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A las puertas de la mitología, por William Ospina

Por William Ospina | 9 de enero, 2013

chavez ospina texto

Alguna vez le pregunté a García Márquez si no había sido muy difícil ese momento en que buena parte de la intelectualidad latinoamericana rompió con la Revolución cubana, y sólo él y unos pocos siguieron siendo sus amigos.

Gabo no respondió con una teoría sino con algo más visceral: “Para mí, dijo, lo de Cuba fue siempre una cuestión caribe”. A mi parecer, ello quería decir que no se trataba de marxismo o teorías revolucionarias sino de la lucha de un pueblo por su soberanía y su cultura frente al asedio de unos poderes invasores.

Los gobiernos de Estados Unidos, que compraron la Florida y se robaron a México, que se apoderaron de Puerto Rico y separaron a Panamá, se habrían anexionado con gusto la hermosa isla de Cuba si ésta no hubiera sido siempre tan irreductible en su rebeldía y tan firme en su resistencia.

Ya en Martí estaba todo lo que haría de Cuba un país tan celoso de su independencia. García Márquez, que conoce las felonías del “buen vecino” porque desde niño supo de la masacre de las bananeras en la plaza de Ciénaga, comprendió que era vital mantener a raya el afán hegemonista de aquel país que respeta tanto la ley dentro de sus fronteras y la ignora tanto fuera de ellas.

La de América Latina ha sido la historia de esa saludable tensión ante los poderes del norte. Hace poco visité en el norte de México, en Ciudad Juárez, el Museo de la Revolución. Nada me impresionó tanto, más incluso que el cráneo de vaca sobre una mesa bajo la fogosa luz del desierto, que una fotografía donde la sociedad de El Paso, Texas, caballeros con sombrero de copa y damas floridas con trajes ensanchados por miriñaques, presenciaba desde la orilla del río Grande, como en picnic, la lucha al otro lado de la frontera, donde hombres de grandes sombreros y dobles pistolas se alzaban contra la dictadura. La viva imagen de una sociedad del bienestar que se entretiene con el espectáculo de tragedias ajenas, esperando el momento de entrar en acción para beneficiarse de los resultados.

La mejor manera de admirar, de respetar y honrar a los Estados Unidos, es temerles, y no llamarse a engaños sobre ellos. Para ellos somos otro mundo: materias primas, selva elemental, inmigrantes, gobiernos que se sometan y firmen sin demasiadas condiciones los contratos. Y aquí nadie los ama tanto como los que se benefician de esos contratos.

Muchos medios del continente han hecho un gran esfuerzo por convertir a los contradictores de Estados Unidos en los grandes equivocados. Lo han intentado con Cuba y más recientemente con Venezuela, hasta el punto de que sus elecciones victoriosas son elecciones siempre sospechosas. No importa que en Colombia compren votos o arreen electorados bajo promesas o amenazas: esta democracia nunca está bajo sospecha. No importa que los paramilitares produzcan en diez años doscientos mil muertos en masacres bajo todas las formas de atrocidad: la democracia colombiana sigue siendo ejemplar, porque los poderes de la plutocracia siguen al mando. Pero si alguien es enemigo, no de los Estados Unidos sino de los abusos del imperialismo, eso lo hace reo de indignidad.

Uno de esos grandes enemigos del imperialismo es Hugo Chávez. Por ello, aunque nadie pueda atribuirle crímenes como los que manchan las manos de tantos poderes en el mundo, para muchos opinadores y medios es un dictador y un tirano. Yo creo que ha sido un gran hombre, que ha amado a su pueblo, y que ha intentado abrir camino a un poco de justicia en un continente escandalosamente injusto. Para ello ha sido duro con los dueños tradicionales del país y eso no se lo perdonan. Ya se lo perdonarán: cuando adviertan que todo lo que se haga a favor de los pueblos siempre postergados, tarde o temprano fructifica en sociedades más reconciliadas consigo mismas.

