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¡Oye, como va!, por Aquiles Báez

Reflexiones sobre el arte de escuchar música.

Por Aquiles Báez | 6 de Mayo, 2011

¿Qué es un buen oyente?

La definición es simple: se trata de la persona que posee la cualidad de escuchar. Vivimos con una superposición de eventos auditivos constantes. Necesitamos que las cosas suenen, como si el silencio fuera un ente perturbador. Esta orquestación de sonidos se ha hecho masiva, incluso hasta invasiva. Va desde campañas publicitarias, medios de comunicación a todo volumen hasta cuando salimos a la calle y nos encontramos con el ruido de los autos, la gente, etc. Esto ha afectado los niveles de tolerancia sonora y disminuye nuestra apreciación y conciencia a la hora de escuchar música.

La calidad de la audiencia

Una amiga me envió un disco de un grupo pop como si fuese la gran maravilla. Este grupo hacía todas las canciones en la misma tonalidad, manejando solamente tres acordes que se alternaban en tonalidad mayor y menor. El problema en sí no es la sencillez, sino la reiteración. Ella me dijo: “Es que este grupo es arreeechiiisimo”. Me recordé de la parodia que hacen los fabulosos humoristas argentinos de Les Luthiers con su personaje: Huesito Williams. Este es un compositor muy prolífico con mas de 3500 canciones, las cuales la mitad tienen la misma letra y el resto tienen la misma música.

Me puso a reflexionar sobre lo pobre que sería solamente saberse tres palabras, el lenguaje es algo mucho más complejo que eso. La música es un lenguaje. Le dije que cuando estos chicos se aprendan al menos un cuarto acorde, hablábamos. Eso suena arrogante pero es verdad.

Hay un deterioro en la calidad de la música y eso también influye en hacernos peores oyentes. Pensaba que las baladitas comerciales tipo tema de telenovela, eran bastante básicas. En el mejor de los casos usan los famosos tres acordes mencionados, hasta que llegó el reggaetón que básicamente tiene dos; pero después me di cuenta que la cosa podía ser incluso peor, ya que ahora hay unos temas, “lounge, contemporáneo, ecléctico, electronic, fashion, waresnai, washiwashi”, que tienen solamente un acorde.

Eso ha creado una monotonía auditiva en donde la gente no necesita pensar en la música, y lo peor del caso es que quienes dicen que les gusta esta música, no la disfrutan sino que es algo que esta ahí, como el ruido del metro,  la lavadora, un camión, etc. Da lo mismo lo que esté sonando;  sólo hace falta tener ese “ruidito” de background. Cuando dejamos de “escuchar”, nos transformamos en oyentes mecánicos.

¿Me oyes?

He seguido de cerca espacios como los que organiza la gente de la MAU (Movida Acústica Urbana). Es una iniciativa fabulosa y ellos se han convertido en una referencia para hacer música original en la ciudad de Caracas. Sin embargo, me impresiona que los primeros que hablan y no respetan a sus colegas son los músicos. No paran de conversar, sin importarles lo que está sucediendo. Una vez le pregunté a varios colegas músicos que estaban hablando en uno de estos toques: “¿Que les parecería si mientras  estén tocando hay un gentío hablando?” Todos respondieron que eso seria hasta ofensivo. Les dije que ellos lo estaban haciendo. Lo grave es que ni siquiera se habían dado cuenta.

Sin duda, la ley empieza por casa, como artistas tenemos que respetar el trabajo del otro. Creo en la reciprocidad. Me baso en el principio budista de causa y efecto, por eso no puedes esperar que se te respete, si tu no respetas a los demás.

¿Qué podemos hacer?

Todo es un problema de educación. Así como se enseña matemática o literatura, se debería enseñar música tanto a nivel primario, secundario y superior. La causa del problema es que no se nos ha enseñado a escuchar. Es importante no sólo hacer críticas sino plantear soluciones. Imagínense un sistema escolar donde se enseñara apreciación musical.

