Artes

La Sirena de Cumaná: María Rodríguez, por Aquiles Báez

"Cuando ella canta, vibra todo el oriente venezolano y se prende de alegría. Pocas veces me he emocionado tanto como cuando escucho el canto de esta doña, señora del estribillo, la reina del folklore de Cumaná: María Rodríguez."

Por Aquiles Báez | 30 de marzo, 2011

La música del oriente venezolano es una de esas joyas bien guardadas que tiene nuestro folklore. De raíz andaluza con reminiscencias de la cultura árabe, así como la de los indios Caribes y de algún negrito que de seguro se cruzó por esas costas, la música oriental venezolana tiene una personalidad tan profunda y tan inmensa como sus playas, y tanto sabor como el más delicioso de los sancochos de pescado. En ese mar de sueños, en Cumaná, tenemos a esta gloria desconocida por muchos, la sirena o la voz de Cumaná. Ella es expresión viva de una cultura que no se deja morir y, a pesar de la penetración cultural, sigue plantada y firme, porque las expresiones populares son muestras de autenticidad. Es esa autenticidad lo que demuestra que la identidad no es un elemento superfluo y que tiene una vida inmensa.

Una cayena en el pelo, los labios rojos llenos de pasión como la sangre, falda de flores, sonrisa destellante y una voz que acaricia. Cuando ella canta, vibra todo el oriente venezolano y se prende de alegría. Pocas veces me he emocionado tanto como cuando escucho el canto de esta doña, señora del estribillo, la reina del folklore de Cumaná: María Rodríguez.

La Música Oriental

Me involucré con la música oriental a través de mis amigos Estelio Padilla, Héctor Araguainamo y mi hermano Alfonso Moreno. Gracias a ellos me convertí en un conocedor de música oriental sin vivir en Cumaná. Soy un enamorado de esta música. Cada vez que venían a Caracas cantantes orientales, como esa otra gloria de Cumaná llamada Hernán Marín o la misma María, yo los acompañaba. María decía que los músicos que tocaran con ella tenían que ser orientales a menos que sea er gordito (es decir: yo). Como buena oriental, nunca me ha llamado de otra forma que no sea: “er gordito”.

Me fascina la música oriental. Pienso en lo bonito que es su fraseo desbordado del compás, en esa dinámica que su música tiene para pasar desde lo profundo y emocional de un polo hasta el sabor y viaje creativo de un estribillo o una guacharaca.

María Rodríguez de Cumaná

Sin duda, muchos de nuestros lectores no conocen a María. Pero para la cultura del oriente venezolano ella es una diosa, para los músicos criollos es un ícono y para la gente del pueblo es la voz de Cumaná. Se las tuvo que arreglar haciendo brujería y otras cosas pecaminosas para criar a sus siete hijos, hasta que empezó a trabajar como parte del personal de limpieza de la Universidad de Oriente a la vez que cantaba en el conjunto de su tío “El Chiguao”, uno de los músicos orientales que más han influenciado este estilo musical. El poeta Armas Alfonzo, quien fue director de cultura de la Universidad de Oriente durante los años sesenta, le preguntó a María sobre quién podía coordinar la comparsa de la universidad, dar clases de danzas tradicionales del oriente y enseñar a los niños de las comunidades cumanesas todas las diversiones y formas musicales orientales. María respondió: “Yo misma soy”, y así empezó María a realizar una hermosa labor de preservación y rescate de las tradiciones, surgiendo como una figura emblemática de la música y el baile de los géneros orientales venezolanos. En el año 1994 fue declarada patrimonio viviente del estado Sucre.

