;

Actualidad

El Nobel chino

Óscar Collazos: "La condena impuesta a Liu Xiaobo por 'incitar a la subversión del Estado' equipara libertad de expresión con 'incitación a la rebelión'."

Por Óscar Collazos | 17 de Diciembre, 2010
3

Medios de comunicación de todo el mundo registraron la entrega del premio Nobel de la Paz al disidente chino Liu Xiaobo “por su larga y pacífica lucha por los derechos humanos fundamentales en China”. Pero la justificación del premio fue tomada como una afrenta y una “obscenidad” por el gobierno de un país que expande sus grandes negocios por el mundo.

La condena de 11 años impuesta a Liu Xiaobo en diciembre del 2009 por “incitar a la subversión del Estado” equipara libertad de expresión con “incitación a la rebelión”. Y esto es algo que comprendemos y repudiamos en las llamadas democracias liberales, pero que los gobernantes chinos comprenden pero se niegan a aceptar.

La irresistible ascensión china hacia un segundo lugar entre las grandes economías mundiales (se dice que en pocos años será la primera) parece haber vuelto tabú el tema de los “derechos humanos” que entre nosotros quita tantos sueños como vidas. Es muy posible que los todopoderosos agentes chinos de la élite económica que viaja por el mundo ni siquiera los contemplen en la letra menuda de los convenios internacionales.

El mensaje de China es claro: no permitir que germine y prospere la semilla del disentimiento y las libertades individuales. Lo sucedido en la Plaza de Tiananmen en 1989 debió de estar en la memoria de Liu Xiaobo, pero también en la de las autoridades que lo condenaron. La silla vacía de Oslo evocaba a esos 400 u 800 muertos y a esos 7.000 o 10.000 heridos.

En este diciembre del 2010 no se expulsaron de China, como en el 89, agencias y periodistas extranjeros. Se prohibieron las noticias sobre el Nobel y se censuró el acceso a las cadenas que difundían la noticia. Las técnicas de disuasión política vuelven a pasar, como siempre, por leyes de la economía e incluyen el chantaje, ayudadas por el estilo de la diplomacia que han puesto al descubierto los papeles de WikiLeaks.

En 1989, la condena internacional fue casi unánime. Hoy, a 21 años de aquella represión sangrienta, los países que condenaron al gobierno chino por el arresto y la pena impuesta a Liu Xiaobo fueron muchos, pero no tan decididos. El pragmatismo con que se manejan los asuntos de la economía con una potencia ahora imprescindible ha borrado o relegado a un segundo plano el tema de derechos humanos y libertades individuales.

A medida que el poderío económico de China se hace más evidente, Beijing pondrá las condiciones en asuntos para ellos “secundarios”, como el trato a los disidentes, el delito político y la represión de todo foco de oposición. Ya las puso, indirectamente, en el episodio del Nobel de la Paz.

Numerosos intelectuales del mundo celebran en la intimidad que China esté desplazando a Estados Unidos y sus aliados del lugar que ocuparon en la economía mundial y, por lo mismo, en el modelo cultural y político que se impuso en el último siglo. Me parece un sentimiento revanchista y nostálgico. Esto no va a acabar con el modelo capitalista. Ha venido a fortalecerlo y a darle argumentos para justificar prácticas neoesclavistas para producir barato y muchísimo.

No estoy dispuesto a pensar que China ofrezca paradigmas que volverían más habitable el mundo. No sé hasta qué punto su vertiginoso proyecto de expansión económica repita errores y crímenes del capitalismo occidental. Sobre los derechos humanos, sobre el medio ambiente, por ejemplo. Sobre la ética del poder. Sé que al sentarme a negociar con un gobernante chino no podré hablarle de Liu Xiaobo ni de la masacre de 1989, ni mucho menos de “derechos humanos.”

Óscar Collazos Escritor y periodista colombiano. Doctor Honoris Causa en Literatura por la Universidad del Valle, en Cali. Su trabajo periodístico, estudiado en universidades y organizaciones dedicadas a la libertad de prensa, se caracteriza por su fuerte crítica política y postura independiente.

Comentarios (3)

Alfredo Ascanio
17 de Diciembre, 2010

Estos gobiernos autoritarios no les gusta la libertad de expresión. Reflexionemos en este país con la nueva ley que se prepara para evitar que alguien cambie de opinión,lo que se ha dado en llamar saltar la talanquera.

María Eugenia
17 de Diciembre, 2010

los gobiernos comunistas siempre han sido terribles con la libertad de expresión y por eso y sus persecuciones, hambrunas etc., han ocasionado hambrunas como las de Ucrania, las mayores emigraciones del s. XX y en China montonones de muertos

J.M.Carpintero
17 de Diciembre, 2010

En alguna parte leí de Facundo Cabral que “Cada cantor es una buena noticia/ porque cada cantor es un soldado menos/ y por eso hay que cuidarse del que no canta/ porque algo esconde”. Cada intelectual es un pensador y cada pensador es un buen hablador, no canta pero dice mucho, tanto que fastidia y en sociedades cerradas no se permite decir y menos contradecir porque se fastidia.

Envíenos su comentario

Política de comentarios

Usted es el único responsable del comentario que realice en esta página. No se permitirán comentarios que contengan ofensas, insultos, ataques a terceros, lenguaje inapropiado o con contenido discriminatorio. Tampoco se permitirán comentarios que no estén relacionados con el tema del artículo. La intención de Prodavinci es promover el diálogo constructivo.