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El fin del crecimiento de la población, por Sanjeev Sanyal

Por Prodavinci | 3 de Noviembre, 2011

Según la División de Población de las Naciones Unidas, la población humana del mundo alcanzó los 7.000 millones de habitantes el 31 de octubre. Como siempre sucede cuando llegamos a un hito, esto generó un aumento repentino de conferencias, seminarios y artículos eruditos, inclusive las habituales predicciones malthusianas nefastas. Después de todo, las Naciones Unidas predicen que la población mundial llegará a 9.300 millones en 2050 y superará los 10.000 millones para fines de este siglo.

Estos pronósticos, sin embargo, no representan la subyacente dinámica demográfica. El futuro que enfrentamos no es el de un crecimiento poblacional excesivo, sino más bien escaso.

La mayoría de los países realizaron sus censos nacionales de población el año pasado, y los datos sugieren que las tasas de fertilidad se están desmoronando en la mayoría de ellos. Las tasas de natalidad han sido bajas en los países desarrollados durante algún tiempo, pero ahora están cayendo rápidamente en la mayoría de los países en desarrollo. Los chinos, los rusos y los brasileños ya no se están reemplazando, mientras que los indios están teniendo cada vez menos hijos. De hecho, la fertilidad global caerá a la tasa de reemplazo en poco más de una década. La población puede seguir creciendo hasta mediados de siglo, debido a la creciente longevidad, pero, en términos reproductivos, nuestra especie ya no debería expandirse.

Lo que los demógrafos llaman la Tasa de Fertilidad Total (TFT) es el número promedio de nacimientos por mujer en el transcurso de su vida. En el largo plazo, se dice que una población es estable si la TFT está en la tasa de reemplazo, que supera apenas 2,3 para el mundo en general, y es un tanto inferior, 2,1, en los países desarrollados, lo que refleja sus tasas de mortalidad infantil más bajas.

La TFT para la mayoría de los países desarrollados hoy está bien por debajo de los niveles de reemplazo. El promedio de la OCDE está en alrededor de 1,74, pero algunos países, entre ellos Alemania y Japón, producen menos de 1,4 hijos por mujer. Sin embargo, las mayores caídas de la TFT en los últimos años se produjeron en los países en desarrollo. La TFT en China y la India era de 6,1 y 5,9, respectivamente, en 1950. Ahora está en 1,8 en China, debido a la política agresiva de un solo hijo de las autoridades, mientras que la urbanización rápida y las cambiantes actitudes sociales llevaron la TFT de la India a 2,6.

Existe un factor adicional que podría reducir las futuras tasas de natalidad en China y la India. El censo chino sugiere que nacen 118,6 niños por cada 100 niñas. De la misma manera, la India tiene un ratio de género en el nacimiento de aproximadamente 110 niños por cada 100 niñas, con amplias variaciones regionales. Comparemos esto con la relación natural de 105 niños por cada 100 niñas. Normalmente se atribuye la brecha a una preferencia cultural por los niños, lo que terminará afectando a ambas poblaciones, ya que la futura escasez de mujeres implica que la capacidad efectiva de reproducción de ambos países está por debajo de lo que sugiere la TFT no ajustada.

De hecho, después de hacer un ajuste por el desequilibrio de género, la Tasa de Fertilidad Efectiva (TFE) de China está en alrededor de 1,5, y la de la India en 2,45. En otras palabras, los chinos están muy lejos de reemplazarse, y los indios apenas superan la tasa de reemplazo. La TFE está en 2,4 aproximadamente en el mundo en general, apenas por encima de la tasa de reemplazo. Las tendencias actuales sugieren que la raza humana ya no se reemplazará para principios de 2020. El crecimiento de la población después de esto será el resultado, principalmente, de que la gente vivirá más, un factor que perderá importancia a partir de mediados de siglo.

Estos cambios tienen importantes implicancias para la oferta de trabajo global. China está envejeciendo muy rápidamente, y su población en edad de trabajar empezará a achicarse en pocos años. Relajar la política de un solo hijo podría tener algún impacto positivo en el largo plazo, pero China ya pasó el punto de inflexión, y llegó allí como resultado del efecto combinado del desequilibrio de género y una estructura de edad muy sesgada.

La cantidad de mujeres en edad de dar a luz (15-49 años) en China caerá 8% entre 2010 y 2020, otro 10% en la década de 2020 y, si no se corrige, a un ritmo incluso más rápido después. En consecuencia, China tendrá que retirar una proporción mayor de su fuerza laboral femenina para abocarla a la reproducción y al cuidado infantil. Incluso si China logra pergeñar esto, implica una fuga inmediata de la fuerza laboral, y beneficios con un retraso de 25 años.

Mientras tanto, la fuerza laboral alcanzó un pico o está a punto de hacerlo en la mayoría de las economías importantes. Alemania, Japón y Rusia ya tienen fuerzas laborales en caída. Estados Unidos es uno de los poquísimos países avanzados con una creciente fuerza laboral, debido a su relativa apertura a la inmigración. Pero esto puede cambiar conforme los países de origen se vuelvan más ricos y sufran rápidas caídas de las tasas de natalidad. En consecuencia, muchos países desarrollados tendrán que analizar cómo mantener a la gente trabajando de manera productiva hasta bien avanzados sus 70 años.

La India, la única economía grande cuya fuerza laboral crecerá en escala suficiente en las próximas tres décadas, tal vez logre equilibrar las caídas que se pronostican en otras economías importantes. Pero, dado que las tasas de natalidad también están cayendo allí, las tendencias actuales sugieren que su población probablemente se estabilice en 1.550 millones de habitantes para principios de los años 2050, una década entera antes que el pronóstico de las Naciones Unidas -y con 170 millones de personas menos de lo estimado.

En vistas de todo esto, es probable que la población mundial alcance un pico de 9.000 millones en los años 2050, medio siglo antes de lo que normalmente se anticipaba, seguido de una marcada caída. Podría decirse que es algo bueno, dada la capacidad de aforo limitada del planeta. Pero, cuando la dinámica demográfica se revierta, el mundo tendrá que enfrentar un conjunto diferente de problemas.

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Copyright: Project Syndicate, 2011.
www.project-syndicate.org

 

Prodavinci 

Comentarios (1)

Alfredo Ascanio
3 de Noviembre, 2011

Quizá eso se pueda aplicar a los países europeos con una tendencia hacia poblaciones más viejas, pero en los países en vías de desarrollo como Venezuela con una tasa de crecimiento poblacional de al menso el 3% al año, no lo veo muy claro y es que casi el doble de ese crecimiento digamos el 5% anual sucede en las zonas urbanas y ello se debe en buena parte al proceso de migración del campo a las ciudades, donde han surgido los cinturones de viviendas marginales y de familias muy pobres. En el año de 1983 se había estimado que para esta década la población total de los países menos desarrollados sería de 5.000 millones de habitantes y ello es inquietante porque esta presión demográfica creará muchas dificultades y una de ella será la escasez de agua, pues lo que tenemos en el mundo disponible es apenas el 2,7% de los 140.000 millones litros cúbicos que hay en la tierra y además necesitamos triplicar la producción agrícola. La demanda de energía en Venezuela se duplica cada 5 años y hoy deberíamos tener dos millones de hectáreas de tierra de primera para poder producir alimentos y ya todos conocemos lo que está sucediendo con la destrucción del país.

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