Artes

¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente?

Reflexiones sobre identidad, sobre lo que es y no es comercial

Por Aquiles Báez | 8 de Marzo, 2010

Simón Díaz, uno de los internacionales

Si nos detenemos a observar los espacios musicales que internacionalmente han ganado otras culturas, una reflexión resulta inevitable ¿Qué es lo que pasa con la música venezolana?  ¿Por qué no es conocida en el extranjero? La respuesta es igualmente inexorable: no puede ser reconocida afuera si no es primero apreciada en nuestro país.

Vale ahondar en esto, paseándonos por varios aspectos. Podríamos empezar por evaluar el desconocimiento general de nuestros valores y, en consecuencia, de nuestra música tradicional. Definitivamente, no se puede vender o proyectar lo que no se conoce. Es un tema polémico, sobre el cual se tejen no pocos argumentos. Hay quienes, por ejemplo, consideran que la principal limitante de nuestra música es que no sea bailable, y que por eso no trasciende. Pero no es cierto, pues una parte de nuestro repertorio sí es bailable.

También se dice que, al no ser comercial, no tiene como expandirse. Otro error, pues tenemos música que pudiera entrar dentro de esta categoría. En todo caso, hay que preguntarse primero: ¿qué significa ser comercial? Reinaldo Armas vendía más discos que la mayoría de los iconos del pop de los ochenta y, en este sentido, para mí lo comercial está relacionado con las ventas de un producto, en este caso con las ventas que alcanza la música venezolana. También se argumenta que es muy complicada y, sin embargo, el flamenco, la salsa, la música árabe o la hindú, son súper complejas y tienen ganado su espacio internacional. Pareciera, pues, que le buscamos defectos a nuestra cultura en lugar de enorgullecernos de ella.

A mi juicio, habría que definir antes que nada qué entendemos por música venezolana. Vivimos un momento de cambios. El puro marketing determina lo que es bueno y lo que es malo. Estamos sometidos a un sistema que, en lugar de valorar la calidad, le da preponderancia a quienes manejan más recursos, conexiones o -hablando en criollo- a quienes se bajan más duro de la mula para que su trabajo sea transmitido en radio o en televisión.

Nuestra música se ha visto afectada por un manejo deficiente de las herramientas de mercadeo.

¿Por qué? Insisto: porque no nos sentimos orgullosos de lo que tenemos.

¿Con qué se come eso de música venezolana?

Según mi punto de vista, el concepto de  música venezolana se refiere a toda la hecha en Venezuela. Podríamos, no obstante, intentar clasificarla o etiquetarla por grupos o géneros, que van desde lo más tradicional hasta lo más contemporáneo.

Podríamos detenernos a hablar de la música con raíces folklóricas, empezando por los géneros tradicionales populares de cada región, con una variedad propia de timbre y de ritmo. Por ejemplo, la música de la Costa viene con sus diversos tambores, al calor de playas que van desde Güiria hasta Castilletes. Otros son los sonidos que se escuchan desde los Llanos hasta los Andes, marcados por la reciedumbre del paisaje y el carácter propio de hombres que se dedican a trabajar en el campo. Del Amazonas a la Goajira, cada etnia expone su propia forma de música, instrumentación y lenguaje -en general vinculada con los rituales y el shamanismo. Podríamos hablar, entonces, de un lenguaje sincrético que transforma todos esos paisajes en surtidas notas musicales. Música afrovenezolana, indígena, criolla, la de influencia española, holandesa, árabe, inglesa. Multicultural en fin, producto de un afortunado mestizaje que devino sonidos auténticos.

Hay quienes creen que música venezolana es sólo joropo, desconociendo, para comenzar, que no hay un sólo joropo, sino tres: el oriental, el llanero y el tuyero.  Hay incluso una cuarta variante: el joropo guayanés, que mezcla el oriental con el llanero.

No queda allí. Especial mención merecen los golpes y el tamunangue de Lara.  Los bambucos y valses de Los Andes. El calipso en el Callao.  Géneros urbanos como la gaita y la tamborera en Maracaibo. Más abajo, en la zona del sur del lago, la gaita de tambora y  los chimbangueles. En el borde entre Colombia y Zulia, la gaita perijanera; los sangueos en Aragua y Carabobo, los tambores veleño, coriano y cumarebero -producto del intercambio cultural con las Antillas Holandesas-, los tambores de veroes y farriar en Yaracuy. El cumaco de Aragua y Carabobo. Los culo e’ puya, la mina y la curbata en Barlovento. Y, por su puesto, el merengue caraqueño, el vals y el galerón, entre otros, haciendo con esto una rápida revisión grosso modo, sin entrar en mayor detalle.

Hay por igual otras manifestaciones como la salsa, parte ya de nuestra identidad, así como otros géneros que se han vinculado de alguna u otra forma en nuestra cultura, dando pie a las fusiones y confusiones actuales; parte preponderante de nuestro folklore urbano.

Conocer antes que nada

Se desconoce nuestra música. Al desconocer nuestra cultura, desconocemos nuestra identidad.  Esto se ve retratado en hechos tan insólitos como que haya emisoras de radio que se jactan de ser “100% libres de Gaita”, o algunas que tratan de forma abierta y despectiva lo que se hace en el país. Me pregunto: ¿De dónde salió esa cruzada loca que nos hizo negar nuestra música? ¿Qué nos hizo olvidar lo que somos? En estos días me llamó mucho la atención que en los medios de comunicación venezolanos tenían como noticia principal que la cantante Susan Boyle –de Britain’s Got Talent- estaba enferma con una crisis siquiátrica (ni hablar del Michael Jackson, con mis respetos). En muchos medios ni siquiera mencionaron la muerte de Otilio Galíndez, uno de los más grandes compositores de la música popular venezolana contemporánea. O la muerte de Francisco Hernández, “El Pavo” Frank, creador del ritmo de la onda nueva y uno de los percusionistas más importantes de su generación. ¿Dónde nos desviamos? ¿Por qué no valoramos a nuestros íconos?

Hay que ver. Tenemos gran cantidad de héroes, pero no se les da la importancia que merecen, como Otilio o el Pavo, como Luis Mariano Rivera, María Rodríguez o Rafael Rincón González, entre otros muchos, que deberían tener hasta avenidas y aeropuertos con sus nombres. Ni hablar de Antonio Lauro, materia obligada en todos los conservatorios del mundo de guitarra clásica, totalmente desconocido en Venezuela. Tenemos un problema de identidad y no tiene que ver con la cédula, sino con nuestra cultura musical.

Un salto atrás

Démosle una mirada al pasado. Desde el inicio de la radio hasta los años cincuenta, todas las emisoras tenían una orquesta con un maestro compositor. En cada radio había shows de variedades, y lo que se escuchaba era música venezolana. De esas emisoras salieron títulos hoy tan familiares como Barlovento, Pregones Zulianos, Sombra en los Medanos, Desesperanza, San Juan to’ lo tiene, entre otros. A partir del boom post petrolero se comenzó a producir una importante transformación en nuestra identidad. Creo que nos empezamos a parecer a algo que no somos y a desconocer mucho de los que sí somos, al punto -y sin ánimo en entrar en chauvinismos- de consumir solamente música en inglés.  La radio pasó de ser una referencia de los artistas venezolanos, a un vehículo de transculturación masiva.

Luego vinieron decretos como el 1×1 del primero gobierno de Pérez, que funcionó muy bien por un tiempo hasta que algunos, con una actitud “poco nacionalista”, optaron por poner la cuota de música venezolana en las madrugadas, o por pagar las multas.

Durante los años ochenta, después del viernes negro, tuvimos otro boom, esta vez dentro del pop, aupado por los sellos disqueros ante la necesidad de cumplir con las cuotas del 1×1 y la falta de divisas para traer artistas importados. De este contexto salieron artistas de calidad que abrieron puertas hacia otros mercados también importantes, pero sin un factor de identidad que los identificara y diferenciara en el ámbito latinoamericano, como sucedió por ejemplo con el rock Argentino. En lo personal creo que en Venezuela siempre hubo grupos de calidad, que fallaron al no lograr una marca vinculada con nuestra identidad.

Ahora, volvamos a la equivocación de pensar que la música venezolana incluye sólo géneros llaneros. Para los que no saben esto, el dictador Marcos Pérez Jiménez fue quien puso etiquetas a algunos de nuestros símbolos. Escogió a la orquídea como flor nacional, al Araguaney como árbol patrio y al joropo como música nacional. Esto, creo, influyó en que se pensara luego que sólo el joropo es música venezolana . ¿Es que la gaita, el sangueo o incluso el merengue venezolano no son géneros musicales propios? ¿Es que no conocemos gran parte de esa música que tenemos y que es tan nuestra como una reina pepeada, o una cachapa con queso de telita? Como mencioné anteriormente, en Venezuela tenemos mucha música y artistas por descubrir. Colombia y Brasil pueden darnos ejemplos sobre cómo valorar nuestra identidad.

Cada quien lo que es

En Colombia, desde el más humilde hasta el más pudiente escucha y conoce su música tradicional. En los últimos años, los colombianos han hecho un trabajo envidiable por proyectar su cultura. Permítanme una anécdota: hace unos meses estaba ensayando con unos músicos gringos en New York, uno de ellos me preguntó si conocía un ritmo colombiano llamado joropo. La primera reacción que tuve, en un ataque de nacionalismo furibundo, fue la de casi comerme a gritos al gringuito por su ignorancia. Pero me contuve. Algo es cierto: en los llanos orientales de Colombia también se toca joropo. Decidí entonces darme un paseo por la tienda Virgin de New York. Encontré más de 200 títulos en la parte de Colombia,  al menos 15 eran joropos. Había hasta un disco titulado Caballo Viejo, con el tema de Simón Díaz tocado en vallenato. En la sección de Venezuela, en cambio, sólo vi 3 discos, uno de ellos tenía, en portada, a una chica en bikini con un arpa.

Brasil es otro caso. En Sao Paulo descubrí que los días sábados, en la tienda de percusión afro brasilera llamada “Contemporánea”, se reúnen personajes de distintas generaciones y niveles musicales, en algo que llaman “Sábado de choro”. El choro es un género de música tradicional brasilera que se empezó a gestar en la década de los años veinte, pilar de otros géneros como la samba y el mismo bossa nova. Pues en esa tienda se reúnen a tocar músicos súper famosos como Hamilton de Holanda, el mismo Toquinho o Chico Buarque, pero también chiquillos que dan sus primeros pasos.  Maestros de más 70 años se mezclan con niños de 15 años. Como en una partida de dominó, se anota la gente en una lista para esperar su turno. Así de sencillo.

Un día había allí un adolescente de 14 años tocando mandolina. No era demasiado virtuoso, pero tocaba bien. Me le acerqué y felicité. En mi portuñol le dije: “que raro que tú tan joven estés tocando esa música”. Inmediatamente me contestó algo que me dejo desconcertado. “Es que eso es música brasilera. ¡Eu sou brasileiro!”

Esta anécdota me puso a reflexionar. Pensé sobre cómo, cuando yo tenía esa edad, también tocaba música tradicional venezolana y lo hacía porque me encantaba, pero la mayoría de mis amigos decían que eso era música de viejos. El factor identidad y el orgullo por lo propio es fundamental para la proyección de una cultura; esto lo vemos en otros géneros como el flamenco, que tiene tanta fuerza que atrapa a quien se adentra en su mundo dejándolo embelesado por su dinamismo y su fuerza. Lo mismo pasa con el tango, con la música cubana, con la música de los gitanos del este de Europa, etc.

Yo nací en una ribera del Arauca

Creo que la identidad no tiene horario ni fecha en el calendario. Hay que concientizar para que se conozca  internacionalmente la música venezolana. Tiene que hacerse un trabajo de proyección interna que nos lleve a reflexionar sobre lo que somos.

Por otro lado, hay que activar mecanismos de mercadeo para proyectar como debe ser a nuestros artistas a un nivel internacional. Y es que hay un problema gravísimo en la manera como proyectamos esa cultura que tenemos, desde las políticas de Estado en materia cultural, hasta la convicción indiferente del ciudadano hacia su música, ¡Repito!  No se puede proyectar lo que no se conoce.

Tenemos que hacer un trabajo muy complejo en el que veamos qué podemos hacer por la música nuestro país y por la proyección de nuestros valores tradicionales. Para que vean algunas de las cosas que no conocemos, les recomiendo que naveguen en youtube y pongan un video hermosísimo que hizo mi amigo Carlos Chirinos que se llama Chimbangles con campana. Busquen también Tambor Redondo, Cantos de Sirena, Tamunangue, La Lora, Calipso Del Callao, etc.

Cruzando Fronteras

Nuestra música, no quepan dudas, es mágica. Posee la cualidad de la multiculturalidad producto del intercambio entre razas.

No sé cual será la formula, o si ésta siquiera existe, pero hay que buscar la manera de que nuestra música venezolana se haga un mercado internacional. Solo sé que primero hay que propiciar una implosión y generar mercado interno, para después hacer la explosión en el mercado externo. Creo que conociendo nuestro potencial musical podríamos hacer un mejor trabajo de proyección.

Sé que tenemos un universo único, original, particular, que los niños venezolanos empezamos a tocar cuatro aprendiendo Compadre Pancho, que es un merengue venezolano con ritmo 5/8, bastante inusual -normales son los patrones de 2 o 4 o hasta de 3 como el vals. Sé que como niños tenemos ese mundo particular y no nos damos cuenta de que estamos aprendiendo un ritmo complicadísimo. Hay mucha tela que cortar y hay que plantear medidas en vez de quejarnos tanto. Tiene que haber una mayor agresividad en la promoción de nuestros artistas. Toca acercarse a los medios de comunicación masivos, crear programas de televisión con nuestros valores. En la radio ha habido mejores iniciativas, pero todavía falta mucho. Por otra parte, tenemos una generación de músicos interesantísimos y no los conocemos. A veces es desesperante estar en el lado de quienes creemos en nuestros valores y en cultores,  porque seguimos esperando una mejor respuesta de la gente hacia nuestra música y lo que somos. Proyectar nuestra identidad es una labor que nos corresponde a todos como ciudadanos, sin ánimos –aclaro- de nacionalismos, por el sólo hecho de ser venezolanos,  de ser caribes y debérselo a nuestros ancestros.

***

Lea también por Aquiles Báez: Abuelito dime tú: reflexiones sobre nuestros ancestros y los géneros populares de la música venezolana

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Comentarios (138)

Nitu
8 de Marzo, 2010

Interesante artículo que refleja , en parte nuestra dejadez con respecto a valores nacionales que, si acaso, alguna vez formaron parte de nuestra identidad, yá no. No existen. A veces escucho el celo y vocación de “especialistas” con que algunos venezolanos hablan y discuten de música brasilera, como verdaderos oriundos de Río; cuando en Brasil, somos desconocidos. Dá como pena , ¿no?

Sobre la música nacional, Aquí les va. | miniPLUG
8 de Marzo, 2010

[...] ¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente? Un artículo escrito por Aquiles Báez para Prodavinci. Aquí les va. [...]

Boris Saavedra
8 de Marzo, 2010

Excelente radiografía de la música hecha en Venezuela. Es inevitable sentirse un poco culpable como venezolano -y en particular, como amante de la música del Maestro Antonio Lauro. Sí, es cierto que se ha olvidado lo qué significa ser venezolano, la venezolanidad, debido a la la invasión cultural qe se nos ha vendido, ya sea por conveniencia intelectual o, simplemente, por dinero. Considero que no está mal aprecierar las distitas expresiones artísticas de otros países, pero primero la familia y después la visita. Definitivamente, hay que conocer para querer. Las reflexiones de Aquilez Báez, más que acertadas, son los pensamientos de un gran músico que, lamentablemete, no es profeta en su tierra. Me uno, humildemente, a esta declaración de venezolanidad -no de nacionalismo irracional. Y algún día me gustaría ver a una Vaca Mariposa volando en el boulevar de Sabana Grande y tener un Romance Anónimo con un crepúsculo barquisimetano, para después darme cuenta y preguntarme: “¿Qué hace esa cucaracha en la pared?

MAMIFUNK
8 de Marzo, 2010

Aquiles felicito tu capacidad de sìntesis y tu gran conocimiento de nuestra mùsica. Si ponemos todos nuestro granito de arena, creo que en cada àmbito de nuestras vidas podremos colocar nuestra mùsica en el sitial que se merece. Desde los entes pùblicos hasta en cualquier ambiente. A mì se me calaban los huesos con una pieza compuesta por un joven mùsico venezolano de la OSA llamada Kanayma. si buscas en Ypu tube la encontraras tocada por los 800 mùsicos de las orquestas sinfònicas de Anzoategui, en el Polideportivo de Pto La cruz. escuchas interpretar piezas clàsicas y especialmente esa autòctona le mueven el piso hasta al que se la de de muy fuerte. Verte a tì en un DVD tocando el cuatro en un concierto de Paquito el cubano, te hace sentir tan orgulloso que se sale el corazòn de la alegrìa. Excelente sìntesis, excelente exhortaciòn escrita por un excelente maestro Aquiles Bàez. Por cierto tu disco con Cardenas Y Machado hermoso y càlido. Lo recomiendo fervientemente!!!

Antonio
8 de Marzo, 2010

Excelente artículo. Aquiles sabe DEMASIADO de nuestra música, en ocasiones me impresiona.

Héctor Molina
8 de Marzo, 2010

Aquiles, siempre recuerdo una cosa que dijiste en un programa de radio que compartimos y es que “la música no tiene edad”. Ese comentario aquella vez me marcó muchísimo. Y es que a mi también me dijeron mas de una vez: “Por qué tocas esa música de viejos?”
No sé en qué momento se le puso edad a la música. Y hablo de la música en general no sólo de la venezolana. No sé si esto ocurre solo en Venezuela o también en otras partes del mundo, pero de verdad que la cosa molesta. Ahora existen emisoras juveniles, o adulto contemporáneas etc… Si la música tuviera edad los chamitos que están en el sistema de orquestas no tendrían por qué gustarles Bach, Mozart o Bethoveen. O The Beatles les gustaría solo a las personas que tiene hoy en día 50 o 60 años de edad.
Y así mismo ha ocurrido con nuestros valores. María Rodríguez o Rafael Rincón González no sonará nunca en algunas emisoras porque “la música que se debe poner en esta emisora es para jóvenes”
Yo he estado en entrevistas de radio donde hemos estado hablando de C4 Trío, Los Sinvergüenzas o la Movida Acústica Urbana, tenemos un buen rato hablando del tema y cuando se va al espacio musical ponen un Reggetón o algo de algún artista extranjero, entonces me pregunto: Por qué si se está hablando de música venezolana o de un artista nacional ponen una música que nada tiene que ver? Es ahí donde me doy cuenta que tienen una obligación en poner esa música porque para eso le han pagado!
Bueno, pero a pesar de todo siento que están surgiendo artistas jóvenes que cultivan nuestros géneros y que tienen un sentido de identidad bien fuerte y que cada día tienen más seguidores. Y sobre todo en la radio se siente una apertura mucho mayor a nuestra música, a nuestros géneros musicales y a nuestros artistas! Todavía nos queda esperar un poco más por la TV. Pero para eso seguiremos trabajando y luchando!
Un abrazo Aquiles!!

María Virginia
8 de Marzo, 2010

Desde que anunciaron la incorporación de Aquiles Báez a prodavinci confieso que tenía muchas expectativas sobre su artículo y ahora me deja sin palabras sentirme tan identificada con lo que allí se plantea. Mientras dedicaba unos minutos para leer, reía sola porque el fondo musical de la oficina no era más que Franco y Oscarcito; Chino y Nacho. No en balde, mis amigas me llaman Doña, porque considero a Luis Mariano Rivera un catalizador que acelera las musas; pese a ello agradezco a los amigos de la familia que en reuniones nos deleitaban con nuestra música. Hoy por hoy, el empeño por hacer a escuchar nuestros sonidos, materializado en iniciativas como la MAU (sólo por citar la que con mayor frecuencia tengo oportunidad de ver en vivo), significan un compromiso mayúsculo para el público, quienes debemos difundir tanta dedicación y esmero. Bravo por estas líneas, son inspiradoras!

Sol
8 de Marzo, 2010

Lograste motivarme con tu artículo, tienes mucha razón en gran parte de tus planteamientos, nos cuesta apreciar lo nuestro.
Podemos tener afinidades musicales muy particulares pero no debemos desconocer nuestra música.
Como experiencia personal nunca entendí porque el acceso a las academias de música de nuestro pais sea tan restringido, al menos así sucedió con mis hijos. Deseaba que como alternativa a su educación formal contaran con el dominio de algún instrumento musical, en este caso mi interés estaba en el cuatro y la guitarra, pero existían en esa época muchas restricciones para poder ingresar.
Creo que en el curriculo escolar debería seriamente darle espacio a este tema, para ir familiarizando a los niños el escuchar nuestra música.
El artículo devela una gran verdad …sólo es necesario seguir insistiendo, chequearé en youtube tus propuestas, si es posible que cada vez que exista algo de novedad en ese sentido lo puedas notificar por esta vía sería de gran utilidad para compartirlo desde mi propia iniciativa en mis espacios personales.
Saludos

Alfredo Moreno
8 de Marzo, 2010

Buen texto Aquiles.
Pone a reflexionar desde el principio hasta el fin. De verdad me siento muy identificado con tu texto.

Blanca Navas
8 de Marzo, 2010

Me parece muy interesante el texto de Aquiles. Ya no sólo disfrutaré de su música. Si me gustaría decir que una cosa es el orgullo que podamos sentir los venezolanos de nuestra música y otra los esfuerzos de marketing que pide Aquiles. Si es un problema de marketing, la pregunta es, ¿Quién es el responsable?. Por supuesto, no creo que eso, en particular, sea tarea del gobierno. ¿Quién debe sumir los esfuerzos de marketing?

Por otra parte, mucho se habla de Colombia, pero a excepción de Carlos Vives, las propuesta de Juanes y Shakira son estrictamente pop. Creo que mejor ejemplo de una música internacional es Brasil.

Un último punto: ¿Por qué debemos preocuparnos primero? ¿Por qué la musica venezolana sea comprendida en Venezuela o en el exterior?

Muchas gracias Aquiles por darnos esta oportunidad de reflexionar y a Prodavinci por permitir que se de este espacio, que cada día nos sorprende.

Alfredo Mata
8 de Marzo, 2010

Tuve la oportunidad de participar en la coral de la Facultad de Arquitectura de la UCV y eso fue para mi una experiencia invalorable. El haberme familiarizado con trabajos de distintos compositores entonces por mi desconocidos fue un gran aporte en mi formacion musical. No cabe duda de que de no haber sido asi jamas hubiera podido acceder a todo ese gran patrimonio que significa la herencia folklorica de Venezuela. Soy oriundo de El Tigre y la musica que difundia la radio por alla no pasaba de ser bastante mediocre por decir algo. Creo que ha faltado verdadera voluntad e interes en hacer de la musica tradicional venezolana algo mas comercial, pero creo que mas vale tarde que nunca y nos toca ahora a nosotros el tratar de cambiar eso.

Janira Navarro
8 de Marzo, 2010

Excelente articulo. Yo soy neofita en la musica venezolana y realmente me da pena. Pienso que esto debe ser materia obligatoria de estudio en las escuelas y debe haber mayor promocion en la radio y la television. Gracias por esta interesante reflexión!

juan garcia
8 de Marzo, 2010

Yo les hago una apuesta. Que en toda escuela de este país exista un tiempo académico para que el alumno (el que quiera) estudie un instrumento (el que quiera) de los que se usan para tocar música venezolana y verán que la música venezolana comenzará a ser más oída y en consecuencia expandida por toda la geografía. Cuando un niño logra hacer que de un “cuatro salga un “galerón” o un golpe tocuyano, eso queda para toda la vida y se empieza a querer eso. Un niño que desde pequeño lo que escucha es música de otros lares por supuesto muy difícilmente cuando tiene más edad le va a gustar escuchar algo de lo nuestro. Ahora tampoco es que el problema es igual para todo el país porque he estado en más de una fiesta en Guárico donde lo que han puesto para bailar ha sido puro joropo, que vaina tan sabrosa. Por más técnicas de marketing que apliquen, si no llegamos a los niños no se logrará nunca cambiar el panorama.

Rafa Gomez
8 de Marzo, 2010

Mi querido profesor de la vida:

Hay ejemplos muy tristes que recalcan lo que tan bien plasmas en tu artículo y me parece importante comentarlos, sin juzgarlos:

1. Cuando, hace pocos años, trató de hacerse cumplir nuevamente el “1×1″, una de las voces que salió en su contra fue, nada menos que Chelique Sarabia, quien opinó que “no había suficiente música venezolana” para llenar los espacios requeridos por esta ley.

2. En esos mismos días, Claudio Nazoa escribió un artículo en el cual no sólo despotricaba de la “música venezolana” en general, sino que hasta escribió que “ni siquiera el cuatro es venezolano”.

Como esos, hay demasiados, uno sólo ya sería demasiado, creo.

Recibe un abrazo

Álvaro Rafael
8 de Marzo, 2010

Creo que el artículo parte de una premisa falsa: el de creer que el desinterés por nuestra música se debe a su desconocimiento, como si al conocerla implicaría una aceptación y un gusto inmediato por la música que en este artículo se llama venezolana (lo cual, inevitablemente, cae en el chauvinismo). ¿Cuál es la música venezolana? ¿No será que la música que acá se llama nacional o venezolana no tiene la proyección que tanto nos preocupa por un solo motivo: porque es mala?

Veo con asombro frases como “¿Dónde nos desviamos? ¿Por qué no valoramos a nuestros íconos?” ¿Debemos hacerlo? ¿Es que acaso porque no me guste la música de Simón Díaz, soy menos venezolano y me he desviado? ¿Quién pone la regla que debemos seguir para estar “en orden”? No lo creo: simplemente hay una diversidad de géneros y gustos, y quienes no hemos optado por seguir la música que acá se llama venezolana no es por falta de interés por el país, sino porque no nos enganchan las temáticas de una música que no tiene reflejo en la juventud urbana de hoy.

Me parece un tanto mezquino criticar las radios que hablan de estar libres de gaitas (eslogan que, en todo caso, es intencionadamente irreverente): esa misma radio (es una sola, no la evadamos, es la 92.9 FM) promueve la creación musical de artistas venezolanos, de esa radio salieron bandas multipremiadas como Los Amigos Invisibles, que sin dejar de ser venezolanos sí han obtenido el reconocimiento internacional e incluso han superado la barrera del idioma (sin renunciar al español). ¿Es esta música menos venezolana?

¿Por qué no menciona el movimiento pop-rock venezolano, que ha dado artistas con un talento extraordinario? ¿Por qué esperar que lo venezolano sea defendido únicamente con artistas con los que mucho no nos sentimos identificados? Y ¿por qué, por último, debo sentirme obligado a sentir una música que no me emociona? Allí está el problema, no en la falta de valoración de lo que chauvinísticamente creemos como identidad nacional. Saludos.

Thamara Jiménez
8 de Marzo, 2010

Excelente artículo, Sr. Baez.
Hay un punto clave: LA EDUCACIÓN. El distanciamiento entre la realidad y el folklore, música de por medio, que desde la escuela se transmite. Y allí se desvanece en el resto de la educación formal, hasta desaparecer.
Dicto el curso “Formación cultural II”, en la Universidad Alejandro Humboldt. Cuyo tema para sorpresa de muchos es: Música folklórica venezolana, y resulta un reto su desarrollo. Surgen grandes inquietudes que tienen que ver principalmente con lo que usted tan acertadamente asevera: “Porque no nos sentimos orgullosos de lo que tenemos”.
Y eso se cruza con la palabra clave que nos persigue hace mucho tiempo. Diría que demasiado: IDENTIDAD.
- ¿Quiénes somos, sabemos realmente quiénes somos? ¿Qué nos hace realmente venezolanos, más allá de la cédula?
¿Podemos aceptarnos, gustarnos, entendernos, explicarnos como país, como nacionalidad, como individuos si no sabemos exactamente qué y quiénes somos?
¿Qué es Venezuela? ¿Un pedazo de tierra, 28 millones de almas, X millones de reservas en petróleo, un país que se desmonta desde hace varias décadas, a pasos cada vez más veloces, 5 miss universos, una cantera de peloteros?
¿Por qué carrizo tenemos tanta vergüenza de ser lo que “somos”?
Creo que allí está la tarea pendiente de todo un país: revisarnos, estudiarnos, querernos y tratar de entendernos desde la diversidad, esa que hermosamente usted retrata en nuestros maravillosos géneros musicales. Pero, que bien se podría hacer desde el habla, las costumbres, la gastronomía, el pensamiento.
Indispensables: el respeto y una estrategia que inevitablemente una la educación, en todos sus niveles y en los medios de comunicación. Estos últimos, como usted también adecuadamente indica, han “vendido” la venezolanidad por unas “monedas”. Convirtiendo en “ridículo” lo venezolano, lo hondamente venezolano. Y en “monigotes”, objetos de burla a los cultores de nuestro folklore. Y permítame decirle, como usted también acota, no sólo a ellos sino a todos nuestros artistas populares, de todos los géneros. Quienes arrastran la etiqueta de “saldos”, cuando en la mayoría de los países son baluartes, ejemplos y su público los acompaña hasta el último de los días. Esa condición no los anima a emigrar, ni a morir en la mendicidad o solitarios en ancianatos. México y Brasil, Estados Unidos, España, por hablar de países culturalmente vinculados a nosotros. Allí el caso de Sandro en Argentina, verdaderamente idolatrado y acompañado por sus fanáticos y los medios hasta el último de sus días ¿Cuántos Sandros hemos dejado pasar? No hay que ser Pavarotti para tener un nicho, ser querido y respetado. ¿No lo merecen nuestros artistas?
VENEZUELA ES UNA TAREA PENDIENTE, PARA TODOS.

