Artes

¿Existe realmente la buena y la mala música?

Yehudi Menuhin: “Estoy seguro de que la buena música la vida alarga”.

Por Aquiles Báez | 22 de Mayo, 2010

Siendo políticamente correcto, diría que depende, pero en lo personal diría que sí. Afirmo esto porque hay una música que es hermosa y otra que, sencillamente, es horrorosa. Es un tema muy complejo porque no hay una garantía de que por muy sofisticada sea buena o que por sencilla sea mala. Pero existen ciertos criterios de calidad, independientemente de los gustos. La música está hecha para el entretenimiento pero principalmente es un arte. Sin duda hubo una división conceptual entre arte y  entretenimiento cuando los mecanismos del mercado se activaron. ¿Pero cuándo empezó todo esto?

El arte está basado en el proceso de las ideas, el desarrollo técnico e intelectual, la profundidad y el sentido orgánico. El entretenimiento, en cambio, se destina a lo que debe satisfacer el gusto de la gente. Hay arte que es entretenimiento y viceversa. Los medios de comunicación, por su parte, crean la cultura masiva. El teórico Marshall McLuhan lo afirma cuando escribió que el medio es el mensaje. Allí plantea que vivimos en una consecuencia de efectos secundarios producidos por los medios. El mundo de la música no escapa a esta consecuencia. La cantidad de etiquetas y justificaciones para venderla hacen que ésta se aleje de su intención inicial: la conexión espiritual y artística.

Hay música de corte empírico y otra de mucho más formal. No estoy en contra del empirismo musical, de hecho, soy amante de las tradiciones y sus cultores son gente del pueblo. Tampoco estoy en contra de quienes deciden irse por el camino comercial. De lo que sí estoy en contra es de la mediocridad. En cuanto al aspecto formal de la música, diría que es aquella que requiere de una preparación para generarse.

Los medios masivos

Con la aparición del fonógrafo empezó el efecto masivo en el universo musical. Anteriormente el método para promover las composiciones era a través de la partitura o la tradición oral. Con la radio la proyección fue más evidente y luego con la televisión surge el aspecto visual que no estaba planteado anteriormente.

Vemos repetidas veces como no importa la calidad musical de los artistas con tal de que sean “bellos”. En esta época  no hubieran tenido su espacio un Enrico Caruso o Ella Fitzgerald porque eran gorditos o una Edith Piaf porque era fea. La importancia del aspecto físico es tal que no se llega a ser demasiado sobresaliente en el mundo comercial sin un físico privilegiado.

Además tienes que ser que ser bello, simpático, carismático y tener un apoyo económico muy fuerte que resuelva la promoción de tu carrera. Por eso es importante hacer una clasificación de los parámetros que determinan la calidad de la música.

Clasificaciones de la música

Ritual o Folklórica

Cuando escuchamos alguna música folklórica de cualquier parte del mundo, hay un sentido orgánico, una fuerza proveniente de las raíces que es demasiado contundente. Recuerdo haber ido a las fiestas de San Juan y llorar de la emoción que producen los cantos de sirena, generalmente escritos por personas del pueblo con su hermoso empirismo. En general las fiestas folklóricas tienen una intención ritual o grupal. Ahí las reglas del juego son claras, lo que no es del todo claro es cuando la música se convierte en un producto.

Música sencilla y música elemental

Nos paseamos por la frágil frontera que existe entre lo sencillo y lo elemental. Me voy al diccionario y busco las dos definiciones. Sencillo: “que no tiene complicación, fácil, formado por un elemento o por pocos, natural, espontáneo, no presuntuoso”. Elemental: “Obvio, evidente, o fácil de entender”. Hay una diferencia muy sutil. Pienso que nos hemos quedado en muchos caminos de la música con lo obvio.

Cuando el universo sonoro es sencillo, va a la raíz de las cosas y generalmente tiene una poesía o magia particular que lo sostiene. No hay que ser complicado para hacer buena música lo que sí es cierto es que hay que tener algo que decir. La música de Simón Díaz es hermosamente sencilla. Vemos en cambio que lo elemental se hace cada vez más básico por lo que la fórmula prescrita se diluye deteriorando la calidad de cierta música. Mucho de lo comercial de hoy es totalmente elemental y básico, no menciono a nadie porque el muerto tiene dolientes.

La música culta y a veces oculta

Existe el universo de la música que necesita un estudio o conocimiento previo. Para esto hay toda una metodología y muchas veces resulta la música menos apetecible para la audiencia, pero es la que conlleva a una evolución artística. Los verdaderos artistas son los que transforman la música. Ahora vamos a un punto interesante ¿que es lo que es arte?  En Wikipedia conseguí esta definición:

“El arte es entendido generalmente como cualquier actividad o producto realizado por el ser humano con una finalidad estética o comunicativa, a través del que expresa ideas, emociones o, en general, una visión del mundo, mediante diversos recursos, como los plásticos, lingüísticos, sonoros o mixtos”

La filosofía plantea que para que el arte exista tiene que ser una “verdad”. Einstein diría: la verdad es relativa. Lo que si es cierto es que tenemos parámetros estéticos que son trascendentales. El filosofo Martín Heidegger afirma para que el arte sea arte, “Es necesario superar el concepto mismo de estética”. Es necesario revisar cuál es el elemento decisivo que convierte una obra en verdad.

La verdad de la música

Por supuesto que todo artista quiere vivir de su arte y que éste le de ganancias económicas. Sin embargo es una decisión tanto del creador como del oyente decidir hacia donde se quiere apostar musicalmente. Por mi posición de músico que ha estudiado estoy en contra del conformismo

Definitivamente hay muchos caminos para llegar a Roma. La intención creadora y la búsqueda de un sentido estético empuja al creador a escoger su propio medio. En este sentido habría que ver si hay un objetivo artístico, espiritual o material. Vemos distintas posiciones en este sentido. Bach componía para dios y así suena el. Mozart compuso porque no podía evitarlo y la música sencillamente fluía de el. El pianista y compositor de jazz Bill Evans plantea en una entrevista que la música es el arte de hablar con espontaneidad. Cuando la música deja de ser un producto cultural vienen los cambios. En la inmediatez con la que vivimos, la música ha pasado de ser una búsqueda de creación a ser un producto de consumo. El concepto imperante es music is money.

¿Qué es lo que es comercial?

Es la música hecha con un objetivo: vender. Se rige bajo las leyes de un mercado que generalmente busca fórmulas. Se estandariza por armonías muy sencillas y ritmos que no compliquen a la gente. Sin embargo existen excepciones contundentes. La “Chica de Ipanema” de Antonio Carlos Jobim es la canción en el mundo que cuenta con más cantidad de versiones y su estructura armónica y melódica es bien compleja. La salsa de los 70´s tenía una complejidad melódica y estructural. Uno de los temas de salsa más conocidos es “Pedro Navaja” y dista mucho de las estructuras comerciales. Creo que el problema radica en que la música comercial se ha distanciado del arte y lo que importa es la venta de un producto. Hemos caído en esquemas reiterativos en donde impera el “copy-paste”.

