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Venezuela en Venecia, por Federico Vegas

Por Federico Vegas | 10 de Septiembre, 2012
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Se habla mucho y con inusitada pasión de la Torre David y su León de Oro, pero, ¿alguien se ha fijado en lo que montaron en el Pabellón de Venezuela en Venecia? Parece una feria agrícola en la que ya se vendió la mercancía y sólo quedan los letreros con las ofertas y la decoración floral. Pensé que no valía la pena entristecerse más de la cuenta, pero al adivinar en el salón principal las entradas de luz que diseñó Carlo Scarpa –el arquitecto italiano que diseñó esta exquisita edificación– comprendí cuánto había de profanación en aquel recinto, nuestro reiterado escenario de oportunidades perdidas.

En la Bienal de Arquitectura de Venecia los pabellones de los diferentes países muestran lo más significativo que han realizado en los últimos años. Esta vez hay estructuras de los portugueses Alvaro Siza y Souto de Moura; de los brasileños Lucio Costa y Mendes da Rocha; del chileno Alejandro Aravena quien a través de los proyectos de dos ciudades busca cómo transparentar y afrontar, mediante el diálogo y la participación de los ciudadanos, los conflictos y miradas diversas que inevitablemente existen entre los habitantes de una ciudad, para establecer un “piso común” que permita trazar un futuro que haga sentido a todos los involucrados”.

El León de oro a la mejor exhibición en un Pabellón la obtuvo la presentación de Japón. Los arquitectos Kumiko Inui, Sou Fujimoto y Akihisa Hirata, con la colaboración de Toyo Ito,  propusieron el proyecto “Home for all” –Hogar para todos–, un proyecto para los habitantes de Rikuzentakata que perdieron sus viviendas en un tsunami. Home-for-All es un intento de proporcionar lugares donde aquellos que han perdido sus hogares puedan disfrutar de un poco de respiro, un lugar para reunirse, hablar, comer y beber juntos.

Para entender qué intenta Venezuela presentar al mundo podemos comenzar con las palabras del propio creador de la muestra, el arquitecto Doménico Silvestro:

Quería utilizar la tensión y los colores primarios de estos croquis para llamar la atención sobre los aspectos más problemáticos de las ciudades de hoy.  Este grupo de gestos gráficos no aspiran a definir la imagen de una nueva ciudad, o de las ciudades del futuro, sino simplemente crear referencias intuitivas, emocionalmente cargadas, al alcance de todos los visitantes, para que cada uno construya su propia visión de las ciudades que nos gustaría tener.

Y tiene razón Doménico. En Venezuela nos estamos alimentado básicamente de “referencias intuitivas” y “emocionalmente cargadas”. Al carecer de un acuerdo y un propósito colectivo e integrador, hace falta cerrar los ojos para imaginar la ciudad que nos gustaría tener, o acudir a estas acrobacias de “croquis de colores primarios” suspendidos entre “gestos gráficos” y entonces inventarse cada uno “su propia visión”.

Nuestro pabellón representa a cabalidad un Estado que “no aspira a definir la imagen de una nueva ciudad”, sino, como se lee en una de las protuberancias blancas del Pabellón: El objetivo para el 2019 es construir 3.000.000 de habitaciones.

El propio Doménico, mientras juega con cubitos de cartón en un hermoso día de verano en Venecia, representa con elocuencia la actitud de un gobierno que, frente a la “problemática de nuestras ciudades”, se propone repetir la misma fórmula de viviendas sin ciudad, una manía porfiada y tenaz. Para calificar esta insistencia en un mismo error, un adjetivo más adecuado sería “contumaz”: “Dicho de una materia o sustancia que retiene y propaga los gérmenes de un contagio”. Lo cierto es que hablar de “3.000.000 habitaciones” suena más a promesa hotelera que al futuro de nuestras ciudades.