Nacarid López
8 de Marzo, 2010

Uff quedo sin palabras y con una gran emoción al leer tan interesante análisis. Desde pequeña he amado la música, en especial nuestra música y siempre he sentido ese toque mágico y multicultural que mencionas.

Particularmente me referiré a un punto en este comentario, ¿cuál pudiera ser la forma de crear conciencia interna que luego nos permitirá internacionalizarnos?. Desde hace 13 años comulgo con el manejo de las nuevas tecnologías y los nuevos medios de difusión. Los medios tradicionales como la radio, prensa y la tv ayudan claro está, pero existe un medio emergente con mucha más fuerza que los tradicionales que son las redes sociales en internet.El saber ubicar un producto, una propuesta, una campaña en este medio es llegar a cientos de miles con un solo clic.

Desde hace un año, trabajo hago un podcast dedicado a nuestra música, se llama Barquisimeto Musical y mi principal motivación de iniciar con este proyecto, ademas de probar esta increíble herramienta tecnológica como lo es el podcast, fue la calidad y cantidad de música y músicos que produce nuestro estado, que a duras penas se conoce, mayormente entre melómanos, pero muy poco en la red, muy poco en medio digitales. Van 41 episodios y mi mayor satisfacción es ver como los Venezolanos que ya no viven en nuestro país se dan cuenta de lo extraordinario de nuestra música, igualmente personas de otras nacionalidades que quedan fascinadas y encantadas de escucharla.

Creo que se puede lograr un gran avance con pequeños proyectos que se desarrollen e informen a través de las redes sociales (twitter, facebook, youtube, MySpace, blogs, podcasts, etc), una tremenda campaña de promoción que no requiere inversiones mil millonarias, si no mucha creatividad, frescura y buen manejo de las herramientas tecnológicas, moderna y jovial, sin caer en la “tipa con el bikini al lado del arpa”.

En la actualidad existe algo de material sobre todo en youtube, pero cada una por su lado, hace falta hilarla y coordinarla, unir esos pequeños esfuerzos y organizarla en una sola idea. Algo así como la campaña de turismo que desarrolló, justamente Colombia, cuyo slogan es “El riesgo es que te quieras quedar”, en el que se apoyaron en bloggers y twitteros que a su vez duplicaron la información entre sus pequeñas redes, creando una red de redes que concluyó en un excelente proyecto de promoción turística. En nuestro caso sería un excelente proyecto de difusión musical

La causa no está perdida y las herramientas con las que contamos en la actualidad pueden ayudarnos a llegar lejos y más rápido, sin tener que lidiar o depender exclusivamente de los anticuados medios tradicionales.

Yo me pongo a la orden para ser parte de una movida tecnológica en pro de esta causa, como ya lo hago desde hace 13 años con Barquisimeto.com (http://www.barquisimeto.com) y desde hace un año con Barquisimeto Musical (http://oyesto.com/barquisimeto)

Cariños y gracias por este gran artículo.

José León Rodríguez
8 de Marzo, 2010

Alvaro, concuerdo contigo que no se debe criticar a una emisora por decier que es “100 por ciento libre de Gaita” (No oigo gaita, pero tampoco a 92.9fm ). Ahora, a lo que se refiere Báez es a la música venezolana y con origen en los ritmos y armonías venezolanos. No creo que niegue la proyección de bandas o grupos de otros géneros (o unos reguetoneros por ser venezolanos hacen música venezolana?).

Báez además tiene un punto, muy afín a su hipótesis sobre el mercadeo y cualquier experto en la materia puede certificar: si no conocen tu producto, es imposible que guste. Es decir, para que a la gente le guste un producto, primero hay que conocerlo.

Fabiola Marquez
8 de Marzo, 2010

La mejor forma de demostrar algo es con el ejemplo, y creo que Aquiles lo ha demostrado de sobra, gracias a su iniciativa y a su capacidad para comunicarse con las nuevas generaciones ha logrado el que ademas de incentivarlos tambien haya podido sembrarles el deseo por la busqueda, el descubrimiento, para encontrarse ellos mismos dentro de la musica. Aquiles tiene el merito de haber puesto a tocar musica venezolana a los mejores, ver a Anat Cohen saltar emocionada tocando las piezas de Aquiles es una verdadera locura. Aldemaro (al que tanto le debemos) puso a musicos internacionales y orquestas completas a hacerlo, y la reciente participacion de Hamilton de Holanda en el concierto por el 25 aniversario de Gurrufio, fue una muestra de hasta donde puede la musica venezolana ser internacional. Lo que nos falta es respeto, conocimiento y amor por lo nuestro!
PD. Les debo los acentos

Gabriel Vargas Zapata
8 de Marzo, 2010

Excelente tu artículo, gracias por hacerme reflexionar.

Jaime Ricardo Galvis Escandell
8 de Marzo, 2010

Maestro Aquiles Baez, la verdad es que uno se queda sin palabras ante tantas realidades expresadas en su articulo. Como locutor y melomano escucho casi de todo menos Regueton y vallenato, pues no los entiendo, pero creo que hay demasiado talento en nuestro pais que no es conocido por la mayoria de los venezolanos como el caso de la agrupacion Semeruco que utiliza en todas sus canciones cuatro y maracas, mezclando todos los ritmos de nuestro pais, Joropo, Vals, Tambores, Gaita,Calypso con Jazz, Rock, Salsa, Blues, New Age, World Music y otros siendo los bautizados como los hijos putativos del maestro Vytas Brenner por solo poner un ejemplo. Llegara el dia en que trabajos como La Patilla uno de los mejores que se han hecho o Ensamble Gurrufio, Francisco Pacheco, Huascar Basrradas, Terracanto y C4 Trio entre otros seran conocidos por todos, especialmente nuestroas jovenes, pero hace falta mas campañas en los medios y bajar los precios de los cds en las tiendas de discos para que la gente no os compre piratas. Gracias por tan buena refleccion y cuente con mi apoyo.

Rodrigo Blanco Calderón
8 de Marzo, 2010

Totalmente de acuerdo con Álvaro Rafael. La tentación del chauvinismo es ineludible cuando se trata de forzar un amor por lo nacional y además se califica esa no empatía como “desviación”.

Hace poco estuve en los carnavales de Carúpano y estuve obligado a ver un concierto de Franco Y Oscarcito. Es impresionante el anclaje que tienen en la gente (así como Chino y Nacho). Más allá de gustos, ¿quién tiene derecho a decirles que son menos venezolanos por cantar reguetón? ¿quién tiene derecho a aleccionarle con una regleta mental a otro porque escuche y disfrute esa música?

Otra cosa: entiendo la defensa de ciertas tradiciones que hace Báez, pero me parece extraño el tono de ser incomprendidos o poco escuchados, cuando el propio autor, junto a otros músicos de la movida folclórica y urbana aparecen absolutamente todas las semanas copando los espacios de promoción. Un espacio que se han ganado por puro talento y que refleja la aceptación de la gente.

otra otra cosa: échenle un ojo a lo que está pasando con el rock en Venezuela. Bandas como La vida boheme y Famasloop están haciendo música sin detenerse a preguntar ni a pedir permiso y cada día tienen más gente que los apoya, dentro y fuera del país.

el riesgo de sancionar, así sea con la mejor intención, los gustos de la gente, y en especial de los jóvenes, es caer precisamente en el afán de uniformidad y obligatorio nacionalismo que nos trata de imponer un gobierno como este…Primero la libertad individual. Categorías como “familia” y “visita”, es decir, un “nosotros” y un “ellos” referidas a la cultura son desafortunadas. Históricamente desafortunadas.

saludos

Aquiles Baez
9 de Marzo, 2010

Primero que nada muchas gracias a los que han escrito incluso a los que no están de acuerdo con mis argumentos porque eso genera el dialogo y la discusión . Como esta expresado en lo que escribo, hablo de la música venezolana con raíz folklórica , estoy hablando además de un termino que al menos para mi es importante y es la identidad. No estoy descalificando a nadie ni a ningún genero musical ni a ningún artista en particular. Si creo que hay muchísimo desconocimiento de nuestra música y lo que estoy haciendo es un análisis basado en la proyección internacional de nuestros géneros tradicionales . Es importantísimo que se genere esta discusión incluso invito a los que critican este análisis que nos sentemos a dialogar basados en el conocimiento de la causa en cuestión , porque creo que es muy fácil criticar algo que no se conoce . Yo respeto los gustos de cada quien, en la diversidad esta el sabor, no estoy hablando de una imposición sino de un desconocimiento generalizado de nuestra cultura. Así como es importante saber de historia , geografía , matemáticas , etc. es importante conocer las tradiciones del país en donde uno habita . Y es mas los invito a dialogar sobre musicas y tradiciones de distintas partes del mundo , podemos hablar de las influencias africanas en el rock and roll, así como los elementos celtas en la música de Jetro Tull, o como Stravinsky utilizó en su música elementos de la cultura rusa. Estamos abriendo una ventana al dialogo , y eso por lo menos para mi es importante.

Boris Saavedra
9 de Marzo, 2010

Cuando caemos en el nacionalismo mal entendido -que es el que padecen Álvaro Rafael y Rodrigo Blanco Calderón- es cuando cometemos los errores. El artículo de Aquiles Báez lo expresa muy claro -pero aparentemente necesita algo de explicación-. Lo extraño del mercado musical venezolano no es si el reguetón es bueno o malo, es que dentro de los diez primeros artistas que más se escuchan en Venezuela no están ni Franco y el otro ni Chino y el otro ni uno de los mejores guitarrista de fusión del mundo -Aquiles Báez-, lo que nos debe llamar a la reflexión es que en otros país los primeros artistas más escuchados son los nativos. Otro concepto mal entendido -otra cosa que está muy bien explicada en el artículo- es el de “música venezolana”. La música hecha en Venezuela es “la música venezolana”, que exista alguna persona en el mundo que no le guste la música de Simón Díaz está bien, nadie es perfecto, pero y qué pasa con La Seguridad Nacional, con Claroscuro o con Masseratti 2lts -que se escucha en todo el mundo menos aquí-. ¿Chovinismo, nacionalismo? ¿Qué pasa? Estamos hablando de Venezuela. “¿Dónde nos desviamos? ¿Por qué no valoramos a nuestros íconos?” Son preguntas muy apropiadas y contextualizadas. ¿O acaso está bien pagar cuatro millones de bolívares (de los viejos) por ver a Sting o pagar un viaje a Florida para ver a U2 (sin siquiera conocer una canción) que pagar cien mil bolívares (de los viejos) para ver a C4 trío? Chovinismo es querer eliminar del currículum de educación básica el inglés y sustituirlo por warao. ¿Que lo de afuera es mejor que lo de aquí? Ese no es el debate, todo el mundo es libre en sus preferencias. El debate deber ser: ¿qué significa ser venezolano? ¿Por qué hay gente que piensa que lo nuestro no sirve y lo de afuera sí? Sí, sencillamente, la más bruta ignorancia es la que no NOS hace capaces de exportar nuestra industria cultural, Y sí, debería ser primero “nosotros” y después “ellos” porque es lo que “historicamente” -¡por Dios!- les ha funcionado a otras regiones para impulsar su industria cultural. Que hay mucho de crítica en el artículo de Aquiles Báez, ¡claro!, él es un músico venezolano que lo conocen más en Nueva York que en Caracas. Que él, afortunadamente, se presenta varias veces en Venezuela no es el asunto, el asunto es ¿por qué una entrada para ver a Ricardo Arjona cuesta diez veces más que oír una fabulosa guitarra de jazz criollo? (y las de Arjona se agotan en tres días). Ignorancia. Chovinismo es querer cambiar un PS3 por una perinola. Yo prefiero ser chovinista, que agarrar mis maletas cuando “alguien” me amenace con la espada de Bolívar, porque creo que si ahora “lo venezolano” no es lo mejor, después que se trabaje adecuadamente, sí puede serlo. ¿Que si me gusta lo de afuera? Pero claro, a quién no, desde los Beatles hasta Metallica, pero en mi “iPod” también tengo bastante del Maestro Aldemaro Romero y bastante de Viniloversus, es decir, bastante “música venezolana”. Me gustaría vivir en una Venezuela que el que dice: “Apoyemos el talento nacional” (con voz de adolescente ladillado), sepa qué es un “seis por derecho” (no importa que no le guste).
Y me sigo preguntando: ¿Qué hace esa cucaracha en la pared? (espero que se entienda el verdadero significado de esta última línea)

Neiffe Peña
9 de Marzo, 2010

Mi querido Aquiles, me sumo a tu preocupación, a tu llamado, como siempre lo he hecho y estoy de acuerdo con Tahamara en que “Venenezuela es una materia pendiente”. Desde que me conozco en la música no he dejado de poner el dedo, o mejor dicho, la nota en el renglon de lo “nuestro”. Solo quisiera agregar a tus lucidas palabras: el venezolano tiene que involucrarse, desde todos los angulos. Si tu eres un empresario, aportar tu conocimiento y experiencia para que la musica Venezolana se coloque, si eres un mecanico, !lo mismo!, es muy sencillo, no tenemos que hacer nada extraordinario, tenemos que hacer cosas ordinarias como por ejemplo, comprarle un Cuatro a nuestros hijos, un disco de Aquiles Baez para el cumpleaños de la Mamá, asistir a los conciertos, en masa, en cambote. Llamar a los programas de radio y solicitar los temas que nos gustan, dar serenatas, recibir serenatas, estudiar sobre los autores, preguntar, involucrarse, involucrarse, involucrarse…la mayor lección que yo he recibido de un gentilicio amado y cuidado lo recibi del pueblo Cubano, fue de una señora de servicio. Yo la habia contratado para que nos atendiera en una de mis estancias en la Isla. Recuerdo que estaba yo muy atareada asistiendo a programas y eventos, me acostaba muy tarde y me levantaba muy temprano, no me podia salir de la agenda. La señora que nos atendia, me invito a una “Peña” que ella manejaba en su barrio, lamentablemente yo no podia ir, entonces ¿que hizo esta Señora? reunio a sus niños, una coral maravillosa y estando una mañana en la ducha escuche una de las mas bellas version de “Tu mi deliro” de Portillo de la Luz, en la cocina del apartamento donde pernoctaba. !Que vision tan maravillosa! !que gusto y regocijo para mi corazón!. Mis respetos para con el pueblo Cubano y su amor por su música ya que ese es el motor por el cual la música Cubana tiene el sitio que tiene. El gesto de esa señora maravillosa, inmediatamente me comprometio para seguir en mi lucha por la música nuestra, porque como tu bien dices, quien no ama lo suyo ¿como puede ofrendarlo?. Es dificil, pero no imposible, tu eres un músico maravilloso y un luchador incansable, propagas el amor, el respeto y el conocimiento que tienes por lo nuestro con tu ejemplo. Yo trato de hacer lo mismo desde mi humilde tribuna aqui en México, pero es necesario que todos los Venezolanos se sumen a este esfuerzo, desde su lugar, desde su conocimiento, desde su experiencia…lo importante es que se sumen, que no haya un solo Venezolano que no promueva nuestro sonido y eso solo se hara cuando nos enamoremos de nosotros mismos, cuando entendamos que somos capaces de aportar un mundo sonoro !brillante! al panorama de la música popular mundial, cuando entendamos que ser Venezolano es sinonimo de buena música y buena poetica en nuestro sonido, entonces empezaremos un camino cierto, porque la musica no la hacen los Productores, los musicalizadores, la musiaca y la cultura la proyecta su propia gente. !vamos a tocar! !a cantar! a !componer!!vamos a acompañar a Aquiles en su esfuerzo! !vamos discutir, como lo hizo el chico que escribio su comentario! nos nos quedemos impasibles y hagamos nuestra tarea

Carlos Chirinos
9 de Marzo, 2010

Bien Aquiles, buen articulo y gracias por el plug del video de San Benito :)

Aparte de todo lo que dices que es muy cierto, tambien tenemos un serio problema: falta de industria musical solida. Mientras en Colombia tienen a discos fuentes y muchos otros sellos establecidos desde hace varias decadas, en Venezuela la industria siempre fue debil y falta de criterio. En los 80’s habian grupos muy populares que vendian muchisimos discos (en algun momento de hecho Venezuela era una referencia para la industria en latinoamerica) Fania hizo s Agosto con ventas de discos, Guaco vendio hasta que se canso. Pero la industria no vio a futuro. Hoy dia esos catalogos que tienen joyas han desaparecido en el olvido. Ni hablar de gobiernos que nunca dieron apoyo concreto a la industria en ningun sentido. No hay conocimiento del mundo editorial y la musica que hoy se vende en Venezuela es para comerciales de tv o quemaitos en la carretera.. pero eso es inevitable! un saludo.

Hernan Ramirez
9 de Marzo, 2010

Excelente reflexión, musica venezolana no solo se hace con Arpa, cuatro y maracas.

Me ha ocurrido de manera similar tu experiencia.

Creo que hay que mostrar mas… buscar la vía para que lo tradicional este en lo cotidiano, que un violín en Mérida no solo represente una paradura sino un Vals, un merengue o un bambuco. Y que en ocasiones uno se puede transformar un Diablo suelto, tomarse un trago con los potes de san andrés o picar a todos con el alacrán.

Lorena Liendo
9 de Marzo, 2010

Gracias primero a Prodavinci por ser palestra para exponer ideas tan interesantísimas como estas que Aquiles acá expone con la misma lucidez con la que los dedos presionan el diapasón de la guitarra bien afinada y mejor sentida (y hasta consentida). A ti, Aquiles, gracias por ser completo, por presentar un ambiente tan complejo de tan sencilla manera. Por hablar de sentimientos, con la objetividad de cronista.
Añado algo más, y esto va a los que ejecutamos, vivenciamos y, de vez en vez, aportamos con música y letra a la música de nuestro país. La convicción debe ser primero nuestra, porque, aunque nos guste lo que hacemos, percibo como una timidez, como una convicción de que no es lo que “los demás” quieren oir, de que somos medio “bichos raros” por amar lo que muchos no aprecian. Colegas de esta aventura, con esto hay que ser radical, nos gusta, cada vez lo hacemos mejor y es hora de que esa alegría impregne de seguridad nuestro accionar como representantes de esa forma de ser venezolanos, musical y dicharachera, que canta y baila aún en medio del dolor, que es diversa y singular, que es calor, pasión, dulzura, caos algunas veces. Eso que somos y que se ve muy bien reflejado en nuestro modo de ser.
Saludos a todos, paisanos de esta tierra de gracia.

Ronald González
9 de Marzo, 2010

Muy buen artículo del maestro Aquiles Báez. La música es apenas uno de los temas que refleja el desamor por lo nuestro y por la tradición. Tenemos la mentalidad del “snob” y cuando nuestras figuras ya no están de moda dejan de tener valor. Busquemos, por ejemplo, “Andrés Galarraga” en Youtube y no encontraremos ni un solo video de las decenas que sí le hicieron los gringos. Un país grande exhibe con orgullo lo que ha formado. USA es el ejemplo más fuerte para mí.
Recomiendo la lectura de otro artículo: http://www.aporrea.org/imprime/a92668.html

Jorge Quintero
9 de Marzo, 2010

Amigo Aquiles. Que gran artículo te has mandado. Estoy de acuerdo contigo. Hay mucha tela que cortar en todo este asunto y las explicaciones pueden venir desde varios frentes. Sin embargo, una de las respuestas la diste tu mismo en las palabras de tu disco “La Patilla”. Los músicos venezolanos, tenemos que hacer, trabajar y trabajar más en vez de estar con tanta lloradera y las eternas quejas de que no somos escuchados. Y hacer música con la vista puesta en el qué dirán los otros, sino hacerla y ya. Te lo dijo el muchacho brasilero. Creo que tenemos una especie de complejo que nos impide romper con esa barrera que actúa como un muro de contención para que la música venezolana tenga el impacto mundial que con toda seguridad merece. Te felicito por tu objetividad y por lo bien escrito del artículo.
Un abrazo y mi admiración de siempre
Jorge Quintero

Valentina Hidalgo
9 de Marzo, 2010

Entiendo que el nacionalismo barato que mucha gente profesa haga pensar a jóvenes de mi generación que el repunte de nuestra música en la contemporaneidad se deba a una imposición gobiernera. No los culpo. Sin embargo y afortunadamente, debo decirles que no es así. Pese a mi corta edad, he tenido la gran oportunidad de conocer no sólo en la sala de conciertos, sino en la sala de ensayo, en el bar de mi casa, a toda una generación de músicos -seguidora de Aquiles y de muchos otros maestros de nuestra música- que pesa por sí sola y que pese al sacrilegio que hemos tenido como política educativa y cultural en el país, se empeñan en darle continuidad a nuestra tradición.

Aquiles, por supuesto que mi visión sobre tu artículo está ligada irremediablemente a mi visión como periodista y como representante de grupos de música venezolana. Por una parte, considero que a los gestores culturales nos ha faltado método, el famoso “know how”. Lo que hemos aprendido, lo hemos hecho en el camino. No había hasta hace dos años un postgrado en gestión cultural en Venezuela. Ahora lo hay en la USB y este año debe aprobarse el de la UCV. Sin embargo, en Colombia, esta maestría es una de las más antiguas del país. Y no sólo se encuentra en Bogotá, hay en Cali, en Medellín, en casi todas las principales ciudades. Esa realidad, por supuesto que afecta a personas que como yo -en Caracas y en el interior- quieren dedicarse a la gestión cultural. Siempre me he dicho que así esté en Pekín voy a trabajar por los músicos venezolanos. Quizás si me hubiese tocado otra época, lo hubiese hecho por artistas de cualquier parte del planeta pero la sensación de haber crecido en un país donde hoy no encuentro nada, en el que imperan edificios de cemento construidos a medio camino y abandonados en cualquiera de nuestras carreteras, me hacen tomar esa postura. Llámenle chauvinismo si quieren.
Este primer punto me lleva al segundo: la educación. Una de las principales fallas que veo como joven es la precariedad de la educación en Venezuela. Haciendo una restrospectiva, contados de mis profesores sabía quién era Otilio Galíndez. Quien con mayor fortuna salió a flote en la opinión pública fue Simón Díaz y paradójicamente sale en la foto escogida para la publicación de este artículo. Los orientadores son los principales desconocedores de nuestra identidad y ese desconocimiento se ha venido agudizando de generación en generación. El conocimiento ha quedado, entonces, supeditado al entusiasmo y curiosidad de cada quien. Y no me refiero a conocimientos elevados, me refiero al conomiento básico, al conocimiento de nuestra identidad.
Por cierto, yo también estuve en Virgin de Times Square y también me fui a la sección de música del mundo y tuve menos suerte que tú. Vi dos discos: uno de Simón Díaz y otro de Cheo Hurtado. Ese día me dije que iba a trabajar para cambiar esa realidad y en ese viaje Aquiles Machado y tú me dieron ese último empujón para decidirme a trabajar por lo que hoy hago felizmente.
Rodrigo -ahora me dirijo a ti- no sé si la vida me alcance para completar esta labor que necesita de los más de 20 millones de venezolanos que están en vida. Porque no sólo es Aquiles Báez, la MAU, Famasloop, La Vida Voheme y Nana Cadavieco. Es Reverón, Rafael Cadenas, Ramos Sucre, el Teatro San Martín, el Teatro Naku, el Ballet Teresa Carreño, Nan González, Autopista Sur, Alexander Apóstol, el Taller Experimental de Teatro (TET), Alejandro Bellame, La Redonda, Gualberto Ibarreto e inclusive Rodrigo Blanco Calderón. El déficit de gestores culturales ya es crítico pero si revisamos su preparación y método este debate puede terminar en llanto. No obstante, si cada uno de nosotros funge como embajador de nuestra cultura, la realidad vaya que puede cambiar. Es prioridad revisar lo que somos, al menos saberlo.

Magaly Maduro
9 de Marzo, 2010

Saludos para todos.
Me llamo Magaly Maduro.En este momento canto en una agrupación de música brasilera que se llama PIMENTEIRA BRASIL que interpreta dos géneros llamados Chôro y Samba raiz.Todos somos venezolanos, el director es venezolano brasilero.La música que interpretamos es bellísima y desconocida en este pais.Me fascina y me enamora!

Les cuento algo:Un día, cuando tenía 6 años, mi papá llegó a la casa con 3 cuatros,un profesor y nos dijo a 2 de mis hermanas y a mi:aquí les traje un profesor para que aprendan a tocar cuatro.Así lo hicimos.De las 3, yo continué en la música, autodidacta, guataquera, como decimos aquí, ahora es que estoy estudiando teoria y solfeo.Mi papá en casa escuchaba desde Opera hasta la Billo´s y en el trayecto para llevarme al cine me ponía desde música clásica hasta el quinteto contrapunto o un merengue rucaneao.Crecí disfrutando de la música en los pueblos, me metía en Curiepe, todasana, aprendía bailar tambor en La Sabana, baile un San Benito en Maracaibo, bailé Joropo en Apure, joropo tuyero en Los Teques, la gente que me vé bailando un calipso dice si soy del Callao, escuhé a María Rodrigues, toqué gaitas…y a mucha honra, desde los 12 años y estuve en 3 grupos de gaitas,me monté en el Poliedro con mi grupo, he escuchado gaita de tambora,contradanza, danza, gaita perijanera, de santa Lucia, he visto a los chimbangleros, un tamunangue, los violinistas del páramo y me he metido en cada pueblito a ver fiestas folklóricas y conozco a muchos músicos cultivan nuestra música.no les nombro más porque se hace largo. quiero decir con esto que AMO la música venezolana, sé que todavia me falta un mundo por conocer sobre nuestra música,para mi es espectacularmente bella y difícil!Los músicos extranjeros se quedan asombrados con nuestra música, músicos e instrumentos. Y apoyo lo que ha escrito Aquiles…No conocemos nuestra música, no conocemos la RAICES de nuestra música.Al no conocerla, criticamos y la desvalorizamos.Si entendiéramos de donde vienen, como lo conocen en otros países, como por ejemplo, BRASIL,entonces aceptáramos su sencillez, la expresión del pueblo sobre su vida cotiana, de sus dolores y alegrias, de sus carencias y riquezas….Además, no cultivamos el oido, no lo abrimos al disfrute, a lo que de verdad es “musicalmente” bueno, bello.No la música que degenera,lo degradante,lo que ensucia el oido.
Estoy de acuerdo con:
Se debe educar a nuestros niños desde la escuela.Meteria obligada:Folklore y Música Venezolana, incluyendo teoria y solfeo.
Tambien inculcar el respeto por quienes han creado, cultivado y caantado nuestra música y eso comenzando desde el gobierno: amparo, jubilación, seguridad y valor a nuestros músicos.
También muchos músicos de aquí y empresarios son poco generosos con las agrupaciones:No dan oportunidades a otros, a menos que sean grupos o cantantes reconocidos o apoyados por otro músico o empresa o que vayan a acompañar a un músico famoso.Aquí hay mezquindad, un gran EGOOOOOOOOOOO en muchosssss músicos que si no estás en la movida o conectado, no eres nadie.Ni te hablan ni escuchan tu trabajo y resulta que SE PIERDEN DE CONOCER música que ni han escuchado nombrar.
Como dice Aquiles.
Cómo atreverse a criticar lo que no conoces ni sabes de dónde viene ni cual es su esencia?Amigos, el hecho de ser un producto venezolano no quiere decir que sea bueno…si, entre gustos y colores…pero y nuestra música???
Aquiles, yo fui a la misma Roda de Chôro que fuistes en Sao Paulo en “La Comtemporánea”y sinceramente me quito el sombrero y mi emoción fue tan grande al ver como aman su música y el respeto que hay entre si,la HUMILDAD de todos los músicos que estaban allí.Desde niños hasta ancianos.Muchos, no conocidos y otros Hipermega famosos que van allí, en un saloncito cualquiera a escuchar a esos cualesquiera que están tocando su música maravillosa.Esos Megaconocidos no están montados en pedestales…
Allá, con ayuda de alcandias y de locales nosturnos, forman escuelitas en LA CALLE, entienden,en la calle, con una maestra de música,un micrófono y una planta,con niños pobres, cada uno con su instrumento:pandeiros, cavaquinhos, tamborines, tan tan, guitarras.Un niño se para a cantar y todos hacen coro y tocan Chôros y Sambas, su músicaaaaaaa y aparte de formarlos como músicos, los ayudan a desviarse de ocios.Para ellos eso es lo mejor del mundo,SU MÚSICA!!!!!!Además,a sus músicos ancianos, a esos que han creado toda esa música genial los respetan, los consideran, los idolatran porque simplemente les han hecho una música que les ha dado FELICIDAD, ALEGRIA!!!Todos se dan permiso para tocar, con tal que no maltrates lo que están haciendo y te felicitan, así seas el de la esquina que pidió permiso para tocar.Porque la música sale de ellos.Deja de ser “de tal” para ser de todos!se sienten orgullosos de que alguien la interprete, eso si, BIEN TOCADA!Allá los músicos más famosos…perdón…los que conocen aquí, como Caetano, Gal Costa, María Bethania,Chico Buarque y rockeros, hip hop, todos TODOSSSSS conocen, cantan y componen sambas.Todos vienen y conocen de su raiz y más aún, muchos interpetan sus cantos de Candomblé o Umbanda, sus cantos religiosos y los graban junto a sus temas más contemporáneos!!!!Señoressss: ellos conocen, aceptan, disfrutan y viven sus raices!Por eso, aparte de amar profundamente mi BELLISIMA Y ESPECTACULAR MUSICA VENEZOLANA, la cual tengo en mi sangre venezolanamente negraaaaa curazoleña, española, árabe amo esa músicalidad de Brasil.Por qué? Porque saben quienes son, conocen, cuidan y cultivan sus raices:Le pueden preguntar a Hamilton de Hollanda, que se ha esmerado en preservar el Chôro,cultivarlo, amarlo, acariciarlo…. ese….. al que han escuchado y toca como un demonio y que tiene unos temas espectaculares y de todo tipo, ese sabe de donde viene, por consigueinte sabe a donde va! respeta su esencia!Señores….Sigamos el ejemplo……!

