Actualidad

Ortografía y sociedad sin sintaxis

El periodista y narrador colombiano Óscar Collazos sobre educación, sociedad y ortografía

Por Óscar Collazos | 24 de septiembre, 2010

La queja no viene solamente de los docentes de enseñanza media y superior. Cualquier persona acostumbrada al uso escrito del idioma se escandaliza de las incorrecciones en que incurren sistemáticamente los jóvenes universitarios cuando escriben “ensayos” o presentan breves excusas por su ausencia de clases.
Soy pesimista sin ser apocalíptico. Si se da el salto de la enseñanza secundaria a la universitaria sin haber aprendido a escribir con un poco de corrección y a ordenar las palabras para expresar conceptos coherentemente, la mitad de la causa está perdida. La otra mitad es esperanzadora, como la alfabetización nocturna para adultos. Pero esa no es la prioridad de muchos jóvenes que estudian y no aprendieron a redactar.

No hay que empezar a solucionar el problema arriba (universidad), sino en la mitad (secundaria) y abajo (escuela primaria). Cuando los sabios de la pedagogía sepan en qué momento empezaron a joderse la ortografía y la sintaxis, se sabrá en qué punto volver a empezar. Pero no basta saber cuándo, sino saber qué dejó de hacerse para que esa actividad de la comunicación humana dejara de ser prioritaria mientras los jóvenes se acomodaban en los cuartos de las nuevas tecnologías.

La queja no es nueva. Debe de tener más de 20 años. Eso quiere decir que no solo nos encontramos con jóvenes que maltratan la ortografía, sino con una generación de cuarentones -en la que no faltan docentes- que empezó el ciclo infernal y tal vez tenga hijos que lo reproducen y perfeccionan. Escribir mal dejó de merecer sanciones académicas y regaños familiares.

No creo que todo tiempo pasado sea mejor, pero estoy seguro de que en un pasado no demasiado lejano se escribía más correctamente, se sancionaba a los infractores y no tenía “presentación social” confundir, por ejemplo, el uso adecuado de la b o la v, la n y la m. Vean si no los foros de los lectores, donde escribir bien y argumentar mejor es una rareza arqueológica.
Se empezó con la sintaxis del idioma y se acabó en las groserías e intransigencias de la sintaxis social, esa que sirve para poner orden en los comportamientos individuales para construir respeto y tolerancia colectivos.

Hoy, con una generación que tiene diccionario y corrector en los computadores personales y artefactos telefónicos, se escribe peor. Y no por falta de instrumentos, sino por pura negligencia. Escribir mal carece de importancia en los códigos de la educación formal. No creo, pues, que el problema haya empezado con el uso masivo de los computadores. Estos encontraron a un usuario desinteresado ya por las exigencias de su idioma.

Vivo con el dilema de restarles puntos a las notas de mis alumnos cuando me detengo a pensar que ellos no son más que las víctimas de una epidemia global. Pero si no lo hago van a seguir creyendo que escribir mal es la norma y que no tiene importancia seguir haciéndolo o pensar en corregirlo.

No soy tan fundamentalista como el amigo que conoció en una discoteca a una mujer muy hermosa y consiguió llevarla esa noche a su cama. Lo que ella hacía, me dijo, era gramaticalmente incorrecto pero de gran corrección erótica. No quiso volver a verla porque, a la mañana siguiente, recibió este mensaje de texto: “Te vusko hesta noche y senamoz”. Se le convirtió en la mujer más horrible del mundo.

Las faltas de ortografía eran una ‘lobería’ que cerraba puertas. Y no se diga de las puertas que cerraban las faltas en la sintaxis, esa “parte de la gramática que enseña a coordinar y unir las palabras para formar las oraciones y expresar conceptos”. Entonces, ¿qué pudo haber pasado? Averígüenlo. No kiero vuskar esplikasiones a una kosa tan censiya: al sistema de henceñansa ze le kemaron los fucivles.

Óscar Collazos Escritor y periodista colombiano. Doctor Honoris Causa en Literatura por la Universidad del Valle, en Cali. Su trabajo periodístico, estudiado en universidades y organizaciones dedicadas a la libertad de prensa, se caracteriza por su fuerte crítica política y postura independiente.

Comentarios (24)

LaRebelde1
24 de septiembre, 2010

Excelente escrito soy de la generación en la cual se hacía mucho énfasis en la ortografía.. Pienso q eso ha cambiado tanto porque la enseñanza ha desmejorado desde su base, sin hablar q ni los mismos maestros y profesores también escriben muy mal ortográficamente hablando.

asiul anele
24 de septiembre, 2010

Excelente reflexión, y agregaria que si los maestros o profesores no estan bien preparados tampoco, no pueden revisar con exactitud las labores escolares, tengo el caso de un sobrino estudiante de cuarto grado de educaciõn primaria, mi hermana le mandõ una nota por la ausencia del niño el dia anterior, la maestra le respondió: el alunno deve revisar su tarea de aller, porque tiene herrores en la redacion….