Un amigo me decía hace poco que un hombre que se hace reelegir tres veces es enemigo de la libertad. No comparto esa idea restringida de la democracia. La reina Isabel de Inglaterra, que no fue elegida por nadie, lleva sesenta años, es decir, para nosotros, toda la historia universal, como soberana de su tierra, y no veo a nadie protestando contra ese abuso. En Colombia llevamos doscientos años reeligiendo al mismo tipo con caras distintas pero con exactamente la misma política. El único un poco distinto era Álvaro Uribe, sólo porque era un poco peor. Pero el problema no son los hombres sino las ideas que gobiernan, y a Colombia la gobiernan las mismas ideas desde las lunas del siglo XIX, y la consecuencia catastrófica se ve por todas partes.

Si fuera necesario convocar a nuevas elecciones, lo más probable es que las mayorías chavistas sean más grandes aún que en las elecciones pasadas, que ya se celebraron sin su presencia.

Y tal vez nos será dado asistir al paso de Chávez de la historia a la mitología, a la novelesca mitología latinoamericana, de la que forman parte por igual María Lionza y José Gregorio Hernández, Rubén Darío y José Martí, Carlos Gardel y Eva Perón, Martín Fierro y Jorge Eliécer Gaitán, Simón Bolívar y Túpac Amaru, Frida Kahlo y Pablo Neruda, Eloy Alfaro y Salvador Allende, el Che Guevara y Emiliano Zapata, Vargas Vila y Jorge Luis Borges, Benito Juárez y Morazán, Pedro Páramo y Aureliano Buendía.

Una mitología de la que hoy tal vez sólo tenemos vivos a Fidel Castro y a Gabriel García Márquez.

***

Texto publicado en El Espectador

William Ospina  es un poeta, ensayista y novelista colombiano. Entre sus obras se encuentra la novela "El País de la Canela" (2008, La Otra Orilla) y el libro de ensayos "Los nuevos centros de la esfera" (2001, Aguilar). Ganador del Premio de Novela Rómulo Gallegos (2009) Colaborador del diario El Espectador

Comentarios (20)

Julio Bolivar-Jaurregui
9 de enero, 2013

Estimado poeta, no estoy seguro de que tanta mitología sirva para gobernar un país donde exista trabajo, seguridad, educación de primera, salud para todos, etc. De acuerdo en sus visión sobre los imperios, en particular sobre un imperio en decadencia como Estados Unidos, pero creo que comparar la elección de un presidente democráticamente cuantas veces quiera un pueblo, no tiene comparación con monarquias que en el fondo son símbolos de cierta anacronía. Alli tambien se eligen presidentes, los monarcas sólo sirven para relaciones de negocios, especie de embajadores de comercio, en algunos casos.Los pueblos nos damos los gobiernos que nos parece mejor, unas veces nos equivocamos y tratamos de cambiarlos, pero en nosotros latinoamericanos , la idea del caudillo esta muy adentro, sacarnos esos es una tarea educativa y cultural y en particular, sacarnos los mitos y los padres populistas en lo que se han convertidos nuestros presidentes. Esa relación de dependencia nos paraliza, nos hace dependiente de hombres predestinado, magos manipuladores, padrecitos que deciden nuestro futuro.

Helga
9 de enero, 2013

Con todo respeto señor Ospina, como venezolana quiero expresarle mi total desacuerdo con su punto de vista acerca del señor Chávez y su gobierno. Durante 14 años al igual que muchos de mis compatriotas he visto cómo se han ido destruyendo los ideales patrios, como hemos terminado siendo una colonia de Cuba con la entrega total de nuestra soberanía al régimen castrista. Nos han querido cambiar nuestra historia y el solo hecho de no descender de los naturales de estas tierras,se ha convertido en un pecado original. Hasta la memoria de Bolivar ha sido mancillada, sus restos profanados y su rostro convertido en esa máscara que nos quieren hacer creer es tal y como era en vida. Todo maquinado para que encontremos un parecido a quien se siente ungido para ser el nuevo Libertador. No le encuentro nada poético a este movimiento que dice ser de izquierda, socialista, maoista, comunista y hermano de todo bicho con uña que diga estar en contra del capitalismo, pero que se nutre hasta la saciedad de todos los beneficios económicos que éste le puede brindar. No sé como es la realidad colombiana, pero mucho si se´de la triste realidad de mi país que nada tiene de democrático y si mucho de populista, empobrecedor de sus habitantes y arruinador de nuestro futuro.

