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Actualidad

Dioses, padres, presidentes

La fantasía humana fabrica los dioses a imagen y semejanza de los padres. Si nuestros padres son coléricos y autoritarios, no podemos imaginar que los dioses no lo sean también.

Por Héctor Abad Faciolince | 25 de Mayo, 2010
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El dios del antiguo testamento es un dios furibundo y vengativo, dios que quema, castiga, mata, arrasa. Es el dios que destruye Sodoma y Gomorra, el dios que envía el diluvio universal, el dios que aniquila sin motivo a los hijos de Job y el que le manda a Egipto siete plagas. También los dirigentes que escogemos, en general, son como ese padre colérico y como ese dios furibundo. Los presidentes son una especie de proyección terrenal de los dioses, una encarnación de la furia divina. No nos parece posible que nos gobierne un hombre manso.

Buda y Cristo, esas encarnaciones benévolas de la madurez de la cultura humana, no son el reflejo de ninguna divinidad colérica, sino de un padre comprensivo y bondadoso. El látigo de Jesús en el templo es un capítulo que aprecian mucho los autoritarios, pero en todo el Evangelio es un episodio aislado en el que, además, no cae un solo muerto ni se derrama una gota de sangre. Nietzsche detestaba la figura de Cristo porque le parecía un dios minusválido, muy distinto a esos dioses de la tradición germánica, arrogantes, furiosos, vencedores de todas las batallas gracias a la violencia de su espada. Con Hitler llegó a su colmo y a su culmen ese sueño del dios bravo.

Antes, cuando los gobernantes caían del cielo, según el azar de las sucesiones monárquicas (institución divina), el pueblo auscultaba a su nuevo Rey para saber si Dios estaba de buen humor o de mal genio. Cada Rey que llegaba era como un termómetro divino. Si Dios estaba bravo con el pueblo, le enviaba un rey colérico, devastador, sanguinario. Otras veces, tranquilo y satisfecho, Dios mandaba a la tierra un rey sabio, generoso, iluminado. Ahora los pueblos escogen a los gobernantes según una proyección del padre que quieren tener. Si el pueblo tiene miedo de alguna amenaza interna o exterior, elige un presidente furibundo. El tosco ranchero Bush, Uribe el capataz terrateniente que con su espuela y su zurriago aniquilará a la guerrilla y detendrá a Chávez. Más que la razón, elige el miedo. Ahora nos dicen lo mismo: Mockus no puede domar a Colombia, que es un potro cerrero: hay que traer a otro domador de caballos. Y Santos, ex ministro de Defensa, bestia negra del verborreico dios de los vecinos (Chávez que ladra no muerde), es para algunos el padre necesario: el protector, el armado, el perro bravo.

Colombia deberá demostrar en las próximas semanas si todavía necesita al padre-patrón, al dios pistola en mano, al presidente bota fuegos, o si al fin podemos tener en el poder a un padre moderado. Que no le tiemble la mano si debe defendernos de una amenaza interna o exterior, pero que en general prefiera el arma de la pedagogía, la instrucción, la educación, y no la furia del látigo. Durante ocho años tuvimos al mayordomo: alejó a la guerrilla, sí, pero no cumplió del todo su promesa de aplastarle la cabeza a la culebra. Ahí sigue, después de ocho años de disparos. ¿Qué tal si ensayamos a domarla, no sólo con la espada, sino también con la zanahoria y la palabra?

Los autoritarios se burlan de la zanahoria: creen sólo en el rejo y en el rayo exterminador. Las nuevas generaciones de colombianos, que han crecido con la idea de que la educación, la ilustración y el esfuerzo son el mejor camino para superar las dificultades y sacar de nosotros las mejores potencialidades, creen que se puede tener un presidente maestro; que ya no necesitamos un presidente capataz. Ojalá seamos capaces de darnos esta posibilidad de unos dirigentes serenos e iluminados. Los furiosos ya tuvieron sus gobiernos: es hora de darles una oportunidad a los mansos. Dos profesores, cuatro ex alcaldes exitosos, unos dirigentes tranquilos, de buen humor, no más gallitos malgeniados: ahí está la semilla del nuevo país que empezará a fraguarse desde el domingo entrante.

Héctor Abad Faciolince 

Comentarios (8)

Obed MUñoz A
25 de Mayo, 2010

No estoy del todo de acuerdo con el Sr. Abad. Si es verdad que con un actuar extremo no siempre se logra vencer al enemigo, tambien es cierto que un guerrillero, narcotraficante, terrorista etc., no podemos ser comeflor. Mi problema con Mockus es que ahora despues de viejo es un come flor. Prudencia? si; tonos no altisonates si? no ofensas, si. Con esto quiero decir que si bien es cierto que no debemos sentarnos a una mesa de dialogo poniendo sobre la mesa, el fusil, no podemos con caras sonrientes. Como Venezolano, no me gustarìa que el pròximo presidente de Colombia se siente a una mesa de negociaciones con esa posiciòn de come flor del Sr. Mockus. Este señor que tenemos aquì no persona de confiar.

