Artes

La odisea del “Canaima”

Cuatros venezolanos se aventuraron a darle la vuelta al mundo en un pequeño bote contra todo pronóstico

Por Francisco Suniaga | 22 de marzo, 2010

Antonio Moreno, Joaquín García, José Gregorio Redondo y José Fort son nombres que en estos tiempos nada dicen al público venezolano, pero entre el 16 de febrero de 1965 y el 6 de diciembre de 1966 tuvieron al país entero en vilo, de la depresión a la euforia. Y no se trataba de una telenovela, algo usual por estos lados, sino de una aventura que los llevó a darle la vuelta al mundo en un velero de tan solo 9 metros de eslora, ¡y se la dieron!

El sueño de estos argonautas –hecho realidad después de casi dos años de navegación– había comenzado en 1960, cuando Moreno y García, hombres de mar, capitanes de la desaparecida Compañía Anónima Venezolana de Navegación (CAVN), comenzaron a planificar el viaje. En cada puerto de destino en el que tenían oportunidad compraban cartas de navegación, brújulas, sextante, binoculares, aparejos para el velero. Muchas noches, cuando estaban en Caracas, se sentaban en sus casas a trazar las rutas, a informarse sobre los mares cuyos arcanos no conocían. También debían ahorrar dinero, habían presupuestado 60 mil bolívares, de los  “débiles”, para el viaje.

Reclutaron a dos tripulantes ajenos a la navegación: José Gregorio Redondo y  José Fort. Andino, el primero, sin tradición marinera, pero dueño de unos camiones, y camionero él mismo, acostumbrado a “navegar” caminos tal vez más peligrosos –las carreteras venezolanas– y a pasar malas noches. Mejor aun, Redondo aceptó de muy buen grado la condición de colaborar financieramente con la expedición. José Fort era un experto en pesca submarina. “Aparte de su contribución económica, llevamos al hombre para que pescara algo en caso de necesidad y no pescó ni una sardinita.Ya en la parte final del viaje, desde la borda arponeó un bonito que tuvo la mala idea de ponerse a nadar al lado del velero”, recuerda Antonio Moreno.

Lo más difícil fue reunir el dinero, porque dondequiera que se presentaron a pedir ayuda con su proyecto recibieron respuestas negativas. “Ni un centavo de ayuda oficial ni privada, solo contamos con nuestros recursos. Recuerdo que un día fui a la oficina de un club de yates en Caracas a hablar con el señor Abelardo Raidi, entonces jefe de las páginas deportivas de El Nacional, para ver si a través de algún medio de comunicación podía conseguirnos algo y me dijo: ‘Mira muchacho aquí nadie te va a ayudar’. Después me pareció irónico que los mismos que nos negaran apoyo económico nos otorgaran catorce condecoraciones y que la placa que nos diera el Círculo de Periodistas Deportivos por la “Hazaña del Año”, la firmara precisamente el señor Raidi, su presidente”, refirió el capitán Moreno.

El velero lo compraron en Tanaguarena a un velerista de nombre Carlos Berger. Era un barco de la preguerra,1933, su casco de acero era de apenas 5 milímetros y tenía cierto deterioro. Les tomó meses aparejarlo y acondicionarlo para la travesía. Tarea que realizaron ellos mismos en un astillero en Puerto Cabello donde les hicieron el favor de dejarlos trabajar. Al pequeño velero le pusieron “Canaima”, un nombre absolutamente venezolano que lo identificara en cualquier lugar del mundo.

Zarparon de La Guaira el 16 de febrero de 1965. Para mucha gente se trataba de un viaje que emprendían dos capitanes de CAVN, conocedores del mar, y por tanto daban por descontado que sabrían navegar alrededor del mundo y volver con sus tripulantes sanos y salvos a casa. Para muchos de sus compañeros marinos, sin embargo, la empresa era una locura y les resultaba insólito que, conociendo al mar y sus peligros, los dos capitanes se dispusieran a embarcarse en esa aventura.

Venezuela comenzó a estar pendiente de ellos a poco de zarpar porque se corrió la especie de que la embarcación había naufragado cuando todavía no habían siquera salido del mar territorial. Esa noticia consternó al país. Un par de días más tarde, sin embargo, aparecieron en Barranquilla (habían sufrido una avería en la radio y no pudieron informar el rumbo) y, promovido por los medios de comunicación, se produjo un estallido de alegría. De allí en adelante, los venezolanos siguieron ansiosamente la trayectoria de la expedición.

Atravesaron el canal de Panamá, hacia el Pacífico, y navegaron hasta las Galápagos. Desde las islas ecuatorianas retomaron fuerzas para iniciar la etapa más dura: cruzar el Pacífico hasta recalar en las  Islas Marquesas, Hiva-Oa. Fueron 42 días de mar y cielo sin avistar nada más, ni pájaros, totalmente fuera de rutas de navegación comerciales. La decisión de llegar a Hiva-Oa, la mayor de las Marquesas, fue para ver la tumba de Paul Gauguin, de quien eran admiradores. Visitaron el paraje donde está enterrado y aprovecharon para hacerle una limpieza al pequeño monumento porque estaba muy descuidada.

