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La victoria imperfecta, por Boris Muñoz

Por Boris Muñoz | 19 de Octubre, 2012
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Safari electoral #7

Exclusivo para Prodavinci.com/ “¿Cómo crees que será el resultado de las elecciones?”, le pregunté a P V, el conductor que me llevó de Maiquetía a Caracas dos semanas antes del 7-O. Habíamos transitado juntos varias veces esa ruta matizando el tráfico con animados debates sobre el único tema los venezolanos tenemos en común desde hace demasiado tiempo: la política. P V es un férreo opositor al gobierno, por lo cual su respuesta podía resultarme en cierto grado previsible. “Por todo lo que he oído y visto, creo que le ganamos a Chávez 80 a 20 legal”, sentenció sin dejar lugar a la duda. Cuando dos semanas después P V me buscó para llevarme al aeropuerto, le repetí la pregunta, aunque esta vez conjugada en pretérito: “¿Cómo viste el resultado electoral?”. Pensé que escucharía una amarga perorata sobre el robo de votos y las trampas electrónicas del gobierno, pero P V dejó clara su posición con un lacónico: “Nos ganaron”. Para mí, la más sorprendente de las respuestas de P V no fue su fantasiosa predicción de una victoria arrolladora, sino la sencilla asunción de la derrota.

Esa ductilidad expresa un hecho novedoso. Por dura que haya sido la derrota para la oposición, perder forma parte de la normalidad democrática. Sin embargo, esta nueva normalidad es una moneda de dos caras. Una cara se caracteriza por dos rasgos singulares. El primero es la despolarización parcial de la sociedad expresada en la alta votación. La segunda es la asimilación del continuismo chavista. “Nos ganaron” implica reconocer que hay buenas razones para el triunfo de Chávez (desde los programas sociales, hasta su liderazgo personal y la capacidad de movilización de votantes el día de la elección). Esto lleva a concluir que el 7-O no fue el Día de la Bestia y que el país sobrevivió para seguir cargando a cuestas con sus problemas, como el hombre de la Emulsión de Scott carga el pesado bacalao. Esta cara de la normalidad puede ser un viento refrescante para la política venezolana, sofocada por el discurso pugnaz y la intolerancia hacia quienes disienten o simplemente piensan diferente.

Sin embargo, la nueva normalidad muestra otra cara con rasgos agraviantes para el juego democrático. Aunque no haya habido fraude en el proceso de votación y escrutinio, el descarado ventajismo oficialista le resta transparencia y méritos al resultado. Aunque Chávez no ofreció nada nuevo, ganó encaramado en las razones ya mencionadas. Pero también lo hizo usando recursos del Estado para crear un ventajismo prácticamente imbatible, apelando al temor de los más desprotegidos de la sociedad a perderlo todo y controlando en buena medida al árbitro que esta vez mostró una complicidad activa con el atropello constante a las reglas del juego electoral. El gobierno trato de hacer pasar todo esto como algo normal. Pero no hay nada de normal en estas tretas y ardides execrables. Los venezolanos no deben admitir la normalización del manipuleo de reglas y condiciones de la competencia electoral, pues vuelven el juego tan disparejo que el resultado termina siempre empañado por la duda. En particular, la oposición tiene el reto de impugnar esta situación y lograr un CNE más balanceado que le permita competir en términos adecuados y hacer creíble los resultados. Esa es una tarea inmediata que puede lograrse sobre la base de una legitimidad ganada contra todo obstáculo. De lo contrario, el sistema electoral colapsará por la fuerza de la paradoja: que haya un ganador predeterminado acaba con la posibilidad de elegir. Como recuerda Adam Pzeworski, el principio de la democracia es la incertidumbre electoral. Si una parte de la población cree que uno de los competidores controla al árbitro o que los resultados están predeterminados, nos alejamos de la democracia.

Nada de esto debe impedir un examen a fondo de la actuación de Henrique Capriles Radonski y la Mesa de la Unidad. Nadie puede regatearle méritos a su mística y entrega como candidato. Le dio identidad a una oposición que hasta ahora se definía por una negación: ser anti-chavista. Esto fue patente ya desde agosto cuando sus seguidores comenzaron a definirse como caprilistas y a usar la gorra tricolor como un símbolo de pertenencia. Capriles, sin las dotes oratorias de su rival, creó un discurso propio y una forma de transmitirlo. Desarrolló también un ágil juego de cintura para esquivar los ataques e invectivas de Chávez, haciendo que se revirtieran contra éste como por efecto bumerán. A lo largo de casi toda la campaña Capriles fijó la agenda de temas logrando colocar a Chávez en una esquina defensiva y obligándolo a prometer más eficiencia.

Chávez debió bailarle pegado, como quien dice, y hasta tuvo que cantar bajo la lluvia para no quedar como un mero actor de reparto en la campaña. Él mismo reconoció que el ritmo de Capriles lo obligó a salir más de lo previsto de Miraflores, en alusión a su recuperación del cáncer. Tenía más claro que nadie que era demasiado lo que había en juego. Es lo que llamé estrategias de combate aikido para dirigir la fuerza del atacante en su contra. Con esto no le regateo méritos a un talante de líder excepcional, simplemente subrayo la astucia de Capriles para comprender cómo enfrentar a su contrincante. Pero el curso de la campaña hizo también evidente que Chávez y su oferta política pierden terreno de manera considerable y constante. Su victoria fue imperfecta, aunque como buen publicista y absolutista él se empeñe en proclamar lo contrario. “Hay una victoria clara pero para el ganador el resultado no ofrece un mensaje claro. Considerando toda la ventaja con que compitió, cualquier resultado debajo de 10 puntos de ventaja hubiese equivalido a una desaprobación. Chávez gana en el límite cuando esperaba una ventaja mayor para hacer avanzar el estado comunal. Su posición es buena pero no suficiente para celebrar”, me comentó la historiadora Margarita López Maya.

