Actualidad

La leyenda de Armando Galarraga, por Angel Alayón

A un año del "juego perfecto" de Armando Galarraga.

Por Angel Alayón | 2 de Junio, 2011
48


A Angel Alayón padre, mi padre

Ver a un árbitro llorar en un campo de béisbol es tan inusual como ver a un luchador mexicano haciendo piruetas en la Ópera de París. Jim Joyce, un estadounidense de cincuenta y cinco años, con veintitrés de experiencia en las Grandes Ligas y portador de unos bigotes que le hubieran permitido ejecutar el rol de sheriff en una película de vaqueros, derramó sus lágrimas ante miles de fanáticos y las cámaras de televisión la tarde del 4 de junio. Un hombre acostumbrado a ocultar sus emociones, a ostentar la frialdad de los imparciales, lloró detrás del home plate y tuvo que ser consolado. Nunca esperó que los fanáticos lo recibieran con un aplauso luego de lo que sucedió la noche anterior, la peor de su vida.

El juego entre los Tigres de Detroit y los Indios de Cleveland se encontraba ya en el último inning. La pizarra marcaba dos outs y 17.738 fanáticos estaban de pie, exultantes por la rara oportunidad de ser testigos de la historia. Armando Galarraga, un lanzador con más futuro que pasado, había retirado de forma consecutiva a 26 jugadores. Un out más y Galarraga se convertiría en el vigésimo primer jugador en lanzar un juego perfecto en la ya larga historia del béisbol.

Lanzar un juego perfecto es ganar la gloria instantánea, una especie de absolución de los pecados en el béisbol. Ya no importa lo que hagas, siempre serás el hombre que lanzó un juego perfecto y tendrás un altar en el Olimpo del béisbol, que no está en el Mediterráneo, sino en Cooperstown, New York, y lo llaman el Salón de la Fama. Quizás mucho más importante que asegurarse un puesto en la historia del deporte, lanzar un juego perfecto es también cumplir un sueño que todo lanzador tiene de niño cuando juega en las revoltosas ligas infantiles.

El obstáculo entre Galarraga y la gloria era el vigésimo séptimo bateador: Jason Donald, un novato que jugaba su partido número 15 en las mayores y que ostentaba un discreto promedio de .231. Donald llegó al home motivado por aquello de que nadie quiere ser el último out en un juego, menos en uno que puede ser perfecto. Que tu equipo no haya podido batear un hit es motivo de vergüenza, pero que ni siquiera haya podido embasarse a lo largo de un juego, es desmoralizante. Antes que Galarraga, diez lanzadores habían logrado llegar hasta el out 26 de forma perfecta, sólo para que el bateador 27 ejerciera su maleficio y rompiera la magia. Pero Galarraga no estaba dispuesto a permitirlo.

Donald había llegado a la cuenta de una bola y un strike. La excitación de los fanáticos se incrementaba con cada lanzamiento pues sabían que el desenlace se acercaba. Galarraga decidió lanzar un slider afuera. El lanzamiento quebró bien, como lo había hecho toda la noche. Donald hizo un swing defensivo con el que logró conectar un rodado entre primera y segunda. La bola se puso en juego y el ruido se hizo ensordecedor. No era un batazo fuerte, no era difícil de capturar, pero este tipo de batazos siempre plantea retos para la defensa. El defensor de la primera base debe decidir si abandona la almohadilla para ir en búsqueda del batazo. La decisión no es trivial, si el primera base sale en búsqueda del batazo el lanzador debe encargarse de cubrir la base para que pueda producirse el out. Para el lanzador, la jugada exige. Debe correr en dirección a la base atento, por una parte, al eventual lanzamiento que le hará el primera base, y, por la otra, de pisar la almohadilla. Una limitación humana complica la jugada: el lanzador no puede ver la almohadilla y la pelota al mismo tiempo, sin olvidar que todo tiene que hacerlo corriendo pues debe llegar a la base antes que el bateador. De lo contrario, el esfuerzo sería inútil. Es una jugada que requiere gran coordinación y, es tan difícil, que pocas veces hay elegancia en ese tipo de lance, aunque si mucha emoción.