Piensen por un momento que desde la primaria se estudiaran los géneros musicales, las formas y los estilos, que van desde la música clásica hasta el rock and roll, desde los tambores de Ghana hasta el Bossanova, desde el joropo hasta el jazz. Entender lo que es la melodía, la armonía, el ritmo. Para esto no hay que ser músico, sólo ser culto. Sin duda alguna tendríamos un conocimiento mas profundo de la música y le daríamos menos espacio a la mediocridad.

¿Estás escuchando?

Una vez estaba en el metro de Nueva York, cuando de repente escucho una de las músicas más rítmicas e interesantes que he escuchado en mi vida. Era un señor de Senegal tocando muy virtuosamente un instrumento africano llamado Cora que a mi me encanta. Me quedé unos veinte minutos observando a la gente que daba dinero al Corista (así se les llama a quienes tocan ese instrumento), los que pasaban indiferentes, los que se les movía el cuerpo solo y los transeúntes con cara de apurados.

Lo cierto es que quienes se detenían eran de raza negra o latina, luego estaban los hippies trasnochados y curiosamente señoras americanas mayores. Me le acerqué a una y le pregunte si conocía la música africana, me contestó que no, pero me dijo algo interesante: “La gente ahora no aprecia ni respeta la música”.

La mujer añadió: “La música es el arte de lo sublime,  un regalo de Dios que la mayoría de las personas no entienden porque hemos perdido la capacidad de escuchar”. Eso me recordó los libros de Carlos Castañeda (un antropólogo que fue a estudiar a los indios Yaquis y terminó siendo un aprendiz de brujo) cuando “Don Juan”, un chamán, le dijo que era un mal aprendiz  porque no sabía “escuchar”. Según Don Juan hay que escuchar los sonidos del mundo. Es importante escuchar desde adentro. A mi juicio hay que comprender que la música es una energía que viaja a través de nosotros. Eso es escuchar los sonidos del mundo. Definitivamente, no sabemos escuchar.

Hay un caso famoso propiciado por la gente del Washington Post. Convencieron al prestigioso violinista Joshua Bell, uno de los ejecutantes mas virtuosos del momento, para que tocara en la salida del metro de Washington. Además Bell se fue con el famoso violín rojo, un Stradivarius cuyo valor es incalculable. Estuvo tocando obras como la Chacona de Bach y solamente una persona se detuvo por más de cinco minutos.

La apuesta era que lo iban a reconocer y que con su virtuosismo la gente iba a entrar en shock, pero nada de eso sucedió. Más bien fue lo contrario, al punto que el violinista con su estuche abierto, sólo recogió unos pocos dólares. Dos días después de eso tocó en un concierto en el que las entradas más baratas costaban cien dólares y el concierto estaba “sold out” desde seis meses antes.

Eso demuestra que la gente cambia su percepción sonora dependiendo de donde se encuentre, sin tener que ver la calidad de la misma. ¿Será que hemos perdido la capacidad de discernir? Joshua Bell es un monstruo musical tanto en el metro como en el Lincoln Center.

Una vez me encontraba tocando con Paquito de Rivera en el Blue Note de Nueva York. Ahí siempre se le recuerda a la gente estar callados y todas la normas que tiene un club de jazz en donde respetan a los artistas. Había un silencio contundente, hasta que, como en la tercera pieza llegó un par de parejas hablando y haciendo ruido.

La gente los mandó a callar y de repente escucho a una de las señoras hablando en perfecto caraqueño: “¿Qué le pasa a esta gente?, ¿acaso acá no venden caña?, además vinimos a escuchar este “yasesito”. Me dio una vergüenza horrible: los escandalosos eran venezolanos. Paquito con su simpatía les preguntó que si venían a hablar o a escuchar música.

Estos se quedaron desconcertados, se fueron por la pena que les hizo pasar Paquito, pero aún no sé si entendieron que la gente iba a ese lugar a escuchar música, que esas personas pagan para ver un espectáculo, sin importar que estén vendiendo bebidas espirituosas.