Rodrigo Blanco Calderón
9 de Marzo, 2010

Valentina, celebro tu comentario porque aporta datos concretos en este debate que no va más allá (y me incluyo) del terreno de las puras opiniones. Celebro también el lenguaje que utilizas, excento de apropiaciones psicológicas o médicas como “desviaciones” o “padecimientos”, que reflejan una visión dogmática sobre el deber ser cultural de un país y de sus habitantes.

Yo estoy completamente a favor de la promoción cultural de nuestra música y sus compositores e intérpretes, en cualesquiera de sus variantes. Todo lo que podamos hacer en ese sentido, para mí es ganancia. A lo que le tengo alergia es al tono de queja que siempre rodea estos debates. Fíjate que la queja es casi ya un género artístico en Venezuela. Lo mismo se ha debatido con respecto a nuestra literatura: ¿Por qué, dios mío, no nos leen afuera? y otras exclamaciones al cielo. Lean el excelente artículo de Alexis Correia sobre el cine venezolano y encontrarán este mismo debate en otra esfera artística.

La literatura venezolana, me parece, ha dejado atrás el tono plañidero y se ha dedicado a seguir produciendo obras de calidad que han alcanzado a lectores de afuera y premios importantes. Cadenas, Montejo, Sánchez Peláez, Silva Estrada, Barrea tyszka, Marcano, gustavo Guerrero son parte de la literatura venezolana que ha saltado las fronteras con éxito y sin arrodillarse ante demandas exteriores a la esfera de la creación.

Que en esos éxitos literarios que señalo incide una buena gestión cultural, bien sea de particulares o de instituciones, por supuesto. Que es necesario que los lectores venezolanos sean los primeros legitimadores de la literatura venezolana, por supuesto. Pero eso no es algo que se logra regañando a la gente, ni exclamando con nostalgia ¿en qué momento las cosas se echaron a perder?

Yo he ido descubriendo, poco a poco, sin que me empujen, el patrimonio musical de Simón Díaz, Gualberto Ibarreto, Alfredo Sadel o Yordano, por ejemplo. Y parte de ese disfrute es que escuché sus piezas por propia voluntad. Lo que defiendo es el principio de libertad en la formación (o deformación, para alegrar a los puristas) de la identidad venezolana, que no es una sola, sino muchas.

El que la música venezolana no tenga tanta acogida entre los venezolanos es un problema de los músicos y de los promoteres de esa música, no de quienes tienen todo el derecho de escuchar o dejar de escuchar lo que les dé la gana.

Cualquier imposición en ese sentido, insisto, se me parece muchísimo a esa manía de la izquierda más retrógada de imponerle su criterio de felicidad a los demás. Y coincide también, valga la ironía, con una actitud sumamente burguesa respecto al arte: pensar que estamos salvando a la gente de una vida sin verdadero acceso a una cultura que se asume, por decreto adolorido, como privilegiada y más necesaria.

A pedal y bomba
9 de Marzo, 2010

El artículo de Aquiles excelente, su inquebrantable práctica lo avala.
Me parece que somos un pueblo que ha demostrado fuerte arraigo musical, y por ser esta una de las expresiones más arraigadas ha sido utilizada en laboratorios para nuestra absoluta enajenación. Para el problema Identidad Han jugado un papel macabro el sistema educativo, las instituciones del estado, la empresa privada en general. Nuestra sociedad, a raíz de la explotación petrolera no se ha fundado sobre las bases de hacer mejores seres humanos sino de hacernos más eficientes para el engranaje comercial, y apollándose en la influencia de los mass medias y a su capacidad de amoldar los gustos e ideas, han llevado a las grandes mayorías al desconocimiento de los valores que nos identifican para imponer los valores de consumo basados en el supuesto bienestar individual, en la libertad de elección, en la propiedad privada, en Tener y no en Ser.
Todo esto adosado con seductoras imágenes de violencia y sexo (muy bien elaboradas) que atrae lo animal que hay en nosotros nos hace vivir en un sueño y no nos deja ver lo que realmente somos.
Entrando en materia, los músicos han quedado supeditados a simples productores de objetos comercalizables poniendo a la orden de la propaganda publicitaria su talento y creatividad, debido a la hegemonía de las grandes industrias trasnacionales del entretenimiento y a los complejos de las pequeñas empresas nacionales que para entrar en la jugada deben reproducir lo mismo que dicta ¨la globalización¨, en donde el Estado debe ¨dejar hacer, dejar pasar¨. Es así como los músicos han encontrado su manera de subsistir en una sociedad de buitres dominada por la lógica del comercio. Y aquí me parece importante aclarar un punto que me preocupa en el foro, que la legitimación de las expresiones artísticas no debe estar vinculada a su capacidad de ser comercilaes o no, Horror, igual eso nos lleva a preguntarnos ¿Qué es lo comercial? ¿Dónde se establecen los cánones de lo comercial? ¿Quién los establece? ¿Para qué?
La legitamación es tarea principalmente de los músicos. Los músicos deben reconocer en la música una forma de expresar ideas, de hablar al presente, de decir. Reconocer en que el artista y el público difieren en cuanto a la práctica y el oficio pero son seres humanos con la misma esencia.
El hacer malabares con los instrumentos (ese virtuosismo mal entendido) no es música, no es arte, es simple deporte, es desarrollo de destrezas musculares… eso nunca le va a decir nada a nadie porque plantea la distancia y no la cercanía, la arrogancia de que soy único y no la comunión sagrada de verdad, la que nos hace instrumentos, la que nos hermana, la que nos hace invisibles para hacer visible la esencia pura de la humanidad. Y somos los músicos, los artistas los que debemos ir a espacios no convencionales a captar al público que nunca ha ido a una sala, a SERVIR a la sociedad.
Por otro lado a la naciente ola de músicos jóvenes reitero la necesidad de desligarse de una vez por todas y sin miedo de la visión exotista que se ha establecido a partir del resurgir de la música contemporánea con raices venezolanas. La crítica y algunos empresarios la hacen exótica y termina siendo preciosa pieza de museo, expresión de unos seres primitivos con cierto aliento sagrado que los hace hacer inexplicables hazañas con sus instrumentos indoeuropeos con un gran orgullo nacional. Es la visión eurocentrista muy burguesa, muy perjudicial.
Las expresiones artísticas tradicionales han soportado todo y aún siguen vivas, cada vez con menos fuerza por todo lo antes expuesto, pero están vivas, Resisten en su mundo expresivo, purgatorio, amasan su libertad y la cuecen en hornos de plaza y fiesta popular, no saben de fronteras, ni banderas ni himnos nacionales, la mayor expresión de amor es la siembra, el riego y la cosecha y por eso canta a San Juan, a San Antonio sones de negros para hacerse uno con la naturaleza, con su entorno, con sus hermanos y sus ancestros para agradecer el florecer de la vida. Eso no tiene nada que ver con la lógica comercial y aún persiste y su clave: Resistir.
Para quienes el arte sea liberación, sensibilización, comunión, servicio todo está por hacerse en nuestro país y en tiempos de fricción social es donde estamos obligados a plantear mundos posibles, alternativas.
Un abrazo!
Con el corazón en la voz.

Aquiles Baez
9 de Marzo, 2010

A tono de responder un poco desde mi punto de vista varias de las inquietudes expresadas tanto a favor o en contra de mi articulo, hay algunos aspectos en donde podríamos conversar, incluso ya desde la perspectiva de un músico . Creo que el factor educación es fundamental , no conocemos nuestra historia ni nuestros valores. Yo siempre lo he comentado que si tuviera poder, pondría clases de cuatro, percusión afrovenezolana e incluso música en general en el pensum de estudios de primaria y secundaria . Para los que no lo saben la música desarrolla partes del cerebro que solo se desarrollan con matemáticas puras y tiene que ver con la capacidad de abstracción . Por otro lado vinculando a los niños con las tradiciones eso fortalece el factor identidad.
Otro aspecto que es importante es el trabajo del músico y la relación de los músicos tanto con sus colegas como con la música que realizan . En lo personal soy amigo de los amigos visibles e invisibles , he grabado con gente del pop como Yordano , Ilan, etc. Con jazzistas como Danilo Pérez, Dave Samuels y Paquito de Rivera . Por otro lado conozco mucho de los músicos que tocan Rock , Pop, salsa, reguetón , etc. y muchos de ellos han sido mis alumnos , por lo que pienso puedo hablar con conocimiento de causa de lo que es ser un músico abierto sin tanto paradigmas ni tanto rollo. Además, mas que cualquier cosa me considero un compositor, un creador , un músico que genera su música a partir de su propia realidad vivencial y existencial . Por otro lado para los que no me conocen y me ven con la imagen del cuatro y la guitarrita , instrumentos que adoro , me puedo defender tanto con una stratocaster como con unas maracas . No soy un músico folklórico pero parto de la tradición para ser lo que soy . No quiero extenderme con personalismos ni cualquier otro ismo , siento que es importante saber de donde es uno y de donde pertenecen las raíces de donde venimos .
Por otra parte yo no apoyo ni a los músicos venezolanos , ni a la música con un valor tradicional ni a las nuevas generaciones que están haciendo cosas fabulosas con nuestra música , ni a la maravilla de un Hernán Marín , un Gabán Tacatéño, o un Neguito Borjas , YO CREO EN ELLOS. Creo además en la fuerza creativa de un Simon Díaz, o en un Luis Mariano Rivera, creo en la magia del cuatro venezolano , creo en esa fuerza africana de nuestros tambores , creo en la magia shamanica de las Turas o María Lionza y creo en un Jesús Soto, en un Cruz Diez, en un Aquiles Nazoa, en Osvaldo Guillen , en Galarraga , en la vinotinto , en los Tiburones de la Guaira (aunque tengamos como quince años sin ganar nada ) y sobretodo creo en mi país , en los valores de nuestra cultura, sin por ello descalificar ni las influencias , ni la música de otras latitudes , ni a otras culturas, ni otras realidades . Si eso es ser un nacionalista furibundo no solo lo soy sino que lo asumo y quizás según por mi volumen me pueden llamar el sumo criollo a lo sumo y por eso consumo mi cultura.

Alfredo Leal
9 de Marzo, 2010

Muy lúcido como siempre. Totalmente de acuerdo. Ciertamente ha comenzado un proceso de crecimiento alrededor de nuestra música, que ya no sólo es “de viejitos”, sino que ha dado paso a nuevas fusiones y confusiones como bien dices. Estamos un poco aislados y nos faltan más herramientas para poder hacer de la cultura en general una “industria” que pueda generar dividendos, puesto que alguien tiene que firmar el cheque. La educación inicial es importantísima también, pero una sana descentralización de la gestión cultural es importante. Mientras la única plaza sea la ciudad capital, pocas posibilidades de crecimiento habrá. Pocas oportunidades tendrán los talentosos músicos de los distintos estados del pais, si no poseen un circuito que los respalde. No podremos desarrollar nuevos y mejores músicos si sólo nos concetramos en el Área Metropolitana de Caracas… Necesitamos nuevos y renovados circuitos, giras nacionales; una estrategia de proyección con una filosofía clara…

Algo de eso hubo bajo la administración de Luis Herrera, así que lo que se debe hacer no hay que inventarlo, hay que proponerselo y profundizarlo.

Vamos avanzando, el camino se hace, haciendolo y creo que llegaremos a consolidarnos -y en no pocos casos- reposicionarnos en un futuro no muy lejano…

Entusiasmado por la abundancia de comentarios…

Miriam Lesseur
9 de Marzo, 2010

Por cierto, ¿Quisiéramos que la música de origen folklórica venezolana sea conocida internacionalmente como el jazz? Échenle un ojo a este artículo sobre el Jazz: http://www.yeahrightblog.com/yeah_right/2010/03/can-jazz-ever-be-cool-again.html

sandra betancourt
9 de Marzo, 2010

Què buen artìculo!!, para mì la mùsica y los mùsicos venezolanos son de lo mejor, sobran… lo malo es que no son difundidos en las radios,yo escribo desde Barquisimeto,”la capital musical” y a decir verdad si acaso tres emisoras de radio difunden la mùsica venezolana de calidad, por ej. la que hacen actualmente la MAU, o Prisca Dàvila o los dos Aquiles juntos, no es comùn oirlos en la radio,y bueno…la gente no sabe lo que se pierde, porque son òptimos.La llamadas radios para adultos contemporàneos se quedaron pegadas con Yordano,Franco de Vita,etc. pero las canciones de siempre y suelen ser el relleno para el 1×1.No entiendo la polìtica musical de las radios en Vzla.Saludos Aquiles Bàez, escribes tan bien como interpretas la mùsica

peter
9 de Marzo, 2010

Todo comienza cuando en una fiesta para terminarla colocan música venezolana, es decir al llegar esa música se acaba todoooo. Hay que cambiar eso urgentemente

Mariangela Petrizzo
9 de Marzo, 2010

Muy bueno el artículo … y eso que sólo se centra en música tradicional y en una de la que conocemos: la llanera.

Cuánto desconocemos de cuanto hay por ahí??

Desconocemos todo cuanto somos porque, en el fondo, no lo reconocemos, es decir no lo aceptamos.

Comencemos a aceptarlo y a dejar de avergonzarnos de ello (en general, no hablo por mi) y entonces hablamos … porque a alguien se le escapa que cuando la gente hace un bonche monta un set (o varios) de vallenatos y ninguno de música popular venezolana¿?

Saludos

Huguette Contramaestre
10 de Marzo, 2010

Es maravilloso poder participar en una foro de discusión y especialmente de este tema… desde chiquita me gustó la discutidera, por lo que me gané fama de peleona, pero aprendí a escuchar todas las voces y creo que este artículo y el artículista lograron su cometido…agradecida estoy a Prodavinci por esta ventana de discusión útil y dinámica…y a Aquiles por creer que todavía hay esperanza para la difusión de nuestros valores culturales, valores que nos identifican y nos hacen ser mejores venezolanos. Cuando el sonido “Un Solo Pueblo” traspasó el ámbito de los conciertos “culturosos” y se metió en las casas y en la sangre de la gente de la calle, probó que nuestra música es comercial y bailable. Cuando se aprobó nuevamente el 1X1 en este período, se le probó a Chelique que sobraba producción nacional para inundar las radios (y tenía razón en dudar que en las radios había suficiente material de música venezolana para cumpir con la ley): personalmente vi como Rafael Salazar, musicólogo venezolano para quienes no lo conozcan, y su equipo prepararon 1.000 cajas con 25 discos que traían selecciones de música folclórica y estilizada venezolana para ser repartidas en las radios venezolanas, dado que ellas, que deberían ser las más interesadas en mantenerse al día en las producciones nacionales, estaban poniendo la misma música que cuando aprobaron el 1X1 en el reinado de Carlos Andrés. Ya no existen las disqueras de los 80´s y 90´s, que cuando sacaban discos de los galanes del pop venezolano, se jactaban de un gran mercado, pero que en comparación con los vecinos colombianos, mientras nosotros vendíamos 3.000 discos, en Colombia se vendían 30.000 de sus producciones nacionales: ahora tenemos el mercado de los “quemaitos”, que nos pone en 3 y 2 creativo para ver como es que vamos a vender nuestras producciones…que por ahora están salvas porque la musica venezolana no es famosa por lo que no nos queman… por lo menos a algunos porque al Pollo Brito lo deben tener frito!!!! pero en fín…cuesta mucho hacer música en Venezuela para los artistas porque tienen que buscar el escaso patrocinio que se puede conseguir, porque ya nadie quiere patrocinar nada…Los patrocinios gubernamentales no se dan abasto para atender las miles de solicitudes y los comites de evaluación de proyectos ó comisiones artísticas, están generalmente prejuiciadas por variados intereses…el Ministerio del Poder Popular para la Educación no aprueba pensums de formación en música nacional a pesar que le dieron una mención especial del Premio al Pensamiento Caribeño a un LIBRO DE TEXTO escrito por el mencionado Rafael Salazar y Oswaldo Lares, dos de los más prolijos investigadores acerca del acervo musical venezolano; no se han interesado en un material multimedia que el Prof.Lares publicó con el auspicio del Banco Industrial de Venezuela llamado “El Mapa Musical de Venezuela”, proyecto pionero de información dinámica y atractiva de la música venezolana para ser usado por todos los profesores que trabajan con este tema. Gracias al tesón y la paciencia, a la terquedad y la fidelidad de muchos músicos, cultores y oyentes, aún sin explicarnos las razones del fenómeno de las preferencias del público, el talento y la gracia que rodea a nuestra música venezolana sigue dando fruto…sin prisa pero sin pausa…Bendiciones para todos…

Valentina Hidalgo
10 de Marzo, 2010

Rodrigo, si en algo coincidimos es que la nostalgia y el resentimiento de pacotilla no vale de nada. Hay que ponerse a trabajar. Pero creo que el planteamiento de Aquiles en su artículo está lejos de eso. El primero que le ha puesto un camión para hacerse un lugar en la competida escena neoyorkina es él, sin importar obstáculos y manteniendo siempre su característico buen humor. Creo que su punto viene dado mas bien por el desconocimiento de nuestros valores musicales e incluso culturales en un contexto más amplio.
Para citarte un ejemplo te comento que hace unos años escuchaba a un grupo de venezolanos decir maravillas del Museo Nacional de Colombia, de lo genial de su colección. Dijeron, además, que en Venezuela no había un museo así. Sus comentarios denotaron un profundo desconocimiento de las colecciones que albergan nuestros museos. No tenían ni idea del alcance de un Reverón, de un Cristóbal Rojas, de un Jesús Soto, mucho menos que tenemos una sala Picasso donde reposa una de las colecciones más importantes de este artista en Latinoamérica.
Eso sucede cuando se desconoce lo que se tiene en casa. No es supeditar lo internacional por lo nacional, es simplemente saber lo que tenemos para ubicar dónde estamos. Entiendo que lo impuesto resulta antipático pero que en nuestro pénsum de estudios en primaria se incluya la revisión de nuestros géneros tradicionales,por ejemplo, me parece algo a lugar y por demás justo. Así como celebro que nos manden a leer -y no por elección propia- Las Lanzas Coloradas en bachillerato. Bienvenido el conocimiento de dondequiera que venga y si es para entender lo que soy, aún mejor. Mi humilde opinión.

Beto Leon
10 de Marzo, 2010

Hay que celebrar que la acertada reflexión sobre uno de los principales valores culturales de un pueblo, como es su música, permita una variopinta muestra de opiniones que básicamente intentan apuntalar sus propios criterios de una manera lógica y en un tono mesurado. Hace algunos años, una campaña publicitaria partía de una sencilla pero no por ello menos interesante pregunta “Qué sería del Jazz si a la gente le gustase sólo el merengue?” Y ciertamente el amplio espectro que supone el gusto del colectivo por las ofertas que el mundo del entretenimiento pone a su disposición, requiere de una dinámica y variada paleta de opciones en constante renovación. Podría decirse, que el resultado del acto creativo potencialmente debe tener un receptor que consume, disfruta y eventualmente “pide más”. Sin embargo, las opiniones sobre el contenido del menú necesario para suplir la necesidad de los individuos son variadas y, en algunos casos tal vez absolutamente contrastantes. Por ejemplo, a cualquier artista venezolano le gustaría responder en una entrevista a un medio extranjero, algo así como “Lamento no poder aceptar la invitación que me hacen en su país, pero los compromisos locales mantienen mi agenda ocupada por lo que resta de año..”, tal como lo expresara una reconocida cantante brasileña (si mal no recuerdo, María Bethania) al diario venezolano “El Nacional” hace ya algún tiempo. Personalmente viví la experiencia de ver y oír a casi un centenar de escolares entre 8 y 12 años de edad corear las canciones que popularizó en su época el cantante venezolano Luis Silva, algo inédito con tan exigente e inquieto auditorio!! (Aclaro que no era Silva el intéprete, sino sus propios compañeritos de clase). Evidentemente los criterios de Báez se basan en sus propias experiencias y expectativas como creador e intéprete en su país, y el hecho de tener una apretada agenda tanto aquí como en el exterior depende en buena parte más de su innata habilidad para moverse en distintos espacios del quehacer musical que al hecho de ser un destacado exponente de la música -tradicional ó de raíces folklóricas- venezolana. En la acera del frente tenemos a los Alvaro Rafael y Rodrigo Blanco, a quines respetamos el expresar libremente no sentirse representados por artistas ajenos a sus gustos, vivencias e intereses. Y aunque haya que reconocer que ante la escena de miles de espectadores en éxtasis total por el show los reguetoneros de moda, cualquier defensa de la identidad cultural se desmorona por sí sola, no menos cierto es que hay tarea pendiente e impostergable. Sobre todo para quienes debemos seguir en el intento, no de imponer a rajatabla un reconocimiento a la música identificada como venezolana, sino de darla a conocer en nuestras escuelas, mostrarles a los chamos su riqueza y variedad y fomentar el que sea apreciada más allá de la efímera existencia de “lo que está de moda”. Las sociedades del llamdo “primer mundo”, esas cuya cultura conocemos al dedillo y con la que tantos nos identificamos,llegaron a ese nivel tras fomentar en sus nacionales el reconocimiento, aceptación y valoración de sus íconos culturales. Si alguien nacido en el país no se emociona con la música que debería ser parte de su archivo sonoro, es porque simplemente en su etapa de crecimiento esa información fué banalizada ó simplemente ignorada. Respeto que alguien me diga que está en su derecho de escuchar y emocionarse hasta las lágrimas con la música de su preferencia, ya sea originada en Cúcuta, Jamaica ó Kansas City, pero si confunde al Indio Figueredo con un torero mejicano, pues..

Enio “Chicho” Escauriza
10 de Marzo, 2010

Gracias Aquiles por ser eco de los muchos que trabajamos por sonar a nosotros mismos agradecidos de una Venezuela sin edad y sin tiempo que nos lo dio todo antes de nacer, ojalá que los que no encuentran espejo en tus palabras las piensen y de ellas nazcan la posibilidad de entendernos, pensarnos y re descubrirnos sin ego, vanidad ni recelos ánimos que han destruido toda posibilidad de crecimiento y feliz herencia de nuestros tesoros más preciados: los culturales.
Aunque el pasado no haya sido dócil con nosotros, aunque el presente se propongo tosco, aunque el silencio haya tenido que sacrificar una generación de hacedores, aunque sigan miles de talentos a la sombra y a la sobrevivencia eterna del errabundo alguien debe comenzar a decir que tenemos futuro los inventores, los curiosos, los creadores, los inclasificables, los venezolanos todos. Estoy de acuerdo contigo y el viaje primero tiene que ser hacia dentro para poder ir afuera.
Te deseo que esta nueva etapa de reflexión y palabra sea tan exitosa como tu sonido y creatividad y que impulse y sea dinamo para un amplio, cariñoso y generoso movimiento que haga que la cultura de nuestro país encerrada en nuestra música, que ella crezca grande como un canchunchú florido regado por nuestra fe y nuestra esperanza y nos de la capacidad de contribuir a un futuro venezolano feliz, con lo que tiene y seguro de que en sus sueños está la casa azul, la familia, la felicidad.

Nayvi Morles
10 de Marzo, 2010

Al comentario de Huguette, sumo la más reciente experiencia de http://www.venezuelademo.com/ , catálogo musical de amplia y ecuánime cobertura, distribuido por el Ministerio para la Comunicación e Información entre las radioemisoras venezolanas.

Como periodista vinculada a los músicos venezolanos debo decir con dolor que a los medios de comunicación del país les cuesta DIVULGAR y a los periodistas venezolanos VALORAR los logros de nuestros nacionales. Generalmente esperamos hasta el final a ver que obtienen, como si el recorrido no tuviese valor y en esta país fuese tan fácil hacer cualquier cosa. Luego nos detenemos a ver lo no alcanzado, resaltamos eso y sacamos una notica y sin foto: porque no podemos estar sacándolo a cada rato, no vaya a ser que los lectores o audiencia se enteren.

Esto se repite en otros ámbito, no sólo en la música. Caso reciente, el ciclista José Rujano. Por fin, al final de la vuelta, fue destaca en las páginas deportivas por el logro en Malasia pero la mayoría de las noticias redactadas por los periodistas venezolanos arrancan diciendo que entró de 44. Si claro, pero GANÓ y eso es lo que debemos resaltar.

Fabiola Marquez
10 de Marzo, 2010

Como haran los Aquiles para escribir unos Credos tan bonitos???? Te la comiste amigo! Me “sumo” al Credo! Amen

Pedro Andres Perez
10 de Marzo, 2010

Gracias por tus reflexiones Aquiles…

Quiero compartir mi experiencia que como Musico Venezolano estoy viviendo,
con la intencion de dar un apoyo al llamado de atencion,si se quiere,que haces en este articulo.
En Diciembre pasado presente mi CD de Navidad, por el que hicimos un poco de promocion
asistiendo a entrevistas de radio y TV, pero me llamo la atencion de manera muy especial que en un alto
porcentaje de las entrevistas me pidieron que colocara algun track del CD que fuese rapido o arriba usando el argot
de los entrevistadores, pero lo que me llamo mas la atencion es el poco interes mostrado por la calidad de lo que presentabamos,
que por ser un producto Venezolano ya de antemano era visto con prejuicio, en ningun momento pudimos interactuar o
compartir la propuesta musical, los comentarios de los entrevistadores se limitaban solo a referirse acerca de los
musicos que tienen un espacio comercial,pero sin mostrar mayor interes en ahondar en el tema creativo o estetico.
Es interesante reflexionar sobre el rol de los medios en la promocion y porque no en la culturizacion o manejo de la informacion
que definira el gusto finalmente del oyente comun.Por otra parte actualmente me encuentro en Houston TX realizando recitales y
otras acividades artisticas, y el repertorio que escogi para esta gira esta fundamentado en autores solo VenezolanoS Como Antonio
Lauro, Alfonzo Montes, Rodrigo Riera y mis composiciones y lo digo con todo el orgullo de tener un Lauro, Un Riera, que ademas de todo
esta Musica a encantado y me quedo corto con el calificativo,y ahora me pregunto,porque no escuchamos estos temas en nuestras radios
comunes? Porque no el valse Natalia en cientos de formatos? Porque nos tienen que limitar a escuchar lo estruendoso
y nos esconden las poesias de Otilio? Son los medios de comunicacion concientes del daño que hacen a nuestra Musica y a los Musicos?
Creo que definitivamente es un problema de todos, la no valoracion de nuestra Musica es parte de nuestra idiosincrasia? O es que no
la Promocionamos lo suficiente? Sera necesaria una campaña dirigida a los que dirigen o participan en las campañas? Ademas sera
posible que los artistas participemos directamente en los procesos educativos escolares? por ejemplo, asi de paso el artista tendria
ademas una fuente de trabajo digna en su propio territorio.Por ejemplo las veces que he venido a USA he ofrecido Conciertos didacticos
en Escuelas de educacion basicas, podremos hacer lo mismo en Venezuela como algo rutinario? O hay que entregar un proyecto a algun
organismo que jamas te dara respuesta? Es decir nuestra Musica la podremos internacionalizar cuando verdaderamente nosotros la valoremos
asi tendriamos mucho que mostrar, es decir permitiriamos una difucion coherente con lo que queremos, que es en este caso la Musica
que hacemos.Trabajemos juntos Aquiles no es nada facil…..(DISCULPENME LOS ACENTOS)

Antonia Franco
10 de Marzo, 2010

Con respecto a este trabajo sobre nuestra música debo decir que tiene toda la razón, no puede amarse lo que no se conoce. Sin embargo,una muestra evidente de la calidad y riqueza de nuestra bella música y del talento musical que naturalmente poseemos podría ser por ejemplo las Suites preparadas desde hace muchos años por Fredy León que recorren todas las regiones de Venezuela o casi todas y fueron grabadas por orquestas de Londres y Madrid (filarmónicas y sinfónicas), otra podría ser el éxito mundial de la Orquesta Simón Bolívar y ese milagro hermosísimo logrado con jóvenes por el Maestro Abreú. Sin duda, este caballero tiene razón, la falla está en que nos falta mucho amor por nuestras cosas, valoradas y aplaudidas por otros y menospreciadas por muchos de nosotros, entre quienes no me cuento por supuesto.

Raul Abzueta
10 de Marzo, 2010

Llegue a esta pagina (prodavinci) buscando un articulo de Federico Vegas y me parecio de inmediato un espacio de intercambio necesario. Aplaudo la inclusión de Aquiles pues me puse a curiosear y no habia visto artculos sobre la música venezolana que creo es uno de nuestros activos culturales mas solidos, de hecho entre hoy con la intención de sugerir la inclusión de estos tópicos.
Como Aquiles me he preguntado miles de veces porque no se conoce mas nuestra música y coincido completamente con él, si una música no es consumida localmente no lo será a nivel internacional, quienes la hacemos hemos vivido el reconocimiento externo e interno a diversos niveles. Pero es una realidad que hay un profundo desconocimiento de su riqueza y complejidad, y que en terminos generales se asocia lo tradicional a un pasado rural y premoderno.
Los músicos no suelen hacer diferencias entre estilos y en Venezuela es común que se mezclen unos con otros, lo que no es común es que se divulgue toda la música hecha por venezolanos.
Desde el año pasado conduzco un programa diario en Onda, ha sido una experiencia interesante por la posibilidad de divulgar música que de otra forma no sonaría en ese medio, sin embargo en esa emisora como en tantas otras el horario es el de 5 a 6 am, en nuestro caso con repeticiones de 10 a 11 pm , repito la experiencia ha sido positiva y la relación con la gente de la radio es muy buena, tenemos un nutrido grupo de seguidores entre los que madrugan y los que se acuestan tarde, ahora es una realidad incontestable que historicamente los programas de música venezolana van en ese horario.

