Artes

Morella Muñoz, la Morella de Siempre

Un tributo personal a Morella Muñoz, el testimonio de un músico que valora en toda su extensión el legado de la que fue llamada “la diva del canto venezolano”

Por Aquiles Báez | 31 de Mayo, 2010
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Estuve en el último concierto donde cantó nuestra diva Morella Muñoz. La acompañé con la guitarra, hacíamos la apertura para el cantante y compositor francés Georges Moustaki en el Teresa Carreño. Fue una de esas veces en que cuando estás en el escenario, piensas: “Estoy en una escena irrepetible, conectado con un mundo diferente”. Sin duda ese día había algo distinto, desde la música hasta por una especie de sexto sentido que me decía internamente que algo iba a suceder. Y así fue. Esa fue la última vez que la voz del canto de pilón, la del Quinteto Contrapunto cantó en público.

Ese día ella cantaba como si emprendiera un viaje sin retorno. Morella sudaba frío y yo pensaba que era la pura adrenalina, pero era otra cosa y ella, como los buenos toreros, aguantó de pie la embestida de la vida. Sentía que las piernas se le iban, sin embargo, no se quejó hasta que terminó su actuación. Apenas cayó el telón diseñado por el maestro Soto, Morella pegó un grito y me dijo: “Aquiles sosténme que se me van las piernas”. Solté la guitarra y fui a socorrerla, casi se cae en mis brazos. Había que ver toda esa humanidad desplomarse ante uno.

La llevamos al médico del teatro, le hizo un examen y concluyó que sufría de unas taquicardias por lo que debía ver a un especialista. Cuando se calmó, tal como era Morella, nos marchamos a comer una paella que para ella era un gran placer, sobretodo, después de un concierto. Quince días más tarde sufrió un Accidente Cerebro Vascular, del cual no se recuperó. Para mí siempre será un honor saber que fui parte de su último instante en un escenario.

Mis encuentros con Morella

Cuando estudié en el conservatorio Simón Bolívar de El Paraíso me hice amigo de su hija Gunilla a través del cornista Juan José Verde, quien es su sobrino y mi compañero de música desde que tocábamos en la orquesta infantil hace ya unos cuantos años. Así es como creo que Morella me adoptó, lo mismo que hizo con una buena cantidad de músicos venezolanos. Esa casa vivía llena de gente, de músicos jóvenes a quienes ella adoptaba de cierta forma y los apoyaba en su carrera. Estos iban desde cantantes líricos hasta músicos folklóricos.

Un día estaba en su casa y me dijo: “¿Qué vas a hacer mañana?”, a lo que le respondí: “Nada”, entonces de la forma tan imperativa como hablaba me dijo: “Te vienes conmigo a dar un concierto gratis en el 23 de Enero”. Yo estaba bien joven, tendría unos 20 años y no podía creer que semejante dama del canto quisiera que la acompañara. Por eso asentí muy asustado porque Morella tenía un temperamento fuerte y me sobrecogía la magnitud del compromiso. Hicimos un concierto de lo más bonito, eso era algo que ella hacía todos los años para la comunidad. Me impresionó la forma como todo el mundo la adoraba. Fue una lección de conciencia social que me quedó marcada de por vida. Que una personalidad como ella, quien era una gloria de las élites culturales de país, tuviera la humildad para pensar en las comunidades mas necesitadas de cultura, mas desfavorecidas a nivel de recursos, solo por el placer de darle amor al pueblo, es un ejemplo que he seguido.

Hay que ganarse el amor por la música, el arte no puede ser solo una acción material. Como artistas hay que estar comprometidos con nuestras realidades.

Entendí que esa forma imponente de su personalidad era pura bulla, lejos de intimidarme musicalmente, se acercaba a mi, me decía: “No corras, no te pongas nervioso, todo tiene un tiempo, deja que la música fluya”.

Generalmente cuando uno está empezando en la música, los artistas de más nivel son agrios con los más noveles. Entendí que uno puede hacer correcciones musicales con el cariño que dan los sonidos. Esa ocasión fue una gran lección, porque el corazón que tenía Morella era tan grande que no cabía en ningún lado, era una verdadera diva del canto, maestra de la vida y un ser humano extraordinario. Así empecé a tocar con ella.

