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La “Maria Rosario” y la “Rosa Eugenia”

Francisco Suniaga nos cuenta la historia de dos afamadas lanchas del transporte marítimo en la Margarita del siglo XX

Por Francisco Suniaga | 7 de Noviembre, 2010
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La lancha "Maria Rosario"

En Juangriego hubo dos lanchas: la “María Rosario” y la “Rosa Eugenia” que constituyen uno de esos casos donde los barcos y su gente se funden de tal manera que no es posible hablar de unos sin referirse a los otros. El paralelismo de la vida de estos dos barcos con las de sus capitanes roza lo increíble.

Alguna vez, antes y durante la Segunda Guerra Mundial, las dos lanchas, construidas en Estados Unidos, estuvieron destinadas como barcos auxiliares en la armada norteamericana. La que en Margarita se llamó “María Rosario” fue un pequeño buque hospital y la llamada “Rosa Eugenia” estuvo destinada a misiones de patrullaje y transporte de tropas. Eran dos lanchas con casco de madera y con la obra viva cubierta por delgadas láminas de cobre, a la usanza de la época.

Finalizada la conflagración, e iniciar el gobierno de Estados Unidos la política de venta masiva de excedentes de guerra, ambas embarcaciones fueron adquiridas por una de las empresas que prestaba servicio de transporte de pasajeros entre Lagunillas y Cabimas con Maracaibo. Durante varios años funcionaron como transporte entre las dos orillas del lago hasta la llegada de los ferrys a Maracaibo. Competir con los ferrys no era posible porque, comparados con ellas, su capacidad de carga era muy alta y sus costos mucho más bajos.

Fue entonces cuando un pequeño empresario naviero margariteño, Héctor Millán Boada, adquiere las embarcaciones y se las trajo para Juangriego, bautizándolas con los nombres de sus dos hijas.

El primer capitán de la “María Rosario” fue Emiliano Bermúdez, a quien, poco después, sucedió Félix González, su capitán por el resto de los años que se mantuvo en Margarita. La “Rosa Eugenia”, por su parte, estaba capitaneada por Concepción Mata. González y Mata eran vecinos entonces, y todavía hoy sus familias viven una al lado de la otra, en la calle El Sol de Juangriego. Mantienen la misma estrecha relación, la misma hermosa amistad. Concepción Mata tiene noventa y dos años, pero su compañero Félix González murió en agosto de 2002.

Las dos motonaves, como se les llamaba, fueron las protagonistas de la navegación entre Margarita y Costa Firme en la década de los cincuenta y comienzos de los sesenta. Mantenían un itinerario regular entre la isla y Puerto la Cruz y La Guaira.

La “María Rosario” medía 43 metros de eslora y tenía capacidad para 30 toneladas de carga. La tripulación la conformaba un capitán, un contramaestre, un pinche, un maquinista, un cocinero y cuatro marineros. La “Rosa Eugenia” era más corta de eslora y también de menor manga, era una lancha más estilizada y, por tanto, más rápida (entre La Guaira y Margarita le sacaba unas seis horas a la “María Rosario” que navegaba a nueve nudos por hora). Sin embargo, la velocidad no era el factor más importante a considerar por los pasajeros. La mayoría prefería a la “María Rosario” porque, aunque más lenta, tenía un navegar más estable y la gente se mareaba menos.

La “María Rosario” salía de Juangriego los domingos a las 9:00 am, directo a La Guaira, adonde llegaba para el amanecer del lunes. Salía el martes a las 10:00 am para Puerto la Cruz y llegaba al amanecer del miércoles. De allí salía a las 8:30 am y llegaba a Juangriego en la tarde. El viernes a las 5:00 pm salía de Juangriego para Puerto la Cruz y a las 8:30 am del día siguiente regresaba a Juangriego, a donde llegaba el sábado en la tarde.

La “María Rosario” y la “Rosa Eugenia” fueron las primeras lanchas que otorgaron a los pasajeros margariteños comodidades que hasta entonces eran desconocidas por ellos en sus travesías a tierra firme. Habían sido diseñadas para el transporte de personas y por tanto contaban con salones y cuchetas (camarotes) aislados del ruido y de los gases del motor (algo que no ocurría con otras lanchas que fueron motorizadas luego de haber sido barcos de vela). Contaban con baños para damas y caballeros y un barcito donde vendían refrescos y chicha “A1”.

