Artes

Una pirámide de libros, por Santiago Gamboa

Por Santiago Gamboa | 2 de Mayo, 2012
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De nuevo la Feria del Libro de Bogotá, bajo estos cielos grises y atormentados, como pintados por El Greco y tan cargados de nubarrones. Pero la lluvia es buena compañera del que lee, de la soledad intensa y vital de la lectura. Por eso quisiera recomendar algunos libros.

De Brasil vienen autores que conozco hace años, como Joao Paulo Cuenca, Adriana Lisboa y Tabajara Rúas. No sé si viene Luiz Ruffato, otro grande. Tabajara, que también es cineasta y que militó en la izquierda brasileña en los años setenta, es un gran aventurero; vivió en África y recorrió el mundo. Adriana Lisboa es una enamorada de Oriente, sobre todo de Japón. Joao Paulo Cuenca, como Gauguin, dejó un trabajo estable en una oficina financiera, con un abultado sueldo y un vestido con corbata, y se fue a escribir y a vivir en sandalias, cerca al mar.

De autores locales quisiera saludar la nueva novela de Efraím Medina Reyes, Lo que todavía no sabes del pez hielo, de la que he leído apenas algunos fragmentos extraordinarios. Según el propio Efraím es su obra de madurez, muy influenciado, entre otras cosas, por David Foster Wallace, un autor que también recomiendo y que Medina Reyes ha leído de forma hipnótica en los últimos años. Bienvenido este libro, que tiene una de las portadas más bellas de la Feria.

Y hablando de portadas bellas, Mondadori reedita algunos libros de William Ospina en ediciones prácticamente de colección: Ursúa, El país de la canela y ¿Dónde está la franja amarilla?. También un nuevo libro de ensayos, La lámpara maravillosa, sobre la lectura y la educación.

De otras latitudes, me gustaría recomendar especialmente dos libros del novelista venezolano Alberto Barrera Tyzska: La enfermedad (premio Anagrama) y su última Rating. Con estos dos Barrera Tyzska, aún poco conocido en Colombia, se puso en el grupo de cabeza de la literatura latinoamericana contemporánea. Su última novela, Rating, cuenta los entresijos del mundo de las telenovelas, las relaciones tirantes entre los directivos de los canales, ávidos de rating, y los “escritores” de guiones, los productores y los actores, ese micromundo hecho de dinero, desconfianza, belleza, seducción y sexo, y de tarde en tarde, sólo de tarde en tarde, algo de talento. La historia de un joven que sueña con ser un gran escritor, pero que mientras tanto se mete a escribir telenovelas; y la de un autor de guiones al que le pasó su época de gloria, gracias al rating, y que después de una vida ya archivó su sueño literario. Conozco poco el mundo colombiano de las telenovelas, pero sospecho que no debe ser muy distinto de este venezolano, contado con tanto humor y maestría por Barrera Tyzska.

Más abajo en el continente, de Chile, llega una nueva novela de Roberto Ampuero, El último tango de Salvador Allende, en el que se narran los últimos años del presidente socialista y su encendido amor con Gloria Gaitán, hija del líder liberal Jorge Eliécer Gaitán, a quien Allende admiraba al punto de saberse de memoria sus discursos. Un libro conmovedor que desvela un increíble sueño de Allende: tener un hijo con Gloria Gaitán, es decir un latinoamericano que fuera nieto de Jorge Eliécer Gaitán e hijo de Salvador Allende. Una extraordinaria novela.

Santiago Gamboa 

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