Desde el punto de vista semántico el arte corresponde a un estimulo estético. Bajo este concepto habría que preguntarse, ¿la música comercial seria arte?, yo les preguntaría a los filósofos si consideran que la música hecha por Daddy Yankee es una “verdad”.

No pienso que todo lo comercial sea malo, de hecho hay mucha música comercial bien artística, pero también es cierto que en el mundo de la industria musical es donde hay una mayor mediocridad. Hay una labor que hacer: la de educar y mejorar la calidad de la música que dicta el mercado. Hay músicos del lado comercial que son excelentes como Stevie Wonder, o Juan Luis Guerra o Sting. Lo que debería ser importante para un autor determinado es el hecho de transformar su música en una verdad.

¿Qué impone el mercado? ¿Cantidad, formulas, o calidad?

El problema es que hemos caído en el facilismo y nos quedamos en la superficie. Recuerdo estar en la oficina de un sello disquero para el cual trabajaba y ver afiches, dvds, videoclips y carpetas de un cantante que no recuerdo el nombre, pero era un niño con nombre de telenovela, algo si como Rodolfo Alejandro.

Cuando le pregunto al chico del sello quién es este personaje, se percata que estoy viendo toda la inversión publicitaria y me contesta, tranquilo que tú vendes muchos más discos que el. Entonces le pregunte que si era así ¿porque yo no tenia todo ese aparataje?

Muchas veces me siento equivocado porque he estado estudiando música desde los 6 años de edad y cada vez siento que necesito aprender más cosas. No niego que muchas veces me he desconcertado al ver que músicos que apenas tocan tres acordes, ganan doscientas mil veces más que los músicos que se preparan no solo un día sino toda la vida. No todo el mundo tiene que ser súper virtuoso. El problema es que los parámetros para determinar la calidad de la música han pasado a ser otra cosa y no la música en si misma.

El arte ha perdido su importancia. Voy a darles ejemplo al respecto. Me consigo en un avión a un amigo que toca en un grupo pop bastante conocido. Empezamos a hablar y le cuento que estoy trabajando por subir el nivel, que estoy estudiando piezas de Bach que me pongan a trabajar técnicamente y tratando de estudiar más horas diarias.

El pana sorprendido me pregunta ¿y tu todavía estudias todos los días?, no supe que responder, porque para mi era algo obvio esa necesidad de subir el nivel. Seguimos hablando y me doy cuenta de que caemos en una conversación sobre el mercado de la música como si estuviéramos vendiendo un carro. Es difícil como artista pensar en el arte como el objetivo de una venta, pero el mundo contemporáneo así lo plantea y uno termina siendo una suerte de Fausto que vende su música al Mefistófeles del mercado.

Lo bueno, lo malo  y lo feo

Estos principios son muy interesantes porque existe música de calidad, la que es mediocre o mala y otra muy bien hecha que sencillamente es fea.

¿Como definimos la belleza? Eso se está estudiando desde el principio de la historia y hay valores culturales aparte de los gustos personales. Otro aspecto es que la emocionalidad de la música es un factor determinante en los gustos. Reitero, estamos en un punto muy difícil y es que la autenticidad no cuenta. La música para que sea comercial no depende ni siquiera de la calidad sino de cuánto estás dispuesto a invertir para que tu proyecto suene. Y en eso el mercado se mueve con todas sus estrategias. Por otro lado la música más formal se ha vuelto tan intelectual que a veces se aleja de la emocionalidad. Pienso que hay que buscar un punto medio entre la emoción y la acción del intelecto.

¿Cómo determino que es buena o mala música?

Cada quien tiene sus puntos de vista y una visión de su “verdad”. Las reglas para determinar una posición absoluta son imposibles. Lo que si podríamos hablar es de criterios de calidad. Cuando oímos algo desafinado, así nos guste, está desafinado. Al elevar los criterios de calidad del oyente, hay una expectativa más profunda en términos de una búsqueda musical. Hay que manejar un criterio basado en la calidad y no en la cantidad.

Nos paseamos adaptando nuestros propios valores al mundo de las manifestaciones artísticas. No existe una verdad absoluta, solo hay caminos diferentes. Verdades relativas que suceden las unas a las otras. Pienso que la “verdad” en cualquier manifestación artística es la consecuencia de ciertos estándares de calidad.

Si ponemos atención y clasificamos los elementos de la música, podríamos madurar como audiencia y ése es el objetivo. No quedarnos en primer grado teniendo la posibilidad de hacer una maestría y hasta un doctorado. Claro está, es una decisión personal. Hace algún tiempo le presenté la música de Bill Evans a una amiga que sólo escuchaba lo que dictaba el mercado.

Ahora es una asidua amante del jazz. Creo que hay que hacer un trabajo arduo de educación para que el publico general tenga otras oportunidades de discernir y no determinemos los gustos por lo que dictan las corrientes de la industria. Desde mi punto de vista para que una música sea buena tiene que tener alma y cuando esto sucede estamos enfrente a la alquimia de la musa y la vida. El celebre violinista Yehudi Menuhin afirma: “Estoy seguro de que la buena música la vida alarga”.

Aquiles Báez 

Comentarios (29)

Alfredo Leal
22 de Mayo, 2010

Chévere! En ocasiones somos demasiado ligeros para catalogar ciertas formas musicales como “malas”, considero que dicha catalogación responde, en no pocos casos, a las “imágenes asociadas” a determinados géneros que a criterios de calidad musical. Recuerdo una frase del Pollo Brito cuando sacó su primer disco; fue algo como esto: “podrán decir que no les gusta, pero no pueden decir que el trabajo no es de calidad…”

Diego
22 de Mayo, 2010

Hola Aquiles! Como siempre este tema es polémico, sobre todo porque la gente tiende a ser dogmática sobre el asunto. Hay muchas variables para determinar de forma estrictamente personal si alguna música es mala o buena. Yo la clasificaría, mas bien, como la música que me gusta y la que no me gusta, dejando de lado lo de buena o mala. Como siempre, la educación y el entorno son determinantes para ayudarnos a tener un panorama más o menos amplio, porque si te mueves en un ámbito donde se escucha un solo tipo de música, cuando escuches una diferente habrá altas posibilidades de que no te guste y la califiques de mala. Esa tendencia, muy mala, de intentar definir algo solo fijándose en sus extremos ha llevado al hombre, en innumerables ocasiones, al enfrentamiento fútil. Sin embargo, es muy interesante saber lo que piensan otros al respecto de este tema.

