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¿Por qué las dictaduras son frágiles?, por Richard Posner

Richard Posner sobre los mecanismos que hacen que una dictadura caiga

Por Richard Posner | 9 de Febrero, 2011
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Las dictaduras como las que vemos actualmente en el Medio Oriente, y como las que vimos en Irán en 1979 y en los países comunistas en 1989 – para no mencionar a Francia en 1789- tienen una manera inesperada de implosionar; lo inesperado recae en el hecho de que ningún evento externo parece precipitar el colapso. Estos eventos forman parte de la teoría del caos: si sacudes una canoa, mantendrá cierto equilibrio hasta que la sacudas tan duro que zozobre. No hablaré aquí sobre los regímenes que colapsaron debido a catastróficas derrotas militares, ni de los regímenes que cayeron consecuencia de guerras civiles, ni de secesiones, como por ejemplo la Revolución Americana, sino hablaré de colapsos repentinos, imprevistos porque no había un detonante previsible.

Durante períodos importantes de tiempo, los países democráticos y cuasi-democráticos cambian profundamente, pero el cambio es gradual. Los regímenes dictatoriales cambian con mucha dificultad, por lo que la mayoría del tiempo parecen más estables que los regímenes democráticos. En dictadura, los cambios son puntuales en lugar de incrementales.

Hay varias razones que explican esto. La razón obvia es la falta de información. Un gobierno que utiliza la intimidación, monitoreo y control los medios para reprimir la disidencia también se priva de buena información sobre las principales preocupaciones de la gente. La gente se guarda sus problemas por miedo. Las quejas se mantienen clandestinas, lo que genera resentimiento. Al no conocer adecuadamente lo que las personas quieren, el gobierno se arriesga terminar sorprendido por una explosión súbita de ira reprimida. La represión también alimenta las conspiraciones; aterrados de expresarse públicamente, las personas aprenden a formar grupos secretos, se convierten expertos del disimulo.

Segundo, el liderazgo en los regímenes autoritarios tiene problemas para obtener información de sus propios funcionarios, o, de forma más general, manejar los desacuerdos y absorber y responder a las críticas: el liderazgo mantiene su posición por carisma o miedo, proyectando una imagen de infalibilidad y omnisciencia, y estas fuentes de poder se ven minadas por las críticas, que usualmente se encuentran implícitas en las “malas noticias” transmitidas por los subordinados. Aún sin ser crítico, el subordinado que informa sobre el descontento popular está planteando implícitamente que tiene conocimiento de algo que no sabe el líder.

Tercero, y atribuible a la ausencia de reglas para la transición pacifica del liderazgo, los regímenes autoritarios tienden a ser conservadores en el sentido de ser renuentes al cambio aún para responder a problemas conocidos. Si no se tiene un buen control sobre la opinión pública es muy difícil predecir las consecuencias del cambio – el cambio puede transmitir debilidades, crear expectativas que no pueden ser satisfechas, empoderar a las personas que buscan el cambio y debilitar la percepción de infalibilidad y omnisciencia del líder.

Cuarto, y de nuevo relacionado con la falta de reglas claras para nombramientos y sucesiones, el liderazgo de los regímenes autoritarios tiende a ser viejo y esclerótico. El retiro es peligroso. El líder habrá creado enemigos y cuando ceda el poder se volverá indefenso ante ellos. Al aferrarse al poder pierde contacto con la realidad y se vuelve incapaz de responder de forma efectiva y determinante ante los nuevos retos que se van presentando.

Aunque hay excepciones (particularmente en el Este de Asia), los regímenes autoritarios tienden a ser malos para generar crecimiento económico, y ésta es una fuente potencial de debilidad. Ninguna persona puede mandar sola, o sólo a través del miedo; tiene que recompensar a sus funcionarios claves, por lo que la corrupción tiende a ser común en este tipo de gobierno. Además, el sector militar tiende a ser más grande y más costoso que lo que realmente se requiere para la defensa nacional porque el régimen depende del uso de la fuerza y, en consecuencia, debe cultivar la lealtad militar. No es que una fuerza militar grande y bien pagada es necesaria para mantener el orden interno, sino más bien que, de no ser mimada, puede derrocar al régimen, o no acudir a su defensa en momentos de crisis.

Cuando un régimen autoritario colapsa repentinamente es visto por el mundo como una ocasión para regocijarse – la democracia ha triunfado. Ésta es la respuesta de la mayoría de los medios a las crisis actuales en Túnez y Egipto. Y, de hecho, los colapsos súbitos usualmente son seguidos por un interludio democrático, como ocurrió durante la revolución francesa, rusa e iraní. Pero hago énfasis en la palabra “interludio”; no hay nada automático entre el colapso de una dictadura y una sucesión democrática.

En efecto, es probable que, a diferencia de lo que ocurrió en las antiguas repúblicas comunistas en Europa Central y Europa del Este, si un país nunca ha tenido un gobierno democrático por más de un breve período, el florecimiento de una democracia luego del colapso del régimen autoritario también será breve. Admito que hay numerosas excepciones. Rusia es una, aunque es menos democrática de lo que era justo después del colapso del régimen comunista. Japón es una excepción parcial porque tenía un gobierno parlamentario antes de la Segunda Guerra Mundial, pero nunca fue verdaderamente democrático. India es una excepción real, y hay otras excepciones en África y Latinoamérica. Como lo muestran estos ejemplos, los países son capaces de hacer una transición de autoritarios a democráticos. Hay muchos países democráticos hoy en día, pero aparte de las ciudades estado de la Grecia Antigua, no existía una sola democracia antes del siglo diecinueve, y pocas antes del siglo veinte. La mayoría de estas democracias, sin embargo, emergieron de regímenes autoritarios a través de un proceso evolutivo y no repentino; había raíces democráticas en las colonias estadounidenses y en Gran Bretaña mucho antes de que la democracia se volviera el régimen de gobierno en cualquiera de estos sitios

