Actualidad

Leonardo Padura: “Defiendo, sobre todo, el derecho de las personas a decidir qué hacer con sus vidas”

Por Prodavinci | 1 de Enero, 2013
0

Padura

El Diario El Tiempo publica una interesante entrevista realizada por María Alejandra Pautasi al escritor cubano Leonardo Padura, autor de “El hombre que amaba a los perros” y la saga del detective Mario Conde. Aquí un extracto:

Sus novelas son conocidas por su visión crítica de la realidad cubana, pero usted trabajó varios años en medios oficiales. ¿Qué le dejó la experiencia?

A principios de los ochenta, tuve la suerte de trabajar en el Caimán Barbudo, una revista que publicaba un periodismo cultural reflexivo, crítico y que constataba la entrada a una nueva generación de artistas y escritores cubanos. Tres años después, me sacaron y me enviaron a Juventud Rebelde, para ‘reeducarme’ ideológicamente. Pero me hicieron un gran favor. Junto con Ángel Tomás González (hoy, el corresponsal de El Mundo, de España, en La Habana) empecé a hacer parte del equipo encargado de los reportajes de los domingos, donde nos dieron mucha libertad. Tanta, que el periódico sufrió un gran cambio, el periodismo sufrió un gran cambio y yo sufrí un gran cambio. En el momento en que salí de Juventud, había pasado de ser un escritor intuitivo y juvenil a ser uno con instrumentos profesionales. En ese momento empecé a escribir las novelas de Mario Conde.

Usted ha dicho que el desencanto de Mario Conde es el mismo desencanto de su generación.

Yo quería escribir una novela policíaca que fuera muy cubana y, sobre todo, que no se pareciera a las que se habían escrito en los setenta y ochenta, que son absolutamente reafirmativas del sistema. Quería escribir algo que cuestionara lo que estábamos viviendo. Y para hacerlo, la figura del policía era esencial: alguien con la suficiente inteligencia y capacidad de análisis que, de manera verosímil, pudiera recrear nuestra realidad; un hombre de mi generación, que a principios de los noventa, cuando teníamos 35 años, se encontró con que todo por lo que habíamos trabajado y creímos que iba a ser nuestra vida, había desaparecido. Mario Conde sufre esa pérdida, como la sufrí yo, y ese desencanto define su visión de la realidad.

En ‘El hombre que amaba a los perros’, su crítica es más directa: se hace desde los orígenes del estalinismo. ¿Cómo surgió este libro?

En el año 89 viajé por primera vez a México y visité la casa de Trotsky en Coyoacán. Estando allí, me conmoví y a partir de entonces sentí una gran curiosidad por conocer a ese personaje, del cual no se hablaba en Cuba. Años después, me enteré de que el asesino de Trotsky, Ramón Mercader, había vivido y había muerto en La Habana. ¡Ese hombre había sido alguien con quien yo me hubiera podido cruzar en la calle sin saber quién era! Empecé, entonces, a interesarme por escribir algo, pero en ese momento yo no tenía el conocimiento para hacerlo y seguí escribiendo mis novelas.

(…)

Hasta cierto punto, sus personajes mantienen los ideales altos de la revolución. ¿Qué defiende usted de ese momento hoy?

Defiendo, sobre todo, el derecho de las personas a decidir qué hacer con sus vidas. Durante demasiado tiempo nos han dicho cómo tenemos que actuar, qué debemos hacer y hasta lo que debemos pensar. Y creo que el “libre albedrío” como lo llaman algunos, es una de las más esenciales opciones humanas. Los más disímiles poderes –políticos, económicos, religiosos, sociales– siempre compulsan a la gente a que se comporte de acuerdo a sus propias necesidades y exigencias –las de esos poderes– y nos dejan pocos márgenes de decisión. Y defiendo el derecho a equivocarnos, siempre que esa decisión y esa posible equivocación no perjudique al prójimo.

***

Pueden leer la entrevista completa aquí.

 

Prodavinci 

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.