Belkis Lopez
22 de Mayo, 2010

Gracias, Aquiles, por este estupendo artículo sobre un arte (y sus vicisitudes) que pocos de veras aprecian en su excelsa magnitud, a pesar de estar inmersos diariamente en una atmósfera musical, con mucha frecuencia de dudosa calidad, especialmente la que recibimos (soportamos) a través de los medios. Como bien dices, creo que los profesionales de la música, y entre ellos incluyo a los del negocio musical, propiamente dicho, es decir, productores, promotores, y afines, deben hacer un esfuerzo honesto para elevar la calidad de la música comercial, que como tu expresas, no tiene por qué ser elemental o básica y descuidada en su producción, y con ello ir reeducando a la audiencia. Has mencionado algunos ejemplos de música que ha sido muy exitosa en términos de aceptación popular y, en consecuencia muy vendida, que simultáneamente es también muy buena música. Y es esta una apreciación personal, que como todas las de este tipo, cae en el terreno de lo subjetivo, y es que la capacidad de apreciar el arte en general, es un rasgo de la personalidad de cada quien, que suele ser, como muchos rasgos personales, o heredado o formado en el entorno familiar, donde inicias tu formación integral como persona. En mi caso, soy amante de la Música, con mayúsculas, porque mi padre así lo fue y solía oír música de la llamada clásica a diario, pero al mismo tiempo, le encantaba y oía al Indio Figueredo, Ángel Custodio Loyola, Anselmo López, el Carrao de Palmarito y otros genuinos representantes de la música folklórica llanera, así como los “galeronistas” y “decimistas” orientales, que cantaban en los velorios de cruz de mi pueblo. Estos artistas, porque sin duda el apelativo les pertenece, no tuvieron ninguno de ellos estudios musicales, pero fueron verdaderos maestro del género, y hacían una música que llegaba profundamente a los sentimientos y la emocionalidad de los oyentes, aún hoy, son dignos exponentes de lo mejor de nuestra música. Con esto quiero decir que, la buena música, la que es arte y “verdad”, es auténtica, es inspiración, es amor, es el alma puesta en ella… como toda obra de arte. Con estas líneas quiero decirte que entiendo perfectamente lo que has expuesto en tus apreciaciones y opiniones y coincido contigo en casi todo, no hay ningún género que se pueda execrar completamente, si esa música se hace con honestidad, con profesionalismo musical, con inspiración, sin recetas comerciales, resulta algo de calidad, y hay múltiples ejemplos de ello. En mi opinión, en el género vallenato, que de paso desde hace cierto tiempo es muy popular en nuestro país, puedes ver que trabajos, como los que en algunas producciones hizo Carlos Vives, son extraordinarios. Mencionaré también a Cesárea Évora (y sus músicos), que seguramente conoces, sus mornas, género tradicional de su tierra caboverdiana, son obras de arte, llenan de emoción estética al oyente. Como bien has mencionado, la salsa de los 70’s, son obras de arte para mí, realmente son para disfrutar oyendo, piezas “clásicas” como “Rompesaragüey”, “Canta”, “El faisan”, “Juanito Alimaña”, “Jala Jala”, y un montón más. Para no mencionar los clásicos del jazz y el rock que serían muy largos de nombrar. Todos estos trabajos musicales son por derecho propio, obras de arte del género respectivo y son música buena, según mi opinión. Gracias de nuevo por tus crónicas.

Alejandro Reyes
22 de Mayo, 2010

Maestro, realmente una clase de musica sus cronicas. Hay musicos que son excelentes y no se aprecian porque no son comerciales o porque son diferentes. Como dice la Srta Belkys hay que mejorar la calidad de la musica que impone la media. Yo adoro la musica popular tradicional venezolana.Por eso me identifico con el comentario anterior, ademas que es aplicable a toda musica. Gracias por tomarse el tiempo de ponerlo a pensar y a custionarse lo que uno escucha desde la radio, hasta en casa de los panas. Creo que hay que mejorar la calidad de los oyentes por otro lado. Una vez mas gracias por sus cronicas.

Janira Navarro
22 de Mayo, 2010

Excelente articulo. Estoy de acuerdo con Belkis Lopez que ningún tipo de música es despreciable cada uno de los géneros musicales tiene excelentes interpretes y mediocres. Y como cada uno de nosostros hay estilos musicales que nos gustan y otros no. Como persona no relacionada con el mundo de la musica considero que debe haber mayor educación musical en las escuelas y no solo la venezolana la cual es hermosa sino latinoamericana y mundial. Con respecto a la música latinoamericana existe un programa de radio al cual seguia cuando vivia en el Edo Aragua todos los sabados en Victoria 103,9 fm que se llama Latinoamerica excelente esfuerzo por difundir la riqueza musical de nuestro continente. Saludos!

Dimar Anez
22 de Mayo, 2010

Un elemento determinante en el proceso es el medio de distribución de la música, él cuál gracias a la tecnología actual le ha quitado el puesto único a los sellos disquerios grandes poniendolos en muchos casos al mismo nivel de pequeños sellos independientes. Demostrando que el artista se proyectar con fuerza dentro de su radio de acción, cuando se integra a sus comunidades, con el apoyo de los negocios de entretenimiento loca, empresarios, medios de difusión local, y mostrando productos, obras, creaciones, muestras, que llenen las espectativas de esas mismas comunidades. Y el cambio será posible en la medida en que las personas de esas comunidades se sientan identificados con sus artistas, sin necesidad de tener que compararlos con toda la maquinaria de espéctaculo que pueda traer un artista foráneo apoyado por el musculo financiero de un sello grande.

Aquiles Baez
23 de Mayo, 2010

Mis queridos panelistas, gracias por los comentarios. Es importante analizar y profundizar sobre la música. Este articulo no es solo sobre la música comercial sino sobre los paradigmas que hacen determinar si existe la buena o la mala música. Estamos en un proceso complejo basado en la inmediatez contemporánea. Por supuesto que quienes se han quedado en un universo mas básico son las personas que manejan la música comercial. Como dice Dimar el Internet esta cambiando un poco todo, lo malo es que los mecanismos del mercado ya descubrieron también el Internet y lo están usando para su conveniencia. Pero si hay una democratización en cierto sentido del acceso a la música. Por otro lado hay que buscar ser coherente con lo que se piensa y lo que se acciona. Tenemos que buscar la forma de mejorar la calidad de nuestra audiencia. Que les puedo recomendar, primero que se cultiven como audiencia, escuchen abiertamente diferentes tipos de música. La música clásica y el jazz son lenguajes que necesitan un cocimiento previo para asimilarlos, por ahi se puede empezar para ir descubriendo asi una mejor calidad de musica. Hay que escuchar desde un Duke Ellington, Hermeto Pascoual (que por estará el 28 en corp banca y no se pueden pelar ese boche, este es un genio que les puede cambiar la vida, a mi lo hizo cuando tendría unos 17 años) Ravel, Stravinski, Pat Metheny, Tom Jobim, de latinoamerica busquen en youtube a Carlos Aguirre o Aca Seca trío, Serrat, etc. Hay un trabajo que hacer, el de introducir buena música a la audiencia, hay demasiada música de calidad esperando por oyentes. Creo que por lo menos hay que buscar una salida paralela a lo que nos dicta el mercado, y asi crecer culturalmente.

Diego
23 de Mayo, 2010

Como dices Aquiles, hay que escuchar todo tipo de música y aún mejor escucharla junto a alguien que sea entusiasta y te ilustre sobre su punto de vista de por qué le gusta tal cual género. Sobre todo escucharla en vivo, en la medida de lo posible. Hasta ahora no he escuchado grabación que iguale la experiencia de escuchar la música en directo. Esta discusión me hace recordar un programa de TV que vi en el canal por cable Films and Arts, dónde Winston Marsalis explicaba las similitudes entre el Jazz y la música académica, incluyendo ejemplos en vivo de piezas musicales que demostraban esas similitudes (en un lado tenía la orquesta sinfónica y en el otro la orquesta de jazz). Para mi, una excelente forma de enseñar a apreciar ambos tipos de música. Estoy contigo en lo de buscar ese canal paralelo al estrictamente comercial.

