Artes

Abuelito dime tú

Reflexiones sobre nuestros ancestros y los géneros populares de la música venezolana

Por Aquiles Báez | 23 de marzo, 2010

Al pasado hay que escucharlo de cerca, pegarle el oído a su canto, reconocer sus voces pero sobre todo, llevarle el ritmo a tiempo presente. Es importante saber de dónde venimos. Para eso, vale hacer una retrospectiva en busca de nuestros ancestros que nos ayude además a entender un poco el mundo musical sobre el que Venezuela echa sus raíces. Escudriñar, pues, nuestro “ADN” musical. Para entender el presente, no olvidemos, hay que dar una vista al pasado.

Hay aspectos tangibles en nuestros géneros musicales que vale la pena observar. Tenemos un lenguaje diferente al occidental, dado que somos una cultura mestiza. Quizá por esto vemos diferente al mundo, consecuencia de nuestras fusiones, confusiones y afines.

Allá en las Indias hay una mora

Somos el resultado de un proceso intenso de mestizaje y multiculturalidad entre tres razas. Vayamos por partes. El sur de España fue dominado durante más de diez siglos por los moros, ya por ahí hay un poco de “falafel en nuestra sangre”. Mucha gente no sabe toda la influencia árabe que tenemos en nuestra cultura, por ejemplo: nuestro furruco viene del instrumento árabe llamado “zambomba” o que nuestra bandola viene de otro instrumento árabe llamado “bandur”. De igual manera, los judíos sefardíes aportaron mucho a la cultura del medioevo español y dejaron un legado musical interesantísimo antes de ser expulsados en el siglo XVI de España. Canciones como “Paseábase el rey moro”, “Una matica de ruda” o “La sirena”, que tiene la misma estructura del polo, por ser parte del cancionero popular de la España, llegaron a estas tierras con los conquistadores. Heredamos también el arpa criolla, instrumento diatónico (hecho con puras notas naturales, como un piano, solo con las teclas blancas), sin duda descendiente del arpa Celta, pueblo que vivió en el norte de España, toda Galicia era Celta.

La herencia invisible

Mucha gente no tiene idea de las etnias que caben en Venezuela, que van desde la Caribe, la Jira-jara, Arawak, Timoto-Cuica, Caquetía , Pemona, Yanomami, etc. Muchos de nuestros cantos de trabajo como las tonadas de ordeño vienen de este linaje, por supuesto sincretizados con cantos de pastores españoles y otras cosas. La maraca, y esa fuerza orgánica que se desprende del modo en que se toca en estas tierras, nos viene de nuestros ancestros indígenas, de quienes sabemos muy poco al haber sido su cultura aniquilada luego de la conquista. Pero a pesar de todo, algunos cronistas y la tradición oral se encargaron de recoger informaciones que son útiles para entender lo que hoy en día es nuestra música y ese elemento sincrético de esta raíz indígena.

A pesar del etnocidio cometido, esta raíz continua viva, aunque invisible como parte de ese pasticho que somos, o dicho de una forma más criolla: del sancocho cruzado que somos: un ingrediente es tan clave como el otro para lograr el sabor a punto. Curioso: el que se deshace, el ingrediente que no se ve, es a veces el que pone la sazón.

¿Quién ha visto negro como yo?

Nuestra música no sería lo que es sin el aporte que nos dieron los ancestros africanos. Aunque ya hay referencias en el siglo XVI de esclavos en Venezuela, no es sino hasta mediados del siglo XVII que se empieza a traer un contingente considerable a nuestras tierras. Estos hombres de ébano llegaron producto de la Ley de Indias que propiciara fray Bartolomé de las Casas en 1542 y que fue aprobada por Carlos V de España “el hijo de Juana, la loca”. Dicha ley contenía artículos que regulaban la actividad política y comercial en las Indias, pero el que nos incumbe es  el que establecía que los indios no podían hacer trabajos fuertes y eran considerados menores de edad así fueran mas viejos que Matusalén. Por otra parte, nuestros ancestros indígenas eran demasiado guerreros por lo que la conquista en Venezuela fue más larga que en otros países. Por ello todavía en la época de la independencia había regiones en donde nuestros indios guerreaban a cualquier invasor de sus territorios. Consecuencia de esta ley, y del carácter indómito de nuestros indios que no podían servir como esclavos, muchas haciendas y fundos se quedaron sin mano de obra calificada por lo que tuvieron que traer a los africanos (por razones diferentes a Brasil, donde los indios se refugiaron en la selva o en las Antillas donde no dejaron un indio vivo ni siquiera a los indiocumentados).