Su guitarrista oficial era Miguel Delgado Estévez, pero cuando Miguel Efrén (como le decimos en familia)  no podía por sus compromisos, ella me llamaba. Ellos eran amigos de muchos años y de Miguel también aprendí  un montón. Hacían un espectáculo con el maestro Zapata en la cátedra del humor que había en la Universidad Central. Morella  muy divertidamente se transformaba en “Azucena del Mar”, una bolerista de los bajos fondos.

Por otro lado, fui parte de su grupo de aguinaldos. Un día Morella me dice: “Esto hay que seguirlo haciendo, porque las tradiciones son importantes”. Yo añadiría al comentario de Morella, que no son sólo nuestras tradiciones, sino nuestras verdades. La gente que como ella se la ha jugado por creer en los valores de una patria, que no es sólo una palabra sino un sentimiento, y no podemos dejarlas en el olvido.

¿Quien era Morella?

La historia de Morella es prolífica y extensa. Su recorrido parte desde sus estudios en la escuela de Santa Capilla, hasta en Roma o Inglaterra. No es un hecho azaroso que el maestro Antonio Estévez la escogió para hacer el disco de seis canciones venezolanas de su autoría. Después de estudiar bel canto en Italia, se ganó el premio de la primavera de Praga, regresa a Venezuela y hace historia en la música venezolana con el Quinteto Contrapunto. Hizo un disco que por mucho tiempo fue para mí una clase de acompañamiento en la guitarra con el maestro Alirio Díaz.

Otro disco fabuloso de Morella es el de canciones infantiles. El disco de aguinaldos, acompañados por Freddy Reyna y Guiomar Narváez, es sencillamente hermoso. Interpretaba el lieder alemán magistralmente, cantaba Schubert, Brahms, Beethoven con la misma facilidad con la que entonaba una gaita de tambora, o una fulía. Tenía una forma única de cantar música tradicional. Para rematar podía interpretar spirituals y boleros. ¿Que más se puede pedir de un cantante?.

Anécdotas

Hay miles de cuentos simpáticos con Morella. Ella era un verdadero personaje. Estábamos tocando en Los Teques y me pegó un grito ensordecedor, me dice: “Aquiles, quítame esos monstruos horrorosos que están enfrente mío”, yo no entendía que quería decir. Se refería a los monitores del sistema de sonido. Supongo que ella alguna vez estuvo en un sitio con un feedback terrible y quedó marcada por eso. Lo cierto es que nunca tocamos con monitores.

Una vez en un carnaval decido disfrazarme de Morella, con la complicidad de sus hijos. Ya me había disfrazado anteriormente de Mercedes Sosa (lo que fue un éxito impresionante), así es que tenía que mantener un alto nivel con el disfraz. Tomé un vestido de ella y una peluca (ella siempre usaba diferentes pelucas), luego Diego me dice que estaba demasiado blanco, por lo que empezamos a colorear de oscuro mi piel cuando llegó Morella y me vio. Empezó a reír y reír, no podía parar y yo tampoco, llorando de la risa me dice: “Estás igualita a mi, solo te falta cantar Yarirokue” (que era una canción pemona que ella interpretaba magistralmente a capella).

Un día me llamó porque tenía que hablar conmigo seriamente. Intrigado voy a su encuentro en medio de una “arepada”. Me dice a la vez que amasaba unas arepas: “Estoy muy molesta contigo, porque estás desperdiciando tu talento haciendo cosas que no están a tu nivel. Tú eres un compositor y tienes que seguir en eso, eres un creador y eso nunca lo olvides”.

En esa ocasión fue muy dura, estaba realmente molesta conmigo y amasaba las arepas con rabia, casi me las comí a regañadientes. A veces es bueno recibir un sacudón. Hoy se lo agradezco donde quiera que esté, pues ése fue el empujón decisivo para que me dejara de tonterías y enfocarme. Desde ese momento, pese al hecho de vivir como músico popular y todas las complicaciones que eso implica, entendí que es importante dejar un testimonio de lo que uno es, sin más pretensión que componer como uno siente. Pareciera que cuando uno se enfoca en lo que quiere, el universo está con uno. Así fue como casi azarosamente, con el apoyo de una gran amigo, el doctor Jesús Eduardo Cabrera, seis meses más tarde estaba grabando mi primer disco.

