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Sobre la firma del Presidente Hugo Chávez, por José Ignacio Hernández G.

Por José Ignacio Hernández G. | 17 de Enero, 2013
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firma chavez texto

Especial para Prodavinci.com/ Luego de los eventos del 10 de enero, y de la amplia tertulia constitucional que se generó sobre esa fecha, el discurso oficial –avalado en sentencia de la Sala Constitucional- estableció como solución  que el Presidente reelecto se mantenía en ejercicio de la Presidencia, aun sin haberse juramentado, para el nuevo período 2013-2019. Ausente del país, incluso para el día 10, el Presidente reelecto era, es y será, según el discurso oficial, Presidente en ejercicio.

Pero no basta con ser Presidente en ejercicio: también hay que parecerlo. Es decir, la Presidencia debe ejercerse con actos visibles y palpables. Sin embargo, pese al discurso oficial, lo cierto es que el Presidente no había ejercido “visiblemente” la Presidencia hasta fecha reciente. No firmó la carta leída por el Presidente de la Asamblea Nacional el 8 de enero de 2013 y tampoco ejerció la Presidencia en el día fijado por la Constitución para rendir cuenta de su gestión. Por si fuera poco, en esa oportunidad –el 15 de enero- el Vicepresidente anunció que el Presidente reelecto y en ejercicio había designado a un nuevo Ministro y Vicepresidente Político. La ausencia de actos materiales de ejercicio de la Presidencia permitió cuestionar si en efecto el Presidente había designado a ese Ministro. ¿Quién designó al Ministro? ¿Había el Presidente tomado esa decisión, estando ausente y convaleciente de salud? ¿O acaso alguna voluntad extraña y secreta estaba tomando decisiones de la Presidencia?

La duda pareció despejarse en la Gaceta Oficial Número 40.090 de fecha 15 de enero. Allí aparecen publicados los Decretos Números 9.351 y 9.352, que designan al Ministro y Vicepresidente. Lo más importante: los Decretos están firmados por el Presidente. La firma es clara, visible, identificable. Y si cualquiera pretendiese arrojar dudas sobre la autenticidad de esa firma, debería saber que de acuerdo con la Ley que rige a la Gaceta Oficial (Ley de 22 de julio de 1941) los Decretos publicados en ese medio tienen la fuerza de documentos públicos (artículo 14). Esto quiere decir que el contenido de esos Decretos se tiene como cierto y no puede ser rebatido, salvo por medios muy especiales y sofisticados.

Pero esta certeza en cuanto a la firma, lejos de despejar las dudas, las acrecienta. Si los Decretos tienen la fuerza de documentos públicos y por ello la firma no puede cuestionarse (lo que no necesariamente es así), tampoco pueden cuestionarse los demás hechos allí contenidos. Pues bien, los Decretos no sólo aparecen firmados por el Presidente, sino que además indican que el lugar en el cual fueron firmados es Caracas. “Dado en Caracas”, puede leerse justo encima de las firmas. La referencia a Caracas no es general. No se menciona a esa ciudad por ser la capital de la República. No. Se menciona a Caracas pues fue el lugar en el cual los Decretos fueron emitidos por el Presidente de la República. Y el acto se emite en el sitio en el cual está el Presidente al momento de dictar el acto.

Esto nos permite entrar en otro de los temas de moda: las formalidades. El artículo 18 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos prescribe las formas que todo Decreto debe cumplir, y entre ellas, el lugar “donde el acto fue dictado”, el sello y la “firma autógrafa”. Los Decretos examinados cumplen con esos requisitos, sin duda. Incluso, debajo de las firmas pueden leerse las abreviaturas “L.S.”,  es decir, Locus Sigilli, el lugar del sello. Esto quiere decir que los Decretos fueron dictados en Caracas, sellados en Caracas y firmados en Caracas.

Aquí tenemos una contradicción sin solución aparente: si los Decretos fueron firmados en Caracas, como se afirma en su texto, entonces el Presidente tuvo que firmarlos en Caracas, lo que probaría que no está ausente del país, a pesar de lo que se afirma en el discurso oficial. Pero si los Decretos no fueron firmados en Caracas, como en efecto sucedió, entonces dichos decretos declaran un hecho falso. Y si esos hechos son falsos, ¿no podrían plantearse dudas sobre la veracidad de los otros elementos de los Decretos, incluida la firma del Presidente?