Llegaron de las zonas del Congo, Guinea Occidental, Angola, Senegal, Nigeria, las Antillas Caribeñas y de Brasil. En este último país principalmente vinieron de Salvador de Bahía, ciudad que se convirtió en centro de distribución de esclavos para todo el continente americano. Eso marca una gran diferencia con el sur de Brasil, Cuba o Haití donde la mayoría de los africanos que llegaron eran de la cultura Yoruba.

Dadas las diferencias culturales, nuestros ancestros africanos ni siquiera tenían una lengua común. En nuestro país, la cultura Bantú, la Yoruba y la de los Congos, entre otras, se unieron para crear una nueva mezcla africana alimentada por muchos pueblos. También se mezcló la cultura francesa proveniente de los esclavos que venían de Haití, otro centro de distribución. Lo que se armó acá fue una real merienda de negros y quizás lo interesante es que África se adentró en el Caribe y lo hizo suyo.

Ligando sabores

Nuestros conquistadores fueron, en su mayoría, hombres. Díganme  ¿qué mujer que se respetara en esa época se calaba un viaje de tres meses en barco a un destino incierto y sin esperanzas de volver con vida? Ni siquiera Juana, la loca que era reina de España, se aventuró por estas tierras. Por eso, apenas se bajaban del barco, nuestros galanes ibéricos empezaron a conquistar a las indias en el sentido literal y allí empieza, según Francisco Herrera Luque, nuestro mestizaje.

Con la venida de los africanos comienza otro tipo de mezcla, dado que, según la Ley de Indias, el vientre era libre, así que muchas nativas tuvieron sus cositas con esclavos negros pariendo así a los zambos. También Herrera Luque habla de que los españoles no perdonaban a nadie, por eso los amos de las haciendas empezaron a tener hijos con sus esclavas.

Esto hizo que los “amos” fuesen dueños de sus propios hermanos, sobrinos, hijos o nietos quienes, a su vez, se buscaban una mujer india para que sus hijos fueran libres y los hijos de éstas, además, procuraban mejorar la raza con una mestiza para luego buscar un holandés, inglés o alemán de los que vinieron a trabajar con el comercio en nuestras tierras.  Que después a los hijos de estos les encantaba “mi color” y no podían ver ni una negrita ni un negrito . De pana y todo, que enredo.

Resumiendo, nos mezclamos así como el café con las diversas variedades que van desde un tetero, un guayoyo, un con leche o un marrón ya sea claro u oscuro. Además existía toda una clasificación genética dependiendo de quien eras hijo, nieto, o bisnieto. Esta clasificación iba desde el mulato  (mezcla  de negro con blanco), cuarterón (hijo de mulata y blanco o viceversa), Zambo (mezcla de negro con indio), hasta llegar a los criollos (de todo un poco). Ya para la época de la independencia éramos una cultura mezclada, es como una especie de globalización hecha hace cuatrocientos años.

La otra historia

Hay una parte de esta historia que es muy triste. Mucha gente desconoce que sólo en el trayecto de África al continente americano murió cerca del 20% de los esclavos que venían en los barcos, otro alto porcentaje moría de enfermedades y los otros del maltrato de los amos . Por otro lado, con la llegada del mundo occidental vinieron también los gérmenes, los virus como la gripe, así como el caballo, el arcabuz, las misiones religiosas, el fanatismo con la cruz, etc. Me permito una anécdota en referencia a esto último. Cuando Pizarro capturó al Inca Atagualpa (Inca era un titulo que se le daba al rey de la tribu, que además debía ser el mejor en todo, desde el más preparado físicamente hasta el más inteligente) le pidió que se arrodillara ante la cruz.  Atagualpa preguntó porqué se tenía que arrodillar ante un trozo de madera. Pizarro le respondió: “es que ese es nuestro dios”. A lo que Atagualpa con mucha inteligencia contestó: “Que lastima que la imagen que tú tienes de tu dios es un trozo de madera simple, de todas maneras es posible que tu dios y mi dios sean el mismo pero lo llamamos de forma diferente”.

Durante los primeros doscientos años de la conquista, más de la mitad de nuestros abuelos indios y la mitad también de nuestros abuelos africanos pasaron a mejor vida. Revisando las cosas y haciendo un balance de nuestras realidades somos herederos del  etnocidio más grande de la historia.