omar rojas
9 de enero, 2013

Sí, pasará al Mito arrastrando la muerte del señar Brito y lo que le hacen a la señora Afiuny,un mito que no sintió piedad al ver morir al señor Brito en la calle día a día,triste mito y que enfrenta al Imperio vendiendole el petróleo,riqueza del pueblo venezulano, para que este ,el imperio al que combate haga guerras con dicho recurso .Nunca le corta el chorro de petróleo a Estados Unidos,pero sí a los países chiquitos que no le son fieles en algún momento.Mito extraño.Cuando se es parcial se dice cualquier cosa.Triste …..

Carlos Manuel
9 de enero, 2013

“Para ellos (Los Estados Unidos) somos otro mundo: materias primas, selva elemental, inmigrantes, gobiernos que se sometan y firmen sin demasiadas condiciones los contratos. Y aquí nadie los ama tanto como los que se benefician de esos contratos.” Excelente descripción de la oposición y sus amos. ¿Alguien duda realmente de ello?

Carlos Manuel
9 de enero, 2013

Es innegable que este excelente escrito del Sr. Ospina será imposible de entender por el opositor promedio, ese que constituye el público mayoritario de Prodavinci. Enceguecidos por odio y prejuicios, le buscarán la quinta pata al gato en un escrito que de manera clara y elegante resume su pensamiento, que refleja lo que pensamos la mayoría de los venezolanos. Felicito a Prodavinci por atreverse a colocarlo, -aún pensando que tal vez lo hizo para provocar, pero aún la provocación es válida, y cuanta falta hace muchas veces. -

Jesus
9 de enero, 2013

La historia ya lo dirá. No entiendo lo de la piedad por Brito.

pedro rosado
9 de enero, 2013

Felicitaciones William, pero aclaro Chavez no se hizo reelegir, el pueblo lo reeligio que es otra cosa. Los medios solo muestran lo de la oposicion. Pero no dicen que Hugo Chavez acabo con el bipartidismo, aqui en colombia no a aparecido un lider como el que logre esto. Podran matar las flores pero nunca la primavera. Ya chavez nos dejo su legado.