Algo de eso sentí al pasar revista a las caras reunidas en el Comando Carabobo la noche del domingo 7 de Octubre. A pesar de conocer ya el resultado, del elenco alineado de izquierda a derecha, solo Diosdado Cabello parecía gozoso. El rostro de José Vicente Rangel era el de un jugador de póker, pero los de Darío Vivas y Aristóbulo Istúriz traslucían preocupación. En los días previos a la elección, algunos chavistas afirmaban que Chávez superaría a Capriles por entre 13 y 15 por ciento, otros daban una ventaja reducida entre 6 y 8 por ciento. En ese sentido, fueron más realistas que los miembros de la Mesa de la Unidad, quienes una semana antes, tras los bastidores de la marcha de la Avenida Bolívar, expresaban la euforia de los descorchadores de botellas sobre la base de una ventaja de entre dos y 6 por ciento, supuestamente sólida, supuestamente irreversible.

El viernes de la víspera, a la entrada de un hotel donde se celebraba una reunión de la oposición que se suponía de muy petit comité, me tropecé literalmente con un prominente jerarca de la MUD. En un breve intercambio le pregunté cómo iban los números de Capriles. “Estamos entre 5 y 6 puntos arriba”, me respondió. Como en esas situaciones y muchas otras mi naturaleza me vuelve impertinente. “¿No hay algo de triunfalismo en su apreciación?”, le pregunté. El jerarca me reprochó airadamente poner en duda en su propia cara lo que me decía. Le ofrecí una disculpa sincera pero sin dejar de aclararle que las experiencias pasadas contribuían a reforzar el escepticismo. Hablando de caras, lo que más me sorprendió de la del jerarca fue que a pesar de lo agrio de su reclamo su rostro fuera solo una máscara sin expresión alguna.

Más allá de las anécdotas está el asunto medular. A pesar de ofrecer una enorme ganancia neta para la oposición, la campaña de Capriles tuvo unos pocos e importantes fallos que es preciso reconocer. El primero es haber sobreestimado su crecimiento solo sobre la base de encuestas que ofrecían perspectivas halagadoras sobre factores especulativos e impresiones no cuantificables. Esas encuestas suponían que los electores indecisos favorecerían casi unánimemente al candidato opositor. Quienes debían tener los pies más en la tierra estaban en las nubes. A partir de ahí la campaña opositora se volvió una caja de resonancia.

Sobre este equívoco se desarrolló una campaña publicitaria paralela para persuadir a los factores de opinión de que el auge de Capriles sobrepasaría a Chávez y su maquinaria. Era cierto que el impulso acompañaba a Capriles, pero también que en las últimas tres semanas de campaña Chávez hizo un esfuerzo titánico por frenar ese ascenso. Este error de apreciación se puso de manifiesto en el acto de cierre chavista. El comentario dominante ante los miles de autobuses que colmaron las calles y avenidas de Caracas fue que transportaban a una grey misionera que había viajado largas horas obligada, comprada o jalada bajo amenaza. Eso puede ser cierto en alguna medida. Sin embargo, la verdadera demostración de fuerza no eran las miles de franelas rojas que, con obediencia de soldadesca pero espíritu de carnaval, acompañaron a su líder bajo el aguacero de ese día. En realidad, el dato más relevante eran los miles de autobuses que trancaron la ciudad, pues probaban no solo una gran movilización sino también una meticulosa organización. En el bando opositor se hizo sentir la falta de una movilización a fondo que permitiera mover las bases electorales de todos partidos y grupos electorales de la Mesa de la Unidad. En ese sentido, el señalamiento de Capriles sobre la falta de campañas paralelas, no solo es revelador sino preocupante.

A pesar de que ahora esas falencias se pongan de bulto, aun así nada garantizaba remontar los 10 puntos de ventaja que obtuvo Chávez. No hay duda que la movilización y el líder fueron factores críticos. Pero el crecimiento económico, por el alto precio del petróleo y el gran endeudamiento, que provocaron una expansión del consumo en los sectores populares, fue un importante aliado del gobierno. Este factor había sido ponderado repetidamente por los grandes bancos en Nueva York que, basándose en estas variables, daban a Chávez una ventaja rotunda. Si un votante está relativamente satisfecho con su economía personal será reacio cambiar el estado de las cosas. Si su bolsillo está vacío tratará de echar abajo las puertas del palacio. Chávez gastó buena cantidad del oro de su bolsa en la movilización del voto a través del aumento del gasto público. Esta vez ganó. Sin embargo, los efectos secundarios del crecimiento artificial de la economía se harán sentir más temprano que tarde y podrían llevarlo a tener que implementar el odioso paquete de ajustes  -llámenlo neoliberal o periodo especial – que, según él, su contrincante hubiera implementado en el caso de ganar. Esos mismos bancos neoyorquinos que anunciaron su victoria predicen que si estos correctivos no son llevados a cabo en breve, la economía venezolana colapsará en no más de un par de años.