Más ligaditos

En la música vemos que se dio ese sincretismo en elementos como el arpa Tuyera. Hay quienes dicen que los negros imitando el sonido del clavecín crearon esta arpa de cuerdas de metal. Por otro lado, hay quienes afirman que esta arpa es heredera del Cora africano. Yo en lo personal creo que hay una mezcla y que la verdad está en el medio. Lo cierto es que la música de los valles del Tuy tiene una clara influencia del barroco, aderezado por el elemento rítmico fascinante de ese genero, en donde las cuerdas del bajo hacen unas figuras muy complicadas como dirían los jazzistas “out of the blue”. Además, con ese elemento indígena de las maracas. Estas mezclas y el análisis de donde vienen me resulta sencillamente fascinante, ejemplos transformación  y del intercambio cultural.

San Juan to´lo tiene

Otro aspecto interesante en esta confusión creada a partir de la conquista es la religión, la cultura y aquello de las “buenas costumbres”. Primero, nuestros ancestros españoles no “comían nada” y no perdonaban a ninguna india o negrita, o lo que fuera, a diferencia de la cultura anglicana que dominó el norte del continente en donde fueron más puritanos. En este respecto y además para ser justos los “Pillgrims” vinieron con todas su familias, mientras cuando llegaron los españoles, estos llegaron como el barbarazo que arrasó con todo.

Por otro lado, y de forma muy inteligente, tanto nuestros ancestros indígenas como africanos decidieron ponerle nombres de santos católicos a sus deidades, creando un nuevo espacio para la interacción, mezclándose todo este patuque genético y cultural.

Al tener santos la religión católica, los nombres de nuestros dioses indios y negros pasaron a llamarse San Juan, San Pedro, San Antonio, San Benito; se ven iglesias católicas recibiendo a los “diablos” en honor a Corpus Christi en Yare, Todasana, Chuao, Ocumare o Canoabo. Festividades como las locaínas, carnaval, semana santa, pasaron a ser una cosa diferente de lo que eran estas festividades en la España de nuestros conquistadores. Nombres como el Tamunangue pasa de ser parte de un rito africano con el tambor tamunango, a ser una festividad católica en honor a San Antonio. En la música, sin embargo, es donde creo que fue más evidente todo este sincretismo y lo vemos en ejemplos como el antes mencionado del tamunangue, el joropo tuyero y en la música dedicada a San Juan Bautista o San Benito.

Es muy interesante ver como la música puede afectar sociológicamente a una cultura y como la religión se hace cómplice de ese intercambio. Vamos a ver que pasó en otros sitios como en el hemisferio norte. Al no tener santos, la cultura anglicana castró uno de los elementos fundamentales de la cultura afro: el tambor. Lo tenían prohibido. De esta forma vemos como al blues, que es la música negra de los Estados Unidos, le falta un elemento sumamente africano como lo es el tambor. En la única parte en la que había tambores era en Louisiana , colonia francesa, y tenían como nosotros un sincretismo cultural como el canto de todos los santos. De ese intercambio musical-cultural-religioso, vienen el ragtime, el dixieland, el jazz y hasta el rock.

Muestras de un intercambio

El intercambio cultural es algo que está presente y que no se ha podido desechar desde el principio de los tiempos. Antes del descubrimiento de nuestro continente había un intercambio cultural fascinante a lo largo de la ruta de la seda, que iba desde La India, China hasta España o Portugal, pasando por Europa Oriental, el norte de África, etc. Los gitanos, por ejemplo, son herederos de esa ruta, salen desde el norte de la India hasta llegar a España y de allí algunos aprovechaban y saltaban al nuevo continente. Cuando se fundó Venezuela, su nombre fue Nueva Andalucía (luego, sólo los llanos se quedaron con ese nombre). Muchos de nuestros colonos eran del sur de España,  trayendo con su cultura, su música. Luego empiezan las mezclas que se dieron en todo el continente. Hay un dios africano llamado Saravá. En Cuba, en su honor, empezaron a bailar una danza que tenía la fama de ser erótica. Esta danza cuando llegó a las cortes de Europa, se empezó a llamar “Zarabanda”, aprovechada por compositores como Bach.

Otro ejemplo. En la Europa de nuestros conquistadores era muy popular una danza de origen celta llamada Country Dance. Una vez en América se empezó a llamar contradanza, que luego se transformó en la Habanera. Un compositor como Bizet la utilizó en su opera Carmen y esta a su vez influenció un género que se empezó a bailar en Francia en sitios de dudosa reputación (literalmente): el Tango. Se estrena en el sur de nuestro continente pasando a ser la música más conocida de Uruguay y Argentina. Creo que ya estoy mareado con tanta vuelta. Como verán, es fascinante todo el intercambio cultural que se dio y sigue dándose.