Fueron también 42 días de silencio y en Venezuela nuevamente se propagó la noticia de que el voraz Pacífico había engullido a la frágil embarcación con sus tripulantes. El país volvió a suspirar con alivio cuando aparecieron sanos, salvos y curtidos de sol en las Marquesas. El silencio había sido deliberado. Decidieron no usar un radio nuevo que les habían regalado en Panamá para sustituir el que se había averiado porque las comunicaciones radiales eran una fuente de stress muy grande, y navegando por donde lo hacían de nada les habría servido pedir auxilio. No obstante esa decisión, los radioaficionados del planeta se interesaron en la historia y radiaban su curso a los venezolanos.

Bora Bora, Samoa, Fidjii, islas Salomón (Guadalcanal, donde todavía eran muy visibles los rastros de los épicos enfrentamientos aeronavales de japoneses y norteamericanos), Port Moresby, Estrecho de Torres, Darwin, Dili, Jakarta, Singapur… un montón de nombres de puertos de mares ignotos que evocan los relatos de Conrad o Melville. Las anécdotas son muchas y Antonio Moreno las ha recogido todas en el libro que están por publicarle sobre su odisea.

“En Singapur, el oficial a cargo de las fuerzas inglesas, un Mariscal del Aire de la RAF, no podía creer nuestra historia. La bandera que llevábamos estaba ya bastante desteñida y no aceptó de primeras que fuésemos venezolanos. Para él, los únicos que hacían esas proezas eran “los veleristas ingleses y uno que otro francés”. Cuando verificaron nuestra nacionalidad, el hombre y todas las autoridades inglesas fueron increíblemente amables y hospitalarias. Nos colmaron de atenciones. Tantas, que en lugar de quedarnos una semana como teníamos previsto nos quedamos varias”.

El momento más difícil lo pasaron en el océano Índico, en las inmediaciones de las islas del Gran Nicobar, cuando los sorprendió una tormenta monzónica. Pero la navegación más peligrosa fue la que debieron hacer en el mar Rojo, recuerda el capitan: “Demasiado angosta la ruta de navegación y demasiada congestionada con los tanqueros y otros mercantes provenientes de, o con destino a, Suez, amén de la piratería, que era mucha. Ello nos obligaba a navegar alejados de las costas, en algunas oportunidades tan cerca de los grandes buques que las olas que levantaban nos pasaban por encima.

Después de cruzar el canal de Suez, el viaje ya se volvió turístico. Las islas griegas y el mediterráneo italiano, francés y español. De allí nos fuimos a Casablanca y luego a las Canarias, listos para cruzar el Atlántico. Es curioso, pero ya teníamos la sensación de que el viaje había terminado, de que ya podíamos bajar la guardia, grave error. Tomamos provisiones para 12 días y zarpamos con rumbo a Barbados.

La borrasca que nos tocó fue tan grande que a los tres días de haber zarpado todavía teníamos a las islas Canarias a la vista. Tuvimos entonces que cambiar el rumbo, ir mucho más al sur, hacia las islas de Cabo Verde, donde llegamos cuando nuestras provisiones ya se acababan.

Finalmente, llegamos a Barbados y allí, para nuestra sorpresa, nos esperaban unos periodistas de El Nacional. Por ellos nos enteramos que el viaje había sido cubierto desde el principio hasta el final por ese diario, por notas a cargo del periodista Longobardo Lozada Roa. Los periodistas enviados a  Barbados fueron el fotógrafo Grillo y el reportero Omar Pérez, quien luego se vino con nosotros hasta La Guaira en el velero y escribió unas crónicas del viaje con el nombre de “El polizón del Canaima”. Teníamos previsto llegar de madrugada pero Omar Pérez nos convenció de la importancia que tenía nuestra expedición para el país y, por sugerencia suya, paramos en La Tortuga a hacer tiempo para llegar a La Guaira las 3 de la tarde del domingo 6 de diciembre de 1966.

El recibimiento en La Guaira fue apoteósico. La prensa estimó que había unas quince mil personas esperándonos en el terminal de pasajeros. Allí mismo en el muelle el Comandante General de la Marina nos condecoró con la Orden del Mérito Naval. Nos llevaron hasta la Escuela Náutica y recuerdo en Catia la Mar la enorme cantidad de gente que había agolpada en las aceras a lo largo de nuestro recorrido. Unos heroes en esta tierra tan falta de ellos. Pero nosotros no sentíamos que hubiésemos hecho nada especial, salvo en el plano íntimo: ese viaje había sido para cada uno de nosotros una gran introspección que nos cambió la vida.

Hay una sola cosa de la que me arrepiento de los homenajes que nos dieron. Nos invitaron a lanzar la primera bola en un juego Caracas-Magallanes en el Universitario. No le hice caso a quienes me aconsejaron que me bajara del montículo para estar más cerca del catcher, yo no tenía sino 29 años y me sentía muy fuerte, y lancé un rolincito. Pero eso no fue lo peor. El receptor vino con la pelota y antes de entregármela me preguntó si quería que me la firmara el equipo entero y yo, por una modestia tonta, le dije que no se molestaran, que ya era suficiente el honor. Todavía me torturo con eso, usted se imagina, una pelota firmada por todas aquellas estrellas”.

Hoy, Antonio Moreno es capitán y armador jubilado. En Margarita, frente al mar de Pampatar, vive parte del año. El resto lo pasa visitando a sus hijos y familiares en el exterior (enviudó hace pocos años). Es un hombre que mira sereno el transcurrir de sus días, tocado con el aura que tienen aquellos seres que han hecho realidad el gran sueño de sus vidas.

