Actualidad

Real Madrid-Barcelona. Round 3: Elogio a Messi. Apuntes para una épica, por Willy McKey

"Y el Madrid se descubre lusodependiente. Pepedependiente. CRdependiente. La última maroma: diagnosticar la Moudependencia."

Por Willy McKey | 28 de Abril, 2011
7

“Se acabó la farsa: gano el Barça”
Tweet de Juan Villoro

1. El asunto de la perspectiva. Una de las quejas más frecuentes de los aficionados merengues es que el Barcelona es un club messidependiente. “Messi que un club”, suscriben mofándose de un eslogan (més que un club, más que un club) que abarca mucho más que las copas ganadas y las ventas de camisetas. “Messías”, sustantiva mi compañero de columna y yo sonrío y sigo leyendo.

¿Qué es Messi? Vale creer que, más que un delantero, es la evolución humana. Incluso la honrilla argentina, el antídoto a Maradona. Messi es una alegoría, un resumen, un superhombre que deja atrás al pensado por Nietzsche en cada regate.

Una aclaratoria: ese superhombre de Nietzche no es Pepe: Pepe es la bestia, el anticristo. En el ánimo merengue la expulsión de Pepe cambió todo. Tanto que la anulación de CR durante los sesenta minutos que estuvo Pepe en la cancha se esfumaron. Puf. Sólo importó la desaparición de un elemento para que todo se viniera abajo. Puestos en esto, ¿quiénes son los dependientes?

2. El asunto del espíritu. Messi nació en 1987, en Rosario. Allá jugaba en el Newell’s Old Boys y padecía una enfermedad hormonal que requería un tratamiento cuyos costos sumaban 900 US$ al mes. El F. C. Barcelona se compromete a pagar el tratamiento y lo entrena en La Masía. Crece (poco… pero acá se valen las metáforas) y alcanza los 16 años. Es convocado por primera vez en diciembre de 2003 en un juego contra el F.C. Porto, entrenado por el gran José Mourinho. Se mantuvo en la banca. El héroe adolescente en formación, vuelto potencia, posibilidad, destino… Mou, por su parte, se convirtió en la leyenda capaz de llevar a ese F.C. Porto a ser Campeón UEFA (2003) y Campeón de Champions League (2004), apostándoselo todo a sí mismo.

El Barça es una maquinaria muy bien aceitada y dada al asunto a largo plazo. Messi es producto de esa maquinaria. Pero también lo son Valdés, Puyol, Piqué, Busquets, Xavi, Iniesta, Pedro… y Guardiola. Por éstas y otras razones, decir que los triunfos de este sistema se deben a tener el logo de UNICEF en la camiseta es, por decir lo menos, un acto desesperado: una asfixia…

3. El asunto del pez globo. Los peces mueren por la boca. Minutos después de la derrota, Mourinho dice. Se infla, pero ya no pincha a la ballena desde dentro: hinca sus espinas a todos los merengues de raigambre, quienes saben que el Real Madrid es capaz de golear sin tacha si se lo propone. Lo peor es que los convence. Renuncian. No hay vuelta atrás, dicen. Estamos perdidos, dicen. Hasta Valdano, dicen. Esta vez no vale ninguno de los argumentos de la última victoria blanca (mayor cantidad de ocasiones de gol, defensa cerrada por los laterales, tiros al arco). Dicen de todo, menos fútbol: UEFA, dicen… el árbitro, dicen… desaparecen penaltis del pasado, goles anulados y la grama se esconde de nuevo.

Y el Madrid se descubre lusodependiente. Pepedependiente. CRdependiente. La última maroma: diagnosticar la Moudependencia. Recuerda que le funcionó con el Porto. Así que se infla.

4. El asunto de la épica. Escribir desde la victoria es complicado, tal como lo afirmó Rodrigo Blanco Calderón con la Copa del Rey en las manos. Cuando eso pasa, lo mejor es ponerse occidental: la Historia y la Fe sostienen a casi todas las épicas.

Los dos goles de Messi son una alegoría: un símbolo, un grabado de Doré, un guerrero de Troya que ante las faltas vuelve al balón. El silencio de CR es un duelo: un síntoma, un esperpento de Goya, Aquiles esperando por los dioses. Elogiar a Héctor siempre será elogiar a Troya… ¡Tot el camp és un clam!

***

Lea también: Barça-Real Madrid, 3er round: Historia de una (del) Farsa, por Rodrigo Blanco Calderón

Willy McKey  Poeta, escritor y editor. Puedes leer más textos de Willy McKey en Prodavinci aquí y seguirlo en twitter en @willymckey y visitar su web personal.

