Artículo publicado en ABC.es. Un extracto a continuación:
Charlotte Brontë mantenía en secreto su amor hacia su profesor, el belga Constantin Heger, al que enviaba románticas cartas pese a que éste era bastante mayor que ella, estaba casado y tenía hijos.
Heger destruyó las misivas, pero su esposa las recuperó de la basura, las reconstruyó y conservó. Una de ellas, escrita en francés, dice así: «Si mi maestro me retira su amistad, no tendré esperanza».
En otra, con un epílogo en inglés, puede leerse: «Debo decirle algo en inglés -Me gustaría haberle escrito más cartas alegres porque cuando las termino y releo las encuentro bastante oscuras- pero perdóneme, mi querido maestro, -espero que no le irrite mi tristeza- según las palabras de la Biblia: “La boca habla de la abundancia del corazón”, y realmente me cuesta mucho trabajo estar alegre desde que creo que no volveremos a vernos».
Esta última carta fue escrita en 1844, dos años después de que Brontë, que por entonces tenía 28 años, conociera a Heger, su tutor, y tres años antes de la publicación de «Jane Eyre», su primera gran obra.
Confesión en el lecho de muerte
Según recoge «The Telegraph», cuando su hija le mostró a Heger las cartas en su lecho de muerte, Charlotte Brontë ya había fallecido a los 38 años siendo una reconocida escritora. La familia decidió entonces ocultar la correspondencia y el amor de la autora hacia Heger fue omitido con mucho tacto de una biografía escrita por su amiga, Elizabeth Gaskell.
La obra «Love Letters: 2000 Years of Romance» está editada por la Biblioteca Británica e incluye correspondencia de Oscar Wilde, Henry VIII, Rupert Brooke y Lord Nelson.
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