Rodolfo Reyes
23 de Mayo, 2010

Me gusta mucho el articulo. Ademas, me gusta mucho la imparcialidad al hacer los comentarios. Este es un arte con mil aristas y ramificaciones. Solo la forma inteligente de generar educacion para los oyentes, da dividendos para asimilar a mas gente como oyentes de mejor musica. Siendo musico, tengo mis bemoles. Los acepto y trabajo para corregirlos.Asi vamos por la vida enderezando la forma de tocar y escuchar.

Alejandro Reyes
23 de Mayo, 2010

Mejorando la calidad de la educacion musical es la unica forma de poder competir contra toda la maquinaria de la industria.Creo que poco a poco se ha ido embruteciendo el oido de la gente y nos conformamos con lo que hay, en vez de buscar otras formas de expresion que nos llenen a nivel de contenido. Se que hay que hacer muchas propuestas, lo importante es no quedarse en el aparato y crecer culturalmente. Agradezco de sobremanera este espacio para la opinion de lo que pensamos que se debe hace con la musica. Realmente gracias maestro.

ELEAZAR LÓPEZ-CONTRERAS
23 de Mayo, 2010

OTRO ENFOQUE Hay música buena y hay música mala. La calidad de una música es casi siempre proporcional a su nivel de sofisticación, lo cual significa que la medida de evaluación depende de su calidad. Si vislumbramos una pirámide basada en la calidad musical de los diferentes tipos de música, la académica y el jazz estarían ubicadas en el tope; y descendiendo a los peldaños más bajos, por escalafones más o menos definidos, hallaríamos a la música popular y a la folklórica, en ese orden, según su calidad. En lo específico, existen criterios objetivos para medir el valor de una música y establecer si una es de mejor calidad que otra. Uno de estos criterios se refiere al valor intrínseco de su construcción, que está conformada por determinados componentes que la convierten en una obra de arte. Otro valor a considerar es su repetición en el tiempo. Este segundo factor es lo que permite que una obra o pieza se convierta en un “clásico”, pues su repetida aceptación por generaciones le otorga una determinada calidad. Las obras generalmente las decanta el tiempo, que es lo que permite que éstas sean sistemáticamente apreciadas por nuevos oyentes (si bien existen obras que pasan inadvertidas o que no son apreciadas en su momento, pero que florecen triunfantes luego de ser revalorizadas por nuevos criterios culturales).

Por otra parte, la repetición mecánica de obras insulsas más bien remite éstas al olvido; porque una cosa es la incansable repetición de una melodía simple como La macarena, y otra, la del Bolero de Ravel. Ambas son piezas repetitivas; la diferencia la marca la variación, que es algo que ofrece la música académica. En el jazz, esto es fundamental pues es la razón de ser de esa música, que también suele ofrecer variaciones sobre un mismo tema con mucho color, a través del enfoque particular de cada arreglo, improvisación o instrumentista, de lo cual resalta otro elemento valorativo, como lo es el contraste.

En la popular, el estribillo tiene que alternar con otra música diferente para generar un poco de tensión que le permita al oyente esperar con avidez el retorno al temita principal o coro. El ritornello en la música académica, que no es otra cosa que un estribillo instrumental, tal como lo es el repetitivo riff en el jazz, es algo que el oyente busca para retornar a éste, por cuanto el mismo lo atrapa, sobre todo cuando al mismo se le anteponen cantos y tonalidades contrastantes. Esta es la razón por la cual los cantos infantiles son tan monótonos. Los buenos compositores saben de la necesidad de la repetición, pero también toman en cuenta el grado de saturación que puede alcanzar una melodía repetida hasta la saciedad, sin contrastes ni colores. Cuando un arreglista de música popular se topa con una melodía de este tipo, la presenta en diferentes tonos, para hacerla digerible, lo cual permite que el ritornello vivaldiano, por ejemplo, sea tolerable, al ser repetido en diferentes tonalidades y con pequeñas variantes, lo cual lo hace agradable y no machacante. Este es el caso del sinuoso Bolero de Ravel cuyo tema, soportado por un hipnótico y dramático ritmo, aparece repetido una y otra vez, pero con un ropaje distinto, que no es lo mismo que se puede decir del coro y las inspiraciones de La macarena, los cuales son todos iguales y hasta aburridos.

ELEAZAR LÓPEZ-CONTRERAS

Aquiles Baez
24 de Mayo, 2010

Gracias una vez mas a los panelistas por sus posiciones encontradas. Mi estimado Eleazar, hay aspectos estéticos que no tienen que ver con la calidad de la música, ahora eso no determinaría que tan buena o mala sea una composición, si estoy de acuerdo en el sentido que a mayor calidad mayor posibilidad de que el resultado sea mejor. Hay cuestión de gustos. El punto es cuando una obra se convierte en verdad desde el punto de vista filosófico. No se puede comparar a la genialidad de un Ravel con una obra tan esteriotipada como la Macarena, sin embargo en el mundo contemporáneo esas comparaciones suceden y de seguro que existirá quien diga que mala es la música de Ravel en comparación con la Macarena. Para mi hay música clásica muy aburrida lo mismo que jazz totalmente reiterativos, y creo que hay mucha música folklórica que son verdades tan contundentes que trascienden. El Tango es una musica que es fascinante por ejemplo. Creo en la música que necesita un preparación y que los resultados de ésta son mas contundentes, sin embargo cuando uno escucha una obra como la tonada del cabrestero de Simon Díaz uno se encuentra en frente de una verdad. Ravel hizo un acto genial al hacer una pieza que dura unos 20 minutos solo con un par de temas, el hombre era un mago, La pavana para una infanta difunta da fe de su genialidad. Creo que el arma mas contundente que puede tener un artista es su autenticidad.Y no estoy de acuerdo con que los buenos compositores necesitan de la repeticion, creo que los buenos compositores mas bien dicen lo mismo dos veces pero con palabras diferentes.

Alonso García
24 de Mayo, 2010

Aquiles, celebro tus reflexiones. A veces iluminadoras, a veces no tanto. Hay mucha ironía en tu artículo. Tanta, que a veces me pierdo. Yo sí coincido en que hay una buena música y una mala. Por esas cosas de la vida, a la buena música nos la podemos encontrar en cualquier parte, donde menos lo esperemos. Nos asalta. Así es el arte. Puede ser en una emisora de radio malísima o en un concierto de la música más comercial del mundo. También ocurre que nos encontramos con música muy mala en espacios reservados para la “buena” música. En eso, y ahí creo qe coincido contigo, nunca podremos asegurar nada. Esa es una de las maravillas de la música. No te imaginas lo que me identifiqué contigo cuando te pusiste a llorar de emoción en las fiestas de san juan. Me ha pasado muchas veces, tantas, que me daba hasta verguenza decirlo. Creo que pasa algo ahí maravilloso con esa gente con conocimientos tan rudimentarios de la música, pero que a la vez la sienten poderosamente, mucho más que muchos que dicen “amarla” y que hasta viven de ella. Saludos.

