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Viñetas del estallido, por Ibsen Martínez

Ibsen Martínez sobre el 27-F

Por Ibsen Martínez | 2 de Marzo, 2011
12

1.-

De las centenas de víctimas de aquel febrero en Caracas, no alcancé a ver ningún cadáver de cuerpo presente. Todos los muertos que ví estaban en cinta de video y fotografías.

En una de esas fotos un joven motociclista y el cadáver que lleva a cuestas tienen ambos el torso desnudo. El cadáver cuelga cabeza abajo, echado hacia atrás, como si hubiese estado sentado en hombros de su compañero de acrobacias al recibir un disparo en la cabeza. El motociclista conduce la máquina de poca cilindrada con una mano y con la otra aferra fuertemente las pantorrillas del cadáver, no vaya a deslizarse de cabeza al pavimento. En el rostro y la musculatura de brazos y torso se notan la tensión y el esfuerzo del motociclista que luce perplejo y acaso piensa que todavía puede hacer algo por su amigo llevándolo de ese modo a un hospital.

Todo ocurre en una explanada al pie de una favela, por la que, dando la espalda a la cámara, se dispersan guardias nacionales armados de fusiles y subametralladoras. Es claro que los militares milicos acaban de llegar. Relevan a una remisa y mal armada policía metropolitana y ponen en fuga a los habitantes que no han comenzado a subir el cerro y que, al ver llegar a los militares, dejan caer el fruto del saqueo y corren escalinatas arriba. El motociclista con el cadáver a cuestas mira a la cámara; los guardias nacionales pasan a su lado sin mirarlos, atentos al fuego esporádico del malandraje.

2.-

En el canal de televisión donde yo trabajaba con esribidor de culebrones, pasábamos revista al material de vídeo virgen que traían nuestros reporteros.

Lo más turbador de todas las escenas de saqueo era la euforia, la descomplicación, la risa.

3.-

Vinieron después las noches de toque de queda y toda la gente que yo frecuentaba por aquel entonces se dedicó a organizar veladas que duraban hasta el amanecer.

La gente se allanó a hacer de cada casa un reclusorio desde las seis de la tarde hasta el amanecer a cambio de canjear anécdotas y festejar sabrosamente las más entretenidas ocurrencias sobre “el estallido social”.

La fórmula “estalido social” brotó espontáneamente del almácigo de frases hechas regado por la clase política. La televisión polinizó con ella el habla de todos. Significaba rabia, jacquerie, degollina, juicio final.

La animación de la primera noche de toque de queda en Macaracuay, digamos, parecía exclusivamente aérea. Mirar directamente hacia abajo era mirar calles desiertas. Todo sonido de humana catadura venía de azoteas y balcones de clase media: risas, conversaciones, música.

A ratos parecía Nochebuena.

4.-

En la Avenida México saquearon una fábrica de zapatos y, extrañamente, sólo se llevaron zapatos para el pie derecho.

Enviaron un equipo de cámaras a constatarlo y resultó cierto. Recogías un zapato del piso e indefectiblemente era del pie izquierdo; todos los zapatos robados eran del pie derecho. A los peritos de la compañía de seguros no les gustó esa ruptura de la simetría bilateral. Sospecharon algo que no atinaban a nombrar y, por las dudas, no acreditaron el saqueo como “siniestro asociado a motines o alteraciones del orden público”.

Los saqueadores de Caracas prefirieron los electrodomésticos a la hogaza de pan y no hubo político que no los condenase por ello. Jean Valjean habría deslucido en el Caracazo como un pendejo ladrón de panaderías. “Robaban whiskey y no pan”, repetían, suspicaces, los señorones invitados a los paneles mañaneros de la televisión.

Según aquellos analistas, para calificar como saqueador verdaderamente confinado entre los corchetes del desempleo y bajo la línea de “pobreza crítica”, el candidato debía mostrar una selectiva contención a la hora de saquear un supemercado que lo llevase a preferir lo urgente, lo no transable, a todo lo que el invitado al programa de desayuno imaginaba superfluo en la vida de un barrio cerro arriba.

De acuerdo a aquella lógica, quien roba una caja de champán – y robaron miles de cajas de champán – en lugar de un lote de sardinas enlatadas no puede ser tenido por un desesperado del Banco Mundial, ni siquiera por un sibarita, sino, en el mejor de los casos, por un resentido que desea “enviar un mensaje a la élite”.

5.-

Lo cierto es que también se robó comida, mucha comida; sobre todo comida. Una foto, publicada en Newsweek, muestra una partida de saqueadores que a toda máquina atraviesa Caracas a bordo de un sedán Chevrolet.

Es un Malibu del 82 o del 83, con la carrocería a medias trabajada por la fresadora del latonero, con parches de masilla todavía sin pintar en las puertas. Traen el torso desnudo, se tocan con sus propias franelas arrolladas a la cabeza y su atávico gesto triunfal es cinegético. Repartida sobre el capó, el maletero y el techo, viaja una res abierta en canal, fruto del asalto a un frigorífico.