Ante tan poca consistencia, ante la ausencia total de arquitectura, ante un vacío que las palabras y los colores primarios no logran llenar, uno se pregunta: ¿Por qué no se le ofreció un rincón del Pabellón a la creación más notoria de estos dos últimos años: El Mausoleo de Bolívar. ¿Será por no formar parte del protocolo de las 3.000.000 habitaciones? Otro posible motivo es que contrasta con el título de la muestra: La Ciudad Socializante vs. La Ciudad Alienante. Un Mausoleo puede resultar bastante intimidante. La sola definición: “monumento funerario y sepulcro suntuoso” ya tiene algo de alienante, de extraño y ajeno con respecto a la personalidad de Bolívar. Más aún su etimología, pues, ¡qué diablos tiene que hacer nuestro Libertador con el pedante y dispendioso Mausolo, sátrapa de Caria y esposo de la dispendiosa Artemisia! Estoy seguro de que Bolívar hubiese preferido el homenaje de un Parque Bolívar en La Carlota con 30.000 niños jugando que una tumba solitaria.

Quizás hay una razón adicional: el Mausoleo no calza en una Bienal Internacional. Sólo en el contexto de Caracas funciona una justificación soportada en frases como: después de haberlo analizado cuidadosamente como instrumento y artificio de redención de la enorme deuda cultural y política que poseemos con el máximo prócer venezolano. Entrar al Pabellón de Scarpa y toparse con el Mausoleo asustaría hasta al mismo Posani, aunque en el contexto caraqueño nos asegure que …estamos en presencia de un valor arquitectónico fenomenal, sorprendente en su madurez, resultado de un formidable acto de valentía, nuevo eslabón en la historia de la construcción del espacio con valor cultural, en este país.

La coletilla después de la coma, “en este país”, nos da la pista de que hay varas para medir en estas tierras que no funcionarían en Venecia. Otras edificaciones resultarían igual de incoherentes y hasta cómicas, como el Cohete Bicentenario, el Museo de Arquitectura o la Ciudad Caribia con su geografía de calle ciega.

Marcelino Madriz definía “alienación” como una mezcla de perplejidad y pendejada. Si unimos esta definición al proverbio “dime de que presumes y te diré de que careces”, comenzamos a comprender por qué el Pabellón de Venezuela se debate entre la pendejada y la perplejidad al presentar en Venecia una ensoñadora y patidifusa realidad. Parece el discurso de un grupo de oposición que sueña con el poder en un país sin recursos, no la obra de un gobierno que por más de una década ha manejado a su antojo recursos colosales.

 

Esta situación nos lleva en picada a la “La Torre David/Gran Horizonte”, la muestra que ha sido premiada con el León de Oro a la mejor exhibición internacional. El vacío de nuestro Pabellón viene a ser la explicación y la antesala de nuestra verdadera presencia en la Bienal de Venecia. Con todo y el Pabellón de Carlo Scarpa ahora somos conocidos sólo por esa Torre donde parecen congregarse, como en la Torre de Babel, nuestros vicios y confusiones, divisiones e incongruencias, incluyendo nuestra capacidad de sobrevivir en medio de la riqueza. La Torre David es la respuesta a un Goliat tan torpe y tan ciego que se niega a ver el escenario real de la batalla.

Los arquitectos que esgrimieron en Venecia la Torre David actuaron como publicistas. Con toda la frialdad y oportunidad de quienes manejan lo propagandístico, vieron una extraordinaria oportunidad de figurar internacionalmente, pues la Torre David es un fenómeno arquitectónico, urbano y humano tan desmesurado como los recursos y limitaciones que la hicieron posible. En ella se encuentra todo lo que nos sobra y nos falta, nuestras desidias y falsas promesas, ceguera y torpeza, la desesperación y la imaginación de los más débiles.

No parece haber en la presentación de estos arquitectos ningún interés social, arquitectónico o moral. Se trata sólo de la utilización de una imagen y de unas circunstancias. Sí la oportunidad la pintan calva, esta tiene los sesos expuestos al aire. ¿Es censurable esta actitud? No en una sociedad del espectáculo. Donde se evidencia la hipocresía de esta maniobra es en el subterfugio de la arepera “Gran Horizonte”, un aditivo arquitectónico tan escaso como el comino en un guiso.

