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Nietzsche: política, paradoja y peligro, por Wolfgang Gil

Por Prodavinci | 29 de agosto, 2011

Friedrich Nietzsche murió en el año 1900 en estado de demencia. Treinta y cuatro años después, su hermana, Elizabeth Förster-Nietzsche, entusiasta nacional-socialista y fanática antisemita, esperaba con ansias una histórica visita. Ella creó un instituto para preservar la obra y la memoria de su hermano, el Archivo Nietzsche. Ese día se celebraba el cumpleaños número noventa del fallecido filósofo, y Adolfo Hitler, líder del ascendente Tercer Reich, le dispensaría una visita oficial a la sede del instituto.

El fürer llegó acompañado de sus guardias de honor y de una multitud de banderas con esvásticas. La señora Elizabeth le regaló el bastón preferido de su hermano. El dictador se sacó una fotografía de perfil, al lado del busto del pensador. Los nazis se sentían herederos de su pensamiento. También Mussolini había sido un ávido lector de Nietzsche y se consideraba su discípulo intelectual.

Desde el otro extremo del espectro político, el marxismo también consideró a Nietzsche como un precursor del fascismo. Georg Lukács, en El Asalto a la Razón, dedicó un capítulo a este pensador, el cual titula de forma significativa: ‘Nietzsche, fundador del irracionalismo del periodo imperialista’. Allí argumenta que el filósofo intempestivo se anticipó visionariamente a crear la mitología indispensable para el expansionismo alemán que tendría lugar en el siglo XX. En efecto, la obra de Nietzsche será utilizada para legitimar esa finalidad de conquista.

Por el contrario, las interpretaciones posmodernas de Nietzsche destacan su aversión a la autoridad. Esta interpretación ve en Nietzsche al campeón de la emancipación individual y personal así como de la auto-creación. Para Michel Foucault, por ejemplo, Nietzsche es el precursor de una filosofía de la desigualdad, la dispersión y la diferencia. Su obra es considerada como el intento de deconstruir los fundamentos metafísicos del autoritarismo.

Eso conduce a preguntarnos si realmente es o no es un fascista. Para responder a esa cuestión, hay que establecer, en primer lugar, cuál es la lectura fascista de Nietzsche. En segundo lugar, cuál es la lectura anti-fascista. Luego, estableceremos la relación que existe entre ambas lecturas divergentes. Y, finalmente, cuál es la función política del pensamiento de Nietzsche.

La lectura literal: el Nietzsche fascista

Hay mucho en el propio Nietzsche que permite hacer esta lectura. Nietzsche declaró que la conducta moral es solo necesaria para el débil. La moral judeocristiana privilegia al débil sobre el fuerte, y así evita que el fuerte se desarrolle completamente. De acuerdo con Nietzsche, toda acción debería estar orientada al desarrollo del individuo superior, que será capaz de realizar las más nobles posibilidades de la existencia. En cambio, “los débiles y los malogrados deben perecer: artículo primero de nuestro amor a los hombres. Y además se debe ayudarlos a perecer”.

Stephen Hicks, en su excelente libro Nietzsche and the Nazis, establece cinco coincidencias y cinco diferencias entre el pensamiento de Nietzsche y el de los nazis.

Veamos, en primer lugar, las cinco semejanzas entre Nietzsche y los nazis. Primero, los nazis son colectivistas radicales. Nietzsche, aunque con matices, también defiende tesis colectivistas y anti-individualistas. Segundo, tanto Nietzsche como los nazis creen que los conflictos no se resuelven por medios pacíficos y dialogados; alguien debe perder y alguien debe ganar. Esto lo consideran como una evidencia fundamental de la condición humana. Tercero, ambos son irracionalistas en sus teorías psicológicas. Degradan el lugar que la razón juega en la vida y enfatizan los instintos y los sentimientos. Tanto Nietzsche como los nazis aceptan de muy buena gana que la guerra es necesaria, saludable y hasta gloriosa. Finalmente, tanto Nietzsche como los nazis son anti-democráticos, anti-capitalistas, y anti-liberales. Por eso, los nazis estuvieron en franca oposición a las naciones de Occidente que se habían comprometido ampliamente con la democracia, el capitalismo y el liberalismo.