El “Canaima” no fue tan afortunado. De él Antonio Moreno sólo conserva el timón y un salvavidas con el nombre del velero colgado en la pared de su casa. Después de múltiples ofertas gubernamentales para comprar el “Canaima” y llevarlo a un museo (estuvo candidateado para ser expuesto en el Museo del Transporte y en el Museo Naval, y para inaugurar el Museo Náutico) terminó exhibido en el estacionamiento del hotel Macuto Sheraton. Pasado un tiempo, el comodoro de la marina del hotel ordenó que cortaran el casco longitudinalmente a nivel de la línea de flotación, lo colocaran en la entrada de la edificación y le sembraran unos helechos. “Una auténtica barbaridad, pero que lo hubiera hecho un marino, la agrava. ¡Un matero!, eso es todo lo que queda del “Canaima”, un matero, que por haber sobrevivido al deslave, todavía está allí”.

Capitán Antonio Moreno y el "Canaima" en la actualidad

Francisco Suniaga 

Comentarios (64)

Oscar Marcano
16 de marzo, 2010

Gracias una vez más, Francisco. Qué hermoso trabajo. Qué bello homenaje a aquellos hombres con estirpe emprendedora llenaron de fascinación y vistosidad un país que se llevó la barbarie.

Camila C.
16 de marzo, 2010

Estas son las historias que debemos contarles a nuestros niños antes de dormir. Gracias por esta maravillosa nota.

mahebo
16 de marzo, 2010

Hermoso relato y narrado de la forma que Suniaga sabe hacerlo. GRacias

José
16 de marzo, 2010

Muy buena nota. Sobre todo el final. Por favor corrigan el error: “Visitaron el paraje donde está enterrado y aprovecharon para hacerle una limpieza al pequeño monumento porque estaba muy descuidada”

miriam osorio
16 de marzo, 2010

Qué rico leer estas historias, me sentía leyendo un libro de aventuras de mis tiempos de niña, me encantó, gracias

erna sellhorn
16 de marzo, 2010

Me agrada mucho conseguir estos espacios, sobre todo cuando están llenos de palabras escritas por el “maestro” Suniaga. Sígame sorprendiendo. Siempre será bien recibido.

Rafael Villasmil
16 de marzo, 2010

Es importante escribir sobre las cosas que fueron capaces muchos hombres venezolanos, que nos enorgullecen de esta bella tierra, es como un relato de una novela, que bueno, que enriquecedor

Eduardo Mujica Alvaréx
16 de marzo, 2010

Realmente resultó muy agradable conocer esta odisea vivida por estos venezolanos, gracias maestro por contarnosla,

Miranda Borges
16 de marzo, 2010

Hay una gran simbolismo en esta crónica. El “Canaima” sobrevivió a sus viajes por los difíciles mares del mundo, pero estuvo a punto de sucumbir ante una de nuestra más poderosas tormentas: el olvido. Antonio Moreno, y el resto de la tripulación, son una muestra del tipo de venezolanos que se requiere para re-construir un país. Gracias Suniaga por rescatar esa historia y esperamos por el anunciado libro del Capitán.

inocente
16 de marzo, 2010

Héroes civiles olvidados por la historia. Francisco, Gracias por rescatarlos y difundirlos.

Teo Herrera
16 de marzo, 2010

Mil gracias por tan hermoso relato q desconocia y es una muestra mas q desconocemos nuestra historia reciente siendo q en este pais hay gente fascinate con historias increibles me encanto saber que Canaima estuvo recorriendo el mundo en la mar

Angeles Moreno
16 de marzo, 2010

Gracias por rescatar a estos cuatro venezolanos que se habian quedado en el olvido..! Estas son historias que deben ser contadas ya que inspiran a quien las lee..

Mauricio Vélez
16 de marzo, 2010

Excelente historia, Francisco. Qué bueno enterarse de estas proezas que como venezolano, te levantan el ánimo en momentos tan difíciles… Saludos

maria ines
16 de marzo, 2010

También di la vuelta al mundo en un velero de 36 pies, partí en el 97. Lo hice sola con un compañero inglés muy experto, era su segunda vuelta al mundo. Pero nosotros teníamos GPS, piloto automatico, radar, etc. Estos señores lo hicieron en una época en que no habían tantos electrónicos, una verdadera proeza. Espero ansiosa leer su libro sobre el viaje. Yo también estoy haciendo el mío. Gracias por este relato.

Claudia Romero
16 de marzo, 2010

Gracias! una historia encantadora y de hombres valientes venezolanos!!

Francisco Suniaga
17 de marzo, 2010

Gracias a todos por sus estimulantes comentarios. El mérito es de Antonio Moreno, Joaquín García, José Fort y José Gregorio Redondo quienes tuvieron, primero, la entereza para vencer todos los obstáculos que se oponían a la búsqueda de un sueño compartido y, luego, la valentía de vivirlo. En homenaje a ellos y al “Canaima” (ese velero y su triste suerte es un resumen de muchos de nuestros defectos) transcribí esta historia que hubiera sido criminal no contar, una vez conocida. Hasta pronto.