Los jerarcas de la campaña y el mismo Capriles cometieron otra pifia al esquivar a toda costa un enfrentamiento más personal entre los dos líderes. Chávez no consiguió el cuerpo a cuerpo que buscaba con Capriles para -en su fantasía de bravucón camorrero- aplastarlo y pulverizarlo. Pero quizás habría convenido que el flaquito lo bailara más de cerca e incluso le conectara un par de jabs, así recibiera uno que otro manotazo. Las dos ocasiones más claras para hacerlo fueron durante la semana negra de agosto. Las inundaciones en Sucre, la caída del puente de Cúpira y el incendio de Amuay dejaron al desnudo la incompetencia y la falta de planes de contingencia eficientes para disminuir el impacto de las tragedias. Aunque resulta pusilánime explotar la desdicha con fines políticos –cosa que Chávez si ha hecho hasta la saciedad en función continuada desde el deslave en 1999 pasando por las inundaciones en 2010 hasta Amuay en 2012-, lo medular es que estos eventos fueron una ilustración clara del ruinoso estado en que se encuentran muchas cosas en el país y que Capriles denunció hasta la saciedad en sus recorridos pueblo por pueblo. Lo congruente habría sido señalarlos de forma más contundente. Otra situación que no se abordó con suficiente profundidad fue el asesinato de tres activistas de oposición en Barinas. A pesar de que estos jóvenes dieron su vida por la causa opositora, arrastrados por el fragor de la campaña, ni el candidato ni la dirigencia de la MUD confrontaron a Chávez todo lo que debían por estos crímenes políticos ni le rindieron a estos mártires el debido homenaje. Aunque en este caso la oposición optó por no hacer bulla para que sus adeptos no sintieran miedo de asistir a sus manifestaciones, en un ámbito más amplió fue vaga para enfrentar las amenazas e intimidaciones que Chávez perifoneaba a diestra y siniestra. Le faltó imaginación y arrojo. Finalmente, Capriles tampoco hizo todo lo que debía por exponer algo bastante obvio para cualquier observador: el probado desfase entre la prédica de Chávez, sus logros como mandatario y el estilo de vida de sus principales operadores con respecto al pueblo desposeído que claman representar. El camino del progreso, pasa también por la identificación clara de la senda que hay que dejar atrás.

A pesar de que a esas alturas era poco lo que se podía a hacer, las distracciones, omisiones y errores de cálculo aluden tanto a cierto voluntarismo opositor como a una subestimación de la maquinaria chavista. Estas cosas yuxtapuestas añaden otro lastre al resultado y muestran a una oposición que no termina de conocer a su adversario ni tampoco a sí misma.

Con todo, la evaluación que Capriles y la MUD hagan de la candidatura y la campaña, no debe ser un mea culpa, sino un examen a conciencia. Hubo puntos débiles pero sobre todo muchos aciertos que colocan a la oposición en un lugar inédito en 14 años y en buena medida la comprometen frente a los electores que los respaldaron. Interesantemente, Capriles y la MUD quedan a cargo de 45% de quienes votaron el 7-O. No hay mayorías absolutas, sino un país dividido en dos toletes casi iguales que están unidos por la voluntad de resolver sus diferencias.

Sin embargo, un examen de esa naturaleza no es cosa que pueda despacharse en un conciliábulo de un par de días. Primero hay que pasar por la previsible desmoralización producto del resultado y la depresión que sigue a la efervescencia. En los días que vienen se encontrará el lugar de cada cosa y eso debería llevar a entender que la campaña de Capriles ha sido la espina dorsal de un nuevo momento político.

Una visión crítica de la candidatura, podría comenzar por la revisión de los límites del discurso empleado durante la campaña. Capriles demostró una disciplina espartana y un compromiso ritual con su causa, pero el guión que lo llevó al famoso “in crescendo” tenía límites. Aunque había que mantener el entusiasmo en las filas opositoras, también era necesario una alta dosis de realismo. Por ejemplo decir con toda claridad que además de mantener las misiones y mejorarlas, urge en Venezuela una reconstrucción institucional. El mensaje de Capriles era el progreso pero la precondición para éste es la reconciliación. Reconciliar pasa por limpiar el ámbito político del personalismo, el abuso de poder y la corrupción. Capriles consiguió darle forma a este mensaje y hacerlo creíble, en virtud de la amplia sed de renovación moral en el país, pero le faltó tiempo para proyectarlo.

Obsesionado consigo mismo, Chávez centró su discurso en la unidad pueblo-líder, entendiendo al pueblo como el cuerpo de la nación y al líder como su corazón y su cerebro. Chávez así lo hizo porque sabe de sobra como hacer saltar los resortes melodramáticos del pueblo venezolano, en buena medida reflejos condicionados por un rancio patriotismo. Por eso su oferta fue muy concreta: no importa que el país se esté cayendo, lo que importa es que sigan conmigo, porque yo soy la patria y los que quieran patria que vengan conmigo. De allí que haya promovido la ficción de su potencial muerte como la muerte del pueblo. La oposición, por su parte, tenía la tediosa pero imprescindible tarea de contrarrestar esa narrativa. Para ello debía tomar al asunto por los cuernos y recordarle a los votantes la inmoralidad y el ventajismo que enfrentaba. No se puede negar que Chávez sigue cautivando a un sector grande de la población más pobre. Pero una cosa es competir contra un dirigente declinante aunque todavía fuerte y otra muy distinta sumar a ese liderazgo el descomunal aparato propagandístico y la masa de recursos proveniente de la renta petrolera puesta a su total disposición para captar votantes y movilizarlos. De nuevo, había que recordar que no se competía en condiciones normales. Había que recordar, digo, que la lucha democrática es también una lucha de resistencia contra una autocracia. Y esto debe ser así hasta que el paisaje de fondo haya cambiado.

Una consecuencia natural de una derrota es el reflujo de movilización. Hay gente que hará sus maletas para marcharse del país, pero siempre será una fracción pequeña de los 6.500.000 de venezolanos que votaron por Capriles. La oposición debe lamer sus heridas con paciencia, como recomienda el verso de un poeta colombiano. Acto seguido tiene que asumir los retos del presente inmediato.

Conservar la unidad es el mayor desafío hasta nuevo aviso. El oficialismo ha pretendido minar la alianza opositora diciendo que se trata de un saco de gatos. Ostensiblemente, la unidad es la verdadera bestia negra para el chavismo, puesto que es la única forma en que la oposición ha logrado recortar una distancia significativa.

Pero al mismo tiempo la alianza opositora debe constituirse como una fuerza política con contenido propio y diferenciado para promover el debate sobre la gestión de gobierno y presentar políticas públicas mejor concebidas que las de Chávez. Debe hacerse más competitiva y atractiva. Solo así se logrará consolidar la afiliación de dos millones de nuevos votos que causó la figura de Capriles. De ahora en adelante el cobre debe batirse en las agendas, en la redacción de políticas y leyes, y en la denuncia de la lepra de la corrupción.