A los pasajeros se les dotaba con unas sillas de extensión de madera y lona donde podían dormir (arropados con el entonces imprescindible “paño ‘e mota”). El pasaje general costaba treinta bolívares y los que llegaban primero tomaban los camarotes, no había diferencias en el precio. Eran barcos muy limpios, con pisos de linóleo y perfectamente mantenidos por sus tripulaciones. También fueron los primeros barcos margariteños de pasajeros en cumplir con todas las normas internacionales de seguridad; contaban con salvavidas, botes y balsas suficientes para las situaciones de emergencia. En cualquier caso, es importante destacar que jamás tuvieron un accidente ni emergencia que generara daño a los pasajeros. La única queja eran los mareos y, aunque se distribuían pastillas, mucha gente los sufría.

Félix González, hijo, narra con un dejo de nostalgia:

“Las lanchas eran otra cosa. Cuando llegaban al puerto, el pueblo de Juangriego se convertía en una fiesta. La gente venía de todas partes de Margarita a recibir familiares, o amigos que venían de los campos petroleros y de Caracas, y a recoger las encomiendas o cartas, el muelle se llenaba de gente. Recuerdo que mi papá, que era un hombre muy jovial y con buen humor, se paraba en el puente de la lancha y desde allí, en voz alta, comenzaba a leer, como si estuviera cantando una lotería o un bingo, los nombres de las cartas y de los paquetes de encomienda que traía. Y las distintas familias montaban una algarabía en el muelle, según las iban nombrando. Para quienes no recibían nada siempre tenía al final palabras de consuelo. Era un servicio gratuito, lo hacía por la solidaridad que caracterizaba a los margariteños de entonces, que sufrían privaciones materiales, que sentían más fuertemente lo duro que era el mar y lo que significaba depender de él.

Mucha gente, tanto margariteño regado por ahí, se le acercaba, en La Guaira o Puerto la Cruz, y le pedía: ‘Capitán González, por favor, llévele esta cartica a mi mamá’, o: ‘Dele esta platica a mi mujer y llévemele estos zapaticos a los muchachos’. La gente confiaba en la otra porque así eran las cosas antes en Margarita. De aquí para allá era igual. Mandaban huevos criollos, envueltos en papel y en latas de leche para que no se rompieran, pescado salado, pan de La Asunción o carne de cochino salada. En aquellos años ya muchos muchachos y muchachas de Margarita, graduados de bachilleres en el Liceo Francisco Antonio Rísquez, se iban a estudiar a la universidad y los padres venían aquí, a la casa, a encargarle a mi papá el cuidado de sus hijos. Y él estaba muy pendiente de ellos desde que zarpaban hasta que llegaban allá y se los entregaba a un familiar. Mi papá, el capitán Félix González, marino e hijo de marino, era un hombre muy correcto, muy paciente y hacía esas cosas con gusto. Igual hacía Concho en la “Rosa Eugenia”.

La solidaridad iba más allá. Mi papá me contaba que, cuando la dictadura de Pérez Jiménez, él y “Concho” llevaron a puerto seguro a muchos políticos perseguidos que regresaban o salían de Venezuela. Todo hecho a escondidas. Los montaban a bordo mar afuera, después que habían zarpado, los llevaban en peñeros hasta las motonaves, y los tenían bajo su protección en el puente hasta que llegaban a puerto. La Seguridad Nacional sospechaba de ellos y recuerdo incluso que de repente a nuestras dos casas llegaba la policía, buscando a ver si había radios escondidas para trabajar en la resistencia. Tiempo después, para que usted vea cómo son las cosas de la vida, cuando cayó la dictadura, sacaron también a escondidas a muchos perezjimenistas, antes perseguidores, que estaban huyendo de la venganza de sus víctimas aquí en Margarita. Ellos eran gente de mar y no sabían de esos odios.