Ahora, veamos las cinco diferencias. Primero, los nazis creían que los arios alemanes eran racialmente superiores, mientras Nietzsche creía que los tipos superiores se manifiestan en cualquier tipo racial. Los nazis creían que la cultura alemana era la cultura superior y la esperanza del mundo, Nietzsche, por su parte, sostiene que la cultura alemana contemporánea está degenerada y amenaza con infectar al mundo. Los nazis son fanáticos anti-semitas, mientras Nietzsche considera al antisemitismo como una enfermedad moral. Los nazis odian todo lo judío. Nietzsche admira a los judíos por su fortaleza, su inteligencia y su habilidad para sobrevivir. Finalmente, los Nazis consideran al cristianismo como radicalmente superior al judaísmo, mientras que Nietzsche estima que el cristianismo y el judaísmo son esencialmente lo mismo, pero que el cristianismo de hecho es una peligrosa variación del judaísmo.

Estos cinco puntos determinan diferencias importantes y les brinda soporte a los intérpretes de Nietzsche quienes no aceptan identificaciones simplistas de Nietzsche como un precursor de los nazis. Pero las cinco semejanzas también dejan testimonio en los cuales los nazis están en lo correcto en ver a Nietzsche como un aliado intelectual. Si bien Nietzsche no es un nazi, es un inspirador del fascismo.

Pero esta interpretación tiene lugar cuando se lee a Nietzsche de forma literal. Thomas Mann advertía sobre el peligro de tomarse al pie de la letra las enseñanzas de Nietzsche.

La lectura metafórica: el Nietzsche anti-fascista

El problema con la lectura fascista de Nietzsche es que no toma en cuenta al espíritu libre que hay en Nietzsche. También en Nietzsche hay afirmaciones, como la que hace sobre la mentira del Estado, que lo acercan al anti-autoritarismo.

Por todo esto, podríamos decir que Nietzsche tiene ideas en común con los anarquistas. Coinciden en la ruptura con el Estado, con la moral conservadora y con el cristianismo dogmático. Hay mucha afinidad entre Nietzsche y el anarquismo individualista de Stirner, Godwin y Proudhon.

Pero si bien hay un espíritu libre en Nietzsche que niega cualquier servidumbre, no se puede negar que también existe el otro Nietzsche que coincide con el fascismo. Pero los defensores del Nietzsche libertario hacen una apuesta fuerte: todas las afirmaciones fascistas deben ser interpretadas en sentido figurado. Por ejemplo, cuando Nietzsche habla del dominio, se referiría al control sobre sí mismo, no a la tiranía sobre los demás. Y cuando alaba la guerra, no se referiría a la violencia, sino al esfuerzo que hay que hacer para superar los obstáculos de la vida, especialmente a los obstáculos que se presentan a la vida creativa.

Pero esa interpretación no da cuenta de la predilección de Nietzsche por ese tipo de lenguaje, así como tampoco de insistencia en la ética y la estética de la violencia y la dominación. Pero, por encima de todo, Nietzsche tiene una explícita polémica anti-anarquista como la que tiene contra la democracia, el socialismo y el cristianismo: “Es lícito establecer una ecuación perfecta entre el cristiano y el anarquista: su finalidad, su instinto tienden solo a la destrucción”.

La lectura paradójica: el Nietzsche contradictorio

Las dos lecturas que hemos expuesto más arriba suponen que una es verdadera y la otra es falsa. Mi apuesta interpretativa es que ambas son ciertas. Nietzsche poseía un alma contradictoria y atormentada. Por eso, ambas interpretaciones tienen fundamento. Pero ninguna tiene la fuerza para negar a la otra.

En la política nietzscheana hay una tensión no resuelta entre autoritarismo y anti-autoritarismo. El componente anárquico es el contrapeso que evita que predomine el fascismo. Entre ambos opuestos hay una tensión del tipo heraclíteo, es decir, una contradicción sin posibilidad de conciliación. Una trágica unidad de opuestos.

En otras palabras, la lectura fascista de Nietzsche tiene que convivir con sus afirmaciones libertarias. Mientras, la lectura anti-autoritaria tiene que convivir con sus afirmaciones autoritarias. Uno puede llegar a creer que Nietzsche promueve un fascismo hipócrita. Nos ofrece fascismo de forma explícita, pero implícitamente mantiene un discurso libertario. Pero yo no creo que ese sea el contenido de la política de Nietzsche. Más bien estimo que hay dos componentes en lucha: el polo autoritario y el polo anti-autoritario. Su gran atractivo depende de este antagonismo. Nietzsche es un pensador contradictorio y su obra demasiado paradójica para reducirla a una ideología.