Un color de trópico

Tenemos en la música toda una paleta de colores generada por el mestizaje. Pertenecemos a una cultura alegre, hermosa, tropical, que nos diferencia sin duda de ese mundo segregado racialmente. En nuestra música tenemos esa herencia de los ancestros que es tan ecléctica y rica como nuestros paisajes. Por eso, insisto, hay que conocer ese pasado para encontrarnos. En resumen, estamos más mezclados que masa de torta. Para mí, lo bonito es lo que se ha generado producto de este intercambio, creando estilos y formas musicales únicas, especiales, particulares que nos hacen tener un lenguaje musical propio con identidad y personalidad propia. Somos una nueva cultura producto de este collage étnico.

***

La herencia andaluza primero con la música de Marruecos , que pasa a Andalucía a las Canarias y luego a Venezuela

Música de Marruecos  casi como una gaita zuliana.

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La herencia árabe en la música andaluza  Moraito y José Mercé Malagueña Flamenca

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La Herencia andaluza en las Canarias
Malagueñas Canarias

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Herencia Andaluza/Canaria en la música del oriente Venezolano

Fulía de la cruz de mayo con Mariah Rodríguez

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Polo (dos titanes)

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Inluencias del oud en la musica llanera

Farid Atrash Taqasim-Rabee3

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Moises Torrealba y la bandola llanera

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Cantos de Ordeño de herencia indígena/hispánica

Tonadas de ordeño de Antonio Estévez cantada por Soledad Bravo.

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África se mezcla y nace una nueva raza africana en Venezuela.

Chimbangles con campana

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Santos de Sirena y Tambor de Caraballeda , Un solo Pueblo

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Aquiles Báez 

Comentarios (28)

¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente? « Prodavinci
23 de marzo, 2010

[...] también por Aquiles Báez: Abuelito dime tú: reflexiones sobre nuestros ancestros y los géneros populares de la música venez… Aquiles Báez: Comparte este [...]

Alfredo Leal
23 de marzo, 2010

Nuevamente excelente! Tenemos demasiadas cosas por la cual sentirnos agradecidos! En la medida que podamos reconocernos cada vez más en la diversidad podremos avanzar en el afianzamiento de nuestra identidad esquiva; esa misma que a ratos creemos tener entre las manos y a ratos tan lejos como una estrella. Si esta diversidad, esta gama de colores e historias no nos despierta la curiosidad, una cierta sospecha de que hay cosas interesantes que aún desconocemos y que con toda seguiridad nos llenaran la vida de más belleza, ¿qué lo hara?

José Manuel Torres López
24 de marzo, 2010

Soy venezolano por nacimiento, vivo hace seis años en jerez de la frontera-cadiz-andalucia, esposo y yerno de tinerfeñas, trabajé y viví una buena temporada en casa blanca-marruecos y de ñapa hijo de gallegos oriundos de pontevedra, por todo lo anterior he podido saborear gran parte de los orígenes de nuestra cultura desde sus cunas, los paralelismos son tantos y tan evidentes… conocer, amar y sobretodo preñar a nuestra cultura como lo hace el autor, eso si seria una revolución bonita.

Thamara Jiménez
24 de marzo, 2010

Una tribuna para enseñar a un país. Excelente, ameno y didáctico. Evidentemente inspirador. Gracias.

Adriana
24 de marzo, 2010

Excelente analisis te felicito Aquiles. Que sigas iluminando a la Venezuela musical con tu mirada tan sabia. Yo seguire leyendote siempre!

rommell garcia
24 de marzo, 2010

El maestro Aquiles Báez siempre nos sorprende con su arte musical, arte que ha llevado más allá de nuestras fronteras. Con profesionalismo, sensibilidad y la frente muy en alto por el orgullo de ser venezolano. Sin duda alguna este ensayo: “Abuelito dime tú” sobre las raíces de nuestra cultura étnico-musical es un gran aporte al conocimiento del tema. Rommell García Lindenhurst, New York Miércoles 24 – 2010 1:51 pm

Antonio
24 de marzo, 2010

De una gran simpatía y profundidad a la vez, el artículo. Excelente el párrafo dedicado a la música tuyera. Aquiles escribe sencilllo y , con una simpatía criolla única. Sigan el ejemplo