Marisabel davila
17 de marzo, 2010

Sr Antonio tengo el enorme privilegio de compartir con usted su maravillosa aventura, la cual que me llena de emoción, encanto y admiración; que mejor que contada por sus propios protagonistas. Estas son las historias que me encantaria le contara a mis hijos, que estoy segura se sentirian tan orgullosos de usted como lo estoy yo ahora. Personas como ustedes llenas de coraje y valentia son las que necesitamos para recontruir un pais. Muchos cariños Marisabel

Roberto Mateu
17 de marzo, 2010

Yo tenía 14 años cuando mi papa compró un bote en el Caraballeda, en esa época Capitanes, en su mayoría, Isleños nos enseñaron a mi hermano y a mi a navegar. Era una época donde al mar se le respetaba, y la imprudencia era mal vista. Rigurosamente pasábamos por la Marina Sheraton y veíamos al ¨Canaima¨ y el comentario de admiración era, 4 venezolanos le dieron la vuelta al mundo en ese velero. GUAO. En esa época solo existía brújula sextantes almanaque mundial y cartas. Y se pronosticaba el tiempo viendo para afuera. Si venía un Huracán, amarrate los pantalones porque ya lo tenías encima. Bueno, el ¨Canaima¨ es parte de mis recuerdos donde hazañas como esas daban ejemplo de lo que es ser venezolano.

Maria Fernanda Saez
17 de marzo, 2010

Excelente historia, no la conocía. Es bueno conocer la historia de nuestros héroes venezolanos.

Alejandro Rios
17 de marzo, 2010

Tio Antonio, buenisimo el articulo! Pero uno se queda corto. Tendre que esperar el libro! Me da mucho orgullo tenerte como tio! Ala, a ver cuando vienes por casa a tomarnos unos vinos para seguir recordando tus aventuras. Tremenda odisea! Espero el libro autografiado! Un abrazo.

Antonio Sucre
17 de marzo, 2010

Que extraordinario relato. Gracias, es un verdadero regalo. La Venezuela positiva y posible. Necsitamos de heroes que nos hagan soñar.

Dhario Borges Guitian
18 de marzo, 2010

La Prima Carmen Teresa(+),El Primo Antonio, y los primos Antonio Caín y Héctor Miguel mi otra familia: cómo olvidar esa historia maravillosa, si con ella nos criamos, pasaba fines de semana y vacaciones enteras en una casa en Las Mercedes de Paparo, estado Miranda, Venezuela, donde toda la familia pudo vivir momentos que quedaron para siempre. En la casa habían algunos recuerdos de la vuelta al mundo que siempre me cautivaron. Recuerdo claramente que durante los viaje desde Caracas a Paparo siempre le preguntaba sobre aquel viaje de la vuelta al mundo y el primo Antonio me contaba algunos anécdotas, como el del loro que llevaban y que luego se les escapó o el de aquella noche en la que casi se estrellan con un malecón, y que hablar de la llegada y el recibimiento de aquella aventura, todas esas historias me contagiaron siendo yo sólo un niño. Desde que me enteré del proyecto del libro me convertí en su fan N# 1. En Enero, casa de su hijo Antonio pude ver un borrador del libro y me emocioné muchísimo. Hace poco bajé a la Guaira y me acerqué a ver lo que quedaba del Canaima y si bien es cierto que sentí una gran tristeza al verlo cortado por la mitad, me encantó que la Señora del cafetín, que está justo en frente del Canaima me dijo con mucha nostalgia !si mijo, eso es lo que quedó del Velero Canaima que le dio la vuelta al mundo con 4 tripulantes, esos son los hombres que la hacen falta a este País!. Gracias a esta bella familia que me enseñó valores importantes y que hoy los llevo con migo y se los transmito a mis hijos, gracias primo por enseñarme que los sueños se pueden alcanzar con constancia y mucho esfuerzo, está historia de la vuelta al mundo se la cuento a mi hijo antes de dormir y le encanta, cuídate mucho primo y Que Dios Te Bendiga siempre.

Jesus E.Riera
18 de marzo, 2010

Que bueno, desconocia esta hermosa historia y es las aventuras que alguien como quien escribe, con espiritu aventurero, desearia tener antes de morir. Gracias y Salu2

Oswaldo E. Burgos V.
18 de marzo, 2010

Excelente esta parte de la historia del Canaima narrada por Antonio. Yo,como marino y colega de Tony,viví como propia toda la travesía de estos excelentes profesionales y grandes amigos. Hechos como este deben servir como ejemplo a las nuevas generaciones de venezolanos.Tony, espero leer tú libro y revivir esos momentos tan emocionantes y de tanto orgullo para todos los Marinos Mercantes de esa época.

Joaquin Garcia Grau
19 de marzo, 2010

Salud amigos, soy JOAUIN GARCIA GRAU,tripuilante del velero. El viaje, fué nuestra realización personal´ Como hombre de mar me siento muy felíz de haber realizado el gran sueño de circunnavegar el mundo,proyecto que acariciaba desde mis días de estudiante en la esceula Náutica de Venezuela, a la cual le agradezco mi formación marinera. Antonio, tu relato ha sido muy agradable, a la vez que fidedigno, me ha permitido recordar momentos especiales y alguno que otro riesgoso en nuestras vidas, todo ello tiene un gran kilataje, cuando los rememoramos…gracias, hermano. Para el escritor, mi reconocimiento porque al presentarnos ésta maravillosa versión y darte la oportunidad de usar éste medio, nos ha hecho revivir hermosos momentos, y que a la vez lleguen a todos nueestors amigos. JOAQUIN GARCIA GRAU

