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Dólares

Lucas García: la extraña y compleja relación de los venezolanos con las divisas

Por Lucas García París | 25 de Junio, 2010
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1.

Me llaman como a las seis, convenciendo al chamo de bañarse a pesar de
un capítulo de los Power Ranger Furia Animal.
¿Tienes dólares?, me pregunta un pana.
Poquitos, ¿por qué?
Te los compro todos…
Pero es que a lo mejor viajo.
Cadivi me rebotó y salgo en dos días, necesito dólares.
¿Ves? Yo a lo mejor viajo a fin de año y…
¿No me escuchaste? Yo salgo en dos días. No tengo ni para un café.
¿Qué carajo voy a hacer? ¿Llevarme un barril de petróleo para
cambiarlo por unos euros?
No sé, a lo mejor…
Te los compro a mil de sobreprecio.
Ey, pero es que…
Mil quinientos, mi última oferta.
Pero es que a lo mejor viajo a fin de…
Eres una rata, Lucas, por eso es que Chávez llega hasta el otro
milenio. Al final tiene razón. Somos unos oligarcas sin un gramo de
solidaridad.
¿Dijo sin un gramo de solidaridad?
Ay, sí, Ana Teresa Torres. Olvídalo.
Me cuelgan. Una amistad desintegrada. Mi hijo corre por la casa con
el rabito al aire, mientras los Power Ranger se convierten en animales
increíbles que hacen explotar todo a su alrededor.

2.

Recorro el abasto. En la caja, Santos, el lusitano, mira una
televisión portátil a colores. La asamblea nacional: alguien dice que
al venezolano de a pie le sabe a casabe el dólar.
El aceite de oliva subió de precio. El müesli checo subió de precio.
La pasta subió de precio. El tomate subió de precio.
Toco un aguacate como quien revisa una mina claymore.
Te advierto que el kilo está a cincuenta, familia, me dice Santos.
¿A cincuenta? ¿Cómo es posible, vale?
Santos señala a la televisión.
Bueno, la culpa no es del dólar, entonces debe ser del Niño.
Se acabó la guasacaca por un rato.
Tengo que comprar unas pantallas para la ofi. La tienda en la que las
tenía visteadas subió el precio en trescientos en menos de una semana.
¿Y entonces?, le digo al encargado.
El encargado me mira. Veo que analiza respuestas. Se rinde.
Así esta la cosa, jefe, responde.
Llego con una pantalla en vez de las dos que tenía pensado. Mi socio
anda por las paredes.
Entromparon las casas de bolsas, estoy llamando a ver que pasó con
nuestros dolaritos.
¿Pero eso no estaba en bonos?, digo. El presidente se tiraba cadenas
diciendo que aquello era la idea del siglo, los vendía como si fueran
plátanos, lo único que le faltaba era un camión y un megáfono.
Si, bueno, también estábamos blindados contra la crisis. Ahora es
ilícito cambiario, vale, fuga de divisas, yo que sé…

3.

La guerra económica. Nadie sabe cuándo empezó pero todos estamos
reclutados y en la primera línea de combate. Las bajas aumentan
diariamente.
Una tranca. Sin aire acondicionado. Los repuestos no han llegado. Los
dólares, me dice el encargado de la tienda.
Una rueda de prensa de Giordani por la radio. Que vértigo.
Le dicen “el monje”. Los monjes que recuerdo: Rasputín, Torquemada,
el Monje Loco. Conclusión: no son buenas noticias tener a un ministro
de planificación económica al que le digan “el monje”.
Llamada de celular. Un pana.
¿Tienes dólares, papá?
Ay, pienso, sudando como en el Líbano.
Y me entra una paranoia, como si tuviera intervenido el celular, como
si mi nombre apareciese subrayado en alguna lista de la DIM.
¿Tú no escuchaste a Iris Varela, vale?, digo como un idiota. Yo soy un
venezolano de a pie, lo mío es el bolívar fuerte.
Es que me rebotaron en Cadivi y…
En mi entorno nadie viaja, no necesitamos de eso…
Pero bueno, chico, ¿te volviste loco?
No tengo dólares, jamás he tenido dólares…
¿Qué fue, Lucas, te tragaste a Merentes?
No te escucho, se me cae la llamada.
Cuelgo. Estaciono cerca de la Carlota. Tengo taquicardia, ando como
mareado. Pongo el cd para escuchar una música.
Suena Pink Floyd, Dark Side of the Moon. El tema que sale es, Bendito
Niño de Atocha, “Money”.
Y Roger Water (¿o es Gilmour?) canta:
Moooney
It’s a Shaaaame
Su madre.

Lucas García París 

Comentarios (13)

Caque
25 de Junio, 2010

Su madre!

Juan Apolo
25 de Junio, 2010

Me he reído para no llorar. Vaya radiografía.

Rafael Díaz Casanova
25 de Junio, 2010

Excelente escrito. Quizás se quedo un poquito corto. Yo me acabo de dar cuenta que nuestra moneda, el vanidoso bolívar fuerte se nos pudrió. No sirve para casi nada. Perdió su valor y perdió su convertibilidad. Se hizo chatarra.

krina
25 de Junio, 2010

Me rebotó cadivi, pero uno de Lucas no me lo pelo!

Sydney Perdomo
25 de Junio, 2010

¡Ostras! En estos tiempos tan duros como se nota que el mentado bolivar fuerte es una chapita e refresco.

¡Buena la narrativa caballero!

Saludos y mis respetos sinceros. :)

Aníbal Girondo
25 de Junio, 2010

Qué bueno es regresar de un viaje por el interior, donde no se necesita CADIVI, y encontrarse con esta maravillosa estampa del genial Lucas García! A la chita callando este escritor se va convirtiendo en una de las plumas fundamentales de América Latina con esa visión irónica de la vida que él sabe describir con una poesía mordiente. Hay que quitarse el sombrero, Lucas! Por cosas así es que uno tiene la esperanza de que el país se va a recuperar de este oscurantismo. La cultura nos salva, como se demuestra en este trabajo de escritores tan esenciales como Lucas, Rodrigo Blanco y el poeta McKey. Aplaudimos con entusiasmo a la gente de Prodavinci por mantener la página con tantísima calidad. Bravo!!!

Beatriz
25 de Junio, 2010

Y pensar que todos los venezolanos de a pie vivimos eso, será que nunca recuperaremos nuestra calidad de vida.

Diogenes Infante
26 de Junio, 2010

Nuestra moneda nunca va a valer nada mientras nuestros periodistas y economistas despotriquen contra ella todo el tiempo.

mamifunk
28 de Junio, 2010

Que triste realidad!!!

Darla
29 de Junio, 2010

Sinceramente senor Lucas, esto es una tristeza. Yo sufro. Gracias lo felicito.

nelson bruni
3 de Julio, 2010

hay que volver al campo pero quien se quiere ir ,solo los invasores de una finca lista.este sr nos pretende aplicar la receta cubana todo el que no le guste que se valla pa mayami..que bolas ,seguimos creyendo que va a estar a 4,3 el dolar pa diciembre de este año..

Moreluz
4 de Julio, 2010

Muy bueno para reir y no llorar y de acuerdo en que se quedó corto. Pero así pasa realmente!

luz
24 de Noviembre, 2010

así es, una paranoia total!

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