico y consumo de sustancias prohibidas. Ahora sin duda que la confesión facilita las cosas.

¿Por qué no se inició una demanda por perjurio contra Armstrong a pesar de las pruebas existentes mucho antes de la confesión? No tengo la respuesta, habría que preguntarle a los fiscales responsables si, de nuevo, se confirma su prescripción.

Los verdaderos motivos de la confesión nunca se sabrán, a menos que uno haga un gran esfuerzo para creerle algo a Lance Armstrong. Si es para poder continuar con los triatlones o con el fin de limpiar al deporte a estas alturas creo que poco importa. No estoy en contra de darle segundas y terceras oportunidades a las personas, por el contrario soy fiel retrato de la imperfección humana. Este es un caso complejo de errores, manipulaciones, extorsiones, acosos, amedrentamientos y bullying de alguien considerado como uno de los grandes ejemplos deportivos y humanos de su generación que ahora desea reinventarse y limpiar de nuestras memorias muchas cosas detestables.

Lance Armstrong cayó en un hueco lleno de cocodrilos hambrientos y, al ser protagonista/autor de esa historia, nos quiere vender el próximo ejemplar comenzando con “luego de matar a los cocodrilos y salir del hueco…”.

Usted es libre de ir a su kiosco preferido para continuar leyendo sobre sus hazañas.

***

Artículo publicado en ESPN Deportes y reproducido en Prodavinci con autorización del autor.

Arturo Marcano  Arturo Marcano es abogado graduado en la Universidad Católica Andrés Bello en Caracas con una Maestría en Derecho (LL.M.) de Indiana University y una Maestría en Gerencia Deportiva (M.S.) de la Universidad de Massachusetts-Amherst. Es coautor con David P. Fidler del libro Stealing Lives y del Capítulo 12 (Latinoamérica) del libro Cambridge Companion to Baseball. Puedes seguirlo en Twitter en @arturomarcano

Comentarios (7)

Ángel Rafael La Rosa Milano
19 de enero, 2013

¡Excelente artículo, SR. Marcano! El paralelismo entre la historieta del héroe que Ud.menciona y la “historieta” de Arsmtrong es genial. Creo que eso ocurre en personas, grupos culturas, etc., que exacerban la importancia de ganar; de ser el Número Uno, produciendo individuos como Armstrong que se proponen triunfar a cualquier precio. Para ellos el fin justifica los medios. Eso es absolutamente dañino para cualquier soicedad.

enrique costa
19 de enero, 2013

Yo creo que no se debe mentir como hizo el gobierno de EEUU para entrar en guerra con Irak y ….. ),Tambien creo que no se debe exacerbar el deseo de ser el “primero”, pero constantemente veo esa actitud en TODOS los gobiernos del mundo y en la inmensa mayoría de las personas que conozco o conocí. Las mentiras se usan sistematicamente en todo estamento social y económico sean mentiras “blancas”, chiquitas o de cualquier denomicación que se le quiera dar. Pero, la gran pregunta es: Alguien tiene realmente la capacidad de eliminar las mentiras? Sinceramente creo que NADIE quiere eliminar las mentiras, los gobiernos, las personas ,la Iglesia,etc. Simplemente es un slogan demagógico que se usa para atraer la atención sobre una persona o conjunto de personas para obtener una ventaja o el voto. La única solución que conozco es aguzar el oído y el ingenio y RECHAZAR todos los “cantos de sirena”.