Rosa Prat
24 de septiembre, 2010

¡Es un problema grave! Yo muchas veces tengo dudas cuando escribo, pero jamás dejo de buscar ayuda en personas, diccionarios, cualquier herramienta que tenga a mano. Es que además de la fata de educación, corrección, etc. hay una gran desinterés en aprender a escribir y a expresarse y eso es todavía más triste. Siempre recordaré muy especialmente una examen de inglés, no de castellano y literatura precisamente, en el que tenía que traducir unas oraciones. Recuerdo que para aquel momento era como una moda utilizar ”q” en vez de ”que”. ¡Ese error que cometí en mi traducción me costó una nota de 20 puntos! Más nunca olvidé que hacer eso era incorrecto. Así que estoy totalmente de acuerdo en que se debe corregir siempre. Saludos.

Ramón Elías Pérez
25 de septiembre, 2010

El señor Collazos tiene razón y le cabe derecho al opinar de esta forma, estamos matando el idioma. Dime cómo hablas y escribes y te diré quién eres. Sólo (con acento porque no es de soledad) espero que los sistemas de educación de los países interesados intervengan en el asunto, empezando claro está por establecer reglas en los medios y en corregir, donde ellos se produzcan, esos terribles gazapos. No puede y no debe, por ejemplo, un aspirante a la presidencia de la república dejar en tan mal estado a la Real Academia Española, cuando afirma que: “si me matan y me muero”… “esos son cantos de ballenas”… “las veinticuatro horas del día y de la noche también”… “si no ganamos fue porque perdimos”. No te sumes a la brutalidad, hay que combatirla. Moral y Luces son nuestras primeras necesidades (Bolívar Dixit)

José Francisco Marcano S.
29 de septiembre, 2010

Lamentablemente no son mayoría quienes nos preocupamos por un buen castellano, tomando en cuenta que cada región quiere imponer su forma de hablar al momento de plasmar sus palabras, y muchísimas veces estas están minadas de malformaciones en los signos lingüísticos, pero sólo nos queda poner de parte nuestra un esfuerzo por corregir si es que tenemos la oportunidad, a quienes realmente acepten la sugerencia, porque existe casos de personas que se molestan cuando uno le hace alguna acotación de alguna palabra mal escrita, mal dicha o mal contextualizada.

Suerte les deseo porque yo me veo en el mismo dilema, no sólo en la universidad si no en lugares donde hay profesionales con posgrado.

Saludos.

Rafael Casique
30 de septiembre, 2010

Pues hablando de sintaxis, una corrección a la intervención de Rosa Prat: se escribe o dice nunca más, no es correcto expresarse usando “más nunca”.

Belkis Rodríguez
1 de octubre, 2010

Felicitaciones. Considero importante que comencemos a aportar soluciones para resolver este problema que se agrava con el paso del tiempo. Todos quienes ejercemos la docencia estamos conscientes de ello, pero es necesario que pasemos del diagnóstico a la propuesta para ayudar a los estudiantes a expresarse adecuadamente, no solamente a través de la escritura sino oralmente. Gracias por colocar este tema en la discusión virtual.

Rosa Prat
1 de octubre, 2010

Gracias por la corrección. Nunca más, nunca más, nunca más…

Tulia Monsalve
2 de octubre, 2010

La fuerza de la corrección con calidez permitirá al alumno mejorar. Me identifico con el dilema.

Adriana Murgano
4 de octubre, 2010

Estimado Sr. Collazos,

Respetuosamente me dirijo a usted para expresarle mi profunda preocupación, ya que hasta donde tengo conocimiento la palabra sólo cuando es un adverbio como lo utiliza en la siguiente oración: (Eso quiere decir que no solo nos encontramos con jóvenes que maltratan la ortografía..) lleva acento ortográfico, mas no en el caso cuando se utiliza como adjetivo: ¨Raúl vive solo¨.

Un cordial saludo,

Leopoldo Faría
4 de octubre, 2010

Adriana, te sugiero revisa las reglas. Según la Academia, ahora el acento es opcional, dependiendo del contexto. Antes era como indicas: ya no.

Adriana Murgano
4 de octubre, 2010

Sr. Faría, Muchísimas gracias. Es necesario actualizarse.

Jessica
5 de octubre, 2010

Buen artículo, aunque es paradójico que escribiendo sobre ortografía y sintaxis se escriba “Debe de tener”. Ese “de” sobra.

