;

Actualidad

Lecciones de reconciliación, por Óscar Collazos

Por Óscar Collazos | 22 de Julio, 2011
0

El pacto no suprimía la memoria histórica.

 

Se ha escrito mucho sobre la conspiración que pretendió derrocar al presidente del gobierno español Adolfo Suárez el 23 de febrero de 1981 y torcer hacia atrás el rumbo de la transición a la democracia. Anatomía de un instante (2009), el libro de Javier Cercas, añade una fascinante versión a los acontecimientos, humanizados por hipótesis, conjeturas y escenarios imaginarios.

Me interesan los hechos que llevaron al pacto de unión y complicidad casi afectiva entre dos hombres de orígenes políticos opuestos: Adolfo Suárez (1932), cachorro del Movimiento falangista, y Santiago Carrillo (1915), secretario general del Partido Comunista. Ellos son dos de los tres personajes que el día del asalto al Congreso de los Diputados mantuvieron la temeraria dignidad de seguir literal y moralmente de pie ante los disparos, prepotencia y amenazas de los golpistas.

El tercero es el general Manuel Gutiérrez Mellado (1912-1995), vicepresidente del gobierno. Dos “enemigos” históricos: el general, desde las filas de la conspiración “nacional” de 1936 contra el gobierno legítimo de la República; y Carrillo, desde el puesto que le asignó entonces su partido en la Consejería de Orden Público, encargada de la defensa republicana de Madrid.

Olvidemos la intentona golpista y el papel decisivo del rey Juan Carlos I al abortarla. Dejemos de lado las vacilaciones que el joven monarca y su entorno pudieron haber adoptado en meses anteriores, cuando se escuchaban ya ruidos de sables. Olvidemos los intereses de quienes lo sabían y nunca dijeron que lo sabían.

Una de las mejores lecciones de este libro se refiere paradójicamente al valor político e incluso moral de la “traición”. Esta clase de “traición” está representada en los tres personajes que, por pura coincidencia, no se arrodillan ni humillan ante el coronel Tejero y los troperos de la guardia civil que tenían secuestrado el Congreso de los Diputados.

Suárez había dejado atrás el arribismo camaleónico que lo llevó a ser un exitoso cachorro del Movimiento. Al no hacerles el juego a los golpistas (por lealtad a la joven democracia, a Suárez y a la monarquía), Gutiérrez Mellado no compartió con sus compañeros de armas el terror que les causaba la evolución de España hacia un régimen de libertades que legalizaría en poco tiempo a los partidos izquierdistas y nacionalistas “exiliados “por el franquismo.

Sabemos que Carrillo propició, hacia 1977, el abandono del leninismo en el PCE, pero llevó a sus camaradas a una disputa ideológica en la cual él era el único culpable. Antes de ocupar la casa de la democracia futura, parecía decirse, había que volverla habitable para todos. Para muchos, este fue un gesto impensable en un hombre que había estado detrás de las deserciones o expulsiones de comunistas antiestalinistas como Fernando Claudín y Jorge Semprún.

La “traición” a sus respectivos pasados estuvo justificada por el propósito superior que los movía: salvar y perfeccionar una democracia que superara los violentos antagonismos de casi medio siglo. El pacto no suprimía la memoria histórica. Renunciaba al odio vindicativo de franquistas y republicanos, vivo desde 1936. Hoy, la sociedad les agradece más las “traiciones” que la lealtad a sus principios del pasado: se estaba haciendo borrón y cuenta nueva.

Los militares golpistas humillaron miserablemente a Gutiérrez Mellado, los franquistas despreciaron a Suárez y lo dejaron solo en 1981; los comunistas apartaron a Carrillo abandonándolo en la solitaria grandeza de su gesto. La foto de grupo -reproducida por el libro de Cercas- le da a la “traición” el sentido creativo de una reconciliación histórica de contrarios.

 

Óscar Collazos Escritor y periodista colombiano. Doctor Honoris Causa en Literatura por la Universidad del Valle, en Cali. Su trabajo periodístico, estudiado en universidades y organizaciones dedicadas a la libertad de prensa, se caracteriza por su fuerte crítica política y postura independiente.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.