Gabriela Garcia
19 de marzo, 2010

A Cambrils (pueblo del Mediterraneo) llego esta noticia sobre “El Canaima”, que orgullo!!! no tengo palabras para describir lo que siento, que hombres tan valiente, aquellos dias y ahora tambien, se enfrentan a la vida como se enfrentaron un día al mar. Que orgullo cuando le xplico a la gente, que mi tío Joaquin Garcia, en un velero pequeñito le dio la vuelta al mundo, porque mis amigos ya sabian de la hazaña que vivieron, y todos quedan con la boca abierta… Te quiero mucho tio

Ana Alejandra Garcia Requena
19 de marzo, 2010

Salud Papá y Antonio! para todos, soy la hija de Joaquin Garcia Grau y no se imaginan la felicidad e inmensa satisfacción que siento al leer el reportaje. Todos los que somos “post viaje del Canaima”, hemos crecido entre las anécdotas y batallitas del viaje; el Canaima ha sido parte de nuestras vidas, de nuestro día a día, de nuestra normalidad; el rumor contínuo de una hazaña que hizo de ustedes (papá y Antonio) que los sintieramos más grandes aún de lo que un niño siente a su padre en la edad en que el padre ya, de por sí, es un héroe. Y como si fuera poco, el Canaima es, para mi y estoy segura que también para mi hermano, Antonio Caín y Héctor la lección más clara una amistad (Antonio y Joaquin) que ha durado mucho más allá de los mares del Canaima. Larga Vida a los Tripulantes del Canaima!!

Juan Roncayolo
19 de marzo, 2010

Estos son los cuentos que hay que compartir en familia y sobre todo, enviarselo a todos aquellos que creen erroneamente que este pais se acabo, que no hay futuro y que la mejor salida es por Maiquetia. Salud por esos hombres cuyos descendientes deben estar orgullosisimos..

Alexis Illarramendi
19 de marzo, 2010

Que de recuerdos, soy amigo de estos cuatro valientes, y en especial de Juan hermano de Joaquín García Grau, que por ser mi padre militar, Cnel Victor M. Illarramendi ya fallecido, los del Canaima enviaban a mi casa los correos con las fotos y crónicas del viaje, por lo que eramos los prineros en conocer las peripecias de ese viaje. Cuentos como el de la isla de Rarotonga donde al llegar no habían hombres sino solo mujeres, imaginense lo demás, cuando en una oportunidad les dispararon una rafaga de ametralladora para que se detuvieran, y el “Capi” Moreno es muy modesto en los 42 días que les tomo llegar a Hiva-Oa, el no dice que después de esa larga travesía a punta de sextante y navegación estelar llegaron, o mejor dicho el los llevó a esa isla con un derrotero de apenas un par de kilometros o menos. El “Capi” Moreno era el encargado de la navegación y “Quim”, Joaquín García, el encargado de la parte mecánica… Que recuerdos, no saben como se me llena de alegría el alma y el corazón de gozo de ver como se les hace justicia a estos valientes, que permaneceran en los anales marinos de nuestro país por siempre, larga vida a la odisea del CANAIMA y sus tripulantes. Un gran abrazo para todos, se les quiere…

lisan stredel
19 de marzo, 2010

QUERIDO FRANCISCO,ME QUEDE GRATAMEMTE SORPRENDIDA CON TU BELLO RELATO.TE QUISIERA COMENTAR QUE JOAQUIN GARCIA ERA VECINO NUESTRO CUANDO VIVIAMOS EN SAN MARTIN. SUS PADRES ERAN ESPANOLES Y AMIGOS DE MI MAMA. ME RECUERDO DE LOS COMENTARIOS DEL VIAJE Y DEL APOTEOSICO REGRESO A VENEZUELA. FELICITACIONES.

Wanadi Molina
19 de marzo, 2010

Hermosa hazaña, Con seguridad seré de los primeros lectores del libro! Mis respetos a esos grandes navegantes venezolanos que demuestran que la determinación atada a los sueños consigue grandes campañas. No conocía esta historia.

Renie Dubs
19 de marzo, 2010

Excelente articulo, muy interesante e increible hazaña que desconocia. Mis felicitaciones al Capitan Antonio Moreno, Joaquín García, José Fort y José Gregorio Redondo. Y, tambien, mi agradecimiento a Francisco Suniaga por su homenaje a estos valientes venezolanos al rescatar esta historia del olvido y divulgarla entre las nuevas generaciones. Antonio, espero escuchar tus anecdotas en algun momento que podamos compartir en Pampatar. Mi admiracion y respeto por la valentia de esta aventura vivida!

Leopoldo Tablante
20 de marzo, 2010

Qué cuentazo, Francisco. Un abrazo, L.

miriam osorio
20 de marzo, 2010

No solo es sabroso y enriquecedor el cuento sino también los comentarios…. acá fascinada

Gerardo Chacon
20 de marzo, 2010

Escribir bajo la emoción no suele ser aconsejable, pero qué bien se siente. Eso es lo que me ocurre ahora. Mientras se lee la historia, uno va como viéndola en una pantalla. Con el libro y los testimonios de los participantes saldría una gran película, o miniserie, ya sea documental o dramatizada. A ver si alguien se anima. Los comentarios son también un lujo. Gracias a los héroes, gracias al cronista. Gracias a los comentaristas.

Willians Contreras.
20 de marzo, 2010

Conoci parte de esta gran historia en conversaciones con el Cap. Joaquin Garcia, ser humano noble, padre y esposo abnegable, marino incansable, y persona a quien le debo mucho respeto y admiracion. No tengo el placer de conocer al Cap Moreno, pero con solamente leer esta historia,no me queda si no catalogarlos a todos como HEROES…Dios les de vida y salud a los que estan todavia entre nosotros, y Descanso eterno a quienes ya no estan..! Mis respetos.