Nixon Piñango
9 de enero, 2013

Voy a ir debatiendo por partes, tomando en cuenta las ideas secundarias, por párrafos, del texto: Usted inicia mencionando que García Márquez (público amigo del presidente Castro, como todos sabemos), le dice que en Cuba no hay nada que tenga que ver con marxismo, sino con una suerte de nacionalismo visceral. Ante esto debo decir que, en caso de que así sea, el gobierno cubano ha hecho mal, entonces, dando una imagen pública muy diferente. Recuerdo la entrevista que le hizo la periodista venezolana Vanessa Davis al comandante Castro, en la que le formuló una pregunta puntual: “¿Y qué es para usted el socialismo?”, y el comandante respondió: “El comunismo. El que el propio Marx definió como comunista…” No digo que Fidel sea marxista o que aplique el marxismo en Cuba (sabemos que los ideales marxistas son irrealizables, por ser utópicos), lo que digo es que él está haciendo muy mal en decirle a su pueblo que lo que hay en Cuba es socialismo, marxismo, y no nacionalismo crudo y visceral (cosa que concuerda más con el pensamiento conservador, tradicional, de Derechas –por lo que también estaría engañando a su pueblo vendiéndose como izquierdistas–). Pasa lo mismo con Chávez; nos engañan diciéndonos que hay socialismo, que leamos “Das Kapital” de Marx, y sus ministros y demás miembros de poder en su partido (P$UV) tienen riquezas impresionantes. Expone esa injerencia norteamericana de la que todos somos conscientes y que, reconozco, le ha causado un irremediable daño a Latinoamérica en general. Pero creo que el resto de este artículo carece de la objetividad necesaria para tratar los temas políticos de la región, que, a mi parecer, y al parecer de muchos intelectuales, no pueden ser tocados a través de las cavilaciones maravillosas, de las utopías, como dice Mario Vargas Llosa, sino pisando tierra en las crudas realidades. Respecto a los muertos del paramilitarismo, es muy grave, claro. Pero ¿y los muertos de la FARC y el ELN? No sé, preguntó yo… Usted deme la respuesta; yo no hablo de un país que no conozco. En Venezuela, por ejemplo, ha habido más o menos un número que ronda los 30 asesinatos diarios (por el hampa desbordada) desde que inició el gobierno hace 14 años, saque usted la cuenta. Chávez también compró votos estas elecciones, o no, corrijo, obligó a gente (empleados públicos) a votarle, amenazándola con despedirla, que creo es tan malo como comprar votos (al menos una tiene retribución, otra es impuesta por abusos de poder,). He sido testigo de esta situación, porque he estado ligado al Ministerio del Poder Popular para la Educación por años. Otra cosa en la que creo se equivoca usted, William, es decir que Chávez es enemigo del Imperio. Sólo con mencionar la palabra “China” creo que le respondo sin necesidad de hacer argumentaciones extensas… ¿Que Chávez es enemigo del Imperialismo Yankee? Yo creo que sólo en el discurso, amigo, porque en los negocios como que es todo lo contrario: corporaciones trasnacionales tienen acciones en el bitumen de la Faja del Orinoco, como General Electric, y eso sin mencionar la cantidad de barriles que le mandamos a diario para que lancen bombas en Irak y en Afganistán. Yo reconozco que nada le podemos agradecer a la Derecha fasistoide que gobernó Venezuela durante la primera parte de los 40 años de AD y COPEI, pero creo que tampoco le agradeceremos a Chávez la destrucción socio-económica que ha dejado en un futuro. Si llega a los libros de historia, no será precisamente como un héroe. Tampoco le agradeceremos el profundo resentimiento social que ha dejado en Venezuela: venezolanos que se discriminan por ser “chabestias” o “majunches”, un profundo analfabetismo ideológico (cuando mucho un 1% por ciento del chavismo ha leído a Marx), pobreza extrema, desempleo, anarquía delincuencial… Señor, hay que vivir aquí para saberlo. Por último, un dato curioso: Jorge Luis Borges apoyó la dictadura de Pinochet, no creo que deba ponerlo en la misma lista en la que se encuentra Salvador Allende. P.D.: Aunque cuestiono sus ideales políticos, no cuestiono su obra, sobre todo sus novelas, aunque sean indigenistas, me parecen extraordinarias. Mi favorita es “El país de la canela”.

Carlos Manuel
10 de enero, 2013

El escrito del señor Piñango es muy largo, y lleno de exageraciones, inexactitudes, y falsedades. Pero me detengo en un punto, que me da curiosidad: el Sr. Piñango cuenta las muertes por el hampa “desde hace 14 años”.. ¿las muertes antes de esa fecha no importan? ¿Es que Venezuela era un paraíso sin hampa, hasta que llegó Chávez a la presidencia? Por favor.

Alexandre Daniel Buvat
10 de enero, 2013

Esta especie de “Socialismo Naif” que grita sus buenas intenciones hacia el pueblo oprimido y la revidicación del ideal bolivariano de unión del sur, todo ello en medio de un permanente chorro de dólares proveniente del petróleo a unos 100$ por barril, ha resultado en lo que Ud dice .Una mitología un nuevo héroe nacional y hasta se dice mundial, en un ya largo proceso de miles de ensayos y errores de distribución de la riqueza, de organización de la propiedad y de la producción de relaciones internacionales, de inmensa e intensa manipulación publicitaria y “anti imperialismo boca pá fuera”…. Se genera un nuevo mito para nuestra historia y hasta es posible que dentro de poco tiempo, “haga milagros” y sea casi un santo popular; pero de tantas buenas intenciones que en ciertos casos han devenido en buenas realizaciones, en suma vienen quedando, Un personaje para la mitología latinoamericana; una masa que muy pronto podrá desencantarse cuando se acaben los recursos para subsidios, regalos, prebendas y la impunidad de delinquir, una nueva y muy rica “burguesía roja” tal como sucedió en la zona de la unión soviética, y tal como pasó allá, un desgarramiento ideológico de quienes realmente son marxistas y desean un profundo cambio y justicia….Todo ello mientras la economía se viene a pique, no hay empleo, ni el ciudadano común pueda mirar su futuro en medio de sostenida estabilidad, salvo que se alinee con el gobierno , el silencio, y la adulancia, donde esas “vivezas” sean las principales habilidades y destrezas para sobrevivir…. De ese modo, apreciado Ospina, se crea un nuevo mito y se destruye lo que pudo ser un hermoso proyecto socilsta y se degrada, paradójicamente, a la sociedad y al “pueblo”

