Artes

Adultos contemporáneos

Sobre el inexorable paso del tiempo

Por Lucas García París | 25 de marzo, 2010

Los MTV Music Award 2009 por la tele, con mi señora. A la media hora me doy cuenta de que digo ese tipo cosas (interrogantes despreciativos / comentarios desdeñosos) que decían mis padres en estas situaciones cuando era muchacho:

¿Y ese quién es? ¿Es una tipa o un tipo?

¡Hay que estar quemadísimos para vestirse así!

¿Y a eso le llaman rock?

¡ A dónde vamos a parar si a los chamos de ahora les está gustando esa vaina!

Mi esposa me mira de reojo. Yo mastico una oreo, apunto a los premiados con una galleta mordida.

¡Suenas igualito a mi papá!, exclama.

Me veo apostillando con el círculo interrumpido de chocolate y cremita blanca en una mano, apuntado a la cabeza postpunk del cantante de Greenday.

Casi me desmayo.

En el trabajo un compañero me pregunta:

¿Es muy duro lo del examen de la próstata?

¿Y yo que voy a saber?, respondo sorprendido.

Bueno, tú tienes 40. Pasaste por allí, ¿no? Asuma la posición y tal…

¡Tengo 36! ¿Qué posición?

Me revisa la calva, las patas de gallo. ¡Chequea mis kaki, bendito sea Dios!

Sólo me pareció, vale, se disculpa.

Me tambaleo hasta el baño. ¿Recuerdas aquella de Yordano que decía: me miró en el espejo y veo a un hombre joven, pero en realidad me siento como de cien años? Bueno, yo me siento de cien años y no veo a ningún hombre joven en el espejo.

En el estacionamiento me dicen “señor”. En la panadería “maestro”. Voy a dar una clase y llego con uno de esos pantalones de bolsillos, los Converse rojos, una camiseta GAP con unos dibujos desgastados y una de las alumnas se ríe.

¡Ay, profe, usted se viste como un muchacho!

¿Qué le voy a decir? ¿Qué hace poco iba a eventos en los que se me consideraba una “joven promesa”?

Me aguanto. Tomo nota de su nombre para siquitrillarla en las correcciones.

Soy un viejo rencoroso.

Cinco de la tarde. Espero a mi hijo fuera del colegio, viene de un paseo. Padres en los otros carros con blackberrys y manos libres escriben con los pulgares o conversan con personajes invisibles.

Me tocan a la puerta. Es Xariel, otro padre. Matamos el rato.

Ya no se puede salir a comer, dice,

Ajá.

Somos mi esposa, la chama y yo y son cuánto ¿150? ¿200?

¿Con juguitos y helados y tal? 200 fácil.

Y bueno, si puedes dejarle la chama a alguien y salir con tu señora a dónde te la llevas, ¿ah?

Bueno, ¿tú has visto la gente que bebe fuera de las licorerías?

Yo bebía con mis panas en la esquina, pero esto de ahora no lo entiendo.

Yo tampoco.

Yo llevaba a una novia mía a beber en una licorería un viernes en la noche y me cortaba las patas ahí mismo.

Tal cual, yo no le veo la cosa.

Bueno, hay un poco vainas a las que no le veo la cosa, como el bendito reggaeton.

Eso es una señal del Apocalipsis, vale.

Unos chamos bebiendo y oyendo eso a todo volumen…puedo entender la cosa sexual del baile, cuando uno tiene quince años hace cualquier pistolada por un roce, pero por favor…

Ajá, pooor faa-vorrr.

Nos quedamos callados. La tarde es calina, un cd de Soundgarden con “Black Hole Sun”, una canción que me flipaba cuando estudiaba diseño hace 17 años.

¡17 años, Jesús de mi vida!

Chris Cornel canta “…and my youth I pray to keep…”. Sigue rezando, Chris.

Le digo a Xariel:

Últimamente digo unas cosas… Me escucho y sueno como mi viejo.

Sí, claro es la madurez…

La madurez  era cuando me salían pelos en los sobacos.

Bueno, papá, ya no eres un muchacho.

Quiero decirle que yo solía ser una joven promesa. Pero me aguanto. El autobús llega. Los niños bajan en tropel, chillando. Xariel me da unas palmaditas en la espalda.