Encuentros

Mi primer encuentro con María ocurrió hace unos cuantos años. Me encontraba en Puerto La Cruz con el conjunto de aguinaldos de Esperanza Márquez, en uno de esos festivales donde uno tocaba en una suerte de tráiler al aire libre. Me emocioné cuando supe que María también iba a cantar ahí. En esa época había estado fascinado por las canciones donde se defiende de cualquier brujería con “La oración del tabaco”; por “La fulía de Oriente”, que en su voz es como si viviera en carne viva el sufrimiento de Jesús en la cruz; por la jota cumanesa que aún hoy me impresiona con su ritmo tan sofisticado; o “La fiesta de los santos” donde en medio de un estribillo se desata una tremenda rumba celestial. Tenía una gran expectativa por este encuentro con la reina del folklore de Cumaná. Pero María no sólo es una reina de la música sino también, dicho en criollo, de la “jodedera”. Realmente tiene unas ocurrencias que son únicas, de manera que mi primer encuentro con ella fue totalmente desconcertante. Lo cierto es que me le presenté y María lo primero que me dijo delante de todos fue: “Este gordito sí que está bello” y, acto seguido, me pellizcó los cachetes. Luego seguimos conversando y cuando llegó mi turno de tocar, mientras subía la escalera para dirigirme al escenario, María, sin ningún rubor, tocó mis partes íntimas diciéndome: “Gordito, ¿qué es lo que tú tienes ahí?”. Me puse rojo como un tomate y salí a mi concierto entre el desconcierto, la pena y la vergüenza porque todo el mundo estaba muerto de risa por lo que hizo la doña. Reconozco que mi primera reacción fue pensar algo como: “¿Qué le pasa a esta vieja loca?”, pero después de esa molestia inicial quedé enamorado de su encanto y simpatía. Ese día entendí ese sentido del humor tan oriental.

Anécdotas

Gracias a esa forma de ser tan especial, María posee mil anécdotas. En Cumaná hay un teatro llamado “María Rodríguez”. Es su teatro y ella se siente la dueña de la casa. Uno de esos cuentos fabulosos es que había un concierto de una cantante de jazz que venía de Caracas. Como ella conocía al percusionista, se subió a la tarima en pleno concierto, fue hacia a la percusión y le dijo a su amigo: “Esta vaina está muy fastidiosa, así es que me voy a salir y te espero afuera donde están los roncitos”.

Un día estaba ensayando con María y de repente me dijo: “Gordito, rebuchéamelo”. Yo dije: “¿Qué?”, y ella repitió “Que lo rebuchees”. Para mí era como si me hablaran en chino. De repente ella empezó a menearse de una forma que me dio un ataque incontenible de risa. Lo que ella quería era que tocara la guitarra de esa forma particular como se hace en el Estribillo. Luego me dijo: “¿Tú no sabes lo que es rebuchear?”, y volvió a moverse. Esta vez nos dio un ataque de risa a todos los presentes.

Otra señora de la canción venezolana, Lilia Vera, me contó que hace un par de años se corrió el rumor que María había fallecido. Lilia empezó a preguntar y nadie sabía nada, por lo que decidió lanzarse a hacer una llamada a Cumaná a la casa de María. Una señora atendió el teléfono y Lilia preguntó muy discretamente sobre la salud de María. De repente, esta señora pegó un grito diciendo: “María, acá esta una señora que dice que es Lilia Vera con una preguntadera, debe ser que te mataron otra vez”.

En otra ocasión, estaba conversando con ella y me contó preocupada que quizás iba a tener que mudarse. Le pregunté por qué y me contestó: “Es que le monté una brujería a un vecino que era muy fastidioso y el hombre se murió. Todo el mundo me está echando la culpa de esa vaina. Yo le quería echar una vainita, pero no matarlo…”, hizo una pausa y luego comentó: “¿Será que me salió demasiado bueno el trabajito?”.

A pesar de esa simpatía oriental, María ha tenido una vida de película al punto que el director John Dickinson hizo su largometraje Entre Golpes y Boleros, protagonizado por María Alejandra Martín e inspirado en su vida.

Estribillo

María es un personaje —más que auténtico— emblemático de nuestras raíces culturales. Para mí es comparable con una Violeta Parra, de Chile, con una Chabuca Granda, de Perú, o con una Chavela Vargas, de México. Todas íconos innegables de una identidad cultural inspirada en la tradición. Me es difícil comprender cómo no forma parte del día a día de los venezolanos. A veces siento que ese tipo de faltas ha hecho que las fuentes de nuestras verdaderas raíces sean consideradas como bichos raros, al punto que mucha gente de nuestro territorio las desconoce.

