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De la maldición a la bendición de los recursos naturales, por Joseph E. Stiglitz

Por Prodavinci | 10 de agosto, 2012

Los nuevos descubrimientos de recursos naturales en varios países africanos – incluyendo aquellos en Ghana, Uganda, Tanzania, y Mozambique – plantean una pregunta importante: ¿serán estos descubrimientos inesperados una bendición que trae consigo prosperidad y esperanza, o serán una maldición política y económica tal como ya ha ocurrido en muchos países?

En promedio, el desempeño de los países ricos en recursos ha sido aún más deficiente que el de los países sin recursos. Estos países han crecido más lentamente, y con mayores desigualdades – ha ocurrido justo lo contrario de lo que cabría esperar. Después de todo, imponer altas tasas de impuestos a los recursos naturales no hará que dichos recursos desaparezcan, lo que significa que los países cuya principal fuente de ingreso son los recursos naturales pueden utilizarlos para financiar la educación, la asistencia de salud, el desarrollo y la redistribución.

CommentsSe ha desarrollado una gran cantidad de literatura económica y de ciencias políticas para explicar esta “maldición de los recursos” y se han establecido grupos en la sociedad civil (como por ejemplo “Revenue Watch” y la “Extractive Industries Transparency Initiative”) para contrarrestar dicha maldición. Tres de los ingredientes económicos de dicha maldición son bien conocidos:

Los países ricos en recursos naturales tienen la tendencia a tener monedas fuertes, lo que obstaculiza otras exportaciones,

Debido a que la extracción de recursos a menudo implica poca creación de puestos de trabajo, aumenta el desempleo;

La volatilidad de los precios de los recursos naturales causa que el crecimiento sea inestable, dicha inestabilidad se ve reforzada por los bancos internacionales que se apresuran a hacer negocios en el país cuando los precios de las materias primas están altos y se apresuran a salir cuando los precios bajan (este comportamiento refleja el principio aceptado a través de los tiempos que dice que los banqueros sólo prestan dinero a aquellos que no necesitan dichos préstamos).

Además, los países ricos en recursos naturales a menudo no siguen estrategias de crecimiento sostenible. No se dan cuenta que si ellos no reinvierten su riqueza proveniente de los recursos naturales en inversiones productivas por encima del suelo, en los hechos, se están empobreciendo cada vez más. La disfunción política exacerba el problema, ya que el conflicto sobre el acceso a las rentas provenientes de los recursos naturales da lugar a que surjan gobiernos corruptos y antidemocráticos

Existen antídotos bien conocidos para cada uno de estos problemas: un tipo de cambio bajo, un fondo de estabilización, una inversión cuidadosa de los ingresos provenientes de los recursos naturales (incluyendo inversiones en la población del país), una prohibición sobre endeudamiento, y transparencia (con el fin de que los ciudadanos por lo menos vean el dinero que ingresa y que sale). Sin embargo, existe un creciente consenso acerca de que estas medidas a pesar de ser necesarias son insuficientes. Los países recientemente enriquecidos necesitan tomar más pasos con el fin de aumentar la probabilidad de beneficiarse de una “bendición de los recursos naturales”.

En primer lugar, estos países deben hacer más por garantizar que sus ciudadanos reciban el valor total de los recursos. Existe un inevitable conflicto de intereses entre las empresas que explotan los recursos naturales (que por lo general son extranjeras) y los países de acogida: las primeras desean reducir al mínimo lo que pagan, mientras que los segundos necesitan maximizar lo que reciben. Las licitaciones bien diseñadas, competitivas y transparentes pueden generar muchos más ingresos que los acuerdos preferenciales. Los contratos, también deben ser transparentes, y deben garantizar que en caso de que los precios se disparen – tal como ha ocurrido en repetidas ocasiones – las ganancias extraordinarias no beneficien únicamente a la empresa.

Desafortunadamente, muchos países ya han firmado contratos malos que dan un porcentaje desproporcionado del valor de los recursos a las empresas extranjeras privadas. Pero existe una respuesta simple a esto: renegociar; si la renegociación es imposible, se debe imponer un impuesto a las ganancias extraordinarias.

Los países están procediendo de esta manera a lo largo y ancho del mundo. Por supuesto que las empresas de recursos naturales responderán airadamente, recalcarán la santidad de los contratos, y amenazarán con irse. Sin embargo, el resultado por lo general es completamente distinto. Una renegociación justa puede ser la base de una mejor relación a largo plazo.

Las renegociaciones de Botswana de tales contratos asentaron los cimientos para su notable crecimiento durante las últimas cuatro décadas. Asimismo, no sólo países en desarrollo, como Bolivia y Venezuela, renegocian contratos; países desarrollados, como por ejemplo Israel y Australia, han hecho lo mismo. Incluso los Estados Unidos ha determinado que se pague un impuesto a las ganancias extraordinarias.

Es igualmente importante que el dinero ganado a través de los recursos naturales sea necesariamente utilizado para promover el desarrollo. Las potencias coloniales de otrora consideraban a África simplemente como un lugar del cual se extraían recursos. Algunos de los nuevos compradores tienen una actitud similar.