A esta contradicción se le suma otro elemento fundamental: el Presidente reelecto no puede firmar Decretos en el extranjero, pues el ejercicio de las atribuciones de la Presidencia de la República es estrictamente territorial. En el extranjero el Presidente puede actuar como Jefe de Estado, no como Jefe del Gobierno y de la Administración. Luego, si los Decretos fueron firmados en el extranjero, a pesar de indicarse Caracas como sitio de emisión, pudiese cuestionarse la competencia del Presidente. Ello, al margen del cuestionamiento ya existente por la ausencia de juramentación del Presidente reelecto y en ejercicio.

Muy probablemente alguien replicará con el argumento de la “firma electrónica”: el Presidente puede firmar “a distancia” aplicando a la firma electrónica, como ha sido incluso explicado para este caso, mostrándonos el video en el cual el Presidente creó su firma. Sin embargo, esta explicación no luce convincente.

La firma electrónica es un instrumento que permite sustituir a la firma autógrafa, como lo aclara el artículo 6 del Decreto contentivo de la Ley de Mensajes de Datos y Firmas Electrónicas, de 2001. Según el artículo 2 de esa Ley, la firma electrónica es la “información creada o utilizada por el signatario, asociada al mensaje de datos, que permite atribuirle su autoría bajo el contexto en el cual ha sido empleado”. Es decir, la firma electrónica no es una firma autógrafa pasada a formato digital: es una información electrónica que acredita la autenticidad o autoría del mensaje de datos. El artículo también define qué es mensaje de datos: “toda información inteligible en formato electrónico o similar que pueda ser almacenada o intercambiada por cualquier medio”. El mensaje de datos es entonces un documento electrónico, como el correo electrónico e incluso, este artículo que el lector lee en este momento en la página web de Prodavinci. E incluso si el lector imprime en papel este artículo, seguirá siendo un documento electrónico.

La firma electrónica aplica entonces para el documento electrónico, y es por ello que sustituye a la firma autógrafa. Para plasmar una firma autógrafa no sólo se necesita un bolígrafo: se necesita también un soporte físico. Pero si el soporte es electrónico, entonces el bolígrafo no servirá de mucho: allí es donde entra la firma electrónica.

Por lo tanto, sólo puede usarse la firma electrónica para documentos electrónicos o mensajes de datos. El artículo 6 de la Ley comentada así lo reitera, al señalar que la firma autógrafa puede sustituirse en relación con un mensaje de datos al tener asociado una firma electrónica.

La Administración puede usar la firma electrónica, de acuerdo con el certificado expedido por la Autoridad Excepcional de Seguridad para Altos Funcionarios, Personas de Alto Nivel y Dirección del Poder Público de la República Bolivariana de Venezuela creado por la Superintendencia de Servicios de Certificación Electrónica. Sin embargo, como se recalca en el artículo 2 de la Providencia de la Superintendencia que crea a tal Autoridad, la firma electrónica sólo puede ser usada en todo documento “inteligible en formato electrónico, independientemente de sus soportes físicos”. Como explico en mis clases: la firma electrónica vale, en estas condiciones, para el acto administrativo electrónico, en la medida en que este tipo de actos sea admitido. Pero la firma electrónica no es la firma autógrafa “escaneada”. Es una firma digital, que se almacena en medios digitales, y que por ello se usa solamente en documentos igualmente digitales.

Ahora bien, ¿el nombramiento de un Ministro puede constar en un acto administrativo electrónico? No puede, ciertamente, pues el ya comentado artículo 18 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos, al aludir a todo acto administrativo como el Decreto, siempre se refiere al acto en soporte físico, sin que exista ninguna Ley que autorice la sustitución de ese medio por el acto administrativo electrónico.

Pero voy más allá: ¿la firma que vimos en los Decretos es una firma electrónica? No lo es: más bien es una firma que en apariencia es autógrafa, o como se dice, a “puño y letra”, y que debe entenderse que así consta en el original. Quisiera insistir que la firma electrónica, primero, aplica sólo para mensajes de datos –no un Decreto, ciertamente- y además, esa firma siempre es digital, pues se crea y se expresa en medios electrónicos. No es, ciertamente, la firma escaneada que se coloca en un Decreto que consta en un medio físico.