Los desafíos de Capriles son diferentes. Ya logró encontrar una voz para conectarse con un público. Es la figura nacional que no era hace cuatro meses y logró no solo venir de atrás en una carrera muy dispareja sino llegarle muy cerca a la presidencia. En síntesis, ha unido a la oposición tras de sí dándole voz, cuerpo y rostro. Ahora necesita darle sustancia a su propuesta política aterrizándola en la realidad y alejándola del juego maniqueo del pensamiento mágico planteado por Chávez. La era Chávez se caracterizó por mostrar la realidad de los venezolanos que fueron olvidados por sus élites: él los reconoció y les dio significado a sus vidas, prometiéndoles vengarlos y recuperar el igualitarismo que ha sido una fuerza conductora en buena parte de la historia venezolana. Aunque las élites que aun conservan buena parte del poder económico del país han comenzado asumir su responsabilidad en el desmadre que condujo al reinado de Chávez, es necesario dar ese debate de una vez por todas para poder ampliar el terreno del disenso que permita a largo plazo la construcción de un nuevo contrato social.

En ese sentido, Capriles tiene la tarea de hacer valer el voto opositor evitando que Chávez haga caída y mesa limpia como es su costumbre. En el terreno del liderazgo ideológico, si Capriles es realmente un político de centro izquierda tiene que probarlo demostrando una mejor comprensión de los problemas estructurales de Venezuela. A partir de allí necesita plantear su propia agenda con soluciones que vayan a la raíz de esos problemas. De esa manera podrá situarse más allá de las coyunturas inmediatas y competir políticamente, sea dentro de seis años o ante cualquier imprevisto ocasionado por la salud de Chávez.

Lo mejor del resultado del 7-O fue el 82 por ciento de participación electoral. Una enorme masa crítica de venezolanos se movilizó por la democracia. Pongo el acento en la palabra crítica, porque es una masa dispuesta defender electoralmente sus preferencias. Ese es el recado más claro del proceso electoral. Ahora, esos venezolanos deben mantenerse movilizados para articular propuestas desde el seno de la sociedad civil y demandar de su gobernante un ejercicio del poder menos retórico y más eficiente. Pero también hay que entender que la sociedad se muestra marcadamente dividida en dos opciones políticas. De la porción electoral conquistada por la oposición se desprende otro mandato evidente: para hacer viable al país es indispensable reconocer que hay un enorme sector de la sociedad que quiere un país diferente. Si cualquier sociedad estuviera compuesta por 45 por ciento de oligarcas y burgueses, como dice parte del chavismo, de la oposición, no estaríamos en el planeta Tierra sino en Marte o en Júpiter. El empeño de Chávez de estigmatizar a ese 45 por ciento, recuerda el desprecio de Mitt Romney por el 47 por ciento del electorado que lo adversa. Para Romney y para Chávez, casi la mitad de la población son rémoras que impiden el avance del neoliberalismo y la revolución, respectivamente. Es obvio que Chávez debe abandonar el discurso del antagonismo maniqueo que sembró un virtual apartheid político (ésa fue siempre una monserga oportunista y superficial que medró del resentimiento atomizado en toda la sociedad venezolana). Aunque dio resultados en su momento, hoy está agotado y en vía al fracaso. En suma, el gobierno debe dejar se verse al ombligo y promover la inclusión y el protagonismo no solo social sino también político. Hay incluso sectores dentro del chavismo que ya lo han pedido. Pero que Chávez acate ese anhelo es cuestión de ver para creer. Mientras tanto, la victoria perfecta solo existirá en el delirio.

Boris Muñoz 

Comentarios (24)

Gil
19 de Octubre, 2012

Muy interests the articulo. Pero la oposicion debe presionar para que le den acceso para audinar la base de datos del sistema electoral

LiLigia Istúriz (Seleccionada )
19 de Octubre, 2012

Boris Muñoz rebasa en este trabajo su excelente condición de cronista del proceso electoral pasado para adentrarse en el de formulador de “conclusiones y recomendaciones”,en el cual se aprovechan los hechos relatados y vividos para resumirlos y proponer correctivos factibles. A BM, lo he tenido siempre como un primerísimo entrevistador. En estos meses he verificado nuevos y admirables dones en el ejercicio del periodismo. Más bien diría que he confirmado una condición y formación integrales que le garantizan la excelencia en su misión como comunicador contemporáneo, matizada por un toque de frescura e irreverencia.

Maripili Salas
19 de Octubre, 2012

Mientras tengamos un CNE parcializado, unos extranjeros con días en el país y ya cedulados (chinos, cubanos) un desvío de recursos para pagar conciencia con la regaladera de artefactos eléctricos y movilizaciones pagadas, será muy difícil ganarle al innombrable. Veremos qué sucederá en las regionales.

Carmen E
19 de Octubre, 2012

Este artículo es el análisis mas claro que he leído de los resultados electorales. Creo que están todos los elementos. Los que pertenecemos al sector del país que quiere progreso, seguridad y libertad necesitamos que nos reconozcan, pero igual debemos reconocer y entender mejor a la masa chavista. Así como no hay 6,5 millones de burgueses y oligarcas tampoco hay mas de 8 millones de “ignorantes”, como los han tildado hasta la saciedad en las redes sociales. Son personas muy necesitadas, que por primera vez están de verdad recibiendo lo que es obligación de todo estado suministrar a sus ciudadanos: vivienda, ayudas para paliar la necesidad del día a día, seguridad social,acceso a educación y bienes muebles y otras cosas. Lo difícil de entender es que, cuando ponen en una balanza estas prebendas (que no están en riesgo, ningún gobierno se atrevería a eliminar) y acabar con el baño de sangre que cubre nuestro país, pues se quedan en su zona de confort. Aunque les maten los hijos.