Aquiles Baez
24 de marzo, 2010

Me disculpan que queria colgar tambien estos videos en este orden son muy explicativos de la transformacion de la música hasta llegar al joropo tuyero y se me pasó.Sería bueno que lo vieran en ese orden Disfrutenlo

El Cora http://www.youtube.com/watch?v=KMp_El9ltAs El Fandango del padre Soler para clavecin http://www.youtube.com/watch?v=uvK49gAlNGY&feature=related Joropo tuyero con el Gaban Tacateño http://www.youtube.com/watch?v=_M5k2UEJe_A

Fabiola José
24 de marzo, 2010

Muy bueno maestro!! Qué difícil resumir en este tema tan extenso como interesante… Muy buena idea los enlaces a los videos… algunos los conocía y otros no.. Ya los miraré con calma. Gracias!!

Alí Agüero
25 de marzo, 2010

¿Hasta cuando música afrovenezolana?

Interesantísima la infomación de Aquiles Baez acerca de la historia de nuestra música que publicó con el título ABUELITO DIME TÚ. Y para mi conclusión de ella copiaré la “CODA” que escribió Aquiles en su escrito. …”Para mí, lo bonito es lo que se ha generado producto de este intercambio, creando estilos y formas musicales únicas, especiales, particulares que nos hacen tener un lenguaje musical propio con identidad y personalidad propia. Somos una nueva cultura producto de este collage étnico”… En mi humilde opinión, sabiendo que nuestra música es el resultado de una gran mezcla de varias latitudes del planeta, y que posee una SONORIDAD Y RÍTMICA PROPIA, porque no la independizamos de una vez y comenzamos a dejar de llamarla música AFRO VENEZOLANA, a aquellas expresiones musicales donde el tambor es el instrumento básico, y le damos el nombre solamente de la región del pais donde se canta, se toca y se baila. Acaso llamamos música HISPANO VENEZOLANA a la que tiene como uno de sus instrumentos principales el cuatro, porque es un instrumento descendiente de otro instrumento que nos llegó de España? Cuba, Puerto Rico, República Dominicana y México, que también tienen en su música las mismas raíces que la nuestra, han llevado por el mundo entero el sonido de sus canciones con nombre propio: rancheras mexicanas, merengue dominicano, son y guaguancó cubanos, plena puertoriqueña…. y en esos países deben saber y estar concientes de que sus raíces sonoras le llegaron de Europa y de África. Pero su música tiene el apellido de su tierra. Nació, se crió, crecíó y se desarrolló en sus propios territorios. Con sus gentes, con sus costumbres. Con su vida. Nacionalizar la música de tambor, por ejemplo, no es negar su origen africano. Es darle su justo valor al sabor que le dan los músicos que la hacen, y que nacieron en tierra venezolana. Eso hace que sea música nuestra. Que en los libros de historia se nos confirma que esos sonidos llegaron de lejos, por barcos. Cargados de leyendas e historias de otras tierras…. es así. Nadie lo niega. Pero también es innegable que aquí, en nuestro país, se vistieron de otro color, otra manera de sentir, de vivir, de reir, de celebrar. De ser diferente. De sonar distinto. De SONAR VENEZOLANO.

Alí Agüero

Maria Cecilia Mora
25 de marzo, 2010

Aquiles qué buen trabajo amigo. Para quienes como yo perciben e intuyen orígenes, esta explicación tuya resulta reveladora. Extraordinaria. Y el complemento de los videos es contundente. Me encanto! Lo mejor: sentir que nos lo estas contando a viva voz… Un abrazo.

Roberto Sánchez
25 de marzo, 2010

Excelente artículo. Solo escribo para hacer dos correcciones de forma, no de fondo. 1. El nombre de Nueva Andalucía no fue dado al territorio de la actual república sino a la provincia de Cumás, que entonces comprendía a los territorios de Barcelona y Maturín. Los Llanos nunca fueron llamados Nueva Andalucía sino llanos de Barcelona, Alto llano de Caracas (el territorio del actual Estado Guárico) que pertenecía al provincia de Caracas 2. Se les fue una “h” en el nombre de la criollísima oriental María Rivas. Igualmente gracias

Argimiro Pérez
25 de marzo, 2010

Y otra cosita sin ánimo de incordiar, tal como le hizo ver el sr. Sánchez otros detalles: de dónde sacó la información concerniente a Atagualpa y lo que éste dijo o no dijo. Por favor bibliografía básica para las próximas entregas. Esto se pone bueno

