Artes

Jacek Dehnel sobre una mujer que tuvo más razón que suerte

Por Prodavinci | 31 de Mayo, 2012

Entrevista realizada por Núria Escur, publicada en La Vanguardia. A continuación un extracto:

Lala nació en 1919 en una excéntrica y numerosa familia nutrida de polacos, rusos y alemanes. Activa, sensible, culta, amante de los buenos libros y los paseos por jardines decimonónicos, está enamorada de dos hombres muy distintos. Su peripecia vital se nos ofrece en El jardín de Lala (Duomo Ediciones).

Como en las más apasionantes sagas familiares centroeuropeas, se trata de una aventura densa que enlaza con el destino de la Europa del siglo XX: guerra, paz, revolución, episodios de supervivencia y lastre. Así lo explican los editores que han hecho llegar al público español este homenaje a una generación de mujeres crecidas en el culto al coraje. Su nieto, Jacek Dehnel, rememora la historia de su abuela, “esa mujer que siempre tuvo más razón que suerte”, que llegó a leer algunos fragmentos pero nunca vio el libro publicado.

Novelista, poeta, traductor y artista figurativo, Dehnel (Gdansk, 1980) publicó su primer libro de prosa a los 19 años y el primero de poemas en el 2004. Está considerado la joven promesa del panorama literario polaco. No en vano El jardín de Lala recibió el célebre premio Paszport otorgado por la revista Polityka y ha sido traducido a diversos idiomas.

Autor tan precoz como prolífico, ha conquistado incluso al Nobel Czeslaw Milosz. Preocupado por la elegancia, refinado en el lenguaje, maestro en lo mínimo, posee un profundo conocimiento de la mejor poesía europea del siglo XX y una innegable capacidad para crear imágenes. Utiliza la distancia necesaria para poner orden entre el pensamiento y el sentimiento y cree que, aunque todo esté ya dicho, puede reformularse.

Su historia presenta el declive de una gran dama rodeada de esplendor que acaba su vida con una demencia senil que le impedirá recordar todos esos lujos vividos.

Cuidar a mi abuela en los últimos años de su vida fue una de las experiencias más interesantes de la mía. No renuncio a ese episodio, aunque fue cruel, y lo recomiendo a quien pueda hacerlo.

¿Alguna lección?

Los últimos años fue lección ver como ese formidable cerebro se había destruido. Pero incluso entonces, entre la niebla de su desmemoria, aparecían momentos de lucidez. Y entonces volvía a ser más ella que nunca.

¿Qué frase de Eleanor Roosevelt repetía ella?

“No se puede ser una mujer mayor con encanto si antes no has sido una adolescente con encanto”.

El libro se escribió hace once años, aunque nos llegue ahora. ¿Qué ha cambiado en usted desde entonces?

Yo era muy joven, terminé el libro con 22 años, me dieron un premio por él y se abrió la ventana de mi vida. El cambio esencial es que ahora puedo vivir de la escritura.

En su familia se mezclan rusos, alemanes, polacos… ¿De qué modo esas comunidades han influido en usted?

Esa sociedad multicultural que yo rememoro ya no existe actualmente. Después de la guerra esa sociedad descrita en el libro se convierte en una sociedad homogénea: polaco-católica. Y perder esa riqueza cultural, como decía mi abuela, fue realmente una lástima. La gente, antes, era más abierta.

¿Y cómo le educaron respecto a la comunidad judía?

De modo muy liberal: en mi calle había una sinagoga. Antes de la guerra había más antisemitas.

En su obra planea una obsesión por la descripción visual: detalles como la cubertería, las joyas, las ropas, las flores, los muebles… ¿Tiene que ver eso con su faceta de poeta?

Tal vez, pero mi oftalmólogo me dice que los miopes tenemos más sensibilidad para describir los detalles.

Para El jardín de Lala, ¿se inspiró en alguna otra saga literaria?

A mis veinte años me ayudó leer a García Márquez, José Donoso y Thomas Mann.

Le consideran el niño prodigio de las letras polacas. Eso, a los 32 años, ¿es una dificultad?

Cuando empezaron a premiarme sentí que era demasiado joven, que debía madurar, demostrar… y sigo intentándolo. ¡Por suerte, me han empezado a salir canas y ya no me ven tan niño! Y quienes más me leen son las mujeres de cuarenta años.

 

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Lea la entrevista completa aquí.

 

Prodavinci 

Comentarios (1)

dariela
3 de Junio, 2012

Trataré de leer este libro, no sabía de el.

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