Alejandro Reyes
24 de Mayo, 2010

Al Sr Alonso le diria que no me parece ironico el articulo del maestro Aquiles sino realista y mas bien me parece bien balanceado. Hay verdades que son contundentes, pero lo importante mas que cualquier otra cosa, es que algo sea para bien o para mal nos ponga a pensar.Me parece un poco discriminatorio pensar que la buena musica es solo parte de una piramide como dece el Sr Eleazar, creo que en eso todo es un tanto relativo.Lo interesante pienso que es ver la perspectiva desde el punto de vista de un musico.Por supuesto y coincido totalmente con el maestro es que en donde hay una mayor mediodridad en la musica, es en el mundo comercial.

Alonso García
24 de Mayo, 2010

Y acaso la realidad no es, en sí misma, una gran ironía?

Diego Baptista
24 de Mayo, 2010

Intelectualizar o sofisticar la música no la hace buena. En las artes, los “criterios objetivos” y la simplificación pueden ayudar a diseccionar y tratar de entender el proceso de su creación, pero no pueden ser usados como parámetros para medir si la música es mala o buena. Si bien el estudio académico de la música, amplía el abanico de posibilidades a un compositor, no necesariamente equivale a que su música será “buena” per se. Según el criterio planteado por el amigo Eleazar, no podríamos llamar buena a la música compuesta por Simón Díaz, por ejemplo, porque estaría ubicada en la base de su pirámide de calidad.

Mucha música académica altamente intelectualizada (sofisticada) como la música concreta, usa la repetición y la disonancia al máximo, llegando a ser molesta a los oidos (al menos a los míos) y no creo que eso la haga buena, ni de mejor calidad que otra. Sin embargo, gente influenciada por esta tendencia musical como Jean Michel Jarre, hace música sublime, pero puede ser que les parezca a otros aburrida y repetitiva.

La permanencia en el tiempo es otro parámetro muy subjetivo. Como cualquier intento de normalizar el gusto en cualquier tipo de arte, no logra definir la calidad de una melodía. Pudiera decirse, entonces, que la música anterior a la partitura, ¿es mala? No, simplemente no logró trascender en el tiempo porque no había un soporte confiable para conservarla de generación en generación.

En definitiva, la música es buena o mala según el gusto de la persona que la escucha, y ese gusto depende de tantas variables culturales y sociales que es imposible ser tajante y definitivo para calificarla. Habría entonces que abogar porque la gente amplíe su cultura general sobre la música. Abrir ese canal alternativo, NO con el fin de que se escuche música buena (!?), sino para que escuche también otro tipo de música y se deslastre de esa “música publicitaria” que inventa tendencias con el único y exclusivo objetivo de vender un producto

Aquiles Baez
24 de Mayo, 2010

Bueno muy de acuerdo con lo que plantea Diego Baptista, sin embargo hay cosas que no se pueden ver a priori. Cuando Stravinsky presentó la Consagración de la Primavera en Paris, hubo protestas de mucha gente, encabezados por otro compositor: Camille Saint Sains. Cuando leemos las criticas de las obras llamadas maestras en su momento, ha habido una critica durísima ya que estas generan un cambio. Los cambios siempre son el resultado de una consecuencia en donde a veces surgen como una explosión, la música que genera cambios mueve muy duro la mata. El proceso de determinar que es lo bueno o lo que es malo, es tan relativo como el concepto del bien y del mal. Lo que es bueno para unos es terrible para otros, sin embargo la ética hace que se fijen al menos ciertos parámetros. Creo que hay que ser mas éticos en los trabajos musicales, mas honestos con lo que se es. Ahí es donde se abre el espacio para la autenticidad, en la busca de una ética que califique los fenómenos artísticos y culturales.

Juan Silva
25 de Mayo, 2010

Querido Aquiles, gracias por ese artículo tan estimulante sobre la música. Lo que escribes nos pone a pensar y lógicamente surgen opiniones y puntos de vista. Das en el clavo cuando dices “para que una música sea buena tiene que tener alma y cuando esto sucede estamos enfrente a la alquimia de la musa y la vida” y esto no es válido solo para la música sino para toda la actividad creativa. Dos aspectos creo merecen un análisis más detenido: el del mercado y el de los medios masivos de difusión. Siendo un hijo de trabajador, bendigo la oportunidad que me han brindado la radio y los discos de poder escuchar la Orquesta Sinfónica de Viena. Los males colaterales los discutes muy bien en tu artículo, pero reconozcamos sus efectos inmensamente positivos. En relación al mercado, y a la necesidad que tienen los músicos de adaptarse al mismo, creo que no es un invento nuevo. Ahora el mercado es masivo, antes era de los pocos que podían pagar. Es la gran diferencia. Ahora los músicos se sienten presionados para complacer al gran público. Antes se sentían presionados para complacer a los patrones. La presión siempre ha existido, no solo en música. Por favor, continua escribiendo, no tienes idea cuanto nos ayuda.