Diana
10 de enero, 2013

Sr Carlos Manuel, voy por usted porque con el Sr Ospina sería muy largo. Si, antes de estos 14 años había delincuencia, pero no igual. Aparte de haber aumentado geométricamente, no hay sino que ver a un presidente tratar a cualquiera que lo adverse de delincuente en los medios de comunicación, mientras a un asesino -capturado in fraganti y a la vista de todos- lo llama el caballero Gouveia. Lo que va a suceder es obvio. Es lo que comento, porque es lo que hace que mis hijos se vayan y que yo los empuje. Por lo demás, el amor de Cuba por nosotros se acabará en poco tiempo, cuando no podamos seguir financiando su ´revolución´, luego de habernos convertido en su espejo de miseria.

Diana
10 de enero, 2013

Y algo insólito de gente que sabe leer : ´Enceguecidos por odio y prejuicios´, prejuicios tiene quien ve un debate, una entrevista, una rueda de prensa y no distingue quien es el que rezuma odio. Que tristeza tan grande.

Nixon Piñango
10 de enero, 2013

Carlos Manuel: Complementando lo que dice Diana, cuando Caldera dejó la presidencia en 1998, había al menos 8.000 asesinatos al año. El año pasado, según varios conteos se estimó que hubo al menos 21.000 asesinatos, o sea 1 muerto cada 25 minutos, redondeándolo. Hay quienes dicen: “Pero es que la población aumentó”… A lo cual yo pregunto: ¿Acaso el crimen tiene que aumentar también por eso? Estuve leyendo el caso de España; ellos tienen casi 50 millones de habitantes y al año tiene una cifra de 1.100 homicidios anuales, que ya es malo, claro, pero no es la grosería de aquí. Yo creo que el paraíso hamponil lo ha creado Chávez, única y exclusivamente él.

R. Vivas
10 de enero, 2013

Sospecho que las opiniones del Sr Ospina sobre el Presidente Chavez , se enlazan con otros muchos casos en los que hombres que descollan como creadores de elaboradas fantasias sienten irresistible fascinacion por la proyeccion fantaseosa de grandes figuras caudillescas no importan cuan megalomaniacas y oprobiosas, Asi los cantos de Neruda y del propio Picasso al Padrecito Stalin, La del propio simpatico Gabo por el paternal y benevolo Comandante Castro , el que aun hoy defiende haber pedido a Nikita ( Por razones de dignidad) lanzar sin dilacion los misiles sovieticos contra de los EEUU durante la crisis de los Misiles en Cuba , asi ello hubiese provocado la aniquilacion de la humanidad . Hombres tan humanitarios y tan tiernos realmente son admirables , sobre todo por su enaltecida defensa de la dignidad de los pueblos !!

jose arias
10 de enero, 2013

sabrá alguien lo que es vivir en un país donde un ciudadano comun considere que su presidente no es una maravilla o criticar su gestión, es ser sujeto de odio y descalificacion automatica? donde se esconden las “cosas” por el costo politico y disentir es un pecado

antonio rojas
10 de enero, 2013

Me parece que su óptica ademas de parcial y romántica esta carente de información de realidad en vida, conoce usted de alguien que habiendo dilapidado 1,2 billón de dolares, que desmantelo las instituciones, que quebró la las vías de acuerdo y ascenso social y la permitido que el crimen organizado penetre la justicia y la seguridad del estado, que regalo nuestra soberanía, endeudo a dos generaciones, destruyo nuestra precaria convivencia social, y ha sembrado el odio, el resentimiento, el miedo y la desconfianza entre las personas puede ser considerado un mito? donde formo usted su criterio de valoración?