Otro día estaba en Nueva York con mi amigo Aquiles Machado. Aquiles se encontraba haciendo una hazaña que ningún cantante venezolano había logrado antes: una temporada en el Metropolitan Opera House con La Boheme interpretando el rol de Rodolfo. Fuimos juntos al cumpleaños de un gran amigo común, el sacerdote venezolano Alexis Bastidas. Había una torta con un grupo de venezolanos que van a su misa.

Como andaba con la guitarra nos pusimos a tocar música venezolana y, salvo el padre, nadie le hizo caso a la prestigiosa voz de mi amigo Machado. Dejamos de tocar dada la situación. Todo el mundo estaba hablando. Entonces se me acerca una chica que mientras estuvimos tocando, no paró de hablar como una guacharaca, pero neoyorquina, y me dice :

-“Sssaaamo, me contaron que está acá en Niu yorrllld un cantante venezolano en el Met, que esta haciendo Rodolfo en la Boheme y se llama Aquiles como tú”.

- Le conteste: sí, además es muy amigo mío…

Después de comentarme que acababa de venir de uno de los restaurantes más caros de Nueva York, que había estado el weekend esquiando en Vermont, con ese descaro me dice:

-“¿Cómo podré hacer para que me consigas unas entraditas para mi, mi hermana, mi mamá y mi novio? porque entenderás que el Met es demasiado caro y yo necesito escuchar cantando a ese tenor”

- Le contesté: No puedo hacer nada con las entradas. Sin embargo, lo acabas de tener enfrente cantando. Ese  gordito con acento guaro que cantó y que nadie le hizo caso es Aquiles. La próxima vez que quieras verlo cantar, vas a tener que ir al Metropolitan Opera House y bajarte de la mula duro para escucharlo. No se pueden imaginar la cara de ponchada que puso la niña.

Modulando

Me preocupa sobremanera no sólo como se ha deteriorado la calidad de lo que se oye, sino que no hacemos nada por parar ese torrente de mediocridad sonora que tenemos a diario. Eso nos hace menos sensibles a la hora de escuchar música. Es un mal mundial que ha dañado nuestra capacidad de apreciación.  No sabemos ni siquiera qué es bueno y qué es malo.

A veces pienso que lo que le queda a uno, es rezar para que suceda un milagro. Creo que hay un trabajo enorme pensando en generaciones futuras y quizás cada uno de nosotros puede poner su grano de arena. “Escuche” la voz de su conciencia y piense en lo que se puede hacer al respecto.

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Stop and hear the music. Washington Post.

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Joshua Bell solo at Duquesne University

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Aquiles Machado Cuentos de Hoffman

Stop and hear the music. Washington Post.

Aquiles Báez 

Comentarios (24)

RJ
6 de Mayo, 2011

Este fue un gran regaño hecho con mucho estilo y, por supuesto, mucho amor a la música. Gracias. Una vez oí decir a la gran Milagritos Socorro mientras escuchábamos un “lounge”, que fastidio esa música nunca termina de empezar.

Isaías Subero
6 de Mayo, 2011

Excelente artículo, mas claro y acertado imposible.

Dimar Anez
6 de Mayo, 2011

Y es que el abuso sucede incluso dentro de la misma industría, con mezclas abarrotadas de compresión, con escaso headroom, donde incluso hasta en temas de un solo acorde los armónicos de las diferentes fuentes sonoras terminan cancelandose unas con otras en densos episodios que no solo buscan saturar nuestrá capacidad de disfrutar de matices de intensidad al reducir nuestro rango dinámico al escuchar, sino tambien nuestra percepción subjetiva de los diferentes timbres al sobreexcitar los armónicos naturales de la física convencional de la naturaleza del sonido, abusando del uso de DSPs. Y eso es lo que ha diario está en los oídos de nuestra juventud. Una vez mas gracias por este llamado de alerta y esta invitación a la acción!