Robert Rodríguez Ibarra
20 de enero, 2013

Aparte del excelente examen que hace de manera diafana el Abogado Arturo Marcano y los comentarios posteriores, me gustaría añadir lo siguiente: 1. El serio y grave problema de las posibles demandas está latente. A menos que ya se hubiese acuerdos entre las partes. 2. Obviamente hay COMPLICIDAD de Armstrong con todo su equipo de apoyo deportivo y ahora legal. Entrenadores, médicos, compañeros pedalistas y promotores. 3. También INCAPACIDAD, LENTITUD y hasta IGNORANCIA e INGENUIDAD de las autoridades deportivas ciclísticas (controles de dopaje) de Tour de France y de la USADA al ser incapaces de presentar con la inmediatez pertinente las EVIDENCIAS del dopaje. 4. Luce increíble que desde 1999 hasta 2009, luego de SIETE victorias en el Tour de FRANCE y una medalla de bronce en los J.O. de Sydney, sea en el año 2012, cuando puedan presentar acusaciones formales de dopaje. 5. El dopaje en el ciclismo tiene inocultables ANTECEDENTES, particularmente en el Tour de France. La detección de EPO (eritoproyetina), de transfusiones de sangre (hasta del propio ciclista) y de ESTEROIDES ANABOLIZANTES es actualmente rigurosa. El uso del CROMATÓGRAFO y el ESPECTÓGRAFO de MASAS con muestras de otina y sangre se aplica en cualquier momento a los atletas, antes o después de las competencias, e incluso sin aviso previo durante los entrenamientos de la temporada. De esta manera se evita el efecto de los enmascarantes (sustancias para eliminar o borrar dopaje) y de la suspensión planeada de sustancias prohibidas. Finalmente, considero que hay CLARA CULPABILIDAD y falta de ÉTICA (Fair play) por parte del atleta y su equipo, como COMPLICIDAD por INCOMPETENCIA de las autoridades pertinentes. PD. ¿Qué argumentos ofrece el Comité Olímpico Internacional (COV)para explicar que con los controles empleados en Sydney 2000 fueron incapaces de detectar al medallista de bronce ? Ahora, años después se unen al reclamo ?

enrique costa
21 de enero, 2013

Lo que nunca termina de sorprenderme es que cada vez que aparece una inconducta de un personaje a nivel mundial, inmediatamente surgen como hongos después de la lluvia, los “sesudos” análisis de los dolidos que no paran de buscar sus 15 minutos de fama a como dé lugar. Todos se prenden a esa teta y tratan de sacar leña del árbol caído. Soy cristiano por decisión de mis padres y ateo por decisión propia pero en estos casos me asalta aquella frase de “quien esté libre de pecado que arroje la primera piedra”.

Angel Rafael La Rosa Milano
21 de enero, 2013

Amigo Enrique, apoyo su actitud de “quien este libre de pecado…”, pero sin caer en los extremos. Pienso que alguien tiene que decirnos, incluso acusarnos,cuando faltamos gravemente, y alguna institucion tiene que disciplinarnos. Si no viviriamos en la mas absoluta anarquia castigarnos, totalmente subyugados por los mas “astutos” y “fuertes”, como Armstrong. Es verdad, no todos tenemos la estatura moral para acusar (yo incluido. Y por cierto el amigo Marcano, autor del texto, muy humilde y sabiamente se confiesa imperfecto), pero alguien debe hacerlo. Ud. por ejemplo, a pesar de “no estar libre de pecado”, en cierta forma “acusa” a la humanidad entera de mentirosa. Lo que demuestra que ese principio biblico no puede ser aplicado cabalmente por los humanos. Tal vez el unico realmente autorizado haya sido Jesus.

Cristóbal Martín
22 de enero, 2013

No estoy de acuerdo en la manera en que actuó para alcanzar su meta, sin embargo no soy quien para juzgarlo… El mejor juez y verdugo será el tiempo y su propia conciencia… Aquel que este libre de pecado que lance la primera piedra… Para mi Lance es un héroe caído o héroe con pies de barro… Ser humano al fin…

enrique costa
23 de enero, 2013

Ahora se olvidan que el verdadero triunfo de Armstrong fue su lucha contra el cáncer y el hacerlo practicando un deporte. No era eso lo que todos pregonan ? Vencer una enfermedad terrible y practicar deportes. Sucede que la inmensa mayoría son ENVIDIOSOS de la determinación y sacrificio que demostró esta persona. Terminamos en lo de siempre : ..”.robar o matar no es problema, problema es que te descubran ” Esa es la “filosofía”de una gran parte de la humanidad, aún así la vida es maravillosa…

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.