Belkis Lopez
26 de Mayo, 2010

Qué buena discusión se ha generado con este artículo tuyo, Aquiles! Eso me encanta, porque al final los “amateurs” como yo salimos ganando en conocimientos, y en cierta forma en mayor capacidad de apreciación musical, pues se nota que hay varios panelistas “big-leaguers”! No obstante, tendré la osadía de expresar otra apreciación, surgida de los muchos años de estar expuesta a variados géneros y expresiones musicales, tanto en grabaciones como en conciertos de distintos géneros y artistas, incluyéndote a ti. En principio, como varios han opinado, los términos “bueno y malo” son relativos, como casi todo en la existencia humana. Tal vez se puede definir un espectro en lo que se refiere a calidad de las composiciones musicales, y en el mismo habrá unos extremos que podrían ser identificados como música definitivamente mala y música excepcionalmente buena. Entre uno y otro, caen un montón de composiciones que pueden ser calificadas como alguna de las dos categorías y sus matices, pero eso estará siempre sujeto a lo que piense y siente el oyente respecto a ellas. No voy a objetar ni a discutir los conocimientos y criterios técnicos de los verdaderos expertos en este arte, pero, como todo arte, el asunto no se reduce sólo a la evaluación exclusivamente intelectual y técnica de una composición musical, sino que hay algunos factores que influyen en gran medida en su aceptación y su reconocimiento como tal, y entran allí en juego el “background” musical del oyente, sus experiencias y trayectoria vital, sus emociones y sus recuerdos en muchos casos. Es más que probable que hay géneros musicales que no nos gustan o no nos dicen nada, y hay otros que nos llegan al alma, pero dentro de esos que no nos gustan, seguro que hay artistas que hacen o desarrollan esos géneros con mucha autenticidad, con virtuosismo, originalidad y toques innovadores, y además con altos estándares de calidad de producción, por lo que muy seguramente obtienen un producto de buena calidad musical, respetable y aceptable por los críticos y oyentes. Me voy a referir, en este particular a ese universo de formas musicales que engloba al blues, R&B, soul, jazz y afines, entre los cuales surgió como una forma considerada “menor”, el hip hop. Éste al principio no fue de mi agrado, y aún no me parece de la misma categoría que los antes nombrados, pero algunos trabajo realizados por artistas de la talla de ¡Miles Davis!, que pueden ser clasificados sin duda en este género, son de tal calidad y maestría que sencillamente encantan. En contrapartida, hay unos trabajos de free jazz, para ser precisos de Ornette Coleman, considerados por los expertos de alta calidad y muy vanguardistas, que a mí no me dicen nada, no me emocionan, definitivamente, no me agradan, muy probablemente por mi carencia de conocimientos teóricos y técnicos del arte musical. Para terminar, y agradeciendo la buena disposición tanto tuya como de los panelistas, para aportar conocimientos iluminadores sobre este arte, creo quela música buena se capta intensa y directamente en lo que llamamos alma, y nos llena de goce estético y de emoción cuando la oímos, sin tener que hacer un análisis intelectual de su estructura y elementos de composición, ejemplos sobran: Concierto Nº 21 de Mozart, el adagio de Albinoni, Caire de Lune y Arabesque, de Debussy, Concierto para oboe en Re menor de Bach, Concierto para piano Nº 2 de Rachmaninof, concierto de Aranjuez de Rodrigo, Summertime , Autum Leaves y el disco Kind of Blue de M. Davis y Coltrane, Desafinado de Stan Getz y C. Byrd, casi todo lo de The Beatles, Cancao de Amor de Caetano Veloso, casi todo los trabajos de El Cuarteto, de Gurrufío, El Catire de Otmaro Ruiz, y un larguísimo etc. (muy ecléctico!) Gracias y un cordial saludo a todos

Aquiles Baez
29 de Mayo, 2010

Queridos panelistas una vez mas gracias por sus comentarios .Para Juan entiendo su argumento, yo no estoy en contra de la masificación de la cultura mas bien todo lo contrario, lo que estoy en contra es de la masificación de la mediocridad, ese un mal que no esta en la música, es impresionante como prácticamente pareciera un símbolo de la contemporaneidad. Para Belkis quisiera comentarle un comentario que hice anteriormente. Hay mucha música por descubrir, cada día hay mas música que puede aportar mucho a nuestro universo cultural.

mamifunk
31 de Mayo, 2010

Hola Aquiles, como hasta ahora, excelente tu artìculo, no soy mùsico, soy una aficionada a la que siempre le fascinò todo tipo de mùsica. En algo si coincido muchìsimo contigo, y es que hay que aprender, sobre todo si una es melòmana, por ejemplo disfruto al màximo mùsica clàsica en vivo pero ùtlmamente tuve la dicha de escuchar la 6ta sinfonìa de Thaikosvky despUès de que un alguien muy especial me la explicò y COMO LA DISFRUTE !!! Aparte de que esa obra estaba dirigida por Gustavo Dudamel, se juntaron el sentimiento, el gusto, la identificaciòn yn por supuesto el conocimiento de la historia de dicha pieza. Admiro mucho a los estudiosos de la mùsica y ahora màs que a traves de estos artìculos nos hacen conocer mucho mas de ella. Gracias maestro!

Sydney Perdomo
31 de Mayo, 2010

¡Excelente artículo! Estoy de acuerdo con usted, nos hemos dejado influenciar tanto por la industria que se han perdido los valores de la música, en lo personal, suelo escuchar lo instrumental, a veces hay personas que me dicen oye, ¿Por qué no escuchas algo que tenga letras? Entonces les digo, ¿Y quien dice que no las tiene las letras?, pienso que el arte de la música posee tantas reglas libres que te permite elegir por medio de la emoción que expresa, el significado que desees o sientas darle, a eso se le llamaría “Alma”. En estos días mi madre escuchaba en la tele una melodía de Mozart transformadas a su ritmo por una artista del pop-rap afroamericana, me refiero a ello ya que usted toco el tema de la transformación de la música y aún cuando no se escuchase mal, creo que los cánones clásicos deben ser respetados; imaginad lo que pensara el maestro en su tumba, creo que seria para su entender una falta de respeto, ya que si el la hubiese querido mezclada o transformada en otra cosa, obviamente en su persona se hubiera tomado el mismo la tarea de hacerlo, pero ¡no!. Es básicamente lo que a veces me molesta de la industria. ¡Listo! Lo clásico creado por los maestros es lo “Clásico” de otra manera seria plagio. Y lo creado por otras tendencias y que deseéis mezclarlos, no digo que este mal porque hay bandas de calidad que hacéis mezclas sorprendentes, en lo personal escucho las nuevas tendencias en estilos Celtas, ritmos exóticos, de ambiente, de Gótico Sinfónico ó el Metal Sinfónico y es extraordinario, lo que digo es que si vas hacerlo pues sed original y hacedlo con estética.

Saludos y mis respetos sinceros.:D

antonio
15 de Noviembre, 2010

¿buena o mala? si vamos a ser blancos o negros tratemos de ser justos. Digamos mejor: Me gusta, no me gusta, y las polémicas se acaban. Hay quien detesta a Arjona por obvio y repetitivo, pero seguro más de uno suspira por él. Ha quien odia a Bach por aburrido, pero sin duda hay más de uno que flota gracias a él. Me gusta o no me gusta. Me gusta mi opinión -claro, es la mía- pero también me gusta la de Aquiles. Ponle música maestro, seguro será de las buenas, digo, de las que me gustan.

Verónica
15 de Noviembre, 2010

Excelente artículo, sr. Aquiles. Creo que en Venezuela existe buenos músicos, excelentes propuestas y un patrimonio musical rico y exigente, realizado tanto desde la academia como desde lo popular, pero la audiencia necesita ser cultivada. Es increíble la capacidad musical de nuestra gente común y corriente (lo atestiguo dado que, por mi particular ocupación, he tenido en suerte tener que ensayar canciones con grandes grupos de personas en lugares remotos y pueblitos ignorados), pero ciertamente al imponerse lo comercial -donde la moda es el paradigma y no las propuestas- nos empobrecemos y dejamos de cultivar el don que poseemos. En general, es común que los criterios por los que se aborda la música no pasen del “bonita” o “fea”, o de “buena”, “alegre”… ello, porque el común de las personas no cultiva la facultad de escuchar, el sentido de la audición como tal, con todo lo que ello significa. De ahí la distinción (inexistente, en realidad, en la RAE y en cualesquiera de las academias) entre los verbos escuchar y oír que realizan algunos. Para educarnos como audiencia necesitamos, ante todo, abrir los oídos, dejarlos que sean capaces de sentir la belleza que están llamados a captar, desde el susurro hasta el más enérgico movimiento, valorando incluso el silencio (difícil, con el “tungu-tungu” que estamos obligados a escuchar en el transporte público, por ejemplo). Y a nuestros hacedores, cultores de la música, esperar que sean realmente todo lo mejor que pueden, sin mediocridad. Se trata de realizar con pasión, ciertamente, pero con la delicadeza de quien mezcla los ingredientes para hacer algo perfecto. Los criterios nos liberan del yugo del subjetivismo, nos permiten abordar otras experiencias y otras expresiones con apertura de mente y corazón. Nos hacen, ciertamente, más democráticos, más dialogantes y refuerzan nuestro “yo”. En la música, como en cualquier otro arte, nos abren las puertas para hacernos ciudadanos universales, capaces de salir de nosotros mismos y autotrascendernos… Bueno, basta de comentarios: mil gracias, sr. Aquiles. Mis cariños, respetos y bendiciones.