Creo que está cambiando el panorama de la difusión de nuestra música y espero que cambie aún mas, las musicas populares gozan de buena salud y siguen vivitas y coleando al margen de que las escuchemos o no, lo que quiero resaltar es que nos perdemos de algo que nos particulariza, como he dicho en otro lado: ese duende que nos habla sin palabras sobre lo que somos.
Mi hija baila regueton, pero también gaita de tambora, joropo tuyero y culo e puya. La verdad creo que eso la enriquece.

JOSE GREGORIO ACERO
10 de Marzo, 2010

Que bueno que Aquiles da un paso adelante con respecto a lo que pasa con nuestra música. El problema no lo resolveremos haciendo leyes (necesarias al fin y al cabo, se trata de querernos y de instruirnos. Los que tenemos alguna participación en medios de comunicación y estemos conscientes demos un paso adelante para que no permitamos que sucedan cosas como que se presenta Ruben Blades y Marc Anthony en La Rinconada sin ningún artista venezolano en compensación, los exitosos festivales que se montan en Barquisimeto todos los años con una extensa lista de artistas extranjeros (hasta la Sinfónica de Bogotá), chevere que Santa Rosa se presente en el Teresa Carreño con la Sinfónica pero le negamos la posibilidad al Sexteto Juventud de celebrar sus casi 50 años de existencia, así veamos como las diversas Alcaldías y Gobernaciones se gastan un realero en Carnavales y otras celebraciones tomando recomendaciones del Record Report.La situación de la música venezolana en las radios es alarmante, resulta que La Payola se institucionalizó si no pagas no suenas, si no suenas no te contratan ni vendes discos.

Joviqui
10 de Marzo, 2010

Si uno lee sucesivamente los posts de Báez, Blanco Calderón e Hidalgo, resulta un artículo tan entretenido y arriesgado como el que lo originó todo. ¡Qué debate más fino!

Omar Jeanton Cacao Musica
10 de Marzo, 2010

Con mucho interes he seguido el escrito de Aquiles en la que sin duda es un Grito de Alerta a sensibilizarnos con el tema de La Musica en Venezuela, lo expreso de esta manera ; La Musica en Venezuela, para no generar la controversia en la que algunos manifiestan que no se sienten identificados con alguna de las expresiones musicales que forman parte de nuestro acervo cultural, de manera de ser mas amplio en el expectro para dar cabida a todas las manisfestaciones musicales en el ambito popular y academico.
Definido esto se facilita el discurso para poder englobar lo que Aquiles expresa con sobrada razon, en la que se formula importantes preguntas a los fines de entender y concientizar este tema en el que tenemos las mismas inquietudes.
Venezuela historicamente tiene el privilegio de contar con interpretes, compositores, musicos, arreglistas, creativos, productores, directores de distinta formacion, y estilo, en el campo popular y academico , se han generado contenidos en grabaciones importantes de Musica Folcklorica, pop, romantica, afrovenezolana, afrolatina,rock, jazz, Fusion, instrumental, electronica, nuevas tendencias, de camara y clasica. Entendiendo esta realidad en la que el nivel en general es de total experticia, calidad, conocimiento, sensibilidad, y virtuosismo que deja impresionado a cualquiera en distitas partes del mundo.
Con el antecedente anterior surge la gran incognita; que pasa si tenemos esta virtud en el amplio expectro de la musica, que nos hemos superado tanto, evolucionado en conocimiento, tecnica, con las nuevas generaciones, modelo de trabajo en el campo de la pedagogia y formacion musical, y sentimos que esta realidad llega a una minoria de distintas edades, sensibles y orgullosos de este universo de grandes talentos que aun giran en torno a un circuito tan reducido ?
La mesa esta servida para que tengamos conciencia del gran inventario en produccion musical, artistas, musicos, en cualquier manifestacion y estilo, el gran enemigo ignorar esta realidad, para superar y concientizar esta falla tenemos que entender que mas alla de una ley que obligue a tocar musica venezolana en la radios,deberia fluir desde nuestro ADN con el interes , fluides, y orgullo manifestado en paises como Colombia, Brasil, Argentina, Mexico, Europa etc. que divulgan, apoyan, y estimulan a sus artistas.
Para lograr esta virtud, tenemos que abordar otros temas que se relacionan y que Aquiles lo refleja, Los Medios de Comunicacion, Los Entes Culturales que dependen del Estado, sin ninguna contaminacion ideologica que permita gerencia y politicas globales de estimulo, divulgacion, apoyo, tendria que extenderme mucho, lo cierto es que soy testigo de la honestidad de Aquiles, es un gran trabajador mas alla de su condicion natural de Artista, Musico, compositor, instrumentista, productor, director, tiene como muchos la sensibilidad y preocupacion por la musica producida en Venezuela, que ocupe el estatus que merece tanto nacional como internacionalmente, por lo que dejo la inquietud para compartir.
Omar Jeanton

Willy McKey
10 de Marzo, 2010

Intuyo que llego tarde, pero es que me tomó mucho más tiempo del que pensaba seguir el hilo de los comentarios posteriores al texto, tan interesantes como el artículo mismo.

Creo que lo que problematizan Álvaro Rafael y Rodrigo Blanco es tan lícito como lo que preocupa a don Aquiles. Eso del “deber patrio” siempre se reclama desde las parcelas particulares, y tales reclamos son motivados por un honestísimo “pathos”: la vocación. Pero, si nos ponemos en esa, estará quien reclame que no se come suficiente comida venezolana, o que no se lee suficiente literatura venezolana, o que no se ve suficiente cine venezolano. No creo que alguno caiga por esto en el chauvinismo (bueno… es posible sospechar de quien lo diga sobre el cine nacional), pero precisamente esa pasión alterada (legítimamente alterada) acaba teniendo un brillo tal que eclipsa a un elemento que creo más importante: el problema como síntoma, como consecuencia de “algo” mayor.

Y es que también es lícito poner en tensión la posición de los nostálgicos a ultranza, pero usando sus propios argumentos, porque la nostalgia de “tiempos mejores” suele llevar a la pereza, a la molicie, a no hacer nada. Cuando era chamo, las letras de Sifontes y de Luis Mariano conmovían a titirimundachi en la voz de Gualberto e, incluso, interpretó el tema central de una telenovela como Leonela)… pero debo reconocer que el tono de clown que El Pollo Brito le insufló a su “Arroz con leche”, también telenovelero, me daba más bien pena ajena. ¿Desde hace cuánto no aparece una voz que se conecte con el alma viva de los venezolanos más variopintos, como lo fue la voz de Gualberto? ¿Es lo de Gualberto un milagro o él y quienes lo promovieron articularon una estrategia eficaz? Es cierto que Gualberto Ibarreto no ha pasado a un retiro digno de su genio, por problemas que no vienen al caso, pero a mí que no me vengan a fregar con que se trataba de un Mesías.

Cuando en los noventa intentaron construir un Carlos Baute que le hiciera frente a Carlos Vives se nos vieron todas las costuras. ¡Y resulta que ahora el primero finge ser chofer de Martha Sánchez en una balada y el segundo sigue investigando y llenando estadios, luego de digerir de un modo amable (y eficaz) su tradición musical!

¿Hemos reparado en cuántos grupos instrumentales consiste nuestra actualidad musical? ¿Y qué pasó con las letras? ¿O debo creer que Otilio Galíndez, Sifontes, Graterolacho y compañía también fueron eventos milagrosos? ¿Qué ha pasado con los letristas? ¿Qué hizo posible esa irrupción en forma de hilo musical de los últimos años que hizo que largos solos de flauta o de cuatro protagonizaran la nueva apuesta nacional? En Brasil oyen choro y oyen samba, pero también los letristas son respetados como poetas cuando caminan por las calles pues no son otra cosa. Una de las primeras veces que Maria Bethanis vino al teresa Carreño se enteró de que el poeta Miguel Márquez quería conocerla: ella jamás lo había leído, pero el simple título de poeta le permitió al miembro de Tráfico llegar hasta el camerino. Ojalá ella no le haya preguntado quiénes de su generación estaban ayudando con las letras a los músicos vernáculos: ése acercamiento acá es un silencio escalofriante.

Buscar conectar… creo que esa es la tarea de los hacedores de música: no reclamarnos a nosotros (simples consumidores) la transformación del placer en un deber patrio, sino mirar con atención a sus maestros por el retrovisor y ver cuál fue la clase que perdieron, los apuntes que no anotaron. Y si es imposible dar con la tarea sin esos apuntes, siempre está la opción de pedirle el cuaderno al compañerito de al lado… Brasil, Colombia, Argentina. ¿O Kevin Johansen no hace también tango, murga, milonga y hasta cumbia sureña, poniéndose a sonar en su país de origen y en los ajenos?

Alfredo Leal
11 de Marzo, 2010

Bueno, ahora sólo queda reunirnos personalmente y conversar con algun orden, a ver en qué se puede ir avanzando!

Aquiles Baez
11 de Marzo, 2010

Me parece muy interesante el comentario de Willy, además que él hizo un articulo muy bueno que se los recomiendo lo lean sobre la letra del himno nacional en este mismo portal prodavinci. Por supuesto respeto las posiciones de Alvaro y Rodrigo. Quizás pienso que hay un problema estructural, educacional y generalizado.Hemos sido criados con muy poco apego a nuestra cultura. Eso es responsabilidad de la educación , el sistema, los medios de comunicación y vuelvo al mismo principio, no valoramos nuestra música porque en el fondo no la conocemos. Me parece muy interesante este revuelo que se ha armado a partir de las ideas que sostengo sobre la identidad.
El otro punto que me parece importante ya es plasmar mi visión de ciertas cosas , puesto me considero un luchador por no solo por la música venezolana sino por los músicos en Venezuela. Sin animo de ser derrotista sino todo lo contrario , es muy duro el mundo de las oportunidades primero en estos tiempos , y luego particularmente en Venezuela . Pongo más puntos a esta discusión dado el comentario de Willy y de otros que me parecen muy interesantes. Me disculpan si hablo en primera persona . Mi primer disco salio al mercado en el año 87 y no es sino hasta unos cuatro o cinco años atrás que he empezado a ser parte de la rotación de las radios en Venezuela. Vamos a hacer un análisis de mercado, yo no creo sino que conozco compositores populares contemporáneos que son fabulosos y que no tienen ese respaldo para ser masivos porque no tienen una maquinaria que los soporte. En los años ochenta surgieron grandes creadores en el mundo del pop venezolano como Ilan , Yordano , Evio ( que tiene unas canciones súper originales ) , Franco , etc. Estos se dieron a conocer porque había el apoyo de un par de sellos disqueros con televisión y un manejo de prensa, imagen , promoción, etc. Ellos son fabulosos y no les quito el merito, pero vamos a ver que pasó en los noventas o en los dos mil. En Venezuela hay jóvenes tan talentosos y tan interesantes como los antes mencionados . No hubo ese apoyo para ningún artista nacional de ningún genero, porque la industria prefirió apoyar a gente que viniera de afuera. No voy a hablar de gustos que son personales , pero ¿porque una pieza como “El gato Volador” que la oí en la radio venezolana hasta en la sopa o “Yaruri Yamilet”, o la “Gasolina” son promovida hasta el cansancio y no así “Sentida Canción” de Henry Martínez o “Animalito de Corral” de Cayayo Trocónis o “Receta de amor” de Ignacio Izcaray o “Mala Maña “ de Rafa Gómez?. Vamos a seguir con el análisis. Empecemos a hablar de algo mucho mas fuerte que maneja todo , es esa especie de mano peluda que hace las payolas , que inventa ritmos como el reguetón , que ha caído en una mediocridad insostenible , que hace que la autenticidad no se apoye , y mas bien se hacen clones de uno y de otro , hace y deshace artistas de lo que yo llamo la cultura del copy-paste. Esta fuerza oscura está en guerra contra de los creadores que tenemos que luchar en contra ella, y la cosa no es solo en Venezuela , es a nivel mundial . Esta mano peluda es sin duda alguna la mentalidad de lo que se llama comercial, que ha consumido a la industria y que ha hecho que la mediocridad se haya adueñado del mundo de la música . Eso lo vemos reflejado en que no tienen el espacio que merecen creadores como Henry Martínez, Ignacio Izcaray, José Alejandro Delgado, Juancho Herrera, Rafa Gómez, Leonel Ruiz, Cayayo, Ezequiel Serrano Hijo , entre tantos otros, que son compositores para mi tan trascendentes como un Chico Buarque o un Fito Páez, y no estamos hablando de creadores folklóricos sino gente que expresa lo que siente con sus palabras, pero en la mayoría de los casos no tienen esa maquinaria necesaria para la difusión masiva.Los antes mencionados son letristas sorprendentes que reitero no se conocen los suficiente.
Por otro lado no solo respeto y defiendo al Pollo Brito porque es como mi hermano , sino que me parece muy ligero hacer un comentario tan descalificador y hasta ofensivo de un músico que tiene mas de veinte años por ahí guerreando con la música , que es un cuatrista sorprendente y un cantante excepcional .Si bien es cierto que últimamente ha apostado por algo mas comercial , también está en su derecho, porque ese muchacho ha pasado trabajo y tiene derecho de querer vivir en mejores condiciones económicas .Reitero parece un poco ligero descalificarlo cuando no se descalifica primero a muchísima gente que están haciendo cosas cincuenta veces mas mediocres.
Ya que esto es solo un comentario y no un articulo, cierro diciendo que hay que revisarse , en lo particular tengo años haciendo esta reflexión sobre la identidad, nuestros valores y el poco conocimiento de nuestra música dentro y fuera de Venezuela. Sé que tengo años nadando en contra la corriente y sé que en algún momento la corriente va a estar a favor de nosotros , de los que creemos en la calidad de las cosas , que le hacemos resistencia a ese lado oscuro y somos entes pensantes, reflexivos , que buscamos nuestros propios caminos a partir del estudio y la calidad.

Willy McKey
11 de Marzo, 2010

Respetado Aquiles y contertulios de este foro que se ha creado a partir del artículo que nos convoca: ya esto hay que sacarlo a la calle, probarlo con más gente… convocar.

¿Qué tal pensarse unas mesas redondas que terminen en un concierto que muestre lo que hay que mostrar, organizado por gente como Aquiles y sus compañeros de batalla? Recuerdo posiciones que están justo en la mitad de las acá expuestas, como las de Cheo Hurtado quien tiene una posición bastante sólida frente a esa suerte de baladistas sin éxito que se esconden detrás del arpa, el cuatro y las maracas para aparentar que hacen música llanera. ¿Y quién le quita a Cheo lo bailao?

En síntesis: sería bueno ponernos a sondear abiertamente estos temas, pero con conciertico al final… ya a esto le hace falta música.

Todo mi respeto, Aquiles.

Nacarid
11 de Marzo, 2010

Yo quisiera sugerir a la idea del Sr Willi McKey, (perdón por mi atrevimiento)que tales mesas de discusión pudieran ser transmitidas en streaming (audio y video internet, con chat abierto) para que puedan participar personas de todas partes de Venezuela y el mundo. Nuevamente me pongo a la orden para colaborar en ese aspecto.

Saludos

Aquiles Baez
11 de Marzo, 2010

Me parece excelente la idea de Willy , creo que hay que discutir , crear y buscar la forma de cómo generar un mejor marketing de nuestra música. Podríamos organizar una serie de foros al respecto y que no se queden en el puro foro , sino que generen un espacio para la discusión sana y solucionar problemas que nos atañen a la música venezolana sino en general a los creadores, quizás no solo en el campo de la música sino también en otras disciplinas . Sé que la gente de barrabar hizo unos muy buenos foros el año pasado , aunque también podríamos hacerlo en un espacio como corp banca o algo así.Así es que empecemos a discutir al respecto y pongamosle fecha.

Angel Alayón
11 de Marzo, 2010

Me parece una magnífica idea la posibilidad de generar encuentros para discutir sobre los temas tratados en el artículo y en los comentarios. Desde Prodavinci nos comprometemos a explorar la manera mas efectiva y útil de hacerlo, de acuerdo con sus sugerencias.

Luis Yslas
11 de Marzo, 2010

Se me ocurre que todo este interesante debate generado en este espacio, cada vez más concurrido, de Prodavinci, podría llevarse además a un espacio en el que la música y las ideas tanto del articulista (Aquiles Baez) como de los lectores, sucediera en un foro abierto a todo público. Quizás un evento en Relectura podría ser un punto de reunión para seguir conversando (y cantando y tocando y hasta bailando) sobre este sonoro tema de la música venezolana.

Gustavo Valle
11 de Marzo, 2010

No saben cómo me alegra leer este artículo y los comentarios; el debate que ha generado, con cuánta altura, qué maravilla. Una cosa inteligente, mesurada, sin necesidad de andar ofuscándose ni despotricando contra nadie, como lamentablemente ya nos han acostumbrado ciertos personajes. Me alegra un montón que estas cosas ocurran. Mis felicitaciones sinceras a Aquiles y a todos los participantes. Por eso cuando alguna vez he dicho que siento nostalgia por mi país y por Caracas, no es por algo que ya no existe, ni por ningún pasado hermoso y remoto, ni por ningún amable fantasma; es por esto, por este tipo de cosas maravillosas.
Por ahora sólo me anoto como espectador. Van mis aplausos!

Hensli Rahn
11 de Marzo, 2010

Panas, qué duro se han palabreado. Maravilloso. Ese foro lo espera más de uno, donde y cuando sea. Delen clavo

¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente?
11 de Marzo, 2010
Héctor Molina
12 de Marzo, 2010

Apoyo totalmente la idea de Willy!!!
Cuando le damos???
Cuenten conmigo!
Donde me anoto?

Valentina Hidalgo
12 de Marzo, 2010

De acuerdo con Willy. Yo me sumo a la iniciativa de organizar estos foros. ¿Qué tal les parece el Centro Cultural Chacao? Es más, me gusta mucho la plaza pequeña que está justo antes de la Plaza Altamira. Digo, porque creo que lo que menos queremos es que sea un foro cerrado, la idea es que participe inclusive gente que no está directamente vinculada con el medio musical y un concierto al aire libre invitaría a más gente a disfrutar de nuestra música. Escucho sus comentarios y sugerencias.

Aquiles Baez
12 de Marzo, 2010

Bueno creo que hay que ponerle fecha a este encuentro, buscar el patrocinio de alguna sala o tan sencillo como buscar un espacio donde podamos sentarnos a hablar. Propongo un panel multidisciplinarlo que tenga un sociólogo o antropólogo, un publicista, varios músicos , gente de los medios de comunicación y personas escépticas a nuestra música ya que para que se de la discusión tiene que haber una fuerza contraria .Creo en el diálogo y en la comunicación . Algo bueno de este foro es que han escrito músicos venezolanos no solo en este portal sino que me han enviado mensajes personales. Gente como Otmaro Ruiz, Aaron Serfaty , María Márquez , Neiffe Peña, Carlos Chirinos, Jorge Quintero, José Jesús Gómez, Enio Escauriza, etc. que son músicos venezolanos que viven en otras latitudes les ha llamado mucho la atención lo expresado en este articulo asi como musicos de la talla de Hector Molina , Raul Abzueta , Lorena Liendo, Jose Alejandro Delgado, Huguette Contramaestre, Pedro Andres Perez, Omar Jeanton, y a los que no conozco personalmente y me perdonan si se me escapó alguno . La verdad es que les agradezco mucho todo el interés generado y las ganas de entendernos a través de las palabras y los músicos son los primeros dolientes en este entierro . En lo personal no estaré en Venezuela sino hasta finales de mayo , pero conversemos para buscarle un espacio a esta conversación así como a otras que generen algo positivo. Y hay algo de verdad en lo que dicen algunos compañeros , los músicos tenemos que ser mas agresivos a la hora de promover nuestra música y a veces quienes menos creen en nuestra música somos nosotros los creadores, los interpretes , los que tenemos que dar sin duda alguna la cara por nuestros valores.
Quiero aprovechar este interés para promover una noticia que ha pasado por debajo de la mesa . El año pasado produje un disco de joropo oriental en co-producción entre el Smithsonian Institute, el centro de la diversidad cultural y la embajada de Venezuela en Washington. Dicho disco se gano el premio de best latin album en los independent music awards que son como los Grammys de la música independiente en los Estados Unidos . Yo quisiera ver aunque sea una nota de prensa pequeñita donde diga lo acontecido con éste o muchos otros premios , distinciones , etc, de nuestros músicos, desde la gente que toca tonadas hasta el heavy metal criollo. Hay mucha tela que cortar , tenemos que contar involucrarnos mas en esto que esta sucediendo y promover tanto interna como externamente nuestros valores, nuestra cultura y nuestro país o al menos esa es mi apuesta, yo me juego a Rosalinda y se que voy a ganar . Me perdonan si me encadeno en cada mensaje pero creo que hay muchas cosas que decir . Gracias a todos los que han leído o escrito en este foro dado que este espacio es para ustedes, para el entendimiento , la reflexión y en mis próximas entregas seguiré hablando sobre cultura y tradiciones así como reflexiones en la música en Venezuela y en cualquier otro lado .

Disco de Aquiles Baez gana premio Best Latin Album en los Independent Music Awards
12 de Marzo, 2010

[...] quien el pasado 8 de marzo de 2010 publicó un interesantísimo post en el blog Prodavinci titulado ¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente?, el cual generó un panel de discusión de gran altura, con excelentes aportes de usuarios, en la [...]

Nacarid
12 de Marzo, 2010

Hola estimado Aquiles, revisando los datos que enviaste en tu último comentario realicé una pequeña nota en relación al premio Best Latin Album, de los independient Music Awards, pueden leerlo en:

http://www.barquisimeto.com/2010/03/12/disco-de-aquiles-baez-gana-premio-best-latin-album-en-los-independent-music-awards/

saludos

Cristhian De Castro
12 de Marzo, 2010

Me parece muy buena la discusión, analizar largo aquí ya no aplica, y me encanta la idea de los foros. Solo quiero decir que todos los problemas relacionados con la música y los músicos, deben ser solucionados por los músicos. Si alguien mas ayuda, pues Ok. Pero cualquier solución que parta de que “el público debe” o “la gente no conoce” etc., no van en la dirección de las soluciones. Sabemos que Venezuela no está en su mejor momento a nivel general, pero se puede trabajar. Hay que hacer una industria que no existe. Y se puede.

Buenísima la idea de los foros, mientras no se queden en los foros sino que salgan planes concretos. Saludos a todos.

Ana Dominguez
12 de Marzo, 2010

Saludos a tod@s. Ya se me adelantaron en felicitar a Prodavinci por brindarnos este espacio y a Aquiles por este artículo tan interesante y tan bien elaborado.
Aunque suene currrsi, lo tengo que decir porque es así: me volvi a enamorar.
Creo firmemente que si nuestros niños y no tan niños conocieran de verdad todas las expresiones de nuestra música, la mayoría la amarían a primera vista como yo la amé desde los 7 años cuando comencé a ponerle atención, gracias a que mi mamá y mi profe de música del colegio me la presentaron.
Permítanme compartir con ustedes una experiencia que me marcó: hace algunos meses tuve la oportunidad de ver como un GENTIO en el espacio Conex de Buenos Aires, Argentina (nos dijeron que cabían aproximadamente 2000 personas ahí y estaba a reventar), deliraban, gritaban, brincaban, bailaban, mientras Aquiles tocaba “A mis hermanos” (por nombrar el tema que más me emocionó) junto a un grupo de percusionistas improvisadores (se llaman la bomba de tiempo y son increíbles) que lograron tocar un merengue venezolano (a pesar de lo difícil que es para ellos entender el 5 por 8). Esto se repitió en otros lugares, con gente de todas las edades, y me sorprendió ver la admiración que sentían por nuestra música esas personas, siendo que muchos la estaban escuchando por primera vez.
Ahora bien, quién nos dice que si fuera nuestra música la que sonara con tanta insistencia en la radio (como suena el reggueton) no les encantaría a nuestros chamos? Acaso están eligiendo ellos lo que están escuchando? No, simplemente eso es lo que hay y se acostumbran. No sería maravilloso que se les diera esa OPORTUNIDAD de conocer y amar desde pequeños lo que es nuestro? Cómo se puede ver eso como algo negativo?
Aplaudo la iniciativa de Aquiles, o de cualquier persona que quiera enaltecer y difundir las maravillas de nuestro país, y me parece muy bien que haya personas que disientan de su opinión, primero porque no todo el mundo tiene que pensar igual, segundo, porque hicieron más interesante la discusión, y tercero, porque si me gusta como él picha, me gusta más como batea.

Ana Isabel Domínguez (Ana-estesia)

Aquiles Baez
13 de Marzo, 2010

Nacarid , muchas gracias por la publicación. Ese es un premio que no es mio es de los musicos orientales Chuito Rangel, Morocho Fuentes, Alfonzo Moreno, Monico Márquez, Eddy Marcano, Jose Mártinez,Willy Tango, Hernán Marín,Roberto Koch, etc, además de todo país ya que es un reconocimiento foráneo para la cultura Venezolana

Jorge Barnet
13 de Marzo, 2010

Solo puedo recordar unas palabras de el Maestro Aldemaro Romero cuando le preguntaron sobre el fracaso de la Onda Nueva y su respuesta fue en mas o menos estas palabras, .. que los ritmos ternarios con exepcion del Valse nunca habian tenido exito…. Otro aspecto es que pocos musicos venezolanos versionan temas de otros musicos venezolanos quiza … See Moreesto ultimo este a cambiar un poco ultimamente pero jamas como en Brasil o Argentina… Ahi hay una implicacion sicologica, quizas de la autoestima del Pueblo Venezolano…

Rodrigo Blanco Calderón
13 de Marzo, 2010

Dos cosas: es injusto compararnos con Brasil, por una circunstancia muy concreta que nada tiene que ver con la disposición de espíritu. Brasil tiene una población increíblemente mayor que la de Venezuela y además el idioma transforma a este país en una isla dentro del marco de Latinoamerica. Esto lleva, además del talento incuestionable de sus artistas (los que al menos llegamos a conocer), a que el público brasilero necesariamente haga de ellos sus principales figuras.

Lo segundo es que semanas antes de este artículo, conocí a Ernesto Rangel. Amablemente me hizo llegar 3 discos que estoy escuchando y disfrutando mucho: “La trompeta venezolana”, de Pacho Flores; “Entre manos”, de C4 Trío y el vol.2 de “La canción de Venezuela”, de Báez, Machado y Cárdenas.

Plomo con la idea propuesta por Willy.