Aquiles Baez
26 de marzo, 2010

Al Sr. Sánchez, Bueno la verdad es que pido disculpa por el error histórico con los llanos y el nombre de Nueva Andalucía, aposté a mi memoria, gracias por la aclaración y la h de María Rodríguez y no Rivas como mencionó, fue que se me escapó (eso pasa). Probablemente no posea el método académico mas indicado. Para responderle al Sr. Argimiro Pérez creo que tiene razón en el hecho que debería incluir alguna bibliografía, por lo que me parece importante hablar de los libros que son parte de una bibliografía obligada sobre los orígenes de la música en Venezuela, son libros de cabecera ya no para un articulo sino para profundizar en nuestras raíces. Estos así básicos : Los viajeros de Indias Francisco Herrera Luque, La vida de los esclavos negros en Venezuela de Miguel Acosta Saignes, del tambor al sintetizador del musicólogo cubano Leonardo Acosta , La música afrovenezolana de Luis Felipe Ramón y Rivera y La música en Venezuela de Isabel Aretz, tambien Aretz y Ramon y Rivera, musica folklórica e indigena de Venzuela, La ciudad y su música del maestro José Antonio Calcaño, los tambores chimbamgeles de Juan de Dios Martinez, estudios música afroamericana de Fernando Ortiz musicólogo cubano. Otra parte quiero comentarles que me ha nutrido mucho el haber sido tener conversaciones e intercambios de ideas con expertos como el Dr. Curt Lange, el maestro Luis F. Ramón y Rivera, la Dra. Aretz, el recordado José Peñin, mi amigo Chucho García que es un experto en la negritud, con mi amigo Juan de Dios Martínez y muchísima otra gente, además de leer artículos en revistas, ver documentales sobre música tanto venezolana como africana y en el aspecto vivencial tocar con músicos de África. De hecho estuve tocando unos 3 años y viajando por el mundo con un cuarteto de guitarras llamado World of guitars, en dicho cuarteto esta mi pana Solo Razafindrakoto. El fue director musical años de Miriam Makeeba, y hablando con él aprendí de una fuente directa muchas cosas interesantes de la cultura africana. Hablamos mucho de ciertas coincidencias de la música de Madagascar que es de donde el es con la música venezolana, los paralelismos son tan impresionantes como cuando vemos un “Cora” africano y después escuchamos un arpa tuyera. Se que me estoy extendiendo un poco en esta respuesta pero es importante ver de donde vienen las cosas. En cuanto a lo de Atahualpa alguna vez mi mama que es profesora universitaria socióloga y antropóloga me dio a leer un libro que es sobre la captura del Inca Atahualpa y todo el proceso mientras estuvo preso hasta que lo mataron. Hablando de genocidios recuerdo que cuando capturan Atahualpa, mataron a cualquier incas y fue una masacre aterradora. Hay muchas anécdotas de las cosas que hizo Atahualpa como aprender a jugar ajedrez y ganarle a todos los españoles. Todo eso me quedó marcado por esa lectura, así como muchas otras lecturas históricas, filosóficas y religiosas que mi madre me inculcó. Quizás por eso desde siempre he sido un amante de la historia, las raíces y la musicología.

María Salas
26 de marzo, 2010

Mil gracias por el artículo.

Moises P. Ramirez
26 de marzo, 2010

Gracias Aquiles! En este artículo demuestras que las reservas musicales probadas de Venezuela son tan o más importantes que las de petróleo. Tú, Aldemaro, Dudamel y tantos otros venezolanos son como los marcadores Brent, West Texas, Dubai…

Un abrazo.

Ana Dominguez
26 de marzo, 2010

Sr.Argimiro, ya esto estaba bueno, pero gracias a usted se puso mejor.

Jonathan Seckermann
26 de marzo, 2010

Viajé y lloré leyendo y escuchando todo esto.

Un país distinto y moderno es posible… Sin olvidar las muchas raíces que han hecho este crisol.

Felipe Ortega
26 de marzo, 2010

En este caso, tanto el articulo como los comentarios han resultado muy buenos e ilustrativos. Excelente la referencia a unos sitios de You tube para oir musica de Africa, España que tiene similitud con aires nuestros (de alli vinieron sus raices). Sr Baez, creo que se ha creado el compromiso para un tercer articulo sobre el mismo tema.

