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Gracias

Lucas García y su agradecimiento a Robert B. Parker, Carlos Monsiváis, Dennis Hooper y Pete Conde

Por Lucas García París | 1 de Agosto, 2010
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Un amigo me encuentra un jueves en un café, desayunando dos donas glaseadas y un café negro.

Si eres pitiyanqui, Lucas, me dice.

Es un homenaje, respondo.

¿A quién? ¿CSI Miami? ¿Bad Boys?

A Robert B. Parker.

No le suena. Le cuento que a comienzos de este año se murió Robert B. Parker. San Parker. El creador de Spenser, “con S, como el poeta inglés”.

Spenser es un detective privado que vive en Boston. Resuelve casos, practica al box, bebe cerveza y cocina sabroso. Tiene toda la vida empatado con Susan Silverman y a veces lo acompaña su amigo Hank, el tipo más cool en este universo desde que se nos fue Bruce Lee.

Yo leía las novelas de Spenser desde que tenía quince años. Me encantaban. Su prosa escueta, sus maravillosos diálogos. Sus personajes eran como familia. Cuando se acabaron las traducciones me leí las originales en inglés.

Le debo momentos memorables al viejo Parker.

A finales de febrero se murió de golpe, un infarto, le explico a mi amigo. Se murió sobre su mesa de trabajo, escribiendo otra novela de Spenser. Se murió escribiendo, un final apropiado para un gran escritor.

¿Y las donas?

Le explico que aquel era el desayuno favorito de Spenser: dos donas glaseadas y un café negro. Me gustan las donas, el café negro no me vuelve loco, pero de vez en cuando lo hago. Cómo para dar las gracias.

Serás pavoso, Lucas.

Le explico que el 2010 es un año de la patada. Se murió Salinger, se murió Saramago, se murió Monsiváis. Tipos a quienes uno ha leído, que te han aportado algo. En mi caso sobre todo Monsiváis.

Tuve la oportunidad de conocerlo, en el Hu Nam Garden, cuando tocaban salsa los jueves. Un amigo mío, Héctor Bujanda, le realizaba una entrevista en el lugar. Una de las mejores horas de mi vida. Dijo varias genialidades entre minilumpias, botellas de cerveza y salsa brava.

Y bueno, no sé, a veces siento como la necesidad de agradecer esos momentos. Pequeños homenajes

Te vas a volver el estómago mierda, dice mi amigo. Donas por la mañana y lumpias con cerveza por la noche.

Bueno, con Monsiváis todavía no se me ha ocurrido el gesto. A lo que me refiero es que no ando encendiendo velas, ni haciendo novenarios pero me gusta agradecer.

Y el bendito 2010 se empeña en aumentar la lista de posibles agradecidos.

Por ejemplo, le digo a mi amigo, Dennis Hooper. Dennis the Menace.

Ese viejo era un quemado, me dice mi amigo, Easy Rider estaba bien para la época, pero ya.

Tal vez, pero debo agradecerle su Frank Both en Blue Velvet y su Ripley quemadísimo en El Amigo Americano. ¿Y aquella dupla maravillosa en True Romance con San Christopher Walken? Además ¿cómo no te va a caer bien un tipo que le sacó la piedra a John Wayne?

Es una nota lúgubre, me dice el amigo.

Mastico la dona, lo medito.

No sé, digo, hay que dar las gracias a esos pequeños dioses.

Le cuento de una vez que volvía de una rumba a las ocho de la mañana de un sábado. Iba por una calle desierta y una hoja de periódico se me enredó las piernas. Cuando fui a apartarla leí un titular: había fallecido Pete Conde Rodríguez.

Recordé entonces una vez en la que había acudido a un concierto revival de la Fania All Star en el Poliedro. Tocaron Larry Harlow, Pacheco y Pete Conde. El concierto estuvo bien pero los del Poliedro andaban en la nota de la cerveza sin alcohol y el mal sonido y la cosa dejo un sabor medio rancio.

El caso es que luego del concierto fui a El Maní con unos amigos, intentando colmar aquella necesidad de salsa que el concierto no había terminado de satisfacer.

Y cual no sería nuestra sorpresa al encontrarnos al gran Pete Conde celebrando allí también a un par de mesas de nosotros.

La banda de aquella noche lo conminó a cantar y Pete Conde se subió al escenario. Recuerdo su gran sonrisa, como de genio de lámpara, y la manera en la que cantó, con una energía que era como para llenar un estadio.

Leer de su muerte en aquel periódico me hizo agradecer aquel momento, aquella maravillosa energía que Pete Conde nos había proporcionado aquella noche.

Eres una mami, Lucas, se burla el pana.

Pero yo masticó la dona, sorbo el café. Pienso en San Parker, en San Hooper, en San Monsiváis, en San Pete Conde.

Gracias.

Lucas García París 

Comentarios (6)

Daniel
1 de Agosto, 2010

Gracias a ti. Debemos honrar y aprender de los grandes.

Leopoldo Tablante
2 de Agosto, 2010

Bueno, Lucas. Gracias, L.

Kae
3 de Agosto, 2010

Oye Lucas. Aunque suene jeva, en mi ranking eres uno de los grandes! ¡Gracias por rocanrol!

Juvenal Freites
4 de Agosto, 2010

¿Que les pasa? ¿no van a celebrar este delicioso relato?

Gracias, escritor Lucas.

Sydney Perdomo
4 de Agosto, 2010

Es bueno dar las gracias a todo aquel que ha significado algo en tu vida ó ha formado parte de tu desarrollo tanto personal como profesional é intelectual. Por eso como esta dicho “GRACIAS TOTALES” :D

Saludos y mis respetos sinceros para usted caballero. :)

José Ovaldía
5 de Agosto, 2010

que bueno lucas garcia es un duro

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