Artes

Bebe en entrevista

Por Prodavinci | 1 de agosto, 2012

Entrevista realizada por Daniel verdú, publicada en El País (España). A continuación un extracto:

A Bebe (Valencia, 1978) los 27 minutos de la entrevista le parecen un coñazo. Y lo dice. Llega de excelente humor (miren la foto). Pero ante la grabadora no está tan cómoda y responde protocolariamente. Tanto como las preguntas, aduce. Lo cierto es que no se fía un pelo. Muchos líos.

Pregunta. ¿Qué le da miedo?

Respuesta. Muchas cosas, pero los miedos no se cuentan.

P. Pues yo venía un poco acojonado con la entrevista. Cuentan que desayuna periodistas.

R. Hay una leyenda urbana. Los periodistas no son mi desayuno favorito. Mejor tostadas con aceite y Nesquik

P. ¿Ya no se cabrea tanto con las entrevistas?

R. Leo muy poco. Esas cosas pasan. Ya no le doy importancia.

P. ¿Aprendió algo del lío que se montó en la presentación de su disco en la sala Sol?

R. Que debo seguir teniendo la boca lo más cerrada posible. La gente malinterpreta y manipula las cosas.

P. ¿No cree que se pasó con aquello de la sala Sol?

R. Fue una cosa sacada de contexto completamente. Como cuando tú se lo dices a un colega… No se me ocurriría decírselo en tono serio a los periodistas sin ningún motivo el día de la presentación de mi disco. Sería ridículo.

P. ¿Le afectan los palos que le llueven en Twitter o se la trae al pairo como aparenta?

R. Sí, pero procuras tomártelas con el mayor humor posible. Si no, no levantas cabeza.

P. Le denunciaron a la agencia antidroga por fumar en el escenario. Un pitillo, cuatro tacos y uno parece que es Sid Vicious. ¿Está la transgresión demasiado barata?

R. Muy fuerte, demasiado. Ahora estamos en la era de lo políticamente correcto. Es mejor que seamos como las monjitas: callados, tranquilos, con uniforme…

P. ¿Y hay mala leche o cada uno recibe lo que merece?

R. Hay mucha mala leche, además gratuitamente.

P. ¿Con qué se cabrea?

R. La injusticia, la manipulación, con quien no cuida…

P. Y del follón en el que andamos metidos qué me dice.

R. Nosotros hemos puesto a la gente que está ahí y ahora nos lo tragamos. Esto es un tablero de ajedrez, solo somos los peones. Pero yo no estoy en política. Escribo música y cuido de mi hija.

P. ¿Pero está en el tablero?

R. Aquí estamos todos. No se salva ni uno.

P. ¿Va a lo suyo o traga quina?

R. Las cosas son complicadas. Algunas no las entiendes y otras no te gusta como funcionan.

P. ¿Funciona Rajoy?

R. Me abstengo.

P. ¿Se ha dejado a mucha gente por el camino?

R. Seguro. La gente entra y sale. A alguno echo de menos.

P. ¿A quién?

R. Eso me lo guardo para mí.

P. ¿El éxito le sobrepasó?

R. Muchísimo. Lo he dicho muchas veces. Pero tienes que asumirlo. Yo no lo llevé muy bien y necesité aislarme y recuperar mi sentido del humor.

P. Peor sería haber fracasado.

R. No lo sé. Pero tampoco sé lo que voy a hacer mañana. Como están las cosas, quién dice que no haya que cambiar. En la vida hay que sobrevivir también.

P. No parece su problema. Tiene una buena carrera.

R. Tengo 34 años y mi carrera es buena relativamente.

P. ¿Qué pasa, va mal su disco?

R. ¡Fatal! [se parte de risa] Pero quién vende discos hoy.

P. ¿Le toman mucho el pelo?

R. Sí, bastantes veces. Procuramos parar con los escudos los golpes. Pero hay mucho listo.

P. ¿Arrieritos somos…?

R. La vida los coloca a todos en su sitio, en el fondo es generosa con quien la trata bien.

Aquí, terminaba la entrevista (está recortada) y la camarera trae unas cañas. Esto vino luego.

R. Pensaba que la entrevista tendría un poco más de rock and roll. No hemos ni hablado de sexo.

P. Si no me cuentas ni lo que piensas de Rajoy, ¿ibas a hablarme de lo que te gusta en el sexo?

R. Haber preguntado, no sé: ‘¿cómo te gustan las aceitunas: violadas, con pepinillo o con hueso?’ La gente no quiere saber qué pienso de la crisis. Tú y yo tenemos otra visión de la barbaridad.

P. Bueno, pues brindemos por esta mierda de entrevista.

R. Tampoco es eso, es tu visión. Ni me has preguntado qué posturas me gustan en la cama…

P. Lo llego a saber…

R. Y no si fue duro lo del primer disco o las entrevistas. Yo ya estoy feliz como unas castañuelas. Antes lo pasaba mal. Cambiaban las palabras que había dicho. Y lo último fue lo de la sala Sol.

P. Pues explícate mejor.

R. Estaba contentísima, y nerviosa como una niña… Y cuando salgo con la adrenalina del concierto, digo “cómo vais a ser tan hijos de puta de ponerme en esta situación”. Hubo un gran corporativismo. Si pueden coger el hacha y cortarte la cabeza, lo hacen. Me han llamado drogadicta y alcohólica en la tele. ¿Entro al trapo? Tengo una familia. Mi mamá es mi mamá… Y les están faltando el respeto. La vida ya les colocará a todos en su sitio.

P. Todo sube y baja.

R. Yo ya lo sabía. Por eso tenía tanto miedo cuando pegué el chupinazo. Siempre pensaba: ‘ahora te adoran, pero luego te matarán’. Lo tenía clarísimo y me aterraba. Lo he visto con otras cosas. Estaba esperando las hostias. La gente quiere que hagas lo que esperan. Eres su posesión y tienes que responder como les gusta. Y así fue. La vida es así.

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Lea la entrevista completa aquí.

Prodavinci 

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