Nada sugería en absoluto una “intifada” palestina o una revuelta magrebí contra el Fondo Monetario Internacional y el Consenso de Washington.

Pero quien puede hacer de Simón Bolívar un “afrodescendiente” y adivinar su asesinato en Santa Marta puede también declarar los saqueos del 27 de febrero de 1989 como la toma de La Bastilla o el asalto al cuartel Moncada del socialismo del siglo XXI.

Ibsen Martínez 

Comentarios (12)

Alex
2 de Marzo, 2011

Qué increíble tu artículo Ibsen. Yo tengo un par de años pensando en la teoría del estallido social que han pregonado ciertos personajes de la política venezolano sobre lo que sucedieron esos días de febrero de 1989 y justo, este año, terminé desmontándola a partir de los hechos que tú expones en el artículo.

Es absurdo hablar de que los hechos se dieron como parte de un “descontento social” cuando los resultados arrojaron que la mayoría de los saqueos no fueron precisamente a artículos de primera necesidad. Tampoco podemos alejarnos de que, las principales historias de quienes salieron a la calle esos días (conozco a unos cuantos) son de haber salido a saquear licorerías y aprovechar el momento para lanzarse una pea monumental.

Yo era un niño en esa época, pero recuerdo fielmente como los cuentos que me llegaban era de gente regocijándose de que en los supermercados la gente salía con los potes de leche y las carnes. Más que enojados todos parecían contentos por la oportunidad de “sustraer” tales bienes.

Este artículo te traerá críticas de quienes insisten en llamarlo “estallido social”. De mi parte, todo el apoyo porque ya basta de seguir enarbolando los hechos históricos como fantasías novelescas que enaltezcan el culto a una ideología bastarda.

mahebo
2 de Marzo, 2011

Muy buen artículo que viene a unirse a otro, para la reflexión sobre esos hechos que no han sido esclarecidos aún http://bit.ly/8uzasG

Larry Calderón
2 de Marzo, 2011

Ibsen, en tu escrito se plasman los primeros síntomas de una realidad que hoy se vive tan cotidianamente. Muchos culpan a este gobierno por como están las cosas, pero pocos recuerdan la también fatídica década de los 80 cuando el cáncer de la corrupción comenzó a hacer estragos en nuestro pueblo y trajo consecuencias como las del Caracazo y algunos años después, un gobierno retrógrado como el que tenemos ahora. Me da mucha tristeza decirlo, pero desde los días del Caracazo y el golpe, ya yo me empezaba a sentir como un extranjero en mi propio país, a pesar de ser apenas un adolescente…

omar rojas
2 de Marzo, 2011

Con respeto,pido me disculpen por lo que voy a decir:(creo que debo estar loco)tristemente cuando yo vi lo de los saqueos,decia en micasa ,viendo lo que sucedía :esos son unos vagos,malandros,gente que no tiene necesidad si no vagancia.Eso decía porque eso era.(pido disculpas porque el señor Ibsen es un intelectual,igual que la señora Milagro Socorro que escriió en El Nacional sobre el mismo tema, y yo un ciudadano común,esto lo digo porque eso se veía evidente y es ahora que los intelectuales vienen a darse cuenta,AHORA¡¡¡Siempre he dicho que a lo mejor esos somos y lo encubrimos con que somos un pueblo heroico ,bravío y pare de contar.Creo que en el fondo somos unos resentidos y dolidos e envidiosos y eso lo ha sabido explotar y aafianzar el que nos gobierna , triste que no haya intelectuales, psiquiatras ,sociologos que hablen con sinceridsad del venezolano : de nosotros.Disculpen el enredo pero me siento triste porque nadie nos habla con claridad …cientifica y responsable sino con tintes politicos..

Alexandre Daniel Buvat Irazábal
3 de Marzo, 2011

Ahora y a la distancia en el tiempo decantados recuerdos y mezclados con nuevas muestras de las “vides del odio y resentimientos” cotidianos del país, todos y cada uno de nosotros, analiza desde ese potpurrí de ética, moral, y raciocinio político que forman el escudo de nuestra identidad y ocultamiento o de psicologia profunda interior y encaramados en la colina de observación de la batalla social, vemos como “los otros” es decir los que no fuimos ni somos nosotros, son los responsables de ser violentos, rateros, aprovechadores resentidos contra el que nos explota o contra el que nos facilita la alimentación y ciertos lujos de bebidas y aparatos, o improvisadores de malas órdenes militares, o de cacareadas explicaciones hasta hacerse el canto del gallo jefe del corral del grupo político dominante… Pero ¿cuanto de los otros SOMOS? o sea, una sociedad de la cual formamos parte y estamos impregnados de sus valores. O nos acusamos y hacemos correctivos en Nostros como sociedad, o caemos en ese modo tan característico nuestro de culpar al otro o a lo otro, de lo malo que pase, sin asumir nustras propias res´ponsabilidades y culpas… Mientras tanto, el conflicto social se resuelve en ese hervidero cotidiano de asesinatos en barrios, de suicidios progresivos con drogas, de robos en la administracion pública, de estafas en bancos y con la vivienda, hasta que surja una erupción de ese volcán que durará poco tiempo, se parecerá al Caracazo y será luego redimida por el grupo dominante como actos “heroicos” del pueblo y por culpa de “los otros” ( los rojos, el imperio, la derecha, los especuladores ,el caudillo, etc etc)

