Actualidad

Ruta de autor: El Madrid de Juan Carlos Méndez Guédez, por Lorena Bou Linhares y Aymara Arreaza

Ruta de autor, un equipo especializado en la creación de rutas culturales y temáticas, ha diseñado un paseo por el Caribe madrileño. Al video de la ruta llamada “Madrid Mestiza” lo acompañan una breve introducción y un texto de Juan Carlos Méndez Guédez.

Por Prodavinci | 19 de Junio, 2012
1

Madrid Mestiza, por Lorena Bou Linhares y Aymara Arreaza

La emigración divide la geografía en dos grandes bloques: en un extremo, el lugar de salida; en el otro, el de llegada. Ambos polos generan líneas de fuerza de distinta intensidad, y por eso el tránsito continuo de un lado al otro, ya sea desde la memoria, la imaginación o el traslado físico, termina convirtiéndose en una cinta de Moebius. Este viaje de ida y vuelta que parece no tener fin se refleja de una manera particular en los espacios que habitan los emigrantes. Frente a una experiencia que multiplica los territorios del sujeto, el imaginario y el paisaje adquieren una dimensión multilocal. A su vez nos preguntamos: ¿qué elementos identitarios se pierden tras el desplazamiento y cuáles se conservan? ¿Qué factores contribuyen a la atadura o la dispersión con respecto a un centro? Ésta fue la raíz de la que prendió la ruta que denominamos “Madrid Mestiza”.

El recorrido por el Caribe madrileño nació como un paseo en busca de los elementos que configuran las localizaciones múltiples en una ciudad como Madrid. Tras ubicar una de las zonas en las que se concentra la mayor población de inmigrantes (el barrio Cuatro Caminos), el equipo de Ruta de autor trazó una ruta que muestra los modos como las comunidades transnacionales se conectan con el lugar de origen, y las capas que estas prácticas incorporan a la ciudad. Nos centramos en unos ejes temáticos concretos: la rearticulación de las tradiciones caribeñas en la capital española, los locales que activan la interrelación con el lugar de procedencia, el mestizaje, la hibridez y el imaginario de la ciudad narrada por los escritores. Todo esto sin dejar de lado los hallazgos propios del recorrido, así como las interpelaciones que Ruta de autor promovió entre los participantes y con las personas que nos abrieron las puertas de los espacios por los que transitó la ruta: un centro de llamadas (locutorio), una peluquería, una pastelería y un restaurante.

A la conceptualización y trazado de la ruta incorporamos la presencia de un invitado especial: el escritor Juan Carlos Méndez Guédez. El diálogo entre las guías de Ruta de autor y Juan Carlos, que ha vivido y narrado la experiencia migratoria, añadió al itinerario otro componente: el intercambio de experiencias e imágenes. Aquí les dejamos un video donde se aprecia la riqueza que supone pensar las capas del paisaje recorriéndolo en compañía de otros, y compartimos un hermoso texto que Juan Carlos escribió tras haber participado en el paseo de Ruta de autor.

***

El Caribe en Madrid, de Juan Carlos Méndez Guédez

En su segunda novela: La isla y los demonios Carmen Laforet expresa desde la voz de sus personajes una hermosa posibilidad: mirar la ciudad propia con ojos ajenos; transitar en ella con la mirada de la extrañeza. Para quienes decidimos la emigración o el voluntario exilio, ese tipo de mirada se convierte en nuestra visión habitual: la ciudad, las ciudades, siempre nos serán muy propias, pero también muy ajenas. Todo en ellas es descubrimiento y olvido; recuperación o pérdida. A las ciudades de la infancia les perdemos el presente; a las ciudades de la madurez les perdemos el pasado.

Nos queda entonces el instante. Así como en la poesía de Octavio Paz se revindica la fugacidad, el esplendor de lo que es chispazo (“No tengo nada que decirle al tiempo y él tampoco tiene nada que decirme”), a nosotros nos queda vivir el esplendor y el ardor efímero que nos prestan las ciudades. El tiempo deja de herirnos; el tiempo que se fue; el tiempo que no vendrá; pierde su lacerante poderío y somos la explosiva dulzura de los paseos, de los rostros que atisbamos, de las esquinas que reencontramos y descubrimos.