Pero hay un punto adicional. Aun admitiendo que la firma es electrónica, lo cierto es que los Decretos fueron “dados en Caracas”, a pesar que el Presidente no estaba en esa ciudad. La firma electrónica sustituye a la firma autógrafa, pero no permite al Presidente dictar actos en un sitio distinto en el cual él se encuentra.

 Si el amigo lector piensa que la situación es complicada, le doy un dato adicional. De acuerdo con el artículo 1 de la  Ley de Juramento de 1945, ningún Ministro puede entrar en funciones sin prestar juramento. Así, el citado artículo dice: Ningún empleado podrá entrar en ejercicio de sus funciones sin prestar antes juramento de  sostener y defender la Constitución y Leyes de la República y de cumplir fiel y exactamente los deberes de su empleo. La pregunta es: ¿ante quién debe juramentarse el Ministro de Relaciones Exteriores (Canciller). La Ley es muy clara en el artículo 4: Los Ministros del Despacho y el Gobernador del Distrito Federal, prestarán el juramento ante el Presidente de los Estados Unidos de Venezuela. Es claro entonces que el Ministro designado el 15 de enero debe prestar juramento ante el Presidente. Es decir, que el Ministro designado debe prestar juramento ante el Presidente antes de comenzar a ejercer las funciones de su cargo. Pero el Presidente reelecto está ausente en el extranjero, con lo cual el requisito de la juramentación no puede ser llevado a cabo en Venezuela ¿Puede el Ministro designado juramentarse en el extranjero? Ya analizamos antes que el juramento es un acto territorial: si el Presidente no puede juramentarse en el extranjero, entonces, el Ministro designado tampoco podría juramentarse en el extranjero, con lo cual, no puede ejercer el cargo para el cual fue designado.

Al menos de una cosa estoy seguro. Tengo suficiente material para pensar en los próximos exámenes para mis alumnos.

José Ignacio Hernández G.  José Ignacio Hernández es abogado venezolano, Doctor en Derecho de la Universidad Complutense de Madrid y Profesor de la UCV y UCAB. Puedes seguirlo en Twitter en @ignandez

Comentarios (18)

Hildania
17 de Enero, 2013

Saludos José Ignacio!!! Me han encantado tus artículos, los cuales me han ayudado a clarificar muchos puntos y sostener debates. Felicidades! Por cierto, no seas muy duro con tus alumnos!!

Angel Francisco García Sosa
17 de Enero, 2013

Todo eso lo que revela es la construcción de un parapeto gubernamental sostenido en puras mentiras, las cuales al final terminaran en algo tan perverso como falso , al hacer del ejercicio del gobierno un acto ilegitimo por todas las violaciones a todas las normas que ha mencionado. P.D: cuando le realice los exámenes a sus alumnos deles al mismo tiempo algún tranquilizante o antidepresivo.

Jose Luis Rivas
17 de Enero, 2013

En efecto no se trata de una firma electrónica, pero cabría la posibilidad de hacerlo mediante un dispositivo mecánico generalmente conocido como autopen. El artículo 18 de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrativos en su último aparte dice: «El original del respectivo instrumento contendrá la firma autógrafa del o de los funcionarios que lo suscriban. En el caso de aquellos actos cuya frecuencia lo justifique, se podrá disponer mediante decreto, que la firma de los funcionarios sea estampada por medios mecánicos que ofrezcan garantías de seguridad.»

Claro, falta un decreto que lo disponga, en este caso.

La firma electrónica no tiene que estar, exclusivamente, en medios electrónicos. Sin embargo, sí tiene que ser generada por medios electrónicos que puedan, de forma repetida y constante, verificar la autoría del documento con el portador de la llave electrónica. La salida de una firma electrónica se asemeja a esto:

« —–BEGIN PGP SIGNED MESSAGE—– Hash: SHA1

This is my file.

I have many such files.