Javier V.
5 de octubre, 2010

Jessica, no es cierto lo que dices. Lee aquí: http://www.libertaddigital.com/opinion/amando-de-miguel/el-dichoso-debe-ser-y-el-confuso-debe-de-ser-53030/

El “debe de tener” de Collazos implica una suposición y es correcto

Jessica
5 de octubre, 2010

Gracias por la información. Sin embargo, según la RAE es más un asunto de gusto que de corrección (ver acá: http://buscon.rae.es/dpdI/SrvltConsulta?lema=deber). Copio a continuación lo que dice:

2. Funciona como auxiliar en perífrasis de infinitivo que denotan obligación y suposición o probabilidad:

a) deber + infinitivo. Denota obligación: «Debo cumplir con mi misión» (Mendoza Satanás [Col. 2002]). Con este sentido, la norma culta rechaza hoy el uso de la preposición de ante el infinitivo: «Debería de haber más sitios donde aparcar sin tener que pagar por ello» (Mundo [Esp.] 3.4.94).

b) deber de + infinitivo. Denota probabilidad o suposición: «No se oye nada de ruido en la casa. Los viejos deben de haber salido» (Mañas Kronen [Esp. 1994]). No obstante, con este sentido, la lengua culta admite también el uso sin preposición: «Marianita, su hija, debe tener unos veinte años» (VLlosa Fiesta [Perú 2000]).

Ramón Elías Pérez
7 de octubre, 2010

Me quedo con lo que dice Jessica. Ocurre que hay lugares, regiones, donde el uso determina una sintaxis y unas “formas” muy particulares de maltratar el idioma. Ejemplos hay muchos: haiga por haya, estábanos por estábamos… y les envío esta perla: “eso es lo improsulto” por decir el non plus ultra. Por cierto, el filósofo del Zulia, mejor conocido como el alcalde prófugo, es especialista en este tipo de frases de alcurnia y prosapia. Por supuesto, hay que cuidar la lengua, ella es castigo del cuerpo.

Salazar
14 de octubre, 2010

Señores, como estudiante pienso que el autor debio hacer su analisis tomando una variable que quizas no incluye debido a que no esta inmerso en esta generacion (ya llevo muchos errores, lo se) que es: escribir mal esta de moda. Los jovenes de hoy en dia piensan que acortar las palabras, o cambiar letras como “S” por “Z” les dara originalidad y aceptacion por parte de sus pares. A su vez, son criticados por una uso excesivamente formal del castellano, y etiquetados como unos “nerds”, “gallos”, etc. La subcultura adoloscente o de adultos jovenes ha influido notablemente, maxime de las variables descritas por el autor. PD: discupen mis horrores gramaticales, sintacticos y hasta semanaticos, soy parte de una generacion gramaticalmente pobre.

Isabel Martins
25 de octubre, 2010

Estimado Óscar, la lectura de su artículo me da la oportunidad para reflexionar acerca del tema de la ortografía, de su enseñanza y aprendizaje. Creo que los maestros y profesores (etc.) no hemos acertado en este asunto porque nos centramos sobre todo en creer que escribir correctamente es igual a dominar las reglas de la ortografía. De esta manera se hace imposible solucionar el problema. Lo importante debe ser inculcar el valor (prestigio) social que tiene escribir correctamente de acuerdo al contexto y al destinatario. Saber (tener la experiencia) que en determinados ámbitos del discurso los “horrores” ortográficos están muy mal vistos y se pagan caro; saber también que podemos transgredir esas nomas con fines estéticos o de cualquier otro tipo. Ya se ha visto que solamente escandalizándolos de los errores cometidos por los estudiantes y/o penalizándolos logramos muy poco. ¿Qué hacer? Pues proponer la escritura para publicar, es decir, debemos acercar en lo posible a los estudiantes a prácticas reales de comunicacción escrita. Hay que dejar que el aprendiz sienta por sí mismo la necesidad de escribir correctamente y así él buscará (con nuestra ayuda, claro) entre los recursos disponibles lo necesario. Para finzalizar, como un ejercicio para estimular nuestros modos de pensar sobre lo escrito le propongo una interpretación distinta de la chica que deja la nota. A mí al menos se me ocurre pensar que ella es muy competente en su escritura y que la escribió sabiendo perfectamente lo que hacía, quiso hacer una broma o quería deshacerse de este ocasional amante. En definitiva, hay que profundizar en el análisis de este tema si queremos de una vez por todas darle solución. De nuevo le agradezco su artículo. Saludos cordiales. I.