Cuando salió el batazo, Miguel Cabrera, primera base de los Tigres, saltó con el empuje de un felino en búsqueda de la pelota consciente de que esa noche los dioses del béisbol parecían estar dispuestos a  bendecir la jornada. La base quedó a la deriva en espera del lanzador. Galarraga cumplió su tarea y corrió a defender la base, como lo había practicado miles de veces desde niño. Cabrera capturó el rolling, lanzó la pelota y Galarraga atrapó el disparo mientras pisaba la almohadilla. La bola llegó a su guante al menos un paso antes de que el pie de Donald pisara la base. En ese instante, todos supieron que se había consumado un juego perfecto. El estadio estalló en emoción; Cabrera, compatriota de Galarraga, comenzó la celebración. Galarraga sonrió y dirigió su mirada al árbitro, Jim Joyce, en búsqueda de la consagración oficial con el conocido gesto de la sentencia de out. Pero Joyce, ante la incredulidad de los espectadores, decretó enérgicamente que Jason Donald había llegado a salvo a la primera base. Quieto. Safe. Joyce se equivocó. Se acabó el sueño.

***

Los que no conocen al béisbol dicen que es un juego lento. Pero la realidad es otra. Desde que la pelota sale de la mano del lanzador hasta que cruza el home plate transcurren 0.36 segundos. Un home run tarda en salir del stadium en no más de 4.5 segundos. Una de las jugadas más largas, un cuadrangular dentro del campo, en el que bateador debe correr todas las almohadillas y llegar al home, transcurre en menos de 16 segundos. La jugada que le costó el juego perfecto a Galarraga duró sólo 4 segundos. Donald dio 18 pasos endemoniados de home a primera. La pelota llegó al guante de Galarraga 0.10 segundos antes que el pie de Donald a la almohadilla. Algunos dirán, viendo infinitamente las repeticiones que el out fue de calle, pero la diferencia fue de apenas una décima de segundo. Microsegundo más, microsegundo menos, Joyce igual se equivocó, pero la jugada no era tan clara como podemos creer viendo cómodamente las repeticiones en cámara ultralenta y los diversos ángulos que disfrutamos por ESPN. En todo caso, en la mente de muchos fanáticos y jugadores seguirá rondando la idea de que en los casos de jugadas cerradas los árbitros deben favorecer a la gloria. Joyce no lo hizo. In dubio pro gloria.

Un árbitro debe tener buena vista, pero también disfrutar de un buen oído. Generalmente, para tomar sus decisiones en la primera base, el árbitro fija su mirada en la almohadilla, vigila si el pie del defensor toca la base y se deja guiar por el seco sonido de la bola al contacto con el guante. Oído y vista lo ayudan a decidir si es out o safe. La bola suena fuerte en el guante cuando se atrapa “bien”. En ocasiones, la bola, aunque atrapada, puede desplazarse centímetros dentro del guante. Cuando eso sucede, el sonido no es tan fuerte, incluso, puede que no haya sonido. En una de las ya mencionadas repeticiones de la jugada se observa como la bola que lanzó Cabrera se desplaza dentro del guante de Galarraga ¿Pudo la ausencia de sonido ser la causa de la equivocación de Joyce? Nunca sabremos la respuesta. Pero Joyce siempre ha sostenido que el “vio” safe la jugada y nadie tiene una repetición desde el punto de vista de sus ojos y, menos, de sus oídos.