En un país sin tradiciones democráticas o liberales, el partido que gane la primera elección y se convierta en el partido de gobierno considerará natural querer mantener el poder por cualquier medio. Y el partido ganador de la primera elección puede ser cualquier facción conspiradora que se encuentre mejor organizada; y podría no estar comprometida con la democracia. Por lo que la primera elección puede ser la última. Las técnicas e instituciones de represión del régimen anterior estarían ahora disponibles para el partido ganador, lo que le facilitaría la toma del poder. Ésta es la razón por la que las celebraciones de los medios por el advenimiento de la democracia en el Medio Oriente es prematura, y también la razón por la que el gobierno del presidente Obama está empezando a retroceder en sus celebraciones públicas sobre lo que está ocurriendo en El Cairo y otras ciudades de Egipto.

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Pueden leer el texto de Gary Becker: Sobre los cambios abruptos en los regímenes autoritarios, pulsando aquí.

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Pueden leer el blog de Gary Becker y Richard Posner pulsando aquí.

Traducido por economista Jesús Gorrín (@jesusgorrin)

Richard Posner  es Profesor de economía y derecho en la Universidad de Chicago y Juez del Séptimo Circuito de la Corte de Apelaciones de los Estados Unidos.

Comentarios (11)

Pamela
9 de Febrero, 2011

Extraordinario artículo. Mucho que pensar.

María Eugenia
9 de Febrero, 2011

Para que una dictadura caiga basta con sacar de la ecuación una variable: Estados Unidos. Voilá mi teoría

Alejandro
10 de Febrero, 2011

Confieso que ultimamente entro solamente a Prodavinci para leer a Maria Eugenia. Sus respuestas son mucho mejores que articulos completos publicados acá.

Basta ver el tira y encoge de Obama con respecto a Mubarak para suscribir la teoría de Maria Eugenia.

Alejandro
10 de Febrero, 2011

Por cierto,el último párrafo es todo un galimatias “teórico” de Becker precisamente para justificar ese tira y encoge de Obama. “No permitamos que gane el partido que exige el pueblo (en este caso el egipcio) porque pudiera no ser “democrático” (entiéndase: No gustarme mí, el Departamento de Estado). Pongamos a nuestro hombre, un “demócrata” a carta cabal: Suleiman

Pero como el Sol no se puede tapar con un dedo…

Lucas
10 de Febrero, 2011

Jajajaja, Alejandro. Por cierto, hoy se va Mubarak, parece. Por otra parte María Eugenia, no puedes atribuirte esa teoría de que todos lo males del mundo provienen de los Estados Unidos. Tiene una gran tradición y como virtud su facilismo intelectual. Nada como una teoría tautológica para dormir tranquilo.

Lucas
10 de Febrero, 2011

Alejandro, tienes derecho a no entender lo que lees o a creer que lo que lees es lo que tu quieras. Pero no entrecomilles y pongas en boca de alguien lo que no ha dicho. Seriedad, aunque sea en el anonimato. No subestimes el criterio de la gente.

Alejandro
10 de Febrero, 2011

@Lucas: No, todos los males no. Maria Eugenia no dice eso. Ella es muy especifica; porqué pones en su boca palabras que no dijo?

Ahora bien, ejemplos históricos abundan, tantos que aqui no caben.

Alejandro
10 de Febrero, 2011

@Lucas, estoy a punto de creer que tu verdadero nombre es Gary Becker. Todo texto está sujeto a interpretación, eso lo sabes. Ni la Biblia se escapa, y Gary Becker no es ciertamente “sagrado”.

Esa es mi interpretación del texto de Becker. Se llama libertad de expresión. Se acostumbra entrecomillar para acentuar un punto.

En cuanto al anonimato, si crees que “Lucas” es menos anónimo que “Alejandro”, creo que es obvio que el que subestima el criterio de la gente eres tú.

Lucas
10 de Febrero, 2011

Te concedo razón Alejandro, pero no por eso la teoría deja de ser facilonga y tautológica, no deja de tener una larguísima tradición venasabiertísticas. Fíjate que yo estoy muy consciente de la hipocresía del gobierno de Estados Unidos con respecto a Mubarak y a los miles de millones de dólares que han transferido allá. Sin embargo, creo que lo que está pasando en Egipto sobrepasa al apoyo de los Estados Unidos a Mubarak. Pensar que la caída de Mubarak es debido a que los Estados Unidos dejó de apoyarlo es subestimar al pueblo egipcio y a la dinámica que explica la caída de los regímenes autoritarios.

Lucas
10 de Febrero, 2011

Lucas, lo que pedí fue seriedad, aunque sea en el anonimato y creo que la seriedad es parte del respeto a cualquier lector, aunque sea en una sección de comentarios. Se entrecomilla frases para citar y así lo utilizaste en tu primer comentario.

Alejandro
10 de Febrero, 2011

Bueno, la verdad es la verdad, ya sea que te burles de Eduardo Galeano o no, el Track Record de la CIA en estos asuntos es histótico. Si quieres tapar el sol con un dedo, adelante, que quienes nos leen decidan. Eduardo Galeano o no (Mossadeq no era precisamente Latinoamericano, no leyó el libro.)

A ver, creo que no me entiendes. Yo no he dicho nada de eso que me endilgas. Mubarak CASI cae gracias al egipcio de la calle: No ha caido porque la CIA no quiere. Asi de simple.

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