LaBlanchotiana
7 de Mayo, 2011

Agradezco los vídeos… No obstante, el artículo me hizo recordar a Descartes que se preguntaba: ¿Por qué el odio es triste? Es extraño que sea triste pues es en el odio y no en el amor que nos concebimos como totalidad…

Saludos,

@manuhel
7 de Mayo, 2011

Excelente artículo…

La gente ya no es que no escucha, tampoco observa: esta es la generación del oir y el ver…

Belkis López
7 de Mayo, 2011

Excelente artículo, apropiado para los tiempos que corren, de la superficialidad, la banalidad y la indiferencia e insensibilidad ante la creación artística. @manuhel dice que no se escucha ni se observa, me atrevo a decir que ni siquiera piensan! No obstante, creo que sí hay gente haciendo algo en pro de la música buena y en beneficio de los que desconocen esa dimensión sublime de la capacidad de creación del ser humano. Entre ellos el propio Aquiles y todos aquellos que han hecho de la Música una misión, un apostolado, bendecidos como han sido, con un talento que es una chispa de la divinidad, regalándonos un mundo de feliz disfrute, a los amantes de esta manifestación de lo excelso del ser humano, y haciendo la existencia menos dura y vivible. Gracias por eso, Dios los proteja

Diomar Lorenzo
8 de Mayo, 2011

Buy buen artículo y refleja lo que muchos vemos, oimos y sentimos en oportunidades. En una oportunidad presencié a un joven que quería comprar un “quemaito” de changa y le solicitó al vendedor que le permitiera escuchar el comienzo de varios CD. Todas las canciones comenzaban, según mi percepción, iguales: pum, pum, pum, pum…pero el joven decía…”ah! esa también es arrechísima”….¿? pensé que era mi oido el que estaba “dañado”…pero comentarios de varios de los presentes me convencieron que no era así… Gracias por este artículo, Aquiles….no tiene desperdicio y cada quien puede sacar sus propias conclusiones…

Ignacio Fabregas
8 de Mayo, 2011

Excelente articulo, la mayoria de la gente se guia por cosas superficiales, sin criterio propio, aunado a lo impuesto por la industria y su publicidad. @tramos00

Aquiles Baez
8 de Mayo, 2011

Gracias a los que han escrito, publicado en Twitter, enviado mensajes vía email y Facebook, a parte de llamadas telefónicas en referencia a este articulo. Son puntos de encuentro hacia una visión de la música basada tanto en la calidad como en la originalidad. Mucha tela que cortar que nos hace cada vez mas seres automáticos en vez de seres pensantes. El mundo actual es demasiado rápido y no se le da el espacio a lo profundo en donde tienes que detenerte a pensar. Doy gracias a dios que a pesar del torrente de mediocridad que posee el “ main stream” hay gente que cada vez esta haciendo mejor música. Gracias una vez mas por los comentarios.

@JoseViolinist
8 de Mayo, 2011

Excelente artículo hermano, específico y directo al grano.

Mi modesta opinión en un par de puntos al respecto serían en el primer caso del estilo “Lounge” o “Contemporáneo”, es cierto que puede morir en su monotonía pero al final hace su trabajo. Si inviertes tu dinero escapando del stress del trabajo o queriendo llevar a esa chica que te gusta, pero que no quieres llevar al puqui-puqui de una disco, ésta sería una excelente opción, pues en una nadie quisiera escuchar solamente el murmullo incomodo que se forma dentro el local y mucho que menos la obstinante voz interna recalcándote el porqué de los problemas que tuviste en el día; por la otra, sobre todo si es una primera cita, no hay cosa más atravesada que quedarse callado en un silencio sin nada que decir. Esta estilo considero nació no para ser apreciado en cada una de sus notas, sino simplemente para relajar una situación.