Aquiles Baez
13 de Marzo, 2010

Bueno creo que se ha puesto buena la cosa y para no seguir en círculos opinando que si la razón de la falta de proyección de nuestra música es por esto o por lo otro les propongo un ejercicio que quizás les cambie a mucho la forma de pensar . Me disculpan de nuevo lo largo de la nota.
No quiero seguir comparándonos con Brasil, que es el país que conozco en donde más se apoya a la cultura local, al punto que históricamente en los sesentas el presidente Joselino Kubichek impulsó una ley en las radios que era del 4×1 oigan ni siquiera del 1×1 ( Creo que no solo en el fuchibole como le dicen ellos nos ganan, porque aquí estamos es empatados ). Tampoco pienso seguir hablando de Colombia que culturalmente con la cumbia , el vallenato, el porro, etc, han invadido el mercado interno y externo. En Colombia el festival de musica mas grande que hay es el festival Vallenato. Tampoco pienso seguir comparadonos con paises como Santo Domingo , donde todo el mundo toca la güira y no solo Juan Luis Guerra es un icono . O Puerto Rico con la bomba y la plena o incluso con la musica Peruana, donde gente del mundo del “main stream” como David Byrne grabó un disco cantando festejos con la cantante afroperuana Susana Baca.
Creo que hay que ir a la raíz de la cuestion y atacar el problema. Les propongo a los que quieran, primero que nada que conozcan las raíces tradicionales para poder discutir con más argumentos .Se pueden meter en youtube a ver Los Chimbangueles, las fulías, los cantos de tambor de Aragua, Carabobo, Falcón , Yaracuy, Miranda, los cantos de sirena , el llamado a la Cruz, la gaita de tambora , los tonos de velorio del llano, etc. Que se sienten a ver objetivamente un baile de joropo en los valles del Tuy solamente a media hora de Caracas, o que se arriesguen un poco mas y vayan a las fiestas folklóricas de la Cruz de Mayo por supuesto en el mes de mayo, los diablos de Yare, los de Chuao, los de Canoabo el día de corpus Cristi. Que se den un paseito por Lara a celebrar a San Antonio con su tamunangue el 13 de junio o a San Juan Bautista el 24 de junio en Barlovento. Seria bueno que buscaran la forma de escuchar artistas tradicionales como María Rodríguez (que para mi es una diosa y créanme, he acompañado cualquier cantidad de cantantes dentro y fuera de Venezuela y cada vez que he tocado con ella los ojos se me ponen llorosos después de la primera canción). Que escuchen a Hernán Marin, Cruz Felipe Iriarte, los Antaños del Stadium, Luis Mariano Rivera, Rafael Rincón González, Armando Molero , el cuerteto Caraquita , a los Grupos Macuaya , Cumaco, Luango, etc. Que conozcan artistas de las generaciones que abrieron el camino, que han creído en nuestra musica como Luis Laguna, Lilia Vera, Esperanza Márquez, Rafael Montaño, Tino Rodríguez, Morella Muñoz ( otra diosa), Gurrufio, Cheo Hurtado, El Cuarteto , Los Anaucos , Cristobal Sóto, Raíces , Los Cuñaos , Venezuela 4, Saúl Vera, Aldemaro, Simón, Otilio, Paúl Dessene, Alirio Díaz, Freddy Reyna , Gualberto, Huascar Barradas, Neguito Borjas, Un solo pueblo , otro dios como lo es Francisco Pacheco, Serenata, entre tantos otros . Seria bueno que buscaran la música ya de corte mas contemporáneo de artistas que son excelentes, que a veces no los conocemos como En Cayapa, Kapicúa, Caracas Sincrónica ,Eddy Marcano, María Alejandra Rodríguez, Pomarrosa, Mixtura, Rucaneo del Mabil, Alcides Rodríguez, Alejandro Zavala, Carlos “Metralleta” Orozco, Arcano, C4, Pacho Flores, Cesar Orozco, José Alejandro Delgado , Henry Martínez, María Virginia Ramírez, Manuel Rangel, Carlos Capacho, Leonardo Oporto, Bak trío, Ricardo Sandoval, Moisés Torrealba y su Ensamble Trabadeos, Tabáire Díaz, Huguette Contramaestre, Vidal Colmenares, Ernesto Laya (que se lanzo un disco increíble con las maracas como solista y estoy seguro que mas de uno se puede quedar con la boca abierta al escuchar este disco), entre tanta otra gente sobretodo joven que están haciendo maravillas con nuestra música y escúchenme hay muchos.
Como expresé anteriormente, el conocimiento de causa sería interesante para ampliar el debate .Algunos de nuestros artistas tienen reconocimiento en el exterior y no lo sabemos, les apuesto sin animo de ofender que se desconocen muchos de esos meritos y a veces mas bien pasan por debajo de la mesa. Eddy Marcano y Gabriela Montero son nombres recurrentes en espacios como el Carnegie Hall; Pacho Flores es el único latinoamericano que se ha ganado el premio “Maurice André” , Aquiles Machado ha cantando en la arena de Verona , el Metropolitan Opera House, y pare de contar ; Alexis Cárdenas ya es una leyenda de la música,se acaba de ganar el puesto de concertino-solista de la orquesta nacional de Francia; La Deutsche Gramophone acaba de sacar un disco con la Schola Cantorum de Caracas. Compadres tenemos que dejarnos de eso de la desidia y el desconocimiento.Tenemos que creer en nuestros valores sin animo de quejarnos no creo que eso sea una postura chauvinista. Creo y a materia personal que solamente tenemos que hacer un cursito de autoestima que de pana y todo no nos caería mal

Angel Alayón
13 de Marzo, 2010

Pronto desde Prodavinci haremos una propuesta para darle continuidad a este interesante y necesario debate.

mamifunk
13 de Marzo, 2010

Querido Aquiles

No se pone la cosa buena sino buenisima. Cuanto he aprendido con tu artic.y Los comentarios Conoci tu musica traves de mi hijo que hace un curso de produccion musical y le fascina todo tipo de musica y la venezolana autoctona la conocio a traves de sus padres gusto que ha refinado.
Ha conocido las tendencias anteriores y las actuales urbanas y yo pegada ahí. Se quedo loco cuando fui yo la que le presento tu disco La patilla y me dijo: me ganaste en velocidad!
Este intercambio de ideas ha sido innovador y es justo y necesario que llame a la reflexion. Y no importa maestro, debemos ponernos de acuerdo pero si esto pica y se extiende a traves del portal. Vamos a dale!! Todos nos enriquecemos!
Concretemos sobre todo los comunicadores sitio, fecha y hora. Y si es en Caracas q se abra una pagina para los q no estemos podamos expresar nuestras opiniones. Y no te preocupes si te encadenas porque con estas sarna con gusto no pica. Estamos enriqueciendonos.
AH! Donde consequimos tu disco ganador de los joropos y el de Layita? El que lo sepa que nos lo haga saber.
Saludos y seguimos en contacto!

Aquiles Baez
13 de Marzo, 2010

Mamifunk, gracias por el comentario.El disco del joropo oriental paradójicamente solo se consigue en los Estados Unidos . En cuanto a los discos no solo el de Laya sino todos los otros ,los pueden buscar en las tiendas Esperanto, Jazzmania, algunos ppm, alumms, en Barquisimeto en Cocomusic y en el resto del interior es bien dificil, pero hay que hacer la tarea. Gracias una vez mas a ti y a todos los que han hecho de este panel toda una experiencia, de la cual todos estamos aprendiendo.

María Lovera
13 de Marzo, 2010

Saludos Aquiles, tu artículo y el foro están excelentes. Todos pongamos de nuestra parte, por mi parte en mi programa El Baúl de Jacinto que se trasmite por http://www.gentefm.net ponemos puro venezolano, considerando que ya existen demasiados espacios que difunden otros géneros, y en nuestros eventos para niños y niñas sólo se escucha música venezolana tradicional y contemporánea. Existe muy buena producción de música infantil venezolana pero que no se difunde adecuadamente. Lamentablemente tienes razón, no apreciamos lo nuestro, que es tan bello y rico ¡Espero tu próxima publicación!

Alfredo
14 de Marzo, 2010

Hace un par de meses le comenté a un amigo que estábamos buscando una cumbia para usar en una película que en ciertas escenas clamaba esos ritmos. Este amigo es un fenómeno. Ha escuchado todo lo conocido, lo desconocido y lo por conocer. Desde que la música se hizo fácilmente compartible no me molesto en comprar discos porque cada vez que lo veo me da tantas cosas que nunca en mi vida tendré tiempo para escuchar todo. En fin, apenas le dije que quería una cumbia, me dijo que tenía dos discos que eran de lo mejor que había oído en años. Es cumbia peruana, o chicha, como también se le conoce, con guitarras eléctricas, pedales wah wah, sin acordeón, pero con todos los otros elementos de la cumbia. Los Henry, Les esplendidos, Los escorpiones, Los mirlo, Amor indio…. Estos son los grupos que componen la recopilación que es una mezcla realizada por un DJ argentino y que nunca fue distribuida comercialmente (Dios bendiga la piratería y los musiclogs). ¿Para qué cuento todo esto? Porque me parecería una idea genial que comisionaran a mi amigo a buscar entre los archivos de la música venezolana lo mejor que haya y que saque una recopilación, o varias, porque aunque seguramente hay muy buena música, lo cierto es que hay muchísima mierda, por lo que un filtro y luego la publicación de una buena recopilación, sería de gran ayuda. Me parece absurdo apelar al nacionalismo con cualquier fin. No creo que el hecho que quiera o no a Venezuela (y alguien que me explique cómo se puede ‘querer’ a un país) tenga nada que ver con mi apreciación de su obra artística. Incluso llamaría a tener mucho cuidado con eso. De lo peor que le puede pasar a un artista es que alguna nación decida apropiárselo.

Jorge Barnet
14 de Marzo, 2010

Reconozco que hay muchas ideas interesantes, mas seria bueno aclarar, que lo que es musica venezolana parece definirse en este foro o “blog” solo como aquella que tiene un fuerte contenido folklorico… no tanto como aquella hecha por venezolanos. En ese sentido recuerdo cuando Guaco aparecio y los tradicionalistas de la gaita se rasgaban las vestiduras.. Es Guaco un buen ejemplo de Musica Venezolana para los organizadores de este foro? “La Dama de la Ciudad” de Frank Quintero es mas venezolana que “Brasilera” del mismo autor?

Ana Dominguez
14 de Marzo, 2010

Buenos días. La dama de la ciudad es un Vals venezolano, compuesto por un venezolano…y con respecto a Guaco, ellos tienen un estilo único y también es música Venezolana, creada por venezolanos. Así lo veo.

Aquiles Baez
14 de Marzo, 2010

Quisiera responder un poco el comentario de Jorge quien admiro y para los que no lo conocen es un guitarrista excepcional . Por lo menos desde mi punto de vista música venezolana es todo lo hecho en Venezuela. Ahora en toda música hay diferentes estilos , tendencias , es como en el arte que tienes desde un museo histórico hasta un museo de arte contemporáneo. Pienso que hay espacio para todo . Tiene que haber un espacio para las tradiciones así como para las evoluciones . Creo en los procesos evolutivos así como en el conocimiento de las raíces , la historia, etc.
Somos un país un tanto absurdo que tumba la casa que era de Rómulo Gallegos para hacer el Centro de Estudios Latinoamericanos Rómulo Gallegos , así pasó también con la casa de Andrés Bello , o el Saladillo en Maracaibo, o lo absurdo que hace un centro comercial en lo que era la casa del General Falcón en Coro. La cosas en vez de rescatarlas se tumban , creo que es bien profundo este argumento porque va en unos valores que no son solamente en la música , es la identidad, el respeto a nuestra cultura . Imaginemos que vamos a Granada y buscamos la casa de Lorca o a Bahía a ver la casa de Jorge Amado. En vez de esas casas tenemos unos edificios o una plaza con su nombre , esto es algo que seria impensable para algún Andaluz o algún Bahiano. Esta analogía va con la música, la cultura, la identidad , esto va con todo . Yo no voy en contra de la contemporaneidad , de hecho lo que hago es bien contemporáneo . Voy en contra de ese pensamiento negativo que tenemos de nosotros y que a veces hace no valorar nuestra cultura. No todo el mundo tiene que ser fanático del queso de telita , o de una cachapita de hoja calientita, o de un pastel de Chucho , o un pastel de polvorosa , o un pastelito de esos en Barquisimeto, o una arepa de trigo con queso ahumado ( perro voy a parar porque se me esta haciendo agua la boca), pero si no lo pruebas si ni siquiera has visto estas delicias no sabes si te gustan. Platón decía, si nunca has visto un árbol no sabes si este existe. Por supuesto que todo el mundo tiene su punto de vista tan valido como el mío. Mi planteamiento es una ventana a la identidad, a la venezolaneidad, al conocimiento de nuestras tradiciones así como a las evoluciones porque yo diría que en la mayoría de los casos tampoco las conocemos

Ernesto Rangel
14 de Marzo, 2010

Fernando trueba, el cineasta espanol en el ultimo festival “Hay” en Cartagena cuando le preguntaban por la musica espanola marco distancia y respondio “la cultura no tiene identidad” algo parecido respondio cuando le preguntaron por el cine espanol y la respuesta se torno hacia su ultima pelicula “el baile de la victoria”, escenificada en Chile. Ni hablar de su documental calle 54 que fue su “forma de saldar una deuda con el jazz latino”.

Pienso que lo que menciona Aquiles y otros de la falta de sentir por nuestra musica (que como ellos siento profundamente) nada tiene que ver con el hecho que la musica Venezolana no haya sido reconocida internacionalmente o en nuestro pais. De paso esta controversia no solo sucede aqui, recuerdo en un viaje a Berlin haber leido una revista con las quejas por parte de los musicos alemanes hacia la musica americana y porque esta era mas escuchada.

Sin duda es un tema de marketing que nadie va a venir a resolver por nosotros. A falta de grandes recursos economicos para competir con el regueton nos queda uno que funciona muy bien : La creatividad. Todavia recuerdo el Shock en que entro, el publico joven del Aula Magna cuando en espera a Jorge Drexler oyeron por primera vez en su vida sonar tres cuatros, los de C4 trio. El aula magna se vino abajo con el seis por derecho que tocaron esos muchachos. Me confeso uno de los productores que el mismo Jorge drexler no entendia lo que sucedia afuera. A partir de ese dia muchos de ese publico joven ahora saben como suena un cuatro bien tocado.

Ademas de ese recurso disponible tan maravilloso como es la creatividad para el marketing, existe en este momento la necesidad de crear una industria. Como industria en formacion debemos actuar como un colectivo y entender que si Huascar, Gurrufio o el Pollo Brito triunfa en Caracas o en New York se abren mas espacios para los otros musicos. Es decir mientras la industria se crea de nada sirve que veamos a nuestros colegas como compentencia por una sencilla razon: todavia nuestro publico es muy pequeno. Ampliar ese publico es el reto.

Por ultimo debemos reconocer algunos avances. El sello de cacao music de Omar jeanton y Bob abreu ademas de contar con grandes artistas ha logrado ubicarlos en las tiendas de musica Barnes and noble en EEUU. Tambien los musicos y productores contamos con la red de tiendas Esperanto que tanto han ayudado a que se le de espacio a las produccionoes independientes, por cierto en ambiente muy adverso con los discos quemados y las copias ilegales por internet. El avance del Pollo Brito a quien admiro ademas de por ser un gran musico, tambien por haber entrado al mundo comercial sin complejos. La tonadas de Simon Diaz interpretadas por Gaetano Veloso y Joan Manuel Serrat La Movida acustica urbana y el esfuerzo que lidera Alvaro Paiva y Valentina Hidalgo en coordinar ese colectivo de jovenes tan talentosos quienes por cierto han generado sus propias composiciones. El colectivo de voces VOCA y otros que no menciono para no alargar este escrito.

En fin vamos bien y manos a la obra.

Ernesto

Beto Leon
15 de Marzo, 2010

Barnet plantea un buen punto, aunque eso de las etiquetas es el cuento de nunca acabar: necesarias para delimitar áreas de estudio y facilitar su comprensión, pueden resultar molestas para aquellos artistas que prefieren no ser clasificados. Sin embargo, hay casos especiales, aquellos que se alejan de lo inclasificable en búsqueda de una mayor audiencia (algo para nada criticable, por lo demás). Recuerdo haberme sentido sorprendido cuando Frank Quintero confesaba abandonar aquél “arroz con mango” (en sus propias palabras!) que había sido su producción discográfica para establecerse como un compositor de mayor proyección y permanencia. Supone uno que hablaba de sus tres Lp’s de l976,l977 y 1978 con Los Balzehaguaos (el del ‘78, con la participación de Michael y Randy Brecker, David Sanborn, Steve Khan y Barry Rodgers es antológico, más los tres de su etapa en Boston. Entre 1984 y 2009 ha editado unos 15 discos, pero en mi opinión estos seis grabados en el lapso 76-81 representan lo más destacado de su producción. Y aunque cuentan con la participación de músicos foráneos y se grabaron fuera de nuestras fronteras, Quintero supo mantener la conexión necesaria para permanecer como carta referencial dentro de la llamada producción nacional. Si me pidieran escoger un tema, sin duda recurriría a cualquiera de esa etapa de Los Balzehaguaos “arrozmangosa”, tal vez, pero sin concesiones. Me suenan más a Venezuela que “Química” ó “La Chica de los 80″. Y qué decir de Guaco? Ernán Lópezz-Nussa y Omar Hernández, miembros de Afrocuba y que permanecieron un tiempo en nuestro país a fines de los ‘90 formando parte de Cuarto Espacio, a una pregunta mía sobre qué banda venezolana les había interesado respondieron casi a una voz ¡Guaco, porque tienen una propuesta definida!. Comentaban que habían escuchado cosas interesantes, pero notaban, al menos en Caracas, que los músicos al involucrarse en varios proyectos no lograban consolidar uno en especial. Ya para ese entonces, la banda zuliana tenía casi dos décadas con buena parte de su línea central y la certeza de hacia dónde ir musicalmente, intactas. Esperemos que Guaco le guarde fidelidad a Guaco y que Frank, más temprano que tarde, salve su deuda de vieja data con Los Balzerhaguaos.

DANIEL E. CHALBAUD LANGE
15 de Marzo, 2010

Distinguido compatriota. Me uno a las cientos de felicitaciones que Ud. ha recibido por su intereseante y actualizado escrito sobre la música venezolana. Abuso de su tiempo para agradecerle se sirva autorizarme para tomar algunos de sus conceptos y/o críticas constructivas expresadas en su escrito, para incluirlos en el libro que estoy elaborando sobre “Identidad Nacional Venezolana” y el cual tiene un subcapítulo dedicado a nuestra música venezolana.
Gracias anticipadas

Daniel E. Chalbaud Lange

Vale3ncia, Edo. Carabobo

Juancho Herrera
15 de Marzo, 2010

Hermano Aquiles, como siempre tus batallas te encuentran defendiendo tu cultura y haciendo país. Pocos pueden decir lo mismo. Me sorprende ante todo la falta de información sobre este tema que lleva años rodando entre músicos, y publico amante de la música venezolana. Me sorprende mas aun que el debate se haya centrado en el tema de los estilos musicales. Cuando lo importante es el tema de la identidad. Si bien es cierto que en la superficie se plantean discusiones concernientes al nacionalismo y el eurocentrismo, creo que la premisa de tus detractores es falsa porque carece de argumentos serios sobre las relaciones entre el “gusto” por una música u otra.
Hay que acotar que negar la fuerte influencia de las instituciones (privadas o gubernamentales), y los medios de comunicación para la formación de una sociedad, es querer tapar el sol con la uña larga del dedo meñique. El conocimiento en profundidad de cualquier rama del conocimiento humano solo te puede acercar al conocimiento de cualquier otra rama. Y esto es aun mas real en el área de las manifestaciones artísticas de los pueblos.

Como músico formado en la ciudad y con una carrera mayormente en el exterior de Venezuela, puedo dar fe de que el acercamiento a la música venezolana, primero desde niño a través de mis padres, y luego a través de personas como tu, me han dado la posibilidad de entender muchos tipos de manifestaciones artísticas de otras culturas.

Muchos son los ejemplos; al escuchar la música afro venezolana, ya sean los culo ‘e puya, o el tambor de tu tierra (Coro), entendemos los cantos de Mali y el Senegal, así como los cantos de las costas colombianas. La melancolía de las tonadas y su temática, esta íntimamente relacionada con las temáticas de los cantos de trabajo del sur de los Estados Unidos, y el blues rural. La música de Lauro, o cualquier expresión de mandolina, ya sea del merengue oriental o el polo, son puentes directos al choro brasilero. Los valses y bambucos, nos conectan con la música Peruana y la música del norte de Argentina. Las diferentes formas de joropo y el tamunangue, no pueden negar su influencia de los fandangos a lo cual también corresponden las diferentes formas de la música Veracruzana en México. Y que decir de la gaita, si hasta los mismos cubanos le hacen reverencia a grupos como Guaco.

Si bien es cierto que siempre ha existido una polémica entre las manifestaciones puramente rurales y las manifestaciones urbanas, ambas son interdependientes.
No existiría la Fania sin el son cubano, el precursor rock Ingles sin el blues tradicional, o Aquiles Baez sin el Compadre Pancho.

Todo esto para reiterar que sin nuestra cultura no nos podemos hacer universales. Sin conocer nuestra raíces no podemos dar frutos. Es decir el debate de si apoyamos ciertos estilos o no, no es relevante. Sin nuestra música venezolana no tenemos posibilidades de hacernos un nombre en la palestra internacional da la música.

Y de manera mas emocional he de manifestar que a quien no le atrae la música venezolana en sus diferentes y diversas expresiones, debe de tener un problema de corazón muy grande..

Hanna Carjevschi
15 de Marzo, 2010

Qué maravilla venir a este artículo dos y tres veces a la semana y seguir encontrando aportes y comentarios tan interesantes. Me sumo a la felicitación colectiva para Prodavinci y al maestro Aquiles.
Me confieso ignorante e intuitiva en cuanto a la música tradicional venezolana, conozco lo necesario como para no limitarme al joropo y a la gaita, pero definitivamente no es suficiente. Este artículo y los comentarios de cada uno me ha permitido ir tomando nota para armar una discografía mínima, más allá de Simón Díaz, Un solo pueblo y Gualberto Ibarreto. Especialmente con la inmensa responsabilidad que tengo educando a mis dos hijas (2 y 3 años).
Cuento esto porque también serían útiles las referencia a música infantil con raiz tradicional (además de Serenata Guayanesa, que me ha costado mucho conseguir) a tiendas que distribuyan música venezolana. Yo siempre acudo a Esperanto pero desconozco si hay algún tesoro escondido. En lo personal, compro “quemados” y “bajo” música de internet pero siempre, siempre compro venezolano original y esto debe ser un lema para todos.
Gracias a todos por construir este espacio tan nutrido.

Valeria Ocando
15 de Marzo, 2010

Hola a todos, me desempeño en el medio como manager de bandas. A ver, a pedir de Báez, un antagonista en el evento que parece estarse tramando sería el perdiodista Juan Carlos Ballesta (que dirige la excelente revista de rock La Dosis). Entre otras cosas, recuerdo un foro que hizo titulado “El Rock es mi Folclor”, donde se buscaba justificar el target rockero juvenil del Festival Nuevas Bandas (del que es parte del jurado). No creo que sea una falla, ni que falte calidad en el rock de aquí, al contrario, las bandas son retebuenas. Pero de ahí a afirmar que “el rock es mi folclor”… Suenan los grillos, triru… triru… Es más, valdría en ese caso revisar el poco o nulo impacto que tienen las propias bandas ganadoras del Festival en el interior del país, y en el grueso de la población de la capital (incluso cuando sus sencillos tienen alta rotación en las emisoras). Lo que me demuestra el poco o nulo arraigo del rock venezolano con lo popular y con la tradición, haciéndole cuesta arriba al público a que se identifique con ellos. Serían sólo excepciones las bandas que han logrado “hablarle venezolano” a la gente en cualquiera que sea su género que toquen (Desorden, SM, Z3, Papashanty, las mismas de siempre). ¿Vamos a seguir, Abigail?

Rodrigo Blanco Calderón
15 de Marzo, 2010

Valeria, usted entonces no conoce a La vida boheme. Estos muchachos están haciendo cosas de verdad grandes y el público venezolano que los sigue, tanto de Caracas como de otros estados, es cada vez mayor. Mañana martes 16 de marzo los vamos a entrevistar en la 97.7 FM a las 8 de la noche. Es una buena ocasion para que escuches parte del disco. Ellos se presentan en varios sitios entre viernes y sábado de esta semana.

Un gran descubrimiento que hice esta semana (suelo llegar un poco tarde a las novedades) es el disco Exposé de Nana Cadavieco. Una maravilla

Aquiles Baez
16 de Marzo, 2010

Bueno seguimos andado al caminar como diría Machado . Primero quisiera dar las gracias al amigo Daniel Chalbaud , me encantaría si te puedes poner en contacto directo conmigo a través de mi email baquiles@hotmail.com .
Para responder un poco a la amiga Valeria y un poco al amigo Rodrigo, lo que esta en discusión no es la calidad o no de los grupos de rock en Venezuela . Hay pensamientos que sostengo que son incluso temas para otro panel : como que el rock Argentino desarrollo un estilo y un lenguaje sustentado en la personalidad de sus interpretes .En Venezuela creo que son contados los grupos de rock que han alcanzado un lenguaje que nos identifique culturalmente. De todas maneras uno no puede generalizar tan tajantemente . Volviendo al tema planteado por Valeria , la verdad es que me encantaría estar en un foro con Juan Carlos Ballesta a quien respeto , que además se ha lanzado contra todo pronostico una tremenda revista como “La dosis” sobre la música y los músicos en Venezuela, se las recomiendo totalmente .
Para no dispersarnos de mi punto de vista, lo que sostengo es que hay muy poco conocimiento de la música venezolana de raíz tradicional dentro y fuera del país. Creo que ese foro ha sido una enseñanza para todos, creo que ha logrado un cúmulo de ideas muy interesantes , puntos de vista contundentes, respuestas inteligentes y mucho nivel en el dialogo. Les agradezco a los lectores y participantes del foro , que me han dado una satisfacción enorme , por el hecho de despertar un poco el interés que debemos tener nosotros de nuestra cultura.
Vivimos en un continuo proceso de transformación y transculturización. No podemos confundir el concepto de las cosas y desviarnos .Tenemos que generar respuesta y soluciones que no se queden solo en palabras , porque estas se las lleva el viento con mucha facilidad. Hay que avanzar al encuentro de la reflexión , de las formas y las ideas.
Creo en principio que hay que atacar el factor educativo. Les propongo a las personas que tienen hijos en edades escolares , a los que tienen acceso directo a planteles educativos de primaria y secundaria , bien sea desde las sociedades de representantes o las directivas de los centros educativos . Les recomiendo busquen hacer clínicas con músicos venezolanos que les hablen a los niños desde los instrumentos tradicionales hasta cultura e identidad, etc.. Les propongo que pongan a sus hijos en clases de cuatro , percusión afrovenezolana, maracas, etc.
Les propongo en sus oficinas que hagan encuentros artísticos . Que se lleven a sus sitios de trabajo a músicos , poetas, pintores, bailarines para que les hablen de sus puntos de vista del arte o de lo que es para ellos la identidad y la cultura. Propongo que se genere una discusión que no sea la del típico foro sino algo mas grande, que parta de la voluntad individual de conocer mejor nuestra cultura y así afianzar mas contundentemente la identidad. Que la próxima vez que venga Jorge Drexler (con todo respeto) sea él quien le abra a C4. Propongo sitios de encuentro , de dialogo y que se hagan propuestas . Que el empresariado en Venezuela apueste como lo hizo en una época a un programa de acción social y cultural que cultive a sus empleados, que se efectúen conciertos didácticos en espacios en espacios no convencionales . Propongo que si usted vive en una urbanización , en una calle , en un edificio se ponga de acuerdo con sus vecinos y hagan conciertos caseros para sus comunidades, bien sea de un solista , un dúo , un trío o hasta una parranda que lo ponga a guarachear .Propongo el intercambio para la creación , que los músicos venezolanos estudien nuestra música en los conservatorios , escuelas de música ,universidades etc. Que exista un acercamiento de esos jóvenes escépticos hacia nuestros ritmos, que se dejen de prejuicios y se sienten a estudiar los ritmos tradicionales a ver que pasa, que se arriesguen y creen nuevos ritmos producto de la fusión de los elementos contemporáneos con los tradicionales . Tambores calzando perfectamente con el ritmo del rock , etc. Vamos a sentarnos a experimentar algo bueno debe salir de ahí , y no a partir de una idea acartonada como esa creada por la industria del disco llamada “Neo Folklore” . Propongo crear algo producto del intercambio de las ideas, de una metodología de trabajo que nos lleve a realizar cosas mas atrevidas cada vez y a ser mas auténticos producto de estos intercambios.
Quien dijo que todo esta perdido , como dice Fito Páez , no solo vengo a ofrecer mi corazón sino a pedirles a ustedes que lo ofrezcan .Concuerdo también con mi gran amigo Ernesto Rangel, hay un avance significativo , al punto que este foro hace unos años era una cosa inconcebible, impensable . Hay un avance , nuestros músicos han ganado espacios en la radio, prensa, televisión, pero hay hechos tan concretos como que no hay un solo espacio en la televisión venezolana que refleje musicalmente lo que esta pasando en el país , que reitero está pasando algo demasiado trascendente y no podemos dejar pasar esa bola , hay que atraparla. Es importante saber un poco mas de los valores de nuestra tradición así como de los artistas emergentes.
Les recomiendo que le echen una oidita a alguno de los artistas que les he recomendado , puede haber sorpresas. A la gente que tenga un gusto mas “contemporáneo” y quiera estar más en onda y tripearse una sólida, tenemos gente arrechissssssima y súper voladas, pero tampoco es conocido lo que esta pasando musicalmente otros campos de la música tradicional en Venezuela. Nos falta información, seguimiento de las cosas, perseverancia y sentido de pertenencia de nuestros valores. Les pregunto ¿ustedes tienen idea de lo que ha subido el nivel técnico de los instrumentistas de orquesta criollos?. Que además muchos de ellos son jovencitos que tocan a diez mil por hora y muchas veces y consecuencia de tener algún vinculo con la venezolaneidad , tocan música tradicional del mas alto nivel. Hay algo en eso innegable del sistema del maestro Abreu, y es que subió el nivel de los músicos en Venezuela .Pero esto no se queda aquí . También podemos hablar de gente sorprendente de otro linaje como Ezequiel Serrano Valencia que es un cantautor con un sonido urbano único, lo mismo que José Alejandro Delgado. No se si conocen a Ignacio Izcaray , les doy este link http://www.youtube.com/watch?v=-6YB3fwC94E, que a nivel de las letras es un Juan Luis Guerra caroreño y no tiene el sitial que tu talento y capacidad poética se merecen . Y algo importante , que asistan a los eventos de nuestros artistas del genero que sea . Que se deje esa mentalidad de que siempre somos los teloneros cuando somos los protagonistas. Así y solo así estaremos ampliando universo cultural y le daremos una mejor respuesta a nuestros artistas que sin duda alguna se la merecen .
Somos la luz de un universos encontrado , de un camino que se cruza absorbiendo valores subyugados, somos parte de una tierra mestiza que necesita de la voluntad de cada uno de nosotros para hacernos mejores personas, para hacernos mas venezolanos .Creo en el esfuerzo ciudadano y en crear soluciones . Tenemos que buscarnos hasta encontrarnos y ese creo que es el trabajo, el objetivo. Para concluir este testamento una vez mas, todo el que tenga algo que aportar a esta discusión debe hacerlo para que no se quede con ese gusanito y seguir generando ideas

Sol
16 de Marzo, 2010

Maestro Aquiles, me permito nuevamente abrir un pequeño espacio en este foro tan interesante el cual he seguido desde la primera participación. Realmente debemos felicitarnos por los diálogos e ideas de tanta altura. Tiene toda la razón “se hace camino al andar” y aquí al menos se ha demostrado que muchos tenemos inquietudes por nuestra cultura y venezolaneidad aún cuando cada uno de nosotros pueda tener preferencias musicales muy particulares.
Mis hijos ya están grandes y siento que tengo una deuda con todas las propuestas que acaba de realizar. De todas formas trataré de seguir esas maravillosas ideas de consustanciarnos con nuestra música a través de iniciativas en nuestros grupos de trabajo y sociales.
Gracias por presentarme a Ignacio Izcaray, me lo llevé a mi espacio en una de las redes sociales a las cuales pertenezco.
Muchos saludos

ernesto rangel
16 de Marzo, 2010

Hola Aquiles, la television puede ser que no refleje lo que esta pasando en el movimiento musical venezolano pero la TV nunca ha sido la vanguardia de la cultura y cada vez es menos importante de cara a los medios web que ahora tenemos gratis, eso no lo teniamos antes.

