Artes

¿Ciudades no escritas?

Un recorrido por Caracas sirve de pretexto para mostrar esos personajes e historias que se desarrollan al margen de las agendas mediáticas. Trabajo leído en el evento Periodismo y Literatura, aguas comunes convocado por Corriente Alterna en el Celarg

Por Alejandro Sebastiani Verlezza | 30 de agosto, 2010

Todo el que siente curiosidad por darle un significado a la vida
se ha preguntado al menos una vez por el sentido del lugar
y el momento en que ha nacido ¿Qué significa que yo
haya nacido en tal fecha en tal rincón del mundo?

Orhan Pamuk, Estambul

Quisiera adentrarme en una mirada capaz de lanzarme hacia personas, objetos y paisajes; sonoridades, redes de analogía, sensibilidad y comprensión. Mirada, luego las odiosas etiquetas: periodística por pretender el apunte de un hecho, registrar y mostrar las aventuras que marcan toda vida. Lo que podría ser literario estaría en el lenguaje que traduce la mirada y las palabras elegidas para darle cuerpo a la escena por retratar, procedimiento similar al del pintor detenido durante horas ante una colina o un muro al borde del derrumbe: contempla, capta matices, colores, escucha lo que le va diciendo el paisaje: entra en relación y da la pincelada, ráfaga de tinta sobre la hoja, transmutación de lo real en imagen, percepción marginal del instante. La escritura sería derivación y expresión de un ojo que desea y retrata, retiene y expulsa.

Propongo un recorrido por la ciudad. Elijo sitios por azar y gusto. Hago un mapa de lugares para retratar. Empiezo por el Oeste y voy moviéndome en desorden. La avenida Morán: tramo fino de carretera, cerro de un lado, abismo del otro, caminos de monte y basurales derramados cuando llueve. Plaza Pérez Bonalde: pensiones, peluquerías, tabernitas, refugio de inmigrantes de varias nacionalidades, acosados por la nostalgia; detenerse en cualquiera de estas fachadas –cubiertas a veces de amenazantes graffitis, buhoneros y licorerías en las que desde temprano se van agolpando los sedientos por matar el tedio de la tarde o la faena inconclusa– abre infinitas posibilidades de escritura. ¿Qué los arrastra hacia ese lugar y no otro? Mi amigo Yayo Agüero narra una anécdota de la zona. Data de los años sesenta. “Una de las cosas curiosas que ocurría entre Pérez Bonalde y Ciudad tablita, era que las familias del sector se vieron obligadas a identificar sus hogares con un cartelito que decía casa de familia, o familia decente, para diferenciarse de los burdeles que por aquel tiempo comenzaban a proliferar, los cuales eran fácilmente identificables: colocaban al frente un bombillito rojo que se encendía a partir de las seis de la tarde; las señoras más puritanas se persignaban espantadas, adivinando en ello una señal del fin del mundo”. En Caño Amarillo están las peripecias del Gardeliano y sus alrededores. En el Centro, las huellas casi inencontrables de lugares donde se reunían los grupos literarios Viernes y Sardio –este último frecuentaba el café Iruña, situado según Arturo Almandoz de Reducto a Municipal. Las rockolas que sobreviven en una Candelaria en la que vagó Ramos Sucre atiborrado de pastillas para lidiar con el insomnio y Julio Garmendia, tiempo atrás alojado en el Hotel Cervantes de la Avenida Urdaneta, hoy burdel. En Bellas Artes está el Alaska y el Ribot con su cortina de caracoles, dulce entrada a esa boca roja y vallenatera, Farolito local, el paisaje estruendoso se completa con el baño: un canal de concreto podrido para los meaos de cebada, conatos de golpiza, posibles atracos a la salida, fantasmas que bordeando el amanecer piden para un pasaje y desaparecen en un sendero apagado de árboles raquíticos y bombillos a punto de cortocircuito. San Agustín y sus músicos, boxeadores y bohemios de alto calibre. Sabana Grande y las historias desperdigadas por las barras de la Bajada y el Callejón de la puñalada. Las vidas secretas de la UCV. El río Guaire, merecedor de tantas meditaciones, retrato de fracaso y podredumbre sostenida. Los Caobos y sus paredes, altas y mohosas, han visto a perseguidores borrarse en laberintos de árboles. En la Avenida México, justo en la parte de atrás del Liceo Andrés Bello, hay un letrero cubierto de polvo y rastros de pintura. Colocado muy alto, como para no verlo. Dice: calle prof. Dionisio López Orihuela. ¿Quién sería este señor de peculiar nombre? Seguro trabajó en el Liceo donde Ramos Sucre también dio clases. Más arriba, vía San Bernardino, vivió Maja Poljak, nacida en Zagreb y de ascendencia judía. Fue perseguida por el nazismo y eso la obligó a cambiar su apellido de “Pollak” a Poljak, según refiere en un artículo su hijo Vladimir Villegas, tuvo que refugiarse en Italia y luego embarcar hacia Venezuela en los años cuarenta. ¿Contar una vida depende solamente de un asunto expresivo y de géneros periodísticos o literarios? Novela, poesía, crónica. Las opciones parecieran infinitas, los límites sutiles. Tal vez los temas mismos pidan la forma que le sea más provechosa.