La música es una disciplina dura por lo que uno tiene que construir una historia personal paso a paso dejando sus huellas. Morella me dio esa lección

Un día por el año 89 o 90, Morella me dice que pase por su casa que tiene una sorpresa y me lleve la guitarra. Llegué y había unos cuantos músicos a la espera de algo, de esa sorpresa. Morella abrió la puerta y apareció Juan Luis Guerra con todo el 440 , quienes querían escuchar música venezolana. Para eso Morella y Gunilla habían organizado una fiesta. No tienen idea de lo que fue eso.

Pienso que esa fue una de las rumbas más impresionantes en donde he participado en toda mi vida. Terminamos con el propio Juan Luis en la calle bailando “Calipso del Callao” en una comparsa inolvidable. En esa ocasión tuve la oportunidad de hablar con el creador de “Amor de conuco”. Me comentó que empezó a hacer música vocal inspirado en el Quinteto Contrapunto y por eso estaba tan emocionado de conocer a Morella.

Cuando las personas le dan amor a los otros, se produce un efecto recíproco. Un tiempo antes de Morella falleciera se le hizo un homenaje en el Teresa Carreño organizado por su hija y otro amigo, un ser humano extraordinario: Miguel Angel Bosch. Ése fue un concierto hermosísimo en donde los amigos de Morella le rendimos tributo a quien fuera una de las glorias del canto venezolano. No creo en placas, ni en premios, ni en cualquier otro reconocimiento que no sea sentido. Ese concierto fue inolvidable, por el amor de la gente hacia ella. Creo que fue el mejor regalo que se le pudo hacer, a una persona que lo dio todo por la música en Venezuela.

El Legado

Morella fue una cantante diferente a las que conocí en esa época. Era sumamente versátil, quizás tenia la visión de un universo multicultural que ahora es que se está tomando en cuenta. Nunca sentí que tuviera esos prejuicios que tenemos los músicos con una u otra música. Era una persona que podía cantar la Novena de Beethoven un día, al siguiente hacer un concierto de aguinaldos y al otro día encarnar a “Azucena del Mar”, para luego interpretar junto a Franco de Vita.

Sus hijos también han dejado su huella. De tal palo tal astilla. Gunilla es una excelente productora musical, mi hermana de siempre, un ser humano muy especial, madre de dos niños hermosos. Su hermano Diego es sencillamente un bárbaro de la percusión. Morella siempre decía que Diego era un genio, a lo que todos nosotros decíamos que no le dijera tanto, que se podía endiosar. La verdad es que ella tenia la visión que muchos otros no tuvimos, todos nosotros creíamos que eso eran exageraciones de madre. Diego Álvarez Muñoz es uno de los percusionistas mas impresionantes que he visto en toda mi vida, una gloria mundial de la percusión y un orgullo de los músicos venezolanos. Diego es un genio.

Una Elegía

Con la distancia los recuerdos pasan a ser visiones en la memoria, pero hay constantes que hacen de esos recuerdos las cosas hermosas de la vida. El recuerdo de Morella siempre estará ahí, en ese lugar de la memoria en donde están su forma de cantar, su fraseo alargado que parecía que se escapaba al compás y sin embargo estaba adentro del mismo. Su inteligencia musical, su amor por nuestra cultura, su voz que acaricia todavía a mi nostalgia. Maestra de la música y de la vida, te quedaste en mi corazón.

Morella por siempre Morella.

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Aquiles Báez 

Comentarios (30)

gustavo valle
31 de Mayo, 2010

Qué belleza, Aquiles. Gracias por esta refrescante elegía. ¿Dónde diablos, me pregunto, estarán mis discos del quinteto contrapunto? Los buscaré hasta encontrarlos!

reyna varela
31 de Mayo, 2010

Hermosísimo. Una vez fui a un concierto que daba en el Aula Magna, su escenario por excelencia. En medio de la emoción, dije bajito para mi: Qué maravilla! Entonces el estudiante que estaba en el asiento delante del mío se volteó y mirándome por encima del hombro dijo: “¿No es Morella Muñoz, pues?” Tanto me gustó la anécdota que se la conté a una gran amiga suya, Elisa Maggi. Encantada comentó: “Voy a decírselo a Morella”

Mariana Azpurua
31 de Mayo, 2010

Aquilito, en la sala de la casa de mi abuelito escuchaba al Quinteto Contrapunto y parte de mi poca cultura musical viene de allí… Es hermoso lo que escribiste de Morella! Me haces pensar en la tradición de la Venezuela que amo y me justifica como venezolana… Un beso grande para ti!

