;

Artes

Kubrick: ¿filósofo?

Por Prodavinci | 10 de Julio, 2012
0

Artículo publicado en El Mundo (España), escrito por Ángel Vivas. Un extracto a continuación:

Si pensamos en directores de cine que tengan un contenido filosófico, no nos vendrán muchos a la memoria. Seguramente, Bergman, Tarkovski, a lo mejor Dreyer. Si pensamos en filosofía moral, la lista se amplía; por ejemplo, alguien como Chabrol. Y, desde luego, una película como Blade runner ha dado lugar a muchas disquisiciones filosóficas; en España, a todo un volumen escrito por la nómina prácticamente completa de quienes, allá por los 80, eran jóvenes filósofos.

¿Y Kubrick? ¿Es Kubrick un director filosófico? Así, a bote pronto, es fácil que cualquiera asocie su nombre con el de Nietzsche, aunque sólo sea porque de las poderosas imágenes que enseguida nos evoca su nombre, surjan enseguida algunas de ’2001: una odisea del espacio’, con el no menos poderoso fondo musical del Así hablaba Zaratustra de Richard Strauss. Música muy bien elegida (como el resto de la banda sonora de la película) porque 2001, ya saben, trataba de ese camino que va del mono al superhombre.

O sea que Kubrick, el gran Kubrick (ese director discutido, pero del que podría decirse lo que alguien dijo hace mucho tiempo de Neruda, que no se le discute porque no se discuten los Andes), sería nietzscheano. Pero también más cosas, porque su cine está lleno de filosofía, igual que el famoso monolito estaba lleno de estrellas. Eso es lo que piensan los autores (y son unos cuantos) del libro La filosofía de Stanley Kubrick (Ediciones de Intervención Cultural). Autores que son además todos profesores, y la gran mayoría de Filosofía; de hecho, la edición original es de la Universidad de Kentucky, y la española aparece dentro de una colección dedicada a la Filosofía.

El libro es un minucioso recorrido por la obra de Kubrick, dividido en cinco partes que se ocupan de ‘El Sujeto en Guerra’ (‘Fear and desire’, ‘¿Teléfono rojo? Volamos hacia Moscú’, ‘La chaqueta metálica’, ‘Senderos de gloria‘), “El sujeto enamorado’ (‘Eyes wide shut’, ‘El beso del asesino’, ‘Lolita‘), ‘El sujeto y el sentido de la vida’ (‘Atraco perfecto‘), ‘El sujeto en la Historia’ (‘Espartaco’, ‘Barry Lindon’, ‘El resplandor’) y ‘El sujeto del futuro’ (‘La naranja mecánica‘, la proyectada y, finalmente, realizada por Spielberg ‘Inteligencia Artificial’, ’2001: una odisea del espacio‘).

Jerold J. Abrams, coordinador del volumen y autor de un par de capítulos dedicados a ‘Lolita’ y ’2001′, sostiene que la filmografía de Kubrick “”tiene la calidad claramente arquitectónica de un gran sistema filosófico: dice algo sobre cada cosa”. Y su visión filosófica la encuentra “muy próxima al existencialismo”. Kubrick, añade Abrams, “creó su propia y singular versión del existencialismo cinematográfico, sintetizándola con elementos procedentes del estoicismo y el pragmatismo”.

Existencialismo, escepticismo, absurdo, son términos que salen una y otra vez en esta colección de ensayos sobre Kubrick, su cine (“obra numéricamente modesta pero estéticamente poderosa”) y la filosofía que se percibe en él. “En prácticamente todas las películas de Kubrick”, añade J. J. Abrams, “de una forma u otra, se encuentra al sujeto (al Yo) enfrentado a un mundo exterior duro e indiferente, ya sea el mundo natural o el de las instituciones creadas por el hombre». Y a menudo, solo; con un caso de soledad extrema como es el del astronauta Dave Bowman una vez que HAL acaba con todos sus compañeros de viaje. “Lo inquietante en las películas de Kubrick”, añade otro de los autores, “es que, como el Jack Torrance que blande su hacha en ‘El resplandor’, siempre corremos el peligro de perder la máscara de nuestro yo civilizado”.

Otras conclusiones de los autores son, por ejemplo, que ‘La chaqueta metálica’ es un estudio nietzscheano sobre el mundo del flujo físico y moral, que ‘Senderos de gloria’ “ilustra, e incluso ilumina, determinadas facetas importantes del existencialismo”, esa corriente según la cual el hombre es un ser-para-la-muerte; o que ‘Eyes wide shut’ enfrenta a la moral kantiana con la institución del matrimonio.

En conjunto, y como recapitula otro de los autores de este volumen colectivo, “sus películas proyectan una luz penetrante, en ocasiones perturbadora, sobre la condición humana… Kubrick nunca evita la descomunal tarea de iluminar el espíritu humano”.

*******

Lea el artículo completo aquí.

Prodavinci 

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.