Ahora somos adultos contemporáneos…

Lucas García París 

Comentarios (18)

Ana García Julio
25 de marzo, 2010

Nostalgia, confusión y humor… Estupenda manera de retratar esa sensación de irse quedando rezagado sin darse cuenta ni cómo ni cuándo.

krina
25 de marzo, 2010

Lucas, me declaro tu fan absoluta

Raul
25 de marzo, 2010

Por cierto, Green Day tiene sus añitos tocando, alrededor de 25 si no me equivoco.

Antonio Sucre
25 de marzo, 2010

Muy bueno¡¡ especialmente las frases con señor y maestro. Asie es¡¡

Anibal Girondo
25 de marzo, 2010

Lucas, gracias por hacernos vivir una literatura de la vida verdadera, sin conexiones con esos mamotretos que nos obligaban a leer en el liceo, como Doña Bárbara. Yo sí creo que estamos en una época dorada de las letras criollas, que han sabido ganar una mayor lectoría a punta de joyas narrativas como estas. Me siento feliz por lo que eso representa para sencillos lectores como yo, que nos podemos identificar con el lujo de la palabra. Como Krina (otra pluma importantísima) me declaro tu fan, Lucas. Sin duda un texto magnífico, muchas gracias!!!

Luis Yslas
25 de marzo, 2010

Lucas es de esos escritores que uno espera leer todos los días.

Leopoldo Tablante
25 de marzo, 2010

Bravo, Lucas.

pedro
25 de marzo, 2010

Por eso yo me autodefino como un niño atrapado en el cuerpo de un cincuentón. Abrazos.

Gabriela Rosas
25 de marzo, 2010

Lucas, excelente. Saludos

mahebo
25 de marzo, 2010

Querido Lucas yo gozo un mundo leyèndote y no se porque cuando lo hago veo la expresiòn de tu rostro y màs lo disfruto.Un beso

Maya Landaeta
25 de marzo, 2010

Buenisimo! Me reí mucho la verdad, me sentí tan identificada.. es el espejo de la madurez, sera?

lizfernandezg
25 de marzo, 2010

Desde que empecé hasta que finalicé el escrito me reí a carcajadas, los adultos contemporáneos somos unos carajitos vale! sino compara cómo era la gente de nuestra anterior generación…

Saludos, muy buen website, te invito a que visites mi Galería de fotografía.

Argimiro Pérez
25 de marzo, 2010

A este señor escritor hay que becarlo y dejarlo escribir cuanto quiera, porque en su escritura nos dice quiénes somos con una precisión desoladora

sandra betancourt
25 de marzo, 2010

Lindo,no sè quien eres,pero ya he leìdo varias tuyas,y si,otra fan,anòtalo.

Anibal Girondo
26 de marzo, 2010

De acuerdo con el señor Argimiro Pérez. Hay que dejar que Lucas García escriba todo el tiempo cosas maravillosas como esta. Béquese!!! =)

Cligès
21 de junio, 2010

Con esto recordé a Mimnermo de Colofón:

“¿Y qué vida, y qué goce, quitando a Afrodita de oro? Morirme quisiera, cuando no importen ya más los amores ocultos, los dulces obsequios, la cama, cuanto de amable tiene la flor de la edad para hombre y mujer; pues tan pronto llega la triste vejez, que hace al hombre feo y malo a la par, sin cesar le consumen el alama los viles cuidados, ya no se alegra mirando a los rayos del sol, los muchachos le odian, lo desprecian también las mujeres; tan terrible dispuso Dios la vejez”

miriam osorio
13 de julio, 2010

No habÌa leÍdo esto y ni idea como lleguE… Y ahora esa canciòn de Yordano retumba en mi cabeza pero con alguna diferencia y es ver en el espejo una persona vieja que se siente joven… Creo que eso es hasta màs cruel… Pero en fin soy adulto contemporàneo, lo asumo… Trataré de disfrutarlo

Carlos Manuel
24 de junio, 2011

A ver: 1. Green Day tiene aaanos tocando. 2. Todo el asunto depende. Si estas casado con hijos, y trabajando en algo que no te gusta, normalmente un empleo mal remunerado, rutinario, en una ciudad como esta, te sentiras viejo, incluso si tienes 25 anos. Si has pospuesto el matrimonio y los hijos y lo que haces te apasiona y te da buenos dividendos, te daras cuenta que los 36 son en realidad la flor de la vida. Se trata de si vas a vivir segun tus reglas o las reglas de tus abuelos. Es tu desicion.

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