Detengo el recorrido para preguntarme qué periódico –o revista– apostaría por un puñado de crónicas, entrevistas y perfiles de personajes incorrectos, salvajes y rabiosos. Gente que no ofrece verdades contundentes sino pliegues angustiantes de las cosas. Nada de famosos. Místicos del desastre ansiosos por ser escuchados, chilenos exiliados que hacen de libreros, vascos anarquistas refugiados en las cuerdas de sus guitarras, gente huyendo de otras vidas que en un instante dejan de estar soterradas: alguien las oye, las percibe. Tipos que pasaron de genios a vagabundos tristes, rayadores de paredes y teléfonos públicos. Músicos ambulantes, seres asqueados del mundo, recogedores de cartones. Utopistas sentimentales, tarotistas que alivian con sus dulces mentiras en bulevares, gente tiroteada por cámaras, teléfonos, o una mirada torcida.

Cuánto tiempo seguirán contenidas en el subsuelo de esta ciudad de techos rotos las historias de tanto vagabundo sin asidero y bicho marginado de la opinión pública. Ellos también son huella y memoria de Caracas. ¿Están fuera de los intereses mediáticos porque son “perdedores”, “fracasados”? Historias fuera de pautas y horarios de oficina. Queda arrastrar el lente del ojo, fijarlo, intentar escribir las vidas secretas y ruinas de una ciudad/isla con 443 años. En los puntos más recónditos de su geografía se alojan muchas de ellas. Juegan a mostrarse y esconderse. Conjugadas intuición e investigación, se podrán ir encontrando. Quizá paseante y reportero, seres ambulantes al fin, puedan juntarse en un solo gesto: registrar con una mirada deseosa por reconocerse en el caos que le tocó vivir. Así, pensando en la Caracas de hoy, no deja de rondarme la frase de Ahmet Rasim que Pamuk usa para abrir las puertas de su Estambul: “La belleza del paisaje está en su amargura”.

Alejandro Sebastiani Verlezza 

Comentarios (13)

Antonio
31 de agosto, 2010

Dionisio López, fué poeta , educador y congresista por los años 60; igualmente, fundador del partido URD. El poeta Julio Zerpa de Cumaná, escribió:

DIONISIO LÓPEZ ORIHUELA (1893 – 1975) Enero 19, 2010 por beisbologo

A la tierra entregó sus largos días este Dionisio López Orihuela que si libó las dulces alegrías regó su luz por toda Venezuela.

Erró al nacer la era de sus días porque pudo ser griego- centinela de aquel tumulto de filosofías que buscaban a Dios para su escuela.

Dionisios, Pan, Apolo y sus Oráculos le eran afectos, y con ritos sabios disfrutaba los griegos espectáculos.

Tuvo de Anacreonte y de Platón, con acíbar y miel sació sus labios y se nos fue dejando su canción.