Ruben Mesa
3 de Marzo, 2011

Es definitivamente absurdo y necio pensar que el 27F fue producto de una acción loca o algo por el estilo. Hay que entender que la incertidumbre social es generadora de caos, eso es una realidad que hoy podemos ver en las sociedades de Africa del norte. Una visión que es lineal y muy rígida nos pretende mostrar con falsedad maquiavélica a un pueblo enloquecido, ladrón, saqueador que rompia cadenas a su antojo para apoderarse de lo que no era suyo; sin embargo la realidad al desnudo de la Venezuela bipartidista AD-COPEI en esos días quedó más que demostrada de forma fatídicamente palpable para mí que era un niño por ese entonces. Fue una muy grave pero estupenda advertencia social de que un pueblo puede rebelarse con fuerza y resistir de manera inédita las imposiciones de una clase política hegemónica que sabe cuando se le está engañando y usando. A partir de esa fecha las cosas fueron otras, eso demuestra que no fue simple robo o bochinche.

Alex
3 de Marzo, 2011

Ruben, piensa un pelo sobre TODO lo que sucedió ese día, las razones reales de todos los saqueos y analiza bien la situación. No es absurdo ni necio pensarlo, es LÓGICO! La gente ese día andaba gozando un bolón mientras saqueaba, nadie andaba molesta por nada y lo que menos se comentaba era el paquetazo económico de CAP.

OJO, yo no apoyo jamás la represión militar de ese día y ya ese es otro asunto.

Ruben Mesa
5 de Marzo, 2011

Hola amigo Alex: Reconozco que en parte hubo pillaje vulgar si, dada la falta de nuestra cultura política si se quiere, cierto, pero no olvides las medidas económicas implantadas por el FMI y BM a través de los ministros Miguel Rodríguez y Moisés Naím que luego se lavaron las manos como pilatos hermanito, investiga y pregunta a los mayores de una manera objetiva, que el mismo Ibsen Martínez escriba que impulsó a Cabrujas y su persona a relatar hechos en una telenovela llamada “Por estas calles”. Un abrazo Alex.

Alex
5 de Marzo, 2011

Rubén, en la página de Ibsen él echa el cuento de como surgió Por Estas Calles y no tiene nada que ver con los sucesos del 27/28F. Yo recuerdo esos años y CAP no gozaba de nada de popularidad, lo del 27/28F iba a suceder con o sin las medidas económicas, CAP no supo mantenerse políticamente y se ganó de enemigo al mayor cultivador de mafias de la 4ta que no es otro que Acción Democrática.

El error mayor de CAP fue haber sido testarudo y no negociar con su partido, esto le costó no solo que se gestara dos intentonas golpistas, sino que el mismísimo Fiscal General y el TSJ le pagaran su testarudez.

ALDER
7 de Marzo, 2011

Sí es verdad que hubo mucho pillaje y guachafa, pero el detonante fue una protesta, un descontento social, en el terminal de pasajeros de Trapichito en Guarenas, estado Miranda por el incremento de los pasajes en un 100% a la ciudad de Caracas. Esto fue como el detonante de la convulsión arabe actual un joven de Túnez, un profesional desempleado que se inmoló por que el gobierno le prohibió su venta ambulante en las calles de la capital tunecina.

elena perez
11 de Marzo, 2011

Muy bueno su comentario, Ibsen pero yo tengo mi propia opinion al respecto, para mi no hubo tal estallido social, nunca lo hubo y para muestra, comparo el hambre de aquel año con la de ahora y sigo insistiendo…los cerros bajaron porque lo mandaron los que hoy mandan, y pregunto ? porque no bajan ahora los cerros habiendo mas hambe, mas desempleo y mas muertes?

Humberto Vivas
30 de Junio, 2011

El 27/F fue un estallido de desordenada violencia colectiva que en parte tuvo de catalizador el descontento provocado por algunos aumentos de precio y en parte un espiritu de gozoza liberacion que se apodero como por contagio de la gente y que permitia a cada quien hacerse a travez del pillaje de cosas apetecidas sin pagar nada, un sabroso momento de bochinche y aventura como en se dan en los carnavales en los que personas que viven reprimidos por las circumstancias de repente reciben licencia para hacer cosas que normalmente les estan prohibidas . Hay en algunas escenas filmadas un aire de muchachitos que disfrutan de una inmensa y caotica piñata o de pandilla alborozada por el prospecto de una buena coñaza con un grupo rival . Hay desde luego el afan moralizante de dar a estos episodios un significado solemne e histrionicamente epico : las masas enardecidas se lanzan contra de los corruptos poderosos que maltratan su vida . Alguna vez estudiosos de la condicion humana se refirieron al espiritu ludico o deportivo que a veces arrebata el infantil animo popular . Sospecho que el 27/F fue en buena medida reflejo de este instinto tan humano y tan raigal.

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