Con la llegada del ferry a la isla, a finales de los cincuenta, las lanchas no podían seguir compitiendo. El ferry era más rápido, más barato, más cómodo y la gente podía llevar los carros. Dejaron de ser rentables y, aunque intentaron introducir cambios, de ruta y de cargas, no fue posible que se mantuvieran. Fue una ironía, pero el ferry las sacó de Maracaibo y después también las sacó de Margarita.

Y fíjese que esas lanchas estuvieron juntas en vida y también en la muerte, una muerte triste. Se las vendieron a un empresario de Curazao de apellido Pausolini que quería ponerlas a cargar frutas y mercancías secas de Venezuela para esa isla. Después que las compraron, a la “María Rosario” la mandaron a varar para hacerle mantenimiento en Puerto Cabello. La maniobra de varamiento se hizo mal y la lancha se partió. Mi hermano Manuel, que es marino mercante, me contaba que cuando pasaba por Puerto Cabello la veía, pasó años allí, perdida.

A la “Rosa Eugenia” no le fue mejor. Después que la vendieron, “Concho” siguió siendo el capitán por un tiempo, para entrenar a la tripulación curazoleña. Él les insistía que no era conveniente ponerla a funcionar a toda máquina, porque el motor de esa lancha era muy potente y  la estructura ya no era la misma. Y parece que no le hicieron caso porque en el primer viaje que hicieron por su cuenta, el casco de la lancha se abrió en dos. Así murieron al mismo tiempo esas dos lanchas que juntas, con sus capitanes vecinos y amigos, hicieron historia en Margarita.

La lancha "Rosa Eugenia"

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Nota: Agradecemos la colaboración Felix González y Alida Mata hijos de Felix González y Concepción Mata, capitanes de la “María Rosario” y la “Rosa Eugenia”. También de Tomasa Vicent, viuda de González y hermana de Hilario Vicent, primer capitán del ferry “El Margariteño”, el primero de Naviesca, antigua Conferry.

Francisco Suniaga 

Comentarios (17)

Juan Carlos
7 de Noviembre, 2010

Gracias Francisco por hacernos conocer esta historia. Una buena excusa para recordar la antigua Margarita. Saludos

Aura Melo
7 de Noviembre, 2010

soy una margaritena navegada y me interesan sobre manera, esos cuentos e historias, referentes a esta tierra tan linda!!!! que me da plenitud y quietud en mi vida.Gracias por contarlas….

ELISABETTA
7 de Noviembre, 2010

LE AGRADEZCO AL SR.SUNIAGA QUE NOS PERMITA CONOCER TANTAS HISTORIAS DE MARGARITA QUE ES TAN BELLA QUE CADA HISTORIA SUPERA A LA OTRA. SU GENTE ES BELLA Y MUCHOS NAVEGADOS TAMBIEN

Sydney Perdomo
7 de Noviembre, 2010

¡Genial historia Maestro Suniaga! Como siempre dándonos reliquias para leer, es un verdadero placer. Muchísimas gracias :)

Saludos y mis respetos sinceros. :D

Luis E Camejo C
12 de Noviembre, 2010

Señor Francisco, excelente historia, especialmente por tratarse de la historia de Juangriego, lugar de nacimiento de mis padre y de mi abuelo. Mi papá ha disfrutado enormemente sus relatos sobre la isla, porque lo trasladan de inmediato a su niñez y a varios momentos de su juventud.

Gracias por compartir con nosotros estas narraciones.