Joyce, minutos más tarde de haber concluido el juego, comprobó mediante vídeo que se había equivocado y que, con su error, le había robado la gloria a Galarraga, como lo reconocería públicamente más tarde. Joyce también supo de inmediato que el joven lanzador no era la única víctima de su decisión: esa noche había engendrado un fantasma que lo perseguirá por el resto de su vida. Soltó sus primeras lágrimas, pero esa vez fue en privado. Armando Galarraga, víctima de la injusticia, lo visitó con la intención de consolarlo, y atinó a decir: “Tranquilo Joyce, nadie es perfecto”.

***

Galarraga, mientras estuvo en el terreno, nunca supo si Donald fue out o quieto. Lo mismo declararía Donald, quien admitió que: “La jugada fue cerrada, no sabía si fui out, en todo caso, dada las circunstancias, pensé que sería decretado out”. Las circunstancias a las que alude Donald se refieren a que en 392.036 juegos que se han realizado en las Grandes Ligas hasta la fecha, sólo 20 lanzadores habían alcanzado la perfección y nunca lo había hecho un pitcher de los Tigres de Detroit. Desde un novato hasta un niño sabe reconocer la gloria cuando está cerca.

El arte de pitchar es el arte de engañar, como dijo Michel Lewis. Colocar lanzamientos en zonas inesperadas, cambiar la velocidad, conocer las fortalezas y debilidades de los bateadores, saber cómo piensan los contrarios y administrar las fuerzas. El arte de lanzar es el arte de descolocar a los bateadores. Quizás ya nunca el juego perfecto de Galarraga sea reconocido en los records oficiales, pero debemos admitir que con su conducta logró descolocar a los fanáticos del béisbol y al béisbol mismo. En circunstancias donde muchos esperábamos una reacción visceral y violenta, encontramos serenidad. En un deporte en el que los esteroides y las mentiras crearon ídolos de cobre, encontramos a un lanzador capaz de perdonar a alguien cuyo error le robó un sueño.

La gloria, afortunadamente, nunca se ha limitado a los libros oficiales. Galarraga se ganó un espacio en la memoria del béisbol y en la de los fanáticos gracias a una conducta que será utilizada como ejemplo por padres y madres que necesitan de historias reales para educar a sus hijos. Tienes razón Armando, nadie es perfecto, pero a veces hay gente que aun ante situaciones extremas se comporta como tal. Play ball.

Angel Alayón es economista. Puedes leer más textos de Angel en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @angelalayon

Comentarios (48)

Leopoldo Tablante
8 de Junio, 2010

Bonita nota y bien documentada, como siempre. Gracias, L.

ivan r mendez
8 de Junio, 2010

Esta nota es de concurso. Tiene experticia, maneja al lector con la misma emoción como si estuviera frente a un juego y no hay ripios ni comentarios desatinados o innecesarios.. Felicitaciones Ángel, saludos

José Pereira
8 de Junio, 2010

Excelente el artículo y muy interesante el análisis y sobretodo la teoría de porqué no fué decretado el out, yo todavía no lo puedo creer.

Enrique Sequera
9 de Junio, 2010

Muy buen articulo, el enfoque esta genial.

Sócratico
9 de Junio, 2010

Excelente artículo. Sabía el final de la historia, pero no podía dejar de leerla. Pues asi es la vida y el beisbol, injusto y apasionante y no nos queda de otra que seguir viviendo. Ya es hora de pasar la página, como dijo Galarraga, y de seguir adelante. Sólo le deseo lo mejor a este gran pelotero y estoy seguro que va a cosechar grandes exitos en su futuro. Quien sabe! capaz q lanza un juego perfecto en una serie mundial =)