Omar Acosta
1 de Junio, 2010

Que vaina tan bonita Aquiles, gracias! a propósito te envio un link del concierto de Cajón que hice para el Homenaje a Morella en el Aula Magna!, increible la interpretación de Diego “El Negro”, genial!, fué un concierto lleno de energia Morelliana!

http://www.youtube.com/watch?v=h8PkZPW53XM&feature=related

Fabiola José
1 de Junio, 2010

Qué bonitos recuerdos maestro!! Gracias por compartir esa parte que pocos conocemos de una artista como Morella Muñoz y por abrirnos tu corazón y mostrarnos mucho de ti también… Se lo voy a reenviar a mis papás que la admiraban muchísimo y nos ponían sus grabaciones de canciones infantiles cuando viajábamos por Venezuela :)

nelson Ponce
1 de Junio, 2010

Yo no soy musico, ni he tenido esa pasion de la que Uds.hablan, y uno siente tanta envidia, porque eso se siente; ¿donde estaba yo que no estabas tú? o Uds.; y mas aun, el deseo complice, oculto de estar alli compartiendo mientras haces ese relato, Pareciera uno ver los momentos que en secuencias mueven las fibras mas Hermosas. Sin duda que las artes son una expresion de la Sociedad, que tiene un componente ludico,recreativo. Pero tambien son un medio para plantear como nos vemos a nosotros mismos y es alli donde expresamos nuestras inquietudes espirituales y criticas de corte social , segun sea el genero artistico; Teatro zarzuela, Opera,poesia, Literatura, canto, cuento , novela. ensayo, etc.,etc., El avance social de los pueblos, su riqueza espiritual. Sr. Aquiles, aparte de musico, es Ud. un poeta, un Biografo sin quere queriendo, De esa elite magnifica que son sus amigos,y de La Sra. Morella Muños, que yo la siento tan mia como Ud.a partir de Hoy.Gracias a su narrativa, a ese Histrionismo que lo adorna,y con el que nos vapulea a nosotros los lectores.Gracias

Nasly
1 de Junio, 2010

Que crónica más hermosa y sentida Aquiles, mil gracias! Rescato la hermosa frase en la que resumes el compromiso de Morella con la música y las expresiones artísticas ” Hay que ganarse el amor por la música, el arte no puede ser solo una acción material. Como artistas hay que estar comprometidos con nuestras realidades”, porque lo suscribo plenamente

César Gómez
1 de Junio, 2010

Aquiles, te felicito de todo corazón, y te agradezco que compartas con nosotros quienes no conocimos personalmente a Morella, pero que conocemos de su legado musical, humano, espiritual y herencia (sus hijos Gunilla y Diego), todas la vivencias, los aprendizajes y las alegrías compartidas con este extraordinario ser. Particularmente me ericé un par de veces y sentí ganas de llorar de la alegría al leer tan interesante reportaje. Un gran abrazo Aquiles, te admiro y respeto muchísimo. También a Guni y al Negro un abrazo inmenso para ustedes.