Saludos

Ciro Alegría
29 de marzo, 2010

Hola a toda la concurrencia. Pues me emociona leer este y el artículo anterior del señor Báez. Dios quiera que nos hable (ilumine) sobre géneros interesantes pero poco difundidos, como: salve y guaraña. O si de el famoso “orquídea” es en realidad un género, porque a mis oídos ha llegado que es simplemente una adaptación del son cubano tocado “charrasqueando” el cuatro (Moliendo café).) O preguntas varias que se me ocurren: Qué música se hará en Delta Amacuro y en las fronteras con Guyana? O qué piensa el autor de las expresiones urbanas más recientes, del hip hop hecho en Venezuela, del recitar o rapear de los dialectos de sus ciudades? Expresiones válidas todas. Hasta una próxima lectura

Aquiles Baez
29 de marzo, 2010

Estimado Sr. Alegría, me alegra que este articulo le haya hecho honor a su apellido. Es muy interesante lo que plantea, en verdad hay mucho desconocimiento de nuestra música. Por supuesto estaré hablando en entregas posteriores no solo de las salves, las guarañas, los merecures, sino también de todo lo que se esta generando en nuestra música. Hay algo demasiado contundente e inevitable que es el intercambio cultural. En nuestros barrios están haciendo un excelente hip-hop, así como la forma de tocar los géneros tradicionales de nuestros músicos contemporáneos es muy diferente a lo planteado tan solo veinte años atrás. La dinámica de la música va demasiado rápida. En cuanto al ritmo orquídea, creo que es una mezcla de muchas cosas que no se pueden ver aisladamente. A pesar de que estoy de acuerdo que es un ritmo hecho con una intención “comercial” también es cierto que es heredero de ritmos arabes y africanos que influenciaron la rumba flamenca que esta a su vez influencio al son cubano, al tamborito Panameño, el carnavalito del altiplano y hasta al vallenato y al porro. Todo es resultado de los intercambios culturales. Quizás en estos tiempos ese proceso de intercambio no solo son mas rápidos, sino que depende en muchos casos de un elemento contemporáneo llamado mercado. Hay mucho de que hablar y mi estimado Sr. Alegría, y con todo respeto no sabe la alegría que me ha dado todo este intercambio de ideas generadas por algo que humildemente se me ocurrió escribir. Gracias a usted y todos los que han leído, opinado y expresado sus inquietudes a través de este dialogo.

Kelvin Galué
30 de marzo, 2010

Por la misma via, alargo una duda que salpica varios paises latinos. Recientemente viajé a San Simón, un pueblo muy pequeño del estado Táchira. Oí una música rara y pegajosa, me dijeron que se llamaba merengue campesino. Compré varios cd quemados. La indumentaria de los grupos y sus nombres recuerda algo a los de la música “grupera” o norteña de los mejicanos. Pero éstos grupos son andinos, tanto de aquí como de Colombia. Para colmo, paseando por el centro de caracas vi afiches en algunos muros (como los de antes, de papel encolado a la pared, imposibles de despegar). Anunciaban la visita de Los Serranitos, que son paisas, y quiza los exponentes más famosos del genero. El sitio de la presentacion era el galpon del club Peruano-Ecuatoriano. La paradoja: los colombianos viajaron a nuestra capital para tocarle a un puñado de suramericanos. He hablado esto con amigos y nadie sabe nada al respecto de esta música. Agradecería cualquier comentario al respecto del profesor Aquiles. Jopa!

Aquiles Baez
30 de marzo, 2010

Bueno los intercambios culturales siguen sucediendo. Parto del análisis y de los paralelismos culturales que pueden ser fascinantes. México exportó su cultura a través del cine mexicano y después de los años cuarenta toda Latinoamérica tiene algo de México en su cultura. Seguimos hablando de intercambios culturales. La palabra merengue es de origen Frances, se dieron en Latinoamérica varios ritmos con ese nombre como herencia de los esclavos que vinieron de Haití, incluso podríamos hablar de raíces comunes entre el merengue dominicano, el vallenato y el caraqueño. En Colombia se toca el merengue vallenato que es un ritmo en 6/8. El merengue campesino es un producto de ese intercambio entre la cultura vallenata, la ranchera, los ritmos como el orquídea antes mencionado en este foro, la música norteña que se escucha en las rockolas sobretodo en el interior del país y supongo que el interior de Colombia. Ahora visualmente es consecuencia de lo que nuestra gente ve en la televisión. Si la gente ve unos norteños se empiezan a vestir como norteños, así como muchas otras manifestaciones folklóricas en Venezuela es evidente la influencia de un sábado sensacional y otros shows. La televisión es sin duda alguna es un vehiculo de transculturización que ha afectado a muchas manifestaciones folklóricas. No podemos competir contra esos monstruos comunicacionales, pero hay que buscar la vía de cómo hacer un contrapeso y mejorar la calidad de lo que se le da a la gente,para no tener estas visiones deformadas culturalmente. Por otro lado los intercambios culturales siempre hay sucedido, quizás el punto es que ahora hay una cierta distorsión en el proceso.