Y luego apareció el comunicado de un Colegio de Arquitectos que no ha tenido la sensibilidad y la originalidad de enfrentar estos temas descomunales, y ahora viene a dictar cátedra, enfurecido porque la muestra ha recibido un premio. ¿Cuándo antes se pronunció sobre la Torre David? Hizo falta que rugiera un león para que supiera de su existencia. Nuestro gremio debería estar diligente, reflexivo y humilde ante la puntería con que hemos sido expuestos, desnudados, premiados y castigados con un premio tan insultante como revelador. En esa Torre estamos todos representados en una Caracas vertical, con más crueldad y realismo que en el despoblado y servil Pabellón de Venezuela. 

 

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Fotos tomadas de: http://www.plataformaarquitectura.cl

Federico Vegas 

Comentarios (20)

scgo
10 de Septiembre, 2012

de lo poco que leí sobre el Colegio de Arquitectos, lo único que los hace rabiar es que se fusilaron un proyecto ¿? o mejor dicho, se apropiaron unos arquitectos de una obra aunque inconclusa y se aprovecharon de las circunstancias para hacerla suya,pero yo acabo de leer este enlace y lo que me da es pena, este es un magazine holandés http://www.dezeen.com/2012/09/06/iwan-baan-on-torre-david/, porque esas foticos bonitas que tiene este artículo (Fotos tomadas de: http://www.plataformaarquitectura.cl) no me dicen nada,)es muy triste….

José Miguel Roig
10 de Septiembre, 2012

1) Debo reconocer mis limitaciones: por más que intento no llego a comprender qué diablos pretende Domenico con esa especie de cajitas colocadas sin aparente razón ni lógica. 2) Que Caracas, en la actualidad, sea alienante no creo lo cuestione nadie, pero si Ciudad Caribia es ejemplo de ciudad socializante, sinceramente con todos sus defectos, me quedo con la primera. 3) A pesar de todo, hay que agradecer el escrito del Colegio de Arquitectos; es mejor tarde que nunca.

Omy
10 de Septiembre, 2012

¡Quedamos, como país, desnudos!. El artículo es contundente y llega hasta la verdad más profunda. El país todo está anarquizado y la Torre de David, no es más que un ejemplo de ello.

Alexandre Daniel Buvat
10 de Septiembre, 2012

Sin ser arquitecto, aunque me hubiera gustado serlo, pero ejerzo otra profesión y con el respeto a opiniones profesionales y a la ofensa del colegio del gremio, parece entenderse de ese crítico o casi satírico premio , el hecho de como la miseria dá funcionalidad a la inacabada opulencia o de la incongruencia de la opulencia conviviendo con la miseria (fenómeno común del tercer mundo) o de como la función finalmente mata al espacio y a su diseño y propósito pensado ( faltó llevar a venecia el sambil de candelaria)

Rolando Peña
10 de Septiembre, 2012

Me recuerdo un maravilloso cantante Italiano Domenico Modugno y su eterna cancion Volare, pienso que hubieramos quedado mejor representados si hubieramos realizado un multimedia con este estupendo cantante (obviamente se trataba de mandar un show),lo del Sr.Domenico Silvestro, no llega ni siquiera a esa categoria, es una lastima otro intento fallido del Socialismo del Siglo XIX…….

Lorena Liendo
10 de Septiembre, 2012

¡Vaya! Lapidario y sin dejar de lado el dolor que viene con el impacto, más bien sublimándolo como si de trozos de plomo se tratara. Últimamente no reconozco esa locura que somos, quizá porque todos estamos ‘alienados’ (i.e. apendejeados y perplejos, como diría el nunca bien ponderado M. Madriz). De cualquier forma, gracias mil por el bofetón, y no es que sea masoquista, pero de alguna forma hay que despertarse de la pesadilla ¿no?