Antonio
31 de agosto, 2010

Como comentario adicional, Dionisio López Orihuela, fué director del Liceo Andrés Bello y tuvo responsabilidad en la creación de lo que es hoy día el Orfeón Universitario. Leamos la nota: “Valga recordar que en 1942 se crea un Coro de voces mixtas en el Liceo Andrés Bello (cuya sede funcionaba en la esquina de San Lázaro) por iniciativa de su Director, Profesor Dionisio López Orihuela, y a cargo del maestro Antonio Estévez. Los jóvenes liceístas (entre ellos los hermanos Otamendi, Aníbal Martínez, Lorenzo Figallo, Morella Muñoz y Jesús Sevillano) al pasar a la Universidad entusiasmarán para la creación del Orfeón Universitario.”

Sydney Perdomo
2 de septiembre, 2010

Interesante paseo por recovecos casi olvidados, si para algo hay que inspirarse, que mejor que recorrer los paisajes de tus propios mundos que son reales y tangibles. Gracias por darnos una descripción, y un nuevo punto de vista de los lugares por los que la mayoría no solemos explorar.

Saludos y mis respetos sinceros.:);)

mharía vázquez benarroch
7 de septiembre, 2010

En 1952, año crítico para Venezuela, el país político entraba en un proceso electoral donde estaba comprometido el destino de la democracia venezolana. En efecto, en el horizonte político se vislumbraba el autoritarismo militar como forma de gobierno. Ante esta amenaza para las libertades ciudadanas se produjo la fecha histórica del 30 de noviembre. Ese día memorable, lo que tuvo lugar fue un gran plebiscito nacional a favor de la política de entendimiento y de la unidad que con patriótico desprendimiento había planteado Unión Republicana Democrática (U.R.D), interpretando con justeza el sentir de todas las fuerzas políticas que actuaban legal o ilegalmente en el país y que habían difundido con indomable energía hasta las más vastas y profundas capas de la comunidad del pueblo nacional, es allí donde toma brillo la figura de Dionisio López Orihuela, militante desde su época de estudiante, donde sufre cárcel junto a Jóvito Villalba y Rómulo Betancourt contra Gómez, fue durante toda su vida figura resaltante del partido URD.El 30 de noviembre de 1952 se impuso la dictadura militar y López Orihuela electo diputado de la República como candidato de U.R.D. fue expulsado del país y desde entonces se radicó en México hasta el 23 de enero de 1958, fecha de la caída de la dictadura de Marcos Pérez Jiménez. Dionisio López Orihuela, poeta muy reconocido en el Oriente venezolano, fue uno de los mejores amigos del poeta Cruz Salmerón Acosta, tanto que fue quien hizo el prólogo de una recopilación de toda la obra lírica de Salmerón, sus sonetos “Fuente de Amargura” que se publicó por primera vez en 1952, así que gracias a la labor exhaustiva de Dionisio López Orihuela hoy conocemos una buena parte de los escritos y de la preciosa obra de Salmerón Acosta. También fue un notorio luchador por la democracia venezolana, fundador de URD junto a Jóvito Villalba, Ignacio Luis Arcaya,y Alirio Ugarte Pelayo, fue uno de los firmantes del famoso Pacto de Punto Fijo. Poeta y maestro,fundó el histórico Liceo Cultura, fue director del Liceo Andrés Bello en una época brillante donde dieron clases Edoardo Crema, Ernesto Mayz Vallenilla, J.L. Salcedo Bastardo y Rómulo Gallegos, y fue uno de los maestros del reconocido escritor Guillermo Sucre, entre tantos otros. Es una lástima que su nombre permanezca olvidado, borrado casi en una placa polvorienta, cuando dedicó toda su vida a luchar contra las dictaduras de Gómez y Pérez Jimenez y formó a varias generaciones de ilustres venezolanos. En momentos como estos,en que Venezuela vuelve a vivir una clara dictadura militar, su nombre adquiere relevancia. No olvidemos a nuestros héroes cotidianos.

Maribel Anaya
17 de octubre, 2010

Lo amé. Volátilmente rayueliano. Abrazo.

