Lo siguiente es una guía acerca de las dudas más comunes que asaltan al lector cuando la ausencia de luz eléctrica interrumpe todo el curso de su vida cotidiana. Ahondamos en las causas y efectos de esta crisis del servicio eléctrico que sufre todo el país y que ha derivado en un severo racionamiento que, por ahora, no afecta a la capital.
¿Cuáles son las causas de la actual crisis?
Responde a un desbalance entre la oferta y la demanda. El gobierno calcula que mientras la demanda es de unos 14.100 megavatios (MW) en promedio, la oferta total efectiva apenas llega a unos 12.430 MW, de manera que hay un déficit en torno a 1.670 MW.
Del lado de la oferta, aunque el Gobierno ha destinado ingentes recursos a la instalación de nuevas plantas de generación tanto hidroeléctricas como termoeléctricas –la estatal Corpoelec asegura que se han añadido 4.623 megavatios (MW) desde 1999 versus 2.945 MW en el decenio anterior–; estas inversiones no se han acometido en los tiempos previstos y, en algunos casos, no han podido aportar toda su capacidad al sistema interconectado por “cuellos de botella” en las líneas de transmisión y distribución.
Las plantas termoeléctricas que fueron inauguradas antes del decenio de Chávez han experimentado innumerables contratiempos operacionales por falta de mantenimiento en los últimos años. El caso de Planta Centro, ubicada en la zona central y la mayor termoeléctrica del país con 2.000 MW instalados, es emblemático, pues con la mejor de las suertes ha logrado poner en funcionamiento sólo tres de sus cinco plantas, que fueron convertidas al uso de gas tras repetidos tropiezos.
En total, los expertos calculan que de 23.600 MW instalados en el país, sólo están disponibles de manera recurrente unos 17.500 MW, dejándole un margen de maniobra bastante reducido al sistema interconectado para operar durante picos de demanda y sobreexigiéndoles a las líneas de transmisión que salen del Guri.
La llegada de “El Niño”, fenómeno climatológico que desde agosto trajo inundaciones a algunos países y sequía a naciones como Venezuela y Colombia, agravó el desequilibrio que ya existía entre la oferta y la demanda, al reducir el aporte de 70% que tradicionalmente ha hecho la hidroelectricidad a la matriz energética nacional.
Cada vez que el embalse del Guri desciende rápidamente, es necesario dejar fuera de funcionamiento unidades que representan miles de MW en el sistema. Para los primeros días de enero de 2010, el Guri estaba en 261 metros sobre el nivel del mar (msnm), diez metros por debajo del registro hecho en el mismo período del año anterior, lo cual ha significado unos 1.500 MW menos de aporte.
En una situación incluso más crítica se encuentran los embalses andinos, por lo que la generación de esa zona del país, cuya capacidad ronda los 500 MW, se ha visto sensiblemente reducida.
Del lado de la demanda, esta ha venido creciendo sostenidamente desde 2002, al mismo ritmo al que se expandió la economía. Aunque en los últimos tres años aumentó porcentualmente menos que entre 2004 y 2006, la capacidad instalada de generación y, particularmente, las líneas de transmisión no han crecido al mismo ritmo.
En 2009, por ejemplo, se registraron picos de demanda superiores a 17.000 MW que derivaron en apagones generalizados en varios estados del país, pues no estaba disponible toda esa potencia en el sistema por problemas con las principales plantas termoeléctricas.
Cifras de Corpoelec indican que la demanda promedio de 2009 fue 14.100 MW, de los cuales 9.870 MW fueron aportados por la hidroelectricidad (6.200 MW del Guri) y el resto, es decir, 4.230 MW por la termoelectricidad. Por ello es posible deducir que el intento del Gobierno de independizar al país del Guri no ha rendido frutos.
Una de las peculiaridades que ha agravado la exigencia al sistema interconectado es el crecimiento acelerado de la demanda en Caracas, pues las plantas termoeléctricas que tradicionalmente han atendido a la capital ya no son suficientes y los proyectos para expandir esa capacidad –Termocentro y ampliación de Tacoa – no prevén ser inaugurados sino hasta 2011.
Mientras en 2008 Caracas estuvo tomando unos 1.000 MW del sistema interconectado, en enero de este año ya ha aumentado a 1.600 MW, en parte por la inoperatividad puntual de algunas de las plantas instaladas, que son de vieja data, pero también por la aceleración del consumo incluso en momentos de recesión económica.
Uno de los incentivos que tienen los usuarios para un consumo desmedido de energía en Venezuela son los bajos costos, lo cual se aplica en el caso de la electricidad –cuyas tarifas están congeladas desde 2002- así como los combustibles líquidos y el gas.
