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Contra las jergas, por Ibsen Martínez

Por Ibsen Martínez | 28 de enero, 2012

“Toda jerga supone una ideología que, por una u otra razón, teme dejarse ver a plena luz”.

El llamado “sentido común” y la jerga ― o mejor, las jergas ― son los más insidiosos enemigos de un pensamiento verdaderamente liberador.

Del llamado sentido común hay tanto y tan malo que decir que me limitaré a comentar algo ya sentado por Vladimir Nabokov, el mago. Dice Vladimir que, sobre todo cuando escribes ficciones, los aguafiestas duendecillos del sentido común se confabulan para treparse por las patas de tu escritorio y se te cuelan en el teclado ― y el disco duro y los periféricos ― para importunarte con preguntas del todo inconducentes tales como “¿y porqué ella y no otra?”, “¿qué estaba haciendo él allí?”, et cétera.

Los gremlins de sentido común, como si fuesen servidores de una batería antiaérea, terminan por derribar tu musa justo cuando está en pleno ascenso hacia las doradas manzanas del sol. ¿Qué habría sido de Cervantes o Shakespeare si lo duendes del sentido común se hubiesen salido con la suya?

Con seguridad, después de la primera paliza, Don Quijote se habría curado de su monomaníaca chifladura y Hamlet habría contratado directamente unos sicarios para darles bollete a la resbalosa de su vieja, la reina de Dinamarca, así como al cuñado del rey, el tío desleal, sin mayores dubitaciones ni tanto ser o no ser. Y nadie habría sabido de ellos.

Se argüirá que el sentido común sólo es problemático tratándose de novelistas, guionistas de cine o telenovelas, dramaturgos y sus figuraciones.

Que hay otros discursos a los que un poco de sentido común no sólo no puede hacer daño, sino todo lo contrario. Yo creo que el llamado sentido común tiene tantos vasos comunicantes con la muy zonza “sabiduría convencional” denunciada por J.K. Galbraith, que primero exigiría una definición inequívoca, sin ambigüedades, de lo que pueda ser el fulano sentido común.

Tengo para mí que que el arte de pronosticar certeramente no encierra más que imaginar con puntería. Nada más; tampoco nada menos. Y para imaginar con puntería hay que bajar del avión a los duendecillos del sentido común, esos pasmarotes.

Se advierte que el tema es frondoso y se presta a debate, mas lo cierto es que hay disciplinas intelectuales que bien pueden verse descaminadas si se ciñen exclusiva e indefectiblemente a los dictados del sentido común. Piénselo y quede para otra ocasión lo que tenga que decirme porque la bagatela de hoy viene dedicada a las jergas y su poder obnubilador.

2.- La jerga.

Se considera gastado y facilón comenzar por recurrir a la etimología, pero por una vez no voy a resistirme: Según el DRAE, jerga es un “lenguaje especial y familiar que usan entre sí los individuos de cierta profesiones u oficios, como los estudiantes, los toreros, etc.”. De jerga proviene jerigonza: “lenguaje difícil de entender”. Y ahora lo mejor: según el venerable diccionario, dícese “jerga” de cualquier tela gruesa y tosca, de cualquier “colchón de paja”.

Traigo ahora a casa un apunte que hizo Marthe Robert en uno de sus mejores libros. Se trata de un diario íntimo que recoge las reflexiones que le iban sugiriendo sus lecturas . Helo aquí: “Toda jerga supone una ideología que, por una u otra razón, teme dejarse ver a plena luz . El saneamiento o la liberación del pensamiento pasa, por tanto, necesariamente por un rechazo crítico de la jerga, ya sea escrita o hablada”

Ningún gremio ha hecho tanto, modernamente hablando ― e incluso, «posmodernamente»― por la propagación de jerga insustancial como los sociólogos y los economistas. Y muy especialmente aquellos que trabajan para organizaciones multilaterales. Octavio Paz dejó páginas incandescente en las que fustigaba la jerga de la Unesco.

Hoy día, a la de los tecnócratas hay que añadir la jerga de las ONG, tan traspasada por esa sigilosa forma de censura como es la correción política. Muchos ejemplos pueden invocarse, pero me quedaré sólo con una palabra que, confieso, me saca de mis casillas.

Esa palabra es «sustentable», tan aborrecible como el cacofónico anglicismo «empoderamiento». Como tantos otros especímenes de jerga, una vez ha sido concienzudamente vaciado de contenido a fuerza de uso y abuso, lo que queda es un comodín que «viste» muy bien cualquier farse perdida en un informe.