ROSENDO ROMERO MORENO
12 de Noviembre, 2010

Señor Francisco: Paisano y colega de oficio, te leí el pasajero de Truman y quedé extasiado, así será, que lo hice de un tirón, desde un sabado en la mañana hasta las nueve pm., Sin embargo, en lo referente a las lanchas margariteñas que esbozas en pro Davinci, tienes ciertas imprecisiones que comienzo a darte, y si precisas de más detalles, estoy a tus gratas órdenes para ampliarlas. Comenzaré diciendote que el nombre inicial de la motonave “Rosa Eugenia” fue la “24 de Octubre”, te lo señalo por que fue mi papá el Capitán Rosendo Romero, luego de su retiro de las compañías petroleras, con sus prestaciones quien la trajo a Venezuela desde Puerto Rico o Cuba, y le puso ese nombre, con el pretexto de que él había tenido dos barcos uno de un solo palo y otro de dos palos, a los cuales le puso por nombre San Rafaél a ambos, y no quería que San Rafaél se pusiese bravo, y fue entonces cuando urdió ponerle “24 de Octubre” que es el día del santo, y así para distinguir a los dos barcos a uno le llamaban San Rafaél pequeño y al otro San Rafaél Grande. Mucho tiempo después la vendió y es donde continúa tu relato. Del Matrimonio de Rosendo con Mercedes Moreno de Romero nacieron cinco hijos, que todos están vivos y cuatro de ellos viven todavía en Juangriego, seguramente debes conocer a Monseñor Carlos Romero, él es hijo de Rosendo, lo puedes localizar allá en la isla. A mi por el E-mail. Yo tengo escritas cuatro novelas, tres publicadas a mis propias expensas, una de ellas es “María Libre”, referida a los amores juveniles de Rosendo y Mercedes, y lo mucho que tuvo que ver el Dr. Bougrat con ese hecho. Hasta la vista.

Maria E. Villegas
13 de Noviembre, 2010

Bellisima historia… me conmovió mucho. Este es el gentilicio margariteño.

Francisco Suniaga
14 de Noviembre, 2010

Muchas gracias por los comentarios a esta nota histórica sobre la navegación de embacaciones para pasajeros en Margarita. Gracias en particular al señor Rosendo Romero, por la información añadida sobre esas dos lanchas que marcaron una época en el transporte entre Margarita y tierra firme. Saludos.

CESAR A- MALAVE MORENO
15 de Noviembre, 2010

La matrona margariteña Mercedes Moreno de Romero, a que hace referencia mi posible pariente el comentarista Rosendo Romero Moreno, era el personaje de la región del norte de la Isla, del portachuelo pa’bajo, quién siempre mi difunta madre Evangelia Moreno Rodríguez de Malavé, y demás familiares señalaban la existencia de parentesco cercano con quién fuera mi abuelo materno Manuel Francisco (Manuelico)Moreno Gil, experto perlero, ampliamente conocido por su dedicación a la clasificación y guarda-custodia de perlas naturales o legítimas, que le confiaban sus propietarios, durante aquella época de auge y explotación perlífera de la región insular. Como dice alguien por allí: Así son las cosas¡

Cap. Miguel Jimenez
12 de Enero, 2011

Excelente Historia Francisco, me emocione mucho al leerla mas aun sabiendo que mi padre (Simplicio Jimenez) realizo sus pasantias del Ince a bordo de La Rosa Eugenia para iniciar su carrera como marino y yo como hijo de Marino y Marino que soy hoy en dia quiero compartir contigo que a finales del mes de noviembre del año 2006 arribe a la Isla de Margarita al Mando de un Buque Ferry adquirido por la Empresa Conferry procedente de Nueva Zelandia de nombre Maria Rosario y en Agosto de 2008 a bordo de otro buque tambien adquirido por conferry procedente de Francia de nombre Rosa Eugenia estos buques gemelos de construccion reinvindicaron los nombres de esas dos Embarcaciones los cuales hoy en en dia navegan entre Tierra firme y la Isla de Margarita como en sus buenos tiempos navegaron “La Maria Rosario” y “La Rosa Eugenia”

CARMELO VICENT
14 de Mayo, 2011

De mi infancia (año 58) recuerdo que cuando a mi padre; Félix Vicent,viviendo en El Tigrito, le dieron su tiempo en la petrolera y se traslada en mudanza hacia la Isla de Margarita, lo hizo en compañia de toda la familia en la lancha “Rosa Eugenia”. Partímos desde Puerto la Cruz en la mañana y atracamos en el muelle de Juangriego en horas de la tarde. Las travesía se hizo un poco más difícil cuando pasó por la parte norte de La Península de Macanao. Recuerdo también que el Capitán de esa lancha era familiar y le permitió a mi papá tomar el timón durante un buen rato de la navegación.

ARTURO OROPEZA
5 de Junio, 2011

Llegue a Margarita en el año 61 procedente de Cumana, recuerdo que viajamos en el ferry “El Margariteño”. Conoci al Sr. Hector Millan Boada, poseia un comercio de mercancia seca (Mayorista) en San Juan. Hoy tengo 55 años y la nostalgia me invade.