But this is the file I’m working with now. —–BEGIN PGP SIGNATURE—– Version: GnuPG v1.0.7 (MingW32)

iQIVAwUBPOCy1mM8BmRItYg4AQKWrA//fR5LKFyt+78CMtfpzkHgCVFyEe2ImsBy FJ2HvzRIP4Bvor1iEOZ9A0fux8gBNXrvEtaDXSiGyXH+Ru4F3g1+K119fgBPRBgo oOTbSLZSlRYWp8mRALsiWXKEHWgpy4zIHVTY6tPJdxFBZYJXnQj/4S6MRP+eJdam rU8ufExxaqQPw+KCNEVCSk1yHZ886k6MTSa1oDqUOLiM1cBDCtD8Jv+BE0gLHPb9 1h7lEka8QGNe+P7iiUzvsuD7HCL6dGb6T70/KBBHIP6lDwOgUX3eTd8e+I3jczs9 RyEmd6G4swM3IzCD1km+SN5/k5QsMjd6Lw5fB95Mroi47QNpya8ifYbMgCg0+BVm c7QOwr79+9cJiKhEICbMf5pKQWzP/AznaYlM0IOGGCvxa5loLl7BbtvktVMocitF zWM9SB0kmSu3OlMxjXYcBsyHCHN4dTpCD9d1jfbgth9YV06sWpONLohdaWx+n9kO CxsSDGI+aW8sGKHWonw0Uy4UAvUzY3tiZTzTF+FzoJzhy13KK1j4Y0MMx1jZ68f9 R9wSKVdiyXwuMXkWWK0uxSZuBz4mTofZ7YmFm7UdxOH4bMnO+rWNCSPR7md+X0j1 nQSwtxEnIu7Tucb/ZG3t9kR+KTByPTu7tHINr4HFd8m2Cu7Wi10TP/EBtXbtYA/1 SBaUXcbgCD8= =Hn6O —–END PGP SIGNATURE—– »

Sin duda no tiene parecido, en lo absoluto, con una firma caligráfica. No todas son así, y en partícular algunas universidades y bancos emiten documentos con firma electrónica donde los hashes son más cortos y el formato menos aparatoso. Recuerdo en particular el Banco Fondo Común que lo hace en sus referencias bancarias. El hash es la línea de aparentemente carácteres aleatorios, que es generado por la relación entre el contenido del documento y el contenido de la llave privada del autor, que a su vez se libera este último con una contraseña. Esto a su vez se comprueba con el contenido de la llave pública del autor, llave con la cuál no se puede firmar documento alguno sino sólo verificar autenticidad.

Jose Luis Rivas
17 de Enero, 2013

Por cierto, el autopen es lo que ha usado Obama (ya 3 veces). No es una firma electrónica.

Hernando HERRERA
17 de Enero, 2013

Buenos dias,Dr Hernandez, usted como abogado no sé si litigante y/o catedrático, pero en cualquier caso su exposición es valedera y digna de los mejores claustros universitarios. Solamente intervengo en esta nueva oportunidad para expresar que el problema actual de la gobernancia venezolana es que ella no es legitima de ninguna manera por la violación de la Constitución Vzlana el pasado 10 de Enero; Estamos ante un gobierno de Facto, de manera eso de que si la firma es falsa o verdadera, que si fue en Caracas o en el Infierno, eso es mas de lo mismo, es decir sobreviene de un régimen ilegítimo donde todos sus actos “son nulos de toda nulidad” como dicen ustedes los expertos en leyes y lo que queda ahora es saber si la sociedad venezolana va a seguir aceptando un gobierno de facto.

Pepe Cárdenas
17 de Enero, 2013

Si el TSJ fue capaz de pergeñar la resolución que todos conocemos, sobre la”ausencia presente” o sobre la “presencia ausente”, no habrá porque extrañarse de que la firma sobre el decreto, enviada de forma electrónica, sea considerada como una conformidad formal a un contenido que, efectivamente fue “dado en Caracas”, pues seguramente alguien los escribió en esta ciudad.

Listo!…todo arreglado entonces: efectivamente el nombramiento fue dado en Caracas y firmado por Chávez! (de nada TSJ)…

Antonio Marcano Campos
17 de Enero, 2013

Quizás cabe una consideración adicional. El nombramiento de un ministro es un acto administrativo, sujeto en sus formas -como bien dice el artículo- a las formas (no “formalismos”, como se pretende ahora minimizar toda exigencia que requiera la presencia del presidente Hugo Chávez, concretamente) de la Ley Orgánica de Procedimientos Administrtivos. Ahora bien,ese procedimiento administrativo es escrito (no oral), es decir, “escrito en papel”; por lo que el nombramiento no puede constar en un documento electrónico y ser autorizado con una firma electrónica: ello es posible cuando se trate de documentos que , salvo que se trate de documentos cuya recurrencia así lo justifique (ése no es el caso del nombramiento de un ministro). Por lo son válidas todas las dudas planteadas en el caso del nuevo “canciller” (que no sabemos si efectivamente lo es).