María Eugenia
19 de enero, 2011

n 1 lu de la Man d q nom nom kier rekor twiiiiiiiiiiiiit

Abraham
15 de abril, 2011

Yo tengo un “ciber” en el que estas “groserias” son el pan de todos los días, ver cómo imprimen sus pseudo trabajos los jovenes que ni porque sólo COPIAN y PEGAN la información, terminan agregando su punto de vista y aunque Word les subraye terriblemente todas sus palabras de rojo, lo ignoran, el ver cómo se envian mensajes de texto sea a celular o al clásico Messenger y que todo abrevian o inventan sus nuevas palabras como “oie=OYE” “pstkier=pues te quiero” k=qué ¡¡¡DIOS MIO!!!.. Es terrible ver que si en mi generación (tengo 35 años) eramos unos “BURROS” cuando en un dictado de 50 palabras la mayoría tenía unas 10 faltas de ortografía, si hoy aplican la misma prueba, estoy seguro que no habrá una sola palabra correcta.. y la culpa ¿quién la tiene?… los padres, el gobierno a través de sus programas educativos tan vanos. “K ls sPra a nuEztrs ijOz.

María Eugenia
15 de abril, 2011

@Abraham, en Los Angeles está la cosa como para ponerse a llorar: entre el Spanglish, la cadena ininterrumpida de tonterías de Hollywood, el trabajo a destajo a salario mínimo sin pensión ni beneficio alguno, un sistema educativo que cada vez baja más el nivel a fin de acomodar a gente que no habla ningún idioma bien ni lo hablará en su vida (entre otras cosas porque el 50% de ciertos grupos no se gradúa de secundaria sino que se mete a pandillero, a drogadicto o se pone a parir sin parar)y un promedio de CIEN (100) mensajes de “text” por día que envía cada joven. Ya esto no es una nación ni un “pueblo” sino una masa semianalfabeta a merced de los banqueros ladrones y de los gobernantes ineptos. Lo que viene es una sociedad totalitaria “democrática”, una Democracia Totalitaria, aunque parezca una contradicción de términos. Un superpoder militar que en todo lo demás es tercermundista. La educación que merezca la pena y amerite tal nombre se va a reservar para el 1-5% de arriba, para la plutocracia que se lleva el 75% de la riqueza del país, el cual de este modo se va transformando en el sueño de un mandarín… y de un mercader de ésos que no creen sino en su clan. Los que no somos dóciles y estamos dispuestos a dar la batalla por los jóvenes para que dejen de ser “functional illiterates” (analfabetos funcionales, para decirlo en corto) sólo ocupados en sobrevivir y consumir basura, nos encontramos con que la mayoría de ellos no van a tener mayor salida que meterse a soldaditos e irse a matar, a invadir países y a destruir. A este triste fin ha llegado esta gran nación y lo único que queda es esperar que la historia dé una de sus sorpresas, como ocurrió en la URSS o como ha ocurrido en muchos otros imperios cuando llegaron a un punto de locura.

Abraham
15 de abril, 2011

Es (hasta cierto punto) gracioso, ver como algunos que dan sus opiniones, sobre el tema, se mofan de formas y errores de sintaxis de los demás. lo que es un hecho es que; si por lo menos un gran porcentaje de jovenes escribiera “AUNQUE SEA” con estos errores, se notaria sin dudar que LEEN!, SE DOCUMENTAN!, ESTUDIAN!, INVESTIGAN!, o lo que es lo “messmoo”, les interesa el saber si está bien escrito o no. No se duda ni tantito que todos los que aqui estan participando en nada se comparan a los niños de los que hablamos. SALUDOS!!! =D si la nueva generación tuviera idea de lo que aquí se escribe, otro futuro le esperaría a la humanidad.

Abraham
15 de abril, 2011

@Salazar. Pero… por todo lo que dices. Es necesario mostrarse tan ignorante?… o es requisito?… o es obligación?… Sólo por no sentirse “despreciado” por esa “bola de ignorantes?” jaja, qué mal me veo escribiendo así, pero la verdad; No le encuentro razón ni sentido a su gramática, sus abreviaturas, su supuesta originalidad. ¿Es original que el 90% de esa generación escriban con “Z” en lugar de “S”?.

MIR
31 de marzo, 2012

LA ORTOGRAFIA ES HECHA POR HOMBRES RAROS , OJO, NO DIGO INTELIGENTES, RECUERDEN QUE JESÚS NUNCA ESCRIBIÓ, NO LE IMPORTÓ LA ORTOGRAFÍA SINO EL VERDADERO CONOCIEMINTO, LO IMPORTANTE ES ENTENDER EL MENSAJE, Y SE DEBE PREOCUPAR EN LA EDUCACION EL VERDADERO CONOCIMIENTO DE LA VERDAD.

María Eugenia
31 de marzo, 2012

a gezuz zi lymportoh la holtografya puez zino la vivlia no laentendiera naiden

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