Artes

Una Venezuela fantasma

Gustavo Valle sobre la participación de Venezuela en la Feria Internacional del Libro de Buenos Aires

Por Gustavo Valle | 5 de Mayo, 2010

Ayer pasé por la 36° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires y visité el stand No. 2017, perteneciente a la República Bolivariana de Venezuela. Acudí sin mayores expectativas, y a pesar de eso la experiencia fue decepcionante.

Intentaré explicar por qué.

1.- Vivo desde hace casi cinco años en Buenos Aires y conozco de primera mano el dramático proceso de involución que ha tenido la presencia de nuestro país en esta feria. Recuerdo que en el año 2006 celebré la aparición de un stand elaborado con un diseño bastante atractivo y muy bien situado en una esquina de mucho tránsito, aunque la oferta de libros dejaba, ya en aquel momento, mucho que desear. En los años sucesivos Venezuela no tendría un stand exclusivo sino compartido con Cuba. Y el año pasado no hubo participación y fue la editorial argentina Colihue (distribuidor en Argentina) quien se encargó de exhibir algunos títulos de las editoriales del estado. Ahora, en el 2010, observo con alarma la que sin duda es nuestra peor participación, con un stand de dimensiones estrechas, carente de diseño. Pero el stand y el diseño serían lo menos alarmante si acaso hubiese una buena oferta de libros.

2.- Las únicas editoriales que están presenten en el stand No. 2017 son El Perro y la Rana, Monte Ávila Editores y Biblioteca Ayacucho, todas del estado. No soy tan ingenuo como para esperar la presencia de algunas editoriales privadas o comerciales, como sí ocurría en otras épocas. Tomando en cuenta esto, yo no llamaría al stand “República Bolivariana de Venezuela”, que en teoría debería representar todo el universo editorial de la Nación, sino simple y llanamente “Ministerio del Poder Popular para la Cultura”, pues sólo los libros de las editoriales que están bajo su amparo, son los que se encuentran en exhibición.

3.- Del extenso y por momentos laberíntico catálogo de El Perro y la Rana es notoria la ausencia de libros y autores importantes. Sólo para atender a lo más contemporáneo, no están, por ejemplo, Diario de la Gentepájaro de Wilfredo Machado o La tarea del testigo de Rubi Guerra, sin duda dos de nuestros mejores narradores. Tampoco está la premiada Set de Luis Laya. Hay, eso sí, una estupenda Antología de poesía norteamericana compilada por Ernesto Cardenal.

4.- Los libros de Monte Ávila editores son escasos y prevalecen los de la colección Milenio Libre, que “ofrece al lector el pensamiento más actual acerca de la integración subcontinental y del desarrollo latinoamericano”. Por suerte están algunos libros de Renato Rodríguez, Laura Antillano, Humberto Mata, José Balza y Eleazar León, Piedra de mar, de Francisco Massiani o Pasadizo de Luis Enrique Belmonte, uno de nuestros mejores poetas, junto con un puñado de libros de la colección del premio Monte Ávila para autores inéditos. Lamentablemente eso es casi todo lo que se exhibe de uno de los catálogos más importantes del continente. Como ya es costumbre, lo más interesante siguen siendo los volúmenes de la Biblioteca Ayacucho, pero incluso en este caso, de sus casi 250 títulos apenas están en exhibición unos 25, donde destacan Doctrina del libertador, y Vuelta a casa de Ramón Palomares. Brilla por su ausencia el valiosísimo DELAL, Diccionario Enciclopédico de las Letras de América Latina. Y para colmo, no hay catálogos disponibles de ninguna de estas tres editoriales.

5.- Con sorpresa pude observar que tampoco había poemarios de William Osuna o Juan Calzadilla.

6.- Se podría argumentar que la estrechez del stand (uno de los más chiquitos de la feria), impide la exhibición de todos los libros. Esta es una verdad inocultable. Pero estamos hablando de una de las ferias de libros más importante del idioma (junto a la de Guadalajara), y no hay excusa para que nuestro país, que exporta petróleo y discursos, que importa autos, armas y pollos, y subsidia onerosas comitivas internacionales, no invierta un poco más, sólo un poco más en el alquiler de un stand y por lo tanto en la difusión internacional de nuestros libros y de nuestra literatura.

7.- Por supuesto esto no es nada nuevo. La participación de Venezuela en las ferias internacionales de libros siempre ha sido menor, por no decir lamentable. No estoy, pues, hablando de una situación reciente, pero esto de ninguna manera exime responsabilidades. ¿Cuándo será que nuestro país pueda exhibir al mundo, sin complejos y con orgullo, sus libros y sus autores?

8.- A todo esto habría que añadir un dato que pertenece al terreno de las paradojas: si Argentina y Venezuela son, hoy por hoy naciones amigas, socios de cuantiosos negocios trasnacionales tanto en el área financiera, energética y comercial, y adalides de la integración latinoamericana (que quiero creer que incluye la integración cultural) entonces me pregunto ¿cómo es posible que Venezuela ocupe un lugar tan tímido, tan casi imperceptible, tan excesivamente modesto, en un espacio de enorme simbolismo cultural como es esta Feria?

9.- La escasa presencia de nuestro mundo editorial y de nuestra literatura es inversamente proporcional a la monstruosa presencia de las noticias políticas de Venezuela en los medios de comunicación argentinos.

