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Artes

Nueve (de Paisajeno); por Willy Mckey

Por Willy McKey | 24 de Agosto, 2012
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Nueve (11)

Probarnos. Anclado al final del natural y solo, el pretencioso triángulo ternario, cifra de la verdad y umbral de sabios, nos pone a prueba. El falso se pondrá en evi­dencia cuando reveles tu prescindibilidad: no estás para el austero. Cat|ego|ría. En ellas las maneras de nombrar con mi lengua: novem vero partes in civitatibus. (12)

Noveno año. La idea amontonada de la muerte. Bloque 34, 35, 36. Súperbloque. Mientras los disparos suben a quebrarse, a nuestras espaldas llueven fríos y vacíos refrigeradores. Trago luces. Una docena camuflada se guarece en el inexistente peldaño que une la acera con la santamaría de la farmacia. Nadie mira la cara de quien apunta. Largo alcance. Distancia. Nueve milímetros limados se asoman por las ventilaciones pares que hay cada cuatro pisos. Guadañas tartamudas, percutoras. Medias reses viandantes manchan de sangre fría los escalones. Un sargento nos grita, mamá. Otro está atravesado cerca de la calle Aguadilla, sangrándose el verde oliva. El primer muerto de mis ojos, mamá. Ver caer una masa que se colorea es algo tan lento. Maldita puntería, protervo tino.

A las dos de la tarde no hay ruido que nos evite la siesta. Piso 11, letra K. En las paredes, los hoyos perfectos —círculos de fuego— miden 7.62 mm de diámetro. FN50. Fusiles | Automáticos | Ligeros | Fabrique Nationale Herstal | Bélgica. Las balas son silbidos. Maldita puntería, protervo tino. En el fuego cruzado corremos en contra de la turba. Falsas parábolas plateadas nos ignoran. Todas caerán. El brillo de tres .40 respondiendo, piso 8, letra O. Soy pequeño. Cerca del suelo, puedo reconocer las caras de los vecinos muertos, las etiquetas, los víveres derramados (13). “Y esta mañana, mami, se nos terminó el Chesse Whiz”. Hambre meurta. Maldita puntería, protervo tino.[i]

Ampáranos, San Jorge. En minutos cruzarán por aquí cien mil dragones. Bestias anfi­bias y soberbias capaces de envenenar el aire. Aguijonadas. Cockerill Mk.3M-A1. 90mm En las paredes, los ojos de la muerte —círculos de fuego— miden 7.62 mm. de diámetro. Diestros: M-60 en función antiaérea. Siniestros: ametralladora coaxial M-240. Dragoon 300: no hay monturas blancas. La única grupa es amarilla: su carga soporta una decena de sables en la torre y tres docenas en su casco. Tiemblan las piedras, como si en la aper­tura de los siete sellos cada uno midiera 90 mm. Concreto de medio siglo. Villanueva. Multifamiliar. Le Corbusier. Maldita puntería, protervo tino.

[La semana anterior, en un segundo lapso de colegios llenos de miedo, nos enseñaron dieciocho preposiciones como un salmo. No eran todas: fue como si un olvido docente nos hubiese grabado el sonsonete del error (a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, sin, so, sobre, tras). Pavlov. En medio de tiroteos, repetí los dieciocho golpes tapándome los oídos en el refugio de los calderos de mi abuela. Olor a easy-off. Escaras de budares viejos. Con el pri­mer disparo ya sabíamos tirarnos al suelo y nos contábamos gritando el nombre. “¡¿W?!” “¡Estoy aquí!”. Si alguno faltaba podía ser por la bala o por la tentación. Igual rezábamos en su silencio: a, ante, bajo, cabe, con, contra, de, desde, en, entre, hacia, hasta, para, por, sin, so, sobre, tras]

Agitan el grito canciones que hoy cumplen veinte años de edad. Piso 6, letra N. Tantas pacas de harina de maíz como primos. Futuro ahitado. Bolsas repletas fortalecían sus brazos. No daban bendiciones, sino enlatados. Alimento no perecedero. Propongo un sismo en la valoración / ahora que se inauguran las fechas de la acción. Quedándose detrás olvidaban la suerte de las balas. Propongo guerra sin tregua a las iglesias, / propongo un hombre de altar, enmudecido / sobre la arena caliente de este tiempo (Ro­dríguez, Silvio, 1969). Volumen. Acetatos con veinte años de memoria, que en diez años vendrán a descollarlos. Al fin sirvieron de algo las banderas, los cantantes peligrosos. Utopías con decibeles a 33 rpm, que ya se rayarían en Tian’anmen. Somos otra cosa. Maldita puntería, protervo tino.

Consumen sus miedos dentro del polvorín con veinte años de edad. Piso 1, letra K, tantas Colt .45 como manos. Pulpo intoxicado. Botín de pirata agranda panzas. No daban bendiciones, sino Nintendos 1989. Double Dragon. Sumando cargas enteras habían profanado la insignia del ham­bre. Sigue guisando, que vas muy bien / hoy encontraste una ratonera, / ¿qué vendrá después? (Colón, Willie & Lavoe, Héctor, 1969). Volumen. Todo el éxtasis del que abandona su memoria. En la noche siguiente, fulminante tropel saldrá con algunas cabezas para pesar. Hoy te cogió la policía / y mañana el juez. No hubo allí ninguna bandera. Pillería en guardacamisas, verdugos sin ros­tro. Ninja Gaiden. La espada oscura del caos. Somos otra cosa. Maldita puntería, protervo tino.