Personalmente, considero que María es una gloria nacional, una flor que tiñe de amor a la cultura del oriente venezolano. No soy un chauvinista, de hecho creo que soy muy abierto culturalmente. La cultura es producto de muchos intercambios, es dinámica y está en constante transformación. Pero también creo que hay que dar una mirada hacia dentro y valorar las hermosas cosas que tenemos. Existe un rechazo hacia nuestra música y muchas veces es ocasionado por el desconocimiento. Nos quedamos en la superficie, en vez de buscar en la profundidad de eso tan nuestro como la arepa y la empanada de cazón.

La última vez que vi a María fue en octubre del año pasado. Ella fue a cantar con un grupo de Cumaná al Centro de la Diversidad Cultural, en Los Rosales. Tenía muchos años que no la veía. Mis ojos brillaron de emoción y me conmoví al ver cómo sus ojos también se iluminaron. Ahí María me dedicó una vez más su sonrisa, su humor y su cariño. A sus 86 años ha llevado toda una vida llena de pasión oriental. A pesar de haber sufrido dos accidentes cerebrovasculares, aún mantiene su alegría y su magia. A María la llevo en el corazón, como a muchas cosas que amo de la cultura venezolana.

María Rodríguez, la sirena de Cumaná, tu voz, tu calidez y tu presencia siempre estarán entre mis recuerdos más bonitos.

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Aquiles Báez 

Comentarios (24)

Carolina De Abreu
30 de marzo, 2011

Me gustan tus artículos. Sabes transmitir tus sentimientos en lo que escribes. Ojalá hayan muchas Marías Rodríguez en este país para que nuestra bella, bellísima música no se pierda en el tiempo.

Miguel Angel Bosch
31 de marzo, 2011

Aquiles, Maria es y será la voz única de Sucre, es un hada que siembra su tierra y el país, con acordes del cielo, no existen segundas partes para estos cantadores excepcionales, MARIA RODRÍGUEZ CON MAYÚSCULA. mi sirena, y amada por siempre. Me encantó el artículo…. gracias, gracias hermano

mrdcultural
31 de marzo, 2011

Excelente artículo !!!!! Aquíles nos gustaría verte por acá en Mérida, saludos!!!

María Eugenia
31 de marzo, 2011

me gustó escucharla y al maraquero también, esta gente tiene más vigor, más espíritu que muchos jóvenes que conozco; ¡a cantar polo!

Luis
31 de marzo, 2011

Esa jota cumanesa referida por Aquiles, es una belleza; yo, diría que muy criollamente española; y, con María, ni hablar.

Ana Isabel Dominguez
31 de marzo, 2011

Cómo se lee este artículo sin que ría el cuerpo y el alma, sin llenarse de emoción? Viva la música de nuestro país, viva la música oriental, viva María Rodríguez!

Huguette Contramaestre
31 de marzo, 2011

AKI… desde que era una pava de 19 años me pusieron a oir a María…desde Los dos titanes en Convenezuela hasta La Mariposa con Rafael Salazar y su combo de solistas de la música venezolana, no he parado de cantarla…las horas que pasé aprendiendo a tocar y cantar la jota de la que hablas con el cuatro y la guitarra: mientras los chamos de mi edad estaban divirtiéndose en las boites de ocasión, yo me sentaba junto con Hernan Marín en la casa de Oswaldo Lares a descubrir la “magia de la mano izquierda” que daba el cambio de joropo a estribillo… y era la cuatrera y guitarrera de Saúl en nuestras aventuras por la música oriental…entre otras…Y todo era por poder cantar las canciones de María!!!! Que tiempos aquellos!!!!Cuanto deseo que los muchachos conozcan como nosotros conocimos para que amen como nosotros amamos!!! Nada me separará del amor con que nos hemos nutrido todos los que nos metimos bajo la sombra del samán que es María…

Manuel Oráa
1 de abril, 2011

Excelente artículo, es muy bueno dar a conocer estos personajes que son los auténticos representantes del folclor en cada Estado o Región. María Rodriguez única, un verdadero Patrimonio Cultural no tan solo para los orietales sino para todos los venezolano.Tuve la oportunidad de conocerla hace varios años y doy gracias a Dios por ello,eso fue en uno de los famosos Encuentros de Estudiatinas Bolivarianas,programa del Ministerio de Educación que organizaba con la Zona Educativa del Estado Sucre y tenía como sede la ciudad de Cumaná. Alli María Rodriguez cantó para todas las delegaciones presentes explicando cada tema que interpretaba y lo mas maravilloso fue la clase magistral que nos dió de como se canta y baila el Joropo oriental… Salud y larga vida para ella.