Gloria Romero-Downing
21 de marzo, 2010

¡Qué felicidad de encontrar esta página en el internet con el relato del Capitán Antonio Moreno! Ya había tenido la oportunidad de leer el manuscrito, y qué alegría y logro que pronto saldrá a la luz esta quijotezca aventura! ¡Antonio y su tripulación, verdaderamente tuvieron coraje, valentía y audacia al cruzar esos mares¡¿Quiénes, entre nostros, seríamos tan intrépidos para realizar tal hazaña? Antonio es una inspiración para todos.

jesus rosario
21 de marzo, 2010

que buenos es enterarse de esta noticia que llenar de emocion a cualquier venezolano, en un pais con tanta turbulencia politica estas noticias son las que nos alegran el alma los felicitos y son ejemplo para todos nosotros

Alejandro Hirsch
22 de marzo, 2010

Tengo el honor de ser amigo de Jose , muchas veces en nuestra querida Venezuela, goze oyendo relatos de esa hazaña maravillosa, con ese bote, los pocos recursos financieros y tecnologicos pero sobrada valentia, optimismo y…….no pare de contar.

Farrah Fort
22 de marzo, 2010

Me llena de mucha emoción tener la oportunidad de leer esta publicación que me hace recordar las interesantes historias y relatos del viaje que mi padre me contaba de niña y que durante toda mi vida sirvieron de inspiración y me llenaron de mucho orgullo. Esta odisea es la más maravillosa experiencia que cada uno de sus 4 tripulantes ha podido vivir. Cada uno contribuyó y trabajó en equipo para que el viaje fuese todo un éxito: cubrir guardias serenas o tal vez amarrados al velero por el mal tiempo, navegar (algunos con más experiencia, otros con tan sólo haber aprendido lo más importante para mantener el rumbo), comprar provisiones, cocinar, etc. No cualquier persona toma la decisión de aventurarse en un proyecto como este en un momento donde las grandes tecnologías de navegación no existían y por las implicaciones que el viaje traía como el de alejarse de sus seres queridos por un buen tiempo.

Toda la historia del “Canaima” está escrita en estos valientes venezolanos y perdurará siempre en su memoria y corazón.

Esperamos leer el libro y encontrar más amplio detalle de las anécdotas del Canaima y de cada uno de sus tripulantes.

Saludos y Felicidades!

Farrah Fort

Jose A. Fort
22 de marzo, 2010

Siempre me lleno de orgullo contar que mi Tio le dio la vuelta al mundo en un velero, desde niño a veces mi tio se aventuraba a contarnos historias del viaje, Tambien recuerdo las historias que nos contaba Joaquin cuando visitaba a la abuela en la casa de Choroni. Esta iniciativa de publicar un libro con la historia de los 4 tripulantes y las vicisitudes del viaje solo servira para atesorar los recuerdos que ya tenemos del Canaima Me alegra mucho saber que esta historia sera rescatada para hacerla del conocimiento de las nuevas generaciones, como ejemplo de perseverancia y valor Saludos a Los tripulantes del Canaima

Slavya Matute de Fort
22 de marzo, 2010

Que bueno lo del libro, jose, tenemos que comprarlo porque esto tambien servira de historia familiar a nuestros hijos, en mi caso Jose Andres Fort, muchos cariños a Jose fort tripulante del canaima.

brianne moreno
22 de marzo, 2010

YEYYYYYYY ese es mi abuelooooooo :) que orgulloo te quieroooo

Joannah Fort
23 de marzo, 2010

Que alegria leer este escrito, mis hermanos i jo (Farrah y John) desde pequeños hemos crecido con estas fantasticas historia del “Canaima”, siempre mirando fotos y escuchando historias divertidas y a veces no tan divertidas de lo sucedido en esta travesia, y que orgullosa me siento por tener un padre com el que tengo y lo valiente que es. Un Abrazo para el resto de los tripulantes, y a Joaquin que lo conozco desde muy pequeña… Espero tener un ejemplar de este libro, recordaros de los que ya no estamos en Venezuela. Recuerdos a todos. Joannah Fort Roos

Tony Sciortino
24 de marzo, 2010

Yo tuve la oportunidad de crecer con el senor Antonio y su familia y fueron muchas las historias que me contaron sobre el canaima,da mucho gusto saber que esas historias no han desaparecido, y me da mucho gusto y orgullo conocer al senor Antonio, y que bueno que pronto vamos a poder leer la historia,Senor Antonio felicidades muchos exitos y gracias por compartir un pedazo tan importante su su vida conmigo cuando era pequeno y ahora con todos lo que tenga la oportunidad de leer el libro .. un abrazo y muchos exitos..

carlos savenije
30 de marzo, 2010

Que gran honor haber coincidido con este hombre en algunas ocasiones. Espero repetir algun dia. Tomemos ejemplo. A la vida hay que echarla valor. Si señor!