En cuanto a la percepción musical pienso que simplemente es un problema de medios, la gente que tiene buen oído lo usa en dondequiera que se encuentre, pero dada su poca cultura, si no recibe en la información que percibe el peso necesario producto de una fuente masiva, entonces no tiene sentido. ¿A qué me refiero? Joshua Bell sonó igual de bien en el metro, pero no tenía consigo su peso mediático cuando tocó. Estoy seguro que todas esas personas que lo pasaron por alto, hubiesen escuchado dentro del vagón la misma pieza, ejecutada por él, con la introducción necesaria (El mundialmente conocido Joshua Bell al violín interpretando la Chacona de Bach)la gente de inmediato dijera, dios yo lo amo! Toca como los dioses, por fin ponen buena música en estos vagones… Todo se resume a poder mediático y juego de egos, yo no puedo apreciarte si no te considero importante… así es la mayoría, lamentablemente.

Gracias por compartir su escrito.

César Gómez
9 de Mayo, 2011

Aquiles, nuevamente reitero mi admiración y respeto por ti y por lo que haces, estoy totalmente de acuerdo contigo, inclusive, cada vez que me toca hacer música, le pido a Dios, que alguien me escuche, porque estoy seguro que si me brindan esa oportunidad, notarán que existe un mundo distinto y una apreciación musical distinta a los cliche`s que regularmente suelen decirte, como: “Bellísimoooooo”, “Auténtica música venezolana”, “Lo máximo”, “Full nice”, “Que nota”, “Arre….” etc. Démonos la oportunidad de escuchar buena música, y quizas encontremos algo de lo que realmente somos. Un abrazo, Aquiles.

Aquiles Baez
9 de Mayo, 2011

Mi querido José Violinista que supongo que tocas ese instrumento. Yo creo que el problema está cuando la musica pierde la emocion de la misma, para convertirse un producto que genera una sensación que ni siquiera es automática, sino que es autómata. Te recomiendo que si te quieres levantar a una chica te la lleves a bailar un bolerito, o te la lleves al mani o a algun sitio donde puedas interactuar con ella de forma directa, porque hay otra cosa que genera esta música, y es que la gente no se toca, en lo personal he tenido mas exito con las chicas hablandole al oido en una bailadita, que en un lounge loco, ahora aca quien tiene su estilo y su forma de resolver.En cuanto a lo de Josua Bell, es interesante que tuve la oportunidad de conseguirme con él en un cafe de Nueva York hace como diez dias. Hablé como por dos minutos de su percepción de lo que sucedió, y me comentó que fue algo muy frustrante para el, que esta acostumbrado que la gente clame por sus interpretaciones, pero fue una leccioón de humildad. Sin embargo es importante el hecho de apreciar la musica, esté uno donde esté. Eso es vital. La musica es una energia que debemos recibir, que debemos disfrutar, pero a veces nos quedamos en las banalidades de este mundo en donde no se aprecian muchas cosas, y no puede ser que uno se quede con lo que te indica un estudio de mercado. Reitero, como artista creo que hay que luchar contra esa corriente y seguir abriendo espacios para la calidad.

Jorge Quintero
9 de Mayo, 2011

Excelente Aquiles. Hace tiempo toqué el tema del ruido y el sonido invasivo en este artículo. Saludos y un abrazo musical. Jorge Quintero

Santiago Montenegro
9 de Mayo, 2011

¡Aquiles, excelente artículo! En algún lugar debe haber una lista de grupos que usan un solo riff para la mitad de sus canciones…

javier
9 de Mayo, 2011

Creo que el articulo tiene razon, en parte. Con respecto a la musica “de fondo” de algunos sitios, el ejemplo mas claro los “lounges”, estoy de acuerdo con la persona que opina que son agradables para conversar con alguien, con alguna musica para escuchar de fondo que sea agradable, pero no dificulte la conversacion. No a todo el mundo le gusta ir a bailar un bolero en la primera cita,no a todos nos gusta “el mani es asi”, no todos debemos estar cortados por la misma tijera. Hay que respetar la musica y a los musicos. Estoy de acuerdo con eso. Pero creo que tambien hay musica para todos los gustos. Y el uso que la gente da a la musica, debe ser libre.