Comentarios (7)

Al
29 de Abril, 2011

Glorioso querido mío, conmovido hasta las lágrimas jejejee

Alfredo Madrid
29 de Abril, 2011

De yo haber sabido en el pasado todo esto que pasa en la actualidad con Messi, hubiese donado mi cupo cadivi para pagar el bendito tratamiento que pago el Barcelona, así quizás no estaría en el Barcelona, o por lo menos no tuviera esa formación que tiene ahora

Alberto Sáez
29 de Abril, 2011

Los grandes artistas y pensadores del mundo alegaban que la inspiración y el talento sólo eran un pequeño porcentaje de la consecuencia de un trabajo, que la disciplina, la organizacion, constancia y empeño eran las verdaderas herramientas. No lo invento yo, lo decía Picasso, Bolivar, Chaplin, entre muchos otros. Una estrategia en el fútbol, le guste a unos y a otros no, funciona igual. Mucho dicen de Pepe y su “caza de brujas” contra Messi, que no soportan ver a un equipo tan estratega y jugando prácticamente al Catenaccio. Los jugadores son soldados que cubren su cuota. Al contrario del Madrid, el Barsa, juega con su tiki-taka de siempre y se ponen en evidencia que si en ese pequeño porcentaje de talento (Messi) que regaló dos diamantes africanos (llenos de controversia) esos dos goles NUNCA hubiesen llegado. Admiro el juego del Barca, pero hay cosas son injustificables.

Irene de Santos
29 de Abril, 2011

Estimado Sr. McKay: infórmese mejor. Sucede que Pedro no es de la cantera del Barcelona. Fue una compra excelente, pero él jugaba en Tenerife y aprendió a jugar fútbol en la isla, no en Cataluña. El que sí es tremendo canterano es Afelay, a quien usted no menciona y que creo que le hizo el pase a Messi para el primer gol. El muchacho juega muy bien. El partido fue malo. El Madrid entregó la primera media hora jugando a algo, no se a qué, pero se animaron algo los últimos quince minutos. En el segundo tiempo hubo algo más de fútbol, gracias a Dios. El Barcelona jugó mejor que el Madrid, eso es evidente. Sin embargo, todos sabemos que si no hubieran expulsado a Pepe, el resultado hubiera sido otro: quizás empate a cero o victoria de alguno de los dos por un gol de diferencia. Y a las pruebas me remito: los goles no llegaron hasta que Pepe salió y el Madrid se quedó con diez hombres.

Saludos

ramón elías
30 de Abril, 2011

Aposté y apuesto siempre al Barcelona, desde los tiempos de Ronaldiño. Eso es bueno para la salud, ganar. A veces también se pierde. Como dice la canción: Hay que saber perder. Ah, el caso Messi… se perfila como uno de los mejores del mundo. Que Dios lo proteja y le dé larga vida.

@manuhel
30 de Abril, 2011

Los madridistas están desesperados, critican todo lo que critica Mou, y en su desesperación se contradicen, se ofuscan, se ponen agresivos y no justifican que se penalice la agresión, por el contrario, se convierten en víctimas (cuando toda la vida han sido victimarios), y señalan a otros de manipular, de manejos de poder, de conspiraciones… Es como si llamaran golpistas a todo el mundo, y reniegan que los primeros golpistas son ellos; cambiándole el nombre a la historia, como si con ello pudieran cambiar la historia en sí.

Un paisano que desde hace un buen tiempo vive criticando por Twitter de manera bastante incisiva y frontal a nuestro DT César Farías, por su manera tan defensiva de jugar (al pelotazo); ahora se encuentra defendiendo –con la pasión que le caracteriza– los esquemas defensivos de Mou. Cuando se le hizo la analogía, en medio de su crisis de obstinación, respondió: “es que la Vinotinto tiene un estilo, el Madrid no…”

Cosas vereis!!!