De cada ventana salen sonidos viejos, mordidos, acetatos. El soundtrack del hambre re­clama su pátina de tiempo. Veinte años. Sólo con cada emisión del noticiero se callan las viejas cornetas. Encendemos la televisión con cada comida. Querido Panasonic 1981 | CT-3028B Panabrite con colorpilot | june 1981: has protagonizado todas mis mu­danzas. Dentro de tu luz las caras conocidas despertaban murmullos en las quince le­tras (14). Vecinos cargan con un cerdo beneficiado a cuestas, vistiéndolo como un disfraz, un camuflaje frigorífico. Avatar del hambre. El mito de tres mujeres muertas de frío. La cuarta declara en prime time que “con el desbarajuste se cerró la puerta de la cava y se que­daron adentro… no, yo no estaba”. Hoy vi mis segundos muertos sin urna de por medio.

[Y vi todas las carnes antes que las cajas (15), urnandantes que en un rato embutirían en bol­sas de basura. Cal. Con alegría gritábamos ¡saqueosaqueosaqueo! Un momento: se me está colando de nuevo el pretérito en este texto... corrijo, me empujo hacia el presente que pretendo, pero algo —algo que no puedo resolver con PrtSc ni Ctrl+x; algo que no pue­do paisajear en un documento nuevo— insiste en despegarme el recuerdo. ¿Qué hago con los estruendos que estallan detrás de mis rodillas cuando hago memorias de muerte ajena? ¿Paisaje, no? Un muerto en el suelo, un reloj-despertador inutilizado, esponjas de fregar. Un cadáver son todos los muertos precursando mis pesadillas. ¿Paisaje? No.]

 

Intento recordar: apenas oigo. El único territorio sólo puede medirse en calibres. La me­moria armada por otros es blanquinegra. ¿Cómo hurgarme la boca de memoria y sacar la mano suavemente? ¿Qué culpa tengo por recordar sin contrastes de laboratorio? Paisaje: la masa verde es nadie, es ridículo tanto camuflaje simulando la jungla. El verde los pone en evidencia contra paredes azules, asfalto, muerte vegetal. Sangre roja. Anamnesis. Ésa es la materia expresada: maldita puntería, protervo tino (16). Muertos próximos, variopintos, le estorbaban al uniforme, al soberbio verde, al número de batallón, al hombre apagado que para disparar o defenderse aguarda una orden. En el casco resuena el silencio de un perro entrenado. Perro policía. Perro verde. Perro de circo. El ritmo de todo lo percutido. Grano de película. Escala de grises. Hedor a archivadores. Distancias. No hay lógica de la expresión que me sea común. Tengo un país ajeno medido en pulgadas y calibres. ¿Es mi culpa recordar en Panabrite con colorpilot mi february 1989? Tengo memoria para deshacerme de ella. Y el escapulario es mi requisitoria de individuo: mataría mis recuerdos a cambio de un color que los preexista, algo para anclarme. Tengo fe en ser fuerte. Tengo fe en ser suerte. Tengo fe en ser muerte. Maldita puntería, protervo tino.

 


11 “Cuando pongo la mejilla en esa melodía, recupero un instante la ciudad perdida. // Vivo sin leño ni lumbre, señuelo en pos de ti. // Por encontrarnos en el mundo, nos cubre la llama que da pavor. Soy de pies a cabeza la gran vacilación del hombre. Mustio, trago a cántaros el olvido y la tiniebla”. Juan Sánchez Peláez. Rasgos comunes (1975).

12 Nehemías, 11:1.

13 “Y oí una voz de en medio de los cuatro seres vivientes, que decía: «Dos libras de trigo por un denario y seis libras de cebada por un denario, pero no dañes el aceite ni el vino». Cuando abrió el cuarto sello, oí la voz del cuarto ser viviente que decía: «¡Ven!»”. Apocalipsis, 6:6-7.

14 “Oh Lord, won’t you buy me a color TV? | Dialing For Dollars is trying to find me. | I wait for delivery | each day until three, | So oh Lord, won’t you buy me a color TV?”. “Mercedes Benz”. Janis Joplin. Lado B. Track 3 (01:48). Pearl (1971). [oído en el Piso 9, letra L. Bloque 36. Frente al Corazón de Jesús que mana aceite].

15 Existe una foto, de Francisco Solórzano. En ella la vista trasera de un camión ligero lleva urnas por la auto­pista. Parece ir al sur. Sólo vemos cuatro urnas. Las dos de abajo están calzadas a la perfección: son su espejo. Pero la del tope: la del tope quiere caerse. La del tope quiere salirse de la historia.

16 “Hay territorio desde que hay expresividad de ritmo. La emergencia de materias de expresión (cualidades) es la que va a definir el territorio”. Gilles Deleuze y Felix Guattari. Mil mesetas (1979).

Imagen en portada: Francisco Solórzano

Willy McKey  Poeta, escritor y editor. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey y visitar su web personal.

Comentarios (1)

@manuhel
28 de Agosto, 2012

Grande WM.

Cursi y descriptivo; folclorico y rebuscado a la vez.

No fue tarea facil: imagino; pero a fin de cuentas lo tuyo siempre me vale la pena leer aunque algunas veces mas que otras tenga que hacer un esfuerzo premeditado por entender.

Disculpa la falta de tildes, aqui no las usan y se me hace a veces engorroso dar con ellas.

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