10.- ¿No existe alguien que pueda convencer al Presidente, o a su doble, o a su prestamista, o a su secretario, o a su edecán o a no sé quién diablos en las alturas del poder acerca de la importancia de una feria internacional de libros?

11.- Los jóvenes que integran el “Colectivo Nuestro-Americano Alí Primera”, encargados de atender el stand No. 2017, están haciendo un buen trabajo y saben orientar al público que acude en busca de información. De modo que no son ellos los responsables de que esta “embajada” en materia editorial y literaria luzca tan depauperada.

12.- Todo aquel que alguna vez en su vida se haya vinculado con los libros o con las ferias de libros sabe bien que estos eventos son una ventana de divulgación internacional, un lugar de intercambios culturales, una oportunidad para establecer asociaciones y vínculos, para dar a conocer un fondo editorial, para promover coediciones y traducciones, para emprender nuevos proyectos, para acceder a otros circuitos de distribución y, en definitiva, para ganar nuevos lectores. Por lo tanto es una actividad que apuesta al Futuro del Libro ¿Es tan difícil entender esto?

13.- Por supuesto ninguno de los autores que critican o acaso se muestran indiferentes con la política actual del gobierno, y cuyos libros han sido publicados por editoriales fuera de su amparo, están presentes. Lo que también coloca a las editoriales privadas y comerciales en la interrogante acerca de qué mecanismos o estrategias están llevando a cabo para impulsar a los autores de sus sellos fuera del país. ¿Qué han pensado las editoriales comerciales agrupadas en la Cámara Venezolana del Libro, o las diferentes instituciones privadas que auspician la cultura fuera de la órbita del gobierno? Sé que para la feria de Guadalajara Cavelibro ha emprendido algunos esfuerzos, pero la pregunta sigue siendo completamente válida, como también esta respuesta: para ello haría falta que el gobierno destine un tipo de cambio preferencial que permita a estas instituciones participar en estos eventos en igualdad de condiciones, dentro del marco de nuestro ya vitalicio control cambiario.

14.- En definitiva, casi toda la narrativa venezolana, incluyendo buena parte de la llamada nueva narrativa, brilla por su ausencia. Lo mismo ocurre con la poesía y también con otros géneros. De modo que hoy por hoy en Buenos Aires no existen Salvador Garmendia, José Ignacio Cabrujas, Isaac Chocrón, Eugenio Montejo, Rafael Cadenas, Alfredo Silva Estrada, Ida Gramcko, Hanni Ossott, Eduardo Liendo, Ibsen Martínez, Federico Vegas, Ana Teresa Torres, Antonio López Ortega, Oscar Marcano, Rafael Castillo Zapata, Martha Kornblith, Alejandro Oliveros, Edda Armas, José Pulido, Rafael Arráiz Lucca, Alexis Romero, María Auxiliadora Álvarez, Francisco Suniaga, Michaelle Ascensio, Ednodio Quintero, Victoria de Stefano, Igor Barreto, Patricia Guzmán, Juan Carlos Chirinos, Juan Carlos Méndez Guédez, Jacqueline Goldberg, María Antonieta Flores, Gisela Kozak, Miguel Gomes, Arturo Gutiérrez Plaza, Israel Centeno, Slavko Zupcik, Norberto José Olivar, Krina Ber, Alberto Barrera Tyszka, Yolanda Pantin, por sólo por mencionar, en desorden, los que se me vienen a la memoria. Tampoco están nuestros críticos Carlos Pacheco, Gustavo Guerrero, Oscar Rodríguez Ortiz, Jorge Romero, Guillermo Sucre, María Fernanda Palacios, Luis Barrera Linares, Miguel Ángel Campos, Violeta Rojo, Javier Lasarte o Paulette Silva. Y muchísimo menos autores más jóvenes como Héctor Torres, Salvador Fleján, Eleonora Requena, Luis Moreno Villamediana, Rodrigo Blanco, Carolina Lozada, Liliana Lara, Jesús Nieves Montero, Fedosy Santaella, Roberto Echeto, Leo Campos, Lucas García, Natasha Tiniacos, Pedro Enrique Rodríguez, Carlos Ávila, y paro de contar. Por supuesto, escritores de no ficción como Boris Muñoz, Rafael Osío Cabrices o Sinar Alvarado, tampoco aparecen. Si desde hace algunos años nuestro país vive una auténtica efervescencia editorial, si estamos en medio de un fenómeno casi volcánico de editoriales y autores nacionales tanto de parte de las editoriales privadas, como las del estado, pues esta situación excepcional no se ve reflejada hoy en Buenos Aires. Editoriales como Bid & Co, Ekaré, Fundación Bigott y Fundación para la Cultura Urbana, sin cuya participación no se puede entender el mundo editorial de la Venezuela de hoy, son inexistentes. O estupendas editoriales universitarias como Equinoccio, o las pertenecientes a otros estados del país como El otro, El mismo y Mucuglifo, o revistas de altísima calidad como El Salmón tampoco están en estos anaqueles. Incluso las recientes antologías de cuento y poesía, compiladas por Rubi Guerra, Antonio López Ortega, Ana Teresa Torres, Héctor Torres, Rowena Hill y Gina Saraceni, que ofrecen panoramas del quehacer literario más contemporáneo, y que son herramientas utilísimas para cualquier lector extranjero, tampoco están. Todos se esfumaron, prescribieron, no existen. Y esto lamentablemente no es una novedad. Lo peor es que nos estamos acostumbrando a estas ausencias.