Creo que fue Ray Bradbury quien dijo que las ciudades que valían la pena son aquellas donde podemos extraviarnos. Madrid es una ciudad que abraza, pero en la que también existen los desvíos, las perplejidades, los puntos de la confusión, los puntos de la sorpresa y el hallazgo. Madrid es lugar para perderse y encontrarse. Y es un lugar, que como todas las ciudades que me seducen, desconoce y descree de la pureza. Niñas chinas vestidas de chulapas; niños dominicanos que enseñan a sus compañeros a mezclar el merengue con el chotis; adolescentes españoles que mordisquean arepas que les han obsequiado sus amigos venezolanos; una mujer que lleva en una mano a su hijo y en la otra a un niño colombiano cuyos padres no han podido buscarlo en el colegio; tres españolas que aguardan en un café la llegada de un brasileño que las enseñará a bailar esa noche. En Madrid todo invita a la mezcla, a la mixtura, a la fusión, al frenesí, al roce, a la ternura.

Eso llevaba en mente cuando realicé este paseo con Ruta de autor. Caminar lo que acompaña mis pensamientos cada día; caminar dentro de alguna de mis novelas. En este caso, Chulapos mambo, hilo conductor o excusa para pasear por esa ciudad de capas y superposiciones: la Madrid del siglo XXI, y por razones prácticas, la zona de Cuatro Caminos era la indicada para esta itinerario: en pocas “manzanas” o “cuadras” teníamos condensada y resumida lo que es la respiración múltiple de la ciudad. Los espacios de la inmigración que vivo fragmentariamente se agrupaban aquí con naturalidad cadenciosa. Y aunque en el vídeo no puede apreciarse sino una mínima parte de lo que les refiero de este lugar, el Caribe de ese domingo olía a tortilla de patatas y a bocadillos de calamares porque esta ciudad ama la mezcla y siempre que puede la propicia.

Hablamos de un paseo que contiene sus insólitas conexiones y que nos remite a la antigüedad clásica, porque la cotidianeidad del inmigrante o exiliado guarda en sus texturas los cuatro elementos griegos. Aparece el aire cuando se visita el locutorio para hablar con aquellos que dejamos lejos y pensamos entonces que la brisa les llevará nuestras palabras; irrumpe el fuego cuando se entra en la calidez de las peluquerías donde hombres y mujeres se acicalan y acomodan para que sus siluetas ardan en la dulzura de los días; conecta la panadería con la tierra de los sabores primigenios: empanadas, tortas, dulces; y finalmente en el bar nos volvemos líquidos: saboreamos las cervezas, los rones, el sudor de los bailes con los que deseamos ser agua en otro cuerpo que la noche nos regala.

Madrid.

Un paseo.

El Caribe en Madrid. Un Caribe que no es sólo Caribe, y un Madrid que no es sólo Madrid.

 

 

Prodavinci 

Comentarios (1)

Ruta de autor
25 de Junio, 2012

Nota aclaratoria: La ruta Madrid Mestiza, trazada y guiada por el equipo de Ruta de autor, tuvo lugar el 25 de marzo de 2012, dentro del marco del II Congreso Internacional sobre el Caribe, organizado por la asociación YoSoyElOtro. Ruta de autor agradece especialmente a Dagmary Olívar y Jesús del Valle Vélez, coordinadores de YoSoyElOtro, por invitarnos a trazar una ruta por el Caribe madrileño, así como por el soporte y la difusión de la actividad. Para que la ruta Madrid Mestiza fuera posible hizo falta una receta: 2 kilos de azúcar moreno de Ruta de autor, 2 kilos de azúcar de caña de YoSoyElOtro, 2 kilos de azúcar terciado de Méndez Guédez y 2 kilos de azúcar impalpable de los ruteros que se sumaron al paseo. Fue tal el caramelo que se armó, que todavía hoy lo estamos degustando ;)

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.