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Lunes sin carne, por Héctor Abad Faciolince

Por Héctor Abad Faciolince | 14 de Agosto, 2012

Hay movimientos culturales muy sencillos que pueden tener repercusiones inmensas en la ecología global y, al mismo tiempo, en la salud de las personas. Decisiones individuales que se vuelven colectivas y, si crean una ola, consiguen transformaciones planetarias. El “Lunes sin carne” podría ser una de ellas. Hace algunos años la Escuela de Salud Pública de la Universidad John Hopkins empezó a apoyar el proyecto Meatless mondays o Lunes sin carne. El simple esfuerzo —que puede llegar a ser una dicha culinaria— de volvernos vegetarianos por un día a la semana tiene efectos benéficos en el medio ambiente, ayuda a disminuir el calentamiento global y es saludable para quienes lo practican. A este movimiento se han unido restaurantes, escuelas, universidades, hospitales…

Algunas cifras ayudan a entender las dimensiones del beneficio: por cada kilo de carne que nos comemos hay que gastar 15 mil litros de agua para producirlo (en toma directa y en riego de pastos y forrajes). Como dice Michael Webber, “se usa mucha más energía para producir carne que la energía que la carne produce”. El 16% del metano que se libera en el planeta (un gas de efecto invernadero que contribuye al calentamiento global) proviene de las flatulencias del ganado. Una res emite en un año la misma cantidad de CO2 que un carro mediano. La ganadería contribuye a la deforestación de selvas y bosques y, en el caso colombiano, a que se usen las tierras más fértiles para la ineficaz ganadería extensiva (20 kilos de proteínas por hectárea) contra la mucho más eficiente agricultura (más de 80 kilos de proteína por hectárea). Al menos aquí la mayor parte de la carne se produce por pastoreo, sin regar la tierra —la lluvia es suficiente—, y abonando con la misma boñiga de los animales. En los países donde se usa la ganadería intensiva no saben qué hacer con las toneladas de cagajón sobrante.

El consumo excesivo de carnes rojas o procesadas (jamones, embutidos) aumenta el riesgo de padecer varios tipos de cáncer. Consumir más fibras, frutas, cereales integrales y verduras ayuda a disminuir los riesgos de enfermedades cardiacas, diabetes y obesidad. Un cambio tan simple en los hábitos alimentarios como dejar de comer carne (tampoco pescado, pollo o cerdo) una vez a la semana podría mejorar en casi un 15% las cifras anteriores.

Puede parecer absurdo proponer que se fomente un movimiento así en un país como Colombia, donde mucha gente puede permitirse comer carne apenas de vez en cuando. Sin embargo, hay una especie de culto popular por este consumo y muchas veces se confunde el hecho de comer bien con el hecho de incluir carne en la dieta. En Antioquia es corriente el dicho “más largo que una semana sin carne” y todo aquel que consigue una parcela de tierra sueña más con tener reses que con sembrar maíz o yuca. Enriquecerse, para muchos, es sinónimo de comer más carne. Esta es una constante cultural que deberíamos combatir pues, precisamente, si hay hambre en el mundo, esto se debe también a nuestra desmedida pasión por la carne.

Nuestros antepasados homínidos, más que astutos cazadores carnívoros —como los leones—, eran carroñeros oportunistas —como las hienas—. Tan dura fue la lucha por la supervivencia que hasta tuvimos que aprender a nutrirnos de cosas medio podridas. Pero hace milenios que abandonamos el hábito de la carroña. Quizá dentro de unos milenios más nos civilicemos otro poco y dejemos de comer carne para siempre. Ojalá los hombres del futuro nos puedan perdonar nuestros hábitos carnívoros. Aunque tuvieron su origen en la necesidad, podemos combatirlos con la cultura y el pensamiento. Del día sin carne podemos pasar a la semana, al mes sin carne. Y dejar poco a poco ese vicio de la especie que consiste en nutrirnos del sufrimiento y los cadáveres de los animales. Los ganaderos de Estados Unidos se oponen con furia al día sin carne. Lo mismo harán los nuestros. Hay que convencerlos con el poder de la razón.

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (7)

Jose Luis quintero
14 de Agosto, 2012

Bien Hector!Somos unos cuantos y tal vez (si nos da tiempo)seremos mayoría.Te sugiero que leas el informe de china y luego si lo crees oportuno lo recomiendes a tus lectores.Es el estudio epidemiologico mas extenso que se ha hecho y en el se demuestra lo que dices en tu articulo acerca de las proteínas de origen animal en la génesis de enfermedades.Hay que incluir también los lácteos y los huevos que inciden en las enfermedades auto inmunes.Aludes de bienaventuranzas.

Carlos Cogorno Espina
14 de Agosto, 2012

Interesante articulo para los que tenemos la suerte de comer proteínas de origen animal a diario, pero seria bueno saber la opinión sobre este articulo en cuestión de un numero importante de seres humanos, que no comen practicamente carnes de lunes a lunes. A ese grupo le importa un pepino “las repercusiones sobre la ecología global”

Carlos A. Cogorno Espina
14 de Agosto, 2012

Me gustaría saber la opinión del enorme grupo de seres humanos que no comen proteinas animales de lunes a lunes, estoy seguro que poco le importa “las repercusiones inmensas en la ecologia global”

Alfredo Ascanio
14 de Agosto, 2012

Es bueno para la Salud ser vegetariano de ver en cuando.

graciela viloria de perez e
14 de Agosto, 2012

No conocia a Hector Abad F, y recientemente me lei su libro ” El olvido que seremos” y es de los libros que mas he disfrutado en mucho tiempo, fue realmente uuna grata experiencia! Este articulo me gustó y voy a proponer en mi casa el “lunes sin carne”.

Pedro Velasco Astudillo
15 de Agosto, 2012

De vacaciones – hace algunos años- con mi familia, por la “hermana República”, tuvimos la ocasión de visitar la hermosa ciudad de Medellín, capital del andino y ganadero departamento de Antioquia…En el magnífico hotel “cinco estrellas”, donde nos hospedamos, tuvimos la sorpresa- al sentarnos a la mesa- para almorzar- de encontrarnos un cartelito con una vaca que portaba una maleta, y que decía: Estimado huésped, hoy miércoles, no podemos ofrecerle carne vacuna, porque nuestras reses se fueron de vacaciones por el dia de hoy…En su defecto podemos ofrecerles nuestro plato especial de “VIUDO de PESCADO ” ! Los antioqueños , tal nos pareció, dejan de comer carne todos los miércoles, lo cual coincide con lo del “lunes sin carne”, citado en este artículo…Pero lo que no sabíamos era que esas reses , dejadas de beneficiar en Medellín, salían con destino a las naciones vecinas, que si usaban su carne toda las semanas….el “ahorro” de CONTAMINANTES de la salud y el ambiente, producido por el consumo de carne, que hacía ese territorio colombiano, resultaba “irrelevante” , ante el consumo permanente de esa proteína animal, que hacían y hacen sus vecinos, todavía !…Sinembargo no debemos olvidar, que el mayor ahorro de CARNE , y por lo tanto : de “contaminantes cárnicos” aqmbientales, lo hace la TERCERA PARTE de la población mundial, representada por los MISERABLES del planeta , que se mueren de HAMBRE !!!

Jose Orellana
8 de Enero, 2013

Prosa exquisita y argumentos bien contundentes. Doy las gracias a la vegetariana que lo esta difundiendo aunque en la realidad la pobreza mundial se encarga de limitar altamente el consumo de proteinas animales. Frijoles para todo el mundo nos obliga este fenomeno.

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