Conclusión: el stand No. 2017 de la 36 ° Feria del Libro de Buenos Aires es el de una Venezuela escamoteada, dramáticamente incompleta.

Gustavo Valle Autor de los libros "Materia de otro mundo" (2003), "Ciudad imaginaria" (2006), "La paradoja de Itaca" (2005), "Bajo tierra" (2009) y "El país del escritor" (2013). Ganó la III Bienal de Novela Adriano González León y el Premio de la Crítica.

Comentarios (33)

Juvenal Freites
5 de Mayo, 2010

Que lastima. Solo transcribirè esto: 6.- Se podría argumentar que la estrechez del stand (uno de los más chiquitos de la feria), impide la exhibición de todos los libros. Esta es una verdad inocultable. Pero estamos hablando de una de las ferias de libros más importante del idioma (junto a la de Guadalajara), y no hay excusa para que nuestro país, que exporta petróleo y discursos, que importa autos, armas y pollos, y subsidia onerosas comitivas internacionales, no invierta un poco más, sólo un poco más en el alquiler de un stand y por lo tanto en la difusión internacional de nuestros libros y de nuestra literatura. Conclusión: el stand No. 2017 de la 36 ° Feria del Libro de Buenos Aires es el de una Venezuela escamoteada, dramáticamente incompleta.

Cinzia
5 de Mayo, 2010

Al ver lo que escribes a uno le duelen muchas cosas, pero la que más me afectó fue que, al empezar a leer, ya sabía lo que encontraría en tu texto. No hay sorpresas. Sólo queda seguir luchando contra lo fantasmal. De alguna manera lo hicimos al agolparnos sedientos en la pequeña y bellísima feria del libro que tuvimos en Altamira hace unos días. A estas alturas cualquier libro que caiga en nuestras manos es un tesoro, así estamos. Saludos, Gustavo.

Daniel Duque
5 de Mayo, 2010

Desde Chevene.com nos dedicamos a promocionar la cultura de Venezuela en Argentina mediante la página y el blog en donde publicamos la presencia de Venezuela en la Feria: http://chevene.blogspot.com/2010/04/venezuela-en-la-36-feria-del-libro-de.html pero ni las gracias recibimos por parte de la Embajada. Yo escribo y publico acá y allá, me formé en el Centro Nacional del Libro de Venezuela y me encantaría apoyar más en la difusión de nuestra cultura, pero por más que insista (llamo, mando mails, etc.), no cuento con el más mínimo apoyo oficial. Es así, sólo esperemos que las cosas cambien a futuro y para bien. Y Gustavo, tu “Bajo Tierra” fue calificado como uno de los 10 libros más importantes de Venezuela de esta década, y eso es así, aunque no lo tengan en el Stand 2017.

J. M. Guilarte
5 de Mayo, 2010

De todos modos, Gustavo, también cabe mencionar algunas muestras de poesía (como la de Cavafis y varios poetas rusos; eso sí, con problemas de corrección) y traducciones (como la de los cuentos de Oscar Wilde) que, al igual que la Antología de Cardenal, destacan en el catálogo del Perro y la Rana. Saludos.

Diego Arroyo Gil
5 de Mayo, 2010

Radiografía de una miseria.

gustavo valle
5 de Mayo, 2010

Juvenal: sí, es una lástima. Cinzia: cuando escribía esto sabía que allá se estaba celebrando esa feria que mencionas, y eso, por lo menos para mí, funcionó como un alivio. Daniel: en mi caso particular no esperaba que mi novela estuviese en el stand de Venezuela, pues está publicada por Norma Argentina, y se exhibe en el stand de Norma. Y en cuanto a lo otro, pues sí, “esperemos que las cosas cambien a futuro y para bien”. J.M.: en mi artículo menciono lo que vi en el stand. Por supuesto hay libros de El Perro y la Rana valiosos, yo no critico el catálogo (que a mi juicio es extenso y por momentos laberíntico)sino la participación en la feria. Gabriel Saldivia, Edmundo Ramos y Wafi Salih, sólo por mencionar a poetas nacionales, son excelentes firmas publicadas por esta editorial. Y la lista es larga. Diego: ya todo está dicho

Gracias por comentar y saludos a todos

Leo Felipe Campos
5 de Mayo, 2010

Y pensar que por allá nos conocimos. ¿Te he dicho que te amo? Abrazo, mi compa.

Julio Bolívar
5 de Mayo, 2010

El tema Gustavo es que la Venezuela oficial muestra un lado del país. Una nación con estrabismo. A pesar de tener excelentes títulos, se lleva lo que se publica sin una estrategia de promoción de nuevos escritores, no digamos nada de los anteriores escritores, estos no opinan a favor y por supuesto son excluidos, es una lástima. Lo extraño es que en la relación entre ambos países se están haciendo buenos negocios. Incluso de libros, es bueno recordar un kit de libros y cuadernos para un plan lector, que por cierto desapareció de las noticias de un día para otro. Negocios Gustavo, negocios.