Joeiffi Dugas
1 de abril, 2011

Alabada sea María y Dios nos la salve por siempre, grande es y enorme seguirá!! Voz, encanto, gracia y magia!!

Atilia Olavarrieta Albano
1 de abril, 2011

¡Un símbolo! larga vida con mucha salud. ¿Cuantas más tendremos en los rincones de Venezuela con tanta musicalidad?

ÁLVARO REYES
1 de abril, 2011

¡EXCELENTE ARTÍCULO Y MUY ORIGINAL! Recoge la esencia de lo que en realidad es esa Gran Dama de la Canción Oriental, como lo es Doña María Rodríguez.He tyenido el gusto de verla en persona actuando y cantando en eventos culturales muy bonitos en las afueras de la Iglesia Santa Inés de Cumaná. ¡¡¡Que Dios la colme de dicha y salud para seguirla disfrutando hasta que el mar se seque!!!…Salu2.

Beto Mirabal Zapata
1 de abril, 2011

Aquiles, y me perdonas el tuteo, logras en este artìculo, como en otros que he leìdo de tu autorìa , sumar a tu faceta de mùsico, la de historiador e investigador de nuestro rico, invalorable y descuidado (por mal tratado ) acervo musical. Le lecciòn, el ejemplo de MARÌA RODRÌGUEZ,es parte de nuestro devenir històrico-cultural. Me produjo alegrìa, risas, tristeza, leer tan maravilloso artìculo acerca de una mujer singular y excepcional. Ante una vida asì, ¿ que màs nos queda sino pedir a Dios que le dè larga vida y la mantenga siempre tan animosa? Gracias amigo y que a tì tambièn Dios te cuide y te proteja.

Hector Alonso López
2 de abril, 2011

Que maravilla de mujer María Rodriguez. Ella la Sirena de Cumaná es tan magnifica y nos llena tanto, a quienes, nacimos en Venezuela y tenemos muestro pedacito de corazón sucrense, que resulta estimulante y tan lleno de justicia leer ester excepcional escrito de Aquiles Baéz. Es una pintura escrita sobre una vida digna y de un talento tan poco común leer este escrito la hacen como ya lo es, inmortal.

Aquiles Baez
2 de abril, 2011

Gracias a todos los que se han comunicado por los diferentes medios, desde twitter, email, comentarios, facebook, llamadas telefónicas, etc. Hay que seguir escribiendo la historia contemporánea a partir de nuestros valores, de lo que somos . Tenemos personajes poco o nada conocidos que son parte vital de la cultura del Venezolano. No creo que hay que ser como Colón un descubridor, ya que no hay nada que descubrir, tan solo conocerlo. No podemos seguir desconociendo nuestro entorno, ya que hay que quererlo y admirarlo. María es solo una de tantos personajes fundamentales de nuestra identidad. Quiero agradecer la oportunidad que me ha hecho la gente de prodavinci de escribir sobre las cosas que amo y pienso. Siento que hay mucho que decir. A ustedes los lectores gracias por sus aportes porque lo nutren a uno y le dan idea para otros artículos. Una vez mas gracias por sus comentarios, estos lo llaman a uno a la reflexión, son un estimulo para seguir escribiendo.

Omar Acosta
2 de abril, 2011

Muy bien Aquiles!

Alejandro
3 de abril, 2011

Maestro!!!!, hermosa cronica sobre alguien quien es una gloria nacional. Gracias por sus escritos que nos nutren, iluminan y alimentan.Por favor no pare de escribir, espero ver otro articulo suyo pronto.

mamifunk
3 de abril, 2011

Aquiles, como siempre articulos excelentes en contenido, enseñanzas, historias, conocimiento de lo nuestro y sobre todo amor a nuestros valores y origenes, gracias por hacernos pasar momentos tan agradables. Tu siempre fan aqui y en Pekin. Mamifunk (Liz)

Aura Castillo
6 de abril, 2011

Nadie como tú para hacernos sentir amor y orgullo por lo nuestro. Gracias!