Incognito
9 de Febrero, 2011

Primero que nada, felicitaciones al maestro Aquiles Báez por este y los demás artículos que ha publicado en este portal de Prodavinci. Son muy interesantes, y han dado mucho que hablar. Ademas que la calidad de lo que se puede aprender aquí es muy pero muy elevada. Todo lo que se ha dicho aquí me parece muy cierto y lo comparto, a excepción de una cosa, directamente algo que dijo el maestro Aquiles en sus últimas lineas, de que “Las reglas para determinar una posición absoluta son imposibles. Lo que si podríamos hablar es de criterios de calidad”, refiriéndose a si puede ser mala o buena una música. Yo pienso que si pueden establecerse reglas, o principios para saber cuando una música es buena o es mala. Según el diccionario de la real academia española la palabra bueno significa: 1. adj. Que tiene bondad en su género. 2. adj. Útil y a propósito para algo. 3. adj. Gustoso, apetecible, agradable, divertido. 4. adj. grande (‖ que supera a lo común). Por lo menos a partir del 2do significado la gente promedio puede distinguir con su libre albedrío lo bueno y lo malo, para todo en la vida, incluyendo la música. Cuando por ejemplo uno va a un restaurante y prueba algún plato, sin mucho razonar se puede saber si la comida es buena o mala, porque puede ser que no nos gusten ciertos ingredientes, pero si la comida esta fresca, bien servida, y bien cocinada pues esa comida es buena. Y eso es algo que puede saber, hasta un niño de 5 años, basándose en lo que le hayan enseñado en la escuela, y sus padres acerca de lo bueno y lo malo(aquí hago alusión al 2do y 3er significado de la palabra bueno). Lo mismo se aplica al deporte, cuando alguien desarrolla velocidad, resistencia, y fuerza muscular,(en algunos deportes también se desarrolla la estrategia), entonces ese deportista tiene cualidades que en los estándares del deporte, lo convierten en un buen deportista, es decir, es bueno. Hay tantas cosas con las que la gente común distingue si son buenas o malas, y muchas de esas cosas nisiquiera han contado con alguien que establezca principios universales para definirlas como buenas, pero la gente sabe cuando son buenas. Y cosas para las que nunca se preparan y ni investigan, pero saben intuitivamente si son buenas o malas, como el baile, no digo que todos sean bailarines profesionales, pero la mayoría de la gente aprende a bailar bien lo básico,(la mayoría de las veces sin maestro), y pueden socializar en las fiestas, destacándose por ser “Bueno” para bailar. La música, por razones históricas no cuenta con una mayoría de personas que se preocupen por estudiarla(bueno ya saben, con la misma pasión con la que los chamos aprenden a jugar béisbol para participar en las caimaneras de sus barrios), quizás porque sea mas compleja que el deporte o el baile(relativamente hablando), pero mas no es inalcanzable, ya que siempre hay alguien que de verdad se siente atraído por la música y lo que ella significa, formando parte de una comunidad de músicos, que estudian teoría y practica. El hecho de que las escuelas nunca hayan querido contemplar en sus diseños curriculares un cambio en la materia de Educación Musical, donde los niños puedan desarrollar aunque sea oído relativo, con la misma preocupación y prioridad que le dan a materias como Matemáticas, para desarrollar la lógica, y Educación Física, para desarrollar mejores condiciones físicas, y proporcionarles recreación a los niños, no quiere decir que la gente común nunca pueda desarrollar el oído en su vida. Lo digo también por ese falso mito de que solo las personas con oído pueden ser músicos.(Ojo, no quiero decir que aquí lo hayan dicho, solo quería mencionar este famoso cliché). Todos los días podemos ver personas en la calle, que se ponen a cantar, aunque sea bajitico y para si mismos, y algunos tienen oído para cantar. Se ponen con sus Ipods en la calle, o en el baño de su casa, y de alguna manera desarrollan el oído a punta de aprenderse las canciones de sus artistas preferidos. (Claro, de seguro lograrían mucho mas si se dedicaran a estudiar música), pero logran algo, aunque sea un 20% de cualidades musicales. Pero estoy seguro de que si en las escuelas y en los liceos se modificara el diseño curricular para la materia de Educación Musical, para que los jóvenes puedan desarrollar hasta oído absoluto, y los ayudan a desarrollar el sentido crítico y apreciar el arte de los sonidos, y todos los demás que no estamos en ningún liceo o escuela, nos pusiéramos a estudiar música, así sea por cultura general, pues tendríamos un país donde sus habitantes a la hora de escuchar música, podrían darle prioridad al arte musical y nisiquiera pensarían en cosas tan superficiales como si el cantante tiene que ser bonito o musculoso. Y el mercado musical seria mas benevolente y considerado con el arte. Realmente no creo que tengan validez excusas como lo de la música para jóvenes y para viejos, porque para empezar la música no tiene edad, eso es algo que se ha discutido incluso en estos foros en Prodavinci. Y alguna música podrá tener un significativo nivel de difusión comercial, para imponersela a los jóvenes, pero si esta música no cumple con las condiciones para que sea buena música (afinación, cuadratura, variedad, etc) y haya arte, o una verdad, como lo dijo el maestro Aquiles Baez, entonces no debería haber ninguna razón para apoyar esa música así la hagan sonar 500 veces a día en las radios. Por ejemplo, yo empece a estudiar música desde los 11 años, con mi cuatro que me ha sido mi compañero desde ese momento, aprendí a tocar otros instrumentos después, pero el cuatro es mi instrumento principal, y en mas o menos 5 años ya había desarrollado oído y sensibilidad suficiente como para saber si algún instrumentista era bueno o malo, y si podía gustarme su música. El oído me dio criterio para juzgar una música. Recuerdo que estaba en el liceo, y tenía ansias por regresar a mi casa a escuchar la música que me gustaba, el disco 4 arpas y un cuatro, con Cheo Hurtado, un disco de Aquiles Baez con su Platabanda.(No recuerdo como se llamaba el álbum), un disco de el pianista Pedrito López, entre otros discos que mi papa tenia en la casa. Y me deleitaba escuchándolos. También recuerdo, que un día estaba en una buseta, camino al liceo, cuando pusieron en la radio un tema de Mr. Brian(para los que no lo recuerdan, es un cantante de regueton, el primero que salio aquí, y que puso de moda el regueton), y cuando lo escuche por primera vez, me dio de todo, grima, asco……..cantaba demasiado maluco y desafinado. Me preguntaba como pudieron prestarse en ese estudio de grabación para grabar semejante locura. Pero lo que me dejo mas desconcertado es que a la gente alrededor se desviviera por escucharlo, y bailar sus canciones, realmente casi nadie a mi alrededor tenia el mas mínimo criterio como para darse de cuenta que el tipo estaba poniendo la torta. Realmente deseaba hacerselos saber, pero como no sabia como mostrarselos de una manera comprensible a mis amigos del liceo y me tomaran en serio, pues me quede callado. Y para esto tendría mas o menos 14 o 15 años de edad. Lo cual debería demostrar que lo menos que tiene que ver para apreciar una música desde estándares universales no es precisamente la edad. Se trata de un estudio básico que deberíamos hacer, por lo menos para nuestra cultura general. Y darle prioridad al arte o verdad. No existe ninguna justificación para que un cantante como Mr. Brian o cualquier reguetonero este entre los primeros lugares en las emisoras de radio, cuando la audiencia podría educarse, y tener un criterio sólido y sustentable como para darse de cuenta de que existe música mucho más sofisticada y edificante, cosa que no se puede decir del regueton. Y cuando especialmente aquí en Venezuela, contamos con numerosos artistas de incuestionable calidad, como C4Trio, Ensamble Gurrufio, Ensamble Trabadeos, el maestro Aquiles Baez, Alirio Díaz………..Y si de cantantes se trata, tenemos a Un solo Pueblo, Maria Rivas, Serenata Guayanesa, Reinaldo Armas……….. todo lo que hicieron en vida Sexagésimo Barco y Aldemaro Romero con su Onda Nueva. Y si hablamos de otras latitudes y géneros, tenemos a Bill Evans y todos sus tríos, que ya lo habían mencionado, tenemos Charlie Parker, Dizzy Gillespie, Mozart, Bethoven, Victor Wooten, Bela Fleck, Armando Manzanero, Luis Miguel………………… Por lo menos no creo que exista alguien que pueda comprobar aquí con propiedad, bases, objetividad y pruebas científicas de que el regueton sea mejor música que el Jazz,la música venezolana y suramericana, y la música académica. De todos modos, me gustaria que el maestro Aquiles Baez me diera una opinion sobre esta premisa, y si estoy equivocado, si no es mucha molestia que me corrija. Saludos.

