Artes

Cantos de ida y vuelta: Paco Peña y su flamenco sin fronteras, por Aquiles Báez

Aquiles Báez nos habla de la magia que resulta cuando dos culturas se mezclan y cómo esa magia sucede con Paco Peña y su Flamenco sin fronteras

Por Aquiles Báez | 25 de mayo, 2011

Paco es flamenco puro. Es líder de un nuevo camino a partir de su propio camino. Camino que lo ha llevado a ser considerado uno de los mejores guitarristas del mundo. Posee una técnica más que depurada, además de musicalidad y conocimiento de su instrumento. Se radica en Londres desde los años sesenta donde tuvo la oportunidad de interactuar en conciertos con músicos como Jimmy Hendrix del mundo del rock, John Williams y Juliam Bream del mundo de la guitarra clásica o Eduardo Falú y la gente de Inti Illimani del mundo de la música sudamericana. Es sin duda alguna un generador de una nueva música basada en el flamenco. Su misa flamenca y el réquiem por la Tierra, han sido aclamadas como obras maestras por la critica. Ha sido responsable de varios festivales de guitarra entre los que se encuentra “el festival de guitarra de Córdoba”, uno de los más reconocidos internacionalmente en el mundo de las cuerdas pulsadas.

Hijo de la andaluza Córdoba, Paco se crío bajo el influjo de varias culturas: la árabe, la sefardí, la gitana y la Castellana. Córdoba es una ciudad tan ecléctica que posee “La mezquita-Catedral”. Los antiguos Moros tenían ahí su mezquita donde permitían el culto de las distintas religiones, hasta que llegaron los reyes católicos y la convirtieron en la Catedral de Córdoba. Pero ni los mismos reyes  pudieron  arrebatarle el titulo de mezquita, por lo que la gente la empezó a llamar “La mezquita de los reyes Católicos”. Andalucía es un universo ecléctico. Los vínculos con las tradiciones son una ventana a la identidad. Quizás por eso el flamenco es tan sólido. Sin embargo es una cultura que se ve a sí misma reflejada en otras culturas. Puede ser que por esos destellos, ese ver mas allá del cuadrante, a Paco le llamó la atención vincularse con otros géneros musicales y por eso emprendió el viaje con el duende del flamenco hacia otras direcciones.

Vínculo con Venezuela

Paco nunca ha estado por estas tierras caribeñas, sin embargo conoce y ama la cultura venezolana como si fuera propia. Su primer encuentro con nuestra música ocurrió en Londres a finales de los sesenta. Allí conoció al maestro Freddy Reyna quien era el agregado cultural de Venezuela. Empezó su amistad con todo el clan Reyna (la Sra. Lolita y sus hijos: Tatiana, Federico, Maurice y me cuenta Paco que a Anita la vio en la barriga). En casa de los Reyna según el propio Paco, “reinaba” la música y la cultura venezolana. Allí descubrió el cuatro, las maracas, y muchos de nuestros géneros tradicionales como el polo, el joropo y el merengue. Ahí comió su primer aguacate y su primera arepa. A través de Freddy, Paco conoció muchos de nuestros músicos, entre ellos Alirio Díaz y la obra del maestro Lauro.

Años más tarde organizó un festival de guitarra en el sur de Francia en conjunto con John Williams, quien para mí es una de las grandes glorias de la guitarra. A pesar de que los valses de Lauro fueron difundidos por Alirio Díaz en los años sesenta, es a partir de este festival que se consolidó la divulgación del trabajo de Lauro en el mundo académico europeo. Paco de hecho toca los valses del maestro guayanés.

Pareciera que por alguna causa del destino, los músicos y la música de Venezuela han estado en su camino. Así es como a finales del siglo XX Paco Peña empieza a tocar con un percusionista que interpreta el cajón flamenco, venido desde los pies del Ávila, criado en San Bernardino, hijo de la leyenda de la música venezolana Morella Muñoz, para mí y para muchos uno de los mejores cajoneros del mundo: Diego “El negro” Álvarez. A partir de ese momento, empezaron a conversar sobre la posibilidad de hacer un espectáculo donde existiera una conversación entre el flamenco y la música venezolana.

Flamenco sin fronteras

Entre Paco y el Negro empezaron a reclutar el personal para el espectáculo, en donde se conjugarían estos dos mundos musicales. Había que generar un equipo que pudiera abrirse a ambos mundos. Los primeros de la lista fueron los músicos que suelen trabajar con Paco. Dos guitarristas de primera línea, que poseen una visión más contemporánea del flamenco. Así se sumaron al proyecto Paco Arriaga y Rafael (Chaparro) Montilla, dos virtuosos de la guitarra que brillan con ese duende del flamenco, que vuelan con sus notas a velocidades inusuales y que además poseen la virtud de ser músicos abiertos a los intercambios. Para la parte del canto andaluz, buscaron a Inma Rivero y  José Carmona, dos cantaores con esa fuerza andaluza del cante hondo y la vitalidad de toda una cultura que se desgarra a una sola voz. Después también ha estado Jesús Corbacho como cantaor.