Hans Graf B
11 de Septiembre, 2012

Mi papa y mi mama en su reclusión forzada poco salian…mi papa siempre se pregunta ¿en que no hemos convertido, qué pasó? ¿que hice mal yo? ¿que pais somos?,,,,un dia lo saque a pasear y le dije…mira…ese es el país que somos, al punto que le señalaba la famosa torrecita. Mi mama no cabia en su admiración convertida luego en indignación. Mi papá, como mucho, mastico un coño….con aderezos maternales a la nación entera. Lo que molesta a todos, los del colegio, lo que pasan dia a dia a su lado sin pestañear, los que ahora los llaman vecinos, al gobierno, a los venezolanos que alguna vez pensamos que este era un pais moderno, a los guisadores de oficios (¿incluimos ahi a los oportunistas de la Bienal veneciana?) es que esa es Venezuela. Como diria un amigo de la familia MACHETE, ASI DE SIMPLE….esa es Venezuela.

Hernando HERRERA
11 de Septiembre, 2012

El articulo es revelador de la crisis educativa, social y urbana por no decir una sociedad en plena involucion. Lo cierto es que la obra de Alfredo Brillembourg revela también cómo la cúpula gobernante venezolana, al utilizar el discurso de igualdad para todos no es mas que para esconder sus privilegios, cuando hablan de paz es para ocultar su violencia y cuando hablan de violencia es para esconder su actitud de agresión permanente a los disidentes.

Beatriz Jaspe, arquitecto
11 de Septiembre, 2012

Bravo, Federico!!!

Gustavo Ferrero Gómez
11 de Septiembre, 2012

Excelente artículo de Federico Vegas, Tenemos graves problemas de urbanismo que debemos atender con mucha madurez, para que nuestra arquitectura tenga un contexto mas coherente, lo cual la haría mas digna. Nuestro urbanismo es un conjunto de acciones yuxtapuestas sin cohesión ni razón, producto de la improvisación y de la ignorancia de los temas que hacen que las ciudades sean ciudades. Nuestro urbanismo tuvo un origen muy coherente e iba por buen camino, el resultado es un reflejo de nuestra sociedad heterogénea en la que pueden pasar muchas cosas aberrantes, como el ejemplo que nos hace opinar en este momento.

Ignacio Matanza
11 de Septiembre, 2012

” … ante la ausencia total de arquitectura, ante un vacío que las palabras y los colores primarios no logran llenar, … “.

Esta observación de Federico vegas cuadra de perlas con mi asombro cuando al comenzar mis estudios de arquitectura allá por 1977, en unidades docentes de la ¨izquierda¨ de la FAU, presenciaba entregas al final del semestre llenas hasta la nausea de análisis sociales, estudios económicos, manifiestos políticos, etc, pero ayunas de arquitectura: las plantas, cortes, fachadas, detalles, etc, habituales del oficio.

Es como si de esas aulas hubiese salido la arquitectura bolivariana, de los pasillos de Ingeniería la economía del socialismo del siglo XXI y de las tres gracias las élites del poder.

Toda una farsa que sólo el petróleo hace viable.

Angela Oraa
12 de Septiembre, 2012

No conozco al Arq. Alfredo Brillembourg, uno de los que presentaron el proyecto que ganó la mención honorífica en la Bienal de Arquitectura. Tengo entendido que él vive desde hace tiempo fuera del país. Me gustaría saber, si él visitó la Torre de David, cuyo edificio iba a ser la sede de Confinanzas, banco intervenido, a posteriori, invadido. Invasión que se realizó con un ojo abierto y otro tapado por parte de las autoridades. ¿A alguien se le ha ocurrido ir a la Torre de David ?

nora bone
13 de Septiembre, 2012

Excelente sus últimos artículos; copio este segmento de uno de ellos, y pregunto : que hace el colegio de arquitectos ?? que hace el gremio de urbanistas ??

“Esta es la dolorosa revisión a que me refería al principio: asistimos impávidos al espectáculo de cómo una plaza más ha sido borrada en Caracas. Esta vez para dar paso a un museo de arquitectura.