Un estudio publicado la semana pasada por el Washington Post, muestra el crecimiento exponencial del uso de la palabra «sustentable» en miles de informes de todo tipo, escritos en inglés por sociólogos y economistas desde 2003 a la fecha. Extrapolando los resultados, se calcula que para 2030 la palabra «sustentable» alcanzará, en cualquier texto, una media de una vez por página. Hacia 2061, ocurrirá unas ¡once veces! por oración. De seguir así, en 2109 todas las oraciones serán ellas mismas, simplemente, una sola palabra : «sustentable».

Lo peor es que los sabihondos de las ciencias sociales no hayan logrado todavía ponerse de acuerdo en torno a qué queremos decir cuando decimos «sustentable».

 

Ibsen Martínez 

Comentarios (12)

Alfredo Ascanio
28 de enero, 2012

Sustentable o sostenible en el tiempo para beneficiar a las futuras generaciones.

Robert Rodríguez I.
28 de enero, 2012

Comparto plenamente las observaciones de Sr. Ibsen M. Añadiría una crítica al “eufemismo” que tiende a ocupar todas la áreas de acontecer humano,particularmente ridículas en nuestro país.Hablar de ciego resulta ofensivo, solamente se acepta invidente…reo,preso,presidiaro,interno NO..son privados de libertad.Negro!!! inaceptable!afroamericano…y así seguimos, accesar,experticia por conocimiento o experiencia,etc.Recomiendo escuchar y ver diferentes versiones del tango CAMBALACHE de E.S.Discépolo en Internet.

Robert Rodríguez I.
28 de enero, 2012

Excelente! Comparto las observaciones del Sr.Ibsen Martínez. Añadiría que particularmente en nuestro país lllegamos al ridículo con los EUFEMISMOS. Es irrespetuoso hablar de ciegos, solamente se acepta INVIDENTE. En cuanto a los presos, reos,internos…ahora son PRIVADOS DE LIBERTAD. Verbos como ACCESAR son usados normalmente. Los pacientes hacen un infarto…no se les presente o les ocurren (por diversión ellos lo producen?)Experticia(prueba pericial)se emplea por conocimiento, experiencia,dominio. Propongo los verbos RUPTURAR,LITERATURAR,COBERTURAR,TERNURAR,SOLDURAR,ESCULTURAR,etc, ante la buena pro dada a APERTURAR.

Diego Salas
28 de enero, 2012

Excelente artículo. Aleccionador y positivo en su posición constructiva. Además tratado con gran frescura. Me hizo recordar el recurrente etiquetamiento “temático” en los medios audiovisuales. Que yo sepa no hay estudios sobre el uso de la palabra “tema” en los espacios noticiosos de los medios en Venezuela, pero es obvio que frases como por ejemplo: “es peligroso pasar por ese barrio debido al tema de la inseguridad” o esta otra: “los trabajadores se ven afectados por el tema de la inflación”, etc, fluyen constantemente en los medios como si fuera un lenguaje apropiado y nadie dice nada. Lo que es peor aún, algo que empezó quizá como parte de la JERGA periodística ya ha pasado al uso común (lamentable EMPODERAMIENTO?) de toda clase de entrevistados o participantes en programas de nuestros medios.

Corina Michelena
29 de enero, 2012

De esa tela gruesa y tosca hay mucho que cortar

Freddy Diaz
29 de enero, 2012

Igualmente sucede con el verbo colapsar, que a diario vemos en la prensa,radio y televisión sin que nadie diga exactamente lo que significa.Se habla de colapso nervioso, de puentes y refugios que colapsan, de leyes colapsadas,colapso de hospitales, trenes y metros colapsados.

Belkis López
29 de enero, 2012

Muy agudo Ibsen, como siempre. Lo que pasa es que estamos en la “era del lugar-común”. Nadie quiere hacer un pequeño esfuerzo intelectual… ni de otra índole

oscar montenegro
29 de enero, 2012

Genial, Ibsen. sólo (con acento) que no han dado en el clavo. Para mi, muy procazmente y a la moda, sustentables son las hechas con PIP

Luis
29 de enero, 2012

Con facies doctoral, magistrados, altos fncionarios, gerentes y secretarias que ejecutan, pronuncian : tema, accesar, empoderar y, pare de contar. Lo hacen a diario como parte del discrso y, de la manera mas impune.

Alfredo Ascanio
30 de enero, 2012

Empoderar no existe en ningún texto sobre Ciencia Política. Se dice otorgar poder.

Pedro Santeliz
31 de enero, 2012

Recuerdan a finales de los 90 y principios de la década pasada cuando todo párrafo que se respetara debía incluir la palabra, Paradigma.

Alfredo Ascanio
1 de febrero, 2012

Pedro podrían haber dicho en vez de paradigma más bien MODELO como un ejemplo que sirve de norma. Claro no es que no de pueda decir paradigma que es el conjunto de formas que sirven de modelo, lo que pasa es que a lo mejor sonaba más académico.

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