Alonso García
5 de Mayo, 2010

Gustavo, lo que dices, si bien es preocupante, no me extraña. Es más, no esperaría menos. Digamos que del gobierno me espero este tipo de descuidos y más. Ahora bien, si me parece abiertamente criticable que las editoriales privadas no hagan nada al respecto o acaso muy poco. ¿A qué se debe esa situación? ¿También vamos a acusar al gobierno? ¿Acaso ellos no pueden hacer nada porque esto mejore? Lo del mini-stand en la feria me parece esperable, pero la ausencia total de las editoriales privadas me parece un despreocupado abandono. Y pregunto, ¿acaso los escritores venezolanos están haciendo algo porque eso cambie? Es que aquí parece que siempre nos sentamos a echar culpas y no nos responsabilizamos. ¿Por qué a Guadalajara si se pudo ir y llevar a unos poquitos escritores, muy buenos, pero a Buenos Aires no? ¿Seguiremos culpando a Chávez de todas nuestras desgracias? Me parece un poco facilista.

Ana
5 de Mayo, 2010

Y bueno… era de esperarse ¿no? Después de todo los libros a la larga salen más caros que las armas.

gustavo valle
5 de Mayo, 2010

Leo: es cierto, hace un par de años o tres de eso ¿no? Abrazote. Julio: “una nación con estrabismo” Y a veces con glaucoma! Alonso: concuerdo contigo. Lo que comentas lo toco en el punto 13, como bien leíste. Y en el punto 7 advierto que nada de esto es nuevo. Efectivamente el mundo editorial comercial o privado tiene algo que decir aquí. Antes, como bien sabes, el gobierno invitaba a otras eiditoriales a compartir gastos y stand en estos eventos, pero eso es impensable en la actualidad. Como órgano rector sin duda al gobierno le toca tomar ciertas iniciativas, pero también es cierto que el sector privado puede buscar estrategias para darle visibilidad internacional a sus catálogos. Claro, está siempre esa piedra en el zapato que es el control de cambio, y que hace que todo vínculo con el mundo exterior se convierta en una pesadilla. En todo caso no se trata de echar culpas sino de alertar acerca de lo que yo llamaría un mal endémico, algo a lo que lamentablemente ya nos hemos acostumbrado, y por eso no nos extraña ni sorprende.

Faustino Villagrán
5 de Mayo, 2010

-CHISTE: Ernesto Cardenal, que hace poco recibió el premio Reina Sofía, dotado de casi 50 mil euros. Cuando se subió al podio para dar unas palabras, el poeta nicaragüense(intransigente izquierdista él) espetó en contra del gobierno de Daniel Ortega, y aseguró que éste implantó una dictadura y además le tiene congeladas las cuentas bancarias. http://www.lnd.cl/prontus_noticias_v2/site/artic/20090727/pags/20090727210324.html

-OTRO CHISTE: Al igual que antes de la quemazón, La Librería del Teresa Carreño (antigua propiedad de Monte Ávila), vendía títulos importados, como El gaucho insufrible (2003) de Roberto Bolaño. En este libro hay una conferencia llamada “Los mitos de Cthulhu”, donde el escritor dice su juicio sobre el que era entonces (y es todavía) nuestro primer mandatario. Los invito a leerlo. http://www.folkloretradiciones.com.ar/_literatura/El%20Gaucho%20Insufrible.pdf) Aún más: después de ganar en 1999 el Premio Rómulo Gallegos, como es ley, Bolaño fue llamado a ser jurado para la nueva edición del Premio, pero el escritor declinó con una carta pública donde denunció que el jurado estaba sesgado políticamente. Todavía se vende a 5 BsF “Los detectives salvajes” en las Librerías del Sur.

CHISTE FINAL (opus trium): -Los libros de Cardenal (y qué bueno, porque es un buen poeta) se siguen exhibiendo en las Librerías del Sur. El espacio de tiempo que dure en las estanterías hasta su remoción, indicará lo que han tardado las autoridades en LEER la realidad. Es gracioso que en un territorio con “0% de analfabetismo”, los altos cargos dejen pasar bolas como estas. La incapacidad de lectura acarrea un discurso gobiernero mal redactado, inconexo, irreal, irreflexivo, nefasto e incoherente con sus supuestos lineamientos teóricos (inexistentes).

Alonso García
5 de Mayo, 2010

Por supuesto, Gustavo. Esa situación todos la sufrimos (control cambiario). Pero me gustaría saber qué piensa la gente de la industria editorial (privada) al respecto, porque me consta que se han llenado la boca echando culpas y no asumiendo su papel activo en la promoción y difusión de escritores venezolanos. Y ese no es precisamente tu caso en este artículo, que comprendo más bien como una radiografía del asunto. Disculpa si se entendió de otra manera. Saludos

Liliana Lara
5 de Mayo, 2010

Y dices que en el 2006 no estuvo tan malo el stand venezolano? Yo estuve justo ese año (de pronto nos cruzamos) loca de ver y comprar libros de la nueva narrativa patria porque tenía años que no pisaba Venezuela, pero no había NADA!! Recuerdo que me fui con las tablas en la cabeza!! Ahora esta peor!? Increible! Abrazos!

Martín Castillo Morales
5 de Mayo, 2010

Qué bueno que escribiste y publicaste esto Gustavo, estoy de acuerdo en todo lo que dices, descripción que podría extenderse a la, también “pírrica” “Semana del libro venezolano” que desde hace un par de años organiza la flamante embajada de Venezuela en el Centro Cultural de la Cooperación en Buenos Aires. Un abrazote.