Juan Carlos Fort Gimenez
2 de abril, 2010

Solo puedo comenzar diciendo Waoooo..¡¡Me llena de nostalgia los recuerdos y el que se halla rescatado esta historia real, vivida y realizada por estos cuatro heroes de la epoca, uno de ellos mi padrino Jose Fort. Solo tenia 4 años de edad cuando mi familia mis hermanos Jose Alberto de 3 años y Miguel Abdon de 2 años, fuimos a La Guaira a recibir a mi padrino,recuerdo a mi Padre llevarme de la mano emocionado y ala vez stresado por la multitud de personas,que halli se encontraban. Caminabamos para aqui, mas halla hasta que al fin recuerdo quedarnos muy en la horilla del muelle,en primera fila, recuerdo ver venir a mi Padrino saludar a mi Padre y a nosotros e irse rapidamente, pues lo esperaba una conferencia de prensa, y un agasajo( De esto me entere un poco grandesito, jejeje..).Y pues como menciona el comentario arriba de mi hermano escuchar los cuentos de Joaquin y mi Padrino en la casa de Choroni donde vivia mi abuela Paterna. Entre los tantos cuentos el que mas recuerdo, fue cuando los Piratas de mar los robaron llevandose todas sus proviciones alimenticias y solo se salvo un saco de arroz el cual estuvieron comiendo como por una semana,y el otro cuando llegaron a una isla no recuerdo cual donde habian muchas mujeres y los trataron como Reyes.. Bueno esperare ancioso la publicacion del libro y asi obtener mas detalles de esta travesia este sera un ejemplar el cual atesorare y les narrare a mis hijos pues es un orgullo saber que formamos parte de esta historia, nosotros su familia. Un saludo a mis primos Farra, Joana y Jhon que ya no reciden en Venezuela, Tambien un cordial saludo a los tripulantes del Canaima y en especial a mi Padrino, saludos para ti tambien Brenda.

Germán Irving Vierma Luna
5 de abril, 2010

Gracias al autor Suniaga por este reportaje. Le estuvimos rogando a Antonio para publicarlo, espero que ahora se pueda hacer a plenitud.

Juan Jose Moreno
5 de abril, 2010

Excelente articulo, una vez mas Suniaga nos da la oportunidad de tener acceso a un episodio muy interesante y para muchos desconocido de lo que ha ocurrido en nuestro querido pais. Felicitaciones y sigo en espera de un proximo libro de Suniaga aunque hasta que llegue me seguire entreteniendo con sus interesantes escritos.

j l maldonado
6 de abril, 2010

Estupendo texto Francisco, un homenaje más que merecido. Un canto a la dignidad de los venezolanos. Aprovecho la ocasión para recordarte que este domingo 11 de abril a las 11:00AM, sale al aire la entrevista que hicimos en tu casa. Espero que sea de tu agrado. Puedes verte en http://libreriasonica.wordpress.com Saludos.

REGINA COELLO
6 de abril, 2010

Mis mas sinceras palabras de admiración y respeto para el Cap. Antonio Moreno. Un abrazo con mucho afecto y cariño a la Sra.Ony y al Cap. Miguel Angel Moreno. Excelente!!! Estoy muy orgullosa de conocerlos y muy feliz por los buenos momentos compartidos, “La Odisea del Canaima” será todo un éxito.

Anabel Guia
6 de abril, 2010

Hermoso, inspirador y bien escrito, Me vino como anillo al dedo para superar el desaliento que me embarga estos dias al ver a mi pais en decadencia

Becky
7 de abril, 2010

Me encantan estos escritos del Sr. Suniaga. Gracias por darme a conocer esta hermosa historia del “Canaima”.

esteban tortoza pajarito
15 de abril, 2010

que alegria me causa leer tan importante realidad de mis hermanos amigos y comañeros de trabajo en la ex cavn mis mas fraternos abrazos especialmente antnio y juaquin espero leer tan ansiado libro que dios los bendiga y les de larga vida

Fabiola Mazzei Gabaldón
18 de mayo, 2010

Cap. Antonio Moreno, que momento tan grato ha sido recordar y sentir nostalgia de aquel tiempo que trabajamos en CAVN. En algunas ocasiones he visto a Esteban y Luz Marina, fueron ellos quienes me informaron sobre ODISEA VELERO CANAIMA. Quiero leer tu libro en cuanto sea publicado, estaré muy pendiente. Un abrazo.

caraquena
28 de mayo, 2010

Una historia encantadora, me hizo sentir un poco orgullosa de donde soy y demuestra que cuando se quiere se puede. El mayor compromiso en nuestras vidas es construir y hacer realidad nuestros sueños.

Leonell Tortoza
30 de mayo, 2010

Capitan; Felicitaciones, un fuerte abrazo !! Antonio / Hector Igualmente para uds, hermanos

hugow
21 de junio, 2010

Desde Argentina, Bahía Blanca, no puedo dejar de expresar mi admiración por la valiente aventura de estos venezolanos, que no conocía, y eso que he leído mucho sobre aventuras del mar. Un saludo cordial a esos navegantes que pudieron realizar sus sueños.

Hugo W. Barzola HWB.-

JUAN JOSE LOPEZ-MAYA
24 de agosto, 2010

Por casualidad navegando por internet me he encontrado con éste articulo sobre la aventura del Canaima, me dirijo especialmente al capitan Antonio Moreno, soy tu primo hermano Pepe de Murcia (España), leyendo el articulo he sentido retroceder 40 años atrás, cuando en uno de tus viajes a Murcia, nos contabas anécdotas y peripecias del viaje, aún conservo algún recorte del periodico con la vuelta del Canaima a puerto despues de la aventura y el fabuloso recibimiento que tuvisteis, siempre he sentido esa aventura como si hubiera participado en ella, me haria una enorme ilusión poder conseguir el libro que te van a editar, te pongo mi e-mail por si leyeras ésto, te ruego te pongas en contacto conmigo. Un fuerte abrazo de tu primo.

gloria valencia
14 de septiembre, 2010

EXCEPCIONAL TRAVESIA Y RELATO…PLENOS DE ESPERANZA! NOS ALIMENTAN EL ALMA CON ESTAS BELLAS Y SENTIDAS VIVENCIAS.