Alonso García
25 de Mayo, 2010

Ojalá no gane la bestia. Ojalá Colombia tenga ese acierto.

Saludos

Valentina Hidalgo
25 de Mayo, 2010

Héctor, comparto tu sentimiento. Bienvenida la educación, la legalidad, el diálogo y la razón. Cuántas lecciones nos ha dado el pueblo colombiano a los venezolanos en este último decenio y estoy segura que este fin de semana no será la excepción. Abrazo venezolano. VH.

julio
25 de Mayo, 2010

la zanahoria y la palabra, son un duo de ingenuida que no tiene mucha provabilidad de exito cuando se tiene un AK47 en la espalda,tal vez para otros tiempos,cuando se gana un juego no hay porque cambiar la forma de jugarlo.

Raul Abzueta
26 de Mayo, 2010

Aunque la sensatez tenga poco rating en nuestros días esperemos que el ciclo le de su chance a la mesura. Bastante falta que nos hace.

luis
26 de Mayo, 2010

Sr Abad, el simil que usted quiere hacer entre los dioses y el padre es algo muy extraño y muy discutible Los ejemplos entre jesus y Buda tampoco son realista, vera usted jesus no solo saco el latigo en el templo, tambien en el sermon de la montaña ¿no fue el que dijo “si tu ojo te da ocasion de pecar; arrancatelo…”? Para entender el mensaje de jesus hay que profundizar más en la cultura predominante entonces, y su medio ecologico. nada que ver con el padre. El dios de los hebreos era una mezcla de dios benevolo y demonio, eso cambio despùes de llegar de mesopotamia donde plagiaron la idea del demonio. Los Iroqueses eran patrilineales durante época de conflictos con los vecinos y matrilineales cuando eran conflictos externos. Esto es cambiaban su organización social dependiendo de las causas exteriores, no debido a que sus papas eran feos o bonitos. Eso mismo pasa con los dioses. No tiene relación con los padres, si no con el medio ambiente donde viven. De ahi pasa analizar la politica de colombia, al parecer no se recuerda de los diálogos del caguan los cuales mockus, con una ingenuidad asombrosa quiere revivirlos. Las guerrillas son un negocio y la zanahoria tendría que ser enorme para que se la coman. Mockus es lo peor que le puede pasar a Colombia. Por la parte interna con una guerra contra la guerrilla y en el exterior presionada por Chavez y sus aliados, seria como en la segunda guerra mundial el primer ministro fuese Charbelain y no alguien como Churchill. ¿Qué hubiese pasado con Inglaterra si el primer ministro hubiese sido Charberlaim? Hitler se lo hubiese comido. La situación de Colombia no se resuelve con dialogos. Eso ya ha sido probado. De cualquier manera lo invito a leer mi opinión en mi blog y de cómo el chavismo esta haciendo propaganda a favor de mockus en venezuela. Aunque para lo anterior basta ver telesur Y el tipo no es muy intelectual que se diga, santos tiene también títulos de Harvard ¿o esos no cuentan?

alexandre D. Buvat
26 de Mayo, 2010

Esa extraña combinación de virtudes teologales con las selecciones del dirigente domador(?) o conductor de pueblos o bien seleción “divina” o bien selección de los propios pueblos, no me paraece muy afortunada, aunque, claro, se ve la intención. Ahora bien, ya sin hablar de dioses mansos o furibundos y de presidentes seleccionados por la población “por la gracia de Dios”, si creo con el Sr Abad, que la racionalidad humana, luego de leer y sufrir la historia, deberá imponerse y de ese modo entender que ni los colombianos dan lecciones a venezuela, ni este país a aquel, y que la permanente “Evocación a Thor” dios del trueno o a marte, no resolvera nunca nada y menos a quienes alguna vez pudieron compartir la misma mesa

Leidap
28 de Mayo, 2010

No niego la necesidad de los dioses como elementos contenedores en el ser humano como espacios espirituales ante necesidades profundas del hombre, sinembargo considero la función de presidente como más humana y menos divina, ya que éste debería enfocar su actuación en resolver lo terrenal que Aqueja al país y no creerse en un rol de Dios. Igualmente para quien lo elige debe estar claro en que los Mesías no existen sino en nuestra mente y la conducción de un país le pertenece a todos sus habitantes.

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