Digiletras
9 de Junio, 2010

Lo primero que se dijo es que Jim Joyce era un racista que despreciaba abiertamente a los latinos. Que ni Galarraga ni el manager Leyland protestaron la decisión con el ímpetu necesario, ahora Joyce lagrimea y se arrepiente y es Galarraga quien lo consuela, y no al revés. Esto me trae a la memoria el escupitajo de Roberto Alomar al chief umpire, y la violenta reacción del otro Galarraga, Andrés, contra un pitcher contrario. Andrés, considerado el paradigma del jugador de manso carácter y eterna sonrisa. Estos casos lo que demuestran es algo que muchas veces olvidamos: que los deportistas son también seres humanos, y como tales, se equivocan. Ahora, la cuestión es: ¿Cuándo se permitirá el uso del video-tape para estos casos? Por ahora sólo se usa en los batazos dudosos(foul o fair, jonrón o no), pero, ¿es que acaso no hay otras ocasiones en las cuales es absolutamente necesario apelar a la cámara? Si esto estuviera vigente, se habría rectificado la decisón y la historia sería otra. Hubiese sido un excelente regalo para los venezolanos, aficionados o no. Pero esto es lo que nos apasiona de este deporte: poseee ese “algo” que el fútbol jamás podrá tener; ¡dígalo ahí, Ibsen!

Alfredo Zuloaga
9 de Junio, 2010

Muy buen artículo. El problema del umpire es parecido al del lanzador cuando corre a hacer la asistencia en 1a y la del linier en el futbol al decretar el offside: tiene que ver ‘al mismo tiempo dos acciones distintas, por un lado la pelota entrando en el guante y por el otro, el corredor pisando la base. Lo otro a resaltar es la actitud, tanto de Galarraga como del mismo Joyce. Eso vale mas como enseñananza que cualquire cosa que podamos decir. Esto contra los que abogaban por una reacción ‘violenta’ contra Joyce.

Pilar
9 de Junio, 2010

Un verdadero placer leer este artículo, gracias

Héctor Pérez Bravini
9 de Junio, 2010

Simplemente extraordinaria ésta hermosa nota de Angel Alayón. Mil felicitaciones.

Belkis López
9 de Junio, 2010

Enhorabuena, Sr Alayón! Como fan del béisbol y d los buenos escritores, desde mi lejana adolescencia, puedo afirmar con propiedad que esta es una crónica PERFECTA! Y como ud, creo que este joven se comportó d manera perfecta, lo cual nos enorgullece a los venezolanos, después d tanta grosería, mala educación y falta d nobleza e hidalguía que padecemos. Gracias por su crónica

Christian Ramirez
9 de Junio, 2010

El articulo esta muy completo y muy bueno, solo me gustaria agregar que al final se convertira en el unico juego perfecto con 28 OUT, ya que Galarraga tambien domino al 1er bate T.CROWE. Adicionalmente iba a ser el 3er juego perfecto de la temporada y el 2do en una semana, tambien iba a ser el segundo LATINOAMERICANO y evidentemente primer Venezolano en lograr semejante hazaña, el unico en hacerlo es el Nicaraguense Dennis Martinez, apuesto que en su casa apostaba que el Sr Joyce cantara el OUT como todos nosotros. En fin, sera una historia que contar a nuestros hijos de cosas que pasan en el Baseball tal como lo declaro el mismo Galarraga, sobre todo por su comportamiento tan ejemplar. Un abrazo

Daniel Chalbaud Lange
9 de Junio, 2010

Excelente artículo, muy descriptivo.En cuanto a los juicios apoyo la opinión de Alfredo Zuloaga. En la mía, si bien Galarraga merece el reconocimiento a su labor como jugador, el Árbitro también merece un gran reconocimiento a su Honestidad. Aceptó, como ser humano, su equivocación, él tiene ojos y oídos que llevan a su cerebro lo que vió y oyó y éste, inmediatamente le confirma y toma la decisión. Todo también en décimas de segundos. Si en 392.036 juegos en las Grandes Ligas sólo 20 lanzadores han llegado a la gloria de la perfección, creo que en esa misma cantidad de juegos, sólo Jim Joice ha llegado a la gloria de la honestidad a través de su reconocimiento humano a la imperfección. “Gloria al vencedor (Galarraga) y honra al vencido (Joice)”. Esta situación me hizo recordar otro ejemplo similar cuando en 1953(?), en un juego de basketbol entre China Nacionalista y los primeros Trotamundos de Carabobo, el árbitro, “Cabito” ” Borges, le cantó un “doble paso” a Arcadio Silva (El Ferrocarril) que impidió que Trotamundos ganara por un punto y que motivó aL gran periodiosta valenciano Abelardo Raidi, a titular su reseña del juego en el diario EL Nacional con el título “LA HONRADEZ DE CABITO BORGES”