Buruso
13 de Septiembre, 2012

“La conciencia de su complicidad le embriagaba como embriagan a un cerebro enfermo unas cuantas gotas de vino. El cuadro de la ciudad enferma y desmoralizada, que se presentaba a su imaginación, encendía en él esperanzas confusas que traspasaban los linderos de la razón y eran de una infinita dulzura. ¿Qué valía la apacible dicha con que había soñado comparada con la esperanza? ¿Qué valían el arte y la virtud ante la presencia del caos? Siguió en silencio, y se fue”. – T. Mann / Muerte en Venecia

Federico Vegas
14 de Septiembre, 2012

Estimada Nora, Voy a tratar de contestar a tu pregunta: “¿Qué hace el Colegio de Arquitectos?”. El Colegio de Arquitectos somos y debemos ser todos los arquitectos, pero lo hemos dejado en manos de unos pocos, muy pocos; y no porque ellos quieran, sino por nuestra desidia. Y esos pocos, por más esfuerzos que hagan, se van aislando y no pueden cubrir, influir, opinar, decidir, sobre todo lo que pasa en el país. Y en el mundo, pues ahora hay que incluir a Venecia. Uno supone que los ciudadanos se alejaron de los partidos políticos porque se habían corrompido. Puede ser, pero hay otro punto de vista a tomar en cuenta: Los partidos políticos se corrompieron porque los ciudadanos los abandonaron. Algo así sucede con el Colegio: al abandonarlo se debilita y al debilitarse lo criticamos. Siendo pocos los que actúan, su visión tiene que ser limitada y parcial. Esto no es un propósito sino una consecuencia. ¿Cómo hacer para que el Colegio sea la tribuna y el tribunal de todos? Mira que casualidad, creo que debe ser algo como Prodavinci: un contexto donde tú y yo podamos dialogar, incluso criticarlos o alabarlos, y ellos, que seríamos todos, puedan responder. Tener una sede y una revista de papel ya no tiene sentido. Sobre todo cuando hoy en día el Colegio de Arquitectos no tiene ningún poder salvo sus ideas e imaginación (de hecho ni siquiera es un Colegio, es una Sociedad adscrita al Colegio de Ingenieros). Su naturaleza es virtual, luego tiene sentido que también lo sean sus herramientas. Creo pues, querida Nora, que una plataforma como esta, que nos ha permitido comunicarnos con agilidad y facilidad, le dara presencia a los arquitectos en los problemas que tú has nombrado. Así, eventualmente, el Colegio tendrá los poderes concretos que nos hacen tanta falta, como elegir lo que se presentará en las futuras Bienales de Arquitectura en Venecia y en el mundo, manejar desde su fundación el Museo de Arquitectura, preparar los concursos de arquitectura y urbanismo, y sentar las bases y nuevas teorías para una nueva legislación urbana realmente ciudadana y democrática.

j.p.posani
14 de Septiembre, 2012

To make sense…

La derecha ilustrada está furiosa. El equipo Urban Think Tank, encabezado por Alfredo Brillembourg, acaba de traicionar los sagrados principios elitescos que deberían caracterizar a su clase, alcanzando internacionalmente lo que se ha definido “un premio a la miseria”. Dejémoslos tranquilos, que ellos son blancos y ellos se entienden, (nunca cayó mejor el dicho).

Otra cosa es la crítica arquitectónica. Pero allí también se enredan. Visitan al Pabellón de Venezuela en Venecia y lo único que pueden decir es que “se parece a una feria agrícola en la que ya se vendió la mercancía y sólo quedan los letreros con las ofertas y la decoración floral”. Profunda intuición, equivalente a visitar una obra de Le Corbusier, por ejemplo, y decir que se parece a unas burdas cajas de concreto. Tal vez la metáfora, comparativamente hablando, les parezca excesiva, pues Doménico Silvestro por el momento no ha llegado a los niveles de fama del maestro suizo. Pero que se nos acepte la metáfora: es una pequeña maniobra para evitar mentar lo que merecería mentar. Un poco más adelante en la sesuda reseña pudieron reanimarse con el exquisito vacío del pabellón del Brasil, alegrarse con el de Japón donde se evidencia “un intento de proporcionar lugares para aquellos que han perdido sus lugares”, (¿algo que ver con las viviendas venezolanas para damnificados?) y llenarse de esperanza con el mediático chileno Aravena, quien siente el deber de “trazar un futuro que haga sentido (sic.: angl. por to make sense) a todos los involucrados” mediante el proyecto de viviendas populares.

