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Efectos psicológicos del contacto no sexual, por Jeremy Dean

Psicólogos han investigado sobre cómo un simple toque (no sexual) puede incrementar el consentimiento, ayudar el comportamiento, atracción, y señales de poder

Por Jeremy Dean | 5 de Mayo, 2011

Psicólogos han investigado sobre cómo un simple toque (no sexual) puede incrementar el consentimiento, ayudar el comportamiento, la atracción, y enviar señales de poder.

Para andar por el mundo, principalmente confiamos en nuestros ojos y oídos. El tacto es un sentido que es olvidado a menudo.

Pero el tacto también es vital para la manera en que entendemos y experimentamos el mundo. Incluso el toque más ligero en nuestro brazo puede influenciar lo que pensamos. Para probarlo, aquí hay 10 efectos psicológicos que muestran cuan poderoso puede ser el contacto no sexual.

1. Tocar por dinero

Tocar a alguien por el tiempo adecuado puede animar a la otra persona a devolver un objeto perdido. En un experimento, investigadores dejaron objetos en cabinas telefónicas y los usuarios que fueron tocados, al verlos los devolvieron (Kleinke, 1977). La acción no fue más que un ligero toque en el brazo. Además, la gente hace más que eso, las personas dan mayores propinas a mesoneras y mesoneros cuando estos las tocan durante el servicio (Crusco & Wetzel, 1984).

2. Tocar para conseguir ayuda

La gente también está más dispuesta a proveer ayuda al recibir contacto. En un estudio, desconocidos que fueron tocados ligeramente en el brazo estaban más dispuestos a ayudar a un investigador a recoger las cosas que se le habían caído (Gueguen, 2003). El porcentaje de gente que ayudó subió de un 63% a un 90%.

3. Toque para el consentimiento

El poder de un ligero toque en la parte superior del brazo por lo general extiende el consentimiento. En un estudio por Willis and Hamm (1980), se les pidió a los participantes que hicieran una petición. Solo el 55% del grupo que no fue tocado aceptó, mientras que el que fue tocado en la parte superior del brazo aceptó en un 81%. Un segundo estudio pidió a la gente llenar un cuestionario. El mismo toque incrementó la participación de un 40% a un 70%.

4. Toque doble para más consentimiento

Puedes incrementar el consentimiento con una segunda palmada ligera en el brazo. Vaidis y Halimi Falkowicz (2008) intentaron esto cuando le pidieron a personas en la calle que completaran un cuestionario. Aquellos que fueron tocados dos veces dieron su consentimiento para llenarlo más dócilmente que aquellos que sólo fueron tocados una vez. Los efectos fueron mayores cuando los hombres eran tocados por una mujer.

5. ¡ Tocar para pelear!

Sin embargo, la aceptabilidad del toque, especialmente entre hombres, depende mucho de la cultura. Cuando Dolinski (2010) llevó a cabo un experimento de consentimiento en Polonia, obtuvo diferentes resultados entre hombres y mujeres. En Polonia algunos de los hombres que tocó el experimentador reaccionaron mal. Esto parece estar relacionado con un nivel de homofobia más alto. Las mujeres, por el contrario, siguieron reaccionando de manera positiva al contacto.

6. Toca y vende tu carro

Al contrario de Polonia, Francia tiene una cultura de contacto y un toque entre dos hombres es aceptable. Investigadores franceses Erceau y Gueguen (2007) aproximaron hombres al azar a una venta de carros usados. La mitad fueron tocados ligeramente en el brazo por un segundo, la otra mitad no. Después, aquellos que habían sido tocados calificaron a los vendedores como más sinceros, amistosos, honestos, agradables y simpáticos. Lo que no está mal para un toque de un segundo. Podemos asumir con seguridad que los resultados hubiesen sido diferentes en Polonia.

7. Tocar para obtener una cita

No te sorprenderás al escuchar que los hombres mostraron más interés por una mujer que los había tocado ligeramente. Pero aquí está la investigación de todas formas: Gueguen (2010) encontró que los hombres fácilmente malinterpretaban un toque no sexual en el brazo como una muestra de interés sexual. Puede ser más sorprendente saber que las mujeres también respondieron bien a un ligero toque cuando un hombre en la calle les pidió sus números telefónicos (Gueguen, 2007). Esto puede deberse a que las mujeres asocian un toque de 1 o dos segundos con mayor dominación. (Hay que tener en mente, sin embargo, que esta investigación también fue hecha en Francia).

8. Toque de poder

El tacto comunica algo vital sobre el poder en las relaciones. Henley (1973) observó gente en ciudades grandes cuando iban a su trabajo. Los que tendían a tocar a los otros (comparados con los que recibían el toque) tenían usualmente un estatus más alto. Generalmente consideramos que las personas que tocan a las otras tienen más poder en la sociedad (Summerhayes & Suchner, 1978).

9. Tocar para comunicarte

El tacto viene en muchas formas distintas y puede comunicar una variedad de emociones diferentes. Un sorprendente estudio demostró cuanto puede ser comunicado a través de un toque (Hertenstein, 2006). Usando solamente un toque en el antebrazo, los participantes trataron de comunicar 12 emociones separadas a otra persona. El receptor, a pesar de no ser capaz de ver al otro, fue bastante preciso para reconocer emociones de rabia, miedo, disgusto, amor, gratitud y simpatía. El rango de exactitud fue de un 48% a un 83%. Para ponerlo en contexto, es lo mismo que podemos descifrar del rostro de una persona.

10. Un masaje para las matemáticas

¡Si eso es lo que puedes hacer con un toque, imagínate lo que puedes hacer con un masaje! Un estudio ha encontrado que ellos pueden animar tus habilidades matemáticas (Field, 1996). Comparándolos con un grupo de control, los participantes que recibieron majases dos veces a la semana por cinco semanas no sólo estaban más relajados sino también se desempeñaron mejor en exámenes de matemáticas. Una vez más, somos testigos del increíble poder del tacto.

Responsabilidad aburrida

Todos esos estudios recaen en que el toque sea apropiado. Ser tocado puede tener diferentes significados dependiendo de la situación, cultura, y género. Generalmente el toque al que se refieren los estudios ocurre en la parte superior del brazo, el lugar más seguro para tocar a alguien que no conoces.

También, investigaciones han identificado una pequeña proporción de gente, tanto hombres como mujeres, que no les gusta ser tocados para nada en sus interacciones sociales diarias. Estas personas no suelen responder positivamente en ninguna de las situaciones anteriores.

Jeremy Dean  es sicólogo y autor y editor del blog Psyblog.

Comentarios (2)

maria luisa fuentes
5 de Mayo, 2011

Sumamente interesantes estas investigaciones y datos a tener en cuenta en nuestra interacción social y professional; soy psicólogo y por tanto me interesan mucho este tipo de hallazgos.

Carmen Gil
5 de Mayo, 2011

De acuerdo con la psicologo Fuentes, soy docente y como tal vivo en un constante contacto con diversas personas tanto en profesional como en lo social y conocer estos resultados de estos estudios para usarlos cuando necesitamos resolver problemas del entorno y/o tambien para evitar confusiones. y estos eventos son interesante conocerlos.

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