La prioridad del Gobierno desde 2007 ha sido ejecutar la estatización del sector eléctrico. Por ello los incrementos tarifarios que creían necesarios los empresarios privados para mantener el balance entre la oferta y la demanda no han sido aplicados por el Ejecutivo, entre otras cosas porque las principales materias primas para la generación de termoelectricidad –diesel, fuel oil y gas- tampoco se han encarecido.
¿Cuánto puede durar esta crisis?
Superar el déficit sin un recorte en los niveles de consumo nos devuelve a la dependencia extrema de la hidroelectricidad, por lo que sería necesario que lloviera para que los embalses se recuperen y sea posible asegurar el suministro en 2011. Esto es bastante difícil de predecir en el tiempo, pero sí es previsible que este año el balance oferta-demanda continuará muy ajustado, haciendo necesarias medidas de ahorro.
Existen sectores intensivos en energía como el petróleo, la petroquímica y las industrias básicas. Mientras las dos primeras prácticamente se autoabastecen de electricidad, las últimas toman buena parte de la electricidad que genera el Guri. Esto explica que debieran reducir su consumo en unos 550 MW y, con ello, su operatividad e ingresos.
Sin embargo, la economía entró en recesión en 2009 y mantener fuera de servicio a las industrias esenciales profundizará la contracción. La reducción de las operaciones de las CVG e incluso del sector comercio debe tener un lapso determinado y en ese período deben acelerarse los planes orientados a incrementar la capacidad de generación termoeléctrica efectivamente disponible y lograr un ahorro en los patrones de consumo de las residencias.
Asimismo, Corpoelec debe dedicarse a paliar las fugas de electricidad, que se producen de dos formas diferentes: en pérdidas a través de las líneas de transmisión y distribución y en consumos no autorizados por parte de usuarios que se conectan a las líneas eléctricas.
¿Era previsible?, ¿se pudieron aminorar las consecuencias?
Parcialmente sí. Los efectos de “El Niño” eran impredecibles, pero para mediados de 2009 Corpoelec estaba sobreexigiéndole al Guri para contrarrestar la inoperatividad intermitente de muchas de las plantas termoeléctricas. Si se hubiera hecho un uso menos intensivo del embalse, las consecuencias de la sequía no hubieran derivado en la urgencia de un racionamiento en todos los sectores de la economía.
Un adecuado mantenimiento de las termoeléctricas, mejor planificación de las plantas nuevas para optimizar su aporte al sistema interconectado y un patrón de consumo menos agresivo hubieran detenido la crisis.
Todo esto se conjuga en una mejor gerencia del sector eléctrico, que ha tenido que lidiar con la unificación de 14 filiales de Corpoelec, luego de que el Estado tomara las plantas que eran administradas por el empresariado venezolano en 2007. La prioridad no ha sido la planificación, por lo que la sequía tomó al sector sin un plan de contingencia a la mano.
¿Qué tanto ha afectado “El Niño” a Venezuela?
Bastante. La Organización Meteorológica Mundial decretó el 19 de agosto el inicio de este fenómeno, que se manifiesta con un incremento en la temperatura superficial del océano pacífico tropical.
La cota del Guri, que se mide todos los meses de enero, se situó en 261 msnm este año, 10 metros por debajo de su nivel máximo y un número similar a los registros de 2001 y 2002, cuando se produjo la última de las crisis hidroeléctricas. Si el nivel del Guri desciende a menos de 240 msnm es necesario detener un número de turbinas que equivale a 5.000 MW de suministro, es decir, el consumo de unas nueve ciudades del tamaño de Ciudad Guayana o 25 ciudades como San Félix.
Por su parte, los embalses de Los Andes, principalmente La Honda que surte a la central hidroeléctrica San Agatón, se encuentran virtualmente secos, mientras que en 2008 estaban cerca de sus niveles máximos.
Colombia está viviendo una situación similar, por lo que detuvo los intercambios de energía con Venezuela, que beneficiaban al estado Táchira. Venezuela, por su parte, está reduciendo progresivamente las ventas a Boa Vista, Brasil, desde los 120 MW habituales a unos 20 MW en total.
¿Qué tan efectiva es la política de sustitución de bombillos?
La meta de la misión Revolución Energética era disminuir la demanda de potencia en unos 2.000 MW (14% de la demanda promedio de 2009) y con ello aliviar particularmente los horarios de mayor demanda en el sistema, pero esta reducción no se ha alcanzado.