Nietzsche: la parálisis trágica y la anti-ideología

No hay forma de resolver la contradicción entre esas dos perspectivas. Por eso, de Nietzsche no podemos extraer una ideología. Georges Bataille nos alerta: “Las doctrinas de Nietzsche tienen esto de raro: que no se las puede seguir. Sitúan ante nosotros luminosidades imprecisas, a menudo deslumbradoras: ningún camino lleva en la dirección indicada”. Agrega que Nietzsche nunca tuvo una actitud política desde su desilusión juvenil con Wagner. Nietzsche no era un proselitista ni quería seguidores.

Esta lectura paradójica de Nietzsche nos descubre que su conflicto interno produce una gran parálisis. Esa es la parálisis trágica de la que habla James Joyce. La parálisis trágica redime al alma de ideología. Nietzsche no hace ideología, y lo más interesante de su pensamiento es cómo neutraliza, tanto la fascista como la anti-fascista. De esta forma, se produce un cortocircuito de alto voltaje. Ese cortocircuito es lo que alimenta la fuerza poética de la prosa nietzscheana. Su función es que sus retumbantes afirmaciones poéticas hagan resonar al alma. Así se producirá la revulsión indispensable para escapar de las comodidades ideológicas.

Nietzsche es un pensador poderoso no porque nos diga lo que debemos hacer. No nos brinda recetas. Nietzsche es una aventura. Es un deporte intelectual extremo. Podemos perder nuestra alma al explorar su peligrosa jungla conceptual. Sin embargo, si logramos sobrevivir, aprenderemos a domesticar los dos animales emblemáticos de Zaratustra: al águila, la fuerza; y a la serpiente, la astucia. Pues a esas facultades las necesitaremos para evitar caer en las trampas ideológicas y, sobre todo, para, como decía el propio Nietzsche, ‘vivir peligrosamente’, es decir, poder seguir nuestro propio camino.

***

Lea también de Wolfgang Gil: El Zaratustra de Nietzsche: la demencia del rebelde metafísico

 

Prodavinci 

Comentarios (17)

sandra betancourt
29 de agosto, 2011

La verdad este filòsofo da entonces para todo, ¿cada quien se lo acomoda como le convenga?,podrìan escribir luego un anàlisis màs extenso sobre lo que significa el superhombre a ver si acabo de entender porquè al presidente Chàvez le diò por leer sobre Nietzsche.Me declaro ignorante y les doy gracias por este tipo de artìculos

Luciano Garófalo
29 de agosto, 2011

Antes que nada, excelente artículo, en particular, considero muy precisas las acotaciónes acerca de la tensión heraclítea; y el carácter no-ideológico del pensamiento de Nietzsche. De manera parca, y dentro de mi ignorancia respecto a la cuestión, pienso que este problema de la política es un derivado del problema central de Nietzsche; que es metafísico. Al igual que todos los que han repensado a Heráclito, se ha querido asociar a Nietzsche con algún extremo, cuando no pertenecían a ninguno; sino a ambos. “…es la magia del extremo, la seducción que ejerce todo extremo: nosotros inmoralistas, somos los extremos” F.N. La Voluntad de Poder fr. 749

Diego
29 de agosto, 2011

Excelente articulo. Es impresionante como se sintetiza una filosofía tan densa para que la podamos comprender los no entendidos.

Concuerdo con la opinión del autor sobre los extremos que se anulan y me gustaría añadir que quizás la respuesta estaba en cierto punto intermedio. Uno que Nietzsche no se atrevió a develar.

Joel Coronado Yzaguirre
30 de agosto, 2011

Mensaje para quienes en búsqueda de legitimación moral e intelectual lo ideologizan todo y a todos, “moneando” por las ramas de cuanto árbol filosófico van encontrando; sin imaginar que en cualquiera de ellos, el que menos podrían imaginar, podrían encontrar su propia horca.

Hannah L Migliavacca
30 de agosto, 2011

Un nazi-fascismo ácrata, con un profundo compromiso izquierdista y abiertamente Sionista, al fin de cuentas, podría ser una fórmula con gran capacidad de convocatoria electoral… En serio: Wilhelm Reich acuerda a TODA hipótesis un porcentaje de razón. Sostiene que una sana actitud ecléctica debe saber escuchar, aunque más no sea, los fragmentos válidos de un discurso. Las vejaciones incluídas en el Tratado de Versalles al término de la Primera Guerra Mundial son un sólido fundamento del nacionalsocialismo, una de sus justificaciones históricas. El Lebensraum creo que es otra. Casi todos hemos delirado alguna vez con nuestra República Ideal y para armarla recurrimos a inverosímiles recortes. F.N. no pudo haber sido menos. Cuando Hugo Chávez decía que no era posible que un barril de Coca-Cola valiese más que un barril de petróleo tenía razón! Ahora creo que andan más o menos a la par: se ha corregido la injusticia.