Juan F M
17 de Septiembre, 2011

Que emocion senti al encontrar esta pagina, gracias Sr. Suniaga. Yo cuando niño viaje mucho en la Maria Rosario y una vez en la Rosa Eugenia, desde La Guaira a Juangriego y viciversa, mis vacaciones escolares las pasaba siempre en Juangriego. Ahora tengo 61 años y esta pagina con las imagenes de las dos lanchas, me traslado a mi niñez y recoradar aquellos momentos felices. En esos viajes de La Guaira a Margarita le cuento que nunca dormia, ibamos mi hermano y yo, solos, pues mi papa era amigo del Capitan Felix, le recuerdo como una persona muy amable, todos los tripulantes lo eran,de los nombres recuerdo a Pedro Pablo, el cocinero. Que alegria, Gracias Sr. Suniaga.

FORTUNATO ROJAS
7 de Marzo, 2012

RECORDAR ES VIVIR. TENGO GRATOS Y FELICES RECUERDOS DE ESOS MOMENTOS CUANDO LLEGABAN AL MUELLE DE JUANGRIEGO LA “ROSA EUGENIS” Y LA “MARIA ROSARIO”. TENGO PRESENTE A LOS FAMOSOS CALETEROS QUE SACABAN LA MERCANCIA PARA ENTREGARLA A LOS NEGOCIOS UBICADOS EN LA CALLE LA MARINA. MUCHO FUE EL MATERIAL QUE TRAJO PARA LA “ZAPATERIA LA ESTRELLA” (PASTOR ROJAS) PARA HACER LOS FAMOSOS ZAPATOS MARGARITEÑOS QUE LUEGO SALIAN POR ESA MISMA VIA HACIA TIERA FIRME…

Felix Gonzalez Vicent
7 de Marzo, 2012

Hola amigo Francisco, recibe mis saludos y el de mi familia y nuestro mas profundo agradecimiento por plasmar en tu hermoso libro la historia de esas dos lanchas “MARIA ROSARIO Y ROSA EUGENIA” . Cuando digo plasmar me refiero a la historia escrita y que generalmente estas son historias que forman parte de un pueblo y en la medida que los viejos van muriendo, también mueren y se llevan con ellos parte de ellas. Tengo muchas razones por la cual sentirme orgulloso porque si bien no fui protagonista de esas vivencias, por lo menos mis hermanos y yo fuimos actores, ya que en la “MARIA ROSARIO” apenas terminábamos las clases de primaria, soltábamos el bulto escolar, nos quitábamos el guardapolvo y agarrábamos el maletín para Irnos a navegar con mi papa. Orgulloso también de vivir y convivir con esos dos grandes lobos de mar como los fueron sus capitanes Concepción Mata Moreno + (Chon Mata) de la “ROSA EUGENIA” y mi papa + de la “MARIA ROSARIO” quienes por mas de sesenta años fueron vecinos y aun lo seguimos siendo. Y para que tu veas Francisco, pareciera que esas dos lanchas y sus capitanes se niegan a naufragar el el mar del olvid0. Por una parte tu le has dado vida de nuevo el tu libro y por otra parte ” nuestro ” Confery les rinde un justo homenaje colocandoles los nombres de esas lanchas a dos de sus grandes barcos. Tu libro y Confery les garantiza a esas lanchas que navegaran por siempre en el mar de la memoria de nuestro querido Juangriego. Un fuerte abrazo amigo y mil gracias por humedecer mis ojos y llevarme a mi niñes con tu bella historia. -

Juan mata
8 de Marzo, 2012

EXCELENTE HISTORIA. BELLA . EL CONOCER ESAS AVENTURAS DE ESOS SERES NOBLES CON SU GENTILICIO. MI FAMILIA ES MARGARITENA DE PURA CEPA. SALUDOS

Julio Medina
30 de Septiembre, 2012

Excelente, todo esto son recuerdos hermosos de nuestra isla, de nuestro Juan griego, aunque no nací en ella, crecí y gran parte de mi educación la realicé alli, soy Margariteño de convicción y tuve la suerte de conocer en vida a esos gloriosos capitanes. Un gran abrazo

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