Actualidad

Mi reino por un contradictor, por Juan Gabriel Vásquez

Por Prodavinci | 22 de julio, 2012

Hace unos meses, como quizás sepan ustedes, se presentó en Madrid el último libro de Mario Vargas Llosa: La civilización del espectáculo. Es un libro hecho para provocar debate, a tal punto que uno tiene la tentación de inscribirlo dentro de una estirpe que ha dado algunas joyitas en la literatura latinoamericana: el panfleto. La civilización del espectáculo es un lamento, razonado pero pasional, por la lenta desaparición de una cierta idea de cultura en los tiempos que corren; y aunque me descubrí (para mi propia consternación, quizás) asintiendo varias veces, lo que quiero ahora no es meterme con las ideas del libro, que son muchas y jugosas, sino recordar esa presentación en Madrid. Fue una conversación, pero no una cualquiera: el interlocutor de Vargas Llosa era Gilles Lipovetsky, el filósofo francés cuyas ideas sobre cultura, sobre jerarquías artísticas, sobre la relación entre las artes y la sociedad de consumo, están muchas veces en las antípodas de las ideas defendidas en el libro que se presentaba. He sabido que alguien se lo dijo a Vargas Llosa cuando él propuso a Lipovetsky para la presentación, o en todo caso cuando surgió el nombre de Lipovetsky. “Pero si no comparte ninguna de tus ideas”, parece que le dijeron a Vargas Llosa. Y parece que Vargas Llosa contestó: “Pues por eso”.

Y es de esta anécdota sin importancia aparente que quiero hablar. “Por eso”, dijo Vargas Llosa, con lo cual quería decir: lo que quiero es debate, lo que quiero es un contradictor, y no uno fácil de confundir y de marear, sino un gran pensador francés, entrenado en el arte de la retórica como suelen estarlo los grandes pensadores franceses. Quiero alguien que me contradiga con seriedad y con inteligencia: con tanta seriedad, con tanta inteligencia, que yo corra el riesgo de acabar convencido. Todo eso parecía estar diciendo Vargas Llosa, y debo confesar que la postura me resultó admirable. Me hizo recordar ese momento de hace unos años en que Hugo Chávez retó a Vargas Llosa a un debate público en la televisión venezolana, sólo para echarse atrás tan pronto como Vargas Llosa aceptó el reto: quedó retratado el chafarote venezolano como uno de esos que se acobardan apenas les cogen la caña. No hay por qué sorprenderse, claro, pues Chávez funciona muy bien en el monólogo con audiencia contratada o cautiva, pero basta con un mínimo enfrentamiento —como el de aquella periodista colombiana que le hizo una pregunta sobre leyes electorales— para que recurra a la descalificación, a la intimidación o al insulto.

Pero me voy por las ramas: tampoco de Chávez quería hablar. Sí, en cambio, de la falta que nos hacen los contradictores, de la falta que nos hace el debate serio con gente seria capaz de convencernos. Ese debate de ideas —bien argumentadas, bien redactadas, producto de una buena lectura en que el contradictor ha entendido bien— brilla por su ausencia en los grandes medios colombianos. La única manera de aprender a pensar por uno mismo es rodearse de quienes piensan distinto, y sin embargo aquí estamos, leyendo el periódico que dirá lo que queremos oír, moviéndonos en una sociedad que asienta a todo lo que digamos o saboteando el debate que otro plantea con una intimidación, una descalificación o un insulto. Y así no vamos para ninguna parte.

Prodavinci 

Comentarios (4)

luciano alcorta
23 de julio, 2012

Solo una acotación. En realidad Chávez reculó porque Vargas Llosa lo retó a él, luego de que el Presidente planteara un aquelarre de intelectuales, de paso en un encuentro internacional en Caracas, para debatir -eso sí: en cayapa- con el escritor peruano. Saludos.

hugo socorro
24 de julio, 2012

Chavez retó a Vargas Llosa a debatir, el escritor peruano le acepto el reto y despues Chavez reculo diciendo q el era un jefe de estado y no podía debatir con un escritor y entonces propuso lo del aquelarre de intelectuales a q se refiere el anterior forista

Pedro Velasco Astudillo
25 de julio, 2012

Es muy cierto , y tiene mi sufragio, eso que dice Juan Gabriel…Porque la experiencia del tiempo nos señala que: la “contradicción” y su vocero: el “contradictor”, es – más que un RETO para tratar de enderezar “entuertos”- una bendición de DIOS, para SALVARSE a tiempo, los que, con su PODER de hacerlo, deben hacer y decir bien… pero lo hacen de una manera “aventurera” y a veces PONZOÑOSA, que daña o incomoda a lo comunal o individual; y por ende los relega a los INFIERNOS, donde la “vindicta pública” funge de CANCERBERO !…Y, de pasada, tocando con el debido respeto y sin aviesa intención, lo del celebrado y respetado escritor peruano; nos preguntamos, valga nuestra LEGA IGNORANCIA y con apoyo de la LIBERTAD de EXPRESIÓN, que nos brinda PODAVINCI : por qué el laureado y afamado SEÑOR ha incursionado en un terreno que, al ser derrotado en la contienda política de su país, al intentar ganar la Primera Magistratura, le indica el nivel de “aceptación” del popular elector y su cuestionable “conocimiento” del TERRENO…y, a pesar de ello, insiste en eso !…Y por qué se “desnacionaliza” y adopta la foránea – de presente monárquico y pasado conquistador y opresor – CIUDADANÍA hispana ?… Con las DISPENSAS de RIGOR !!!

luciano alcorta
3 de agosto, 2012

“La idea de abrir un debate de esta naturaleza fue del propio presidente Chávez. El jueves, durante la maratoniana retransmisión de cuatro días de su programa Aló, Presidente, Chávez tuvo la ocurrencia de que podría ser interesante invitar a este grupo de intelectuales “de la derecha” a participar en un debate televisado contra intelectuales “progresistas”. El mismo día, Mario Vargas Llosa y los escritores mexicanos Enrique Krauze y Jorge Castañeda aceptaron el ofrecimiento, a condición de que fuese el propio presidente quien mantuviese un cara a cara con Vargas Llosa, en quien delegaron los otros dos intelectuales.” http://internacional.elpais.com/internacional/2009/05/30/actualidad/1243634401_850215.html

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.