Diana
9 de Junio, 2010

Excelente relato. Con lo dificil que es narrar un juego de beisbol que alguien no esta viendo, mas dificil todavia es escribir esa narracion. Sin embargo este relato te lleva segundo a segundo lo que ese dia se vivio! la tension del out 27! los momentos de duda, la incredulidad y finalmente el descontento. Para los que amamos el beisbol es un relato indescriptible. Que manera de hacer revivir algo que solo se leyo!. Gracias Angel y felicitaciones.!

jose Luis Briceño
9 de Junio, 2010

Tan mal fanático de la pelota soy, que me perdí de la histórica jugada. Despues de leer la crónica de Alayón dejé de lamentarme.

Juvenal Freites
9 de Junio, 2010

!Que buen escrito y el magistral manejo de las personas y sus emociones! Estoy utilizando la conducta ejemplar de Armando Galarraga (y tambien de Joyce, en el reconocimiento de su error y la manifestacion sentimental)en mis clases. Gracias, Angel Alayon.

@seleccionada ligia Isturiz
9 de Junio, 2010

Crónica de un instante perfecto que se incorporó a lo que permanece . Impecable descripción. Emocionante narración. Bello colorario con el que a modo de colofón cierra Angel Alayón, la pequeña historia a través de la cual traspasó Galarraga la puerta de la historia para entrar en la leyenda .

antonio rama
9 de Junio, 2010

lindo relato

Héctor Torres
9 de Junio, 2010

Un texto sabroso y muy bien documentado. El comportamiento de Galarraga, no sólo fue impecable, sino que como bien dices descolocó a la fanaticada. Y es un gesto de una trascendencia que el mismo ignora: en momentos en que el venezolano más visible para las agencias de noticias se caracteriza por un tono destemplado, fanfarrón y bélico, este muchacho ofrece otra cara al mundo acerca del carácter de esa abstracción que se llama “ser venezolano”. Toda una generación de compatriotas está trabajando duro para ponerse a tono dentro de un mundo cada vez más competitivo y en el que sobrevivirán los más preparados. Estos gestos, este temple con el que Galarraga asumió el revés de la fortuna, se convertirá en paradigma de los que debemos aspirar.

PD: Por el mero ejercicio de especular, pienso en que si el protagonista de ese hecho hubiesen sido Ugeth Urbina o Francisco Rodríguez, me resulta inevitable concluir que no sería este noble gesto el que hubiese coronado esta historia.

Perdiendo también se gana. Que este video lo pasen en los colegios, para que vayamos moldeando un nuevo perfil cultural.

Eduardo Mujica
9 de Junio, 2010

Excelente relatónde esté acontecimiento reciente en grandes ligas que perjudicó a nuestro jugador, pero también fue una gran lección de nobleza de nuestro criollo así como también de gran valor del árbitro , Gracias Angel por mostrarnos detalles que no conocíamos con las informaciones de prensa

Gabriela Del Castillo
9 de Junio, 2010

Angel, basto leer la dedicatoria para conmoverme. Excelente regalo para tu padre.

Alejandro Alayón
9 de Junio, 2010

Excelente artículo hermano, me parece estar viendo el juego, un abrazo…

Wada
9 de Junio, 2010

un verdadero placer leer esta nota.