manuel gilaroca
19 de Octubre, 2012

Excelente. Aquí se encuentran expuestos con precisión algunos de los puntos que dan base al “Libro Rojo de las Elecciones Presidenciales 2012″ que planteaba en los comentarios al artículo de Fernando Mires. Este trabajo de análisis debe continuar y ser profundizado, alcanzando detalles sobre el ventajismo electoral -una forma disimulada de fraude, digan lo que digan sobre las diferencias de contenido y significado entre ambos términos-; sobre las fallas de las campañas de ambos líderes, incluyendo las que afectaron a los indecisos -incluidos para mí en ese 20% que no votó por Chávez y que nos plantea el problema, grave en democracia, de un 55% que no votó por el chavismo dando como resultado un país con mayoría adversa al gobierno, pero dominada por éste. No votaron. Por múltiples razones. Válidas o inválidas. Ese 20% que puede ser decisivo en el futuro, amerita un análisis más profundo y detallado. Solicitaba a la MUD que enfrentase ese trabajo. Es decisivo. Me refiero a la MUD como soporte de la unidad opositora y concretización de la misma, no a los partidos mayoritarios. Sería caer en el bipartidismo dominante pre-chavista, algo que se debe evitar a toda costa.

Ana Yajaira Salazar
19 de Octubre, 2012

Excelente artículo. La MUD y Capriles, bordaron este fracaso y sin solución de continuidad,sin mediar explicaciones de semejante deslave,nos atengan a seguir votando,sin mas ni mas,y a quienes pedimos cuentas, salen a etiquetarnos,del mismo modo Chavista,solo q en ves de apátridas ahora somos radicales,anipolíticos, abstencionistas y demás epìtetos. Pluralismo y Unidad de mentiritas, sino pregúntenle a Diego Arria, único q no firmó semejante harakiri (ir a ciegas con árbitro parcializado y sin auditar REP).

elena
20 de Octubre, 2012

TODOS SABEMOS YA DEFINITIVAMENTE A QUE NOS ENFRENTAMOS. HAY QUE SALIR A VOTAR MASIVAMENTE Y CON MAS FUERZA ESTE 16 DE DICIEMBRE, PARA VER CON CLARIDAD EL FUTURO QUE QUEREMOS TENER PARA LAS PROXIMA ELECCION PRESIDENCIAL. TENEMOS QUE VOTAR ES LA UNICA FORMA LEGAL Y PACIFICA DE RELIZAR EL CAMBIO

Douglas Márquez.
20 de Octubre, 2012

Ante todo un saludo bolivariano. Yo en algunas reflexiones he comentado con algunos amigos que para qué sirve la campaña electoral. Yo no he conseguido a ningún venezolano que uno le pregunte si tiene dudas de quien apoya, y no he recibido respuesta afirmativa. O sea los que somos chavistas ya lo somos. Los que son de oposición ya lo son. Los 8 millones ya lo somos y seguiremos siendo. Los 6,5 serán opositors y lo seguirán siendo. Ventajismos es bueno reemplazarlo por ventaja. Ventaja que no se reducirá jamás gracias a la cuentica que saqué anteriormente. ¿Control del CNE? El CNE es controlado cuando pierden los de oposición, ycuando ganan no. Que cosa tan peculiar, ¿No? Por favor, cada vez que estudio y veo más a la oposición más chavista soy. Basta recordar cosas como el paro petrolero de 2002, los alzados de la plaza Altamira, el retiro de la parlamentarias de 2003 ó 4, las múltiples manipulaciones de encuestas y escuetas predicciones como la perdida de la libertad de expresión cuando la ley de responsabilidad civil y que siguió más vigente que nunca. Esto todo lo acoto para aquellos lectores fuera de este país que no saben cuales han sido las maniobras nefastas de unos líderes opositores tan ineptos que el único mensaje, motivo, idea, móvil y medio de atraer a sus seguidores es el ODIO al líder de la revolución. Alguien de esta misma página dijo que la oposición abandono toda posición ideológica política y estoy de acuerdo, porque en este caso fue Capriles, antes Rosales, pero pudo haber sido X y ese X hubiera sacado 6,5 millones de votos. No importa la cara que pongan en la papeleta electoral, lo importante es que sea la cara de otro que no sea Chávez ya que a Chávez lo odian. ¿Cómo una posición disque política puede agrupar a su gente en base al odio? Chávez tiene mas de veinte años en un trabajo de hormiguita que ha trascendido las fronteras. Afuera pocos sabían que Capriles existía, sino hasta que se lanzó. En mis múltiples viajes fuera del país, al decir que soy venezolano, inmediatamente surge la mención: ¡Ah, Chávez!, sea para elogiarlo (que ha sucedido mucho) o para despotricarlo, como me paso en Miami recientemente (lugar donde encontré a los peores venezolanos que haya conocido). En fin, mientras más conozco a la oposición más chavista tengo que ser. Todo aquel que quiera buscar la verdad verdadera y estudiar la historia, tiene que ser chavista. Un abrazo a todos los que se tomen el tiempo de leer mi escrito. Se les quiere a todos.