christian díaz yepes
30 de Abril, 2011

Mis estimados (y bastante) Rodrigo y Willy, Ante todo los felicito, pues me parece intrépido escribir sendos artículos sobre un partido que apenas va por la mitad (Por favor, téngase esto MUY presente). Sin embargo, los que sabemos algo de fútbol y algo más de historia, conocemos muy bien que la rivalidad Barca/Madrid es algo que va mucho más allá de un único partido de 180 minutos o de todos los siglos de rivalidad catalano-castellana. En ese asunto, yo prefiero no meterme, pues cada quien que se saque los piojos en su propia jaula. No he de mentir: Soy madrilista y espero seguirlo siendo. Particularmente en esta última década he afianzado aún más mi lealtad merengue en gran parte por muchas de las razones esgrimidas por el caballero Blanco (y que por favor se note que lo de CABALLERO lo quise subrayar, pero este formato no me lo permitió). Willy, preguntas quién es Mourinho (y simpático que pregunte tantas cosas… como lo hizo Mou). Yo te digo lo que se puede decir por la evidencia: Es el DT del Real Madrid. Pero además fue el del Porto y el del Chelsea, del Inter y de paso es aquel mismo traduttore-tradittore que se inició desde las entrañas de la bestia, por lo cual la conoce muy bien. No me voy a detener en relatar su palmarés, pues es harto conocido y quizá ni siquiera haya suficiente espacio en esta página para reseñarlo. Me contento con referir esos dos detalles: es uno que se ha iniciado en el FC Barcelona y una vez echado de allí ha campeado por toda Europa coleccionando cuanta presea se le ha antojado, entre las cuales vale la pena destacar la más reciente Copa de España, tan querida por los culés. José Mourinho ha hablado como uno que conoce bien al Barcelona y como uno que ha padecido bajo el peso de la ideologización del fútbol, la cual ha encontrado en ese “més-que-un-club”, el prototipo ideal desde el cual encajonar el resto de los equipos de la tierra. A esto es a lo que yo me opongo: a la ideologización de un juego, al manejo premeditado de una actividad que de base tendría que manifestar la libertad y la originalidad de toda obra humana. Quiero ver partidos donde jueguen equipos que tengan cada uno su identidad propia, con sus mañas y sus virtudes. Quiero que se premie al que MEJOR JUEGA y no que se busque favorecer o proteger al que mejor se preste para lograr los fines de nadie-sabe-quién, aunque todos lo sospechamos. En este sentido, comparto las preguntas de Mourinho. Y alabo que sea él justamente quien las señale no porque yo sea madrilista ni porque las hizo al calor de la vergüenza deportiva de la cual 400 millones de espectadores fuimos testigos el miércoles cuando nos disponíamos a ver lo que ha debido ser el mejor partido del mundo. Adhiero a sus cuestionamientos porque la mirada del hombre que vi expulsado del banquillo (nunca sabremos exactamente si con justicia o no, pues la distorsión de los micrófonos en el campo da para todo, y esto estoy seguro que sí es más que intencional) no fue simplemente la mirada de un técnico expulsado, sino la de un hombre que se pregunta sobre muchos porqués. Era la mirada de un triunfador (subráyese esto también, porque lo es) que se ve obligado a ver ahora el cénit de su gloria literalmente desde fuera de la barrera, desde donde le vemos todos, y justamente desde allí hacerse tantas preguntas. Alabo el hecho de que al hacer públicos algunos de los cuestionamientos que le habrán venido en esos 32 minutos que bien pueden haberlo jalonado mucho más alto de lo que él mismo no se hubiera imaginado jamás, haya llegado incluso a cuestionar lo incuestionable: la UEFA, el “sistema”, la ideología de fondo… la farsa (y esto sin ninguna alusión particular, de verdad no quiero ofender a nadie). Que Maradonna o también otros lo hayan hecho antes y hasta con la FIFA, no me dice tanto. Son ellos ídolos destronados, de esos que sí respiran por la herida. El miércoles lo hizo uno que está en el cénit, uno que no tiene nada que perder, pues ya lo ha ganado todo y es a ese “todo” al que inquiere… He ahí el porqué de mi adhesión y mi alabanza. Es curioso que en unas sociedades en que se llega a cuestionar todo principio sólido, toda seguridad común, tal como la razón misma, los sistemas sociales y políticos, los valores familiares y nacionales, la propia fe y hasta el destino último, se le ceda tan fácilmente el poder de controlar un ámbito que representa tus ideales, tu sentimientos primeros, tus pasiones y desencantos, tu estilo de vida y hasta tu propia sombra, a un ente omnímodo que no sólo es el juez del bien y el mal dentro del campo, sino que patrocina un estilo, una ideología, que busca convertirla en común, universal, incuestionable. Esto es lo que comparto con Rodrigo, más allá de mi pasón merengue, y lo que comparto también con José Mourinho, a quien por muchas cosas, pero sobre todo por esto último, también a mí me simpatiza reconocerlo, como “The Special One”.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.