El baile es como el corazón del flamenco y la compañía de Paco Peña se ha caracterizado por tener de los mejores y mas elegantes bailaores. Ellos laten a mil por hora con un corazón que se mueve con la fuerza de toda Andalucía. Del sur de España zapatean la pareja de Rosario “Charo” Espino y Ángel Muñoz, acompañados de Ramón Martínez. Para tejer puentes, hacía falta una bailaora que pudiera estar en estos dos mundos, saliendo y entrando a conveniencia. Sin duda alguna una de las mejores bailaoras de flamenco nacida en Venezuela: Daniela Tugues. El concepto son esos cantos de ida y vuelta.

De Venezuela para el mundo

Los llamados a cruzar estas líneas son varios de los mejores músicos venezolanos que asumieron la responsabilidad de interactuar con la música del flamenco. Ricardo Sandoval un virtuoso de la mandolina y la bandola, tanto llanera como oriental; compositor, percusionista y un elemento de enlace en estos mundos. Se requería un bajista como lo es: José Vicente Muñoz, un bajo que ha cruzado las fronteras, un músico versátil capaz de adaptarse a esta estructura híbrida que se planteaba. El cuatro es la fuerza de la música venezolana y combina muy bien con los ritmos andaluces, para ello se incorporo a un músico excepcional: Edward Ramírez, uno de los más prometedores cuatristas de esta nueva generación. Para la parte de la percusión y el canto venezolano hacía falta un cantante que tuviera la fuerza de nuestra cultura afro, pero que se pudiera desenvolver en un galerón, un pajarillo, etc., el príncipe de Palmarito, un cantante y compositor sensacional: Carlos Talez. Carlos además de cantante es un percusionista que domina a cabalidad  los estilos musicales venezolanos.

A lo largo de la historia, las tradiciones van intercambiando elementos que dan como resultado nuevas formas culturales. Este trabajo es una muestra de ello. El resultado ha sido una fusión deliciosa. He tenido la oportunidad de participar en este concepto musical como suplente de Edward Ramírez. Lo cierto es que he disfrutado este encuentro desde adentro, no como simple espectador sino como protagonista de esta historia. Realmente  un placer. Para mí ha sido un viaje de ida y vuelta a mis ancestros. Como consecuencia  tengo estos hermanos andaluces con los que he trabajado y que ahora son parte de mi familia.

El espectáculo comienza con unas falcetas de Paco solo. Después se va integrando toda la sección andaluza hasta sorprender con una danza marabina. Se intercambian los roles de pregunta y respuesta los dos grupos que representan la tradición flamenca y la venezolana. Rompen llenos de emoción las bulerías y los fandangos para transformarse poco a poco en pajarillos o en joropos orientales. La puesta en escena es mágica. Proceden contrapuntos de versos gitanos contra improvisaciones a ritmo de gaita de tambora. Todo un banquete de multiculturalidad. Paco toca varios de los valses de Lauro, son tantos detalles que es muy difícil resumirlos en este espacio. Es un montaje fabuloso que toca las fibras de la emocionalidad, del cual he quedado totalmente cautivado.

Paco Peña y su Flamenco sin Fronteras es ese boleto abierto de uno y otro lado del océano con géneros musicales en las dos direcciones. Es un recorrido hermoso que demuestra que la cultura del continente americano se ha infiltrado en el viejo continente, incluso sin saberlo, y viceversa. Prueba de eso es que para las guajiras los flamencos son los galerones de nuestro oriente, que existen palos flamencos como los tanguillos que caben perfectamente en ritmo de gaita, y que la buleria se siente dentro del joropo, así como la fuerza del Caribe está subterráneamente en la música andaluza.

Este espectáculo ha realizado giras por Europa, Estados Unidos y ahora en el verano va para Australia. Los venezolanos merecen que esta travesía cultural se presente en el país, para poder tener la oportunidad de ver este flamenco con cantos andaluces y ritmos venezolanos.

Aquiles Báez 

Comentarios (3)

ALEXANDRE DANIEL BUVAT
26 de mayo, 2011

Aquiles narra tan bien y con tanta entrega, que es inevitable clamar por que ese espectáculo venga al país y de ser posible llegue a precios solidarios a la mayor parte de sus pobladores. O por lo menoe lo editen

Ana Isabel Dominguez
31 de mayo, 2011

Qué orgullo tan grande se siente al saber que nuestros mejores talentos están recorriendo el mundo tocando, cantando y bailando NUESTRA MÚSICA en combinación con una música tan hermosa y tan rica como el flamenco! Daniela Tugues, Diego Álvarez, Carlos Tález, Ricardo Sandoval, José Vicente Muñoz, Edward Ramírez y Aquiles Báez están poniendo muy en alto el nombre de nuestro país como siempre… Gracias por eso! Obviamente me uno a la esperanza de ver en nuestras carteleras este espectáculo maravilloso lo más pronto posible…

Luis Alfonso López Celis
1 de junio, 2011

Excelente ensayo, Aquiles. Qué formidable forma de mostrarnos el disfrutabilísimo ensamble de sentimientos humanos que la música puede lograr tumbando incansable, las fronteras geográficas..¿Comer AREPAS sin estar en Venezuela?..¿Deleitarse con la música de mi suegro (Antonio Lauro) sin ver de frente el Orinoco allá entre las fachadas coloniales de Cd. Bolívar?.. yo le diría a Paco Peña “Bienvenido al club de los que sentimos a Venezuela enredada entre las venas, sin tener ahí la residencia…”

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