Valeria Ocando
30 de marzo, 2010

Será infantil, superficial o disparatado, igual siempre me lo pregunto: Acaso podría hacerse una suerte de Buena Vista Social Club Venezolano? No que venga Ry Cooder y guarachee con Canelita Medina y demas dioses cantores de esos géneros cubanos. No. Sino reunir en un solo soundtrack al enorme titán EL Gaban Tacateño y a la reina Maria Rodrigues. Y acompañados por una mezcla de músicos de su edad, expertos de décadas, y grabarlos en un gran estudio, donde pueda recrearse la atmosfera antigua con la potencia de la masterizacion moderna. Como el caso del disco de Vidal Colmenares en Cacao Musica, donde participa hasta el maestro Federico Ruiz (legendario compositor de varias peliculas de RomanChalbaud). Lo digo con el corazon en la mano: Ese disco de Vidal es uno de los mejores discos que he oido en vida.

mamifunk
31 de marzo, 2010

Aquiles: Nuevamente encantada con la lectura de esta segunda entrega que pudiera ser capìtulo segundo de una càtedra de Mùsica venezolana y sus raìces que estas dictando y que a traves de Prodavinci estamos disfrutando.”Al pasado hay que escucharlo de cerca, pegarle el oído a su canto, reconocer sus voces pero sobre todo, llevarle el ritmo a tiempo presente. Es importante saber de dónde venimos. Para eso, vale hacer una retrospectiva en busca de nuestros ancestros que nos ayude además a entender un poco el mundo musical sobre el que Venezuela echa sus raíces. Escudriñar, pues, nuestro “ADN” musical. Para entender el presente, no olvidemos, hay que dar una vista al pasado. Hay aspectos tangibles en nuestros géneros musicales que vale la pena observar. Tenemos un lenguaje diferente al occidental, dado que somos una cultura mestiza. Quizá por esto vemos diferente al mundo, consecuencia de nuestras fusiones, confusiones y afines”. En este primer pàrrafo creo que està concentrado el sentido de estas sabias reflexiones sobre nuestra tan “amalgamada” mùsica. Eso del ADN musical, extraordinario, acertado y curioso. Y los videos una compilaciòn visual y sonora que hay que disfrutarla plenamente. Un brasilero comentò en un micro de Julio Toro precisamente que los venezolanos no conocìamos nuestra mùsica y por eso no la divulgàbamos, lo que tu precisamente sostienes. Por lo tanto definitivamente es nuestro gran tesoro que debemos estudiar y gozarlo y ser generosos como tu en difundirlo. Gracias maestro!!! Ah!! tambien gracias a los foristas pues sus aportes son un excelente complemento al artìculo. Saludos!!

Erland
5 de abril, 2010

Sr. Aquiles Baez…! Excelente articulo, sobre todo para aquellas personas, quienes desconocen el alma de nuestra cultura musical. A esto se une los aquilatados comentarios de los participantes en este foro. Felicitaciones.

Carmen Oseches
5 de abril, 2010

¡Qué manera de escribir! Definitivamente estoy de acuerdo con Ana, no sólo te has convertido en uno de mis músicos predilectos sino que ahora te convertiras en uno de mis escritores favoritos. :)

Definitivamente este recorrido por nuestros orígenes debe ser ampliamente difundido. En las escuelas se les enseña a los jóvenes sobre la historia política de nuestro país, pero no la historia cultural que tanta falta hace. Nos quedamos en el 12 de octubre, en el mestizaje y hasta allí. ¡Qué sabroso sería contar con un profesor como Aquiles que inyecte ese nivel de amor y admiración por nuestras raíces!

Ahora la pregunta es: ¿cuándo escribes el siguiente artículo? Te perseguiré hasta en Internet.

Felicitaciones y un abrazo.

Leopoldo Tablante
24 de abril, 2010

Hermoso, sencillo y bien dicho, Aquiles.

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