JMCarpintero
6 de abril, 2011

¡Guaooo! Cuanta emoción leer un articulo tan hermoso y tan lleno de buena voluntad, estimado Aquiles. Soy sucrense, cumanés por más señas, y he tenido el privilegio de conocer, escuchar y presentar a MARIA desde la radio casi a diario, y de verdad es una experiencia muy especial. Una mujer que nunca se ha despojado de su sencillez y humildad, de su humor popular que ha incluido en sus canciones, en sus bailes, en su música. Excepcional de verdad. como ella muchos otros artistas dueños de un enorme patrimonio cultural que habarán de legar a aquellas generaciones que sepan apreciar el enorme abanico de ritmos, sones y golpes propios de nuestro estado Sucre: Hernán Marín, Luis Márquez, Morocho Fuentes, Alfonso Moreno, Cruz Quinal, José Julián Villafranca, José Enis, Luis José Sánchez, Manuel Sanchez,Juan Silva, Pedro Hernández, Fracis Antón, entre tantos otros, lista larga y sabrosa. Los Cultores populares, anónimos poetas del galerón, de la jota, de la malagueña, del joropo, del merengue, del aguinaldo, de la sábana blanca, del punto y llanto, de la gaita sucrense, de las fulías; cantos y más cantos, hijos de un sólo folklore, consentidos de un solo pueblo. Esa es la Esencia de María, la cayena de Cumaná, como también le llamamos, cuya historia artistica se remonta a la comparsa de diversiones que adornaban las calles de la Cumaná de antaño en tiempos de pascua y de carnaval y de alli a la Radio Sucre en los programas de talento vivo, Un salto a la UDO y de alli al mundo entero que la conoce por que ha sido nuestra embajadora cultural por excelencia en muchos países de América más allá. Gracias por tan hermoso trabajo. Muy sentido, bien vivido…

Luis Angel Patiño
5 de octubre, 2011

Que hermoso fué ese artículo escrito por DON AQUILES BAEZ,referente a LA SIRENA DE CUMANA ,soy cumanes residenciado en Los Teques y nunca he perdido el contacto con mi pueblo, cada vez que hay algún evento referente a oriente voy a verlo donde sea.hace pocos dia fuí a La Estancia a ver “Cumanacoa toma a Caracas” que espectaculo tan hermozo.Saludos a todos los compatriotas amantes del folklore venezolano .

Gustavo Rodriguez Escobar
21 de septiembre, 2012

Mi querido amigo Aquiles, me conmovió tu artículo, gracias por el regalo.

Ing Orlando Campos
31 de julio, 2013

A mi apreciada Maria Rodriguez. Fui estudiante de la Universidad de Oriente en los años 70 y 80, me hiece novio de una bailarina de las danzas Turimiquire, alli conoci a las danzas Cumana, me trae recuerdos inborrables de mi paso por esas regiones de mi patria, me gradue de ingeniero en esa universidad, pero jamas podre olvidar y especialmente a Maria y al director de la danzas Turimiquire de ese entonces. Estoy ahora retirado suguiendo mi vida como academico pero me gustaria ver nuevamneta ese monumento viviente y tener la oportunidad de abrazar a Maria Rodriguez.

Ynés
2 de octubre, 2014

Gracias Sr. Aquiles hermosa crónica de nuestra María Rodríguez, ojalá algún periódico oriental publiqué tan certero artículo, como un homenaje póstumo.

Belkis Salazar Hdez.
2 de octubre, 2014

Excelente artículo. Tuve el privilegio de conocerla y verla bailar y cantar sabroso mas de una vez en las tardes culturales en el auditorio de la UDO Sucre cuando yo estudiaba en aquellos predios por los años 80. Era todo un personaje y muy carismática.Excelente artista nata de la cultura oriental. Que bueno que Ud. le rindió este homenaje donde la escribe con tanto sentimiento. Esperamos que el Oriente todo la perdure en su memoria. Adios María Rodriguez, Hasta Siempre.

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