manuel gilaroca
20 de Octubre, 2012

Es triste. Sinceramente. Cada vez que leo reflexiones como las del amigo Douglas Márquez siento una profunda tristeza que me desarma. “Todo aquel que quiera buscar la verdad verdadera y estudiar historia, tiene que ser chavista”. O te condenarás eternamente. Expone un dogma primario de todas las religiones. Estás conmigo o estás contra mí. Por lo que he hablado, conversado, analizado, ni la mitad de los que votaron por Capriles eran, o son “caprilistas”. Eran, y son, ciudadanos venezolanos convencidos de que es posible otra forma de hacer democracia. No personalista -religiosa dogmática: conmigo o contra mí-; no totalitaria militarista -gobernadores a dedo, aunque las bases no estén de acuerdo-; economía en una situación catastrófica que nadie podrá salvar. En unos cuatro años estaremos en una situación mucho peor que la UE. HCR era la alternativa. Podría llamarse José, Andrés o Tomás. Pero la alternativa fue HCR. No odio a Chávez. Soy incapaz de odiar a alguien. El 7-O recorrí muchos centros electorales. No ví, ni oí, quien gritase consignas contra Chávez. Si ví, y oí, quienes aconsejaban, -en las mismas filas, a pesar de estar prohibido- de votar arriba y a la izquierda; quienes te ofrecían jugo y empanada envuelta en una hoja electoral pro-Chávez; quienes no te permitían llegar al Centro de Votación; quienes acompañaban -la misma persona- a varios votantes; quienes te hacían pasar acompañado, aunque no te encontrases en situación de invalidez o similar; quienes, en grupos motorizados, salieron ya desde las 8 p.m. a lanzar cohetes, a insultar a los “majunches”,…Podríamos pasar todo el tiempo que quieras, amigo Douglas Márquez, narrando las peripecias del día. Sin odio para nadie. El problema no es el CNE -también es un problema pero de otro tipo-. El problema del ventajismo -no ventaja- es todo lo que acabo de escribir y cientos de casos más. No coartados por el Plan República ni por los representantes del CNE. Los que hemos aprendido a pensar, reflexionar, convivir, en socialismo humanista y libertario, somos incapaces de odiar, ni de idolatrar tampoco. No coloco a nadie en un altar, ni le pongo flores y ni le rezo, porque sin él no habría salvación, según nos dices: La “verdad verdadera” que los filósofos llevan siglos buscando en la reflexión, la profundización, la humildad de la cortedad del pensar humano, he aquí que, según tú, amigo Douglas, ya Chávez la encontró y la pone a disposición de todos “los suyos”, no de los oponentes que, según parece, abandonaron toda ideología política. Todos tenemos nuestros ideales, nuestras utopías, nuestros paraísos perdidos que tratamos de encontrar y hacer realidad. Los venezolanos en Miami son tan venezolanos como tu, amigo Douglas. Nadie tiene el derecho de condenar a nadie. De tratarlo de malo o de peor. Todos, repito, tenemos el derecho, y hasta el deber, de expresar nuestros principios, nuestras ideas y hasta nuestros ideales. O no estaríamos en democracia. Si la verdad la tienen los chavistas, como antes la tuvieron los adecos -adeco hasta la muerte, se decía- estamos en un totalitarismo neofascista, no en democracia. La democracia es la posibilidad para TODOS los ciudadanos, societarios de una gran Sociedad llamada Venezuela, de ser miembros a parte entera, completa, de esa Sociedad, de vivir en ella defendiendo las ideas propios sin insultar las de los demás. Así se han hecho las grandes sociedades democráticas y pacíficas que hoy son ejemplo: piensa Suecia y Noruega , en particular, donde un socialismo humanista y libertario ha hecho grandes a todos sus miembros. ¿Conoce usted el nombre del Presidente de Noruega?. NO. Pero eso no le impide ser un gran país democrático, avanzado, pacífico, comunal, multiétnico, de un gran igualitarismo, inclusivo… Podríamos decir lo mismo de Suecia…Todo aquel que quiera buscar la verdad verdadera que mire dentro de sí, en primer lugar para conocerse, base de toda posibilidad intelectual y política, y poder conocer así a los otros. Esta es la gran verdad. Sin dogmatismos ideológicos, sin religiosidad fascista, sin odios nacionales. De lo contrario, el abismo está a la vuelta de la esquina.

Nelson Figueroa
20 de Octubre, 2012

Paisano Douglas Màrquez: prefiero màs leer que escribir; y me he negado a comentar ò responder comentarios antes leìdos (no importa de quièn); pero, siempre hay una primera vez… Asì que me quedo pendejo cuando en tus lìneas dices que “cuando veo y ESTUDIO màs a la oposiciòn, màs chavista soy”.. Me recuerda aquella frase que dijo alguien: “cada vez que conozco màs a Chavez, màs quiero a mi perro”. Esta ùltima es simplista, no voy a calificar la tuya.. >Te pregunto: cuàn profundo “estudias a la gente” que no vota igual que tù; para decir que todos los 6.5MM seguiràn siendo opositores y los otros 8.5 seguiràn siendo chavistas?? Tu “profundidad” no te permite recordar el miedo que dejò la larga lista de Tascòn? Tu profundidad no te permite pensar en los que estàn atados a una “misiòn X-Y-Z y son ignorantes dependientes, porque intelectualmente los “pobres” no saben que ese dinero que “maneja el presi” es de ellos tambièn, pero no lo proscesan?? Acaso tambièn tù eres de los que van a recordar tooda la vida el “paro petrolero”, pero eres incapaz de reconocer la COLOSAL riqueza que ha manejado este gobierno, y cuànto han hecho otros presidentes con mucho menos cantidad en sus paìses? Crees acaso que porque fuiste a Miami, ya crees tener material para hacer de ello un libro?? No te dirè a cuàntos paìses de Amèrica y de Europa he ido, porque caerìa en tu nivel.. Cuàndo dices que en otras latitudes nombran a Chavez (en positivo o no); te has preguntado hasta dònde hubiese llegado(lèase fronteras)su verborrea si el barril de petròleo se hubiere mantenido en 8 Dòlares? Cuànta gente (aparte de sus amigos de gabinete)lo hubiesen escuchado, aceptado(que no digo compartido)y/ò soportado sus “ideas” todos estos años?? Recuerdas a los alzados de Altamira; pero ni menciòn a todos los que fallecen a diario por 14 años de ineficiencia para combatir el delito… o por los fallecidos en viejos y derruidos edificios llamados hospitales. Si vas a criticar, y decir que fuiste a Miami ò cualquier otro paìs; te invito a Cumanà dònde un padre de familia carga agua de un segundo, a un 5to piso para llevar agua a su mujer recièn parida, porque NO HAY AGUA PARA QUE SE LAVE.. y los pasillos de emergencias full de heridos Y enfermos, porque “no hay cama pa tanta gente”. Hablas de libertad de expresiòn a toda prueba.. Anda a Venezol. de TV y lleva una queja (real) de lo que te parezca (alumbrado, inseguridad, invasiòn, etc)escoje tù!! y dime si te paran pelotas!! OLVIDASTE ya, la manera en que Lina Ron agredìa a cualquier opositor del “proceso”?? Te olvidas de los tres fallecidos en Barinas a manos de quienes se sienten dueños de calles y pensamientos? Nunca leiste unas significativas y cortas lineas: Si una persona mata a otra “por defender un ideal”; ..no es que està defendiendiendo un ideal… ESTÀ MATANDO A OTRA PERSONA” Apruebas eso?? Douglas, me temo que tu “profundidad de estudiar a la gente” no es tanta como crees.. Lo que para tì pueden ser metros, realmente pueden ser centìmetros. Como dijo alguien: “el hecho de que martilles 20 años de una manera; no necesariamente por eso, es la forma correcta de hacerlo”. No soy filòsofo, pero me parece que estàs en el grupo a los que “los àrboles les impide ver el bosque”. Tal vez estès reacio a ser sincero contigo mismo, y ves todo en blanco y negro.. cosa que no es asì. Estoy casi seguro que rechazaràs todo o casi todo lo aquì escrito; pero ruego a Dios que en algùn momento recuerdes que no todos estamos obligados a pensar como tù.. y pensar que este paìs de todos; tenemos que construirlo TODOS.!! Saludos.

