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El sistema inmune psicológico, por Jeremy Dean

El sistema inmune psicológico es el que nos ayuda a superar el mal humor mucho antes de lo que predecimos

Por Jeremy Dean | 13 de Abril, 2011

Una de las cosas más increíbles sobre la mente humana es la resistencia. Afrentémoslo, la vida puede ser muy depresiva a veces y, sin embargo, la gente generalmente sigue adelante como siempre, incluso con una sonrisa en la cara.

¿Cómo parece un día que el mundo se va a acabar y al siguiente hay esperanza?  ¿Cómo nuestros malos humores se levantan inesperadamente, como un ladrillo al que le salen alas y desaparece en el cielo azul?

La razón es que tenemos un arma secreta contra el mal humor: un sistema inmune psicológico. Cuando experimentamos eventos que nos envían a una caída emocional, él nos protege de la peor parte.

La diferencia entre nuestros sistemas inmunológicos físicos y psicológicos es que sabemos todo sobre los físicos. Cuando tenemos un resfriado, podemos ver y sentir nuestros sistemas de defensas corporales activarse. Esto no ocurre con el sistema inmune psicológico. Extrañamente no parecemos notar que trabaja para reducir nuestras emociones negativas, nuestra arma secreta es un secreto para nosotros mismos.

¿Qué tan mal te hace sentir el rechazo?

Daniel T. Gilbert de la Universidad de Harvard y sus colegas exploraron este sorprendente fenómeno en una serie de estudios psicológicos sociales clásicos (Gilbert, 1998). Los investigadores crearon una situación con la que la mayoría de nosotros es familiar: ir a una entrevista de trabajo y ser rechazado.

Primero hicieron creer a los participantes que iban a una entrevista de trabajo pero, de antemano, entre un montón de preguntas irrelevantes, les preguntaron cómo se sentirían si no lo obtuvieran. Claro, no había ningún trabajo que obtener y como estaba previsto les dijeron que no lo habían obtenido, luego, les preguntaron de nuevo, sutilmente, cómo se sentían.

Gilbert y sus colegas estaban interesados en probar cuál era la diferencia entre la predicción que hacía la gente de sus sentimientos y cómo se sentía en realidad. En otras palabras: si la gente entendía que poseía un sistema inmune psicológico y que este hacía lo mejor para mejorar sus estados emocionales después del rechazo.

También había un pequeño giro en la historia: a la mitad de los participantes les dijeron que estaban siendo evaluados para el trabajo por una persona y a la otra mitad les dijeron que estaban siendo evaluados por tres personas. Esto significaba que para la mitad evaluada por una persona era más fácil racionalizar el rechazo partiendo de que la decisión de esa única persona tenía que ver más con preferencias individuales que con ellos. Ser rechazado por tres personas es más duro para el candidato.

No es tan malo como crees

Aquí está lo que el experimento encontró. Las personas predijeron que si eran rechazados se sentirían 2 puntos menos en la escala del 1 al 10 comparado con su humor cuando empezaron el experimento. Inmediatamente después del rechazo aquellos que podían racionalizar el rechazo sólo se sintieron 0.4 puntos peor en la escala, no 2 puntos peor. Y después de 10 minutos se sentían tan felices como cuando empezaron el experimento. El sistema inmunológico había hecho su trabajo y las predicciones de la gente estaban lejos de lo cierto.

Las noticias no eran tan buenas para los participantes que  dificultaban racionalizar su condición, pero tampoco era tan mala como ellos esperaban. Su humor no bajó 2 puntos en la escala del 1 al 10, experimentaron una caída inmediata de 0,68 y de 1,25 puntos pasados los diez minutos, una vez que el rechazo había calado realmente. La  presión fue mucho más grande para el sistema inmune psicológico en esta condición y no le fue tan bien.

Igual, ninguno de los grupos se sintió tan mal como creían. Y este patrón se repite otra vez y otra vez en otros estudios psicológicos. Cuando somos golpeados por uno de los frecuentes golpes de la vida en una zona sensible, el sistema inmune psicológico empieza a trabajar, racionalizando lo sucedido y, con el tiempo, deja de doler.

En el mismo artículo Gilbert y sus colegas reportan estudios sobre gente que fue dejada por sus parejas, les dijeron que sus personalidades eran deficientes y que su desempeño académico era malo. El patrón se repetía: la gente creía que iba a estar mal, pero generalmente no lo estaba tanto como esperaban, y se recuperaban más rápido de lo previsto.

El inconsciente piadoso

El hecho de no notar nuestro sistema inmune psicológico es probable la única razón por la que funciona. Después de todo, para sentirnos mejor debemos olvidar convenientemente factores importantes, como cuánto queríamos el trabajo que no obtuvimos, cuánto amábamos a la persona que nos dejó o si estábamos disfrutando el helado que se nos acaba de caer.

Pero la buena noticia es que cuando la vida nos sopla con sus vientos más crueles, nuestro inconsciente está trabajando para darle la vuelta. Por eso la vida no nos resulta tan mala como pensamos. Pronto la mayoría de nosotros estamos en nuestro camino feliz. Todo gracias al piadoso pero protector trabajo del sistema inmune psicológico.

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Jeremy Dean es autor de Psyblog.

Jeremy Dean  es sicólogo y autor y editor del blog Psyblog.

Comentarios (1)

Zobeida Ortega
19 de Abril, 2011

Bueno, gracias a Dios que estamos dotados de ese sistema de defensa. Hoy en día la constante es el cambio y por eso tener una mayor capacidad de adaptación y tolerancia es saludable.

Con tal no nos vallamos al extremo de la insensibilidad todo estará bien.

Zobeida Ortega

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