Buruso
5 de Mayo, 2010

En algún momento, el catastro de autores presentes/ausentes y la descripción del stand me recordaron a la Ilíada, esa que vuelve a contar Martas Sosa sobre lo que ya volvió a contar Barrico. En lo que va del milenio, en ocasiones siento que la situación política venezolana ha instaurado una la lucha por la memoria, entre un estado superproductor de textos con ánimo incluso de redimir a autores olvidados y distintas editoriales que agrupan a autores temerosos del olvido.Yo no sé si el escritor es uno de los pocos seres capaces de ocupar el mismo espacio que su cadáver, pero no deja de ser cierto que ha sido más que abundante la producción editorial venezolana en los últimos años y no concuerda del todo con su participación en la feria que describes. Ahora bien, también en los últimos años la compra de automóviles en toda Caracas llegó a niveles tan extraordinarios como insoportables y, en menos de un par de meses, “la tortilla se volteó por completo”. Siento a su vez, que la situación de la que das cuenta, casi como en cantilena, también ocurrió hace diez o quince años, y otra vez hace treinta o veinticinco y pare usted de contar. No creo yo que los problemas tengan soluciones, siquiera definitivas -pues me hieden a “soluciones finales”-, pero que en el juego de migraciones-abundancias que provoca nuestra economía de sequía-inundación petrolera (y su correlato de devaluación indolente), siempre volvamos a lo mismo es señal inequívoca de nuestras vidas al ras de del totalitarismo. Lo terrible es que todos, desde nuestros múltiples exilios -no necesariamente geográficos- contribuimos a tamaño sobrepeso. Con la cantidad de venezolanos que hay en el exterior -contando a autores tan buenos como tú, Gustavo-, yo tampoco me explico por qué no se presentan alternativas o, pero aún, por qué esos venezolanos y esos autores no se organizan y generan ellos mismos las alternativas, aún a riesgo de parecer ridículos indigentes frente al stand de un gobierno y, me atrevería a decir “un estado” como si fuese en efecto una condición del ánimo, que sólo sabe de ínfulas, incluyendo las ínfulas de la redención.

Héctor Torres
5 de Mayo, 2010

Ciertamente no todo es culpa del gobierno. Este gobierno no representa a los venezolanos, sino a un sector de Venezuela que se pliega a un proyecto. Pero, aquí es donde vemos que ni las editoriales venezolanas ni Cavelibro tampoco son demasiado conocedoras de la literatura venezolana, así que dificilmente podrían organizar nada eficiente para difundirla en el exterior. Pídale al presidente de Cavelibro (no sé quién es, digo eso por decir a cualquier directivo) que nombre diez autores venezolanos que le parezcan relevante y que explique por qué. ¿Cuántos Editores tiene Venezuela actualmente? Francamente, además de Mariana Marzuck, de Santillana, y de algún otro que se me escapa, no recuerdo muchos directores editoriales duchos en literatura venezolana. ¿Cuántos editores leen lo que publican? Tu mismo libro, Gustavo, no ha recibido en Venezuela la difusión adecuada. Nuestros títulos no están en las librerías y nadie en Norma da una explicación razonable del por qué. Cuando en Norma estuvo Vladimir Mujica al menos pude sentir un interlocutor dispuesto a promover el material que publicaba. ¿Cuesta tanto apostar más al autor venezolano, más allá de editarlo como si fuese un favor? ¿Por qué cuesta tanto creer en él? ¿Es tan difícil que los editores entiendan que los libros no son empanadas que si no se venden se ponen viejas y duras? Si un libro vende su edición en Venezuela, pues ya se agotó (con honrosas excepciones). Termino por creer que está bien que el gobierno de Venezuela sea tan sectario y tan obtuso y tan militar y tan inepto; termino por creer que esta es una oportunidad de oro para que dejemos de depender del gobierno y nos organicemos (así como nació El Librero, como nació Letralia o Ficción breve o Relectura; así como nació El Salmón) para difundir adecuadamente nuestras letras en el exterior. Hay mucho venezolano afuera y esa es una condición que antes no existía. Prefiero que tengamos un stand paupérrimo, pero que sea una iniciativa privada, antes que nos sigamos cruzando de brazos ante la realidad que plantea Gustavo. Que crezca del esfuerzo de la industria. Lo otro es concederle al gobierno su tesis de que la literatura es un bien cultural que debe ser subisdiado, y ya. Para concluir, la Cámara entregó al gobierno la Feria de Caracas, y hoy por hoy se está dando cuenta que fue un error y ahora están, tímidamente, trabajando por crear espacios para el encuentro por la lectura. Que ese Festival en Altamira crezca, al margen de un gobierno que siempre fue billetudo y arrogante, y se consolide un movimiento y una industria editorial sustentables. Hay lectores y hay calidad para ello. Disculpen lo largo.