maría alvarez
20 de Octubre, 2012

para douglas márquez..no odio al señor chávez y las pocas veces que lo oigo o veo es para tratar de averiguar qué parte no me agrada de mí a ver si mejoro mi calidad de vida..los psicoterapeutas dicen eso, cuando quieres ignorar a alguien hay una parte de tí que deseas omitir o no reconocer..nunca apoyé al señor chávez ni todo lo que infelizmente representa pues sigue motivos personales y pudo haberse despojado de su condición de militar, aunar cien mil firmas, presentarlas al c.s.e. (para aquélla época) y convencer a la ciudadanía de su oferta para tratar de mejorar en algo la vida de todos los que vivimos acá..los resentidos sociales no les interesa manejar sus vidas con AUTO ESTIMA o sea, el respetarse a sí mismos y eso les da muchísimo miedo por no decir pavor; no hay peor ciego que el que no desea ver y por cierto, tengo excelentes vecinos y amigos chavistas y creyeron en un proyecto pero se cansaron pues varios de ellos están desempleados y también me viene a la mente luis miquilena, jorge olavarría (+), angela zago y tantos otros que creyeron igual en el señor chávez y sus ofertas..digo yo, esas personas y muchas otras que no recuerdo ahora, esas personas no perdieron su criterio cuando apoyaban al señor en cuestión pero reaccionaron y dejaron de ser simbólicas marionetas..no se siga engañando señor márquez, sólo soñando se puede tapar el sol con un dedo…me gusta en un 90% lo escrito por el amigo boris y yo agrego: EL QUE SIGUE ABUSANDO ES PORQUE SE LE ESTÁ PERMITIENDO

Mitchele Vidal
21 de Octubre, 2012

Con todo respeto para mí no hay análisis que valga partiendo de un resultado incierto. Los números 6.5 MM de la oposición y 8MM del oficialismo incuyen todos los vicios denunciados y citados en este artículo.Entonces, ¿básados en qué resultados “confiables” podemos analizar estas “elecciones”?

El error es conceptual; votar en un país donde no hay independencia de poderes y el Estado usa sin ningún control nuestros recursos -para intimdar o para activar la maquinaria partidista- “acaba con la posibilidad de elegir”.

Irene abascal
21 de Octubre, 2012

Comparto tus opiniones…opino que la lucha de David contra Goliat continua….no desmayemos….

gilaroca
21 de Octubre, 2012

Las reacciones de los lectores al comentario de Douglas Márquez me parecen correctas. El problema no lo plantea el escrito de Boris Muñoz, muy comedido y ajustado a lo que deben ser los posicionamientos políticos, sino los comentarios religioso-dogmáticos del amigo Douglas. Dicen los psicólogos que del amor al odio hay un breve paso. Los que mucho adoran, idolatran, veneran, mucho odian en la misma medida. Si alguien ama apasionadamente a una mujer, odia apasionadamente a los que representan un obstáculo en ese camino al amor o a los que le tildan de loco, desmedido, subyugado…La historia está llena de casos ejemplares. Si el amigo Douglas besa las huellas de las pisadas de su líder, es normal que no sólo disienta, sino que odie a los que no le imitan o estén en desacuerdo con esa actitud. Es normal -es igualmente un principio psicológico- que revierta esa actitud contra el otro. Siendo él quien odia a los que no están de acuerdo -lo deja bien claro en sus diferentes afirmaciones- les acusa de odio a Chávez. Repito: ni soy chavista ni soy caprilista. Soy socialista humanista y libertario. Alguien que está convencido de que los ciudadanos-societarios podremos transformar este país en un país habitable y viable en la confraternidad ciudadana. No puedo, en consecuencia, aceptar que alguien trate de imponerme la vía única personalista del líder único -llámese Chávez o Capriles-. La sociedad, su mismo nombre la autodefine, es la reunión de todos los individuos que conforman una nación, que se han dado un Estado y, a través de éste, un gobierno. Eso es, amigo Douglas, socialismo humanista y libertario. Las sociedades de los besa-pies venerados, llámense Stalin, Mao, Hitler, Mussolini, Franco, Ceaucescu, Videla, Pinochet…no importa el nombre, han fracasado y continuarán fracasando, porque confunden sujeto y objeto social. Los sujetos -no el sujeto-, somos nosotros, los ciudadanos-societarios que queremos construir un objeto social para el bienestar de todos en el marco de la sociedad nacional venezolana. Elimine dogmatismos, frases hechas, amores-odios, relaciones ideológicas ciegas -Marx decía que la ideología era el arma de la burguesía contra los trabajadores-, y siéntese a hablar de tú a tú con cualquiera de los 10.000.000 de venezolanos que no votaron por el chavismo. Se llevará enormes sorpresas. Aprenderá humanismo y aprenderá igualmente a amar a sus conciudadanos, no importa cuál sea su manera del pensar y del actuar políticos.