Patricia Alvarez
17 de Enero, 2013

Sencilla, Clara y excelente explicación, estoy segura que los próximos días seguiran Aportando mas material para las evaluaciones de sus Alumnos. Exitos!

Silvia
18 de Enero, 2013

Para mi dejó el papel firmado en blanco…

José Ignacio Hernández G.
18 de Enero, 2013

Gracias por sus comentarios! En especial el valioso aporte de José Luis, que agradezco. Hay un dato adicional en el que he pensado: podemos ver el sello de la Presidencia junto a la firma, lo cual comprueba que no estamos ante un documento electrónico. Puede existir la firma electrónica pero, hasta donde entiendo, no puede existir el sello electrónico, que por la Ley de Sellos, es siempre físico. Al final, esto demuestra que la tesis del Presidente reelecto, en ejercicio sin juramento, y ausente pero sin falta, no es muy convincente.

Efrén Rodríguez
18 de Enero, 2013

Lo grave de todo esto es que tenemos excelentes profesores y alumnos que están enseñando y estudiando un derecho que no existe, al menos en Venezuela.

Carlos Osuna
18 de Enero, 2013

Excelente explicación Dr., Ha dejado muchas cosas claras, lastima que vivimos en un país donde las leyes solo son para los “pendejos”.

LUIS E. RENGEL A.
18 de Enero, 2013

Excelente disetacion Dr. Hernandez, definitivamente estamos ante una situacion nacional de total ilegitimidad de la RES PUBLICA. Desgraciadamente esto abre una corriente irregular que puede desenbocar en una condicion de COMPLETA A-JURIDICIDAD en nuestro pais ¿Como podremos corregir esta corriente? No podemos asumir el criterio cinico que reza: “Las Leyes son como las mujeres, buenas cuando se las violan”, o como dijo un presidente colombiano: “a mis enemigos les aplico la ley, pero a mis amigos se las interpreto”.

Francisco Marin
19 de Enero, 2013

Colega le felicito por tan interesante analisis, comparto a plenitud sus conclusiones. Muchas lecciones quedan sobre la Venezuela del presente, que no difiere tanto de la del pasado…en la que hay futuro, y dependera del rescate de la conciencia colectiva y los valores civicos!!!

Lazaro Leyva
20 de Enero, 2013

Exelente articulo,soy Cubano y siento mucho lo que esta pasando en Venezuela,ante los ojos del mundo se le ha dado un golpe de estado a la constitucion venezolana y eso es triste,me llena de coraje saber que la cupula que gobierna Cuba esta teniendo injerencia directa en el futuro de los hermanos venezolanos.He leido que el vice presidente Maduro vio al presidente Chavez por ultima vez el dia 14 de enero y el decreto fue firmado el dia 15 de enero,o sea que ni el mismo puede tener la certeza que Chavez fue el que firmo creando mas incertidumbre dado que la firma fue dada en Caracas.

Jesus herrera
20 de Enero, 2013

Busquenle la vuelta que quieran, pero esa firma no vale, por dos posibles razones. La primera si fue realizada en Caracas como dice el decreto y el presidente no esta en el pais, entonces es FALSA. Segundo, si lo firmo el presidente fuera del territorio nacional, tampoco es legal ya que el no puede ejercer esa funcion desde el exterior. Pasenle la pelota a los bufones del TSJ, a ver como lo interpretan y les aseguro que tendremos una payasada mas

Oswaldo
21 de Enero, 2013

y ahora que iran a decir ?? Aseguran que la firma de Chávez en nuevos decretos fue escaneada bit.ly/13VUgZ3

Gustavo
1 de Febrero, 2013

De acuerdo al criterio de jerarquía, en la contradicción entre legislación y Constitución, en este caso con la Interpretación Constitucional, la solución es abrogatoria de la norma de menor rango.

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