Neida Escobar
9 de Junio, 2010

Excelente artículo. Al leerlo es como si estuvieramos en el campo de beisbol, observando el partido. Se siente una gran emoción. Excelente periodista.

yohana roger
9 de Junio, 2010

Wow, tremendo articulo angel; excelente de verdad, parece estar en ese sitio, ese dia y en ese momento; se me hizo un nudo en la garganta al leer y revivir otra vez lo que paso; pero impresionante la enseñanza de todo ese acontecimiento!!! y aunque no sea reconocido oficialmente :( armando quedo como un lanzador, profesional y ser humano que si no es perfecto, tuvo un momento de perfeccion!

Ana Lopez
9 de Junio, 2010

Excelente nota!!Aunque no soy fanatica del besisbol, soy venezolana y la gloria de Armando me llena de emoción. La lectura me volvió a emocionar. Gracias por este recuento!!!

cesar
10 de Junio, 2010

aramdo galarraga el pefecto, este picher de los leones del caracas es la transforamcion de cada venezoalno. viva armando viva galarraga

Atilano Nunez Calcano
10 de Junio, 2010

Lo perfecto del beisbol es que es un juego perfecto

Fraymy Castillo
10 de Junio, 2010

Que hermosa historia. Para reflexionar!!!

Maivi Colón
10 de Junio, 2010

Excelente artículo, más objetivo y específico imposible, lo felicito y mis mas sincero respeto.

richard chauran
10 de Junio, 2010

Muy bonito este articulo, se les agradece. Es admirable la extraordinaria personalidad de ese venezolano de oro que es Armando Galagarra, que hermoso ejemplo. En lo personal lo admiro ahora mas que antes, y ha pasado a la historia, ya que ese episodio jamas se olvidara nunca en los siglos por venir. Lamento algo, la soberbia, prepotencia y arrogancia del comisionado del besibol Selig, que contrasta con la actitud de este excelente ser humano q es Armando Galarraga y del mismo arbitro Joice quien publicamente llorando pidio perdon y admitio su gravisimo error reconociendo haberle robado la hazana historica del juego perfecto a nuestro Armando Galarraga, hoy convertido en patrimonio de la humanidad por su bello ejemplo al perdonar a quien le robo un juego perfecto, tan dificil hazana del besibol. Por el contrario el senor Selig, comisionado de las grandes ligas, teniendo lasd facultades legales para hacer justicia, y enmnendar el grave error de este arbitro, confesado por el mismo y plenamente demostrado como asi se lo pudo ver este oscuro y gris comisionado Selig, sin embargo pese a ello, este senor comisionado de las grandes ligas, opto por actuar con pequena mezquindad, prepotencia, egoismo y soberbia y lejos de hacer justicia, fue el verdadero verdugo que mato esta hazana, pobre hombre gris y malevolo este Selig, mediocre y pequeño, que aun reconociendo que los videos demuestran plenamente el out, aun asi tal como este pobre infeliz lo declaro, no iba a dar marcha atras. Tremendo antiejemplo de este senor Selig. Por cierto al cual falto mencionar en el excelente articulo de ustedes. Pero igual te admiramos Aramando Galarraga por ser excelente pelotero y extraordinario ser humano.

Boris Muñoz
10 de Junio, 2010

Angel, no sé quién tiene más fanáticos, Galarraga o tú. En todo caso, esta crónica es un homenaje doble: a Galarraga y a la estadística, ciencia indispensable al goce intenso que experimenta un fanático de beisbol. Freakonomics meets Humberto Acosta.

Digiletras
10 de Junio, 2010

El verdadero responsable de esta desgracia, porque eso es lo que fue para el beisbol este episodio, es Selig, tiene razón el Sr. Chauran, él era el que tenía la decisión en sus manos y no actuó, no rectificó y sospecho que de allí proviene el tufillo racista. Por otro lado, muy noble su actitud y todo lo demás, pero para mí Galarraga tenía todo el derecho a armar una cantaleta y eso no lo disminuye en mi aprecio, admiración, estima y respeto para con él. Como no disminuye el de su tocayo el Gato por haber actuado como actuó en aquella ocasión.