Solange
11 de enero, 2013

Después de leer el artículo y los comentarios que me preceden, me pregunto … ¿qué es ser un opositor promedio? ¿aplicaría esta categorización a los que son proclives al oficialismo? Por otro lado, me gustaría preguntar al poeta Ospina ¿qué es ser una gran hombre? ¿qué acciones me califican como tal?. Lamentable que tanto odio sembrado impida llegar a puntos de encuentro en un pais que hoy más que nunca debe mirarse a sí mismo, en su conciencia colectiva y no estar en esa aventura permanente de hacerse de lideres unipersonales.

Carloren
11 de enero, 2013

Sr. Ospina, El ha sacado lo peor de nosotros los venezolanos y los venezolanos somos un pueblo de paz y eso es lo que queremos PAZ para tener calidad de vida poder caminar sin temor a ser asaltado, poder conversar con el vecino, la familia o los amigos sin temor a ser juzgados, poder ir a cualquier hospital y poder ser atendido con higiene, con equipos, por un médico como los médicos de venezuela, poder tener una vida digna, como la teníamos, poder soñar con que nuestros hijos que estudian tengan posibilidad de crecer en su país, poder hablar y expresarse libremente como si fuera un país democrático. Soñasmos con un país de todos los venezolanos, éste gobierno no existe.

gilaroca
14 de enero, 2013

Ensayo de mucho contenido y que, en consecuencia, dada la enjundia del tema, llevará a multitud de comentarios. Como así ha sucedido. No voy a insistir en lo que todos han dicho en pro o en contra. Me interesa centrarme en los comentarios de “Carlos Manuel”. Caso típico de “yo no soy, eres tú”: -Según parece, para el opositor promedio , “que constituye el público mayoritario de Prodavinci, este ensayo será difícil de entender”. En primer lugar, llevo años recibiendo los envíos de Prodavinci y ahora caigo en la cuenta de que soy un “opositor promedio”. Lo ignoraba. Es bueno conocerse un poco más cada día. Aunque difícil de entender. Quizá porque no soy opositor -o no me considero tal- o quizá porque a lo mejor -o a lo peor- no soy promedio. Debo encontrarme por debajo. Y eso es grave. Para mí, al menos. -“Enceguecidos por el odio y los prejuicios”. Siempre me ha gustado esa frase que repiten los enceguecidos por el odio. Se miran en un espejo y exclaman: terrible, cómo nos odian los opositores. No se dan cuenta que la imagen que el espejo refleja es la de su propio odio contra aquel que lo único que hace es cumplir con su deber democrático de opinar a favor o en contra de quien considere correcto -eso es democracia, aunque muchos no lo crean- y de lo que le dicta su conciencia -eso es ser sincero consigo mismo, aunque lo incluyan en una lista de odios-. Por cierto, nunca he oído que la oposición haya elaborado listas Tascón o Maisanta contra chavistas. Cosas raras de los odiosos que son odiados. -“Felicito a Prodavinci por atreverse a colocarlo”. Aunque tal vez lo hace para provocar. Lo que decíamos antes. El Nacional, diario según parece opositor. publica entregas de connotados chavistas todas las semanas. Jamás he leído un trabajo de un opositor en un periódico chavista. Debe ser que son ellos los que no se atreven y no los opositores. Tengo que felicitar a estos y renegar de los otros, recordando una vez más que no hay peor cosa que, como la bruja del cuento de Blancanieves, mirarse al espejo y preguntarle: ¡Espejito, espejito! ¿quién odia más que yo?.

VeroCiudadana
21 de enero, 2013

El articulo refleja claramente que el Sr. Ospina no vive en Venezuela. Lo invito a que viva unos 2-3 meses aqui, y luego regrese a este articulo y evalue si la realidad se parece a la mitologia, que el parece preferir y resulta mas moralmente conveniente. Por cierto, la Reina Isabel no es la jefa de Gobierno en su pais, es solo una figura simbolica que solamente permanece pues contribuye al patriotismo, la tradicion y valores nacionales britanicos.

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