Faustino Villagrán
5 de Mayo, 2010

eso en altamira funciona por cultura chacao, y los municipios desordenados y sucios qué?? sucre, libertador??? Una vez Kuai mare montó un iglú anaranjado en plena boca del metro de bellas artes. No vendía naaaada; cerró a los dos meses. Acerquen esas iniciativas a otros sitios, o es que acaso porque los demás municipios son feos, o gobernados por oficialistas, bla bla bla???… IDEA: Relectura que ponga su cambalache en la plaza brión de chacaíto, que es municipio chacao todavía. O la gente de cultura chacao que monte sus Ferias allende sus fronteras. Pacten con la gente de Blyde en Baruta, o Ocariz en sucre. Caracas no es altamira señores, ni vzla un stand del gobierno. La causa de los escritores locales no promocionados es la misma causa por la que nadie se une para hacer cosas mejores y para mayor cantidad de gente: egoísmos, miedos, ínfulas de grandeza, en fin, estrechez de corazón como la canción de los prisioneros

Horacio Pietri
5 de Mayo, 2010

Obliterados en Argentina, ese deberia ser el titulo del articulo…y peor lo que se vio en el stand oficial de la plaza Altamira: anclados en el pensamiento retrodecimononico. Igual otros stands full de libros de auto ayuda y esoterismo al alcance de todos;pareceria que corren tiempos dificiles para la literatura, la poesia y el ensayo.

michael
5 de Mayo, 2010

Lo del Perro y la Rana, me parecio Original. Lo que seguramente mas de uno se pregunto en el Stand 2017 de la 36º, Donde estaria el Camaleon , revista o tal vez Libro de Graterolacho! que tampoco aparece en ningun comentario su Nombre al cual yo le rindo mi culto, y admiracion P.D Se me notara que no soy un devoto a los Libros y a sus lecturas, fui un raspado en Educacion Civica, en mis años mozos

gustavo valle
5 de Mayo, 2010

Ana: comparto la ironía. Alonso: no tengo nada que disculpar, eres un lector agudo y eso se agradece. Liliana: me refería al stand como tal, la opinión que tuviste sobre la oferta de libros la comparto plenamente. Martín: sé que también te duelen estos asuntos. Gracias. Buruso: esa lucha por la memoria que mencionas es uno de los puntos neurálgicos. Qué recordamos y qué olvidamos: el resultado de eso es nada más y nada menos que una Nación. Héctor: me gustó la metáfora de las empanadas, pero me gustó mucho más eso de darle la vuelta al asunto y tomarlo como una oportunidad de oro para emprender nuevos proyectos. Sin duda todos esos espacios para la literatura que mencionas nacieron de las carencias. Faustino: comparto tus ideas. Van en la línea de creación de nuevas espacios. Horacio: cierto: “parecería que corren tiempos difíciles para la literatura, la poesía y el ensayo”. Michel: gracias por comentar Saludos!

Alonso García
5 de Mayo, 2010

No sólo en Caracas hay comunidades de lectores ávidos. O mejor dicho, en Caracas es donde menos los hay puesto que tienen, en relación a otros estados y ciudades del país, acceso a la oferta editorial de su preferencia. Es muy nuestro, muy caraqueño-centralista, olvidar de que fuera de estas montañas hay millones de venezolanos sin acceso a libros que están ávidos. Ciudades como Maracaibo, Mérida, Barquisimeto, Coro, Pto Ordaz, Cumaná, San Cristobal, Valera, tienen comundades de lectores totalmente ajenos a lo que se publica actualmente en el país. Por eso me causa gracia la solución que proponen, con alergia a Altamira, en este foro. Y pienso, tal como decía Aquiles Báez en el más exageradamente leído y comentado artículo de este portal: ¿cómo nos van a conocer afuera si no nos conocemos nosotros mismos? No nos leemos ni conocemos no sólo dentro de la Gran Ciudad, sino afuera de ella. Nadie sabe quién es Alberto Barrera o Ana Teresa Torres en este país. Ni siquiera los escasos venezolanos que se precian de lectores sin pertenecer a un medio académico, sino esos verdaderos lectores, lectores puros, que tanto echamos en falta en Venezuela. No creo que el asunto se reduzca a Caracas y Buenos Aires. Ese pequeño stand de la feria del libro de BA no es sino la punta del iceberng. ¿Qué haremos? ¿Les pedimos a los escritores que se promocionen ellos mismos más allá de lo que ya lo hacen? ¿Cuándo la gente encargada de la promoción y difusión del libro en Venezuela va a asumir su trabajo? ¿Cuándo vamos a respetar en este país a los escritores? Insisto, me gustaría saber qué opina la gente de Cavelibro, por nombrar a alguien (como Héctor) de esta situación. Y qué opina, también, la gente del perro y la rana, que está haciendo un trabajo enorme, bastísimo, y que me consta llega a pueblos y ciudades del interior con ferias ambulantes como si se tratara de gitanos, y que a pesar de todo podrían estar haciéndolo muchísimo pero muchísimo mejor con todos los recursos con que cuentan. ¿Por qué no considerar retomar un trabajo conjunto entre la empresa privada y el estado? ¿Quién se encarga de considerar esto? ¿Hay voluntad de hacerlo? En fin. Más interrogantes que respuestas.