Tamara
11 de Junio, 2010

Tu articulo es oportuno y autentico, yo, que soy poco o mejor dicho nada apasionada al Beisbol, me cautivo y me hizo reflexionar sobre muchas cosas. “…Como la sal de la tierra, los creyentes pueden provocar en los demás sed del Agua de Vida…” Galarraga, es un ser humano antes de ser un grandes liga.

yoyiana ahumada
11 de Junio, 2010

Guaoo Don Angel y si le digo asi porque significa de origen noble, de buena raza y en mi definiciòn particular de estirpe espiritual. Me hiciste llorar, me explicaste cual agrafa beibolistica que soy y da primeros pasos, lo que es la coreografia de ese campo, me hiciste correr de una a otra base, resbalar por la lomita; pero màs grande aun,hiciste un tributo a la levedad humana al disimulo que significa construir el exito ene sta sociedad del espectàculo. Un actor representa ung esto de su cultura, decia Cabrujas, un jugador hoy representa nuestro gentilicio herido, no por que no haya obtenido el juego perfecto, sino porque en su gesto està la grandeza del perdedor, la dignidad, el perdò y la nobleza se han dado de baja y con este muchacho que tiene màs futuro que otra cosa, el recuerdo de esa estirpe que esta sofocada por la vesania en estos momentos. Don Angel como Galarraga ud es de los grande liga gracias por eso, gracias a Galarraga por cantar el out en el artiificio por hacer de la “derrota” la paz del encuentro.Gracias por prodavinci .Abrazo desde mi dogout

om
11 de Junio, 2010

excelente su articulo Sr Angel. Felicitaciones

Carlos Jimenez
11 de Junio, 2010

Angel, muy interesante tu artículo. Definitivamente, como dice el dicho, el hombre que controla a los demás es influyente, pero el hombre que se controla a si mismo es poderoso. Ese es el gran merito de Armando, aparte de su juego perfecto, que todos sabemos que lanzó.

Dulcymar Pulido
13 de Junio, 2010

Que hermoso articulo! Para los que amamos el beisbol y tuvimos la suerte de ver en vivo ese momento del ultimo innig en eljuego perfecto de Galarraga (porque asi no aparezca en los libros,es asi) esta humana y muy tecnica descripcion de ese momento nos llama a reflexion sobre la actitud de las personas. Fue una leccion la que dio Galarraga, no solo de pitcheo, sino como ser humano. Yo estaba viendo el juego con mis hijos a los que les comentaba en ese momento, que no perdieran detalle, porque este juego estaba haciendo historia, que podrian contar a sus hijos, pero lo que vimos, mas que terminar de ver un partido memorable, sirvio como leccion de vida, en la actitud de este resignado pitcher, que enaltece lo bueno que tenemos muchos de los venezolanos.

Adriana Pérez Bonilla
16 de Junio, 2010

Yo, que si alguna vez en la vida bateo una pelota corro a tercera, caí rendida de amor ante este artículo. Jamás sospeche todo la pasión que un deporte encierra, Ángel me la mostró.

Literatura pura.

Agarren este texto en la uña, felicitaciones.

Ante Galarraga me quito el sombrero y un peso de encima. Sí podemos ser diferentes

Adriana Pérez Bonilla

Angel Alayón
24 de Junio, 2010

Muchísimas gracias por sus generosos comentarios y apuntes. Creo que el juego de Galarraga será realmente inolvidable y la experiencia aleccionadora. Ojalá tenga una nueva oportunidad, amén de una buena carrera. Saludos a todos.

Ricardo Andrade
16 de Noviembre, 2010

No había leído esto. Qué maravilla. Es un hermoso homenaje a Galarraga y al béisbol, ese deporte que tanto nos hace sentir. Gracias, Alayón. Y gracias por proveerme de más argumentos para blandir en las sabrosas discusiones con mis amigos fanáticos del fútbol…

Francisco Díaz
18 de Noviembre, 2010

Yo tampoco había leído esta nota. Sencillamente brillante Alayón. Felicidades!