Flor Angélica Pereda
30 de agosto, 2011

Concuerdo con el autor, en que leer a Nietzsche y tratar de comprenderlo es un ejercicio intelectual extremo. Ya que se conjugan en un solo pensamiento las posturas más extremas en los más diversos aspectos de la condición humana. Interesante resulta su “Moral de Señores y Moral de Siervos” que describe dos modos de actuar y ver la vida totalmente opuestos, sin que uno pueda anular al otro. Por otra parte, el que los nazis se inspirasen en algunos de sus planteamientos es desafortunado, murió 33 años antes del ascenso al poder de éstos. Antisemitas fueron su hermana Elisabeth y su cuñado, quién murió incluso antes que Nietszche. Así que ese acercamiento, resulta posterior y se entiende que surge como la necesidad de dar sustento ideológico al partido nazi. Nietzsche, fue contradictorio siempre, aún en su vida privada. Odiaba a las mujeres, pero fueron su madre y hermanas quienes lo cuidaron en su enfermedad. Detestaba al Estado alemán, a cuya nacionalidad renunció para hacerse suizo, pero disfrutó al final de su vida de una pensión de Alemania. Sin duda un ser atormentado en sus contradicciones.

carlos urdaneta
30 de agosto, 2011

Que buen artículo claro y conciso, Lo importante de los filósofos es que desarrollan ideas y pensamientos acordes a una necesidad del momento como lo hizo Nietzsche, en los cuales sus pensamientos fueron utilizados por políticos, ya que estos usualmente no no lo desarrollan por su propia capacidad. Y lo que más percibo de Nietzsche es una contracción de pensamiento y análisis en la búsqueda de una formula correcta y expuesta quizás con el objetivo de conseguir una respuesta precisa y valida para un beneficio global para el ser humano.

Alexandre Daniel Buvat
30 de agosto, 2011

Según la muy enjundiosa descripción del personaje y sus modos de hablar de ética, moral, superioridad o al tercera vía, o a la personalidad bipolarode algunos seres independientemente del ámbito cultural o racial o de la inferioridad relativa, etc etc casi que burlonamente podríamos decir que Niestzche se asimila a aquello de ni lo uno ni lo otro sino todo lo contrario,o la tercera vía o las personalidades de sique bipolar, o la equizofrenia del gobernante que a fuer de ser o sentirse superior o predestinado por los dioses, cree que de solo pensar o proponerse algo ya es real… En todo caso el artículo genera esas comparativas con modelos mas recientes de ríos de contradicciones y medias tintas de los cuales no puede derivarse teoría ni ideología alguna pero que son manifestaciones de “Seres superiores” si asi pueden calificarse por haber llegado o tenido poder

Rupert Arrocha G.
31 de agosto, 2011

Hola Wolfgang, excelente artículo. Por el momento, sin embargo te adelanto que me parece un poco impreciso tu comentario sobre la interpretación foucaltiana de Nietzsche. Luego no entiendo muy bien la conexión que pretendes establecer entre W. Goodwin, Proudhon y Nietzsche. Nietzsche les atacó a ellos tanto o más que a M. Stirner. A este último como sabrás lo destroza “incomprensiblemente” en muchos de sus textos. Dicho esto, sólo me gustaría recordarte que ese “enredo” que aparece en Nietzsche alrededor de la política le viene más que todo, desde mi opinión, de una lectura mal digerida de los textos políticos de Platón. La relación establecida entre muchos marxistas y el pensamiento de Nietzsche, tiene su único punto posible de conexión en el famoso “comunismo” de los guardianes de su venerado maestro, en materia política,Platón. De ahi que haya tantos “marxistas” que se declaran nietzscheanos. El pensamiento de Nietzsche es en el correcto sentido del término “aristocrático”, es el gobierno de la gente que “sabe”, es el gobierno no del pueblo sino el de los sabios, el de los filósofos. Esto hizo que Heidegger, lo interpretará como lo interpretó. La diferencia está en que Heidegger no plantea el gobierno de una aristocracia, sino del “uno”, esto de la medianía o mejor de las “masas”. Hace unos años: J. E. Esteban Enguita publicó en España, un libro muy documentado y bastante polémico y con el que mantengo muchos desacuerdos, pero al que le reconozco muchos méritos: “El joven Nietzsche. Política y tragedia”. Biblioteca Nueva. 2004.