tomas
27 de Abril, 2011

gracias, muy bueno, voy a empezar a estudiar licenciatura en artes con orientacion musical, y comparto lo que decis en todo sentido, no puedo creer que la gente seleccione musica como el reggaeton teniendo rock, jazz, musica clasica, musica celta, etc… es inentendible saludos

Mari
17 de Abril, 2012

Este tema siempre me ha llamado mucho la atención. Se objetivos es difícil y más tratándose de música, ya que no sólo la música es algo personal y beneficioso para tu persona, sino que cuando la compartes con los demás, de algún modo, les estás transmitiendo una parte de ti. La música hace más felices a las personas y las motiva, provoca un ethos como lo llamaron los griegos, así que por eso la música cambia con las generaciones, se transforma.

Es bueno que haya de todo para cada personalidad, estado de ánimo, y contexto, pero también creo que es cierto que la música buen y mala existe y que el mercado a adaptado unas fórmulas que sean fáciles de entender, rápidas de hacer, y generen dinero, pero eso pasa con todas las artes, pasa con cualquier cosa que se venda a gran escala,pero en la educación entra el dilema. La educación es algo que a la gente que está arriba le interesa mantener lo más lineal posible, eso lo sabemos todos, y la gente se insensibiliza, nos venden “arte” que no es arte, un cuadro con un pegote de pintura lanzado, no es arte, es un cuadro sin más que puede servir para decorar un salón, y con la música lo mismo, el marketing lo hace todo y mucha gente se queda en la superficie o lo que les venden, poruqe de algún modo todos queremos encajar en la sociedad y sentirnos identificados con otros, así que es un círculo vicioso.

Me alegro mucho de disfrutar la música y sólo pienso que la gente que dice que lo clásico es rancio, se pierden algo muy hermoso y que a mi me ha aportado momentos geniales de mi vida, apreciar la magnitud de las sinfonías de beethoven, la música de Bach, de Debussy y tantos increíbles compositores que te transportan a lugares mágicos donde todo es posible, ojala en la escuela enseñaran a los niños a apreciar la música en todas sus variantes desde lo antiguo hasta hoy, a distinguir, a reflexionar, y dejasen de enseñar a solfear o términos musicales que a un niño no le van a servir si no va a dedicarse a la música, lo que hacen es al contrario, a lejar a la gente de esta porque es compleja, la educación es lo más esencial para que una sociedad progrese, y la están mermando en todos los sentidos, la educación pública es mediocre, y los polítcos lo saben, por eso los hijos de políticos sólo van a colegios privados y bilingües, es así.

Gonzalo Rocha
24 de Junio, 2013

Comparto tu opinión respecto a que cada uno tiene su verdad, también comparto la opinión de alguien que dijo que clasificaría la música entre la que le gusta y la que no le gusta, pero no se si la educación es lo que falta. Soy positivista y firmemente creo que la responsabilidad la tenemos los musicos que hemos sido incapaces de conmover y atraer al publico con musica que tenga poder, como en algun momento lo hicieron de forma brutal e inesperada los beatles. Creo en las libertades individuales y si bien no puedo clasificar la musica entre buena y mala creo que tengo la libertad de opinar hacerca de la que no me gusta, y sencillamente me da asco la musica comercial mala y sobre todo el repugnante reggaeton. Pero no solo le hago criticas al que considero el lado asqueroso de la musica, tambien les hago critica a todos los que como musicos dignos y de generos que tratan de tocar la verdad de la belleza musical, a no perder la esperanza en algo mejor a no creer que todo esta hecho con Mozart, The Beatles, The Doors, Depeche Mode o Michael Jackson. Claramente hay algo mas alla de ellos, y los invito a encontrarlo.

Ana
13 de Agosto, 2013

Yo creo que lo que el mercado ha producido ha hecho que la gente crea que lo que se produce últimamente no es más que basura. Mucha gente odia la música comercial y tal vez no le da la oportunidad a algunos géneros o bandas que aunque comerciales podrían ser buenos. Por mi parte, me aburrí de que todo me sonara a lo mismo y me dediqué a tratar de encontrar mejores opciones diferentes a los sonidos malos y repetitivos que a diario se toman la radio. Yo llegué a creer que no había nada nuevo que fuera bueno y aparecieron muy buenos artistas cuando empecé a buscar música “no comercial”, sin embargo, de vez en cuando escucho uno que otro clásico de buenos artistas que ya han logrado la fama. Encontré varios blogs de gente recomendando y le presté más atención a los artistas locales, pero también encontré una emisora online que se llama Earbits ( http://www.earbits.com ) básicamente se enfoca en artistas buenos y no comerciales de diferentes géneros. Hasta ahora la he pasado muy bien escuchando la música que tienen mientras trabajo y estudio, ésta es una muy buena opción para los que estén cansados de escuchar lo mismo.

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