Fidel Antonio
1 de Junio, 2010

En realidad no me sorprende ese “bojote” de cosas que sientes Aquiles. Primero esa manera tan sencilla y a la vez tan versátil de demostrar ese amor hacia la gente que llevas en tu corazón. Has hecho un retrato de Morela Muñoz que precisa tanto en lo íntimo como en lo yá conocido por todos. En verdad te felicito y ojalá que tomes en serio esto de la escritura, lo haces muy bien…! Saludos desde el Puerto Histórico de La Vela de Coro, tu pueblo…

mamifunk
1 de Junio, 2010

Maestro Aquiles: Hermosìsimo artìculo, te escribo estas lìneas con làgrimas en los ojos, recordando las canciones de Morella y el Quinteto contrapunto pues con ellas tengo los mas preciosos recuerdos de mi infancia. Mis padres ademàs nos hacìan difrutar en la realizaciòn de las hallacas decembrinas escuchando las notas de los aguinaldos del Quinteto. Y lo que es la vida, ella nos alquilò la primera casa donde vininos a vivir en Caracas, en Los Rosales. Que recuerdos tan gratos y que placer leer de mùsica en sus artìculos, que bello es sobretodo recordar a mi padre tan vìvidamente limpiando las hojas de las hallacas, que era su tarea cantando y silbando los aguinaldos de Morella y el Quinteto. Gracias Maestro!!

EMILIANA
1 de Junio, 2010

Bello Aquiles, muy emocionante saber detalles tan humanos de personas a las que se admiran por su arte y su gran talento,

muy hermosas palabras!!!

Alejandro Reyes
1 de Junio, 2010

Maestro, realmente una hermosa lección de vida. Morella Muñoz es y ha sido una de nuestras grandes interpretes, llena de musica y pasión. Gracias por este escrito, que nos acerca a ella. Fabuloso!!!!!!

Eduardo Mujica
1 de Junio, 2010

Gracias, mil gracias Aquiles por compartir con nosotros tu muy agradable experiencia con esa inolvidable messo soprano que fue Morella, siempre la admiré muchísimo, el Mare Mare o los Cantos de Pilón no tienen igual, junto con Rafael Suarez Mujica, Domingo Mendoza, Marina Auristela Guanchez y Jesús Feliciano, los he oido centenares de veces y me erizo la piel cada vez que los oigo de nuevo,tengo los discos del Quinteto Contrapunto y se me daño el de aguinaldos, quisiera adquirilo de nuevo, agradecería cualquier información donde pudiera conseguirlo, te agradecemos habernos hecho conocer esa faceta de la vida de es inmensa artista que fue Morella Muñoz, mil gracias. Un gran saludo y continua sorprendiendonos muy gratamente con estas anecdotas.

Eduardo Mujica
1 de Junio, 2010

Escribi mal es Jesús Sevillano no Feliciano, mis disculpas por el error.

Margot Rivero
2 de Junio, 2010

Al igual que la mayoria de los que aqui han escrito, yo tambien lo hago con lagrimas de emociòn en mis ojos.. Que hermoso lo que has escrito Aquiles, Que manera tan sentida de expresar el amor hacia una maravillosa mujer como lo fue Morella Muñoz y como lo son sus especialisimos hijos Gunilla y El Negro…Me impacto muchisimo esa manera tan sencilla y a la vez tan contundente que tienes para escribir. Gracias por traernos al presente, a este preciso momento de la vida, el recuerdo de una catante extraordinaria y admirada por mi siempre! Hace unos cuantos meses atras me deleite y llorè como una magdalena escuchando un programa que hizo Elba Escobar en la casa de Morella con sus hijos Guni y El Negro, fue tan lindo descubrir junto a ellos la intimidad de Morella que me ocurrio como en este instante que acabo de terminar de leer este hermosisimo articulo escrito por ti Aquiles.. Se me escapò un suspiroo laaargooooo lleno de nostalgia y de muchisima emociòn acompañado de un lagrimeo incontenible y el resto de ese dia estuve tarareando canciones del Quinteto Contrapunto y recordando cada momento que tuve el honor y la dicha de escuchar en vivo a la Gran Morella. Gracias Aquiles! Un beso!

Aquiles Baez
2 de Junio, 2010

Gracias por todos los comentarios. Morella fué y será un icono de la cultura venezolana. Hay que recordar lo bonito, hay que sentir que la gente que es especial, esa que se va a otro espacio, a otro tiempo, queda en cada uno de nosotros como una llama en nuestra memoria. Morella es una de esas llamas que estara siempre encendida en mis recuerdos.