para seguir leyendo…. ver artículo completo: http://musarq.blogspot.com/2012_09_09_archive.html

Ignacio Matanza
15 de Septiembre, 2012

De la intervención de J. P. Posani – a falta de la sapiencia necesaria para opinar sobre los pabellones de Brasil o Japón, o sobre ¨el Falke¨ y ¨Sumario¨ – me llamó la atención la clásica expresión, ¨ … ellos son blancos y ellos se entienden, …¨.

Lo comento porque en esta era de la globalización pareciera que el poder ya no se ancla como en el pasado reciente en genes, sino en memes, en valores culturales. Aún quedan restos de esos lazos tribales o familiares, o sea, raciales, en países dominados por el tribalismo como es el caso ejemplar de Somalia entre otros.

Pero en el primer mundo – disculpen mi eurocentrismo, después de todo es a ese al que apuntan las migraciones – los poderosos se enlazan cada vez más con memes y no con genes.

Los poderosos de la IV República, la V y la V + n, bajo coartadas diferentes seguirán siendo tribus, manadas de mamíferos amalgamados ya no por el color de la piel, sino por intereses compartidos.

Tres millones de viviendas serán o un negocio de ¨élites burguesas¨ o una palanca ideológica de ¨élites revolucionarias¨. O ambas, lo que es casi seguro en una sociedad petrolera como la nuestra.

Ojalá que los arquitectos venezolanos puedan manejarse para dejar a generaciones futuras obras como las de Le Corbusier o Villanueva, cualquiera haya sido la cháchara que seguramente el viento se habrá llevado.

Emanuel Solomovic
17 de Septiembre, 2012

Fantastico articulo, Federico.

Nelson Hamana
21 de Septiembre, 2012

No puedo opinar de la controversia arquitectónica porque médico no sabe de cemento, pero si observo que semejante monstruo no cabe en ese espacio, así como tampoco los que lo rodean y los servicios que se sobrecargan. Era más bonito cuando allí estaba la plaza Morelos con todo y redoma. Lo que si me parece monstruoso es mostrar como un proyecto social de una forma socializante de convivencia la oferta de un espacio de hacinamiento, sin servicios, inescrupulosamente sometidos a prestaciones de servicios especulativas y sitiados por un vecindario prodigo en delincuentes que ameritaron ser sitiados por la fuerza pública para rescatar a un diplomático secuestrado en tiempos recientes. Más allá de la ofensa arquitectónica que ya molestaba la vista y la conciencia por las prácticas delictivas de sus financistas, se trata de un agravio a la justicia cuando se nos permite sospechar que lo ofrecido como 3.000.000 de habitaciones serán antros como el de la torre y el Sambil. No se trata de blancos que se entienden sino de ciudadanos que se duelen de la mentira y del ridículo de un gobierno voraz.

Carlos Brillembourg
13 de Noviembre, 2012

Posani dice “Ellos son blancos y se entienden” hablando de las fotos expuestas en Venecia de la invasion de la “Torre David” poniendo en evidencia el racismo que fundamenta este regiimen. El esta orgulloso de crear como llaman en Argentina “Villas Miserias Nuevas” con una “mission” (esto invoca a Dios) de vivienda que no concibe un modelo de ciudad. Tomando la ciudad como un campo de batalla que hay que occupar. La politica de invasiones y confiscaciones tanto rural como urbanas resulta en una mas miseria. Esta politica de asegurar que los pobres sean pobres, es lo fundamental poblando sin sentido a Caracas con sus Villas Miserias Nuevas. Posani ignora el contexto urbano. El modelo de ciudad de El Silencio con su arquitectura urbana y sus enormes patios abiertos en el corazon de la manzana fue abandonado por la seducion de La Ville Radieuse de Le Corbusier con sus torres en un parque verde en los anos cinquenta y ahora en el siglo 21 por las Torres Villa Miseria que es la vision del Arquitecto “negro” Posani y su combo.

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