GUSTAVO HERNANDEZ
26 de mayo, 2011

Cuando yo estaba en bachillerato, solía ir a la marina del Sheraton con algunos compañeros o “compañeras” para contarles con el mayor de los orgullos, que en ese velero ballenero de 9 metros de eslora mi tio el cap de altura Antonio Moreno, tubo la audacia de darle la vuelta al mundo, yo les contaba lo poco que sabia de lo que escuchaba de la familia y desde esa época sigo contándolo y a todo el que le cuento, con un poco mas de argumento le parece fascinante esa odisea. Asi mismo lo hacia mi papa el decía ese es mi cuñao cuando le comentaba a alguien sobre el tema. Realmente cuando uno crese y se da cuenta que puede tener ídolos verdaderos y no de ficción o mitológicos se convierte en alguien diferente yo tuve esa suerte ya que la vida me dio tres: mi tio el capitán de los 7 mares o como digo yo el marino mercante mas arrecho de este país, mi papa icono de la aviación y gran hombre al igual que tu y mi abuelo por su lucha contra las vicisitudes de la vida y por supuesto gran hombre. Tio espero que este proyecto tenga buen mar y buen viento para que se consolide en la historia contemporánea sigue adelante que el éxito es seguro.

MIGUEL RAMIREZ FAGUNDEZ
9 de abril, 2012

COMO VENEZOLANO ME SENTÍ Y ME SIENTO ORGULLOSO DE ESTOS INSIGNES VENEZOLANO QUE PUSIERON EL NOMBRE DE NUESTRA NACIÓN, POR ALTO RECORRIENDO EL MUNDO EN SU VELERO, TUVE LA BENDICIÓN GRACIAS A MIS PADRE, DE VER ESE ESPECTÁCULO, DE LA ZARPADA DE ESTE VELERO Y SU LLEGADA A VENEZUELA, LA CUAL MI PADRE MIGUEL RAMIREZ ALVAREZ, (Q.E.P.D.) ERA RADIO AFICIONADO YV5BWW Y LE PASÁBAMOS LA INFORMACIÓN DEL RECORRIDO DE DICHA EMBARCACIÓN A LA EMISORA DE RADIO COMERCIAL A.M. RADIO CROMO RADAR, UBICADA EN EL CASCO COLONIA DE PATARE SECTOR EL CALVARIO, Y CADA VEZ QUE OIGO LA CANCIÓN DE LA BILLO FROMETA LLAMADA NI SE COMPRE NI SE VENDE, RECUERDO CON ORGULLO ESTE GLORIOSO EQUIPO HUMANO QUE ARRIESGANDO TODO POR NADA, Y PONIENDO A VENEZUELA EN ALTO Y SIN AYUDA ECONÓMICA DE NADIE, LUEGO SE DABAN EMPUJONES Y CODASOS PARA TOMARSE UNA FOTO ABRAZANDO A ESTO HÉROE EN TIEMPO DE PAZ VIVA ESTOS MARINERO, DIOS LOS BENDIGA.- MIGUEL RAMIREZ FAGUNDEZ YV5GOA

Gloria C Fort
18 de agosto, 2012

A caramba no habia visto el artículo, no se si mi Tío (Jos´Fort) está al tanto, me me contenta saber que aún existen personas que recuerdan al Canaima , a sus tripulantes y el viaje ♥

Luis Hernández
23 de diciembre, 2012

Hoy 23 de diciembre del 2012, tengo el gran honor de recibir en mi casa a mi gran amiga Ana García, hija de Don Joaquín García; hoy también tengo el honor de leer esta crónica tan interesante emprendida por estos cuatro hombres tan ejemplares. Tres españoles criados en esta tierra de gracia y depositarios de la fe de esta bella patria venezolana, Don Joaquín García, Don Antonio Moreno y Don José Fort, además de un hijo de los Andes de Venezuela Don José Redondo. No puedo negar que dos aspectos me llamaron profundamente la atención, el primero, todas las peripecias por iniciar el viaje alrededor del mundo, y es que cualquiera puede darse cuenta lo ingrato que a veces somos cuando quienes teniendo un gran sueño posible les negamos la ayuda para hacerlo realidad, el resto fue como vivir la aventura junto al cronista, sé que el libro será un éxito y que leeré con mucho gusto; el segundo aspecto que llamó mi atención fue el fin del mismo, el recibimiento y reconocimiento que estos cuatro navegantes recibieron quedando esta aventura para la posteridad, la cual debe ser conocida y recordada de generación en generación; contuve las lágrimas y no me avergüenzo, pues las proezas como estas y la demostración de afecto que estos hechos conllevan, mueven cualquier fibra devolviéndonos la esperanza de que muchas cosas maravillosas pueden hacerse todos los días. Porque si bien y como dije en ocasiones no creemos en lo que otros pueden lograr, también al ver la meta alcanzada nos llenamos de regocijo y agradecimiento por hazañas como estas. Dios les bendiga, larga vida y buenaventura a los buenos hijos de Venezuela, héroes de esta tierra suramericana.

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