Ciencia y tecnología

Comunicarse desde el Síndrome del Cautiverio

Por Prodavinci | 4 de Julio, 2012

Artículo publicado en ABC.es. A continuación un extracto:

Hay personas que, aunque están despiertas y conscientes, no puede comunicarse porque están completamente paralizadas. No pueden hablar de viva voz, ni escribir, ni hacer gestos. Su condición se conoce como el Síndrome del Cautiverio. Viven atrapados en su propio cuerpo. Como tras su cuerpo inmóvil hay una cabeza que funciona, los científicos han buscado soluciones en el estudio del cerebro para intentar «leer sus mentes».

Las técnicas disponibles hasta ahora sólo ofrecían una solución parcial al problema. Si el paciente es capaz de mover los ojos, su orientación —a derecha o izquierda— puede servir para responder «sí o no». Incluso, si se le presentan cuatro opciones para preguntas más complejas, arriba y abajo pueden completar el repertorio. Un gran avance, pero que limita la capacidad de expresión del «cautivo» a lo que se le ocurra a su interlocutor, el único con posibilidad de ofrecer respuestas. Él no puede crear las suyas propias.

Otro enfoque hace uso del análisis del cerebro mediante una técnica conocida como «Imagen por Resonancia Magnética Funcional» (IRMf). Ésta permite analizar las partes del cerebro que se activan —fluye más sangre por ellas— en los distintos procesos cognitivos. Es un proceso complejo y que varía mucho entre cada persona, por lo que no permite «leer la mente». Aun así, se puede entrenar a una persona con Síndrome del Cautiverio para aprovecharlo. Hacer sumas y restas para responder «sí», intentar mover los brazos para responder «no», recitar un texto responder «no sé», por ejemplo. Cada uno de estos pensamientos activa zonas muy diferentes del cerebro y permite distinguirlas e interpretarlas.

Un grupo de investigadores ha diseñado un dispositivo mediante el que un sujeto puede elaborar respuestas propias y complejas, utilizando la estrategia de la IRMf. ¿Cómo? Deletreando. En el alfabeto inglés hay 26 fonemas, que sumadas al «espacio» hacen 27. Son demasiados para ser asociados, uno a uno, a distintos procesos cognitivos. Pero con un poco de pericia, las 27 letras pueden representarse sólo con un tiempo de espera y tres pensamientos, ejecutados durante un periodo de tiempo concreto. Expresar cada letra supone hasta un minuto, pero ofrece al «cautivo» toda la complejidad del lenguaje humano. Los propios científicos implicados han denominado a su aparato un «deletreador en tiempo real».

Pensamientos letra a letra

«El trabajo de Adrian Owen y sus colegas me hizo preguntarme si en algún momento sería posible usar los procesos mentales y su visualización mediante IRMf para codificar pensamientos libremente, letra a letra, y permitir comunicación bidireccional en ausencia de movilidad», explicó Bettina Sorger, de la Universidad de Maastrich, que ha liderado la investigación. Su trabajo se ha publicado en la revista Current Biology, y detalla los buenos resultados de la misma.

Todavía es un trabajo muy preliminar, y el grupo de Sorger lo aplicó, a modo de ensayo, sobre un grupo de sujetos en perfecto estado de salud —no padecían Síndrome del Cautiverio—. Se consiguieron tasas de acierto del 82%. Prometedoras puesto que —intencionadamente— los participantes no contaban con apenas entrenamiento previo. Todos los participantes fueron capaces de usar «el deletreador» en tan solo una hora.

Songer asegura que, una vez demostrada la viabilidad de su estrategia, su intención es transferirla a un método más barato y transportable de medir actividad cerebral, como la Espectroscopía infrarroja cercana funcional. Esto facilitaría su disponibilidad para todo tipo de personas con Síndrome del Cautiverio. Liberándolas de los límites impuestos por su propio cuerpo.

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Lea aquí el artículo completo.

Prodavinci 

Comentarios (1)

Julio Alfonzo
4 de Julio, 2012

Hay madres con seres queridos en estado vegetativo, o, supuesto estado vegetativo, ya intuían que su familiar estaba dentro de cuerpo postrado. Lo intuían y, además, no cesaban de hablarles mientras están en el cuarto o mientras lo cambian, bañan o peinan. Las madres lo sabían…

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