Margarita Roufogalis Lopez
16 de diciembre, 2010

Muchisimas gracias Antonio, Maria Vazquez y Maribel Anaya por sus enaltecedores y emotivos comentarios sobre Dionisio Lopez Orihuela, mi abuelo, a quien siempre admire por sobre todas las cosas, ese fue su legado y me honra saber que fue digno de admiracion para muchas personas y que por eso su obra dio y sigue dando sus frutos. Un abrazo grande Margarita Roufogalis Lopez

Alejandro Sebastiani Verlezza
23 de agosto, 2011

Buenos esos datos sobre Dionisio. Muchos de ellos, en su momento, los pude chequear. Otros los descubro a partir de los datos proporcionados por María. A manera de coda: para el momento de la escritura, preferí quedarme en ese asombro ante un letrero en borradura cuyas letras apenas podían entreverse. Ese primer encuentro, donde prima lo no dicho, lo soslayado, lo que está por descubrirse, para mí, cuenta…y mucho.

Marianne Piret
16 de junio, 2012

Si. Fue Director del Liceo Andres Bello en la epoca en que hize alli mi bachillerato. Mi madre (fallecida) Madame Piret, fue profesora de frances en la misma epoca. Yo tambien cante en el orfeon universitario con Morella Munoz y tengo su libro de poemas “del fiel color” frente a mi. Me enoja haber tenido tanta dificultad en hallar su nombre en el Internet y no logro retrazar las huellas de mis ex companeros. Hubiera jurado que fue esta una epoca suficientemente importante en la historia de Venezuela, para ser ampliamente mencionada.

Margarita Roufogalis Lopez
27 de septiembre, 2012

Gracias Alejandro, a partir de tu bello artículo he podido darme cuenta que la memoria de los venezolanos si hace honor a sus héroes, que siempre renace ese legado y cuando el momento histórico lo amerita, llamamos a ese espíritu, que está allí muy vivo aunque lleno de polvo y descolorido… somos los herederos de la grandeza de nuestros antepasados. Marianne, tengo ese libro y tantas cartas y escritos de mi abuelo, recortes de periódico que mi mama se dedicó toda su vida en recopilar, será un placer poder algun día convertir todo eso en una lectura apasionante para la historia de nuestra democracia…Saludos !

Marianne
28 de septiembre, 2012

Son las seis de una mañanita de de fin de Verano, en Tel Aviv, y mi computadora toca la puerta de mis sueños esfumando-los: es tu comentario, Margarita, y no me quepa el corazón en el pecho de pura emoción!Reflorece la mata casi seca de mi juventud en el liceo Andrés Bello, donde pase los años mas significantes de mi vida de estudiante. Pase tantos años intentando hallar el hilo que me llevara de vuelta a esta época… me mortifico tanto que en este mundo de la comunicación, el nombre de tu abuelo, que ha sido una lumbrera de sus tiempos, aunque por un espacio de tiempo demasiado corto, sea tan difícil de encontrar! Tengo ya 80 años Margarita, pero me has devuelto mis 16…

Mitchele Vidal
12 de febrero, 2013

La lectura de esta hermosa crónica nos lleva a una serie de comentarios conmovedores de una época, que siendo tan nuestra -y tan cercana- nos es esquiva. Serán los aciagos momentos que vivimos el velo que añade opacidad a nuestra memoria.

Gracias Alejandro, Marianne, Margarita, María, Antonio, por todo lo contado y lo vivido.

`Marianne
13 de febrero, 2013

Seria emocionante descubrir en esta lista de comentarios los nombres de los miembros del Orfeon del Liceo Andres Bello. Lorenzo Figallo, donde estas? Nuestro orfeon participo a varias giras culturales y deportivas a los liceos del interior (recuerdo particularmente una Gira a Barquisimeto de la que aun tengo una foto guardada en mi cajita de recuerdos). Pronto cumplire los ochenta y transcurrieron unis 65 años . desde estos acontecimientos. Muchas matas se han secado desde entonces

Marian salmeron
9 de octubre, 2013

Hola buenas noches.. soy docente del salmeron acosta y la biblioteca de nuestro plantel hace honor a dionisio lopez orihuela.. Desafortunadamente no contamos con mucho material sobre este gran profesor… agradezco si alguno tenga informacion e imagenes adicionales me la hagan llegar para complentar la que ya poseemos… es necesario conocer nuestro pasado… muchas gracias

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