Te podria decir que por ejemplo el surgimiento del movimiento de direccion de orquestas de Abreu no lo cubrio la television venezolana y fijate donde ha llegado.

No entiendo
16 de Marzo, 2010

Usted se queja de que se nos ha bombardeado con cultura foránea con un mercadeo desmesurado, pero plantea como solución bombardear con la misma arma. Quiere meternos hasta en la sopa el joropo y la música llanera y piensa que así le hacemos un favor a nuestros “ancestros”. Me perdona, pero no le veo mucho sentido. ¿Por qué la salsa gusta tanto más que Reinaldo Armas? La salsa es pan-caribeña, y tan nuestra como de cualquier otro país, y se baila sabroso por doquier. A mí no me gusta la mayoría de la música típicamente venezolana y eso no me hace menos venezolano. Esa música no se escucha internacionalmente porque no gusta y punto. La cumbia se escucha donde gusta, y donde no, pues no.

Ana Dominguez
16 de Marzo, 2010

Discúlpenme si les parece inadecuado este comentario, pero es mi parecer que quienes insisten en que este foro se trata únicamente de joropo o de música llanera probablemente no leyeron completo el artículo original, es demasiado obvio.

No entiendo
16 de Marzo, 2010

Amiga Ana, no me parece inadecuado, y muchas gracias por su comentario, pero siento contradecirla. Yo he leído todo el artículo y lo que me quedó es esto: un problema en Venezuela de un supuesto complejo patriótico por no darle suficiente importancia a la música autóctona. Un debate harto discutido…que si los venezolanos siempre miramos hacia afuera, que si lo nuestro es lo mejor, que si preferimos hamburguesa a las arepas, etc…yo le voy a decir una cosa, a mí me gusta de todo, y quiero tener de todo a mi alrededor, no solamente joropo y arepas.
¿Cual es el problema con una estación de radio que diga ser 100% libre de gaita? ¿Se supone que una estación de radio tiene que poner música venezolana por estar en Venezuela? Lo siento, pero a mí me parece un poco arbitrario…y eso que a mí la gaita no me disgusta, chico, sobretodo en navidades, pero ya desde septiembre todo es gaita para arriba y gaita para abajo y gaita y gaita para todos lados…menos mal que existe al menos una estación 100% libre de gaita. Cuando me quiero mover al son del furruco y la tambora, pongo gaita, pero cuando quiero escuchar cualquier otra cosa (y sí, puede ser extranjero) pongo esa estación.
DIVERSIDAD, señores, que aquí hay para todos.
Además, recuerde que mi principal observación fue que no me parece que la solución al problema sea bombardearnos con productos nacionales.

Ana Dominguez
16 de Marzo, 2010

Mi comentario anterior fue para TODOS aquellos que hayan entendido que el foro trata solamente sobre joropo/música llanera, cuando uno de los puntos que aclara bien el autor es que la música venezolana es muchísimo más (me remito al aparte “con qué se come…”).

Valeria Ocando
16 de Marzo, 2010

Ay, cómo hacemos si los dos lados del debate tienen algo de razón. Apartando los foros, y si Aquiles Báez nos regalara una serie de clases magistrales grabadas en un auditorio??? Como lo hacía el maestro Leonard Bernstein en USA con su orquesta. Hasta un capítulo del programa se llamaba “Qué hace que una música suene a americana?”. Qué hace que una música suene a venezolana? De qué nos hablan esas músicas? Por lo menos para poner las cuestiones en el contexto y saber qué es lo que unos aman y lo que otros repudian. Sería difícil que Aquiles y su Platabanda hagan su propia versión de estos programas educativos? Lo que sería es un vacilón!

Aquiles Baez
16 de Marzo, 2010

Bueno a uno no le queda sino batear. Primero para el amigo “No entiendo”, yo entiendo que no le gusta la música venezolana o es entendido que opina que soy arbitrario al defender nuestros valores, nuestra música y nuestra identidad.Por las respuestas que creo he dado mi preocupación no solo es por la música venezolana sino por la falta de conocimiento de los valores y los artistas venezolanos . La primera premisa que estoy diciendo no es que les guste la musica venezolana sino que no la conocemos.No espero ni aspiro que a usted le guste, respeto el gusto de cada quien. Uno repudia generalmente lo que no conoce, eso lo dice desde Platón hasta el frutero de la esquina .Quiero que entienda que hablo de valores, identidad,hablo de hacer una lectura sociológica del asunto en cuestión incluso porque hay un rechazo de ciertas personas. No soy una persona radical y mi querido no entiendo, entiendo que esta entrando en posturas radicales por lo que todavía no lo entiendo.La idea del dialogo es generar una discusión de altura, le recomiendo para que tenga un poco mas de argumentos en contra de mi postura, que escuche aunque sea el 10 % de los artistas que he mencionado en este foro porque estoy seguro que no los conoce.Tendríamos que evaluar que hace que personas rechacen su cultura o que no aprecien a los artistas que le poner todo el esfuerzo para crear apartir de los valores de nuestra cultura. Otro punto totalmente rebatible es que no estoy pensando en una forma de promover nuestra música con los elementos del mercadeo convencional fijese bien que estoy planteando mecanismos alternos desde la educacion hasta el involucrarnos con nuestra realidad. No quiero entrar en personalismos polémicos, pero lo que veo desde el cuadro de lo que me esta planteando es que tiene un profundo desconocimiento de la música venezolana y seguramente la rechaza. Seria bueno involucrar en este dialogo a algun sicologo como Cesar Landaeta que nos de una opinion totalmente objetiva de lo que es la identidad y los valores culturales de un país o una cultura. Mi querido pana sigo sin entender.Soy amigo de la diversidad.Creo y si no que hablen los sicólogos sobre la negación de nuestra cultura como una negación de uno mismo, quizás por eso estoy en contra de cualquier argumento que descalifique cualquier música con mis valores.
Otro punto interesante que plantea Valeria y que me parece muy valido y tiene que ver con la información. Quizás tu no lo sabes pero he hecho eso bastante,de dar clases en Venezuela en escuelas primarias, secundarias, universidades, tanto en Venezuela como en diferentes partes del mundo sobre nuestros ritmos y nuestra cultura. Llegue a tener una catedra sobre ritmos latinoamericanos en Berklee College of music y he puesto a tocar ritmos venezolanos desde a japoneses hasta austriacos, americanos etc.Por otra parte me encantaria contar con la La Platabanda para esa labor, pero lamentablente se acabo hace un poco mas de 14 anos.De todas maneras hay mas que un grano de arena, hay gente trabajando en esto de la promocion y difusion de nuestros valores.Hay personas como Luis Julio Toro que estan dando a conocer mucho de lo que sucede en Venezuela musicalmente o Miguel Delgado Esteves , o la gente de Caracas Sincronica que tienen un programa de radio excelente, hay que escucharlos , recomendaciones como esta es lo unico que puedo hacer desde mi palestra de musico, ahora eso de porque algunos repudian a la musica Venezolana se la picho a cualquier sicologo o siquiatra disponible.

Jorge Barnet
17 de Marzo, 2010

Aprovecho el espacio para agradecer el positivo comentario de Aquiles para mi guitarra. Viniendo de él (Aquiles) es una obligacion y un estimulo a estudiar y tocar mas. COmo siempre siempre que tengo o he tenido la oportunidad de oir a Aquiles trato de analizar y “fusilar” sus armonizaciones y arreglos (Nota: Para los no-músicos no se alarmen, nada que ver con paredones y actividades represivas! en Venezuela llamamo “fusilar” a copiar alguna idea musical…). Si hay otros guitarristas en el Forum les digo” si se graban y ponen sus videos por ahi…. se los voy afusilar..Je JE!”. Como le escribí a Aquiles “…el artículo ha generado una onda…”. No se si mi idea ya fue dicha parcial o totalmente por otros participantes (si fué asi pido me disculpen por ocupar algunos bytes de más en la Internet y en los servidoresy PCs..)pero se deduce de lo que visto en la guitarra clasica. En Berklee en la Biblioteca en 1978 estaban numerosas partituras de guitara classica digitadas por Alirio Diaz y Rodrigo Riera de temas de Lauro y Rodrigo y transcripciones diveras. Como fueron a parar esas pertituras a la biblioteca de una escuela orientada basicamente al Jazz y a la musica popular americana..? El profesor Lance Gunderson que estudio con Alirio las dio a conocer alli. EL guitarrista acustico de Jazz Earl Klugh toca aveces los valses de Lauro en los “Sound Check”.. Hay un video clip de Sting tratando de aprendere el Valse Nº3 “nota a nota” por otro guitarrista que no identifique en el video que se lo enseña y Sting dice algo asi en salto de posicion ” que es imposible..” Sin entrar a calificar la obra de Lauro, estoy seguro que Alirio Diaz tuvo mucho que ver en esto como embajador sonoro de esta piezas… tanto que en el CD “El Diablo Suelto”, John Williams el guitarrista australiano de nacimiento y ahora ingles toca casi todas las transcripciones de Alirio Diaz. Imaginemos que un big leaguer como George Benson o Michael Buble grabara un tema venezolano (Todos sabemos con quien hay que hablar cuando un libro no se vende… no lo voy a decir aqui!). Por casualidad y hare publica mi ignorancia, conoci de las bachianas brasileras de Heitor Villa-lobos por una grabacion de las mismas en el disco de George Benson, “White Rabbit” con los arreglos de Don Sebesky. La idea del Festival de Onda nueva del Maestro Aldemaro Romero fue excelente por que otros musicos invitados hicieron arreglos de piezas nuestras y fueron expuestas a nivel internacional. Charlie Bird, Tom Scott y Paul Mauriatt vinieron a se festival (hay otros musicos pero no los recuerdo). Que probablemente vinieron por los premios, pero cuando pescamos tenemos que poner carnada. Otro promotor de los Valses de Lauro es el Saxofonista cubano Paquito de Rivera que tocaba (o toca) el valse Nº1 de Lauro en el Saxo Alto (creo que tambien en el Clarinete). El haber aparecido Aquiles Baes y Leo Quintero en el Fim de Calle 54 (el de la musica latina…) nos habre un espacio. Pero ya la luz del maestro Aliro ilumino en su momento, necesitamos mantener y reforzar con otros “Alirios” en otras corrientes y generos de la musica venezolana. Saludos a todos!

Alfredo Leal
17 de Marzo, 2010

Pocas certezas tengo en mi vida. Aqui comparto una: Me gusta NUESTRA música, no por “nuestra”, sino por BUENA…

Nayvi Morles
17 de Marzo, 2010

Dedicado a No Entiendo. Al leer su comentario me pregunté por qué no se identificaba con su nombre, como hemos hecho todos quienes nos hemos sumado a la discusión. Hasta que entendí: es que REALMENTE no entendió.

Sólo llamaré la atención sobre el hecho de que ni el artículo de Aquiles, ni ninguna de las participaciones posteriores habla de “hacer favores a nuestros ancestros”, sino de hacernos justicia (no un favor) al brindarnos identidad propia a los venezolanos de hoy y de mañana al resaltar lo que hacemos los de acá, desde acá, con lo de acá (bien vale la música, la literatura, el deporte, el periodismo, la arquitectura, la física, la química y pare usted de contar).

Argimiro Pérez
17 de Marzo, 2010

Anterior a nada, un saludo a los contertulios. Soy profesor de Sociología en la Maestría de la UCV. Naturalmente, esta discusión hace que emerjan viejos conceptos encontrados. Por un lado, la vergüenza cultural, y por el otro el patriotismo. Dichos conceptos rebasan los grupos sociales y sus características fenotípicas. Es decir, se da que un individuo de tez blanca se identifique plenamente con la tradición de un país en su mayoría mestizo; y se da que indígenas o afrodescendientes se sientan apocados y elijan valores foráneos como suyos, porque son mejor “aceptados” mundialmente.
No obstante, me arrojo a especular que la gran mayoría de la población de nuestro país rebasa estos conceptos. ¿Qué quiero decir con esto? Que ha habido una especie de sabiduría popular, de asimilación, de sincretismo de elementos “extranjeros” con “nuestros”. Tanto así, que sería errado hablar en términos de “ellos” y “nosotros”, así como sería obsoleto hablar de “razas”. Se sabe, hoy en día, que la especie humana es una sola raza, sólo hay diferencias superficiales, fenotípicas.
Me permito elucubrar otra vez más: en mi opinión, la sospecha que me suscita algunas de las opiniones aquí mostradas es un temor o una duda de si es legítimo “pedir prestado” o “apropiarse” de elementos del mundo e incorporarlos a una expresión propia. Y resuelvo esta duda con un planteamiento prestado de la psicología. El miedo es el anverso del amor. Y resulta que miedo/amor son las emociones rigen las acciones de toda la raza humana. Antes de tantear con miedo, o de avergonzarse por no ser más que que parte de un país tercermundista, sería mejor robar con amor, o aceptar nuestros lugares en el mundo. Mis respetos reverenciales a todos.

C.J. Moreno
18 de Marzo, 2010

Amiga Nayvi, tienes razón. Me puse “no entiendo” porque pensé en participar una sola vez y representa claramente mi perplejidad ante este artículo y ante los comentarios en el foro, donde francamente me siento como un triste y solitario araguaney en la inmensidad de mi llano. Mi “identidad” no se asemeja con la de ninguno de ustedes. Eso está claro. En todo caso, me deselvuelvo bien dentro de ambientes adversos a mis ideales. Estoy acostumbrado.
Yo por principio cuestiono y denuncio todo brote de nacionalismo, venga de donde venga, quizás porque he tenido la suerte de ser criado en un ambiente amplio, donde se escuchaban gaitas, Beethoven, Guns and Roses, Serrat, Mozart, Los Amigos Invisibles, Sabina (Reinaldo Armas estaba vetado porque no gustaba y punto, pero se sabía de su existencia). También se hablaba por igual de Simón Bolívar y de Alejandro Magno, y se discutía sobre la valentía tanto de Colón, como de Guaicamacuto. ¿Soy menos venezolano por preferir a Hector Lavoe que a Oscar D´León? ¿Tengo acaso problemas de identidad porque me da muchísimo más placer escuchar a los Beatles que a Simón Díaz? ¿Le debo algo a alguien como para tener que someterme a un curso intensivo de música autóctona? Amiga Nayvi, se dejó caer por ahí que debemos un favor a nuestos ancestros. Yo considero humildemente que mi deber está con la cultura y punto, no con la cultura de un solo tipo, ni mucho menos la de unos ancestros.
En todo caso, yo tengo muy claro cual es mi identidad: abrazo lo bueno venga de donde venga. Conoceré cosas nuevas, como no, y supongo que entre ellas habrá algunas venezolanas que serán muy buenas.
Para despedirme, quisiera decir que ni me avergüenzo ni me enorgullezco de ser venezolano. Fue por pura casualidad que nací aquí. La nacionalidad es una casualidad para todos. Por eso no hay que tomársela tan en serio. Veo más bien muchísimo más complejo y confusión en quienes se enorgullecen y presumen de su casualidad.

Aquiles Baez
18 de Marzo, 2010

Mi querido amigo ex no entiendo, ahora C.J. Creo que usted (y por favor no se lo tome a mal ni personal porque esto no es una competencia de ver quien tiene la razon), pero creo que usted no ha entendido al menos hasta el momento de que estamos hablando

Fabiola Marquez
18 de Marzo, 2010

Creo que llego la hora de ver a Aquiles en un programa tipo Clasicos Dominicales (claro que no tendra la voz y el glamour de Isabel Palacios) pero seguro que sera mucho mas divertido!!! verlo presentar un viaje musical por Venezuela al estilo de Valentina Quintero, descubriendo, relatando, interactuando, con su magnifico humor, experiencia y conocimiento!. Hay algunas experiencias como las de Union Radio con Luis Julio Toro y la de Valentina y Miguel Delgado en radio… pero hace falta un medio de difusion masivo, visual y auditivo, que tenga mayor alcance, que tenga elementos accesibles para las nuevas generaciones… Me encantaria que dispusieramos de esta alternativa en nuestra programacion, sin obligar a nadie, pero que sea capaz de persuadir, seducir. Hay una palabra en el discurso de Aquiles que me parece interesante resaltar, es el termino CREER, sin lugar a dudas la musica venezolana ha sido una especie de vocacion religiosa que algunos hemos sentido,y que se ha apoderado del “espiritu”, del “alma” de aquellos que hemos sido sus seguidores. Conoci a Aquiles hace muchos anos, eramos estudiantes de musica, y ya desde esa epoca “CREI” en el, como un iniciado en aquella “secta” de gente que seguia a Aldemaro, que descubria el sonido de la bandola, que tenia su “Gospeld Choir” en el Quinteto Contrapunto,y para quienes Modesta Bor era una especie de Maestra Ascendida. Aquiles tienes razon, la musica venezolana es un acto de fe, y aquel que la sigue “PARA DE SUFRIR”
Fabiola Marquez

Nicanor Leal
18 de Marzo, 2010

Buenas llego tarde a la conversa. A la compañera Fabiola Marques y Aquiles les explico que no es tan dificil un programa. Hago de “luminito” y otras labores en Bolivar films. Alla gustan esos proyectos asi de ese estilo. “Un viaje musical por Vnzla” es tremendo titulo. Otros cheveres “Sin talon de aquiles” “cambur pinton”

Esther
21 de Marzo, 2010

He leído excelentes opiniones y desde donde puedo alcanzar a mirar se me ocurre en primer lugar valorar que hay montones que escriben sensibles a nuestra música y que van creando nuevas realidades distintas a la indiferencia. Esto es maravilloso! A todos esos músicos y maestros los honro con todo mi corazón. La segunda es que es maravilloso tomar consciencia que para generar identidad nacional con todos sus símbolos y sonidos, hemos necesitado transformar nuestra propia manera de concebir el País donde hace unos años, ya nos habíamos acostumbrado a tener taaaaaaanto que al no ser suficiente mirabamos lo de afuera desdibujandonos. Hoy, hay espacios que vemos que los han maltratado y descuidado, hay espacios que quisieramos de nuevo conquistar, entonces vuelve el dolor que nos hace unirnos a muchos para reconstruir, para re encontrarnos, y para volver a mirarnos, hoy ya quizás como una comunidad que quiere rescatarse e integrarse, entonces los símbolos tienen otro sentido, y la música nos hace rescatar esa alegría tan nuestra, y esa confianza de que aquí hay maravillosos talentos. Solo tenemos que volver a nosotros, son nuevos espacios de personas que se reinventan y ustedes músicos como Aquiles y tantos grandiosos, tienen siempre la oportunidad de crear y recrear los encuentros llenos de alegría venezolana!
Por eso..Gracias!!!

Fabiola José
22 de Marzo, 2010

Estimado maestro, he leído tu artículo bastante tarde (¡?) pero me alegro de que me haya llegado… todo llega a su tiempo, no?
Te agradezco mucho por poner en palabras tus inquietudes y publicarlas!! Obviamente son compartidas por muchos y no tanto por otros más, pero de que son interesantes y necesarias no hay duda…. Lo bueno es el debate, el ejercicio de discutir para lograr una (o varias) conclusión(es)…
Estoy completamente de acuerdo en que necesitamos saber más de nuestra música… mientras más escucho diferentes expresiones musicales tradicionales, más cuenta me doy de lo ignorante que soy… pero quiero remediarlo y en eso estoy!! Los músicos venezolanos necesitamos mucho apoyarnos entre nosotros y sobretodo recibir ese bagaje que tienen los que ya han transitado un trecho… Es una maravilla poder escuchar tu música, pero verte en concierto, tocar contigo es un aprendizaje que no tiene comparación posible… Te lo digo porque lo he vivido con Cecilia Todd, contigo, con el pingüino, Eddy, etc… Los músicos venezolanos tenemos que quitarnos la etiqueta de “artistas” y ponernos el equipo completo de investigadores, ser verdaderos intérpretes de nuestros compositores para que podamos consustanciarnos, no sólo con muestra tierra, sino con nuestra esencia, nuestro legado ancestral que sigue allí a pesar de todo… Un gran abrazo a todos los músicos que hicieron comentarios, ha sido una grata y enriquecedora experiencia leer sus puntos de vista y especialmente al provocador de todo esto, Aquiles! Gracias maestro!!

Dulce Penélope
24 de Marzo, 2010

En realidad el problema con la música venezolana y la cultura en general tiene que ver con nuestra idiosincracia, preferimos adoptar patrones, costumbres y gustos extranjeros para sentirnos superiores despreciando el talento nacional.

Ana Rivero
30 de Marzo, 2010

Hola, me gusta los comentarios que se hacen sobre nuestros valores de Identidad y Culturalidad, puesto que nos obliga a revisarnos sobre quienes somos, que es lo que tenemos,y que es lo que queremos reconstruir. Lo que hemos leido, desde que tenemos el conocimiento de la historia musical en Venezuela durante el colonialismo hasta lo que se ha venido gestando despues de él, nos ha abierto ventanas para poder interpretar la realidad de lo que hoy nos envuelve. Por esto, no se puede ser radical en uno u otro criterio si como venezolanos no admitimos lo que somos. Soy amante de nuestra música desde que tengo conocimientos de ella. La canto, la toco en sus diferentes formas musicales,(aunque no soy la mujer orquesta), pero también soy capaz de escuhar, bailar y cantar otras formas musicales foráneas, extranjeras. Con esto quiero decir, que me complace saber que como seres humanos independientes que somos, la música con sus elementos positivos ó negativos según sea el criterio nos una en una misma voz.

Julio Betancourt
1 de Abril, 2010

Estimado Aquiles, he leído con detenimiento e interés este excelente artículo que has escrito, así como la gran cantidad de comentarios que han enriquecido este debate.
Con respecto a la idea central del artículo, quiero hacer algunas consideraciones para contribuir con el debate:
Para lograr fortalecer nuestra identidad y reconocimiento internacional, considero que por un momento debemos dejar de hablar de mercado para comenzar a hablar de intercambio y diálogo cultural. Comparto contigo la necesidad primordial de conocer nuestros valores (en este caso musicales) y nuestra historia. Independientemente que luego nos agrade o no la música, esto nos permitirá conocernos mejor y saber dónde estamos parados. Por ello es necesario conocer nuestro folklore y todo lo que se produjo en el pasado. Pero tampoco podemos negar nuestro proceso de modernización, por lo que no lograremos la identificación de los venezolanos actuales hacia lo nuestro si no fomentamos la creación actual con alta participación y difusión, intercambiando historia con valores y cuestionamientos actuales.
Tal como lo demuestras en tu artículo, nuestro folklore no es virgen ni puro, y es producto de conflictos y negociaciones, de situaciones que se han resuelto y de otras que no. Por ello, para lograr una mayor identidad hacia lo venezolano, creo necesario que la producción musical actual cuestione e interrogue lo que produjeron nuestros ancestros, además de compartir y celebrar el rico legado que nos dejaron. También considero necesario que cuestionemos y critiquemos, con propuestas estéticas, los valores y la música que nos ha vendido la industria cultural en los últimos años.
Considero que ya se ha comenzado a hacer algo de esto con las más recientes propuestas (MAU, Pacho, Aquiles, Huascar, Alexis Cardenas, Cuarteto de Trompetas, Leo Blanco, etc.) pero creo que falta más.
Comparto con aquellos que han dicho que el arte es liberador y que debemos cuidarnos de no imponer la música de raíz venezolana; y justamente por eso, igualmente creo que debemos liberarnos de las imposiciones de la industria que nos ha puesto a escuchar música con otros valores, otra estética y otra historia.
Tal como no podemos negar la influencia de la cultura española o africana en nuestra música tradicional, actualmente no podemos negar las influencias de los últimos años (pop, rock, jazz, reggae, etc.). Por ello hay que incorporar, cuestionar, reinterpretar y resignificar tanto lo nuestro como lo que ha venido de afuera, para lograr forjar nuestra identidad.
Si logramos generar eso, el aumento del mercado será una consecuencia. Tal como dije al principio creo que no debemos hablar a priori de mercado porque éste, por naturaleza, es segmentado y difícilmente genere integración y diálogo.
Considero que el surgimiento de las nuevas tecnologías permite crear redes y promover procesos de intercambio cultural más eficientes, sin tener que recurrir al mercadeo para abordar los mercados segmentados que han sido moldeados por la tradicional industria cultural. Tal como señaló Nacarid López, y como se puso a la orden Angel Alayon, contamos con las herramientas a menor costo para dar a conocer y fortalecer nuestra cultura (además del valioso foro abierto que están proponiendo en una plaza pública).
Si bien comparto contigo que la música de otros países se ha dado a conocer mejor en el mundo, creo que este problema se está dando en muchas partes y que en general hemos ido dejando de escuchar nuestra música para migrar a una cultura pop que no tiene nacionalidad definida, sino que se está haciendo en muchas partes (con sus desigualdades obviamente).
Al respecto, además del tema de la identidad, me preocupa que cada día tenemos mayor acceso a la música, en todo momento y en cualquier lugar, y sin embargo, cada vez más la tenemos más como un fondo, como un hilo musical y no como una obra de arte para apreciar.
Tú mismo dices en uno de los comentarios que “esta mano peluda es sin duda alguna la mentalidad de lo que se llama comercial, que ha consumido a la industria y que ha hecho que la mediocridad se haya adueñado del mundo de la música”. Y yo comparto contigo que la música de mayores ventas (la más comercial) es cada día más mediocre estéticamente hablando. Por ello, al dar a conocer nuestra música, debemos también formar a las audiencias para que aprecien la buena música venga de donde venga.
Para ponerte a ti como ejemplo, creo que la música que produces es muy rica, pero para llegar a ser popular debe ser entendida y valorada por la mayoría de las personas. Para ello, tenemos dos cosas: formamos a la gente para que la entienda y aprecie, o hacemos música más simple que la gente pueda repetir y compartir. Yo opto por la primera alternativa, que requiere más esfuerzo pero también da mayores frutos.
Este último comentario se relaciona un poco con lo que dijo alguien en este foro, que los virtuosismos alejan a los músicos del público. Esto puede ser cierto, pero en la medida en que el público esté mejor preparado, la interacción con el músico será mejor.
Agradezco el espacio y me disculpo por lo largo de mi comentario. Estoy a la orden y entusiasmado con este debate que se ha generado y con lo que pueda salir de aquí. Saludos,
Julio Betancourt J.

Aquiles Baez
2 de Abril, 2010

Mi estimado Julio y demás amigos que se han tomado su tiempo para realizar sus comentarios o que se han calado leerse todo lo que hemos escrito, muchas gracias. En cuanto al mercadeo, quizás al ser músico que uno vive día a día ese proceso y esa presión. El sistema te bombardea constantemente. Te voy a hablar de lo que te comentan constantemente la gente que supuestamente maneja el mercadeo de la música. Todo el tiempo te dicen te dicen que lo que uno hace, no llega a la gente y que hay que tener un nivel intelectual para que la gente asimile lo que uno hace. También me han dicho que lo que hago es demasiado volado o intenso o folklórico o muy jazzistico o cualquier cosa. Creo que todo eso es mentira y es uno de los argumentos de estas personas que manejan los circuitos comerciales basado en el facilismo. He tocado en cualquier cantidad de espacios, he tocado en lugares muy humildes con un respeto realmente profundo. Creo que se subestima la calidad auditiva de la gente y se cree que en teoría se debería hacer un curso para entender lo que uno hace como músico cuando la cosa es algo compleja. Les voy a contar una experiencia que para mi fue muy hermosa. Hace unos cuatro años di un concierto solo en la iglesia de la Vela de Coro, lugar de donde es mi familia. La iglesia estaba llena, y al final del concierto se me acerco un señor que conozco de toda la vida, que vende pescado, y que vagamente pienso que haya tenido mas allá de una instrucción primaria. Este señor se me acerco llorando a darme las gracias por el concierto y me dijo que ojala el y la gente de la Vela pudiera tener la oportunidad de tener conciertos como ese. Desde ese momento, se me puso del todo claro el vacío de oportunidades de calidad. Y es duro pero creo que todos debemos hacer algo al respecto. Cada vez que pueda que daré conciertos gratis para que la gente en general tenga otra opción al menos en la Vela. En cuanto a la visión de la música folklórica, es importante lo que dices, hay que ver tanto para adelante como para atrás.
Por otro lado estoy muy contento que nuestro folklore no sea virgen, eso seria un fastidio. Es interesante que creo que tenemos la misma visión pero desde ángulos diferentes, eso es lo bueno de estos foros y que cada quien aporte algo nuevo a la discusión. No estoy en contra de las influencias para nada, lo que si estoy en desacuerdo es con violentar los procesos, dando como resultado productos en vez de artistas. Los valores deformados son los que nos hacen daño y nos hacen dudar muchas veces de la autenticidad de las cosas. Nosotros los que vivimos de esta otra cultura, a veces hasta subterránea tenemos que ingeniárnosla para hacer cosas creativas y poder vivir de lo que hacemos. Ese es el reto y te digo que sin animo de quejarme es muy cuesta arriba. Hay que generar canales de discusión como este u otro quizás mas masivo. Estamos en una era muy compleja basada en la información y la eficiencia. Hay mucha tela que cortar, empezando por mejorar la calidad de la audiencia, eso solo se consigue instruyendo a nuestra gente. Es importante apostar a la calidad de nuestros artistas y generar un método eficiente para que se conozcan un tanto mas, incluso todas las cosas que son parte del pasado y del presente de nuestra música. Para concluir, la formación desde oyentes, críticos , músicos, promotores, productores, mecenas, me almuerzas, me desayunas y todo eso es fundamental. Por eso soy insistente en estos procesos de divulgar nuestros valores y termino para no hacer mas largo esto con un pensamiento de Bolívar “La constancia ha triunfado siempre”.