Diego Barrios
21 de Octubre, 2012

Muy buen articulo. El mejor que he leído, hasta ahora, sobre las pasadas elecciones presidenciales. Añadiría un asunto crucial. Los electores le fallamos a Capriles al no cumplir con el TU y 2 MAS que nos solicito. Eso hubiera representado mas de 9 millones de votos para Capriles!. Con esos votos no hay ventajismos ni abusos electorales que valgan. Pero no lo hicimos. Muchos opositores fueron a votar sin los otros dos. Ante la nueva realidad, debemos seguir luchando. Salgamos a votar. No hay otra.

ricardo itriago
21 de Octubre, 2012

Excelente artículo..Creo que le faltó hacer mención, aparte del ventajismo, del REP que no termina de ser aclarado y que genera miedo e incertidumbre. Un REP que parece una cosa misteriosa muy dificil de aclarar. Y la otra, un CNE abierta y descaramente a merced del dictador de miraflores generando psico terror colectivo y amenazas. Todo ello me hace decir, que el triunfo del individuo de miraflores es difícil sentirlo como real. Por otro lado, creo que Capriles cometió un error al decir que quienes hablar de fraude son unos radicales y que monten tienda aparte. Aquí nadie, absolutamente nadie puede garantizar restitud y transparencia con ese CNE, con ese REP y con la cedulación por parte de Cuba.

Nathalia Cardona
21 de Octubre, 2012

Para el que cree que no somos capaces de reflexionar, analizar y reflexionar: fui CHAVISTA, hace unos 4 años me convertí en ANTICHAVISTA y ahora soy CAPRILISTA

zulay urbina
22 de Octubre, 2012

Excelente artículo. Digno de ser analizado y aplicado en los espacios decisorios para evitar distorsiones que están a la vuelta de la esquina. 16 de diciembre. La sociedad toda requerimos respuestas sobre lo acontecido, respuestas que en muchos casos obtenemos a través de artículos tan buenos como el de Boris.

Boris Muñoz
22 de Octubre, 2012

Gracias por sus comentarios. Me han suscitado muchos pensamientos. Solo quiero añadir que en ningún momento hablo de fraude. Es necesario buscar condiciones adecuadas para que las condiciones de la competencia electoral sean más justas e imparciales, pero hay que hacerlo votando y manteniendo activa la movilización. Eso implica un más alto grado de compromiso y con una agenda de pluralidad democrática. Aunque es comprensible un reflujo, la abstención no ayudará en nada, como lo han probado anteriores eventos.

juan jose Cordero
22 de Octubre, 2012

Nadie habla de Fraude ,Chavez y su equipo del cne son gentes serias un poco de ventajismo nada mas ,pero nunca fraude,Nunca jamas,nunca.

gilaroca
22 de Octubre, 2012

Estimado amigo, Boris Muñoz. El agradecimiento es de todos nosotros, porque si nuestros comentarios le suscitaron pensamientos varios, sus reflexiones nos han permitido, a todos, sin fronteras políticas, análisis, profundizaciones, críticas y acercamientos. Nunca empleó el término “fraude”. Es correcto. Lo hemos empleado sus comentaristas -si me permite ese término-. Para mí, el ventajismo grosero va más allá del oportunismo, para caer en una especie de uso y abuso de todos los procedimientos, legales o no, para poder obtener los resultados deseados. Eso es fraude. No, quizá, desde un punto de vista estrictamente jurídico, pero sí desde una posición de confrontación electoral. Ya se están alzando voces críticas pidiendo -exigiendo- un análisis exhaustivo de todo lo sucedido el 7-O, puesto que poco a poco van aflorando detalles, cada vez más escabrosos, de los abusos cometidos por bandas armadas o desarmadas, por responsables de la seguridad comicial, por coordinadores del CNE, así como las deficiencias, o debilidades, de muchos testigos de la MUD que permitieron que sucediese lo que sucedió en muchas mesas electorales.

gilaroca
22 de Octubre, 2012

Cierro porque ya son demasiadas intervenciones. Nunca se deben malinterpretar afirmaciones claras y posiciones críticas. Nadie, por supuesto, ha afirmado que Chávez y “su gente seria” hayan cometido fraude. Ellos no salieron con motos y tanquetas a los centros electorales o a los barrios críticos. Pero impedir, motorizados interpuestos, que alguien vote, directa o indirectamente; amedrentar; pagar; asustar; cortar el acceso a un centro de votación; …No sigamos. Todo eso, y mucho más, además de oportunismo, es ventajismo grosero. Es, simplemente, una “como especie de” fraude electoral: “acción contraria a la verdad y a la rectitud o tendiente a eludir una disposición legal”

Nelson Figueroa
22 de Octubre, 2012

F.R.A.U.D.E….: 1)Acciòn contraria a la verdad y a la rectitud, que PERJUDICA a la persona contra quien se comete. 2)Acto(s) tendente a eludir una disposiciòn(es) legal(es) en perjuicio del Estado ò de TERCEROS.!! Hace falta màs?? Hay que seguir.. perseverar, avanzar, insistir. El que se rinde pierde.. y pierde TODO.!!

Enrique Costa
23 de Octubre, 2012

Otra opinion que podria añadir sobre las fallas de la oposicion fue que aunque tenian conocimiento del ventajismo, la utilizacion de los recursos del estado para financiar la campaña, la campaña para infundir temor, sobreestimo en demasia el sentido comun de los venezolanos. Muchos de los que optaron por reelegir a Chavez, todavian sienten el temor de la lista Tascon y maisanta. Muchos temen aun perder sus trabajos, sus misiones, la opcion por la vivienda. Sobre eliminar ese temor debe trabajar mas la oposicion.

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