Faustino Villagrán
6 de Mayo, 2010

Alonsito, un tilín de ingenuidad vertebra tu comentario. Cuidado con el clisé aquilino de “porque no nos conocemos”, que a veces sabe a Poliedro. Vamos tanteando pero poniendo los puntos sobre las íes, esto no es el mundo de Mad Max tampoco (ese tipo de apreciaciones son parte de la falta de narcisismo cultural, o la gordita que se cree federica). Echemos número. 1: para nuestros modestos estándares venezolanos (no sé si alguien sabe q aquí por ejem un “disco de oro”, 500.000 copias a escala mundial, aquí solo significa vender 5.000 copias) cuidado si Ana T y A. Barrera no son los autores más vendidos. A la primera le montaron su propia “Biblioteca” en Alfa y el otro ya está fichado por Anagrama, la editorial mítica de Barcelona (España). Es más, si escarba un poquito en las bibliotecas de las universidades se dará cuenta de que son autores a los cuales se les dedican numerosas tesis. De modo que afirmar que estos autores no se conoces es como la gordita en el espejo negándose. No, no y no. 2: no nos engañemos, las grandes comunidades lectoras están en las ciudades: Mcaibo, Valencia, Mérida, Caracas. Reconocer los centros neurálgicos donde se mueven más libros NO es contribuir al centralismo, es agarrar el toro por los cachos y admitir frente al espejo, sí gordita, no eres bonita pero estás como buena. Ponte escote. 3: el trabajo de Ana T y A Barrera no sería poner un stand en una feria, NO, su trabajo es escribir, por algo los leen, algo en ellos resuena con los demás y ahí está su trabajo, en cultivar eso. Los dueños de Alfa (y Anagrama, por poner ejemplo, http://prodavinci.com/2010/01/19/rodrigo-blanco-calderon-en-guadalajara/, donde el mismo dueño atendió el stand en la Feria de Guadalajara, obvio, esa es una feria muy farandulera donde pasan esas cosas, pero que sigan pasando) son los que tienen que apartar de entre sus ganancias y pagarse el pasajito, así sea con dólaritos negritos, y montar su tarantín, que demás está decir, con esos diseños de portadas y esos afiches y esos autores y esos temas, van a venderlo todo, son libros con calidad de exportación. Lo que pasa es que se conforman con clavarnos los libros a 120 bsf en las ciudades que ya nombré. ¡Ustedes, Flojos de las editoriales, trabajen! 4: nuestro Semanero del salón siempre se despacha “aquí no hay reconciliación”, “aquí hay dos bandos”, y demás eructos por el estilo. El ilustre dirigente (poeta, y muy bueno) del Perro y la Rana, junto a su ilustre equipo de trabajo (más poetas, y muy buenos) acatan las directrices gasíferas del Semanero y hasta ahí llegó el entendimiento. Con este panorama es muy infantil preguntarse que si hay voluntad de unir esfuerzos por los libros del patio. Recuerda el chip: “aquí no hay reconciliación”, “aquí hay dos bandos”. El boom(cito) de ventas de los libros de autores locales, ha afincado el resentimiento de los poetas, narradores y ensayistas envestidos en oficialismo, abriendo aún más la brecha entre tirios y troyanos. Éstos se encuentren en una tasca, brindan y bailan y se enamoran entre sí, pero cuando llega la mañana siguiente “si te he visto no me acuerdo”. Cada quien es su búnker. Señores, dejen el jipismo, el Estado no va a financiar ninguna editorial farandulera que además publique lo que le dé la gana sobre nuestro vía crucis político (y bravo porque lo hacen). Pero, coño, sean sinceros y usen nuestra plata en crearse un mercado más allá de lo local. Francamente. Coletilla: Antes de trabajar en El Perro y la Rana te preguntan tu “idelogía política”, adivinen qué hay que responder, jo jo jo

Faustino Villagrán
6 de Mayo, 2010

Por cierto: ojalá a Carlos Noguera (narrador y presidente de Monte Ávila) le llegara este artículo. Sé que le interesaría mucho. No sólo es un gran narrador (aunque laberíntico, sí) sino un tipo muy ecuánime. Más aún, debería ser invitado a escribir algo para esta página.

María Antonieta Arnal
6 de Mayo, 2010

A este gobierno no le interesa la cultura. Sólo el poder por el poder.

j l maldonado
6 de Mayo, 2010

Estimado Gustavo, primero que nada te felicito por tu buen artículo. Ver cómo estuvo representada literariamente Venezuela a través de tus palabras en tan importante feria, fue duro, pero sin duda necesario en calidad de denuncia, en calidad del lector que eres y que tuvo la dicha de pasearse por los stands de las mejores editoriales del continente, seguramente con una terrible desilusión al ver en nuestro pequeño puesto, la ausencia de todas esas voces que mencionaste, pero sin restarle valor a los autores-libros presentes.

Así como leí por entero tu texto, también lo hice con los comentarios publicados. Todos muy buenos desde diversos puntos de vista. De los mismos se siente cuán polarizadas pueden ser las opiniones y aunque sé que es arbitrario, de allí pudiera extrapolarse e intuir uno de los tantos “por qué” Venezuela atraviesa una de sus mayores crisis socio-políticas, pasando por lo económico y demás. Insisto: una arbitraria reducción que va directo al “ego”, tanto del Estado venezolano quien se defiende a capa y espada, y por tanto no le da espacio a escritores contrarios a su proceso, como al ego de las editoriales –no todas– que siempre apuestan a lo seguro (y no hablo del ego de los escritores puesto que no alcanzo llegar a la estratosfera).

