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Un descomunal agujero negro rompe las reglas del cosmos, por Nuño Domínguez

Un equipo de astrónomos detecta un monstruoso agujero negro en el que cabrían 17.000 millones de estrellas como el Sol

Por Prodavinci | 1 de diciembre, 2012

Un equipo de astrónomos ha detectado un agujero negro tan enorme que no debería existir. Todas sus medidas son tan desproporcionadas que rompen las reglas del universo y las teorías sobre cómo forman las galaxias. Se trata de un gigante en el que cabrían 17.000 millones de soles, una cifra que puede convertirle en el mayor agujero negro observado hasta ahora. Pero eso solo es el principio. Lo mejor llega cuando se le compara con la galaxia que orbita a su alrededor.

Se piensa que todas las galaxias tienen en el centro un agujero negro que traga cualquier cosa que se acerca demasiado. Hasta ahora, los agujeros negros conocidos representaban sólo una ínfima parte de la masa total de la galaxia, en torno al 0,1% del total. El nuevo agujero negro se ha localizado en la galaxia NGC 1277, a 220 millones de años luz de la Tierra. Es una galaxia cuatro veces menor que la Vía láctea y, sin embargo, su agujero negro supone el 14% de la masa total.

“Es una completa locura”, resume Remco van den Bosch, astrónomo del Instituto de Astronomía Max Planck de Alemania y principal autor del descubrimiento, publicado en Nature. Su equipo, que incluye a astrónomos en EEUU, está haciendo un catálogo de agujeros negros con el telescopio Hobby-Eberly, una gran lente de 10 metros de largo que opera a Universidad de Texas en Austin.

“Pasamos 60 noches buscando los agujeros negros más grandes”, relata Van den Bosch. “Para ello miramos cómo de rápido se mueven las estrellas y en este caso se movían muy, muy rápido y en el lugar donde debía estar la razón de ese movimiento no vimos nada, por lo que tenía que tratarse de un agujero negro”, añade. Hecho esto, sólo quedó calcular la masa del objeto, lo que terminó con una sorpresa descomunal: “Este agujero negro es unas 4.000 veces mayor que el de la Vía Láctea”, señala Van den Bosch.

¿Cómo puede existir un monstruo así que no se trague a sus estrellas? Aparentemente, Van den Bosch ha topado con un gigante tranquilo. “El agujero negro no está succionando masa, parece que está ahí parado sin hacer nada”, comenta el astrónomo. La existencia de un objeto así obliga a buscar nuevas hipótesis sobre cómo se forman las galaxias y los agujeros negros que las acompañan.

Un trabajo que rompe moldes

“Este trabajo rompe los moldes y deja todo en el aire”, resume Carlos Sopuerta, astrónomo del Instituto de Ciencias del Espacio (CSIC-IEEC). “Hay partes de esta galaxia que no deberían estar siendo perturbadas por el agujero negro y sin embargo sí lo están siendo, lo que es una sorpresa y nos indica que tiene que haber algún vínculo nuevo entre la evolución de la galaxia y el agujero negro”, añade.

A pesar de décadas de observación y estudio, los astrónomos aún no tienen nada claro cómo se forma una galaxia desde cero. La observada por Van den Bosch es “muy vieja”, con unos 8.000 millones de años, y parece no haber cambiado mucho desde su nacimiento. Por ahora nada puede explicar por qué, aunque esto puede cambiar pronto.

El equipo de Van den Bosch ha detectado cinco galaxias en las que podría repetirse lo mismo que ha visto: una galaxia pequeña con cinco descomunales agujeros negros candidatos. “Por ahora sólo tenemos un bicho raro, lo que no sirve para explicar casi nada. Con cinco más la cosa se pone divertida porque puedes entender cómo han podido suceder cosas como las que hemos visto”, concluye el astrónomo.

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Artículo piblivado en esmateria.com y en Prodavinci bajo licencia Creative Commons.

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