Cifras extraoficiales hablan de una disminución de hasta 850 MW en 2007, cuando se logró la mayor instalación de bombillos ahorradores. Sin embargo, su efectividad comenzó a reducirse con la reinstalación de bombillos incandescentes por parte de los usuarios, dado el diferencial de precios que tienen ambos focos en el mercado –uno incandescente cuesta alrededor de Bs 20 y uno ahorrador hasta Bs 70-, y la ausencia de una adecuada planificación de este plan durante 2009, año en que los programas asociados a las misiones redujeron sensiblemente la recepción de partidas presupuestarias.
El Presidente anunció días atrás el comienzo de una nueva fase de reemplazo de bombillos, esta vez con una meta de reducción de 200 MW. Además, varias resoluciones normaron la importación de electrodomésticos, con el fin de que sólo se vendan los de bajo consumo energético; el horario de los centros comerciales; la operatividad de las industrias básicas y ligeras; y el uso de la luz eléctrica en las oficinas públicas, que vino acompañado con una reducción del horario de trabajo de los funcionarios públicos.
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* Imagen: batesbrendan
** Agradecemos a las siguientes personas por su colaboración en la elaboración de las interrogantes de este artículo:
@ritateresa; @gabobeis14; @caa2410; @CaqueTorta; @durvalazo; @JoseManuelR
Rafael L Ollarves Velásquez; Odart Graterol; Pat Monteferrante; Sergio Zappini; Rolando Nunez; Domingo Vazquez; Abraham Jimenez; Seishin Alhioz Moreno Suarez; Minguez Keo; Kenia Thaydée Tovar Pérez; Maribel Perez; Arnaldo Fernandes; Elides Aguin; Jacqueline Herrera; Tibisay Pardo Reyes; Ileana Vasquez; Maria Stella Badalamenti; Rafael Perez; Alexander Lugo Rodríguez; Marielvi Piñero


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21 de Enero, 2010
Excelente artículo, trata esta problemática que estamos viviendo de una forma objetiva, sin ese sesgo político a que nos tienen acostumbrados nuestros medios de comunicación, nos hace ver la cruda realidad de la cual hemos estado de espaldas. Concientizémonos, y dejemos ya esa cultura derrochadora que nos ha caracterizado a los venezolanos, y exijamos que sean hechas las inversiones necesarias en ese campo, tanto de nuevas plantas termoeléctricas e hidroeléctricas, asi como el adecuado mantenimiento a las ya existentes. .
22 de Enero, 2010
Muy buen trabajo de Mariana. Ya le conocía sus habilidades en materia petrolera, veo que ahora también en electricidad. Seguro que también se nos pondrá eólica.
Saludos…
28 de Enero, 2010
Excelente… me gusto mucho la objetividad del articulo, felicito a la Sra.Marianna… sin la decadencia de la sumicion a una parcialidad politica nos dice algo que ningun medio nos a podido informar: cuales son las posibles causas de la crisis energetica.
Y en mi humilde opinion concluyo que ciertamente las causas tanto naturales como sociales han influido, pero es innegable que la inoperancia e ineficiencia de las distintas gerencias encargadas de la planificacion y prevision para la solucion de la misma, tienen la mayor de las responsabilidades en estas horas oscuras que vivimos los venezolanos.
Por que no nos vengan con los cuentos que si ya sabian el desface que existe entre la generacion y el consumo,y de presentarse este fenomeno el niño lo unico planificado eran los apagones?
Fenomenos de lideres es lo que tenemos los venezolanos …
29 de Enero, 2010
Excelente artículo. Pero quisiera saber en porcentajes la dependecia actual de caracas en materia de electricidad, es decir cuanto depende del guri y cuanto de las termoelectricas. Gracias!!
31 de Enero, 2010
Excelente trabajo!! profesional, objetivo, sincero. Ahora me pregunto y no se si alguien habrá publicado al respecto, en que condiciones reales (porcentaje de construcción o de operatividad) están las termoeléctricas ofrecidas y cual es la posibilidad de utilizar las famosas barcazas o gabarras generadoras de electricidad y cual es su mecanismo de generación. Gracias de nuevo por tan buen trabajo.
9 de Febrero, 2010
Aleluya!!! Una perfecta explicacion de lo que esta sucediendo!!!! Me alegra sobre todo, saber de la reduccion de los watts hacia Brasil porque fui testigo de los daños irreversibles causados en la Gran Sabana por ese tendido electrico!!! Gracias!!!
10 de Febrero, 2010
Respuesta a Roberto:
Aproximadamente 70% de la electricidad suplida a Caracas viene de Tacoa y 30% de Guri, pero son sistemas interconectados, asi si falla Tacoa es posible enviar mas electricidad a Caaracas de Guri u otros sistemas.