Dicho esto, te felicito por el esfuerzo que en tantas breves páginas has realizado sobre el pensamiento político de Nietzsche. En lo que pueda y siempre que el tiempo me lo permita te haré llegar mis observaciones con un poco más de profundidad y detenimiento. Por lo demás estoy totalmente de acuerdo contigo en que a Nietzsche hay que leerlo con sus contradicciones y con sus truenos mentales.

Un gran abrazo.

jaime Macdonald
1 de septiembre, 2011

Saludos WOLFANG pienso, qie este filosofo es contradictorio con su mismo pensamiento, nunca encontro paz,sino conflicto en su mundo interior que lo condujo finalmente a la demencia y a la locura, pero dejo muchas contradicciones entre el mundo espiritual, material y mental que pudo cambiar los acontecimientos del nuevo pensamiento que comienza a emerger dentro de las disciplinas cientificas, de los pensaDORES ANTERIORES Y NUEVOS EN EL ACONTECER DINAMICO Y CAMBIANTE de los hechos y acontecimientos, sociales y politicos

yogimgurt
2 de septiembre, 2011

Excelente articulo y comentarios…No hay mucho que agregar.Encantado con la descripcion de que leer a Nietzsche es “Es un deporte intelectual extremo” y con el articulo en general

Dario Valero
5 de septiembre, 2011

Ahora comienzo a enteder a Nietzsche

Luis Delgado Raymond.
7 de septiembre, 2011

Saludos amigo Wolfgang. Excelente artículo que sintetiza amenamente el pensamiento político de Nietzsche. Singular pensador que aportó a la cultura mundial elementos visionarios en el acontecer político y social.Sin embargo, como hombre poseía una personalidad “inestable”, contradictoria y muy irracional con un triste destino. Me resulta contradictorio, como “oportunistas marxistas” de este siglo lo ulilicen como inspiración.

Carlos Aponte
9 de octubre, 2011

Este artículo, ayuda en la comprensión de este complejo autor, cuya obra ha inspirado, al nazismo, de lo peor que ha ocurrido en la historia de la humanidad, y si embargo es tan respetado y admirado por muchos de los grandes filósofos contemporáneos. Haciendo una extrapolación, y sin querer emitir opinión política, la lectura de este artículo me ayuda a comprender un poco las contradicciones de la realidad nacional actual esa paradójica visión que se tiene desde ambos lados del cristal.

sulbey naranjo
18 de octubre, 2011

Wolfgang, sin querer entrar en generalidades ni en especifiaciones interpretativas, celebro la visión que presentas del Nietzsche-aventura y de la justificación de esta propuesta a partir de las contradicciones de un pensamiento que en cuanto tal no resulta objeto de aprehensión…Al respecto me pregunto si no es precisamente esta dialéctica ,como vivencia mas que como resolución de opuestos, la que da el signo de crisis de todos los tiempos…

José R Pirela
22 de febrero, 2012

Democracia o anarquismo Cuando los administradores del Estado se apartan de los principios y Estado de Derecho Democrático el desconocimiento de los ciudadanos a procedimientos y leyes autoritarias, no se debe calificar de anarquismo, y menos en Venezuela que lo justifica el artículo 350 constitucional. La anti-política democrática se puede presentar tanto en los administradores del Gobierno como en las organizaciones políticas en oposición. La estabilidad democrática y la gobernabilidad permanecen en el tiempo cuando la ética política está difundida en toda la sociedad, sustentada por el reconocimiento de los valores democráticos. De lo contrario, los que están en Gobierno pretenden aprovecharse de los privilegios del Estado para sacar ventaja. Y los que están en la oposición al ver que les están sacando ventaja, desconocen el orden democrático para contrarrestar el abuso del poder conferido al Estado. Siempre el conflicto lo inician los políticos en funciones públicas porque la debilidad de la oposición aconseja esperar. Sin embargo, el exceso de abuso, obliga a reaccionar. Este es el caso de los países latinoamericanos donde el instinto y la pasión prevalecen sobre la razón. En Venezuela es mayor porque no hemos querido aceptarlo, y hemos dejado en manos de los administradores del Gobierno el privilegio de disponer de los recursos naturales, que en el caso del petróleo, aporta casi todas las divisas que entran a la nación. El poder es tan inmenso que ningún humano se resiste a sacar ventaja de él. No hay Constitución ni ley que lo evite.

Dionny Palma
26 de diciembre, 2012

Es un artículo que leo y re-leo… Me parece maravilloso como podemos rebasar las líneas de la ideología, para forjar nuestro propio camino. Desconozco mucho de política, abrazo la oportunidad de la construcción de una sociedad de hombres libres, que al mismo tiempo tienen la responsabilidad de mantener la estabilidad de su entorno.

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