Leopoldo Tablante
2 de Abril, 2010

Estimado Aquiles,

Adjunto en este espacio una columna inspirada en su artículo que publiqué en El Nacional del miércoles 24 de marzo pasado. Es mi modesta contribución a un debate que pica y se extiende y que debería ventilarse más, porque involucra una gran pregunta que concierne a todos los sectores creativos del país. Ahí va. Que esté usted bien, gracias por su música y por su punto de vista, L.

Tierra incógnita

Leopoldo Tablante

El artículo del músico venezolano Aquiles Báez, «¿Por qué la música venezolana no es conocida internacionalmente?», publicado en el portal Prodavinci, había motivado para el momento de cerrar este texto 106 comentarios, muchos de ellos tan largos como una columna de opinión entera. El artículo plantea que, a pesar de los méritos estéticos de los estilos regionales, la popularidad internacional de la música venezolana es proporcional al poco aprecio del que goza en su país de origen.

El debate recuerda las ocasiones en que la misma cuestión ha sido evocada a propósito de la literatura venezolana. Desde hace al menos cinco años, los escritores del patio conocen un período de buena racha gracias a la masa de aire caliente que representa el chavismo y la polarización. El negocio de la «literatura coyuntural» ha permitido a las editoriales amortizar los riesgos de publicar ficción así como autores noveles. El proceso ha tenido sus aciertos: el asentamiento del oficio literario, la competencia entre escritores, la consideración de las editoriales y la agudeza de los lectores (todavía no tanto de la crítica ni de la prensa tradicional, con la excepción de la revista El Librero). Sin embargo, no se deben sobredimensionar los logros: aún son pocos los venezolanos traducidos y demandados por los lectores de otras partes (para reparar en esto sólo basta hacer una búsqueda en Amazon) y todavía las secciones de libros venezolanos en una biblioteca o librería estadounidense o europea son modestísimas.

La música ha participado de una lógica parecida con emociones tal vez más ostensibles. Esa emotividad residiría en los apremios nacionalistas propios del país, que suelen adoptar extremos de tibieza sostenida o de apología chauvinista. Así, habrá celebraciones desproporcionadas ante el acierto de un músico venezolano en el extranjero, quien, como bien apunta el escritor Eduardo Sánchez Rugeles, ganador del primer premio internacional de novela Arturo Úslar Pietri, será bueno sólo en razón de su nacionalidad (ver el vínculo http://www.relectura.org/cms/content/blogsection/4/35/). Sus esfuerzos previos poco importan: resistencia ante la reserva del público y de las compañías de producción y grabación, ostracismo de estudio o garaje y hasta el exilio. Por su parte, la música folklórica, incluso cuando es comercial, representa la nostalgia de una ruralidad falsamente superada por el desarrollismo petrolero. Por ello ni tiene mucho poder de influencia ni se imbrica en la sensibilidad urbana para, de ahí, renovarse y optar al cosmopolitismo, como los repertorios argentino, brasileño o cubano, por ejemplo.

En suma, la música hecha en el país oscila entre tendencias urbanas cuyo impacto a veces se sobreestima (aun cuando una iniciativa excepcional, el Festival de Nuevas Bandas, dirigido por Félix Allueva desde 1991, haya impuesto un régimen anual de renovación de los grupos de rock y pop locales) y un folklorismo de traspatio a menudo desestimado, o tratado con condescendencia, por las clases medias de las grandes ciudades. Este ciclo pudo haberse roto durante la crisis financiera de los años ochenta y el repliegue de los sellos locales en la oportunidad que brindó el llamado «uno por uno», pero no fue así.

Al tiempo en que el autoritarismo recrudece, existe en el país una necesidad subyacente de expresión. Esta necesidad impulsa a los creadores a revisar y cuestionar sus propios códigos estéticos así como los obstáculos del contexto para lograr la proyección de su obra. En este sentido, lo más importante del debate echado a andar por Báez es la necesidad de muchos de hallar razones claras sobre las debilidades de la «pegada» venezolana. ¿Por qué nuestra voz parece haber sido tan inocua para el mundo durante tanto tiempo? ¿Y por qué, a pesar del reconocimiento actual de Dudamel, Oscar D’León o Simón Díaz y, en otro tiempo, del éxito comercial de gente como Edmundo Ros o Aldemaro Romero, la candencia venezolana se ha difuminado al punto de que ni siquiera hemos sido capaces de «decirlo cantando»?

Valeria Ocando
2 de Abril, 2010

Leopo, es que es tal como lo dije antes, ni siquiera el glorioso Festival NB tiene la potencia de que en Barinas ni Puerto Ayacucho ni Ciudad Bolívar se oigan rabiosamente sus ganadores, ni mucho menos se haga un concierto no digamos multitudinario, sino al menos de mil gentes. Es como derramar las mejores cepas del vino en el desierto.

Dato: Edmundo Ros no es en necesariamente un exponente de música venezolana, sino un cultor de la música cubana en el extranjero. Nació en trinidad. Sólo vivió hasta los 27 en nuestra tierra, y toda su discografía está volcada hacia el mambo.

Es verdad lo del sentimiento de vergüenza que produce en algunos el folfklore, por su “nostalgia de una ruralidad falsamente superada por el desarrollismo petrolero”. La grandeza de tu artículo es la síntesis: la debilidad de la pegada venezolana. El único antídoto es practicar como los boxeadores, con la pera para la precisión, y con el saco para la fuerza. Creando espacios con cualquier excusa (“Concierto de Aquiles en ocasión del foro de prodavinci”, y así). Propiciar el espacio de encuentro entre esta comunidad de lectores-escritores virtuales y los músicos. Que éstos ultimos roben poesía a los primeros y viceversa. Desinteresadamente.

Porque ¿cómo es posible que la unica forma de surgir sea la payola? Hace poco, en una cancion de rap, se oye cuando Nacho, del duo chino nacho, dice “pagamos 100 mil (BsF) y no nos pusieron el tema”. Usufructemos las tecnicas “oficialistas”, como crear sistemas paralelos. Hagamos nuestros propios espacios!

Aquiles Baez
3 de Abril, 2010

Bueno este foro como que pica y se extiende. Leopoldo gracias por aportar puntos a este debate. Valeria creo que estoy totalmente de acuerdo con lo que dices. Hay algo que se ha puesto en evidencia en este foro y es el desconocimiento y falta de actualización de la realidad musical contemporánea venezolana. No voy a hablar ni siquiera de la de raíz folklórica, sino de un todo que tiene que ver con todo lo que se hace en el país. Espero que si algo positivo pueda dejar esta controversia es un mayor acercamiento a nuestros artistas. No pienso que la salida sea dar un concierto-foro para unos cuantos. Creo que es mucho mas profunda la reflexión y el acercamiento a estos estandartes que tenemos. Creo que hay mucho que decir y ya tengo preparado varios artículos que hablan del tema. Habría que hacer una evaluación de lo que hay , de lo que conocemos y sentarse sin prejuicios a ver lo que esta pasando en nuestra música. Las cosas no nacen por generación espontánea, uno siempre es el consecuente de algo, por eso tenemos historia y todavía de se habla de sucesos como la muerte de Jesús sucedida hace 2000 años. Uno no puede borrar lo que ha sido, hay mas bien que ver a ese pasado y a esas raíces de uno. Hay cosas que dependen de todos y cada uno de nosotros, ese el aporte que podemos generar. A mayor interés de las cosas, mas profundidad veremos y mas desarrollo podríamos tener. Esta es una labor de todos los días. No una actitud pedante, chauvinista, ultranacionalista. Pienso que es importante Creer en nosotros y en nosotros como una cultura que tiene mucho que aportar al mundo. Ese es mi trabajo y espero que sea el de ustedes también. Creo que tenemos que jugar para el mismo equipo como para poder. Hoy me mandaron un micro que hizo mi amiga Carmen Oseches del maestro Alirio Díaz que considero que sencillamente es hermoso. Se los envío y por favor lo escépticos sobretodo véanlo. Les puede cambiar el punto de vista de las cosas. http://www.youtube.com/watch?v=Fe8mx8py0yA . Siento que hay que aprender a amar lo que tenemos y los que ya amamos seguir amando porque sin duda no hay fuerza mas contundente que el amor.Asi es que por favor amortiguen esto.

Valeria Ocando
3 de Abril, 2010

Hermoso clip Aquiles. Es verdad que el maestro Alirio puede cambiarle el pensamiento a mas de uno con tres frases de luz. Aca les dejo el video que mencionaba antes, donde se admite sin complejos cómo uno de nuestros artistas mas exitosos acepta la payola como parte natural de su carrera (minuto 9′00): http://www.youtube.com/watch?v=BLVjExoBjQc

Aquiles Baez
4 de Abril, 2010

Estimada Valeria, el tema de la payola es un tema muy complejo con mil y una variabilidad, lo que amerita tomársela uno en serio y escribir no solo un articulo sino hasta un libro al respecto. Para los que no lo saben, se conoce como payola al pago que hacen bien sea corporaciones de música o individualidades para que su música sea puesta en radio o TV. Esto afecta sin duda la proyección de nuestros artistas, es un tema demasiado extenso que puede desviarnos del foco de la discusión. Para entender las cosas hay que explicarlas. Hay una realidad, la payola afecta principalmente a la música mas comercial. Pero hay muchos mecanismos como la payola, que hacen que no exista una real ley de oferta y demanda, es solamente lo que unos señores quieren. Para muestra un botón, antes de la ley de responsabilidad social era muy poca la música venezolana que era parte de una rotación radial. Seria cheverísimo que alguien pague lo que pagan las corporaciones para poner a María Rodríguez, Francisco Pacheco o al Gabán Tacateño en vez de Chino y Nacho o Tito el Bambino. Es una realidad que si el bombardeo fuera desde otro lado la realidad seria otra. Ahora mal que bien se conocen algunos de nuestros artistas con todos los defectos, pero la industria se inventa términos como “neofolklore”, con luces de neón, así como si uno fuera un neo-musico, la gente fuera neo-oyente, existiera una neo-radio y todos somos unos ido-neos neófitos.
Pero hay algo muy bueno de esa ley (por favor sin entrar en el aspecto político viéndola totalmente con una visión objetiva), es que le esta dando a mucha gente la oportunidad de conocer algunos de nuestros artistas, que son tan valiosos muchas veces desconocidos. El año que salio esa ley y lo pueden comprobar con la gente de las tiendas de discos, por primera vez en muchos años se vendieron mas discos de artistas nacionales que importados. Eso no es algo forzado, la gente es totalmente libre de comprar lo que quiera. Algo mal que bien se permea por ese lado. Eso sin duda alguna ha sido un excelente mecanismo de promoción de lo que tenemos. Ahí les dejo ese trompo en la uña….. Esto da para mucho, quizás hasta demasiado por lo que me temo que si me siguen escribiendo…..
to be continued……

Carmen Oseches
5 de Abril, 2010

Estimados todos:

Justo ayer fue cuando pude leer el maravilloso artículo escrito por Aquiles y que recoge en gran forma el sentimiento que se impone día a día ante el desconocimiento sobre nuestra música, situación que ha derivado en la falta de pertenencia e indiferencia hacia nuestra cultura.

Ante todo me disculpo si mi comentario pareciera repetitivo frente a los demás, pero me gustaría exponer mi visión desde mi postura como docente y como persona involucrada en el medio audiovisual.

Para mí, sin duda, estamos frente a una problemática educativa. Lamentablemente en nuestras escuelas los principales “ignorantes” (entiéndase el término en función de desconocimiento y no de forma despectiva) son los mismos maestros. Si nosotros, porque me incluyo en el gremio, no intentamos promover la cultura en nuestras aulas, entonces no podemos esperar mucho del tema en un futuro. La falta de conocimiento y de roce cultural ha provocado que nuestros jóvenes no sientan el arraigo debido hacia la música que nos identifica como país. Quizá a este respecto nuestro amigo J.C. Moreno pueda rebatir esto argumentando que él fue criado bajo un ambiente de diversidad musical. No creo que la discusión esté en poner a la gente a escuchar de todo un poco, el trabajo debería estar en enseñar a apreciar las distintas muestras que le damos.

Soy de las que piensa que en la música, así como en la literatura, o se hace un buen trabajo o un mal trabajo, hay buena o mala música, pero aún no he encontrado medias tintas porque así es el arte: nos atrae o nos repele, pero aun cuando somos repelidos debemos estar en capacidad de reconocer si hay un buen trabajo de fondo. Particularmente no me siento atraída por Goya y no por eso voy a desmerecer un trabajo artístico de tanto nivel, simplemente no es mi estilo. En la música no me atrae en lo absoluto el joropo tuyero, sin embargo, aún sin ser músico, puedo sentir una riqueza musical increíble y me parece incluso más interesante, musicalmente hablando, que el joropo llanero. El problema está en que no hemos enseñado a escuchar música. Un joven de por sí no se sentirá atraído por un galerón, un bambuco o un merengue caraqueño, el trabajo está en acercarlo a esta música y ayudarlo a disfrutarla o por lo menos discernir por qué razón no le gusta más allá de una respuesta tan banal como: “no es para nada cool”.

En mi experiencia docente, tuve la oportunidad de trabajar con mis alumnos de 5to grado un proyecto denominado “Cultura Urbana” en el que deseaban conocer más sobre el graffiti, la patineta y el reguetón, eso era la cultura urbana para ellos… ¿Triste, verdad? Pues mi trabajo estuvo en enseñarlos a ver más allá de lo común. Aunado a ello, en el área de sociales encontré un terrible rechazo hacia nuestros valores como país y hacia los elementos culturales que nos identifican. Decidí entonces tomar como excusa la música y surgió la muy típica y errada creencia: la música venezolana es arpa, cuatro y maracas. A partir de esto decidí acercarlos a la música venezolana, o mejor dicho, que la música venezolana se acercara a ellos. Recibieron la visita del Pollo Brito y el percusionista Diego Álvarez Muñoz quienes dieron clases magistrales sobre nuestra música y luego juntos dieron muestra de su trabajo en BAK Trío dejando boquiabiertos a los chicos. Ninguno podía creer que estaban escuchando música venezolana. Tuvieron un encuentro con la trompetista Linda Briceño y nuevamente mis alumnos no podían creer que lo que escuchaban eran canciones venezolanas. Por su parte los chicos de Kapicúa les hicieron un recorrido musical, región por región, regalándoles una muestra de nuestra hermosa música venezolana. Una vez más, los chicos estaban impactados porque no podían creer que esa música existía y lo más extraño: LES GUSTABA. Asimismo recibieron la visita de otros talentos nacionales emergentes tal como el cantautor Ottoniel quien con sus letras y melodías arrancó sonrisas, gritos y lágrimas de las niñas y adolescentes como si se tratara del mismísimo Luis Fonsi. Al finalizar su presentación se acercaron a él y escuché frases como: ¿dónde has estado toda mi vida? y ¿por qué no te escucho en la radio? Volvemos al punto: ¡ellos no sabían que ninguna de estas personas existía! (con excepción, obviamente del Pollo Brito) Actualmente mi amiga Ana Cecilia Carreño y yo estamos haciendo un trabajo de educación para niños y docentes. El proyecto se expandió a toda la escuela y ya nos han visitado artistas, entre ellos Alfredo Naranjo, Aquiles Báez, el joven y talentoso chelista Miguel Ángel Cegarra, Eddy Marcano, Edepson González y C4 Trío.

Daniel Gil (el enano)
5 de Abril, 2010

Mi pana aquilez creo que tu artículo se ha convertido en un punto de referencia importante para generar una buena mesa de discusión que ojalá se convierta en permanente.
Yo como militante de la música venezolana desde hace 40 años,quiero hacer algunos comentarios que los propongo a la discusíon.
Creo que en el aspecto de la identidad no se puede obviar el elemento ideológico que es una de las causas fundamentales que ha generado la VERGUENZA ETNICA, el Eurocentrismo por ejemplo que nos impuso una visión que niega la particularidad de nuestra cultura, donde lo feo y lo bonito, las bellas artes inclusive la palabra folklore que la inventaron para descalificar y negar la creacion artistica de los colectivos, son elementos que han tratado de desaparecer nuestra identidad con el criterio de lo universal, termino moderno globalización. Lo universal es la suma de las particularidades, como diría Carlos Marx LA CONCATENACION UNIVERSAL DE LOS CUERPOS, eso quiero decir que nosotros tenemos una identidad propia produvto de nuestra reaidad objetiva (disculpa la filosofía)independientemente de nuestras raices, el sincretismo con otras culturas somos venezolanos. Bueno y creo que tu lo señalas claramente cuando hablas de negar lo que somos, el desconocer lo que somos, el descalificar lo que somos.
Ahora creo que la discusión se ha centrado un poco en la difusión, que estoy totalmente de acuerdo, pero hay que señalar el ejemplo de resistencia cultural que existe en nuestro país en sus diferentes regiones, que ni el reguetón ni el eurocentrismo a podido ni podrá con nuestra identidad. Cuando uno va al tocuyo un 13 de junio día de San Antonio y ves que en la fiesta quedan pocos viejos, de los maestros y la mayoría de los tamunangueros son jovenes y niños reproduciendo el mismo caracter de los viejos tu dices con nuestra identidad no puede nadie. Si tu vas cualquier fin de semana a guatire te encuentras que baile de joropo mirandino y los músicos y bailadores demuestran un gran virtuosismo aportándole elementos de su generación tu dices nada nos doblega, si vas a San José de Guaribe y te encuentras que hay mas 100 bandolistas herederos de Juan Esteban García te quedas mudo, si ves un espectáculo donde participan 40 parejas de muchachos que vienen de Apure y de Barinas bailando joropo llanero tu dices ese es nuestro muro de contensión contra los enlatados de producción en serie con que nos bombardean diariamente desde miami y la concepción esquisita de la cultura que nos imponen desde europa. Yo particularmente dirijo la Escuela Popular de Arte OTILIO GALINDEZ, desde hace 6 años y la mayoría de los que allí participan son jóvenes y niños además la asistencia es masiva entonces mi pana estos elementos hay que tomarlos en cuenta. Otra cosa en muchos barrios de Caracas se han trasladado manifestaciones tradicionales de algunas regiones, que tambien han creado una dinamica importante en la ciudad, hay cofradías de San Juan Bautista de tamunangueros, se celebran velorios de cruz, paraduras, hay escuelas de decimistas que tienen su organización todo eso pasa en Caracas. Tenemos que seguir discutiendo pero sin alejarnos de lo que verdaderamente está pasando. Un abrazo HERMANO

Aquiles Baez
6 de Abril, 2010

Gracias a todos los participantes por sus opiniones, creo que estamos empezando algo que puede ser muy productivo a la larga y ojala desencadene en una cosa mas profunda. Para responderle un poco a mi amigo Daniel quien es una persona que viene trabajando por años en la música Venezolana y que posee un grupo de música cañonera excelente llamado Rucaneo del Mabil, quiero decir que el principio de todo este articulo ha sido la promoción de nuestra música. Los cultores sencillamente están, los músicos también están , nuestra música también esta ahí, ¿donde fallamos? Sencillamente en dos puntos que son bien definitivos y contundentes: difusión y valorar lo nuestro. Es realmente excelente el ejemplo de Carmen como educadora. Les digo, hay que acercar mas a nuestros niños y jóvenes a nuestra cultura. No es solo crear mesas de discusión para que nosotros mismos nos paguemos y demos el vuelto, es trabajar por una educación partiendo de los valores que son de nosotros. Tenemos una visión unilateral de las cosas. Se nos enseña que Colon vino de España y toda la historia europea antes del encontronazo,(porque el pana Cristóbal lo iban a degollar si alguien no veía una tierrita, que suerte que el otro pana, Rodrigo de Triana estaba viendo en el mástil). Hay una realidad, no se enfatiza las distintas tribus y culturas que había en el país antes que viniera Colón. No recuerdo ningún libro de historia de primaria o secundaria que nos hable de los ritos Africanos o de la cultura Bantú, o que nos diga que hay palabras árabes en nuestro Español como alfombra, almohada. Es bien complejo esto. Tenemos como una especie de otra historia escondida. Hay cosas que están como al revés. Hace unos años me fui a ver una exposición de arte Budú en Nueva York, y no es de muñequitos con alfileres, eso es un invento del cine estadounidense. Tiene muchas similitudes con el arte “Ingenuo”( calificativo que considero totalmente peyorativo) de nosotros, hay cosas que recuerdan de hecho a un Bárbaro Rivas, (otro gigante del arte venezolano desconocido por muchos). Tu sientes la relación y una de argumentos es que un gran contingente de nuestros ancestros negros con mucho orgullo lo digo, vinieron de Haití. Un elemento basico:color. No somos una cultura de blanco y negro. Es como cuando ves la música del Cora, del Clavecín y luego escuchas el joropo tuyero, hay conexiones que son definitivamente indisolubles. Claro la historia es hecha siempre con un punto de arbitrariedad. Tenemos que saber muchas cosas de nuestra cultura, apreciar el de donde venimos. Hay que despertar a los colores que son nuestros.Por eso la identidad es algo mas profundo que solo una palabra. Es ese manantial de cosas hermosas que aunque se mantienen en el inconciente y nos hacen tener un sentido de pertenencia cultural.

Cristhian De Castro
6 de Abril, 2010

Estimado Aquiles, Había comentado ya aquí, muy corto y sin entrar en la discusión propiamente dicha, pero me preocupa un poco que la dirección va hacia cosas que si bien lucen bonitas, no funcionan.

En tu comentario último preguntas ¿Dónde fallamos? Soy educador Universitario, y mi audiencia es jóvenes entre 16 y 21 años. Los problemas relacionados con la motivación de nuestra juventud hacia una u otra cosa no se arregla reorientando la educación en sí misma. Puedes creerme. Ninguna cantidad de horas en escuelas, bachilleratos y universidades tratando de mostrarles nuestra cultura a nuestros niños y jóvenes, puede luchar contra el entorno tecnológico en el que viven. Eso pasa a todo nivel. La cultura no se aprende en salones de clase. La cultura se vive, porque todo es cultura. Y a lo largo de la historia, la cultura se ve apoyada en un entorno tecnológico para su difusión y su producción.

Si me preguntas a mi, ¿en qué ha fallado la cultura musical venezolana? Simplemente está desfasada en cuanto al entorno tecnológico en el que se apoya la difusión cultural de hoy para nuestros chamos. La industria de la música, a los niveles necesarios de exposición tecnológica de Hoy, es prácticamente inexistente. Nuestras expresiones musicales, en vez de evolucionar hacia formas adaptadas a la cultura de nuestros chamos, se miran a si mismas, y no evolucionan. Y si no evolucionas, en el mundo de Hoy, mueres, porque nuestros chamos entran en Youtube y pueden ver cualquier cultura del mundo en segundos, y todas las culturas están en competencia por el interés del chamo, porque el mundo ya está globalizado. Es un hecho.

Voy a poner un ejemplo venezolano. Yo soy originario del Estado Bolívar. Y la música de navidad es la gaita Zuliana. ¿Por qué? ¿Porque me lo enseñaron en la escuela? No. Simplemente porque Los zulianos han sabido crear una industria para su música, que se adapta a su audiencia joven. Su música no se quedó en el furro y el cuatro, y aunque han tenido sus polémicas fuertes respecto a la tradición versus la industrialización, incluso la mas moderna de las gaitas sigue sintiéndose zuliana, y su industria ha tomado como un huracán nuestra cultura navideña contemporánea. Eso es innegable, cuando vemos que todo bachillerato de cualquier nivel de alcurnia “eurocentrista” o “pseudogringa” de Caracas tiene sus festivales gaiteros y sus grupos de gaitas repletos de jóvenes de la generación del Ipod, que además son los mismos que van a los conciertos de Metallica. Ni hablar de ejemplos extremos como Guaco, que es bien reconocido en el mundo, por cierto.

Los ejemplos internacionales también hay muchos. La difusión internacional de la bachata dominicana, aunque con sus polémicas internas (siempre existirán) se ha logrado por la industrialización y adaptación de la bachata que promovieron Juan Luis Guerra y otros artistas de su época. En vez de mirarse el ombligo, los músicos de renombre evolucionaron para el público que querían convencer.

Quiero acotar que no me refiero a que la música Venezolana no tenga calidad. No hablo de calidad. Hablo de que se adapte al oído de los jóvenes. A que esté dirigida a ellos. Es ingenuo decir que la audiencia es ignorante o desconocedora. El problema es que quienes impulsan nuestra cultura, ya sean músicos, promotores, productores, etc., no se han acercado a su audiencia. Si se quiere que los jóvenes aprecien nuestras tradiciones, hay que convertir a las tradiciones en tradiciones jóvenes. Si se quiere que sean internacionales, hay que hacerlas internacionales. Sacar música venezolana mas actualizada y no quedarse en que la tradición es importante “por que sí”. Es importante, pero entreguémosla a las nuevas generaciones.

Créeme que si le preguntas a los chamos de Hoy si se sienten orgullosos de “Aldemaro en su camaro”, te dirán “¡por supuesto!”.

Aquiles Baez
6 de Abril, 2010

Interesante el punto de vista de Cristhian, es verdad el mundo tecnológico es muy absorbente, de hecho estamos pegados en una discusión que es virtual. Estoy de acuerdo en varios aspectos que planteas. Cuando hablo de promoción, hablo también de los mecanismos para promover nuestros valores y hay algo que se ha asomado insipientemente por ahí, que es la falta de una industria que soporte la cultura nacional. Esto no es una ideología patriotera ni nada de eso. Pero hay algo cierto. Por años nuestra industria del disco se desvío de apoyar a nuestros artistas y estamos en un punto que es prácticamente inexistente como industria. Estamos en un momento de cambio que es muy difícil predecir que va a acontecer con e mercado del disco, eso es otro tema demasiado extenso. Ahora yo si pienso que la educación fortalece una cultura. Me remito al ejemplo de Santo Domingo, adoran al merengue y la bachata no porque lo tengan en su Ipod, sino porque lo llevan en la sangre. Y les digo una cosa, admiro de sobremanera a los músicos zulianos que se han mantenido proyectando su música y adoran a su gaita. Si estoy de acuerdo que hay que fortalecer los esquemas educativos y adaptarnos en cierta medida es estos tiempos tecnológicos. Hay que aprender de muchas culturas, por ejemplo que podemos aprender de los Europeos, que han sabido establecer un vinculo entre su historia y el siglo XXI. Para mi la educación es la base de todo, y hay que buscar la forma de cómo cultivar mas contundentemente nuestros valores a nivel de educación. Vuelvo a hablar de colores. Nuestra cultura es viva, cuando vas a Maracaibo (y empiezas a pasar el puente), puedes sentir la amalgama de colores que hay en las casas, en la luz y como esta se despliega dando unos amaneceres sencillamente únicos, tenemos que pensar en esas cosas que tenemos.
Ahora no estoy de acuerdo con ese termino de que nuestra música no evoluciona, habría que pensar que es evolucionar, porque si es para convertir nuestra música en cosas como tecno-joropo o sangueo-mix honestamente prefiero que se quede como esta. Creo que hay un desconocimiento de la “evolución” de nuestros creadores. No puede ser que en todos lados del mundo se impresionan por lo rica y compleja que es nuestra música que son nuestros ritmos y nosotros siempre le buscamos siete patas al gato. Uno no puede detener los intercambios culturales, la cultura y el folklore mismo están en constante transformación. Y hermano Cristhian me llamaras ingenuo pero sostengo que la masa del venezolano no conoce su cultura. Podemos hacer encuestas muy rápidas como cuales son los sones del Tamunangue y te apuesto que para empezar muchos de los lectores de este foro se preguntaran y ¿que es un Tamunangue?. Ahora esas cosas de evolución son muy relativas, se tienen que generar nuevos valores, generaciones de relevo completas, que déjenme decirles están ahí. Evolución para mi es tener un violinista del nivel de Alexis Cárdenas o un trompetista como Pacho Flores, o un cuatrista como Jorge Glem, quienes han demostrado que existian otras posibilidades desconocidas en sus instrumentos y son músicos de esta nueva generación.

Cristhian De Castro
6 de Abril, 2010

Quiero disculparme contigo Aquiles, si sentiste que te llamé directamente ingenuo. Creo que no me expresé adecuadamente. No es ingenuo decir que hay desconocimiento. Sí lo hay, y muchísimo. Lo que es ingenuo es decir que la falta de popularidad (o de reconocimiento) de nuestra cultura, se deba a eso.