Se ha construido infraestructura (caminos, vías férreas, y puertos) con un objetivo en mente: sacar los recursos del país al menor precio posible, sin hacer ningún esfuerzo por procesar los recursos en el país, y mucho menos por desarrollar las industrias locales que se basan en dichos recursos.

El verdadero desarrollo exige que se exploren todos los vínculos posibles: capacitación de los trabajadores locales, desarrollo de las pequeñas y medianas empresas para que provean suministros a las operaciones mineras y a las empresas de petróleo y gas, procesamiento dentro del país de los recursos naturales, e integración de dichos recursos en la estructura económica del país. Por supuesto que es posible que estos países, hoy en día, no tengan una ventaja comparativa en muchas de estas actividades, y que algunos argumenten que los países deben atenerse a sus fortalezas. Desde esta perspectiva, la ventaja comparativa de estos países es hacer que otros países exploten sus recursos.

Dicha perspectiva esta errada. Lo que importa es la ventaja comparativa dinámica, o la ventaja comparativa en el largo plazo, a la cual se le puede dar la forma deseada. Hace cuarenta años, Corea del Sur tenía una ventaja comparativa en el cultivo de arroz. Si se hubiese quedado adherida a dicha fortaleza, no sería el gigante industrial que es hoy. Podría ser el productor de arroz más eficiente del mundo, pero aún seguiría siendo pobre.

Las empresas dirán a Ghana, Uganda, Tanzania, y Mozambique que actúen de forma rápida, pero existen buenas razones para que estos países se muevan de forma más reflexiva. Los recursos no desaparecerán, y los precios de las materias primas han estado elevándose. Entre tanto, estos países pueden poner en marcha las instituciones, las políticas y las leyes necesarias para garantizar que los recursos naturales beneficien a todos sus ciudadanos.

Los recursos deberían ser una bendición, no una maldición. Los recursos sí pueden ser una bendición, pero esto no es algo que va a suceder por sí solo. Y no sucederá de manera fácil.

***

Project Syndicate

Prodavinci 

Comentarios (5)

Pedro Velasco Astudillo
10 de agosto, 2012

Siempre complace que los paises más pobres del planeta, sean poseedores de la mayor cantidad de recursos naturales posibles..Sin embargo ello no es suficiente para que se desarrollen y progresen, si con eso no llevan, aparejado, un aumento de la EDUCACIÓN de sus ciudadanos… y un esfuerzo por industrializarse y añadir mayor VALOR AGREGADO a los productos naturales que posean; para no venderlos “en bruto”, cualquiera que sea su precio de mercado. Un pais sin EDUCACIÖN ni INVESTIGACIÓN, no podrá DESARROLLARSE ni PROGRESAR jamás; aunque tenga toda la materia prima que los paises industrializados necesitan y con las cuales: elaborándolas y procesándolas , mantienen y aumentan sus niveles de progreso y desarrollo, vendiéndolas al precio que les plazca, en el mercado donde tienen -obligatoriamente- que comprar los paises ( entre ellos los que las han vendido en su estado natural) que sin ellas no viven, porque no tienen la capacidad de producir nada igual…Por lo cual permanecen ATADOS a una forma de vida IMPORTADORA , con una “política de puertos”; a la cual seguirán atados y esclavizados, mientras sus MODELOS económicos sean de un ESTADO “RENTISTA y CONSUMISTA”, a lo cual se le suma lo de DERROCHADOR; mientras sus PIB sean altos, a costa de los precios altos de las materias primas “crudas”, que exportan….Los países pobres, con grandes recursos naturales de gran valor de mercado; sólo progresan , cuando la EDUCACIÓN de sus naturales aumenta, a todos los niveles, y con ello la posibilidad de INVESTIGAR y CREAR, nuevas formas de producir y añadir VALOR AGREGADO, a sus materias primas, según lo hemos mencionado, y sacar mayor provecho a sus productos exportados !

Roque
11 de agosto, 2012

O son una bendición o son boletas los paises dueños por la invasión del imperio.

ACV
12 de agosto, 2012

O tienen gobiernos corruptos.

c. a. cuevas
19 de agosto, 2012

En el segundo párrafo,”On average, resource-rich countries have done even mor poorly than countries without resources. They have grown more slowly, and with greater inequality…” …”They have grown” se refiere a los países ricos en recursos, los primeros mencionados; pero fue traducido como: “Estos países han crecido…”, dando la impresión equívoca de referirse a los últimos mencionados “countries without resources”.

Pedro Echeverria
7 de diciembre, 2012

Excelente artículo, coincido en que la receta de antídotos que menciona el Dr. Stiglitz, no obstante el problema analizado a mi juicio es fundamentalmente de economía política y las causas más importantes tienen que ver con la profundidad de la cultura económica de la sociedad como tal (el modelo económico que manejan los agentes) y el grado de satisfacción de las necesidades básicas que tiene el votante medio, de estos dos factores dependerá la valoración que dentro de un sistema democrático la instauración de reglas claras e instituciones como los fondos de establilización, el tipo de cambio depreciado, la transparencia, etc, etc. De lo contrario los miembros de la sociedad privilegiarán el consumo e inversión de corto plazo sobre el largo plazo

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