Rosmarvi Zambrano
2 de Junio, 2010

Maestro! bellísimas líneas que recuerdan a un ser humano especialísimo. Las marcas que ella causó en los músicos que “arrimaba” bajos sus alas, son imborrables y los hizo ser destacados en lo que cada uno hace…Todos tienen ese toque de genialidad, porque al césar lo que es del césar, usted, así como Diego y otros, son genios de la música. Debo decirle que sus artículos me tienen fascinada…parece que de alguna manera las vivencias de la música, escritas por músicos, con sus recuerdos, locuras y buenos momentos, se lee mejor. Gracias por compartir los recuerdos de Morella, y también, por poner sus recuerdos al servicio de los que aplaudimos en vez de hacer música. Un gran abrazo

Francy Sejor
3 de Junio, 2010

Gracias Aquilez por esta hermosisima crónica, siempre he considerado que llegue tarde a l música, pero a través de personas como tu y como los hijos de Morella han hecho que yo aprendiera de ella y de las tradiciones de mi país. Estuvo HERMOSOOOOOOO

America Torre
3 de Junio, 2010

Gracias Aquiles por enseñarnos a conocer a Morella Muñoz quien sera siempre un icono de nuestra musica. Nuestra juventud debe saber de nuestros valores musicales y a traves de personas como tu que difundes nuestra musica siempre estara presente. Soy tu prima America la hija mayor de Pico Torre Lovera. Un abrazo

Araceli Fernández Moa
3 de Junio, 2010

Que hermoso homenaje para esa Diosa del canto. Gracias Aquiles por compartir esas vivencias tuyas con la gran Morella. Yo canté 12 años en el Orfeoón de la UCV y la recuerdo que todos los diciembres en el programa “A puerta cerrada”, en RCTV, ella iba al Programa de Parrandas que hacíamos en directo para cantar con nosotros algunos aguinaldos y todos en el Orfeón estábamos babeados de cantar con Morella, que llegaba como toda una Diosa, vocalizaba con Miguel Efrén, que también hacía el programa con nosotros y como toda una diva del canto nos regalaba su voz, tranformando ese día de diciembre en el regalo musical navideño para nosotricos mismos. A mi me tocó cantar en el Orfeón dos de sus solos más conocidos: El Mampulorio y “El arrunango” del tríptico de Antonio Estévez y cada vez que los canataba su imágen venía a mi mente y me chorreaba un tanto el tener consciencia de la inigualable voz que tantos años atrás había cantado esas piezas. De anécdota mi hermano me regaló, cuando cumplí 15 años, el disco de Morella Muñoz con Alirio Díaz, y yo lo escuchaba día y noche y cuando me hicieron la prueba para entrar al Orfeón, Siamora, la profesora de canto me pidió que cantase alguna canción que me supiera como sopranao y anté una de mis preferidas de ese disco “Una paloma blanca y otra amarila y otra amarilla”…tratand de imitar su voz…que inspiradora esa voz y creo que eso fué lo que les gustó y me aceptaron….Que honor. Así que creo que se lo debo a ella por servirme de maravillosa referencia. También recuerdo la noche del homenaje que se le rindió en el Teresa Carreño. Fue pocos días antes de su partida…Bendita seas por siempre Morella, la gran soprano de Venezuela.

Maria Antonia Mujica
3 de Junio, 2010

Gracias querido amigo…. me uno a tus anécdotas de vivencias con Morella, con la cual tambien comparti junto a Un Solo Pueblo los cantares de aguinaldos…. momento inolvidables, muy agradable tu redacción…. Cariños

Ángel Sanabria
3 de Junio, 2010

Amigo, qué vaina tan hermosa!! Gracias!! Yo pensé que era el único llorón, pero veo que más de uno leyó esto tan emocionado como yo! Gracias por recuperar y compartir esos trozos tan valiosos de nuestra memoria popular y de esa figura tan especial y fuera de serie que fue nuestra Morella Muñoz!!!