Lamentablemente, aunque la gente conozca una cosa, su conocimiento de ella no lo va a hacer quererla. Lo que hace que algo tenga valor es que influya en tu vida de alguna forma, pero de verdad. Es por eso que en los pueblos la gente adora sus tradiciones, porque forman parte de sus vidas. No porque las conocen. Yo adoro y reconozco el valor del calipso del Callao, por ejemplo. ¿Y cómo no hacerlo, si lo bailé desde la tierna infancia en todos los carnavales de Guayana?

Quiero aclarar también que no estoy en contra del reforzamiento, en la educación, de nuestros valores tradicionales. Para nada. Simplemente digo, como educador, que es absolutamente insuficiente, y no es garantía de casi nada. Es garantía de conocimiento, si. Y eso es algo mas que nada. Pero no es garantía de valoración ni de reconocimiento o identificación.

Un alto porcentaje de la población vive en ciudades, y ciudades relativamente jóvenes. Y nuestra distribución demográfica por edades es también joven. Hay muchos mas jóvenes que mayores, y eso hay que tomarlo en cuenta también, a la hora de hacer industria. La industria de la música siempre ha sido una que llena una necesidad popular, así que la industria debe orientarse hacia lo que desea la gente. Tomémoslo en cuenta.

Tal vez utilicé mal la palabra evolución. No sé. Cuando hablaba de eso no me refería al aspecto Darwiniano del asunto. Me refería a la evolución acelerada que sufre la música en estos días, y que es la característica de esa superinteracción cultural que sufre el mundo de Hoy. Los músicos como los que nombras al final son excelentes, crean nuevos sonidos. Son la evolución de la música, para la música. Excelente. Y si se acercan a sus audiencias, pues llegarán a sus audiencias. Y dependiendo del tipo de audiencia al que se acerquen, esta audiencia los escuchará, les dará valor y los reconocerán (ya son bien valorados y reconocidos). Pero si hay otros tipos de audiencia a los que no se acercan, pedir el reconocimiento de estas otras audiencias no tiene sentido.

Hace poco escuchaba en una entrevista de radio a uno de nuestros excelentes músicos hablando de cómo se había un poco pasado de la música “clásica” a la “popular”, y recordé una clase de mi maestro de piano de la infancia cuando me decía que no me confundiera con eso de la “música clásica”. Que cuando los waltzes y Marchas que estábamos practicando fueron escritos, eran música popular, que eran escritos porque a la gente de la época les encantaban, y que se bailaban en fiestas de ricos, y en las tagüaras del populacho. Pero que toda la música era música popular. Que no había diferencia. Tardé años en entender eso, porque, a pesar de los estudios que demuestran lo artificial de las divisiones musicales (como éste del washington post: http://www.washingtonpost.com/wp-dyn/content/article/2007/04/04/AR2007040401721.html) la misma industria mundial se ha encargado de dividir los gustos de los demás por el contexto social. Hay música de ricos, de pobres, de cultos, de incultos.

Si nuestros excelentes músicos entienden que la música popular, lo es si le llega a la audiencia, y ésta la disfruta, y que no es una cosa de saber o no saber, llegarán a algo mas que a ser populares entre ellos mismos y entre la gente “culta”.

Lamento mucho tu percepción cuando dices “si es para convertir nuestra música en cosas como tecno-joropo o sangueo-mix honestamente prefiero que se quede como esta”. En mi opinión eso es un gran error. Gigante. Y terrible, porque son el tipo de errores que realmente sepultan tradiciones. Porque las tradiciones tienen dos opciones: se transforman con el tiempo, porque así es la cultura (que es la vida misma), o son sustituidas por nuevas tradiciones, que tendrán que venir de otro lado, como vinieron las actuales en su momento.

Saludos y gracias por la discusión.

Ceciclia Pla
6 de Abril, 2010

Mucho me temo que el amigo Christian no se refiere a empachar músicas disímiles a juro y porque sí. De modo que no hablamos de “tecno-joropo o sangueo-mix”. El trabajo de “actualización” de repertorio al que refiere, citando a Juan Luis Guerra como ejemplo, es claro y contundente. El dominicano estudió composición de jazz en Berklee (donde, creo, da clases nuestro Aquiles). Luego volvió a Dominicana y formó un grupo vocal, su primer disco fue un rotundo fracaso; una suerte de Manhattan Transfer con escasa percusión haciendo ritmos de bachata y merengues lentos, como pasados por agua, para hacerlos inteligibles en otro contexto más moderno. El propio Guerra dice en las entrevistas que una de sus mayores influencias fue Quinteto Contrapunto*. Y consta en alguna entrevista muy antigua su reconocimiento por la fusión del primer Yordano (que en realidad fue más que todo un proyecto grupal). ¿Qué hizo después? Sintetizó y sincretizó aún más la fórmula, aceleró los tempos, y estableció una clara correspondencia con la canción popular canónica que propusieron los Beatles. Es decir, una canción que puede apropiarse de cualquier ritmo y orquestación, siempre y cuando conserve estructuras occidentales (de repetición y desarrollo simétrico), tipo A-B-A-B o A-A-B. Con esto como piso, Guerra empezó a hacer canciones hits, que son merengue pero que también son universales. Incluso más, volcó su lenguaje poético personal en ellas: habla coloquial, referencias al repertorio latinoamericano y constantes giros metafóricos. Sin embargo, al analizar musicalmente sus canciones encontramos muchas veces, por ejemplo, que los arreglos de metales son tributos a Duke Ellington y otros centauros del jazz americano (y aquí volvemos a dónde estudió). Luego de todo esto, también encontramos elementos “prestados” de otros géneros: como el recitado del rap, guitarras eléctricas tocando arpegios de música Soukus (africana), bombos electrónicos, y hasta orquesta de música clásica. ¿Qué digo con esto? Estamos en presencia de una verdadera “actualización” de un género. No es casualidad nada en la música de Juan Luis Guerra (que por cierto, prácticamente inventó el sonido de la bachata “eléctrica” que ahora suena con insistencia en todos lados, casi como contraparte o complemento romántico/melodramático del reaggeton). Estos son los procesos que re-vigorizan y “actualizan” cualquier repertorio folklórico.

Ahora bien, amigo Christian, todas esas cosas que expliqué arriba, todas de pe a pa, han sido acometidas por Aquiles Báez y cantidad ilimitada de músicos acá. ¿Qué pasa? Muchas veces es música no vocal, y en consecuencia creo que toda está nueva música venezolana (modernísima, de paso) cae o es izada o es degustada por -sí, no hay nada malo en decirlo- clases medias-altas. O es entendida como una música de culto, sin más. Como si fuera música sólo para gente que puede pagar una entrada del auditorio Corp Group, o para la gente (siempre poca) que está pendiente de los programas dominicales de música clásica. O sea, es una mala lectura de nuestra propia música. En realidad es una música muy divertida, espontánea, cool y hip que funcionaría en cualquier ámbito. Pero para que estas cosas sucedan, y en eso retomo el comentario de Christian, hace falta algo muy sencillo y muy raro al mismo tiempo, que es el cantante popular, el que sintetiza toda esta discusión y la resuelve con una sola canción, que se escucha en el barrio y en la quinta. Hay muchos artistas en el país que tienen esa búsqueda. Sin ir más lejos el Pollo Brito, que es un músico A-1, maestro de conservatorio incluso, emprendió algo más o menos en esos términos con sus discos. La traslación de “Fiesta en Elorza” de un ritmo ternario a uno par (de 6/8 a 4/4), de joropo a calipso, con instrumentación eléctrica fue un golpe de ingenio. Logró meter un clásico del Llano, de las estaciones de música criolla a Todas las emisoras. Y lo hizo, conservando la gracia original y prácticamente creando una canción y un forma de música pop muy novedosos. ¿Recuerdan el calipso “Woman del Callao” grabado por Un solo pueblo? Pues Juan Luis Guerra lo grabó como fusión de calipso y merengue y se hizo de otro hit en toda Latinoamérica, muchachos.

Más estudio, menos confusión: pura fusión.

*(El Quinteto Contrapunto, para los que aún no lo conocen, era un grupo vocal muy parecido a la perfección, que rescataba el repertorio popular y los re-interpretaba y re-armonizaba. Un grupo pop-académico. De allí salieron Morela Muñoz y Jesús Sevillano. Creo que no ha salido su cajita recopilatoria de 4 CDs, de las que han vuéltose tan populares, porque al fin puede conseguirse algo del catálogo nacional legalmente, como Serenata G, Alí Primera. De lo contrario: los discos los venden en los tarantines de los domingos en Bellas Artes, por la plaza Caobos).

Diego Baptista
6 de Abril, 2010

Muy bueno tu análisis Aquiles. Realmente lo que nos falta es orgullo nacional por lo nuestro, sea nuevo o sea viejo. No solo a nivel musical, sino a nivel de valores, de cultura, de historia, de apreciación por los logros de nuestra gente para convertirlos en héroes y que sean el ejemplo a seguir.
En la única parte donde estoy en desacuerdo es darle identidad al rock argentino, al menos musicalmente me parece que es semejante a todos los movimientos de rock latinoamericano en español. Tal vez la identidad esté en el acento, en la promoción y muy seguramente en el orgullo patriota de proclamar la nacionalidad de sus intérpretes.
Del resto estoy absolutamente de acuerdo contigo sobre la falta de promoción interna y externa de nuestra música. Es un asunto de cultura que debe ser inculcado desde la infancia.

Robin Gutiérrez
7 de Abril, 2010

Bueno yo que soy musico empirico y tengo una propuesta de años ya de musica electronica con joropo pido por favor que no se nos discrimine. hay un poco de gente haciendo esperimento con beats y sintes y todo lo que se cruza por el medio y nadie de ellos anda hablando mal del neofolfclor ni jazz o nada. ademas un disco hay que remixean al tio simon y que lo aprobo el y se vendio, lo hizo la gente de la mega con ivan locher participa un gentio

Nelly
7 de Abril, 2010

Querido Aquiles, luego de todos estos interesante comentarios, quisiera preguntarte: ¿Qué has aprendido?¿Ha habido algún cambio respecto al planteamiento original del problema – si es un problema- y sus posibles soluciones? Gracias y saludos.

Aquiles Baez
7 de Abril, 2010

Realmente esto no fue un articulo sino una catarsis. Saludos una vez mas a los panelistas que han emitido sus opiniones y muchos de ustedes podrían escribir otro articulo sobre lo que piensan al respecto. Mi pana Christian, creo que las herramientas y la calidad de la música ha descendido desde que se cambio el estado de la música como arte a entretenimiento. Cuando esto pasó se activaron unos mecanismos que son impuestos por las leyes del mercado y no por la calidad de la música . Ese es uno de nuestros problemas cuando uno decide ser músico de calidad en la contemporaneidad. Con respecto a la amiga Cecilia (que lleva el nombre de la santa patrona de los músicos), estoy muy de acuerdo en varios puntos contigo, pero la decisión que uno haga conciertos en un lugar u otro no es de los músicos y nosotros tenemos que vivir de esto. Es una realidad que la discografía venezolana es difícil de conseguir, incluso lo digo por mis discos . Cuando son producciones independientes cuesta mucho sacar una edición siguiente, en consecuencia el disco no esta en el mercado. Eso ha acontecido no solo con El quinteto contrapunto sino con muchos artistas. Por otro lado creo que uno hace música por una necesidad espiritual, no por razones de un mercado especifico. En cuanto a lo que se esta haciendo creo que hay cosas fabulosas y hay compositores de canciones espectaculares no conocidos, les invito a que los conozcan, a los mas veteranos como Ignacio Izcaray, Henry Martínez, los termino medio como Pablo Gil que acaba de sacar un disco muy hermoso cantado por María Alejandra Rodríguez, Leonel Ruiz, la gente joven como la de pomarrosa, José Alejandro Delgado, Ezequiel Serrano, Cesar Gómez, etc.
En cuanto al amigo Robin, no estoy discriminando a nadie, odio las etiquetas y creo que uno hace música mas que cualquier cosa. Las etiquetas las inventan los mecanismos de publicidad, como para encasillar algo. En lo personal he sido muy abierto musicalmente y me he sentado a oír desde música de la India, hasta guerrilla seca que me parecen muy buenos . Lo que pienso es que el artista tiene que tener algo que decir. A principios de los noventa tenia un grupo llamado “La Platabanda”, que fusionaba muchas cosas incluso hacia ritmo de tambores con metales y guitarra eléctrica con distorsión. Siempre he estado abierto a los cambios y esto es todo un tema porque a penas se le pone una guitarra eléctrica a una tonada de Simon ya eso es Neo-Folklore. A principio de los noventas , como esta gente que encasilla a la música un día me estaba haciendo una entrevista y no podían encasillarme me preguntan enfáticamente como llamas eso que tu haces, a lo que conteste :”Folklore Heavy”.Y para responderle a Nelly quiero comentar que ha sido muy nutriente el resultado de este foro. Sin embargo sigo argumentando que no conocemos a nuestra música.Ahora en cuanto a las soluciones, tenemos todo un foro hablando de ello, sin embargo hay mucho que hacer al respecto.Podríamos empezar en el uno a uno y querer un poco mas a nuestros valores. Se necesita de mas apoyo y creo que en eso todos podemos colaborar. A los que no están de acuerdo con mis argumentos los invito que se pasen una tarde en youtube o en una tienda de discos o hasta casa de algún pana escuchando lo que se esta haciendo en Venezuela y les apuesto que su visión cambiara.

Fidel Antonio
11 de Abril, 2010

Saludos Aquiles.
Es verdaderamente gratificante que alguien con la calidad artística como la tuya se preocupe y se ocupe de éste tema que pàra mí es sencillamente obligado para todos los venezolanos. Es muy cierto que nuestra música ha sido encasillada en algo tan simple (ojo, no el concepto en sí) la llanera: arpa, cuatro y maracas (que de verdad es muy nuestro). Sin embargo, ya tu lo dijiste: nuestra música es mucho mas que eso. Y tomando en consideración todas las variantes que se expusieron en tu escrito, pienso que hasta esa misma variedad musical autóctona, folclórica y tradicional nuestra es la que nos impide definir cuál sería la que más cercana estaría en la definición como música venezolana.
Es muy cierto, nosotros contamos con un universo de ritmos, cadencia, compases y todo aquello que en las sub-regiones (por de nominarlo de alguna manera)nos caracterizan, ya tu haces un recorrido por cada una de esas regiones bastante cercano a lo que conforma nuestro pentagrama musical venezolano. Y pienso, sin ánimo de polemizar ni contradecir lo que tú muy bien afirmas, es tarea difícil precisar y definir un ritmo como “Música venezolana”
Entiendo que lo que se quiere es enfocar por el lado comercial del asunto (o mejor dicho, des-enfocarlo) y traerlo a lo que verdaderamente nos importa, que es la difusión de todos los géneros, llámese vals, merengue, gaita, tambor central o de la costa falconiana, el calipso guayanés, etc.
Bravo por tí Aquiles. Sigue en esa onda que yo desde éste puerto histórico, desde éste tú pueblo, La Vela de Coro todos tus amigos te apoyamos. Pensamos igual que tú y mucha gente que nuestra música no es solo arpa, cuatro y maracas (que sí los es) pero que está también esa gama inmensa que has citado y no caer en lo mismo de que Brasil es solo samba ó que Colombia es Vallenato ó en México la ranchera ó Argentina el tango.
Te agradezco como venezolano tu preocupación. Sigue adelante hermano. Pa´lante es pa´llá….!

Eduardo J. Sánchez Rugeles
17 de Abril, 2010

Llego tarde… No había caído en cuenta de esta tertulia.

Ocurrió hace algunos años en la Librería Distribuidora Estudios. Un prepotente musicólogo le decía a mi amigo Javier Marichal que él le tenía estrictamente prohibido a su hija adolescente escuchar las “basuras populares” que interpretaban “granujas” tales como Shakira o Luis Fonsi.
Esta mini-anécdota me sirve para introducir un punto en esta afable discusión: la cuestión “popular” o el llamado género pop. Resulta significativo que en más de 100 intervenciones sobre música venezolana –tradicional y contemporánea- nadie haya nombrado –a menos que lo haya saltado en la lectura tremendista de algún comentario largo- el trabajo de los chamos de Vos Veiz o de “artistas” –el encomillado lo pone nuestra idiosincrasia” como Servando y Florentino, Jeremías, Malanga, Entrenos o Hany Kauam. Considero que este tipo de propuestas no se nombran, sencillamente, porque se asumen, se etiquetan, se describen y se asimilan como algo, cualitativamente, malo; la actitud intolerante del musicólogo de Distribuidora Estudios es la misma con la que, por lo general, confrontamos todo tipo de trabajo musical que se vincula al difícilmente definible genero pop.
Esto no es un fenómeno reciente, creo que esto forma parte de nuestra identidad incomprendida, rara, promiscua, paradójica y, esencialmente, lúdica. Nadie habla con seriedad, por ejemplo, del aporte musical de un compositor como Rudy La Scala. Afirmar esto puede motivar, más allá de las sonrisas burlescas, posiciones radicales con respecto a la contaminación sónica. “Eso no es música”, “eso es una mierda”, “eso es horrible”, etc, son los comentarios habituales con los que se describe ese tipo de propuesta. Sin embargo, puedo decir en defensa o en sana comprensión de este fenómeno que yo nací en 1977, no nací en la rivera del Arauca sino en Caracas y crecí con el fondo de pantalla de “Qué bello”, “Mi vida eres tú”, “Con mi cara tan lavada”, “Sin pensarlo dos veces”, “Sé como duele” y, entre muchas otras, “A quien”. No diré si eso es bueno o es malo, sólo diré que eso estaba ahí y no sé por qué razón existe un convenio tácito y en ocasiones contradictorio que se empeña en refutar todo ese imaginario.
Otro caso interesante es el de Luis Alva, el compositor de origen peruano que le escribió el repertorio a Los Melódicos noventeros, a Diveana, a Natusha, a Miguel Moly, a Karolina y otros desparecidos. No hay fiesta de matrimonio, quince años, primera comunión o bautizo en Caracas que no utilice a placer ese variopinto patrimonio. Sin embargo, si bien todo venezolano –alguna vez- ebrio o sobrio ha bailado “Marejada, marejada, fue tu amor sobre mi almohada” al mismo tiempo, en tertulias “serias” siente esa especie de obligación en tener que decir que todo este conjunto de piezas son una basura.
Y acá retomo el primer punto del tema planteado por Don Aquiles: el asunto de la identidad como una extraña relación entre el orgullo y el defecto. Al maestro le preocupa la victoria de la invectiva y el agravio contra lo tradicional en detrimento de cierto orgullo patrio. Mi pregunta es sencilla: ¿Y si, simplemente, somos así? ¿Y si nuestra identidad se comporta bajo la lógica de la paradoja? ¿Si no logramos conciliar el “pensar” con el “decir”? Me explico: cualquier venezolano “culto” asume con moralidad kantiana que Diveana es una mierda; públicamente lo dice, con sus amigos “intelectuales” ni siquiera lo nombra –no vale la pena-; ahora, tomemos al mismo sujeto, brindémosle un par de tragos, busquémosle una interesante compañera y lancémosle, en acetato o en CD compilado, “Tus ojos”, “Un poquito”, “Lo que siento contigo” o “Oh,oh, tú no ves”. Apuesto por la desaparición de los prejuicios, por el goce acrítico y ligero, agradable y sin pose, por el saberse identificado con una tradición que, simplemente, está ahí; que siempre ha estado ahí –bien sea bajo Billo’s, Sans Souci, Porfi Jiménez, Los Melódicos o, el ahijado de Wilfrido Vargas, Leo Díaz-. ¿Qué pasa con ese imaginario “pachangoso”, “baladológico”, “fiestero”, esencialmente, auténtico?
No tengo complejo ninguno en afirmar mi afición por la música popular; en ocasiones hago ejercicios de contraste con lo que se hace en otros países y, en este sentido, puedo afirmar que los chamos de Vos Veiz tienen una originalidad tremenda, una inventiva valiosa en sus versos cursis y, lo más interesante, le llegan a las generaciones jóvenes. Si, en sus orígenes, imitaron cierto modelo extranjero de canto coral-juvenil, bien, X, ¿Qué importa? En los últimos años se han inventado una trayectoria sólida y están ahí. Lo extraño –lo curioso- es que en nuestra elitista percepción de lo tradicional, lo folk, lo étnico y lo “puro” no lo queremos ver. Lo mismo ocurre con Servando y Florentino. “De sol a sol” marcó a una generación, incluso construyó una coreografía que, habitualmente, se parodia… Citar a los Primera me ha hecho recordar un dato valioso -muy valioso- para esta tertulia. No sé si fue “Alíviame” u otra pero a estos tipos les escribió una canción el cantante/músico venezolano que ha tenido mayor proyección internacional en las últimas décadas: Ricardo Montaner. Ajá, entonces, retomando la inquietud del maestro Aquiles: “¿Por qué no se conoce la música venezolana en el extranjero?”, me pregunto, ¿Qué pasa con el caso Montaner? ¿Se inscribe Montaner dentro de la lógica excluyente que define toda la producción de la balada local como basura? Y aquí, nuevamente –desde Montaner- hay un salto a otro compositor muy valioso: Fernando Osorio. Las baladas de Osorio no tienen nada que envidiar a cualquier texto musical de la más elaborada tradición de la canción hispanoamericana. La misma belleza que encuentro, por ejemplo, en “Una noche contigo” de Alfredo Sadel la encuentro en “Aún paso por tu casa” o “No te puedo olvidar”.
La exclusión de lo “baladológico/popular” en las tertulias musicales en Venezuela podría dar para mucho. No quiero extenderme ni ponerme más pesado de lo que, probablemente, ya me he puesto. En síntesis, maestro, ¿Qué pasa con la balada venezolana?, ¿Cómo calificar lo pop o popular? ¿Qué opinión le merece esa idea de la identidad paradójica, -del llevar la franela de Roberto Antonio debajo pero, públicamente, rasgarnos las vestiduras con la innegable belleza de “Ojos Color de Pozo” o el “Atardecer” de Ensamble Gurrufío-?
Sin más que agregar, me retiro a escuchar “Aunque sea poco” y, más tarde, “Diavolo”./ Saludos. (¡Una versión de “Diavolo” con la Rondalla u Onda Nueva sería un palo!)
PD: Maestro, debo decirlo acá a falta de otro espacio. Su interpretación de “Mi mujer es caña dulce” es sencillamente extraordinaria, grandiosa; una punzante y amabilísisma puñalada para las más mortificadas noches de exilio.

Diego Baptista
17 de Abril, 2010

Amigo Sánchez Rugeles, muy interesante su escrito pero creo que de lo que aquí se habla es de la música autóctona devenida en música de reconocimiento internacional y que cualquiera que la oiga pueda identificarla y decir: esa es una gaita venezolana…, aquella es un golpe venezolano; de la misma manera que se identifica en cual parte del mundo un tango argentino o una cumbia colombiana o un reggae jamaiquino. Nadie puede negar la proyección internacional de gente como Ricardo Montanes, El Puma José Luis Rodríguez, de Oscar D’León, pero son intérpretes de música que nos es originaria de Venezuela. La popularidad e internacionalización de los intérpretes nacionales es otro tema diferente, aunque también muy importante.
Seguro que se me escapa alguna, pero creo que la única música que ha tenido proyección internacional son el Caballo Viejo de Simón Díaz, Moliendo Café de Hugo Blanco y Ansiedad de Chelique Sarabia. Ah! y el gran movimiento de la Onda Nueva que exportó ritmos totalmente venezolanos y contagió a mucha gente, pero que no sobrevivió.

Kelvin Galué
17 de Abril, 2010

Diego, lo que Rugeles plante está totalmente a tono con la discusión. Sintetizando su propuesta (y quizas desmejorandola): Cómo vamos a pretender que se oigan métricas 3/4, 5/8 y 6/8 en el mundo si nosotros mismos no apreciamos nuestros 4/4?? Es decir: cómo vamos a pretender que se Hernán Marín y Francisco Pacheco sean reivindicados como artistas de genio en el exterior, y con muchas ventas, si nosotros en nuestro patio no reivindicamos ni a nuestros artistas pop (la musica que bailamos)? Por qué Colina toca los sábados en una pizzería ante 8 o 10 personas?? por qué Yordano tocó hace un mes en un bar juvenil de rock para 100 personas?? Por qué la ultima vez que los Amigos Invisibles tocaron en el Poliedro fue un rotundo fracaso, ni la mitad del recinto lleno?? Por qué en Caracas ni llega la información de los conciertos y ferias multitudinarias en el interior??
Y qué si simplemente somos así?

Fidel Antonio
17 de Abril, 2010

Saludos a todos nuevamente desde el Puerto Histórico de La Vela de Coro.
sentí la necesidad de intervenir de nuevo, entre otras cosas por el tema es interesante y porque las in tervenciones de Eduardo J. Sánchez Rugeles, que por demás es muy ecertado su comentario, y la aclaratoria que hace Diego Baptista, y claro la explicación casi técnica que hace Kelvin Galué. Yo creo que el planteamiento inicial (o la intención del foro) es la de buscar una razón por la cual la música venezolana no se reconoce (como dice Diego Baptista)como lo haríamos con un tango o una cumbia (a que pensaron en Argentina y Colombia) Bueno, eso es…!
He allí el meollo…!
NO se trata de descalificar a los Hermanos Primera o a Montaner (que son muy buenos en su género, pero no nuestro) ni mucho menos a esa excelente pléyade de músicos que surgieron en los ochentas como Yordano, Ilan Chester, Colina, Etc. y darle relevancia a los valores que han surgido en los últimos tiempo como C-4 Trío o Huáscar Barradas o Alexis Cádenas, etc, etc..
Pienso que lo que se trata es de ubicarnos en el espectro musical latino americano.

Kelvin Galué
17 de Abril, 2010

Claro, Fidel Antonio, pero por qué no es “nuestra” esa música pop? claro que lo es. En el mundo no se escucha el soukus africano, por ejemplo. Y los africanos no deberían sentirse menos por eso, es simplemente una forma musical que al parecer no se “comunica” o “se expresa” con tanta facilidad como sí lo hace el tango por ejemplo. Eso pudiera estar pasando con la música folklórica de origen venezolano. En ese sentido, vale la pena lamentarnos de que no son formas tan populares como el blues, el son o la cumbia???, que ya son prácticamente lenguajes universales. Si igual nuestros músicos los parodian, los asimilan y los devuelven con su propio acento particular. Por ejemplo, la fusión detrás de los primeros discos de Yordano, cortesía del productos Ezequiel Serrano padre, es tan original como cualquier joropo. Si hasta ahora “nuestra” musica folklorica no ha cautivado publico en el ambito mundial, jamas lo va a hacer por si sola. Ya se ha dicho bastante en este foro. Todos esos “lenguajes” urbanos populares, desde el bosa, el rock, hasta la salsa necesitaron de larguísimos procesos de fusión, sincretismo y actualización. Y en esto el maestro Aquiles tiene su pundonor: los músicos venezolanos a venir tienen que querer, embeberse y manipular genéticamente “nuestrro” ADN musical com ya lo vienen haciendo, pero más y más y más. Pero eso sí: de qué vale todo este trabajo si es COMPLETAMENTE ignorado en nuestro suelo????

Aquiles Baez
19 de Abril, 2010

Mis queridos panelistas que casi no me dejan hacer mas nada que responder sus mensajes. Primero que nada yo estoy hablando solamente de la música que tiene una raíz tradicional y así lo explico en mi articulo. Si nos podemos hablar de música comercial podemos pasar no horas sino días y hasta meses. Primero que nada la música comercial venezolana esta marcada por lo que dicta el mercado y para que tu suenes comercialmente hay que tener mucho pero mucho dinero. No cuestiono quien se va por ese camino solo es que no lo comparto y además nos alejamos del foco de la discusión que es sobre la música venezolana de raíz tradicional. Por eso escribí lo siguiente :
“Según mi punto de vista, el concepto de música venezolana se refiere a toda la hecha en Venezuela. Podríamos, no obstante, intentar clasificarla o etiquetarla por grupos o géneros, que van desde lo más tradicional hasta lo más contemporáneo. Podríamos detenernos a hablar de la música con raíces folklóricas, empezando por los géneros tradicionales populares de cada región, con una variedad propia de timbre y de ritmo”. Así es seguimos en los comentarios y una vez mas gracias por la discusión que creo que todos estamos aprendiendo algo.

victor araujo
30 de Mayo, 2010

sr baez mi saludo respeto y consideracion,y a la vez felicitarle por su valioso articulo,soy productor y conductor del programa musico cultural,LO NUESTRO,transmitido por radio continente 590am y por la 101.1 fm radio libre negro primero,teniendo como consigna la de darnos un paseo imaginario por toda vzla a traves de su amplia cultura musical, ya q difundimos musica de cualquier parte de nuestra geografia nacional, hace poco tiempo estuve en la vela de coro y conversaba sobre este particular con el profesor y amigo Dilque barrena, quiero aportar mi granito de arena en la conformacion,de un gran movimiento en defensa de la musica nacional,me gustaria estudie entre sus posibilidades concederme una entrevista con su persona para conversar sobre este importante tama.

El cantaclaro moderno
19 de Junio, 2010

El nacionalismo, nos está cerrando la puertas. El solo hecho de llamarla Venezolana (con tanto desprestigio internacional a cuenta de Chavez) es erroneo. Miren en Colombia, cada región un dialecto, una musica, Vallenato en la costa, Cumbias y guabinas, al interior, al pacifico salsa y otros ritmos afros, etc. y en Los llanos la musica Llanera, Vayan por Europa, por Asia, por U.sa. y alla hay musica de los colombianos. y Venezuela ???? Nos quedamos con el puma.

Niño
31 de Agosto, 2010

Mis respetos hermano… a impulsar nuestras raices!

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