Aunque yo también le agregaría el bonito detalle de decir que en realidad terminó siendo un juego perfecto con 28 OUTs (algo aún más único). Y para siempre habrá que resaltar la actitud en todo el juego de Galarraga, en todo momento fue un ejemplo de perfección! Todos sabemos que él lanzó un juego perfecto en las mayores! Felicidades!

Yo en particular nunca entenderé como una decisión que finaliza un juego ni siquiera se evalúa revertirse cuando no hay una sola persona en la Tierra que discuta la verdad de la jugada, ante circunstancias excepcionales es cuando deben tomarse decisiones excepcionales.

Mirtha Rivero
2 de Junio, 2011

Impecable. Se lee suavecito. Me sentí en el stadium.

Israel Chaparro
3 de Junio, 2011

Con abstracciòn de la decisiòn de Joice, siempre he pensado desde que sucedio esto, que la decisiòn de Joice hubiese sido otra de haber sido otro lanzador no hispano, era venezolano como Galarraga….hagamos un ejercicio de imaginaciòn y que el lanzador hubiese sido Roy Oswald o Tim lincecun, ni hablar de los ya retirados Roger Clement o Greg Maddox….hubiese metido el out aùn siendo safe….tal como yo lo veo….errar es de humanos, pero Joice estaba predispuesto desde que salio el batazo.- Luego es que cae en cuenta de la magnitud del error.-

NABLA
3 de Junio, 2011

Esta historia de nuestro pasatiempo favorito, el base ball, es tan emocionante y nos llega tanto a los venezolanos que amamos y seguimos ese deporte que la lectura del escrito del Sr. Alayon ha sido comentada ya por más de 40 lectores. Felicito al Sr. Alayon por esa descripción tan humana.

Gustavo Ramírez
4 de Junio, 2011

A los que conocemos de baseball, sobre todo por haberlo jugado, esta crónica de Alayón nos pega como esos “clímax” del cine en cámara lenta donde el final es aún imprevisible. Es de tanta calidad la narración que ya la archivé en “Mis favoritos” donde también guardé, hace un año, el video de la famosa jugada y el cual he visto sopotocientas veces ya y siempre negándome a aceptar el desenlace. Felicitaciones y muchas gracias a Ángel Alayón por este “videoliterario” de tan alta factura. Nota aparte merecería la gallarda y honesta actitud de Galarraga y, por supuesto, la de Joyce.

Carlos Ascanio
20 de Junio, 2011

Sr. Alayon… Excelente articulo, conociendote le distes el enfoque ideal. Esto es una joya de la literatura.

Kerly Pino
19 de Octubre, 2011

Confieso haberme quedado sin palabras, sólo pienso en llegar a casa (estoy en el trabajo) y enseñarles el artículo a mi papá y a mi hermano, el beisbol se ha convertido indudablemente en cultura venezolana, lo siento tan mio como la arepa del desayuno. Galarraga esa noche hizo un juego perfecto, él lo sabe, nosotros lo sabemos, y la decisión de Joyce jamás podrá quitarle y quitarnos el orgullo de ver a un venezolano triunfar fuera de las fronteras de nuestro país, triunfar en el sueño del 90% de niños venezolanos, triunfar en el sueño que comienza con el primer guante y pelota en navidad y que se desarrolla con el tiempo. A parte de ello, este artículo está tan bien escrito que lo leería mil veces y estoy segura que cada vez me llevaría al mismo recuerdo y produciría en mi esta sensación agridulce de orgullo. Gracias!

julio castro
31 de Diciembre, 2011

Angel tremendo articulo. Conoci a armando recientemente es un gran tipo y creo q merece mejor suerte de la q ha tenido. Un gran abrazo.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.