Aquiles Baez
9 de Mayo, 2011

Al amigo Javier, respeto no solo los gustos sino también las opiniones. Cada cabeza es un mundo, puedo entender que no a todos les funciona lo de la calentada de oreja echando un pie, pero hay algo que es muy importante para mi, el hecho que la musica manipula los sentimientos y las emociones que tenemos y sentimos. En lo personal no creo en la monotonia, mucho menos la auditiva. Creo que eso es el resultado de la vida rapida contemporánea. Sin embargo el trasfondo de este articulo no es eso sino algo que va mas alla y no es un problema si se respteta o no a los musicos, es un problema que se le ha perdido el respeto a la música y eso hay que destacarlo.

Gunilla Alvarez
10 de Mayo, 2011

Bien escrito y bien pensado querido Aquiles!! Libraste por varios! Tus reflexiones son una bendición como en este caso: Gracias!

Ruben
10 de Mayo, 2011

Muy bueno. Como todos nuestros problemas, queda demostrado una vez más que son de origen cultural y educativo; el día que eso cambie sin proselitismos burdos y atrasados en las aulas y los hogares veremos algún resultado. Todo es un rollo cultural en Venezuela, todo! Gracias amigo Aquiles por estas duras pero claras reflexiones, no digo más.

Miguel Melipín
11 de Mayo, 2011

Situación similar que se da cuando acudes a un concierto y mientras el artista canta todos empiezan a darle con las palmas. Por favor!! o escuchamos sus palmas o al cantante!

Mariana Espinoza
11 de Mayo, 2011

Un articulo necesario y que da gusto leer y compartir. Un afectuoso saludo.

Roberto Amarista
19 de Mayo, 2011

Aquiles, gusto en saludarte. estoy totalmente de acuerdo contigo pero la cosa no es solo la escucha musical sino la escucha como tal. La sociedad no se escucha, la familia no se escucha, en los empleos no nos escuchamos. Yo escucho una entrevista y me como las uñas de la desesperación cuando preguntan una cosa y responden otra y si le responden correctamente; en entrevistador pregunta algo que nada tiene que ver con la respuesta. Esto se agrava cuando dices algo que no esta alineado con tu interlocutor; la descalificacion no se hace esperar; en vez de aceptar el punto de vista del otro aunque no se comparta. Me alegra que personas publicas y lideres positivos como tu, estén llamando la atención sobre este tema que es de muchísima importancia. @robertoamarista

Ronald García
9 de Junio, 2011

Bravo Maestro

rommell garcia
20 de Julio, 2012

Estoy muy de acuerdo con lo que plantea Aquiles, con quien he tenido la suerte de andar por las calles de Nueva York, bajo las temperaturas mas calidas hasta las muy gelidas, disfrutando de las oportunidades culturales que brinda esa maravillosa ciudad. Ademas he sido testigo de sus logros musicales, en cada uno de los lugares donde ha confrontado su musica.Realmente al igual que muchos de los amigos que siempre nos acercabamos a ver sus presentaciones, me sentia muy orgulloso de el, por dejar muy en alto el nombre de nuestro pais. Para aportar mi granito de arena a la idea que desarrollo Aquiles en su ensayo, me remito a lo que me dijo en una oportunidad que tuve la suerte de cruzar un par de palabras con Pat Metheny cuando me acerque a saludarlo, despues de haber terminado una presentacion en la Universidad de Long Island, en Northshore, Long Island, NY. En esta pequena conversacion le pregunte:”Que es lo que mas te molesta de una audiencia que asiste a un show tuyo”. La verdad es que me contesto que no soportaba cuando la gente comenzaba a salirse del teatro o locacion, donde estaba tocando, antes de terminar su presentacion, como sucedio esa noche. Por eso, el prefeferia hacer mas giras por Europa y Japon, que por Estados Unidos.

Francisco Juarez
16 de Octubre, 2013

Querido Aquiles, aprovecho para felicitarte por los artículos que escribes y mandarte saludos desde Argentina. Los estudios particulares cursados en Berklee me han marcado mucho. Gracias por tus palabras y música siempre. Abrazo!

Francisco

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