Debemos seguir apostando a los espacios que aún tenemos para promover e incentivar la lectura. Aprovecharlos al máximo para dar a conocer nuestras nuevas voces y apoyar a los autores consagrados, idea que hemos estado desarrollando insistentemente en Librería Sónica desde hace casi tres años, sin mezquindad alguna, invitándolos a todos, a los inéditos y a los que ya son una institución; haciendo llamadas telefónicas a escritores que están fuera de Venezuela, como utilizando la herramienta digital para conversar: tú fuiste uno de los primeros que grabamos vía Skype; obsequiando libros e invitando a los oyentes…

En fin, el stand No. 2017 de la 36 ° Feria del Libro de Buenos Aires, se perdió de mucho, de buenos libros y buenos escritores. Quién lo diría, los Kirchner de romance con CH y lo que más trasciende es el maletín de Antonini Wilson. Con una cuarta parte de lo que éste llevaba, se hubiera hecho fantasías en el stand venezolano y no te cuento en la feria de Altamira, que sin duda debe mantenerse pero mejorarse para el año entrante. Muchos nos estamos comiendo las verdes, ya vendrán los tiempos de las frutas maduras. ¿Quién se come a quién?

Eleonora Requena
7 de Mayo, 2010

Visité esa feria hace un par de años y el panorama era idéntico, con el añadido del anuncio de unos recitales a cargo de los poetas funcionarios como representantes de la literatura nacional. Negocios, como dice Julio Bolívar, y turismo cultural para quienes pagan y se dan el vuelto.

MoraimaC
7 de Mayo, 2010

Más que la ausencia en una feria, como la comentada, la 36° Feria Internacional del Libro de Buenos Aires, o la presencia pírrica en las importantes ferias de México, tanto la del DF como la de Guadalajara ( la última se salvó alguito porque estuvo el homenaje a Cadenas) es la ausencia venezolana en el crisol literario latinoamericano. ¿Cuándo vamos a las librerías en Buenos Aires o a las librerías de acá de Ciudad de México, qué conseguimos de literatura venezolana en los mostradores de novedades o en los estantes? ¿Qué es lo nuevo? ¿Cuáles son los nuevos autores que trascienden? ¿Qué se dice de los de mayor trayectoria? ¿Cuál es la presencia en los suplementos literarios o en las reseñas de libros? Hay que reconocerlo: existe un oscurantismo sobre las expresiones culturales venezolanas recientes. Y cuando digo reciente, hablo de los más recientes 15 años. Muchos de ustedes, al igual que yo, vivimos fuera del país, y hemos notado esa ausencia de la literatura, el cine, la gastronomía, las artes visuales, el teatro (qué tiempos los del Rajatabla!) y –gracias a Dios!- un poco menos en la música. No es sólo asunto de políticas culturales, sino de editores y promotores y creadores que transciendan más allá de las fronteras. Miren el país de al lado. Colombia es hoy para muchos, incluyéndome, uno de los referentes más importantes en la nueva literatura que se está gestando en la región. Y detrás de sus creadores, está una fuerte industria y una marca-país. Gustavo, felicidades por tus reflexiones porque nos pones a “meditar” sobre esas ausencias culturales.

Julio Bolívar
17 de Mayo, 2010

Bueno Gustavo, creo que tu artículo encendío un debate pendiente entre nosotros, los que nos dedicamos al libro. Se puede hacer una agenda temática que ya hemos discutido en otras ocasiones. Lo demás es debilidad del sector en venezuela, falta de seguimiento en las acciones acordadas, un sector fragmentado, cada quién por su lado, etc… Creo que Héctor en su reclamo marca una agenda y también creo que somos nosotros lo que tenemos que hacer que esa realidad cambie. Falta una estrategia, y un sector organizado. Eso no está sucediendo. Nos alegramos por la Feria de Chacao, pero no es suficiente, ni son muchos los municipios que hacen esto, ni las gobernaciones. Por cierto Héctor, yo si leo los libros que publicamos, y creo que las editoriales leen lo que van a publicar, si no no son editoriales. Saludos

Faustino Villagrán
17 de Mayo, 2010

Sí MoraimaC, la traba no es sólo gobiernera o de funcionarios del estado. Claramente estamos mirando a los ojos de nuestra miseria, al espejo de las envidias y antisolidaridades, marcas venezolanas. Porque a ver, qué le cuesta a una editorial ponerse de acuerdo con las librerías y lanzar los libros como debe ser??? Qué le cuesta a las editoriales aprender a vender mejor lo que venden, a poner stands de sus marcas-editoriales dentro de las librerías??? Qué le cuesta a una editorial intercambiar publicidad con emisoras de radio y tv, para que éstas luego sirvan de vidriera de sus autores??? Qué le cuesta a una editorial publicar anualmente al menos una revistilla donde contrate a académicos que reflexionen sobre su catálago??? Qué le cuesta a una editorial darle una copiecita de sus novedades a las cátedras de literatura del país, personalizadas a los profesores que imparten??? Qué les cuesta darse cuenta de que la respuesta a todas estas interrogantes se traduce en GANANCIAS, más libros vendidos??? No no no, son muchas llamadas telefónicas, habría que hacerse amigo del adversario editorial, perderíamos prestancia y categoría, no podemos arrastrarnos ante nadie…. Y el que se pica es porque ají masticó!

Miguel Márquez
17 de Mayo, 2010

Créanlo o no, son las mismas preocupaciones que manejamos en la editorial. Mis saludos a la turba.

Cecilia Pla
19 de Mayo, 2010

Faustino mijo, cálmate, deja los nervios

Julio Bolívar
19 de Mayo, 2010

Saludos Miguel, bien bueno que apareces en esta conversa, que tal si nos ponemos de acuerdo para armar una estrategia común en torno al libro venezolano y poner los vientos en una misma dirección: el país. Yo si creo que son las mismas preocupaciones, asi como las de la pobreza, la violencia, etc. UN abrazo.

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