Aquiles Baez
4 de Junio, 2010

Gracias por todos los mensajes en facebook, email, llamadas, etc. Morella se merece este sencillo homenaje y muchísimo mas. Seguiré por mi parte escribiendo sobre mis puntos de vista de la música en Venezuela, creo que tenemos una labor que está por hacerse: la de recordar. No es solo Morella sino muchos otros músicos los que hay que hacer referencia. Por lo pronto seguiré haciendo mis crónicas. Gracias a todos y a Angel Alayón por abrirme esta vitrina una vez mas.

lucia alvarez
4 de Junio, 2010

bellisimo conocer mas de morella muñoz, quien esta tambien en mi corazon, especialmente con el quinteto contrapunto y con las canciones para niños (que tambien disfrutamos los adultos enormemente) si no que lo diga el coreografo venezolano y muy solido Miguel Isa, quien montó un sabroso espectaculo dancistico con las canciones de morella. ojala lo pusieran otra vez en caracas, y lo trajeran a merida, aunque no les de muchas ganancias de dinero, se llenarian los espacios de ecos celestiales y nuestros espiritus provincianos o no tanto, crecerian un poco mas en armonia, sabor y tradicion de la mejor! gracias, gracias dos veces por la cronica y la musica.

Dalila Colombo
5 de Junio, 2010

Cada vez que te veo Aquiles…. niño eterno y tremendo, lleno de belleza , humanidad, talento y luz, se me parte el corazón de alegria !!! gracias por este envio tan bello y esmerado… también tuve la suerte de ser amiga de la Diosa Morella, habiendola heredando su amistad de mi padre, quien tambien disfrutó de la grandeza de esa imponente mujer. mil bendiciones

xavier abreu
5 de Junio, 2010

Gracias !! leer esto me conmueve profundamente, por ser admirador de la gran Morella y tambien de tu trabajo! gracias por compartir tus vivencias y anecdotas. hay que hacer mas para que toda la nueva generacion sepa quien es MOrella Muñoz! la mejor energia para ti siempre!

Carmen Oseches
7 de Junio, 2010

¡Cuánto me hubiese gustado conocer a Morella! Lo hice de niña gracias a mi abuela quien era gran admiradora de su trabajo, heredé los viejos discos del Quinteto Contrapunto, me enamoré de esa voz indescriptible y de ahí en adelante extrañé a Morella como si hubiese sido parte de mi familia. Por fortuna asistí en el 2005 al homenaje que organizara la FMM y allí conocí el maravilloso talento de Diego, su ángel, su carisma y por supuesto a su hermana que la siento como mía: Gunilla. Los veo a ambos y puedo imaginar una viva estampa de quien fuera Morella Muñoz: el temple, la determinación, el trabajo duro e incansable, la sonrisa, la necesaria tozudez, el destellante talento… pero sobre todo, y lo más importante: el corazón. Hoy, gracias a Diego y a Gunilla puedo decir que llevo a Morella conmigo. Su legado continúa y en nuestras manos está la responsabilidad de mantenerlo en el tiempo, tal como lo hicieran Guni y Miguel Issa con el espectáculo de La Zaranda. Entre niños, jóvenes y adultos, el trabajo de Morella debe seguir brillando. Gracias Aki por, como siempre, escribir cosas éstas. Tus escritos no sólo están cargados de conocimiento sino de emociones cautivadoras. Eres un maestro en todo el sentido de la palabra. Gracias por este texto tan hermoso.

Jorge L. Sánchez B.
8 de Junio, 2010

Gracias por esta nota Maestro Báez. Usted no sólo es uno de los músicos más interesantes de este país; también es un escritor inteligente y sensible. Gracias por entender que sus recuerdos y anécdotas con M Muñoz son “compartibles” con todos los venezolanos. Por favor siga escribiendo. Se lo agradeceremos profundamente.

janina
18 de Octubre, 2010

Era nunca, Morella Muñoz es y será Esa calidad de voz solo la da lo que en el alma tiene y solo ella lo tiene

Verónica De Sousa
13 de Noviembre, 2010

¡Gracias por el artículo, señor Báez! En él he podido acercarme, ya no sólo con la audición y la fantasía, a nuestra gran Morella Muñoz. Al dejar hablar usted su corazón le ha permitido entrar a ella, también, en el mío. La voz de Morella Muñoz -y la obra del Quinteto Contrapunto- son un referente personalísimo, un “ancla” que trae a mí el calor del hogar. Mil gracias por contextualizarla en el día a día, en lo cotidiano. Creo que ha sido un magnífico homenaje de su parte a quien es aún hoy una referencia musical venezolana.

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